POLITICA
Río Negro: Cruzan acusaciones por una deuda millonaria que arrastra gestiones municipales

El actual intendente de Cinco Saltos, Enrique Rossi, denunció penalmente a la exintendenta Liliana Alvarado por presunto “incumplimiento de los deberes de funcionario público”. El motivo: una deuda con la empresa OPS que supera los 2.462 millones de pesos por el uso de su parque vial. Sin embargo, el origen del conflicto se remonta a una gestión anterior, dejando expuestas las tensiones y opacidades que atraviesan a las últimas administraciones municipales.
Según Rossi, el municipio se enteró de la deuda cuando OPS presentó un reclamo administrativo. “Ingresamos y nos encontramos con expedientes incompletos, documentos que faltaban y computadoras vacías de información. No sabíamos nada de este reclamo”, declaró el jefe comunal, del espacio Avancemos.
La acusación apunta a que, pese a que la deuda con OPS se remonta a un contrato firmado en 2015 durante la gestión del entonces intendente Germán Epul (JSRN), Alvarado continuó utilizando las máquinas sin abonar lo adeudado. Desde el entorno de la exintendenta (Frente de Todos), intentaron desligarla de la controversia señalando que la responsabilidad original es de Epul. Además, afirmaron que la denuncia todavía no fue formalizada y, por ahora, Alvarado no hará declaraciones públicas.
Pero la historia tiene más capas. En junio de 2024, Epul y su ex secretario de Obras Públicas, Diego Palacios, enfrentaron un juicio penal por una denuncia presentada por la propia Alvarado. En aquella causa se investigó un presunto direccionamiento en un concurso de precios para adquirir adoquines que nunca se entregaron, generando un daño económico al municipio. Sin embargo, el fiscal decidió retirar la acusación contra Epul y el único condenado fue Palacios.
Así, en medio de denuncias cruzadas y gestiones que se señalan mutuamente, el verdadero perjudicado sigue siendo el municipio de Cinco Saltos, que enfrenta una deuda multimillonaria mientras crece la desconfianza ciudadana hacia una clase política más preocupada por el pase de facturas que por la transparencia en la gestión.
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El día que García-Mansilla dijo en el Senado que no asumiría como juez de la Corte Suprema si era nombrado por decreto

Mientras el Senado de la Nación debate los pliegos de Manuel García-Mansilla y Ariel Lijo, los hombres propuestos por el Gobierno para completar la diezmada Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), no son pocos quienes salieron a recordar cómo el primero de ellos, hoy miembro del máximo tribunal por haber sido designado en comisión a través de un decreto, aseguró ante representantes de la Cámara alta que no aceptaría ingresar de esa manera.
El pasado 28 de agosto, García-Mansilla se presentó ante la Comisión de Acuerdos del Senado con el fin de defender su pliego. Fue allí que la legisladora kirchnerista Anabel Fernández Sagasti le preguntó si hubiera aceptado ser designado en comisión por Javier Milei como ministro de la CSJN (algo que finalmente ocurrió el 25 de febrero de este año).
La consulta de la senadora tomaba como ejemplo al DNU 83/2015, a través del cual el entonces presidente Mauricio Macri designó como ministros de la Corte a Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti.
La respuesta de García-Mansilla, respetado catedrático, fue contundente. “Visto el impacto que tuvo el decreto 83 del 2015 en la opinión pública, yo no hubiera aceptado una nominación en comisión, porque más allá de que la Constitución lo prevé, evidentemente hay un gran sector de la población que, con buenas razones, resiste ese tipo de decisiones que son discrecionales del presidente. Con lo cual, independientemente de que en su momento, apenas salió el decreto, publiqué un artículo simplemente para hacer un aporte al debate, visto el impacto que tuvo, yo no hubiera aceptado esa nominación”, comenzó su exposición el juez.
“Y déjeme que le diga por qué. Hay ciertas atribuciones que tienen los poderes constitucionales que, al momento de ser ejercidas, a pesar de que son constitucionales, pueden afectar a una institución. Le doy un ejemplo: la ampliación de los jueces de la Corte Suprema. Depende el contexto en el que se haga, si bien es una facultad estrictamente constitucional, el Congreso tiene la facultad de determinar la cantidad de jueces que integran la Corte Suprema y depende del contexto en que esa decisión se tome, puede afectar al tribunal”, continuó con su argumentación.
Y García-Mansilla concluyó, sin ningún tipo de duda: “Hay determinadas medidas que son constitucionales, pero, depende del contexto en el que se tomen, pueden generar una afectación, y por eso mi respuesta es que no aceptaría una designación en comisión”.
Fernández Sagasti continuó su cuestionario con una pregunta cuya respuesta, vista desde el día de hoy, no deja muy bien parado a García-Mansilla. La consulta fue si, en el hipotético caso de que lo nombraran en comisión, estaría en condiciones de fallar en contra del Estado en alguna causa que llegara a la Corte.
“Un juez designado en comisión, una vez que ingrese a la Corte, podría tener una cierta falta de independencia. Me imagino un caso hipotético en el que el Poder Ejecutivo nacional puede designar jueces en comisión y que fallen a favor de los intereses del Ejecutivo en la medida en que ingresen a la Corte, aun por ese lapso corto de un año”, indicó el juez.
Aun así, teniendo en cuenta el desencanto del Gobierno cuando, recién asumida su nueva función, García-Mansilla firmó el rechazo al pedido de licencia de Ariel Lijo en su juzgado federal para que asumiera en el máximo tribunal, podría decirse que dejó en claro que no asumió en la Corte para cumplir los designios del Poder Ejecutivo.
Este jueves, el Senado define los destinos de García-Mansilla y Lijo. Para que sus pliegos sean aprobados, deben contar con el acompañamiento de dos tercios de los presentes.
POLITICA
Nuevo cruce entre el PRO y La Libertad Avanza en la Ciudad: la ironía de Laura Alonso sobre Patricia Bullrich y el retuit de Milei por los piquetes

Laura Alonso, vocera del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) y candidata a legisladora porteña por el PRO, ironizó hoy sobre la posición actual de la ministra de Seguridad Nacional y excandidata presidencial por el PRO, Patricia Bullrich: “Los que salimos de amarillo a las calles todos los días de la semana para hablar con los vecinos, nunca nos desteñimos”, afirmó.
Durante una entrevista con Radio Rivadavia, Alonso señaló que los dirigentes de su partido siempre estuvieron “en el mismo lugar”, y recalcó sobre sí misma: “Nuestro ADN es la competencia y nunca nos desteñimos. Hace 16 años que me sumé al PRO con los mismos valores, sueños y proyectos; esta vocera, que es del PRO, jamás se destiñó”.
En ese sentido, la candidata a legisladora también explicó sus motivos para votar al PRO, de cara a las próximas elecciones legislativas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: “No somos un experimento, no somos una propuesta regresiva, al contrario, la mirada del PRO es una mirada de futuro, por eso nos importa discutir los temas de la Ciudad».
“Tenemos trayectoria, lo hemos demostrado, somos los que mejor podemos hacerlo: cambiar Buenos Aires para que siga siendo una Ciudad global”, agregó. Y destacó el rol del exjefe de gobierno porteño y expresidente de la Nación, Mauricio Macri.
El viernes pasado, y luego del rechazo del Senado de la Nación a los pliegos de los jueces Ariel Lijo y Manuel García Mansilla para la Corte Suprema, Bullrich afirmó que el exmandatario nacional y presidente del PRO estaba “con bronca”, y dijo que “se juntó” con el kirchnerismo “para voltearle un decreto al presidente Milei”.
“Me dio lástima, es la vendetta. Le salió el ‘tanito’ (sic), fue una vendetta total y absoluta de una persona que está con bronca y que actúa por impulso y no por inteligencia. Evidentemente, no quiere aceptar que al Gobierno le va bien, que está manejando las riendas de la economía, achicando el Estado y logra objetivos en el orden público”, añadió.
El cruce por los piquetes
En otro pasaje de la entrevista, Alonso denunció al espacio de los libertarios por confundir la discusión sobre la responsabilidad en la liberación de las calles porteñas de las manifestaciones y piquetes. En este punto, argumentó que la Policía Federal solo actúa en objetivos federales “como se vio en los operativos alrededor del Congreso”, mientras que la Policía de la Ciudad es la responsable de lo que ocurre en el resto de los cortes.
“La Policía Federal solo puede actuar en puntos geográficos muy específicos en la Ciudad de Buenos Aires, el resto corresponde a la Policía de la Ciudad”, determinó la funcionaria, al tiempo que informó que la fuerza de seguridad trabajó en la prevención y la eliminación de “más de 250” manifestaciones.
Además, recordó que, en la última Marcha por la Diversidad, el Gobierno nacional decidió no realizar ningún operativo sobre los objetivos federales. En cambio, la Policía de la Ciudad acompañó la manifestación con su cuerpo especial de mujeres y resaltó que no se registró ningún inconveniente.
Minutos después, el presidente Javier Milei replicó en su cuenta de X un mensaje del subsecretario de Prensa Javier Lanari, quien a modo de respuesta a los dichos de Alonso había escrito: “Durante más de 20 años no quisieron pagar el “costo político” de cortarles el chorro a los gerentes de la pobreza y reprimir el delito. Y ahora se arrogan el fin de los piquetes. Subestiman a la gente”.
Hace un par de días, Manuel Adorni, candidato a legislador porteño, también se había metido en la disputad por los piquetes al rechazar los dichos de Mauricio Macri, quien había adjudicado a la gestión actual del Gobierno porteño de haber terminado con los cortes de calle.
POLITICA
Pese a las intenciones del Gobierno para que siga, Manuel García-Mansilla analiza renunciar a su cargo en la Corte Suprema

Tras el amplio rechazo del Senado a su postulación, Manuel José García-Mansilla analiza por estas horas presentar su renuncia como juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, cargo al que accedió gracias a un decreto del presidente Javier Milei.
Según pudo confirmar Infobae, el Ejecutivo presentó en las últimas horas un recurso per saltum al máximo tribunal para que frene la medida cautelar del juez para que anule la medida cautelar dictada por el juez federal Alejo Ramos Padilla para que García-Mansilla se abstenga de firmar nuevos fallos.
García-Mansilla lleva apenas 38 días en el puesto. El Presidente lo nombró en “comisión” el 25 de febrero pasado -con vigencia hasta el 30 de noviembre, fecha del final del año legislativo- y, dos días más tarde, en una discreta ceremonia, juró como ministro.
La decisión de abandonar pareciera inevitable después del último jueves, cuando la Cámara alta no aceptó su pliego por una amplia mayoría: el juez impulsado por Milei cosechó 51 votos en contra y apenas 20 a favor.
De confirmarse la decisión, la Corte volverá a funcionar con tres integrantes: su presidente Horacio Rosatti, Carlos Rozenkrantz y Ricardo Lorenzett, ya que el Senado también rechazó la postulación de Ariel Lijo, quien nunca llegó a asumir dado que el propio máximo tribunal no aceptó que pidiera licencia en Comodoro Py para asumir como ministro.
García-Mansilla, un académico de 53 años de perfil conservador, juró como juez el 27 de febrero pasado, gracias a un decreto presidencial publicado durante el receso legislativo. Sin embargo, su nombramiento fue rápidamente cuestionado por sectores políticos y jurídicos, que argumentaron que violaba los requisitos constitucionales al no contar con la aprobación de dos tercios del Senado, como exige el artículo 99 de la Constitución Nacional.
Tras el rechazo de la Cámara alta, entonces, crecieron las presiones de académicos, senadores y organizaciones civiles, quienes exigen su apartamiento. Poco después de la votación, Ramos Padilla ordenó a García-Mansilla que se abstenga de intervenir en causas judiciales mientras mantuviera su cargo como juez designado por el Poder Ejecutivo en comisión. Según confirmaron a Infobae fuentes judiciales, desde que asumió, García-Mansilla firmó 215 fallos.
La medida de Ramos Padilla, de cumplimiento obligatorio, fue adoptada tras una presentación realizada por el abogado Jorge Rizzo y el constitucionalista Andrés Gil Domínguez. Ambos habían impugnado la designación de García-Mansilla en el Juzgado Nacional en lo Civil y Comercial Federal N°2, por entender que vulneraba la independencia judicial, un argumento que también usaron varios senadores en sus argumentaciones del jueves.
Ramos Padilla entendió que el artículo 99 inciso 19 de la Constitución Nacional impide que un juez designado en comisión tenga funciones jurisdiccionales mientras no haya recibido apoyo del Senado. “La falta de acuerdo del Senado de la Nación no puede ser soslayada ni sustituida por una decisión del Poder Ejecutivo Nacional”, sentenció el juez federal platense, quien recordó que esa es una “condición esencial para la validez del nombramiento”.
“Estamos defendiendo si vamos a tener una Justicia independiente o una Justicia adicta a tiro de decreto”, había dicho Martín Lousteau, presidente del bloque de la UCR. “Esto es un asalto institucional del Poder Ejecutivo a los otros dos poderes del Estado”, comentó Anabel Fernández Sagasti, senadora mendocina de Unión por la Patria.
La decisión de Ramos Padilla fue, sin embargo, desestimada por el Gobierno, que presentó ayer sábado ante la Corte vía per saltum un recurso para que el juez siga firmando sentencias.
En público, el jefe de Gabinete nacional, Guillermo Francos, dijo el mismo sábado que no había ningún artículo de la Constitución que hiciera referencia a que García-Mansilla debía renunciar en estas condiciones.
“La Corte le tomó juramento”, ironizó Francos en una entrevista radial, luego de que Lorenzetti admitiera, también a la prensa, que él no hubiera aceptado asumir por decreto como sí lo hizo su colega.
En el expediente de Ramos Padilla, García-Mansilla presentó un escrito para defender su nombramiento: “Desde el 27 de febrero de 2025 estoy ejerciendo en la Corte de Justicia de la Nación la función judicial prevista en la Constitución” y agregó que su salida antes de noviembre sólo podría realizarse mediante juicio político.
Pero el propio García-Mansilla había dicho en agosto del año pasado que no aceptaría el cargo si fuera nombrado por decreto. Fue cuando se presentó ante la Comisión de Acuerdos del Senado con el fin de defender su pliego.
En esa audiencia, Fernández Sagasti le preguntó si hubiera aceptado ser designado en comisión por Javier Milei como ministro. La consulta de la senadora tomaba como base el DNU 83/2015, a través del cual el entonces presidente Mauricio Macri designó como en la Corte a Rosenkrantz y Rosatti.
“Visto el impacto que tuvo el decreto 83 del 2015 en la opinión pública, yo no hubiera aceptado una nominación en comisión, porque más allá de que la Constitución lo prevé, evidentemente hay un gran sector de la población que, con buenas razones, resiste ese tipo de decisiones que son discrecionales del presidente. Con lo cual, independientemente de que en su momento, apenas salió el decreto, publiqué un artículo simplemente para hacer un aporte al debate, visto el impacto que tuvo, yo no hubiera aceptado esa nominación”, respondió el juez, nacido en Bariloche.
“Y déjeme que le diga por qué. Hay ciertas atribuciones que tienen los poderes constitucionales que, al momento de ser ejercidas, a pesar de que son constitucionales, pueden afectar a una institución. Le doy un ejemplo: la ampliación de los jueces de la Corte Suprema. Depende el contexto en el que se haga, si bien es una facultad estrictamente constitucional, el Congreso tiene la facultad de determinar la cantidad de jueces que integran la Corte Suprema y depende del contexto en que esa decisión se tome, puede afectar al tribunal”, agregó en aquel momento García-Mansilla.