POLITICA
El eterno retorno del pasado es mucho más que un mito

Muy lejos están aquellos tiempos en los que los partidos de masas imponían su hegemonía a lo largo de Occidente. Las democracias contemporáneas, sobre todo a partir de la caída del Muro de Berlín y ya sin adversario ideológico a la vista, demostraron toda su incapacidad para garantizar siquiera mínimos niveles de equidad social. A la distancia suena extraña, casi como una burla, la sentencia de Raúl Alfonsín de que “con la democracia se come, se cura, se educa”. Las últimas décadas han sido la escena de la comprobación más evidente del desencanto social: políticos, empresarios, sindicalistas, jueces, fuerzas de seguridad vinculadas con actos de corrupción o participación en organizaciones delictivas vinculadas con el narcotráfico, las estafas financieras o la apropiación de los bienes y recursos estatales.
Los llamados de atención de muchos intelectuales sobre la degradación de las democracias occidentales, de la pérdida de empatía entre gobernantes y gobernados que terminó con el desprecio de los primeros hacia los segundos y de descalificación y condena en sentido inverso, demuestran que no son la convicción ni la convergencia en ideales o doctrinas comunes las claves que determinan el sufragio. La “contrademocracia” –término acuñado por Pierre Rosanvallon- privilegia el enojo, la desconfianza y la condena de amplios sectores de las sociedades respecto de sus dirigencias profesionales. Eso también explica la victoria de recién llegados a la política, sin experiencia ni capacidades concretas al momento de tener que asumir el desafío de la gobernabilidad, pero con la tolerancia de una sociedad abúlica, desencantada, cuyo voto expresa más la condena a lo conocido que la adhesión a lo nuevo, y que, por esa razón, no tiene disposición alguna a respaldar en las calles a aquellos a quienes confió su destino.
La confusión, las contradicciones entre discursos y acciones, la condena de la política y del estado por parte de aquellos a los que se les encargó administrarlos contribuyen a la desmovilización generalizada, a la pérdida de la capacidad de diferenciación entre lo verdadero y lo falaz. La verdad parece haber caído en desuso, como lo han hecho también categorías tales como el bien común, la solidaridad, y la comunidad de destino compartida por el cuerpo de la Nación. Es la hora del individualismo a ultranza, del “sálvese quien pueda”, de la degradación de una política concebida como herramienta de cambio en beneficio de las mayorías en instrumento de acción que beneficia sistemáticamente a los más poderosos, sin oposición alguna, asentando las bases de nuevos estados de naturaleza caracterizados por la supremacía del más fuerte.
En estas condiciones, naturalmente la economía se impone sobre la política, la desigualdad avanza a paso acelerado y la concentración extrema de la riqueza ha sido naturalizada. Tan limitadas son las pretensiones de las mayorías inconexas que basta con la instalación de una ilusión de mejoría, sin precisiones ni fundamento alguno, para sostener el cúmulo de mentiras sistemáticas con las que se pretende justificar actos de gobierno que en cualquier otro momento hubiesen generado el repudio y la respuesta popular.
Sólo hay algo que las sociedades no están dispuestas a tolerar, y es la comprobación de que la sinceridad de los nuevos líderes, a quienes consideraba similares al ciudadano de a pie por su inexperiencia política previa, ha sido impostada. La declinación de Javier Milei no comenzó el día en que quedó claro que el plan económico del gobierno era inviable y que se limitaba a reproducir fracasos anteriores, como el de José Alfredo Martínez de Hoz o el de la gestión de Mauricio Macri, con el mismo Luis “Toto” Caputo como estratega financiero, sino cuando apareció en escena la estafa de la shiit coin $Libra. ¿Era aquél a quien muchos votaron creyendo ingenuamente en su discurso anti-casta un estafador? La mayoría de los argentinos, según las encuestas, responde afirmativamente a este interrogante. Pero hay algo mucho peor, y es que también comenzaron a cobrar entidad de la condición de recaudadora y comercializadora de los encuentros con su hermano de Karina Milei, y la participación del presidente en otro oscuro caso de especulación cripto en el pasado.
La Agencia Bloomberg publicó en el día de ayer una nota condenatoria al respecto, en la que se señala que, siendo diputado nacional, Javier Milei y su hermana organizaban cenas de lujo a razón de 20 mil dólares por comensal, recaudando alrededor de 400 mil dólares en cada una, sin pagar impuestos ni realizar facturación legal alguna. A razón de un evento mensual, la cifra anual sería de 4.800.000 dólares. Por esta razón el diputado Milei podría sortear su dieta: no era más que un vuelto.
Les guste o no, las figuras de los hermanos Milei hna quedado manchadas por la mácula de la corrupción. Una falta que, para la sociedad argentina puede resultar inaceptable o perfectamente tolerable según consiga sostener o no la ficción de una baja inflación y un dólar barato. Los cimbronazos que los mercados están provocando sobre un gobierno que, desde el discurso de Davos, no deja de comunicar pésimamente ni de dispararse a los pies comienzan a traducirse en una drástica caída en la imagen presidencial, que se desplomó del 57 al 42 por ciento según la mayoría de las encuestas, y sigue en baja, y un 70 por ciento que afirma que la inflación sigue alta y califica como “mala” la situación económica, según la última medición de la encuestadora brasileña Atlas, paradójicamente la única que anticipó su victoria en las presidenciales de 2023.
Es por estas razones que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) resulta fundamental para tratar de recomponer la gobernabilidad y el crédito en una sociedad que ha cambiado su percepción sobre los hermanos Milei y su gobierno. No es casual que, en las primeras mediciones, el castigado Ramiro Marra se imponga con cierta holgura al candidato del régimen, Manuel Adorni, aunque este sea presentado como el alter ego del presidente. No es que el monto del crédito resulte determinante en sí, ya que no alcanzaría siquiera para cubrir los más de 12.000 millones de dólares de reservas negativas, es decir, del dinero de los depositantes privados del que el gobierno echó mano para contener la corrida actual, producto de su deliberado proyecto de beneficiar a los grandes jugadores de la timba financiera. Pero sumado a otros maquillajes similares, como por ejemplo la próxima reunión informal de Milei con Donald Trump en Mar-A-Lago, quizá servirían para tratar de emparchar un relato oficial hecho girones.
En definitiva, queda claro para qué se utilizarán esos fondos, que tendrán el mismo destino de los que administró Caputo durante el gobierno de Mauricio Macri: posibilitar la fuga de los capitales financieros externos que vinieron a enriquecerse durante la vigencia del carry trade. También parece bastante obvio, como un constante déjà vu al que está sometido la Argentina, qué es lo que vendrá después de eso, que no será, precisamente, un lecho de rosas.
En un mundo convulsionado e incierto, la Argentina deberá afrontar, una vez más, su propio destino, que no será otra cosa que una nueva versión de su pasado más nefasto, aunque agravado por una constante caída que nunca parece tener fin. El eterno retorno a un pasado empeorado es mucho más que un mito. El déjà vu argentino nunca nos abandona. (www.REALPOLITIK.com.ar)
¿Qué te parece esta nota?
![]()
COMENTÁ / VER COMENTARIOS
El, eterno, retorno, del, pasado, es, mucho, más, que, un, mito
POLITICA
Los principales puntos del nuevo régimen penal juvenil: garantías, penas y asignación presupuestaria

El nuevo régimen penal juvenil, sancionado por el Senado, reemplaza el régimen de minoridad vigente desde 1980 y establece, como eje central, la baja de la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. Entre los puntos principales de la iniciativa figuran los siguientes:
-Garantías. Desde el inicio del proceso penal y hasta su finalización, el niño, niña o adolescente gozará de los derechos y garantías reconocidos en la Constitución Nacional y los instrumentos internacionales de derechos humanos. El adolescente imputado deberá contar desde el inicio del procedimiento con asistencia legal, eficaz e idónea.
-Penas. Cuando el delito o concurso de delitos imputados sea de hasta 3 años de prisión, o bien sea hasta 10 años de prisión pero el hecho ilícito no haya implicado la muerte de la víctima, una grave violencia física o se trate de delitos culposos, se aplicarán penas alternativas a la prisión. El juez puede optar entre las siguientes: amonestación; prohibición de contacto con la víctima o la familia; prohibición de concurrir a determinados lugares; prohibición para salir del país; prestación de servicios a la comunidad; monitoreo electrónico.
-Pena privativa de la libertad. Solo corresponderá para los delitos graves o muy graves, como homicidios, robos violentos, abusos sexuales o secuestros. Queda prohibida la imposición de las penas privativas de la libertad de reclusión perpetua y de prisión perpetua.
-Condena máxima. El plazo máximo de las penas privativas de la libertad será de 15 años. La regla es aplicable aun si la escala penal fuera más elevada producto de la concurrencia real de varios hechos independientes.
-Alivio en la condena. Cuando el adolescente condenado cumpla dos tercios de la pena impuesta en detención y se dieran las circunstancias previstas en el Código Penal para otorgar la libertad condicional, el tribunal podrá disponer que el resto del castigo sea cumplido mediante penas alternativas a la prisión.
-Alojamiento. La detención de los adolescentes deberá hacerse efectiva en dependencias acondicionadas a tal efecto. Se prohíbe su alojamiento junto a personas mayores de edad.
-Asignación presupuestaria. Se destinarán $23.739.155 millones para afrontar el costo del nuevo régimen. De ellos, poco más de 20 mil millones se destinarán a la Defensoría General de la Nación. El oficialismo aclaró además que las provincias pueden suscribir convenios con la Nación para aportar financiamiento.
nuevo régimen penal juvenil,Seguridad,Senado de la Nación,Conforme a,Seguridad,,Uno por uno. Así voto cada senador la ley que baja la imputabilidad a 14 años,,»Dos límites éticos». La respuesta de Anthropic al «Departamento de Guerra» de EE.UU. por el uso de su IA,,En detalle. Qué se sabe de la explosión en la Escuela de Gendarmería
POLITICA
Se reavivó la interna entre Kicillof y el kirchnerismo: acusaciones cruzadas y una convivencia en tensión

La designación de las nuevas autoridades en el Senado de la provincia de Buenos Aires provocó una nueva crisis y guerra de nervios en el frente peronista. La Cámpora, el sector político referenciado en Cristina Kirchner, logró imponer al intendente de José C. Paz, Mario Ishii, como vicepresidente primero del Senado bonaerense, desplazando a la candidata impulsada por el gobernador Axel Kicillof, Ayelén Durán, y acentuando así las diferencias internas en el mayor distrito electoral del país. El episodio, que tuvo su punto más álgido durante la última sesión parlamentaria, expuso una vez más la puja de poder dentro del peronismo provincial. El oficialismo logró retener las vicepresidencias para sus principales tribus políticas, pero el acuerdo estuvo lejos de concretarse en armonía.
Desde el entorno de Kicillof sostienen que nunca existió un consenso real sobre los cargos. “El gobernador tenía su candidato para la vicepresidencia primera pero los votos los tienen ellos. La Cámpora impuso su mayoría. Rompieron el acuerdo, los vices anteriores fueron Alfredo Fisher -de Magario- y Luis Vivona (en acuerdo con el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini) por decisión de Kicillof. Nosotros respetamos el cierre de Diputados y ellos incumplieron en Senadores”, señalaron fuentes cercanas al mandatario bonaerense.
El día después de la designación de autoridades empezaron los cruces. En La Plata el ánimo no era el mejor. Remarcaron además que los cinco senadores del bloque que forman parte del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) optaron por no acompañar la votación. Se trata de la propia Durán, Pedro Borghini, Fernando Coronel, Germán Lago y Jorge Paredi.
Desde el kirchnerismo la versión es radicalmente distinta. Voceros del espacio vinculado a la ex presidenta calificaron de “estupidez” la lectura sobre quién ganó o perdió en la pulseada bonaerense. “Al igual que hicimos en el PJ, nos pusimos de acuerdo para ver cómo todos juntos enfrentamos a Milei. La explicación de la vicepresidencia es sencilla. El espacio de CFK tiene 15 senadores, Axel 6 y Massa 3. Y en ese orden quedaron las vices”, argumentaron.

En la negociación intervinieron nombres de peso como la vicegobernadora Verónica Magario, el diputado provincial Mariano Cascallares por el MDF; el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, y el camporista Facundo Tignanelli por el kirchnerismo y el líder del Frente Renovador, Sergio Massa. Desde este sector confirman que el propio Massa cedió lugares propios para facilitar un acuerdo mayoritario. Ya con las designaciones confirmadas, desde el espacio del ex ministro de Economía plantearon: “El FR cedió para llegar a un acuerdo porque era todo un papelón. Mientras la gente se caga de hambre y se modifica la ley de glaciares se pelean por cargueros. Una vergüenza”.
El gobernador bonaerense, por su parte, envió dos representantes a la mesa de negociación y, de acuerdo a la versión camporista, estos funcionarios “pueden dar fe de que no se rompió ningún acuerdo y que lo que se hizo, en armonía, fue para seguir avanzando en un peronismo unido contra Milei”.
Dentro del oficialismo bonaerense, la fractura se profundizó ante los reproches cruzados entre el sector alineado con Kicillof y el bloque que responde a La Cámpora. Un sector minoritario del MDF fue señalado desde el kirchnerismo como responsable de alimentar rumores de ruptura y de instalar la idea de una derrota política para el gobernador. “Siempre están buscando la ruptura e invalidando todo tipo de acuerdo, y hablando de ganadores y perdedores”, deslizaron desde el espacio de CFK.
Los cruces se dan en la misma semana en la que el ministro de Gobierno provincial, Carlos Bianco, planteó en declaraciones a Infobae en Vivo que el peronismo transita un problema de conducción; posicionamiento que desde el cristinismo reprochan y le endilgan al hombre de confianza de Kicillof que lo plantea para “dejar de lado” la figura de Cristina Kirchner. En Gobernación retrucan y sostienen que la convivencia con La Cámpora “está imposible”, que “solo buscan boicotear a Axel” y que “no les interesa otra cosa”.
En paralelo, fuentes allegadas a la ex presidenta remarcaron que la dirigente “no está en una pelea con Kicillof”, sino que “está trabajando todos los días desde su proscripción y su detención ilegal para fortalecer la unidad y que el peronismo junto enfrente a Milei”.
La votación en el Senado bonaerense dejó en evidencia la compleja ingeniería política que atraviesa al peronismo en su principal bastión electoral. Los movimientos de los distintos sectores, sumados a los gestos y declaraciones cruzadas reflejan que la puja por el poder y la representación continúa abierta, mientras la oposición observa de cerca cualquier signo de fisura en el oficialismo provincial.
POLITICA
La fantasía de un poder sin límites ni discusión

Javier Milei convenció a la mayoría de los actores políticos que son lo que él decía que eran: oportunistas que se mueven por ambición personal o instinto de supervivencia antes que por valores o vocación institucional. Así logró, con particular éxito, acelerar la descomposición del sistema en el que le toca operar.
El mundo opositor es hoy un valle de resignación. Todos actúan como si la reelección de Milei en 2027 fuera un hecho inevitable.
La estrategia libertaria aprovecha esa ventaja para intentar un cambio de régimen que implica el desguace del modelo económico y social en el que prosperaron sus rivales. Navega en aparente tranquilidad incluso cuando el presente discurre entre incertidumbres materiales, como la inflación que no termina de ceder, la actividad estancada y el cierre de empresas. Tiene a su favor un período prolongado de calma cambiaria y viento a favor financiero.
La crisis peronista simboliza la época. No hay liderazgos que se postulen para suceder a Cristina Kirchner, presa en su casa y en un declive difícil de torcer.
Los más férreos antagonistas internos a su conducción prefieren abrazar a Milei antes que proponer una oposición diferente. Los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Hugo Passalacqua (Misiones) hicieron campaña por Sergio Massa en 2023 y enfrentaron a La Libertad Avanza (LLA) el año pasado. Ahora han sido vitales para que el gobierno libertario consiguiera una reforma laboral que presentó como un acto de antiperonismo explícito.
Se sumaron en el Senado a la ofensiva con la que Patricia Bullrich despojó al bloque peronista de todos los cargos institucionales. Y prometen fidelidad en las reformas sucesivas siempre que se mantenga el precio acordado por la subordinación: transferencias de fondos y leyes que fortalezcan las cajas de sus provincias.
La lógica de ese peronismo del interior se basa en que no tiene capacidad de pelear hoy el poder nacional, pero sí de blindar el territorio conquistado. Describen al PJ de Cristina como un partido del conurbano, que ya no los interpreta. Apuestan a que Milei los va a necesitar en 2027. Que no le irá tan bien como para plantarles un sucesor en la provincia ni tan mal como para que su ayuda de hoy les pase factura con su electorado. Es un fino equilibrio: la hegemonía libertaria que hoy facilitan puede ser la espada que los decapite el año que viene.
El Senado alumbró esta semana un frente no kirchnerista de 47 bancas, una menos que el límite de dos tercios que se requiere para nombrar un juez de la Corte. Bullrich y la Casa Rosada retribuyeron el gesto a los gobernadores amigables con la designación de la jujeña Carolina Moisés como vicepresidenta de la Cámara. Otra ultrakirchnerista reciente a la que se le abrieron las aguas del Mar Rojo.
Foto:Mario Mosca / Comunicación Institucional Senado.-Mario Mosca / Comunicación Inst
El gran drama peronista transcurre en Buenos Aires, donde Axel Kicillof construye su plataforma presidencial. El proyecto, por mucho que disimule, lo pone enfrente de Cristina Kirchner, su antigua mentora. Su posibilidad de éxito depende de la virtud para saltar los límites de la provincia, encontrar un discurso de futuro para los perdedores del modelo libertario y tomar distancia del pasado kirchnerista. Es una operación compleja, que requiere editar su ADN.
Cuando Máximo Kirchner, líder de La Cámpora, lo empujó a aceptar la presidencia del PJ bonaerense también pareció acomodarse al clima de resignación opositor. Kicillof puede ocupar el lugar del perdedor ideal en la carrera a la Presidencia, mientras la verdadera disputa de poder se libra por la gobernación de Buenos Aires.
El kirchnerismo actúa como una fuerza conservadora. A Kicillof le espera una larga temporada de fuego amigo, mientras la familia Kirchner resuelve el dilema existencial en el que se encuentra.
Milei festeja. Necesita vivo el recuerdo del gobierno de Alberto Fernández, la última experiencia fallida del kirchnerismo. Lo ayudan extravíos como el del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, que fantaseó esta semana con la caída anticipada del Gobierno.
El “riesgo kuka” es una estridencia conveniente que tapa los ruidos propios. Con ese recurso, además, el Gobierno mantiene bien trazada una grieta ideológica que diluye al Pro y al radicalismo.
Los dos socios del viejo Juntos por el Cambio vieron huir en estampida a diputados, senadores y dirigentes de toda clase hacia el calor de los bloques libertarios. Los pocos que se quedaron con la camiseta puesta acompañan a Milei con sutiles matices, esperanzados en salvar algo de su identidad ante la ola violeta.
El Pro se concentra en fortalecer la administración porteña de Jorge Macri. Cuidar la ciudad es el objetivo detrás del amago de presentar una candidatura presidencial amarilla en 2027. Una carta para negociar sin claudicar de antemano.
Los hermanos Milei contraatacan. Mandaron a Manuel Adorni a mostrarse como una usina de proyectos en la Ciudad y a fundar una escuela de dirigentes políticos como señal de que tienen un potencial candidato para la sucesión de Macri. De paso le ponen un límite a la ambición de Bullrich, que presume de ser la gestora de las asombrosas mayorías filolibertarias en el Senado. El bastión porteño despierta también interés en Victoria Villarruel, la vice desterrada del cielo mileísta.
El radicalismo intenta rearmarse desde el interior, pero sus gobernadores juegan sin coordinación, atentos a sus urgencias locales. El termómetro les recomienda apoyar, como demostró el santafesino Maximiliano Pullaro. Después de que el Gobierno en pleno lo maltrató en público por no cambiar a pesos un préstamo de 800 millones de dólares que tomó para su distrito, ordenó a sus legisladores aprobar completa la reforma laboral. Y también vendió los dólares, como querían Milei y Luis Caputo.
En Córdoba, Martín Llaryora también concede. En la Casa Rosada agradecen la ausencia a la sesión de la reforma laboral de Juan Schiaretti y otros dos diputados que en teoría estaban en contra de capítulos vitales de la ley, como el fondo para las indemnizaciones.
Pullaro y Llaryora parecen haber archivado el sueño nacional que nació bajo el nombre Provincias Unidas y que tuvo un desempeño electoral decepcionante en octubre. La prioridad pasa por no perder sus provincias.
Hijo de una crisis que heredó, Milei trabajó la conciencia de quienes lo precedieron en el negocio del poder. Pudo subsistir en minoría gracias a opositores que, en muchos casos, se sintieron obligados a darle las herramientas para gobernar con su receta y se reservaron apenas el consuelo de quejarse en Twitter de sus consecuencias.
La ilusión hegemónica se interrumpió el año pasado en vísperas de las elecciones, cuando el programa económico trastabilló y la ambición territorial de los libertarios desató la rebeldía de los aliados. La ayuda de Donald Trump, primero, y la victoria en las legislativas de octubre, después, reavivaron la dinámica de colaboración.
El Gobierno prepara ahora una reforma electoral para eliminar las PASO y el financiamiento estatal de las campañas. De lograrlo, pondría un obstáculo más a la construcción de una alternativa en 2027. ¿Le darán sus potenciales rivales semejante ventaja? ¿A cambio de qué?
Hoy Milei se deleita con el sueño tan argentino del poder sin límites ni discusión. Uno de sus propagandistas con cargo estatal, Juan Pablo Carreira, alienta sin que nadie lo corrija una reforma constitucional como la que impuso en Perú el expresidente Alberto Fujimori después de un autogolpe que cerró el Congreso.
“Milei eterno” se permiten pregonar los más fanáticos, siempre sensibles al eco del kirchnerismo que tanto desprecian.
El jefe necesita enemigos simbólicos para alimentar la épica del bien contra el mal. Debilitados los políticos, toca exponer y denunciar a los empresarios que no aplauden la apertura comercial que el Gobierno defiende como una religión. No temen a las contradicciones: los liberales antiestado, convertidos en funcionarios públicos, celebran el cierre de empresas privadas porque eso expone la visión equivocada de sus dueños. ¡Principio de revelación!, claman.
El periodismo con sentido crítico es otro blanco de la maquinaria de desprestigio. La oficina que conduce Carreira para denunciar noticias falsas se va quedando sin ideas, pero Milei hace del castigo al disenso una gimnasia cotidiana. Pasa a menudo de los dichos a los hechos: se ha naturalizado el trato violento de la policía contra los reporteros en la cobertura de protestas.
Tampoco perdona a los economistas que encienden alertas. El relato oficial describe a un líder que no pifia un pronóstico. Es el mismo Milei que en septiembre de 2024 dijo: “La recesión se terminó. De acá en adelante son todas buenas noticias”. Al que se le vence el plazo para cumplir la promesa de que la inflación mensual empezará con 0. El que en campaña decía, antes de ser presidente, que si abría la economía antes de hacer las reformas laboral e impositiva podía provocar un “industricidio”.
Entre tener razón y conseguir sus objetivos políticos Milei siempre ha elegido lo segundo. Derrocha pragmatismo mientras se presenta en público como un dogmático dispuesto a matar y morir por sus ideas.
Las encuestas de opinión pública muestran a Milei con una imagen positiva consolidada, sin competencia aparente, pero también que son mayoría quienes se sienten disconformes con la gestión libertaria.
El Gobierno persiste en su lucha para eliminar la inflación a costa de perjudicar la recuperación de la actividad, el empleo y el salario. Actúa bajo la premisa de que las ventajas de la estabilidad de precios y el dólar quieto tienen un impacto inmediato, mientras que el deterioro industrial, en el peor de los casos, provoca un desgaste lento, como un goteo.
En esa carrera contra el tiempo se juega Milei su destino. Por ahora el economista antipolítica sufre con la economía y celebra con la política. Sus rivales aún no salen del asombro, ocupados como están entre la obsesión por retener el poder que les queda y la esperanza oscura del próximo estallido argentino.
Patricia Bullrich despojó al bloque peronista de todos los cargos institucionales,trato violento de la policía contra los reporteros,Martín Rodríguez Yebra,Javier Milei,Conforme a,Javier Milei,,Horas extras, indemnizaciones y despidos. Uno por uno, los principales cambios tras la sanción de la reforma laboral,,Es oficial. Cuándo entra en vigor la reforma laboral de Milei que sancionó el Congreso,,Uno por uno. Cómo votó cada senador en la sesión en que se convirtió en ley la reforma laboral
POLITICA3 días agoJorge Macri prepara su discurso para abrir el año legislativo: el deseo de reelección y el espejo en Bukele
ECONOMIA2 días agoCrisis en la industria: otra multinacional se achica y cierra una planta en la Argentina
CHIMENTOS1 día agoAlarma por la salud de Divina Gloria tras salir de Gran Hermano: “La internaron directamente en terapia intensiva”


















