Del ajuste del gasto a la recaudación
Los supuestos que sostienen la cuenta
El rebote que todavía no aparece
- La pesca, con una expansión de 44,7%
- La minería y las canteras, con 16,4%
- El agro, con 6,9%

Con temperaturas bajo cero y tarifas de gas y electricidad que pesan cada vez más en el bolsillo, elegir el sistema de calefacción adecuado puede representar un ahorro de miles de pesos durante el invierno. Especialistas explican qué conviene según el tipo de vivienda, cuánto cuesta instalar una estufa a gas, un aire frío-calor o un panel eléctrico y cuáles son los errores que más hacen crecer la factura de los servicios.
La ola de frío polar que afecta a buena parte del país disparó el consumo energético y volvió a poner una pregunta sobre la mesa de millones de hogares: ¿conviene seguir calefaccionando con gas o es momento de pasar a un sistema eléctrico? La respuesta no depende únicamente del precio del artefacto. Hoy entran en juego el costo de instalación, el consumo mensual, el mantenimiento, la vida útil del equipo e incluso la seguridad.
«El error más común es elegir un calefactor sólo por su precio de compra. Lo correcto es analizar cuánto costará durante toda su vida útil, incluyendo el consumo de energía, el mantenimiento y la instalación», explica Salvador Gil, doctor en Física, investigador del CONICET y referente argentino en eficiencia energética. Para los especialistas, el sistema ideal cambia según cada vivienda. No es lo mismo una casa con acceso a gas natural que un departamento completamente electrificado.
Estufas a gas: siguen siendo las más convenientes cuando hay red de gas: Si el inmueble cuenta con gas natural, las estufas de tiro balanceado continúan siendo la alternativa más económica para calefaccionar durante muchas horas al día. Su principal ventaja es el bajo costo operativo. La desventaja aparece al momento de instalar el equipo, ya que debe intervenir un gasista matriculado y, en algunos casos, adecuar la instalación existente.
Actualmente, la instalación de una estufa puede superar los $100.000, mientras que incorporar una nueva boca de gas puede demandar una inversión bastante mayor, dependiendo de la complejidad de la obra y los materiales necesarios. A cambio, quienes utilizan la calefacción durante ocho o más horas diarias suelen recuperar esa inversión gracias al menor costo del gas frente a la electricidad.
Aire acondicionado inverter: el gran ganador entre los equipos eléctricos. Para viviendas sin conexión a gas, el aire acondicionado frío-calor con tecnología inverter es la opción que más recomiendan los especialistas. A diferencia de un caloventor, no genera calor mediante resistencias eléctricas sino que funciona como una bomba de calor, aprovechando la energía del aire exterior.
«Esa tecnología permite entregar varias veces más energía térmica que la electricidad que consume. Hoy es una de las formas más eficientes de climatizar una vivienda cuando no hay gas natural», sostiene Gil. Aunque la inversión inicial es superior a la de otros equipos eléctricos, el menor consumo termina compensando la diferencia cuando el uso es frecuente.
Paneles eléctricos y caloventores: cuándo son una buena alternativa: Los paneles calefactores prácticamente no requieren instalación y se convirtieron en una solución habitual para dormitorios, estudios profesionales y departamentos pequeños. Su consumo es moderado, aunque no alcanzan la velocidad de calefacción de un aire acondicionado.
Los caloventores y las estufas de cuarzo, por su parte, siguen siendo los equipos más accesibles para comprar, pero también los de mayor consumo eléctrico. Es por ello que los especialistas recomiendan utilizarlos sólo para calefaccionar ambientes pequeños durante períodos breves.
El precio del equipo representa sólo una parte del gasto. Las estufas a gas requieren una revisión anual para controlar quemadores, conductos de evacuación y tiraje. Los aires acondicionados necesitan limpieza de filtros y controles periódicos para mantener su eficiencia. Los paneles eléctricos prácticamente no requieren mantenimiento, mientras que en caloventores y estufas eléctricas basta con verificar el estado de cables y conexiones.
En la visión de los fabricantes el consumidor ya no mira sólo el precio, debido a que la fuerte actualización de las tarifas cambió el comportamiento del mercado. Desde Longvie explican que las consultas se concentran cada vez más en el consumo energético y la eficiencia de los equipos, además del precio de compra.
En Eskabe coinciden en que el usuario analiza el costo de utilización durante toda la temporada invernal y no únicamente la inversión inicial. La empresa observa que las estufas de tiro balanceado siguen liderando las ventas donde existe gas natural, mientras que los equipos frío-calor inverter ganan participación en departamentos y viviendas nuevas. Según fabricantes del sector, durante las semanas de frío extremo las ventas de calefactores pueden crecer entre un 30% y un 50% respecto de períodos con temperaturas normales.
Por su parte, desde el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) recuerdan que el mantenimiento preventivo es tan importante como el consumo del equipo. De hecho, el organismo recomienda que todos los artefactos a gas sean instalados y revisados por gasistas matriculados antes de cada invierno y además, insiste en cuatro medidas básicas:
Tomando como ejemplo un living de 25 metros cuadrados, una temperatura interior de 20°C y un uso promedio de ocho horas diarias durante 30 días, los especialistas estiman la siguiente relación de costos:
Los especialistas coinciden en una regla sencilla, según la cual, casa con gas natural: estufa de tiro balanceado, departamento sin gas: aire acondicionado frío-calor inverter. En el caso de un dormitorio o estudio: panel calefactor eléctrico y para uso ocasional: caloventor o estufa de cuarzo.
La conclusión es clara: en un contexto de frío extremo y tarifas más altas, elegir correctamente el sistema de calefacción puede representar un ahorro importante durante todo el invierno. Pero la decisión no debe basarse sólo en el precio del equipo. La instalación profesional, el mantenimiento preventivo y una buena aislación térmica son factores que, según coinciden especialistas, fabricantes y el ENARGAS, terminan teniendo un impacto igual o mayor sobre el consumo y la seguridad del hogar.
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El presidente Javier Milei negó hoy que la economía argentina se encamine a una recesión y sostuvo que el menor dinamismo responde a una etapa de cambios en la estructura productiva. “Lo que hay es una desaceleración del ritmo de expansión”, afirmó al ser consultado por la caída mensual de 2,9 % que registró la actividad en julio.
Milei cuestionó la lectura de los datos desestacionalizados y argumentó que las transformaciones que atraviesa la economía reducen la precisión de esas mediciones. “Cuando usted construye un indicador desestacionalizado, se arma en función de la historia. Si su economía está teniendo muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal”, sostuvo. Según planteó, el Gobierno sigue especialmente el indicador de tendencia-ciclo porque considera que permite observar mejor la evolución general de la actividad.
El mandatario afirmó que durante su gestión hubo crecimiento del producto, aseguró que su gobierno completará cuatro años de expansión económica y destacó los registros de consumo, exportaciones y PBI per cápita. “Estamos en niveles máximos de PBI y de PBI per cápita, máximos de consumo privado y máximos de exportaciones”, sostuvo. Ante el planteo sobre el estancamiento de algunos rubros del consumo masivo, respondió que existe un cambio en las modalidades de compra: “El consumo está en máximo histórico. Lo que está cambiando es la modalidad de consumo”.
En ese sentido, mencionó a las plataformas de comercio electrónico y las compras en el exterior como parte de ese cambio. “Mire los balances de Mercado Libre y se va a dar cuenta”, dijo. También relató una conversación sobre las dificultades de ventas de comercios de indumentaria: “Le preguntaron a una chica dónde compraba y respondió: ‘En Temu’. Listo, se acabó la discusión”.
Milei defendió la apertura comercial y la desregulación como instrumentos para reasignar recursos hacia actividades más competitivas. “La economía está cambiando, está reasignando recursos y hay una parte de la economía que se queda atrás”, afirmó. Para ejemplificar su postura, comparó esa situación con la eventual quiebra de una fábrica de televisores en blanco y negro y sostuvo que no tendría sentido mantenerla con barreras comerciales o emisión monetaria.
El Presidente argumentó que las restricciones a las importaciones perjudican a los consumidores porque limitan su capacidad de elegir y encarecen los precios. “Si yo me quiero comprar otra marca, es un problema mío qué marca me quiero comprar”, afirmó al recordar el caso de los neumáticos. “Si además esa situación hace que usted tenga que pagarlo cuatro o cinco veces más caro, lo están robando”, agregó, antes de cuestionar la protección a determinados sectores como un beneficio otorgado por la política.
Sobre la desocupación, Milei relativizó el incremento y aseguró que el nivel actual no se aleja de los registros de 2023. “No son números sustancialmente distintos a los que teníamos durante 2023”, sostuvo. Además, señaló que el promedio histórico de desempleo en la Argentina es de 9,8 % y atribuyó parte del fenómeno a una mayor cantidad de personas que busca empleo.
El jefe de Estado también defendió la creación de puestos de trabajo, incluidos los informales, y rechazó la caracterización de “uberización” para describir los cambios laborales. “Trabajo es trabajo”, respondió. “El Uber alguien lo tiene que tomar. Si alguien lo está usando es porque lo puede pagar y porque entonces hay otro empleo en otro lado; hay demanda para ese empleo”, afirmó.
Durante la entrevista, Milei vinculó la falta de inversiones y de nuevas contrataciones formales con el escenario electoral. “Cuando usted va a hacer una contratación, es una decisión de largo plazo. Hay un montón de inversiones que están esperando”, dijo. Y agregó: “Usted no se va a jugar a formalizar y terminar de materializar ciertas inversiones si del otro lado viene Drácula, Frankenstein y todo el tren fantasma”.
Por otro lado, sostuvo que el Gobierno tiene cubiertas sus necesidades de financiamiento hasta fines del año próximo y defendió la estrategia para contener la demanda de dólares. “La probabilidad de default que el mercado le asigna a este gobierno es cero, literalmente”, aseguró. También enumeró la acumulación de reservas, los swaps con Estados Unidos y China y las posiciones en el mercado de futuros como parte de las herramientas oficiales frente a la volatilidad cambiaria.
Noticia en desarrollo.

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