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Un Renault 12, una embajada con el portón abierto y un cáncer terminal: la huida imposible de Héctor Cámpora

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Un expresidente democrático y su hijo escapando de la muerte por rutas oscuras y poceadas; varios escondites y una entrada de película y a toda velocidad en la embajada de un país latinoamericano. Después, el asilo político en una embajada más largo de la historia. Hasta que la enfermedad se hizo presente. Pero hubo que demostrarla porque la dictadura desconfiaba. Al final, el permiso en forma de salvoconducto llegó cuando era demasiado tarde.

En la madrugada del 24 de marzo de 1976 mientras la presidenta Isabel Perón era sacada de la Casa Rosada y del poder en un helicóptero, en medio del golpe de estado, los militares que estaban tomando el gobierno a la fuerza pusieron en marcha, también, la Operación Bolsa: la captura y detención de decenas de dirigentes políticos y sindicales asociados al gobierno depuesto. Gobernadores, diputados, secretarios gremiales, exfuncionarios. Y un expresidente democrático.

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Héctor Cámpora, el Tío, era uno de los objetivos.

Hacía ya unos meses que Cámpora había vuelto a su pueblo, San Andrés de Giles. Enterado de la inminencia de la caída del gobierno de Isabel, Cámpora se convenció de que él sería uno de los apuntados por el nuevo régimen. Su pasado como presidente y en especial su vinculación con Montoneros lo ponían en la mira.

La casa del expresidente Héctor Cámpora es uno de sus atractivos. (Foto: Facebook Municipalidad San Andrés de Giles)

Desde principios de marzo dedicaba gran parte de su tiempo a escuchar las radios y leer todos los diarios posibles. Leía entre líneas, tratando de anticiparse a los hechos. Algunos llamados telefónicos le daban mayores certezas de la cercanía del fin de Isabel (tampoco había que ser un gran gurú del análisis político para preverlo: la diferencia podía estar en qué mes -o semana- se produciría el golpe).

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Muchos creían que era solo paranoia del viejo dentista ¿Quién lo buscaría a él? En tiempo récord había pasado de la presidencia de la Nación a ser un desahuciado político.

Su presidencia fue la más fugaz de la historia para un presidente elegido a través de las urnas: solo 49 días. Su renuncia posibilitó el regreso de Perón al poder (y al gobierno: se destrozó, así, el ingenioso lema de campaña). El siguiente paso fue la embajada argentina en México; el nombramiento al principio parecía un homenaje a la lealtad del hombre, pero terminó siendo una manera de sacárselo de encima por un buen tiempo. Cámpora renunció como embajador cuatro días antes de la muerte de Perón porque había sido desautorizado en varias ocasiones en un enfrentamiento callado con López Rega y sus hombres; la renuncia fue aceptada sin siquiera la fórmula habitual de agradecimiento por los servicios prestados. El último paso de su destierro político fue la expulsión del partido peronista en 1975. En menos de dos años, había pasado de ser el presidente argentino a ni siquiera pertenecer a su partido de toda la vida.

Juan Domingo Perón y Héctor Cámpora.
Juan Domingo Perón y Héctor Cámpora.

Héctor Cámpora no se confió de su presente intrascendente y algo patético; supuso que no alcanzaría para mantenerlo inmune de los militares golpistas. Al atardecer del 23 de marzo, armó dos valijas y junto a su hijo Héctor abandonó la casa familiar. Entendió que debía encontrar una guarida que no fuera obvia. Ninguna propiedad suya ni de familiares o amigos cercanos. Y entendió también que debía salir del pueblo: allí todo se sabía. Consiguió un campo en San Antonio de Areco, a pocos kilómetros de San Andrés de Giles. Allí padre e hijo permanecieron unos días. Pero los Cámpora sabían que debían moverse. La quietud, en la clandestinidad, solo acerca al captor. Alguien los delataría o daría información sin querer.

Ya algunos vecinos de San Andrés de Giles habían sido detenidos y torturados en busca de información sobre el expresidente. Los Cámpora se dirigieron hacia Santa Fe. Buscaron refugio en Cañada de Gómez, donde tenían amigos. Luego siguieron, siempre por rutas destartaladas y poco transitadas, su derrotero por distintos parajes de la provincia de Buenos Aires.

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No fue esta la primera fuga que Héctor Cámpora emprendió en su vida. En 1957 se había escapado del penal de Río Gallegos junto a Jorge Antonio, John William Cooke y Guillermo Patricio Kelly entre otros.

Enterados que muchos otros dirigentes peronistas (Menem, Lorenzo Miguel, Diego Ibañez, Jorge Triaca, Antonio Cafiero, Jorge Vázquez) estaban detenidos e incomunicados comprendieron que la única posibilidad era salir del país. En el caso de Héctor padre las posibilidades eran peores que la cárcel. El expresidente se había convencido de que si era atrapado, sería asesinado.

Los Cámpora llegaron a Capital Federal. Esconderse en la multitud y además estar cerca de los contactos que pudieran hacerlos atravesar las fronteras.

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El documento que confirma la renuncia de Héctor Cámpora a la embajada de México y la portada de Noticias donde cuentan que Cámpora deja de pertenecer al PJ. (Foto: Presidencia / Noticias)
El documento que confirma la renuncia de Héctor Cámpora a la embajada de México y la portada de Noticias donde cuentan que Cámpora deja de pertenecer al PJ. (Foto: Presidencia / Noticias)

Estuvieron recluidos en un departamento sin muebles, en silencio, para que los vecinos no supieran que había alguien allí. Otro de los hijos de Cámpora les llevaba víveres y les acercaba las noticias.

Un periodista brasilero (según cuenta Miguel Bonasso en Cámpora. El Presidente que No Fue) corresponsal de un diario mexciano, Flavio Tavares, entabló una negociación con el embajador mexicano en Argentina. Varios argentinos se habían asilado en la embajada. Lo convenció de que el expresidente -con largo vínculo con México: fue embajador y luego de la ruptura total con López Rega había pasado varios meses en ese país- corría peligro de muerte. El 12 de abril, 19 días después del golpe, apenas pasadas las cuatro de la tarde, un Renault 12 ingresó a toda velocidad en el garage de la residencia del embajador que quedaba en la calle Arcos al 1650 de la Capital, una zona de grandes residencias. Los policías que estaban de custodia se vieron sorprendidos y no llegaron a reaccionar. El embajador había arreglado que durante media hora dejaría el portón del garage abierto para que Cámpora y su hijo ingresaran al lugar para poder adquirir el status de asilados políticos.

A los pocos minutos, llegaron patrulleros, hombres armados y algún alto jefe militar. Nada había para hacer.

Alguna vez, 20 años antes, el genera Tanco, uno de los líderes del levantamiento que terminaría con el fusilamiento de Valle y las muertes de Operación Masacre, fue sacado de la embajada de Haití por fuerzas militares; debido al escándalo internacional tuvieron que devolverlo a la sede diplomática. Así que Cámpora estaba seguro en el nuevo destino.

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Por los tratados internacionales, el gobierno argentino estaba obligado a reconocer el carácter de asilado político y de otogarle un salvoconducto que le permitiera salir del país hacia México.

El embajador mexicano recibió a Cámpora y a su hijo. El expresidente estaba preocupado porque era el martes de Semana Santa y supuso que los feriados de los días siguientes retrasarían demasiado su salida del país. El diplomático lo tranquilizó asegurándole que desde la cancillería argentina le aseguraron que habían dispuesto una guardia para Semana Santa con el fin de atender su caso. Cámpora supuso que en menos de una semana estaría otra vez en Ciudad de México.

Lo que nadie sabía todavía era que la Dictadura no le otorgaría el salvoconducto por una buena cantidad de años y los asilados en la embajada mexicana en Buenos Aires batirían récords mundiales de permanencia.

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Por la embajada mexicana en Argentina pasaron 68 asilados. La mayoría consiguió el salvoconducto en tiempo razonable. Cuando los Cámpora arribaron, solo quedaban los Zanella, un matrimonio de abogados defensores vinculados con Montoneros. Hacía varios meses que estaban pero semanas después lograron salir. Al poco tiempo llegó un tercer integrante que se sumó a los Cámpora: Juan Manuel Abal Medina, un joven vetarano de 31 años que había sido secretario general del Partido Justicialista.

La Junta Militar definió a Cámpora como un delincuente ideológico, corrupto y colaborador del terrorismo. Guillermo Patricio Kelly, el antiguo compañero de fuga de Río Gallegos, lo denunció ante la justicia como “inspirador, generador y financista del proceso subversivo”.

Al principio las autoridades argentinas dilataban respuestas y preferían no ser terminantes respecto al procedimiento de entrega de los salvoconductos. Con el paso del tiempo la oposición a permitir la salida de Cámpora del país fue abierta, desembozada. Hasta el presidente Videla se expresó en público en contra de esa posibilidad.

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México cambió el embajador para ver si podía destrabar la situación pero resultó imposible.

Muchos se habían olvidado de Cámpora, cuando la revista Gente logró obtener unas fotos de él, su hijo y Abal Medina en el parque de la residencia.

En los años siguientes hubo muchos intentos por lograr su libertad. Varias personalidades firmaron una solicitada en el New York Times, también en diarios argentinos y se realizaron negociaciones por diversos canales. Varios militares argentinos sostenían que no podían dejarlo salir del país porque la figura simbólica de Cámpora era un campo de batalla entre los Duros y los Blandos del ejército. Suárez Mason y Menéndez eran los más férreos opositores a su salida.

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La visita de la CIDH en septiembre del 79 y el Caso Timerman hicieron que el viaje de Cámpora a México pareciera posible. Pero faltaba otra incidencia para que eso sucediera.

Ya avanzado 1979 y más de tres años y medio después de su ingreso al lugar, una mañana Héctor Campora encontró un bulto, no tan pequeño, en su cuello. El médico que solía visitarlo recomendó una biopsia de inmediato. Pero Cámpora no podía abandonar la embajada sin ser arrestado. Se pidieron los permisos correspondientes y el gobierno argentino no los otorgó. Se analizaron diversas posibilidades. Alguien sugirió hacer la biopsia en la residencia. Los médicos se negaron por los riesgos que eso traía. Durante varias semanas hubo negociaciones, algunos avances y varios retrocesos. Hasta que los médicos establecieron que se trataba de una cuestión de vida o muerte, algo muy urgente. Se permitió que el procedimiento se realizara en el Hospital Italiano. El gobierno deslizó que solo si el diagnóstico era de extrema gravedad y dictado por una junta médica irreprochable otorgaría el salvoconducto. Envió a un coronel para que oficiara de testigo, de garante de los procedimientos. Seguían sin creer que Cámpora estuviera enfermo. Pensaban que se trataba de un ardid. A esa altura, hay quienes sostienen que hasta la Iglesia terció y hubo una reunión entre el Cardenal Aramburu y Albano Harguindeguy, Ministro del Interior del régimen.

Los médicos del Hospital Italiano, un reducto tradicionalmente radical pese a la presencia del Doctor Matera en neurocirugía, cumplieron a rajatabla con el juramento hipocrático, priorizando al paciente y olvidando cualquier cuestión externa. La biopsia arrojó un resultado incontrastable. Esa especie de almendra que seguía creciendo en el cuello del expresidente era una metástasis de un cáncer de laringe ya avanzado. Recién en ese momento la dictadura le permitió salir del país.

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El 27 de octubre de 1979, después de 43 meses, Héctor Cámpora lograba por fin salir del país para ser tratado en México. Fue trasladado en auto del Hospital a la cancha de Ferro. Allí lo subieron a un helicóptero que lo llevó a Ezeiza.

La revista Gente, otra vez, consiguió fotos de Cámpora esta vez yendo al exilio. Las publicó en tapa. En las imágenes se lo ve muy envejecido, detrás de unas rejas que separaban la pista de aterrizaje de los curiosos; la cara parece un globo a medio inflar, la mirada vacía. El título decía: Cámpora se fue ¿Pero de qué es culpable?. Abajo dos recuadros que mostraban que la revista hacía una pregunta retórica o que al menos ellos tenían una respuesta: Libertad a los terroristas / Montoneros en Plaza de Mayo.

En la embajada todavía quedaban el hijo de Cámpora y Abal Medina. La dictadura no dejó que acompañaran prontamente al expresidente. Los Duros se impusieron una vez más. El diario Convicción que pertenecía a Massera publicó un editorial que sostenía: “Francamente, si lo que está en juego es la amistad con México, no debe dolernos en extremo distanciarnos con un país con el que tenemos tan poco intercambio. Cámpora (hijo) y Abal Medina solo deben salir de su asilo en la embajada de México para ir a la cárcel, o bien quedarse en la embajada de México a esperar la vejez.”

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Héctor Cámpora se instaló en México. Se reunió con su otro hijo y con su esposa. Allí recibió tratamiento y más allá de algunas actividades públicas, se recluyó, durante esos 13 meses, en la intimidad de su familia mientras su salud se deterioraba.

Murió en Cuernavaca a causa del cáncer de laringe, el 19 de diciembre de 1980, hace 45 años atrás.

Ese día, el gobierno argentino le otorgó el salvoconducto a su hijo Héctor, que finalmente dejó la embajada y pudo llegar a México al entierro de su padre.

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Juan Manuel Abal Medina permaneció allí hasta la Guerra de Malvinas. Fue quien más tiempo en la historia permaneció asilado en una embajada.

Héctor Cámpora, Peronismo, dictadura militar, México

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El embajador argentino en Israel valoró el posicionamiento del país en la guerra de Medio Oriente: “Irán es como la Alemania nazi”

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El embajador argentino en Israel, Axel Wahnish, sostuvo que el posicionamiento de Argentina durante la guerra en Medio Oriente representa “ubicarse del lado correcto de la historia” y advirtió sobre el peligro que representa Irán para la región y el mundo, al señalar: “Es muy parecido a lo que pasó con la Alemania nazi”.

Wahnish describió el actual escenario geopolítico tras el estallido del conflicto armado con Irán. Según el embajador, la escalada militar era “una bomba de tiempo” y subrayó: “En algún momento iba a explotar. Eventualmente, explotó en este momento porque el mundo empezó a ver que si Irán se hacía con la bomba nuclear, iba a ser una amenaza sin vuelta atrás”. Para el jefe de la misión diplomática, los recientes acontecimientos suponen “una reconfiguración en todo Medio Oriente, pero que afecta a todo el mundo”.

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El diplomático argentino remarcó la dimensión global del enfrentamiento y la peligrosidad de los actores involucrados. “Cuando existe un elemento terrorista intolerante y encima bajo el escudo de una religión de la guerra santa, empieza en la región, pero su apetito es de conquista y extensión a todo el mundo”, explicó Wahnish, donde equiparó la situación actual con el avance del régimen nazi.

En ese sentido, Wahnish valoró la postura de Argentina bajo el liderazgo de Milei. “Todos los argentinos deberíamos estar orgullosos de que Argentina, bajo el liderazgo de nuestro presidente, se esté ubicando del lado correcto de la historia”, expresó el embajador, al tiempo que hizo referencia a los antecedentes de ataques terroristas sufridos en el país sudamericano. El diplomático mencionó la “mancha negra en la conciencia colectiva de todos los argentinos, que es después de haber sufrido dos atentados, no se hizo justicia, se firmó un memorándum para cubrir esos atentados. Eso nos debería dar vergüenza”.

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Durante la conversación con La Nación+, Wahnish relató cómo cambió la imagen de Argentina en Israel, con la figura de Milei. “Desde hace dos años vos caminas acá por donde sea, te dicen: ‘¿De dónde sos?’ ‘De Argentina’. ¡Milei! Acá Milei es visto como un prócer que está trayendo libertad y está haciendo la revolución y la lucha a nivel mundial contra el wokismo y la izquierda, que lamentablemente ha encontrado su mejor aliado con los terroristas”.

El embajador también explicó que el conflicto actual impactó de lleno en la vida diaria de los habitantes en Israel. Según relató, la sociedad enfrenta “una situación traumática”, con calles vacías, comercios cerrados y la suspensión de clases. La alarma, tal como indicó, genera pánico cada vez que suena. Además, Wahnish subrayó la preocupación de la comunidad argentina residente y de turistas, quienes buscan alternativas de salida ante las restricciones aéreas.

Por otro lado, el diplomático se refirió a la promesa de Milei de trasladar la sede de la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén. “Es muy simbólico. El primero que lo hizo con mucho impacto geopolítico fue Trump. Nuestro presidente hizo esa declaración, esa promesa. No tenemos fecha concreta todavía de cuándo se va a poder concretar, pero es una declaración que hizo el presidente y estamos atentos”, señaló Wahnish.

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En otro tramo de la entrevista, Wahnish resaltó el reconocimiento que recibe Milei dentro de la sociedad israelí. “Acá celebran el Día de la Independencia, Yom Ha’atzmaut, con una ceremonia nacional donde prenden antorchas y se elige, por alguna razón u otra, a héroes o personas sobresalientes de la sociedad. Cada año, en total, prenden doce antorchas. Esta sería la primera vez que el primer ministro Netanyahu invita a un presidente de otro país a prender una antorcha”, destacó el embajador.

Al analizar la dimensión de la guerra, Wahnish insistió en que el conflicto busca “traer paz y estabilidad”. En sus palabras, la lucha se da en un contexto donde “la izquierda ha encontrado su mejor aliado en los terroristas”. El diplomático subrayó el respaldo que Argentina recibió en el plano internacional y señaló que altos funcionarios del gobierno israelí han transmitido su apoyo a la gestión de Milei.

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El Senado fomenta un curso de coaching ontológico para conocer “cuerpo, lenguaje y emociones”

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La Dirección General de Recursos Humanos del Senado, que comanda Alejandra Figini -responde a la vicepresidenta, Victoria Villarruel-, fomenta un curso de tres clases que está por llegar a su fin y que apunta a “herramientas de coaching” ontológico “para el entorno laboral”, que es realizado por una planta permanente que trabaja hace largos años en despachos de extracción radical. Entre los “objetivos específicos” aparece el de “adquirir conocimiento sobre las tres dimensiones del ser humano”: cuerpo, lenguaje y emociones.

Según la documentación en la página web del Senado -escandalosa diferencia con Diputados, que parece un monumento a la oscuridad desde que nació internet y no le interesa a nadie-, Figini se apoyó en un decreto que firmó Villarruel en 2025 sobre las funciones de la Dirección que lidera, “entre las cuales se le encomendó la tarea de proyectar” la “capacitación y perfeccionamiento de los agentes”.

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En la Cámara alta ahora existe un “Registro de Prestadores de Actividades de Capacitación” (RePAC). Una persona ya inscripta es una planta permanente (categoría A-3) que desde hace años reporta a diversos despachos de extracción radical y recibió el visto bueno para dictar “seis horas cátedra” que serán pagadas, una vez que finalice el mismo, a través de los famosos “módulos” que siempre se comentan cuando suben las dietas de los senadores.

Como argumentos del “programa” relacionado con el “coaching ontológico” se señaló que “nos aporta conocimiento sobre nosotros mismos, sobre nuestra forma de vincularnos, de vivirnos la vida”. Seguido a ello, se dejó en claro que dichos conocimientos, “aplicados al entorno laboral, nos permiten conocer y mejorar nuestra forma de ser en el trabajo, la manera en que nos vinculamos y formamos equipo”.

La vicepresidenta y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel (NA)

“Esta capacitación está diseñada para incorporar conceptos y herramientas de coaching que permitan hacer un autoexamen de cómo somos en el trabajo y cómo podemos mejorar para aportar en la construcción de mejores equipos y ambientes de trabajo en el HSN”, reza el texto. Las últimas siglas se refieren al Honorable Senado de la Nación.

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Son dos los módulos. El primero está atado a las “bases del coaching”, el “modelo del observador”. Allí, se encuentran además los conceptos de “capacidad recursiva del lenguaje”, “interpretación”, “escucha”, “actos del habla”, “qué es un juicio y cómo se fundamenta”. En tanto, el segundo abarca “emociones básicas”, “gestión emocional”, “el cuerpo en la sociedad moderna”, y “cuerpo y conversaciones”. Se detalla que la “bibliografía” está conformada por “documentos elaborados por el equipo docente de la Dirección de Capacitación Técnico-Profesional”.

En la resolución de Figini, del 6 de marzo pasado, se especifican los “tres encuentros presenciales para profundizar sobre los temas más relevantes y despejar dudas”, y una evaluación “mediante dos cuestionarios auto administrados de respuestas múltiples”. Los requisitos involucran “concurrir a dos de tres de las clases presenciales” e “igualar o superar el 60% de cada uno de los cuestionarios auto administrados en la plataforma de capacitación”. Se pedirá, sobre el final, “completar la encuesta anónima al finalizar el curso”.

“Win-win”

El reciente 13 de febrero, la propia Villarruel firmó un decreto presidencial en la Cámara alta para actualizar el máximo de módulos para la celebración de contratos “de servicios” -senadores- e “institucionales”. Hasta dicha resolución, los mínimos eran de 138 y 845 para el primer caso, y de 138 y 716 para el segundo.

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Dichos valores han quedado desactualizados frente a la realidad del mercado y a la situación económica vigente -del gobierno libertario del cual forma parte-, y en pos de responder a las necesidades profesionales de contratación, se propone modificar los límites vigentes estableciendo para ambos supuestos un mínimo de 138 y un máximo de 1.267 módulos”. A valores de marzo, estar en lo más arriba implicaría poco menos de $3,5 millones. Este sistema ha permitido, en el pasado, que situaciones -como, por ejemplo, algún ex legislador, amigos o familiares- hayan buceado sin sobresaltos en diferentes gestiones.

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La Comisión Asesora de Antecedentes de la SIDE en la dictadura: integrantes, a quiénes perseguían y qué decían de Montoneros

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Con la desclasificación y publicación de archivos de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) del período 1973-1983, se revelaron distintos grupos de trabajo dentro del organismo durante el período más violento del país. Entre las revelaciones que ya fueron difundidas, se encuentra el rol de la Comisión Asesora de Antecedentes (CAA), que se encargaba de catalogar a personas y entidades de acuerdo a sus ideologías y cargos ante pedidos directos del presidente de la Nación o los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas.

La Resolución ESC N° 80/83 de la SIDE, fechada el 13 de junio de 1983, a meses del retorno de la democracia, brinda detalles del funcionamiento del grupo que era conformado por los entonces integrantes de la Central Nacional de Inteligencia (CNI):

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  • Jefatura II Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército
  • Jefatura II Inteligencia del Estado Mayor General de la Armada
  • Jefatura II Inteligencia del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea
  • Secretaría de Inteligencia de Estado
  • Superintendencia de Seguridad Federal

Además, como “contribuyentes”, integraban la Comisión representantes de:

  • Dirección de Inteligencia de Gendarmería Nacional
  • Dirección de Inteligencia de la Prefectura Naval Argentina
  • Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires

La Resolución ESC N° 80/83 de la SIDE, fechada el 13 de junio de 1983

Eran reuniones entre los más encumbrados jefes de inteligencia del país en las que se brindaban veredictos sobre las pertenencias ideológicas de las personas, que luego por ello muchas veces eran perseguidas, encarceladas, torturadas o incluso asesinadas y desaparecidas, teniendo en cuenta que la CAA, con distintos nombres y formatos, funcionaba desde 1965 (Resolución 13/65).

La mencionada resolución buscaba establecer las “normas para el funcionamiento de la Comisión Asesora de Antecedentes”, que ya llevaba años de existencia, aunque de manera “experimental”, según el texto publicado.

Los integrantes de la Comisión Asesora de Antecedentes

“La experiencia obtenida indica que los Organismos de Inteligencia tienen la responsabilidad de conformar un correcto encuadramiento de las personas físicas o de existencia ideal que realizan actividades comprobadas de indudable motivación ideológica que atentan contra la seguridad nacional”, se indicaba dentro del apartado “Concepto General” del anexo que especificaba las normas del grupo en cuestión.

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Se dejaba en claro que “los requerimientos de Estudios Ideológicos y sus ‘Revisiones’, se efectuarán a propuesta del Presidente de la Nación, los Comandantes en Jefe de las Fuerzas y miembros de la CNI a través de sus Delegados Permanentes ante la CAA”.

Una vez que se determinaba que un caso era digno de estudio por parte de la CAA, se realizaba un Plenario de Delegados, con el requisito de un cuórum de 5 miembros. Una vez allí, se leía cada uno de los casos propuestos y la conclusión propuesta por el Servicio Informante. Luego, se discutían las distintas posturas y se arribaba a una “conclusión final”, cuyas variantes eran:

  • Sin antecedentes: comprendía a todas las personas y entidades sobre las cuales no se poseía ningún antecedente de carácter ideológico.
  • Con antecedentes generales – sin antecedentes ideológicos: comprendía a las personas que poseían antecedentes de carácter general, pero no ideológicos.
  • Antecedentes ideológicos insuficientes para ser caracterizado: se incluía en este grupo a las personas y entidades cuyos antecedentes ideológicos no estaban claramente definidos a través de las actividades desarrolladas o de los antecedentes reunidos, si bien existía la impresión de que pudiera inclinar sus simpatías hacia una determinada ideología.
  • Registra antecedentes que lo caracterizan como de ideología … (se llenaba el espacio con la que correspondiera): el grado de compromiso del causante con la ideología que sustentaba debía marcarse según se lo consideraba simpatizaba, adherente, contribuyente, encubridor, colaborador, afiliado, agitador, activista o dirigente (ideológico o táctico).
  • Registra antecedentes que lo identifican como perteneciente a la BDS (Banda de Delincuentes Subversivos) … (se indicaba a cuál en el espacio): debía aclararse, en lo posible, el grado de compromiso del causante con la BDS señalada según se lo consideraba encuadrado, periférico, militante, aspirante, combatiente o circular.

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Hasta 1983, la conclusión final, en caso de que el sujeto analizado contara con “antecedentes ideológicos marxistas”, se redactaba como un “consejo” de “no ingreso y/o permanencia en la administración pública”, de que “no se le proporcione colaboración, sea auspiciado por el Estado, etc.”.

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Qué ideologías perseguían y la identificación de Madres de Plaza de Mayo como organización marxista

A continuación, como anexo, se adjuntó un glosario, el cual debía “ser considerado como una guía, de carácter dinámica y susceptible de ser modificada cada vez que surjan y/o se anulen organizaciones y bandas de delincuentes subversivos contrarias a la seguridad nacional”. Allí, se colocaron “las principales ideologías que atentan contra la seguridad nacional”.

Entre las “Principales corrientes ideológicas totalitarias”, de las cuales se brindaba una explicación detallada, se mencionaba al anarquismo, el marxismo, el fascismo, el nacional-socialismo y las Internacionales (separadas del marxismo en este glosario y divididas en I Internacional, II Internacional, III Internacional y IV Internacional).

Luego, se brindaban los nombres y las principales características de cada una de las organizaciones a tener en cuenta por la CAA, las Entidades y Organizaciones Ideológicas de Carácter Político, Económico, Social y Militar, con varias subdivisiones.

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Entre las principales organizaciones político marxistas, se brindaban las características del Partido Comunista, el Partido Socialista de los Trabajadores, el Partido Obrero Trotskista, Política Obrera y el Partido Comunista Revolucionario.

Como Organizaciones colaterales y de fachada de los mismos, aparecían: la Federación Juvenil Comunista, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, la Unión de Mujeres Argentinas, el Consejo Argentino por la Paz, el Movimiento de Orientación Reformista, la Juventud Socialista de Avanzada, Tendencia Estudiantil Revolucionaria Socialista, la Agrupación Clasista 1° de Mayo y la Federación de Agrupaciones Universitarias de Izquierda.

También se elaboró un largo listado de “otras organizaciones y agrupaciones” marxistas a tener en consideración, que estaban divididos entre las “comprendidas en la Ley 21.325/76″ y las “formadas con posterioridad” a esa norma. En ese último grupo, se incluyó a las Madres de Plaza de Mayo, la Comisión de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, el Servicio Paz y Justicia, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

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“Bandas de Delincuentes Subversivos”: qué decía la SIDE de Montoneros y el PRT-ERP

Siguiendo con el detalle de las distintas organizaciones, a continuación se brindan las especificaciones de las de tipo “militar”, denominadas “Bandas de Delincuentes Subversivos (BDS)”.

Allí estaban incluidos los Montoneros, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) – Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y la Organización Comunista Podefr Obrero (OCPO).

En la visión de la SIDE de ese entonces, Montoneros era “la simbiosis del peronismo de izquierda revolucionario y corrientes cristianas progresistas infiltradas por el marxismo (grupo Cristianismo y Revolución), que visualizan al socialismo como la única propuesta válida para el ejercicio del poder”. Asimismo, se indicaba que su objetivo era la “toma del poder político mediante la revolución armada”.

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En pleno 1983, se afirmaba que Montoneros buscaba la “capitalización en su favor del proceso de institucionalización del país, incorporándose a sectores radicalizados del peronismo, promoviendo y articulando nuevas estructuras en los frentes de masas”.

Entre sus “tácticas”, destacaban los “secuestros y/o asesinatos contra figuras de proyección del ámbito político, gremial y de las FF AA”. Además, se les cuestionaba el “accionar por medio de la Juventud Peronista (JP), cuadra por cuadra y barrio por barrio, demostrando a la población capacidad para elaborar proyectos reivindicativos, así como para defender y controlar los intereses populares”.

También se mencionaba “a la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), como expresión peronista de los estudiantes revolucionarios”.

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Del PRT-ERP, organización “marxista-leninista”, tras un repaso a lo largo de su historia desde 1963, incluyendo sus disputas internas y sus divisiones, se indicaba que su principal objetivo era la “toma del poder mediante la acción violenta o instauración de un régimen socialista-marxista”.

Se indicaba que buscaba albergar “en su seno a todas las agrupaciones de izquierda, incluidas las del peronismo radicalizado”. También se mencionaba su “pronunciamiento contra la salida electoral”.

Al igual que lo señalado para Montoneros, se resaltaba que realizaban “secuestros y/o atentados contra figuras de proyección en el ámbito político, gremial, y de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad”.

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Finalmente, en el archivo difundido, se reproducen las estructuras internas de cada una de esas agrupaciones y se especifican las características de cada uno de los roles internos.

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