POLITICA
Un túnel de 135 metros, meses de trabajo y una ayuda inesperada: el plan para escapar del Muro de Berlín

Un túnel construido con paciencia, temor e incertidumbre. Había que atravesar el Muro de Berlín, uno de los lugares más custodiados de Europa. Cada fuga, cada traspaso clandestino era visto como una derrota para unos y como un triunfo enorme para los otros. En cada intento, los protagonistas se jugaban la vida.
Ya había transcurrido más de un año desde que Berlín había amanecido dividida en dos.
Del lado oriental, los guardias patrullaban las 24 horas. La piedra sólida del muro, los fardos de alambres de púa, las torres de vigilancia, los focos con luz muy potente, las sirenas, los puestos de control, las armas siempre listas para disparar.
Un grupo de jóvenes no se resignó. Algunos habían quedado del lado occidental el día de la división, otros habían logrado fugarse durante las primeras confusas horas, cuando la gran pared estaba todavía construyéndose y existían algunos mínimos puntos de fuga.
Eran estudiantes de ingeniería y urdieron un túnel para engañar al régimen. Después tuvieron que trabajar. Mucho. Más de 8 meses cavando, ensuciándose, arriesgándose. Cuando muchos querían escapar, ellos que lo habían logrado, hicieron el camino inverso; volvieron a la parte oriental para rescatar a novias, amigos, familiares, hasta desconocidos. Una historia de ingenio, peligro, coraje y libertad. 29 personas que lograron burlar el Muro de Berlín cuando parecía inexpugnable. Pero con un condimento especial, único: todo quedó filmado. Una especie de video pionero de los reality shows.
Los intentos de fuga
Hacía poco más de un mes que Berlín había quedado dividida en dos. Joachim Rudolph decidió que ya no se quedaría en la parte controlada por los soviéticos. Valía la pena intentar pasar al otro lado para disfrutar de una vida mejor, más libre. Tenía 22 años y era audaz. También era alguien cerebral. Durante varios días se dedicó a tratar de descubrir cuáles eran los puntos en los que la seguridad de esa frontera en la que se estaba levantando el Muro de Berlín era menos rígida, cuál era el lugar más vulnerable. Eligió un río al que debía vadear. Allí solo había una torre de vigilancia aislada con guardias que solían distraerse, que se dejaban vencer por el aburrimiento. Sabía que si era descubierto, lo matarían. Se arriesgó. Sigiloso, se arrastró por la ribera del río, se mojó en sus aguas y logró pasar. En la parte oriental dejaba amigos y familiares.
A los pocos días se convenció de que debía intentar algo para que varios de sus afectos y los de sus amigos lograran atravesar el Muro, que cada día se mostraba más robusto, más infranqueable.
La noche del 12 al 13 de agosto de 1961 se había dividido la ciudad en dos. Muchas familias quedaron separadas sin previo aviso, muchas parejas alejadas por la mole de piedra. Hasta bebés separados de sus madres.
Pasar de Berlín Oriental a Berlín Occidental parecía imposible. Hubo muchos que, como Joachim Rudolph, intentaron sacar partido de la confusión y la precariedad de los primeros días para atravesar la prohibición y abandonar el lado bajo el dominio soviético. Hubo quienes aprovecharon una zona despoblada y, por ende, con menos concentración de guardias; otros se arrastraron por el cauce de un río a medio secar.
El caso de una mujer de 58 años fue uno de los más conocidos; su edificio había quedado justo en la zona de la división, a tan sólo tres metros de la línea que separaba Berlín, mientras el muro se levantaba. Ida Siekmann, una de las primeras mañanas, saltó desde su ventana a la libertad: fue la primera víctima fatal del Muro. Después, otros quisieron imitarla, pero las autoridades de Alemania Democrática (sin duda un raro eufemismo) pusieron vigilancia extrema en esos edificios linderos al Muro y luego terminaron clausurándolos, expropiándolos o, directamente, demoliéndolos. Tal vez la fuga más arquetípica, la que más espacio ocupó en los medios, fue la de Conrad Schumann, un soldado que debía custodiar que los del Este no pasaran al Oeste y que en un impulso giró y pegó un gran salto para pasar por encima de unos alambres de púa. Ese salto quedó registrado en una foto histórica. El paso hacia la libertad del joven de uniforme, arma en mano y un casco metálico que tenía la forma de un wok.
Otra vía de escape que se intentó fue la subterránea. A lo largo de más de tres décadas se excavaron alrededor de 75 túneles. Sólo 19 consiguieron el objetivo de lograr que 450 personas pasaran hacia el sector occidental.
Los intentos de fuga, en su mayoría, fracasaban. La seguridad se fue haciendo cada vez más extrema. Hubo miles de detenidos por tratar de traspasar el Muro y alrededor de 200 que fueron asesinados por disparos de los guardias mientras intentaban llegar al sector occidental.
El túnel
Volvamos a Joachim Rudolph. Mientras rehacía su vida en Berlín Occidental, dos amigos le pidieron ayuda. Querían construir un túnel para que sus familiares y novias pudieran escapar. Joachim aceptó de inmediato, aunque sabía que era una tarea riesgosa.
Estudiaron el terreno, robaron picos, palas y alguna carretilla de un cementerio, convencieron al dueño de una fábrica lindera al Muro de que les dejara hacer la excavación desde su sótano y reclutaron más colaboradores. Empezaron a sacar tierra en mayo de 1962. Sabían que sería un trabajo arduo y largo. Entraban con los pies para adelante y sacaban toda la tierra que podían en una carretilla. Con un teléfono que habían encontrado del tiempo de la Segunda Guerra Mundial daban aviso a sus compañeros en la superficie, que tiraban de una soga para sacar la carretilla llena. Trabajaban más de ocho horas por día. El peligro de que todo se desmoronara y que quedaran sepultados por la tierra era real.
Joachim utilizó sus conocimientos de ingeniería para poner soportes, dar ventilación y hasta iluminar el camino. Pero el trabajo avanzaba demasiado lento y se habían quedado sin fondos.
Mientras tanto, en las oficinas de la NBC en Estados Unidos estaban buscando una buena historia sobre Berlín y el Muro. La Guerra Fría estaba en su punto más tenso y la posibilidad de un enfrentamiento nuclear entre las dos potencias era una amenaza que sobrevolaba cada conversación cotidiana y cada movimiento político. Kennedy y Kruschev parecían jugar al ajedrez sobre una soga a 100 metros de altura. Y sin red. El corresponsal de la NBC en Alemania comenzó a buscar historias de fugas hasta que alguien le dio el dato de este grupo de jóvenes que intentaban construir un túnel para reencontrarse con sus afectos. Con cautela logró contactarlos. Se enteró de que necesitaban fondos para proseguir con su tarea. Hubo una discusión ética en la NBC. Iba contra los estatutos de la empresa pagar para obtener una noticia. Los directivos consideraron que se trataba de una excepción válida. Les dieron 15.000 dólares a cambio del permiso y los derechos para filmar la construcción del túnel y la fuga.
A partir de ese momento, los trabajos avanzaron. Más herramientas y más colaboradores. Pero de pronto surgió un inconveniente grave. Un tubo de agua de la ciudad sufrió una rotura e inundó buena parte del túnel. Intentaron continuar con agua por las rodillas, pero les resultó imposible. No era el único en construcción en Berlín en ese momento. Joachim y sus amigos se ofrecieron a continuar otro que estaba mucho menos avanzado que el de ellos. Al llegar descubrieron que era mucho más precario, angosto y frágil que el suyo. Pero decidieron continuar, era lo único que tenían. En un momento trabajaban tan cerca de la superficie que escuchaban los pasos de los guardias custodiando el muro y las conversaciones que se daban en las calles. Debían tener cuidado porque desde arriba también podían oír los ruidos que ellos ocasionaban abajo.
Del otro lado, en la Alemania Democrática, se enteraban de las noticias y de los avances gracias a los residentes de la parte occidental que tenían permiso para atravesar el Muro por la jornada. Un amigo del grupo se ofreció como contacto. Avisó a la gente, les anunció la fecha y el lugar en el que tenían que estar para escapar. Pero el grupo estaba infiltrado por la temible Stasi.
La Stasi era la policía secreta de la Alemania Oriental. Su red estaba tan extendida que se cree que uno de cada seis habitantes la integraban. En este caso, el espía y delator fue un peluquero que había intentado cruzar el Muro y había sido descubierto. Para no ir preso (lo amenazaron con agravar su pena por su licenciosa vida privada ya que en ese tiempo la homosexualidad era sinónimo de vida licenciosa) debió pasarse a las filas de la Stasi. Los métodos de interrogación y tortura se hicieron célebres por su crueldad.

Joachim y otros dos cruzaron el túnel y abrieron la brecha final para salir a la superficie en la planta baja de una casa cercana al Muro. En ese momento le avisaron por la radio que el grupo había sido infiltrado y que los que se iban a escapar habían sido apresados y que la Stasi los detendría -con consecuencias impensables- también a ellos. Reemprendieron, como pudieron, el camino de regreso arrastrándose por el túnel polvoriento y angosto. El enlace pasó varios años en prisión. Todo el trabajo de meses había sido en vano.
No les importó haber tenido la confirmación de que su vida había estado en juego y lo volvieron a intentar. Regresaron al túnel original. Había barro por todas partes pero el agua había bajado. Consiguieron que la empresa de aguas de Berlín Occidental controlara los caños para que no hubiera otra inundación súbita.
En esta ocasión debieron hacer el túnel más largo (130 metros) y la salida era en un lugar que quedaba más pegado al muro pero alejado del anterior para no levantar sospechas. Otros meses de trabajo infernal hasta que llegaron a la superficie. El contacto, esta vez, sería la novia de uno de los excavadores que debía dar señales en tres pubs diferentes de que la fuga había comenzado. La gente fue llegando y allí la recibieron Joaquim y dos de sus compañeros que sabían que si eran descubiertos los esperarían largas torturas y reclusión perpetua. Bebés, adolescentes, madres, padres, esposas, novias, hermanos y mejores amigos lograron salir de allí gracias a la construcción subterránea. Pasó a llamarse Túnel 29 por la cantidad de gente que logró pasar al otro lado.
Su historia la reconstruyó la periodista británica Helena Merriman en un podcast que tuvo millones de oyentes que luego fue trasladado a un libro El Túnel 29, editado en castellano por Salamandra. Sus fuentes fueron la memoria extraordinaria de Joachim, testimonios de otros participantes, diarios de la época y los profusos archivos de la Stasi.
Hay un documento más que certifica la verosimilitud de la historia. El documental que la NBC grabó. En él se ve a las personas asomar por la salida del túnel, cubiertas de lodo, pero con la sonrisa de la ilusión de un futuro y la emoción del reencuentro con sus seres queridos.
El documental tuvo récords de rating y ganó tres Emmys. Pero tardó varios meses en ser emitido. El presidente Kennedy dudaba en autorizar su emisión para no generar más problemas con la Unión Soviética y Kruschev después de la Crisis de los Misiles. Sin embargo, Kennedy finalmente dio el permiso. Y millones de televidentes pudieron conocer esta historia extraordinaria.
Muro de Berlín, Guerra Fría, John Fitzgerald Kennedy, Unión Soviética
POLITICA
Por qué Milei pidió “paciencia” a los argentinos y el conflicto salarial que preocupa a la Casa Rosada

Javier Milei mostró el jueves una brisa de aquel tono de la campaña de 2025, cuando les hablaba a los rezagados por el ajuste. El Presidente matizó entre sus ataques a la prensa un pedido de paciencia a los argentinos. Aceptó que sería “intelectualmente deshonesto” decir que todos están mejor con su plan económico. Pero insistió con que el rumbo es el correcto y con que cambiarlo implicaría “dinamitar lo logrado”.
El estilo prolijo y sin los tres puntos suspensivos que caracterizan sus explosiones virtuales denotaron la planificación del mensaje.
El texto, delineado junto a su estratega Santiago Caputo, fue la expresión más importante del Gobierno en las últimas semanas.
Un conocedor de los movimientos de la Casa Rosada libertaria traduce así lo que quiso decir el Presidente: “Te entiendo que la estás pasando mal, pero no podemos volver atrás”. Debajo, coinciden distintas fuentes de esta administración consultadas por , intentaron reforzar dos conceptos: la intención de mostrar un Milei con “empatía” frente a los argentinos que no la están pasando bien y, al mismo tiempo, un Presidente que busca renovar la “esperanza” de un futuro mejor bajo su ala.
El Gobierno, entienden una serie de voces que hablaron con , esperaba un primer trimestre difícil en términos económicos. Enero fue de vacaciones; febrero estuvo copado por el exitismo oficialista de las extraordinarias; pero en marzo la administración libertaria se quedó sin nafta de gestión e irrumpió el escándalo alrededor del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
“El ataque financiero hasta octubre de 2025 fue muy violento, con la dolarización de cartera; eso atrasó el envión que traíamos hasta marzo de 2025; ya se está remontando. La economía siguió creciendo en sectores diversos. En enero, diez indicadores de 15 dentro del EMAE [por el estimador mensual de actividad económica] dieron positivo. Lleva tiempo. Hay tormenta, hay viento, pero el rumbo es el correcto”, planteó uno de los actores oficialistas más importantes para desglosar la línea que marcó el Presidente en su cuenta de X.
“Si la política no jodiera, estaríamos mucho mejor. Pero, ahí vamos. Lo que hacemos es lo que corresponde, es lo moralmente correcto”, añadió esa misma fuente, que estimó que marzo será el último mes con inflación alrededor de 3% y que se confió con que en abril comenzará a “desplomarse fuerte”.
En el mismo sentido se manifestó otro integrante del Gabinete al referirse a las intenciones de Milei. “El Presidente internamente lo viene diciendo desde diciembre, que tras el ataque especulativo de 2025 iba a ser muy duro en enero, febrero y marzo… un poco también en abril. Pero capaz nadie terminó de explicar bien que estos meses iban a ser difíciles. Entonces él salió y lo explicó. No sé si es tarde, pero hace docencia”, comentó este funcionario. “Desde abril pareciera que va caminando”, se entusiasmó y refirió sobre el mensaje del Presidente: “Es una nota de empatía junto con un pedido de aguante”.
En las últimas semanas, a la Casa Rosada también llegaron sondeos que mostraron al Gobierno en baja. “El clima se enrareció”, describió otro actor del oficialismo.
Como en el cuento del huevo y la gallina, en el que no se sabe quién está primero, tampoco está claro si el Presidente envalentona a su círculo de funcionarios más cercano o al revés, pero todos están seguros -por convencimiento o tal vez por conveniencia para no admitir sus propios errores- que hay una mala intención de la prensa contra la gestión nacional. Al mejor estilo K.
“Hay una distorsión entre lo que indican los datos de la economía versus los medios. Los datos dicen que la mayoría de los argentinos llega a fin de mes. Entonces, el Presidente no quiere que la sociedad se deje engañar por versiones malintencionadas”, dijo un actor oficialista de los más importantes para describir el pedido de paciencia de Milei.
“Los medios están empujando con que la plata no alcanza, como cuando gobernaba Macri y empujaban con los movimientos del dólar”, comentó otro personaje libertario.
Al igual que un coro, el discurso se replica en las terminales más importantes del oficialismo. “A 91% de los periodistas la gente no les cree. Que los miren no quiere decir que les crean”, deslizó un funcionario de llegada directa a los hermanos Milei.
El Presidente -ataque tras ataque a periodistas- escucha a los suyos y se regodean entre sí.
Por fuera de los fuegos de artificio, no a viva voz, en el Gobierno reconocen que hay sectores -sobre todo en el AMBA- que todavía no se sienten tocados por las supuestas bondades del plan económico libertario. “Veníamos de una situación trágica. La percepción tarda en llegar, en algunos sectores no se percibe la recomposición de la actividad económica”, comentó una de las voces más encumbradas de Balcarce 50.
Ante esta cuestión, también reconocen en el oficialismo, permean más escándalos como el Adorni gate o el conflicto con los colectivos. No pasó desapercibido en la Casa Rosada el video de Lourdes, de 28 años, de Quilmes y profesional que, a la espera de un micro que no llegaba, repitió seis veces en menos de dos minutos que estaba “cansada” de la situación económica de su familia ante un móvil de TV.
Sin embargo, en el Gobierno nadie vislumbra que el clima social vaya a recrudecer y le bajan el tono a los piquetes del martes pasado tras el fin del plan Volver al Trabajo. Por qué se preocuparían si dicen que Santiago Caputo suele caminar la Plaza de Mayo con la tranquilidad y el anonimato de cualquier monotributista como él. Incluso cuentan que el viernes anduvo por ahí a pie y que ninguno de los que protestaba por los salarios del Conicet ese mismo día, en el mismo lugar, si quiera lo reconoció.
En tanto, sí hay un conflicto salarial que las más altas esferas del Gobierno observan con detenimiento: las quejas por los sueldos en las fuerzas federales, con intentos de protestas (pese a estar prohibidas por ley) de momento inconclusas.
En Balcarce 50 saben que se necesita una inyección de fondos ahí. Ya se debatió en la última reunión de Gabinete, según pudo confirmar de tres fuentes independientes, y también formó parte de charlas de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, con Milei y con el equipo económico que comanda Luis Caputo. “Es prioridad número uno. Están trabajando Seguridad y Economía en lograr una recomposición”, afirmaron fuentes del Gobierno. En abril ya se entregó un bono a los agentes federales, parte esencial del discurso libertario de mano dura.
Sobresaltado mediática y judicialmente, Adorni sigue respaldado por el Presidente, por Karina Milei y por Santiago Caputo. El resto se resigna a aceptar las directrices de la cúpula. La gente le pasa factura al jefe de Gabinete, con la imagen más baja de su carrera política.
El ingreso a la vida pública de su escribana Adriana Nevechenko fue también objeto de comentarios en Balcarce 50. “Es un personaje de Netflix”, se escuchó, entre otros murmullos.
Cambiar el eje por fuera de Adorni todavía es un pendiente para el Gobierno. En los despachos ultiman la reforma política como próximo tema que pueda torcer la agenda.
En un año en que todo podrá medirse en un antes y un después de la Copa del Mundo, prevén altas chances de que el texto llegue al Congreso en la previa del evento internacional, pero pocas de que prospere hasta después de que la Selección intente conseguir la cuarta estrella de la mano de Leo Messi.
pedido de paciencia a los argentinos,April 9, 2026,huevo y la gallina,bono,Paula Rossi,Javier Milei,Conforme a,,Intendentes peronistas protestarán frente a la oficina del ministro Caputo,,La escribana de Adorni. Oficina propia, 40 años en la profesión y un raid mediático en tiempo récord,,»Nos duele». Bullrich admitió el impacto del caso Adorni y pidió esperar la actuación de la Justicia,Javier Milei,,Paisaje contradictorio. Días en los que se juega la reelección,,Matar al mensajero: el agotamiento de la estrategia de Milei,,La reactivación tras el cristal de la confianza
POLITICA
Periodismo en llamas, con el gobierno agitando el fuego

Por “obra y gracia” del gobierno de Javier Milei, el periodismo dejó de ser discutido como oficio para pasar a ser tratado como actor político dentro de una disputa abierta con la Casa Rosada.
El clima en redes sociales sobre la prensa se endureció, con una negatividad que ya no se expresa sólo en términos de crítica o desconfianza, sino con un lenguaje de impugnación directa contra la profesión.
En ese marco, el periodismo aparece más asociado al conflicto que a la información.
La agenda temática confirma esa colonización política del debate sobre la comunicación en la Argentina.
Lo político, la gestión, la agenda internacional y la Justicia dominan la conversación sobre periodistas, una charla que se desplegó aceleradamente gracias a la difusión de la presunta red rusa de desinformación en medios locales y a la reacción posterior del oficialismo.
Ese intercambio, por momentos de alta virulencia por parte del Gobierno, agravó un escenario ya tenso, mientras FOPEA y ADEPA advirtieron sobre la escalada verbal y la necesidad de evitar acusaciones indiscriminadas.
En definitiva, en el mundo digital argentino, el periodismo atraviesa una fase de sobreexposición, polarización e impugnación pública.
Y abril dejó una marca inequívoca: más que un sector observado, el periodismo pasó a ser uno de los grandes campos de combate simbólico del país.
Periodismo, bajo fuego político
De más de un millón 800 mil menciones analizadas durante el último mes en las redes sociales argentinas, en las que se debatió sobre el periodismo, el 92 % de negatividad refleja un nivel de hostilidad extraordinariamente alto.
Sin embargo, lo más importante no es sólo el rechazo, sino las palabras que ordenan la conversación: “medios”, “gobierno”, “Milei”, “Adorni”, “Estado”, “verdad”, “Justicia”, “investigación”, “Rusia”, “Estados Unidos”, “vuelo privado”.
El periodismo no está siendo discutido como profesión informativa, sino como actor político metido en una guerra de legitimidad con el poder.
En cuanto al sentimiento del diálogo en redes sobre el periodismo argentino, las palabras dominantes del clima emocional son “error”, “escándalo”, “operar”, “mal”, “guerra”, “denuncia”.
La palabra “operar” aparece casi tan central como el propio eje del escándalo desatado tras conocerse la influencia de intereses rusos en el país. Se trata de un debate que busca la deslegitimación del periodismo como actor, acusado de intervenir, manipular o “jugar para alguien”.
En cuanto a las temáticas de la conversación digital sobre la prensa local, se despliega un escenario narrativo que describe ese diálogo como un debate abierto sobre el poder.
No dominan términos propios del oficio periodístico, sino Gobierno, Justicia, investigación, Rusia, dólares o escándalo.
La presencia alta de la categoría internacional no parece accesoria: encaja con el ruido generado por la difusión de la presunta operación rusa de desinformación en medios locales.
Fue el propio Javier Milei quien prometió ir “hasta las últimas consecuencias”, mientras la embajada rusa rechazó las acusaciones.
El periodismo fue la profesión más expuesta del mes
Abril revela un dato contundente sobre el rol del periodismo como profesión para los argentinos: los periodistas concentran el 17,8 % de las menciones sobre profesiones, por encima de docentes, trabajadores, militares y políticos.
El número confirma que la profesión gana centralidad de manera abrupta en las últimas semanas y vuelve a ubicarse en uno de los picos más altos de toda la serie anual.
Ese protagonismo digital del periodismo, sin embargo, viene acompañado de una evaluación críptica de la profesión.
El sentimiento hacia los periodistas viene siendo persistentemente pésimo durante todo el último año, casi siempre en la franja de -70 a -85 puntos NSR (Net Sentiment Ratio, por sus siglas en inglés).
Ese comportamiento revela, en primer lugar, que las hostilidades sobre la prensa no son nuevas, sino estructurales.
En segundo lugar, abril vuelve a hundir el indicador hacia la zona más baja de la serie, después de un pequeño alivio previo.
Leé también: La Casa Rosada también resiste en las redes el escándalo de Adorni
Es decir, el conflicto reciente entre el Gobierno y el periodismo no inventa la mala reputación digital de la profesión, pero sí la recalienta y la lleva otra vez a niveles extremos.
Finalmente, el promedio de sentimiento del último año sobre los periodistas registra -77 puntos NSR, ubicándose entre las profesiones con peor saldo emocional del ranking.
Sólo aparecen peor posicionados sectores como sindicalistas, policías, jueces y piqueteros.
Ese dato resulta relevante porque confirma que el problema no es sólo coyuntural: el periodismo ya cargaba una penalidad reputacional muy alta y abril la empuja todavía más abajo.
Javier Milei, Redes Sociales, periodismo
POLITICA
Sin el aval de sus aliados, el Gobierno volverá a la carga con un proyecto para eliminar las PASO

El Gobierno ultima detalles para enviar al Congreso una nueva reforma electoral que propone eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), reducir el financiamiento estatal de los partidos y endurecer las condiciones para su reconocimiento nacional y permanencia.
Se trata de una iniciativa políticamente compleja. No solo porque el oficialismo no cuenta por sí solo con los votos necesarios para aprobar una reforma electoral, sino porque sus aliados más importantes, Pro y la UCR, ya anticiparon que no respaldarán la eliminación de las primarias, un mecanismo que consideran clave para ordenar las internas dentro de las coaliciones.
Según pudo saber , el texto se encuentra en su etapa final de elaboración. Los equipos técnicos del Poder Ejecutivo trabajan en la redacción junto con la Secretaría Legal y Técnica, a cargo de María Ibarzábal, responsable de revisar los proyectos que llegan a la firma del presidente Javier Milei.
La propuesta busca eliminar la instancia de primarias obligatorias, pensada originalmente para que la ciudadanía participe en la definición de candidaturas que antes quedaba restringida a los afiliados partidarios. “Las PASO desgastan a la gente”, sostuvo el Presidente el domingo pasado en diálogo con Luis Majul en LN+.
No es la primera vez que el oficialismo intenta avanzar en ese sentido. La eliminación de las primarias ya había sido incluida en la primera versión de la Ley Bases, que fue rechazada en Diputados. Más tarde, en febrero de 2025, el Congreso aprobó su suspensión por un año. Ahora el objetivo del Gobierno es eliminarlas de manera definitiva de cara a la próxima elección presidencial.
La supresión de las PASO implicaría también la desaparición del piso electoral del 1,5% de votos que actualmente se exige para competir en las elecciones generales. Ante ese escenario, en el oficialismo analizan incorporar otros filtros para evitar la proliferación de partidos con escasa representatividad.
Sería en paralelo la modificación de la ley de partidos políticos. Una de las medidas en evaluación es incrementar el número mínimo de afiliados necesarios para constituir una fuerza política, que hoy tiene un techo de 4000 afiliados. La idea del Poder Ejecutivo es, como mínimo, duplicar ese requisito.
También se plantea endurecer las condiciones para obtener la personería jurídica nacional. Actualmente, un partido que logra reconocimiento en cinco distritos puede obtener esa categoría. La propuesta oficial apuntaría a llevar a 10 ese requisito.
El Gobierno también evalúa modificar las causales de caducidad de los partidos con bajo nivel de representación. Hoy una fuerza pierde su personería si no alcanza el 2% del padrón electoral en dos elecciones consecutivas. En el oficialismo consideran elevar ese umbral y evitar maniobras que permiten a partidos pequeños sostener su vigencia a través de alianzas electorales.
El objetivo declarado es reducir la fragmentación del sistema político y limitar la existencia de los llamados “sellos de goma”: partidos con escasa representación que terminan cediendo su personería para integrar coaliciones electorales. Paradójicamente, varias de esas estructuras fueron las que permitieron a Milei construir su candidatura presidencial en 2023, como Unite, Pumas Libertarios, el Partido Demócrata y el partido FE.
El paquete electoral incluye además cambios en el financiamiento político. El Gobierno busca eliminar los aportes públicos extraordinarios para campañas electorales. Con la implementación de la boleta única de papel, dejaría de financiarse la impresión de boletas partidarias y los espacios publicitarios. En cambio, se mantendría un único aporte anual al Fondo Partidario Permanente destinado al funcionamiento general de los partidos.
En paralelo, se analiza flexibilizar los límites a los aportes privados. Actualmente, las personas humanas o jurídicas tienen un tope anual equivalente al 2% del monto que surge de multiplicar el valor del módulo electoral por la cantidad de electores del distrito. Para las campañas electorales, el límite individual también se fija en el 2% del gasto máximo permitido para esa elección.
En el oficialismo reconocen que el camino legislativo será complejo. Las reformas electorales requieren mayoría absoluta en ambas cámaras: 129 votos en Diputados y 37 en el Senado, números que La Libertad Avanza no puede reunir sin el apoyo de sus aliados.
Pro y la UCR, actores clave para alcanzar esos votos, ya manifestaron su rechazo a eliminar las primarias. Consideran que suprimirlas fortalecería el poder de las conducciones partidarias y debilitaría los mecanismos de competencia interna dentro de las coaliciones.
Durante un seminario organizado por la Cámara Nacional Electoral a fines de marzo, dirigentes de ambos espacios plantearon que cualquier modificación debería contemplar algún mecanismo alternativo para ordenar las candidaturas.
“Nos opondremos a cualquier intento de eliminar las PASO que le devuelva la lapicera a las cúpulas partidarias o a sistemas uninominales que silencien a las minorías”, advirtió el senador radical Maximiliano Abad. En la misma línea, la legisladora porteña de Pro Silvia Lospennato señaló: “No quedan claros los objetivos de eliminar las PASO y eso es algo que tenemos que resolver”.
Pese a esas resistencias, en el oficialismo aseguran que enviarán al Congreso su propuesta en su versión más ambiciosa. “Después vendrá la instancia de negociación política”, resumió un referente libertario en Diputados.
pic.twitter.com/dcHSk3G2dK,March 2, 2026,Cámara Nacional Electoral,Delfina Celichini,Conforme a
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