POLITICA
Misiones celebra la pascua con cultura, turismo y devoción

La Semana Santa en Misiones se vive con una mezcla única de tradiciones religiosas, cultura y turismo. La Fiesta de la Pascua en Alem se ha convertido en un evento destacado, atrayendo a miles de visitantes con su propuesta que combina fe, música y gastronomía en un ambiente familiar.
Una celebración en crecimiento
Desde el 2005, Leandro N. Alem es sede de esta festividad que ha ido ganando relevancia, convirtiéndose en un evento de referencia a nivel provincial. La Fiesta de la Pascua no solo es un punto de encuentro para la comunidad, sino que también impulsa el turismo y la economía local. Este año, la celebración incluirá espectáculos musicales, ferias gastronómicas y la esperada búsqueda de huevos de Pascua para los más pequeños.
Turismo y cultura en un solo lugar
El Predio de la Pascua será el epicentro de las actividades, con propuestas para todas las edades. Desde muestras de arte sacro hasta talleres de elaboración de huevos de chocolate, la festividad busca atraer tanto a fieles como a turistas en busca de experiencias culturales. La gastronomía también juega un papel clave, con platos típicos que reflejan la diversidad cultural de la provincia.
Además, la Fiesta de la Pascua se complementa con otros eventos religiosos en la provincia, como el Vía Crucis en San Javier y la Misa Popular de las Misiones en San Ignacio, consolidando a Misiones como un destino clave para el turismo religioso en Argentina.
Un encuentro para la reflexión y la unión
Con una agenda que combina devoción, cultura y entretenimiento, la Fiesta de la Pascua en Alem reafirma su identidad como un evento que une a la comunidad y ofrece una experiencia enriquecedora para todos los visitantes. La celebración promete ser, una vez más, un espacio de encuentro, fe y alegría para las familias que eligen vivir la Semana Santa en Misiones. (www.REALPOLITIK.com.ar)
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Un abogado amenazó a una jueza laboral con prenderle fuego y ordenaron ponerle custodia a la magistrada

Un abogado que tiene la matrícula suspendida por su inconducta amenazó este jueves a una jueza del trabajo con prenderle fuego, junto con su juzgado, lo que derivó en que la Gendarmería Nacional le ponga una custodia permanente.
La amenaza de muerte, por la cual ya intervino la Cámara Laboral, afectó a la titular del juzgado del Trabajo N° 14 Silvia Garzini, una magistrada que hace 18 años está en el cargo y se caracteriza por su temperamento tranquilo y apacible, al punto que no se le conocen conflictos.
El letrado que realizó las amenazas es Pablo Ibalo, con la matrícula suspendida por su conducta por el tribunal de disciplina del Colegio Público de la Abogacía desde el 6 de febrero de 2026 hasta el 5 de febrero de 2027.
Según dijeron a fuentes judiciales, las amenazas fueron realizadas mediante avisos en los estados de WhatsApp del celular del letrado, en los que mencionaba a la magistrada y decía: “Vieja c… la próxima vez que vaya al 14 antes habré de pasar por una Shell” y “los expedientes amarillentos arden más rápido”.
En otros mensajes expresó: “Vieja c… del juzgado 14, la próxima vez que me mires a los ojos será el fin de tus días”, en una explícita amenaza de muerte.
Tras recibir las amenazas, la jueza las puso en conocimiento de la Cámara del Trabajo y la Gendarmería Nacional le colocó una custodia permanente en los tribunales.
La situación mereció que muchos jueces laborales se solidarizaran con la magistrada y que reclamaran que se dispongan medidas de restricción para el letrado y una sanción más severa.
“Acabo de leer y no puedo creer, otra vez este sujeto, mi total solidaridad con vos Silvia. Y estoy de acuerdo en mandar la nota a la cámara y en hacer un pedido colectivo al Colegio Público para que le retiren de una vez la matrícula”, dijo un magistrado a su colega.
“Yo estoy poniendo en conocimiento del Colegio Público cada escrito que este sujeto presenta en una causa judicial estando suspendido”, expresó otro juez.
La Asociación Latinoamericana de Jueces del Trabajo repudió los hechos. Dijo que el abogado “no solo la insulta con una bajeza irrepetible sino que la amenaza de muerte, por lo que esta Asociación expresa toda su solidaridad con la Dra. Garzini”.
Y reclamó que “las autoridades del Colegio Público de la Abogacía de la Ciudad de Buenos Aires impongan la máxima sanción al letrado, sin perjuicio de las acciones penales que correspondan”.
Estas amenazas se conocen en momentos en que se conocieron afiches contra la magistrada de la Cámara del Trabajo Diana Cañal y cuando hay una huelga casi permanente de empleados judiciales contra el traspaso de la justicia laboral nacional a la Ciudad.
Hernán Cappiello,Conforme a
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Victoria Villarruel denunció por calumnias e injurias a Luis Petri porque la llamó golpista

La vicepresidenta Victoria Villarruel, enfrentada con un sector importante del Gobierno de Javier Milei, presentó una denuncia penal contra el diputado Luis Petri por declaraciones en las que la acusó de ser “golpista”.
En la presentación judicial, Villarruel también invocó una infracción al artículo 213 bis del Código Penal, que refiere a lo que se considera “coerción ideológica”. En una segunda denuncia por los mismos delitos incluyó a los periodistas Eduardo Feinmann y Pablo Rossi.
Lee también: La Justicia abrió una investigación sobre los viajes de Manuel Adorni a Nueva York y Punta del Este
La decisión de denunciar a Petri se tomó tras declaraciones del diputado a TN, luego de la Asamblea Legislativa del 1 de marzo, cuando el presidente Javier Milei inauguró un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso.
En esa entrevista, el diputado mendocino sostuvo que Villarruel “apostó al fracaso del Gobierno”, que se “ofreció como alternativa” al Presidente y que tuvo una actitud “golpista”.
“Cuando vos te ofrecés a la oposición para ser una alternativa, siendo parte de un Gobierno y de la sucesión presidencial, ¿qué sos?”, había dicho Petri. Y agregó: “No ha apoyado al Gobierno, al contrario, ha apostado a su fracaso, y apostar a su fracaso estando segunda en la línea de sucesión, ¿en qué te transforma?”.
La vicepresidenta pidió ser tenida como querellante en la causa porque, aseguró, esas expresiones constituyen agravios que afectan su honor y su rol institucional.
Los abogados de la vicepresidenta sostienen que esas declaraciones no constituyen un análisis político, sino “agravios, mentiras, inventos e información absolutamente falsa, calumniante y lesiva”.
Cruces en redes y declaraciones públicas
La vicepresidenta y el diputado mantienen desde hace tiempo fuertes diferencias dentro del oficialismo.
El 3 de marzo, Villarruel escribió en la red social X: “A Petri lo conozco por sus cosplays y por los trencitos de la alegría con el presidente Milei. Y por el vaciamiento de IOSFA (la obra social de las Fuerzas Armadas), y los sueldos más bajos de todas las fuerzas”.
Petri respondió en la misma red social con una frase directa: “Yo te conozco por golpista”.
En otras declaraciones periodísticas recientes, el diputado volvió a cuestionar el rol de la vicepresidenta. “Me parece fuera de lugar, pero no me sorprende, porque estuvo fuera de lugar dos años”, afirmó.
También sostuvo: “Cuando el Presidente habla de aquellos que desde la oposición o el Gobierno se relamían con sentarse en el sillón de Rivadavia, claramente hacía alusión a una vicepresidenta que no estuvo a la altura de las circunstancias”.
Según Petri, Villarruel “fue funcional a la oposición” y “no actuó como lo demanda la Constitución”. Además, la acusó de haber “apostado al fracaso del Gobierno”.
La vicepresidenta le respondió entonces: “Creo que antes de divagar y comentar como una vecina chusma debería ubicarse y ver cómo afronta judicialmente lo que parecería fue un desfalco de la obra social de los militares y sus familias. Sigo atentamente la causa judicial”.
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Un giro para reactivar y recuperar apoyos

El dogma siempre encuentra un límite, el de la realidad. Ante esa frontera parece encontrarse ahora el Gobierno como para empezar a analizar un giro o, al menos, una corrección en algunas de sus políticas económicas.
Después de varios meses, el Gobierno analiza medidas para tratar de reanimar una economía mayoritariamente estancada, salvo en los sectores extractivos y agropecuarios.
Con ese objetivo y siempre que la explosiva situación internacional no obligue a cambiar planes, se evalúa, entre otras medidas, bajar las tasas y permitir aumentos de salarios en porcentajes hasta ahora bloqueados, según diversas fuentes oficiales y privadas.
La recalibración se adoptaría aún a riesgo de tener que afrontar un poco más de inflación y a pesar de que hace diez meses que la senda descendente de los precios se interrumpió para volver a instalarse como un interrogante y un motivo de incertidumbre más que como una respuesta y una certeza positiva para la mayoría de los argentinos.
Un importante ministro, un par de funcionarios y un fuerte inversor con sede en Manhattan , entre otros, dicen en off the record haber escuchado esa decisión (o intención) de boca del propio Presidente. En la Casa Rosada y en el Palacio de Hacienda hacen silencio.
Sin embargo, en el Gabinete son varias las voces que admiten que la caída de consumo, la destrucción de empleo formal y privado más la pérdida de poder adquisitivo, que ya tienen eco en la calle y en las encuestas, empiezan a penetrar en la blindada sensibilidad oficial y a preocupar, como para obligarlos a revisar algunas políticas.
“Hay que mover la micro. Ya el Presidente lo admitió y lo habló con el equipo económico”, coinciden dos calificadas fuentes del Gobierno y del sector privado. Que el nuevamente iracundo Javier Milei y el equipo económico minimicen los indicadores microeconómicos negativos y los contrapongan con cifras sectoriales y parciales hábilmente manejadas para relativizarlos o negarlos parece a esta altura más una estrategia comunicacional que una creencia indubitable.
“Después de Semana Santa va a haber algunos cambios aprovechando que el índice de precios debería bajar por cuestiones estacionales y porque ya no debería haber aumentos de precios regulados. Además, al mismo tiempo, se va a profundizar el ingreso de divisas. Por lo tanto, el impacto sería menor en el IPC y, aún con más pesos en la calle, no habría más presión sobre el dólar”, explica una de las fuentes que dice estar al tanto de la iniciativa. Y la avala con entusiasmo.
El ingreso del economista uruguayo Ernesto Talvi al equipo que comanda Luis Caputo es visto como una señal que reafirmaría el sentido de la corrección en proceso. Talvi se ha expresado en varias oportunidades en línea con programas de ajuste más gradualistas que de shock. El escenario actual lo validaría.
Después de las elecciones de octubre, la realidad ofreció un panorama en la economía real más complejo que el prometido. Hasta hace un par de meses el Gobierno enfrentaba sin fisuras y con decisión de hierro el típico dilema de todo plan de ajuste (inflación versus actividad), bajo la premisa de evitar los aumentos de precios aun a costa del impacto en la actividad.
El estancamiento, que en algunos sectores llega a hacer de lisa y llana recesión, sin que la inflación volviera a la tendencia decreciente convirtieron aquel dilema en un trilema. A la estanflación se sumó el impacto negativo en la opinión pública. Ya no son dos variables en pugna sino tres y una de ellas, la última, es muy difícil de manejar cuando cambia de sentido.
Para salir de ese laberinto, el Gobierno se vio obligado a elegir dos variables por atender y corregir y parece haberse resignado a aceptar que lo mejor es que haya un poco de plata en la calle para reactivar la economía y mejorar el humor social. La figura de Talvi cobra relevancia en ese giro. O corrección gradualista. Los mesadineristas se abren a los macroeconomistas.
“Javier no quería saber nada con medidas que pudieran afectar más su principal activo que es la lucha contra la inflación, pero empezó a asumir y aceptar que había que hacer algo para no poner en riesgo la sustentación política que le da el apoyo social”, interpreta un alto funcionario de la gestión libertaria para justificar la revisión de posiciones. Bastante similar a lo que dicen haber escuchado un par de inversores que esta semana participaron en Nueva York de la Semana argentina. Tan argentina que no faltaron motivos de celebración, tanto como ruido y escándalos.
La buena acogida que tuvo el road show mileísta en el mundo de los negocios, (como un primer paso), potenciado por el inusual apoyo al rumbo de parte de la multipartidaria de gobernadores que viajó, sin embargo, no logró que los problemas de fondo desparecieran de la agenda pública. Mucho menos, de las preocupaciones cotidianas de los argentinos afectados por la situación económica. La falta de anuncios concretos impidió la repercusión fuera del universo de la gente de negocios.
Por el contrario, las reiteradas (y desubicadas) diatribas presidenciales a los dos empresarios argentinos que él convirtió en enemigos poco ayudaron para mejorar el humor en la opinión pública local. Pero, sobre todo, un nuevo daño autoinfligido del Gobierno operó como un vaso de ácido arrojado sobre las heridas de la sociedad.
El escándalo que se desató por la injustificable inclusión de la esposa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el avión presidencial y en el lujoso hotel donde se alojó la comitiva oficial terminó por ridiculizar la prédica moralizante emprendida por Milei y amplificada por el propio Adorni.
También repuso comparaciones odiosas y expuso la vigencia de inaceptables “privilegios” típicos de la casta, según la calificación que oportunamente le había dado el propio jefe de Gabinete. Fue hace dos años cuando anunció el lanzamiento de una reglamentación para ponerles fin. La misma que el ministro karinista ahora se encargó de violar. Entre otras cosas, se refería precisamente al traslado de familiares de funcionarios en aeronaves oficiales.
La habilidad que Adorni supo mostrar en su condición de vocero para defender al Gobierno así como para ridiculizar a opositores, a críticos o a quienes simplemente osaban hacer preguntas incómodas sobre la gestión y las políticas públicas pareció haberse devaluado en su autodefensa. Trastabilló, se enojó, dejó preguntas sin responder. Y le llegaron de una sola vez todas las facturas que, a lo largo de dos años, habían acumulado sus víctimas y adversarios. Externos e internos.
En nada lo ayudó su compañero de viaje en avión privado y anfitrión en Punta del Este, durante el último fin de semana largo de carnaval. La naturalización y liviana justificación de lujos y gastos que pocos pueden afrontar hecha en defensa del jefe de Gabinete por Marcelo Grandio tuvo el agravante de que este es conductor y contratista de la TV Púbica. Con la tuya.
Como si fuera poco todo eso, el escándalo volvió a instalar en la opinión pública otro de los puntos débiles del Gobierno, como es la feroz disputa interna, que tiene en el centro del ring a la empoderadísima Karina Milei frente al devaluado Santiago Caputo. Una pelea que está en su pico, pero que no se circunscribe a ellos dos, sino que se extiende a otros actores del oficialismo. Es el caso de la senadora Patricia Bullrich, que sin integrar el bando caputista goza de la creciente desconfianza del ala karinista. En ese contexto no sorprendió que se instalara en las redes la sospecha de que en el caso Adorni pudo haber filtraciones originadas en el seno del oficialismo.
La publicación al unísono de apoyos en las redes sociales por parte del Presidente, los ministros, el gurú Caputo y propagandistas de todas las alas del oficialismo no es precisamente una demostración de unidad (y menos de espontaneidad), sino más bien una expresión de preocupación y disciplinamiento interno.
La sucesión de escándalos en la cima del poder y las contradicciones con lo declamado podría ser mucho para una sociedad cuyo presente en materia económica no solo se define por la negativa sino que viene bajando sostenidamente sus expectativas de mejoras personales y generales en el futuro. Por ahora, resiste.
Las encuestas empiezan, sin embargo, a dar algunas señales de alerta. En el último mes se profundizó la opinión negativa sobre la marcha de la economía, sobre la situación personal y familiar, y volvió a caer la esperanza de mejoras en el corto y mediano plazo. La mayoría de las mediciones precede a los ruidos de los diez días.
No debería extrañar ese signo. “Dos de cada tres encuestados dice estar endeudado y tres de cada cuatro, que les cuesta llegar a fin de mes”, señala el consultor Federico Aurelio.
En al menos tres encuestas de consultoras prestigiosas, elaboradas para sus clientes, más de la mitad de los argentinos (cada vez más cerca del 60%) es crítica de la situación económica y cuestiona la gestión. La tendencia viene profundizándose en los últimos dos meses.
Bajos ingresos, recesión y empleo encabezan el ránking de preocupaciones, dominado por los asuntos de índole económica, en un top cinco en el que la excepción es la corrupción. La inflación ya no está en esa cima.
Parece ser un buen plafón para el plan de recalibración que evalúa el Gobierno con la intención de reactivar la actividad económica aun a costa de algún recalentamiento de los precios. Siempre que sea acotado. El problema adicional es que la conflictiva y volátil situación internacional podría ponerle más presión a la inflación local. Otra vez, Trump.
En el Gobierno toman nota de que si bien ese malestar, agudizado por la situación económica, ha estado hasta ahora bastante desacoplado de la opinión sobre el Presidente y algo menos sobre su gestión, se ha empezado a registrar un deterioro de la figura de Milei, aunque más atenuado. Aquella disociación, así como esta naciente vulnerabilidad son advertidas por los consultores Federico Zapata, Pablo Knopoff y Alejandro Catterberg.
A favor del Gobierno y de Milei, en particular, parece jugar decisivamente el mayor rechazo o desafección que sigue concitando el resto de las figuras políticas, capaz de compensar cuestionamientos por la marcha de la economía.
“Es muy notable lo que sucede, ya que cae la imagen presidencial, pero también cae todo el sistema político en la consideración social. Se puede decir que Milei desacumula, pero nadie acumula. Hay una desconexión de la sociedad con la dirigencia política, a excepción del Presidente”, señala Zapata. Para para bien o para mal, para adherir a él o para rechazarlo, Milei sigue teniendo la centralidad. El resto es ausencia y rechazo.
Por ahora, “aparecen demandas, pero la sociedad no encuentra interlocutores para sus demandas fuera del oficialismo”, dice el director de la consultora Escenarios.
En las distintas variantes de la oposición ya tomaron nota. Son muchas las conexiones subterráneas para tratar de construir algo nuevo. Y no solo están involucrados políticos. También hay actores sociales y empresarios tentados para armar algo superador. Algo así como continuidad y cambios, antes que rupturas.
La experiencia indica que es muy alta la probabilidad de que un mayor deterioro de la situación económica rompa el actual desacople entre performance e imagen presidencial.
Ahí es donde ponen la mira los nada numerosos funcionarios del Gobierno con más sensibilidad política, aunque no necesariamente más influencia en la toma de decisiones. Son ellos los que más celebran las señales revisionistas.
Algunos de ellos, en especial los que tienen más vínculo con la otredad política, advierten que tienen una ventana de oportunidad que no se extendería más allá de septiembre para avanzar con las reformas sin mayor oposición, como se verificó en las sesiones extraordinarias, que el Gobierno superó con pocos sobresaltos.
“Durante estos días en Manhattan los propios gobernadores que hicieron profesión de fe sobre las bondades del equilibrio fiscal, la iniciativa privada, la apertura comercial, es decir sobre el rumbo general del Gobierno, también advirtieron que en menos de seis meses dejarían de ser tan condescendientes. Sobre todo, si como ellos advierten el mileísmo va por sus territorios y encima si siguen cayendo sus ingresos y no se recupera la actividad”, contó un importante inversor con fuertes intereses en el país en diversos rubros que le dijeron varios de ellos. El financista mantiene un diálogo frecuente con los principales funcionarios del Gobierno y especialmente con el equipo económico.
El tiempo corre, las correcciones esperan y la sociedad demanda. El Gobierno tiene la pelota de su lado. Todavía.
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