POLITICA
Pierde impulso un viejo anhelo de Milei para la industria del fútbol

Como sucedió con la ley de financiamiento universitario o temporalmente con el corazón de la reforma laboral, el Gobierno encontró en la Justicia un freno a iniciativas incluidas en el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU 70/23), oficializado cuando Javier Milei llevaba apenas diez días en el poder. En ese megadecreto, denominado por el Presidente como “Bases para la reconstrucción de la economía argentina”, se habilitó la creación de Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). Sin embargo, la normativa se encuentra hoy suspendida a la espera de una definición de la Corte Suprema sobre su constitucionalidad tras el revés en instancias judiciales inferiores.
En plena fiebre mundialista, en por lo menos un despacho oficial se apila un borrador con 12 puntos para reimpulsar las SAD mediante un proyecto de ley, aunque se busca que esta vez se limite exclusivamente a los clubes de fútbol. Al nuevo bosquejo, que por ahora tiene destino de cajón, lo acercó el empresario Guillermo Tofoni, de aceitados nexos con la FIFA y el macrismo.
Tofoni estuvo recientemente en los Estados Unidos por el Mundial y fue testigo privilegiado del imponente show desplegado por la FIFA en el país de Trump. Aprovechó el contexto para participar de un foro organizado en Miami por el Instituto Interamericano para la Democracia, cuyo título fue “Fútbol, corrupción y justicia”. El empresario expuso allí ante periodistas y políticos su enfrentamiento judicial con las autoridades de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), a quienes acusa de haberlo estafado por haber interrumpido un supuesto contrato por la organización de los partidos del seleccionado que lidera Lionel Messi. El empresario apuntó directamente a Claudio “Chiqui” Tapia, quien, al igual que el histórico Julio Humberto Grondona, logró alinear casi de manera unánime a todos los presidentes de los clubes en una postura de resistencia frente al eventual avance de las SAD.
Tofoni se acercó a la gestión de La Libertad Avanza a partir de sus vínculos con Mauricio Macri, pero lo que verdaderamente allanó el camino fue una serie de columnas que el empresario escribió en 2023 en El Cronista Comercial y que fueron replicadas por Milei en sus redes sociales. Los títulos de dos de esos textos fueron “Dolarización y fútbol: tierra prometida” o “Se abrió el Mar Rojo y ahora hay que cruzarlo”, cuyo eje era aprovechar el boom por el Mundial ganado en Qatar 2022 para fortalecer el negocio del fútbol en el país. Es decir, Tofoni buscó por entonces sembrar en la opinión pública el debate sobre las SAD ante la posibilidad real de que Milei podía desbancar al peronismo de la Casa Rosada. “Las SAD darían garantías jurídicas y seguridad para los inversores. El fútbol es un negocio que podría generar ingresos al país de entre 3000 y 4000 millones de dólares. Es una suerte de Vaca Muerta”, dice convencido el empresario, titular de la firma Word Eleven.
La diputada nacional Juliana Santillán había sido habilitada por Milei para liderar la cruzada libertaria a favor de las SAD, según dijo Tofoni a . Sin embargo, el proyecto de ley sobre las SAD en el fútbol todavía no se elaboró y no hay visos de que se vaya a cristalizar en el corto plazo. En el bloque libertario de Diputados, el tema está en los planes, pero no sería hoy una prioridad, según confiaron fuentes legislativas. Las prioridades son hoy la eliminación o suspensión de las elecciones primarias para 2027, reformar la carta orgánica del Banco Central y la ley de presupuesto para el año que viene.
El subsecretario de Deportes, Diógenes de Urquiza, se desentendió de la iniciativa. “De eso se encarga Daniel Scioli”, respondió, seco y tajante. Pero un asesor del subsecretario de Ambiente y Turismo también tomó distancia del asunto. Scioli, sin embargo, había sido uno de los primeros defensores de las SAD junto con Santillán y Federico Sturzenegger en una serie de encuentros que habían tenido con Tofoni y otros empresarios del fútbol entre 2024 y 2025. Scioli y Santillán habrían decidido correrse de la maniobra por las SAD tras haber apoyado al empresario estadounidense Foster Gillett, quien desembarcó con inversiones en los clubes argentinos y afronta denuncias por presuntas estafas de Estudiantes, River y Vélez. La apuesta libertaria por Foster no solo dejó mal parados a Santillán, Scioli y Sturzenegger, sino que agudizó el enfrentamiento entre la Casa Rosada y la AFA.
El reverdecer del debate por las SAD amenaza con romper la unidad nacional que se logró en las calles con la clasificación del seleccionado a la final del Mundial. No es casualidad que los jugadores, el técnico Lionel Scaloni, Tapia y hasta buena parte de los comunicadores deportivos hayan reforzado tras la victoria frente a Inglaterra la importancia del rol social y deportivo de los clubes como semillero de esos ídolos que jugarán mañana la final con España en Nueva Jersey. Es una discusión deportiva, pero también política. La pasión no se vende. ¿Surge un nuevo eslogan para la oposición a Milei?
Lo cierto es que en el Gobierno no estarían ahora decididos a impulsar las SAD en el corto plazo, a pesar de que para Milei fue un tema de “necesidad y urgencia”, según su primer megadecreto. En la Casa Rosada saben que no es el momento oportuno para rivalizar con Chiqui Tapia, según tres fuentes oficiales consultadas por . “Veremos si el año que viene el Gobierno se anima a presentar un proyecto de ley para las SAD exclusivo para el fútbol. Es cuestión de tiempo”, no se resigna Tofoni, que conserva sus lazos con el oficialismo.
En sus últimas apariciones públicas, Tapia volvió a ponerse al frente de la resistencia contra las SAD. Es parte de su pulseada con el Gobierno, que lo denunció en la Justicia a él y a otros dirigentes de la AFA por presunta evasión impositiva de $19.000 millones. En esta causa, Tapia y Pablo Toviggino están procesados, aunque la verdadera preocupación, sobre todo la del tesorero, es saber qué pasará con el expediente que investiga si los dueños de una lujosa quinta de Pilar oficiaron de testaferros de la AFA. En ese expediente, que se volvió un insólito pasamanos judicial, intervinieron 13 magistrados en siete meses y no hubo aún ningún indagado. Estas dilaciones reactivaron las sospechas sobre los vínculos de la Justicia, entre ellos el del ministro Juan Bautista Mahiques, con las autoridades del fútbol.
A pesar de estar por primera vez amenazado por la justicia, Tapia calcula que el éxito del seleccionado le puede servir de atajo para salir indemne de los tribunales. Lo escenifica con publicaciones risueñas y desafiantes en redes sociales, pero también lo comenta seriamente entre familiares y dirigentes del fútbol y la política.
Su influencia cruzó las fronteras del deporte: sumó a jueces federales a organismos de la AFA y su nombre en el peronismo comenzó a ser barajado para una eventual candidatura a gobernador de Buenos Aires, según reconstruyó de conversaciones de intendentes y sindicalistas. Su vínculo con Axel Kicillof es muy bueno y quedó en evidencia con la maniobra para mudar la sede de la AFA a la provincia para evitar una posible intervención de la Inspección General de Justicia.
Tapia nació en San Juan y eso le pesa: deslizaron en su entorno que si alguna vez decide jugar en política, tal vez lo haga allí. Sin embargo, otras fuentes de trato más cotidiano lo ven compitiendo en Buenos Aires, con el apoyo de los caciques del conurbano. A por lo menos 45 de ellos los conoce por su rol de presidente en la Coordinación Ecológica Área Metropolitana del Estado (Ceamse), el basural controlado más grande de Buenos Aires, una terminal más de su poder. Llegó a ese sillón de la mano de Hugo Moyano y Diego Santilli, cuando el hoy jefe de Gabinete de Milei era ministro porteño de Macri y negoció los contratos de recolección de basura en la Ciudad con el Sindicato de Camioneros.
Sin dudas, un hombre determinante en la vida de Tapia fue Moyano. Era delegado gremial de la rama de recolección de basura del Sindicato de Camioneros cuando conoció a Paola Moyano, una de las hijas del jefe sindical, con la que tuvo dos hijos y recorrió el mundo. Una vez que forjó su pareja, se incorporó al clan y escaló hasta secretario de Organización del gremio. Pero una pelea con Pablo Moyano, con quien hoy recompuso su vínculo, lo empujó a irse del sindicato. Fue así como recaló en el Ceamse, donde convive con intendentes del conurbano, el jefe de gobierno porteño y un sindicato propio de casi 1000 personas.
Sindicalista, yerno de Moyano, gestor deportivo, empleado público y privado y próspero empresario. Todo eso es Chiqui Tapia, un dirigente de un club de barrio que en 2022, tras la consagración en Qatar, se sintió más poderoso que el propio Gobierno. Compartirá mañana en Nueva Jersey el palco central con Donald Trump y el lunes regresará a Buenos Aires, tal vez con la guardia en alto y aire desafiante, como su último mensaje en redes: “Me secan la nuca”.
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Milei viaja a Washington para profundizar su alianza estratégica con Trump y ratificar su condena al antisemitismo

(Washington, Estados Unidos) Javier Milei viaja a Washington para profundizar su alianza estratégica con Estados Unidos y ratificar su posición política contra la ola global de antisemitismo que se multiplicó tras el ataque terrorista de Hamas contra Israel.
Milei es aliado estratégico de Donald Trump en la Casa Blanca, y este vínculo conceptual y geopolítico ya tiene diferentes estadios que reflejan las pujas en el tablero internacional.
Ya no se trata sólo de sintonía ideológica: Argentina se alinea con Estados Unidos en Medio Oriente, en la protección de los minerales críticos contra la voracidad de China y en la ampliación de las cadenas de suministros, que están bajo tensión permanente por Irán.
Chris Wright es el secretario de Energía de la administración republicana. Amigo personal de Trump, en la actual coyuntura tiene un papel clave en la política doméstica y en las consecuencias económicas mundiales que causa la suba del precio del petróleo y sus derivados.
Trump puede perder las elecciones de medio término por el precio de la nafta y el diesel, y Wright trabaja 24/7 al lado del Presidente de Estados Unidos para encontrar una salida al laberinto que en su momento terminó con el gobierno de Jimmy Carter.
Sin embargo, y pese a su agenda cotidiana desbordada, Wright aceptó participar del evento que organiza la Cámara de Comercio de Estados Unidos.
El jueves próximo, a pocos metros de la Casa Blanca, la élite económica americana se reunirá para escuchar al presidente Milei, que además recibirá el premio “Campeón Mundial de la Libre Empresa”.
El secretario Wright hará un discurso de apertura en la Cámara de Comercio, y a continuación Milei defenderá su plan de ajuste.
La disertación presidencial lleva como título: “El caso argentino, el desafío del crecimiento económico tras décadas de populismo”.
Los socios de la Cámara de Comercio y sus invitados especiales que participarán del evento tienen mucho interés en escuchar la presentación del jefe de Estado.
Asumen que es apoyado sin dudar por la administración Trump, pero a sus escritorios llegan los datos actuales de la economía argentina. Aumentó el desempleo, cayó la inversión, cierran las empresas, bajó el consumo y el riesgo país oscila todos los días.
La complejidad que exhiben los indicadores no afectan el respaldo de la Casa Blanca al plan de ajuste de Milei. Sin embargo, en DC aún se acuerdan del respaldo de Trump al plan de ajuste de Mauricio Macri, su fracaso y la llegada del peronismo al poder.

Tras participar en la Cámara de Comercio, Milei se moverá hasta la embajada de Argentina en Dupont Circle, adonde habrá un acto multilateral para repudiar los ataques antisemitas que se replican a nivel global tras la ofensiva terrorista de Hamas contra Israel.
El acto de repudió está organizado por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA), que preside Marcelo Mindlin, y se aguarda la presencia del rabino Yehuda Kaploun, enviado especial de Estados Unidos para combatir el antisemitismo.
Están invitados todos los embajadores de America Latina frente a la Casa Blanca. El Gobierno ya sabe que los representantes de Brasil y México no estarán presentes.

Si no hay cambios de último momento, Milei llegará el 14 de octubre a Washington. Está confirmado que viajará junto al canciller Pablo Quirno, y aún no se sabe si Karina Milei -secretaria General de la Presidencia- será de la partida.
Luis Caputo viaja a Bangkok para las reuniones anuales del FMI, y no estará presente en la disertación de Milei en la Cámara de Comercio de Estados Unidos. Allí se encontrará con Kristalina Georgieva, que tiene diálogo fluido con el ministro de Economía.

El 14 de octubre a la noche, Milei será reconocido por su “Liderazgo e Impacto Global en el marco de la Herencia Hispana”, durante un evento que se realizará en el auditorio Andrew W. Mellon.
En esa cita exclusiva, organizado por la Gala de la Herencia Hispana, Milei se encontraría con Eduardo Bolsonaro -hermano de Flávio-, que también fue invitado a la celebración.
El presidente apuesta al triunfo de Bolsonaro ante Lula da Silva, y el probable encuentro con Eduardo Bolsonaro serviría para ratificar su respaldo político al candidato liberal.
El 15 de octubre, Milei regresará a Buenos Aires.
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La familia de San Pedro que se enfrentó al poder de Camioneros y logró que estén por condenar a dos dirigentes que bloquearon su pyme

La vida de cada integrante de la familia Rey cambió para siempre esa madrugada del viernes 15 de febrero de 2021. Todo cambió para Ricardo Rey, su esposa y sus hijos, Ariel y Gustavo, que trabajaban todos los días en la pyme familiar creada en 1989 en la ciudad bonaerense de San Pedro, cuando unos 15 activistas del Sindicato de Camioneros bloquearon el acceso de la empresa para impedir la entrada y salida de los vehículos.
¿Qué hicieron los Rey para merecer algo semejante? Trabajaban normalmente, pagaban sus impuestos, cumplían con sus 15 empleados e incluso, como otras empresas de la zona, habían aceptado pagar desde 2017 una “contribución” mensual al Sindicato de Camioneros de San Nicolás. “Para trabajar en paz tienen que poner un sueldo por mes”, les advirtió el “recaudador” del gremio. Y lo hicieron, pero no aceptaron encuadrar a su personal, afiliado a Comercio, al Sindicato de Camioneros de la zona, liderado por Maximiliano Cabaleyro. Así se desató la ofensiva que paralizó la pyme familiar durante cinco días y le hizo perder más de 370 millones de pesos.
Podría haber sido una historia más de las tantas que sufren cientos de empresas en la Argentina como consecuencia de protestas sindicales extorsivas, pero en este caso algo fue distinto. Los Rey decidieron hacer una denuncia penal, hubo miembros del Poder Judicial que cumplieron su tarea y todo terminó con dos dirigentes sindicales detenidos desde 2022 y que ahora afrontan un juicio oral y público en San Nicolás por los delitos de extorsión y turbación en concurso con coacción.

Cabaleyro -ex concejal del Frente de Todos- fue a prisión hace cuatro años junto con Fernando Espíndola, el otro representante de Camioneros, luego de que la jueza de Garantías de San Nicolás ordenó la detención de ambos como responsables de los bloqueos del sindicato a Distribuidora Rey para que sus 35 empleados pasaran a estar encuadrados en sus filas y dejaran de estar afiliados en Comercio. Además, la Justicia encontró pruebas de pagos irregulares exigidos por los sindicalistas para dejar sin efecto la protesta.
En la causa judicial pudieron incorporarse videos, grabaciones, declaraciones testimoniales y hasta una caja de cartón con 500.000 pesos y dos cheques que recibieron en mano los dirigentes sindicales para garantizar la “paz social” y que, según la empresa, habrían probado el mecanismo de extorsión.
La semana pasada, los fiscales que llevan adelante la acusación solicitaron que se condene a Cabaleyro a 10 años de prisión efectiva por dos delitos de extorsión y otros dos de turbación en concurso con coacción.

El juicio quedó concentrado en la responsabilidad del jefe de Camioneros de San Nicolás ya que Espíndola no participa porque acordó un procedimiento abreviado a comienzos de septiembre, que derivó en un entendimiento entre el imputado, el fiscal y su defensor que aguarda la homologación de la jueza Elena Baquedano y podría derivar en una pena máxima de 6 años de prisión.
Ricardo Rey, el dueño de la empresa, falleció hace dos años y sus hijos lamentan que no haya podido ver cómo los responsables del bloqueo fueron detenidos, enjuiciados y probablemente sean condenados. Él se hizo conocido fuera de los límites de su ciudad cuando en esos días de hostigamiento sindical se viralizó un video en el que, tras una inspección del Ministerio de Trabajo a su empresa, motorizada por Camioneros, dijo entre lágrimas: “Me vienen a arruinar esos hijos de puta. Qué mierda se creen, no quiero más a esa gente acá”.
Ahora, tras 7 audiencias del juicio oral y público y a la espera del fallo, que se conocerá este miércoles, Ariel Rey afirmó a Infobae: “Es una etapa importante para nosotros y ahora esperemos que la sentencia acompañe lo sucedido. Me quedó la sensación de que en el juicio pudimos dejar asentado todo el trabajo probatorio”.

— ¿Cuál es tu sensación en este momento?
— Es la primera vez que atravesamos este tipo de situaciones. Nosotros estamos acostumbrados a trabajar. Hay una sensación de alivio porque pudimos sostener con firmeza las pruebas que habíamos incorporado a esta causa. Estamos muy animados por el compromiso del Ministerio Público Fiscal, encabezado por María del Valle Viviani y Verónica Marcantonio, más la firmeza de Florencia Arieto y su equipo de abogadas, donde se vio una experiencia y una manera de trabajar muy distintos al que presentaban la defensa de Cabaleyro y de los trabajadores. Así que estamos muy conformes con la primera etapa y a la espera de la decisión del juez.
— En las audiencias, donde ustedes describieron los aprietes, amenazas y exigencias de dinero de Camioneros, revelaste lo que les decía Espíndola, considerado el recaudador del sindicato: “Hacé como hacen todos tus colegas, que pagan un sueldo por mes. Esto funciona así: este es el kiosquito de Cabaleyro”
— Acá quedó demostrada la verticalidad. Nada se hacía que no supiera o no fuera avalado por Cabaleyro. Y el rol de Espíndola era acercarse a todas las empresas con el fin de “robar” los afiliados de todas las distribuidoras y en la búsqueda también de esa plata que todos teníamos que pagar por mes, con la amenaza concreta del bloqueo: “Para trabajar en paz, tenés que poner un sueldo por mes”. Frente al juez destaqué algo que decía Espíndola en las conversaciones conmigo y con mi hermano: “Ya sabés cómo funciona. Esto es para el quiosquito de Cabaleyro”. Pero Espíndola no podía tomar decisiones por sí solo. Todas las decisiones pasaban por Cabaleyro.
— ¿Cómo comienza el hostigamiento sindical?
— Esto arranca de manera muy brutal en 2011 cuando viene el sindicato de Camioneros a San Pedro y de manera simultánea bloquea 5 o 6 empresas con el fin de “robarse” todos los afiliados. “Todos esos empleados de Comercio son nuestros”, decían. Fue una embestida. En ese momento también conocemos a Cabaleyro porque viene con el Ministerio de Trabajo y entra a mi distribuidora de manera violenta. Les preguntaba a los empleados: “¿Este hijo de puta te tiene en negro?“. Así lo conocimos. Me acuerdo mi mamá estaba con delantal, porque en ese momento ella trabajaba detrás de un mostrador en nuestra distribuidora, y Cabaleyro le dice: ”¿Qué hace, señora, está trabajando en negro?“. Y era la dueña e iba a trabajar todos los días. No encontraron nada irregular, pero mi contador me dijo: ”Para no tener problemas, vamos a pasarle dos o tres empleados a Camioneros». Nosotros teníamos unos 10 diez empleados y estaban todos afiliados a Comercio. Después apareció Fernando Espíndola e insistió: “Tenés que pasar todos tus empleados a Camioneros. Si querés trabajar, tiene que ser así; si no, van a tener problemas”.

— ¿También les pedían plata?
— Exactamente. “Así funciona todo, así lo manejamos con todos tus colegas”, decía Espíndola. En las empresas sabíamos que seas práctica estaban normalizadas. Lo entendimos como una parte del costo. Eso fue a partir de 2017. Después empezaron a presionar cada vez más, hasta tal punto de que quisieron meternos un delegado. Les dijimos que no correspondía, que los empleados estaban bien encuadrados, pero ellos querían tener un delegado: es el sistema que tienen para presionar porque los delegados no trabajan y son absolutamente funcionales a los requerimientos del sindicato.
— ¿Y las presiones se mantuvieron?
— Comenzaron a aparecer de nuevo en 2019, año de elecciones presidenciales. Nos citaron al sindicato y Cabaleyro dijo: “Tengo que juntar un millón de pesos. Fijate cuánto me vas a dar vos. Si no, la vas a tener complicada”. La amenaza siempre era: “¿Querés tener problemas? Te conviene arreglar, no seas boludo, todos arreglan”. Hasta que en 2020, por presión tanto de los sindicatos como de trabajadores que se quieren encuadrar en Camioneros, tuve que pasarles 7 empleados y querían llegar a 10 para poder tener un delegado.
— Igual, la actividad principal de ustedes no tenía que ver con Camioneros sino con Comercio.
— Claro, mi actividad es comercio. Además el convenio de Comercio tiene tipificada la categoría porque dentro de la actividad están los choferes, los maquinistas, los limpiavidrios. Igual, tuve que pasarle 7 empleados, pero después Cabaleyro dijo: “Me tenés que dar 120 lucas (por los aportes sindicales) y te hago precio porque si te tengo que reclamar por todo, por dos años para atrás, me debés 3 millones”. Eso fue en 2020. Es otra de las cosas que pudimos probar y que aportamos a la causa.
— ¿En ese momento paró el hostigamiento?
— No, una vez que pasan los 7 empleados a Camioneros, imponen un delegado. ¿Por qué digo imponen? Porque para tener un delegado tiene que cumplirse determinados requisitos legales y no se cumplían en nuestro caso. Un día vino Edgardo Di Mayo (uno de sus empleados) y me dijo: “Yo soy el delegado”. Ahí empieza a cambiar su actitud. No laburaba, no cumplía con las órdenes. Me dijo abiertamente: “Mirá, esto no es nada personal, pero yo tengo que hacer todo lo que me dice el sindicato. El sindicato está para romper las pelotas”. Cuando lo sanciono por los incumplimientos cotidianos, aparecen las amenazas de Espíndola: “¿Cómo vas a sancionar a un delegado?”. En ese momento decidimos dejar de pagarle al sindicato todos los meses para trabajar en paz. Por eso tuvimos el primer bloqueo, el 15 de enero de 2021.
— ¿Tuvieron alguna advertencia previa?
— El 14 de enero recibimos una amenaza contundente de Espíndola: “Bueno, si no vas a poner, vamos a ver qué dice Cabaleyro”. Todo ese día tuvimos una incertidumbre impresionante, prácticamente no pudimos dormir, y las 4 y media de la mañana veo por las cámaras de seguridad al grupo de unas 15 personas, algunos empleados y otros delegados de Camioneros, ante la empresa. Era un cordón humano para que no pudiéramos sacar los camiones por la única entrada de mi negocio. Ahí mismo decidimos hacer la denuncia penal por el bloqueo y por la extorsión que veníamos sufriendo por parte del sindicato.

— ¿Cómo fue ese momento en que decidieron presentar la denuncia? No era fácil ir contra un sindicato poderoso que siempre tuvo respaldo político.
— Lo habíamos decidido después de la amenaza del día previo al bloqueo en una reunión de familia y con mi primer abogado, Daniel Spiropulos, porque afectaba nuestra dignidad. Tenemos todos los empleados en blanco, pagamos todo como corresponde, no debemos nada, tenemos todo en regla y ¿le tenemos que pagar a estos delincuentes para que nos dejen trabajar? No lo íbamos a poder tolerar mucho tiempo más. La situación tuvo un límite. Cuando pasamos a tener el primer delegado, automáticamente empezó a sabotear el trabajo y se termina formando un ámbito laboral imposible de sostener. Siete empleados que por ser camioneros se burlaban, no acataban las órdenes y complicaban el trabajo de otros 26 empleados que sí trabajaban.
— ¿Cuánto duró ese primer bloqueo?
— Duró un día. Cuando hicimos la denuncia penal, el sindicato realiza un montón de denuncias en el Ministerio de Trabajo sobre supuestos problemas en la empresa, diferencia de horas, cuestiones de seguridad e higiene. Y eso derivó en el segundo bloqueo, que duró 4 días a partir del lunes 22 de febrero. Hubo tensión, amenazas, burlas, acamparon ante la empresa, se instalaron con las reposeras en nuestra vereda y no podíamos trabajar. Incluso plantaron un motorhome en la puerta del negocio impidiendo el acceso. Por eso ampliamos la denuncia penal y el día 25 de febrero hubo reuniones en el Ministerio de Trabajo, a cargo de Sofía Rotundo, en connivencia y alineada con Cabaleyro, mientras tenía bloqueada la empresa. Yo tenía que negociar en el Ministerio de Trabajo con la pistola en la cabeza.
— ¿La denuncia judicial no avanzaba? ¿No hubo intervención del intendente o de la policía?
— Venía prosperando. Pero ahora, a partir de este juicio, me entero de conversaciones telefónicas de Cabaleyro que surgieron como producto de la investigación librada por la fiscal María del Valle Viviani. En aquel momento, aparece en escena el comisario de San Pedro, Juan Ramón Catalano, y primero se reúne con los que me están bloqueando y después conmigo. Me dijo que no podía hacer nada porque porque era una situación tensa por una manifestación. Le contesté que si no podía hacer nada no iba a poder entregar las cajas de comida a las escuelas porque estaba bloqueado el galpón donde las tenía. En esos días estábamos en pandemia y nosotros habíamos ganado una licitación para entregar unas cajas que se llamaban módulos alimenticios. Cuando el comisario toma nota de eso, se reúne con el intendente Cecilio Salazar para tratar de destrabar la situación porque lo complicaba a él. Ahora me enteré por las escuchas que Cabaleyro habló con el intendente y éste le dio órdenes al comisario para que nosotros cediéramos, que no compliquemos más y que pusiera en el acta como que no había conflicto, que no pasaba nada. Es gravísimo.
— ¿Y cómo se levantó el bloqueo?
— El 25 de febrero yo tenía que ir a la audiencia en el Ministerio de Trabajo a las 10 de la mañana, pero a partir de las 6 y pico de la mañana empiezan a llegar entre 10 y 12 camiones de otras empresas a copar toda la cuadra de mi empresa. Bloquearon toda la manzana con camiones para intimidarnos. En ese clima tuve que ir al Ministerio de Trabajo a decirle que sí al sindicato a todo lo que me pidieran. Tuve que ir a negociar con la pistola en la cabeza. Le dimos 50 mil pesos a cada trabajador, dejamos en apercimiento la sanción a Di Mayo, pasamos a Camioneros a 3 empleados más. Tuve que decir a todo que sí porque necesitaba facturar, trabajar, destrabar el tema. Tuve que acceder a todo. A tal punto que cuando se va terminando la reunión, que era por Zoom, ellos querían que quedara asentado que había “paz social” con la empresa y nosotros les dijimos: “¿Qué paz social? Queremos dejar asentado que acá hubo un bloqueo”.

— ¿El sindicato lo aceptó?
— No, no pudimos dejar esa constancia porque Cabaleyro amenazó con levantarse y suspender la reunión. “Entonces seguimos con el paro”. Tuve que aceptar porque tenía mercadería que se vencía, facturas que pagar, asfixia financiera. No tuve ni la libertad de poder dejar asentado lo que pasaba en un acta pública frente a la delegada del Ministerio de Trabajo que tenía constancias claras del bloqueo a la empresa.
— ¿Así pudo levantarse el bloqueo, entonces?
— Se levantó ese día al mediodía. Pero ese mismo día, por casualidad, les cae el oficio judicial a Cabaleyro y a Espíndola con la perimetral como producto de la denuncia penal que habíamos presentado en enero. O sea que, por un lado, yo estaba discutiendo todo lo laboral, donde no me quedaba otra que acceder a lo que pedían, y, por otro lado, la denuncia penal siempre avanzó.
— ¿Ahí terminó todo?
— No, en el mes de abril nos pidieron 500 mil pesos. Mi contador, que fue uno de los testigos, me dijo que lo habían llamado del sindicato para que pagáramos todos los gastos que hubo: “Todo esto no fue gratis. Yo tengo la perimetral, pero el colectivo está”. La amenaza era: o ponés los 500 mil pesos porque yo no puedo ir a la empresa por la perimetral, pero el colectivo está ahí.

— ¿Qué colectivo?
— La motorhome que nos había bloqueado y que era propiedad del sindicato. También decidimos acceder en esto porque las cuestiones penales no van al mismo ritmo que la necesidad de trabajo Y mucho menos que la capacidad de acción que tienen estas mafias. Así que, si bien estábamos muy decididos gracias a la clara visión de la fiscal Viviani, dijimos: “Bueno, pagamos esto y ya está”. Accedimos, pero hicimos un video poniendo esos 393 mil pesos en una caja de Chocolino, que es una marca de chocolatada, más un cheque de 103 mil pesos. Y dijimos: “Este cheque alguien lo va a cobrar”. Queríamos buscar alguna trazabilidad porque ya sabíamos que esa plata era para coima y que íbamos a poder encontrar quién era el que cobraba ese cheque y seguir impulsando una denuncia. A partir de ahí empieza el otro hecho, de extorsión, pero ellos buscan la manera de legalizar ese dinero porque sabían que había una denuncia penal.
— ¿Qué pasó entonces?
— El delegado que nosotros habíamos cuestionado y estos 6 empleados que obedecían a Cabaleyro empiezan constantemente a molestar y a sabotear el trabajo. Hasta tal punto que un día llega una inspección del Ministerio de Trabajo con dos inspectores que vienen acompañados con dos delegados del sindicato. Les preguntamos si los delegados estaban autorizados para estar ahí, pero cuando nos dijeron que no los echamos de la empresa: uno era el que me venía a cobrar la coima con Espíndola y ahora llegaba junto con el Ministerio de Trabajo. Una situación muy indignante. Ese fue el día en que mi papá se puso a llorar, como se puede ver en un video, porque tenia mucha bronca por eso que nos había pasado.

— ¿Todo empeoró desde entonces?
— En ese momento, cuando se arma ese disturbio, el delegado dejó de trabajar, vino hasta mi distribuidora, convocó a los 6 empleados que respondían al sindicato y les ordenó que dejaran de trabajar. Filmé esa situación porque como había una causa penal entendía que necesitaba pruebas y llamé a mi abogado y le dije: “A estos tipos no los quiero más en mi empresa”. Los despedimos a los 6, contratamos empleados nuevos, se encuadraron en el convenio que correspondía y desde entonces hubo libertad plena de trabajo. Hoy, mi empresa ya va renovando dos delegados distintos. Creo en la representación sindical, pero bajo las normas vigentes.
— ¿Cuál fue el costo emocional de este bloqueo, más allá de lo que representó en términos económicos?
— Por cuestiones cardíacas, mi papá tenía un cardiodesfibrilador. Cada seis meses tenía que ir al médico para hacerse un control y así se sabía si dentro de ese periodo había tenido algún acontecimiento, como lo llaman ellos. Uno de los de los períodos en que se accionó el cardiodesfibrilador fue el 15 de enero a media mañana cuando se encontró con el bloqueo. Si no tenía el cardiodesfibrilador, ese día a mi papá le agarraba un paro cardíaco de la indignación que tuvo por ese episodio.
— ¿Cómo reaccionó el resto de la familia?
— Hubo un montón de cuestiones emocionales. Como estábamos en pandemia, mis hijos no iban a la escuela y pasaban por la empresa, disfrutaban de estar con sus abuelos, pero al ver el bloqueo dejaron de ir y no la pisaron nunca más. Sufrimos amenazas, no solamente nosotros sino también proveedores de nuestra empresa. Hay conversaciones de Cavaleyro con proveedores y con un tal Marcelo, que suponemos que es Marcelo Aparicio (el número 3 del sindicato que lidera Hugo Moyano), que en el juicio decidieron desestimar, donde dicen: “¿Cuáles son los proveedores de este hijo de puta? Lo vamos a hacer cagar”. Es decir, amenazaban a mis proveedores para que no me vendieran más. La presión era terrible.

— Me imagino cómo lo habrá pasado tu mamá.
— Mi mamá está muy dolida porque, además de que le falta su compañero, le hubiera gustado que él estuviera viendo esta situación, aunque lo único que le interesaba a mi papá era que el negocio trabajara. Él no tenía ningún revanchismo, solamente quería trabajar, que su negocio funcionara, que le fuera bien y que pudiera crecer. Por eso mi mamá se acuerda que mi papá no podía creer que un grupo de delincuentes le impidiera trabajar. Él tampoco podía creer que hayamos tenido que pagar para poder trabajar. Mi hermano y yo teníamos que pagarle al sindicato sin que mi papá se enterara.
— ¿En toda esta pelea tampoco tuvieron apoyo de empresas del rubro o de las instituciones?
— Nosotros decidimos luchar teniendo el aparato sindical y el aparato del Estado en contra. Nuestros propios colegas nos decían: “Rey, tenés que aflojar, no vas a poder”. El mismo intendente me citó a su despacho para tratar de negociar y me dijo: “Che, son bravos, si ustedes no arreglan, Cabaleyro me corta la recolección de basura”. Le contesté: “Ah, Cabaleyro te está amenazando”, pero le tendría que haber dicho: “Denuncialo”. Ahora me enteré de esa charla con Cabaleyro que demuestra connivencia.
— ¿Cómo se llegó a las detenciones de Cabaleyro y Espíndola?
— Nosotros seguimos trabajando y a partir de ese video que se hizo viral de mi papá llorando contactamos a Florencia Arietto porque no sabíamos si nuestro abogado iba a tener la fortaleza para sostener esta denuncia penal. A partir del asesoramiento de Arietto, la causa penal tomó un impulso distinto, más firme. Y eso trajo un aire muy positivo para la fiscal. La investigación derivó incluso en un allanamiento al sindicato en San Nicolás y otro a la federación nacional (que lidera Moyano). En el medio, en abril del 2022, la la jueza de Garantías María Eugenia Maiztegui solicitó la prisión preventiva y efectiva de Cabaleyro y Espinoza hasta tanto se resuelva el juicio por delitos como coacción, coacción en grado de tentativa, extorsión y turbación de la posesión.

— Este caso te llevó a tratar de ayudar a otras pymes que pasaban por lo mismo y por eso te sumaste al Movimiento Empresarial Anti Bloqueos (MEAB).
— Cuando conocemos a Arietto también llegamos a conocer a otros empresarios como Verónica Razzini, Ignacio Dos Reis y otros con los que nos empezamos reunir para tratar de combatir los bloqueos. Así formamos el MEAB. Trabajamos mucho, elaboramos los protocolos para cada área, cada sindicato y cada situación. Aprendí muchísimo y logramos ayudar a otros empresarios que sufrieron lo mismo. Después llegaron los fallos judiciales y finalmente hoy podemos decir que un bloqueo a una empresa es motivo de despido con causa.
— Más allá de lo que representa para tu familia, ¿qué esperás que pase a partir de este juicio?
— Esta es una causa que visibiliza algo que la sociedad naturalizó: un sistema donde se nutre el caldo de cultivo ideal para la extorsión de la mafia sindical, en connivencia con el Estado, que debería mediar, pero termina siendo una dependencia del sindicato. Me interesa mucho más que esta causa termine con una condena ejemplar porque tenemos que mirar para adelante y tenemos que entender que huelga, derecho laboral, no justifica bloqueo, extorsión o coima. Hay una gran diferencia. Tenemos que tratar de que el trabajador entienda que el sindicato debe ocuparse de lograr las mejores condiciones para él. Tenemos 6 trabajadores que fueron utilizados por estos dirigentes. Les lavaron la cabeza porque los hicieron participar de un delito haciéndoles creer que eran derechos laborales. Por eso esta causa tiene que ser ejemplar. Más que para nosotros, para la Argentina.
POLITICA
En plena puja con los aliados, el Gobierno busca acelerar un acuerdo en el Senado para cambiar la ley de salud mental

Después de dos semanas de viajes y, pese a que habrá otros senadores que sumarán millas dentro de poco, el oficialismo intentará reactivar la agenda y acelera un acuerdo con la oposición dialoguista para modificar ley de salud mental, un tema delicado que genera un constante ida y vuelta entre el Gobierno y las provincias.
Hasta la noche del jueves último, la intención de la bancada de La Libertad Avanza en la Cámara alta, que comanda la porteña Patricia Bullrich (Capital Federal), era realizar una conferencia en los próximos días para anunciar los cambios trabajados en los recientes días con aliados, según confiaron desde diversos bloques a Infobae. El texto final no está cerrado.
Este medio obtuvo, durante el transcurso de la semana, un borrador de dictamen que fue girado a las bancadas. En particular, a los senadores que forman parte de las comisiones que trabajan el tema: Salud; y Legislación General. Ambas son presididas por mileístas: Ivanna Arrascaeta (San Luis) y Nadia Márquez (Neuquén), respectivamente.
Un primer punto a considerar es la dosis de intervención de los psicólogos -necesarios- no sólo durante el proceso de una internación -como contó semanas atrás Infobae-, sino en una casi equiparación con psiquiatras a la hora de tomar la decisión principal en una eventual internación. Desde dos despachos reconocieron, por lo bajo, la llamativa -y fuerte- presión que partió desde ministerios de salud de gran parte del interior del país. Por ahora no lograron quebrar esa barrera y los médicos primarían -con lógica- en ese sentido.

Otro ítem a contemplar es cómo y dónde tendría que interactuar la pata judicial. “No pueden decidir sólo ellos. La idea es no judicializar, pero sí que sean notificados y formen parte del sistema”, expresaron desde un despacho a este medio. También habrá aclaraciones relacionadas con internaciones en contra de la voluntad del paciente.
Sobre esta cuestión, aparece un inciso -el “q”-, que señala que “toda persona con plena capacidad puede consentir o rechazar anticipadamente determinados tratamientos y decisiones relativas a su salud mental, así como designar a una o más personas para que expresen su consentimiento cuando no pueda hacerlo por sí misma”. En tanto, las directivas deberán “ser aceptadas por el equipo interdisciplinario interviniente, salvo aquellas que constituyeran riesgo grave de daño para la vida o la integridad física propia o de terceros”. Además, “la declaración de voluntad puede ser revocada en todo momento”.
Por otra parte, en la propuesta que circula -sobre la cual falta el aval final- se deja claro que “la autoridad de aplicación” impondrá “los lineamientos para que cada jurisdicción defina las características de conformación de sus equipos interdisciplinarios, según la disponibilidad de recursos humanos de cada jurisdicción, pudiendo preverse la intervención del médico psiquiatra mediante teleconsulta sincrónica cuando su presencia física no pueda garantizarse”. Esto ocurre debido a las cifras compartidas entre senadores, que mencionan la presencia de poco menos de 4.000 psiquiatras generales y 454 “infantojuveniles”, versus 100.000 psicólogos matriculados.
Además, los familiares, representantes legales y quienes ejerzan funciones de apoyo de personas con una afección o trastorno de salud mental tendrían derecho a “recibir información y contenidos psicoeducativos sobre la afección, los tratamientos disponibles y su evolución previsible”; “conocer los recursos y dispositivos de la red de salud mental disponibles en su territorio; “acceder a instancias de orientación y apoyo para el autocuidado”; y “ser escuchados en cada etapa significativa del proceso de atención”.
En caso de cerrarse un consenso -no oficial aún-, se convocará al plenario de comisiones para dictaminar. La Libertad Avanza desearía ir al recinto el 22 del corriente mes -el mejor escenario, aunque complejo- o el 29. No obstante, la pre campaña electoral y las rencillas internas en la Cámara alta podrían dilatar, una vez más, el asunto.
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