DEPORTE
Radiografía de la carrera de Colapinto en el GP de Barcelona de F1: notable largada y sólido manejo para volver a sumar puntos

Franco Colapinto volvió a sumar puntos en la Fórmula 1 al finalizar octavo en pista en el Gran Premio de Barcelona, aunque luego fue penalizado con 10 segundos y cayó al décimo puesto en el clasificador final. El piloto argentino de 23 años pudo remontar un fin de semana que comenzó complicado, con un Alpine A526 que no le transmitió confianza en las prácticas libres, superó en clasificación a su compañero de equipo Pierre Gasly y pudo terminar con un buen resultado en la competencia disputada en el circuito ubicado en Montmeló.
El corredor bonaerense hizo una gran largada. Arrancó con neumáticos blandos, esos que logran más rápido la adherencia en pista, pero que más degradación tienen. Ganó un puesto ante Gabriel Bortoleto (Audi) y también capitalizó el retraso de Isack Hadjar (Red Bull), quien perdió varias posiciones.
Luego, en el giro 12º, Hadjar se recuperó y lo superó a Colapinto, quien comenzó a sufrir con el caucho que se desgastó mucho pese a llevar poco más de diez vueltas. Gasly, con neumáticos medios, tuvo mejor adherencia que el argentino. “Estoy perdiendo tiempo aquí”, dijo el francés por radio.
Fue en la 13ª vuelta cuando Franco cumplió con su parada en los boxes. Le colocaron neumáticos duros. Volvió a pista en el 18º puesto y ganó una posición, ya que superó a Fernando Alonso (Aston Martin). El argentino avanzó más puestos en el clasificador por los ingresos a los boxes de los otros pilotos y volvió a quedar adelante de su compañero de equipo, que tardó tres segundos en su parada.
Franco mantuvo un buen ritmo, clavó dos buenos registros 1m23s746 en la (15ª vta.) y 1m24s333 en la (18ª vta.) Luego le ordenaron ceder su posición ante Gasly, algo en lo que discrepó, pero obedeció la orden de su equipo en la vigésima ronda. En ese momento, Colapinto se ubicó en la 12ª colocación.
*La radio de Colapinto con su equipo
Sin embargo, con el correr de las vueltas, el ritmo de los dos Alpine fue parejo, aunque Franco logró sacar una leve ventaja con 1m24s536 (21ª vta.) contra 1m24s539 (25ª vta.) de Pierre, ambos con neumáticos duros.
Luego, ambos avanzaron puestos en el 30º giro ante la detención en boxes de Nico Hülkenberg (Audi). Gasly quedó décimo y Colapinto decimosegundo. Cuatro vueltas más tarde, Franco se pasó en la segunda curva, pero no tuvo mayores problemas.
En la siguiente ronda el ingeniero del argentino, Stuart Barlow, lo llamó a Franco para que hiciera su segunda parada y le colocaron otra vez gomas duras, pero con un juego nuevo. La estrategia del team galo fue que el bonaerense hiciera un undercut (N. de la R: cuando un piloto entra antes a boxes que sus rivales) con Gasly y Liam Lawson (Racing Bulls). De hecho, superó al neozelandés en la 37ª ronda y quedó undécimo para firmar un crono de 1.23.197, que fue el mejor del argentino hasta ese momento en la competencia. Con neumáticos que tuvieron mejor temperatura que los de Gasly, en Alpine no le ordenaron al francés que cediera la posición ante el argentino.
En la vuelta 39ª, Colapinto quedó décimo debido a la segunda parada de Arvid Linbland (Racing Bulls). Aunque Franco se perjudicó dos giros más tarde por el auto de seguridad virtual para retirar el Aston Martin de Fernando Alonso, quien abandonó en su carrera de local. Esa neutralización benefició a Gasly porque aprovechó para hacer su segunda parada y quedó con gomas duras más frescas que las de Colapinto. En el reinicio, el argentino quedó décimo y el francés noveno.
Una vez reiniciada la carrera los pilotos de Alpine aceleraron: Franco marcó 1m22s448 (su mejor vuelta en toda la carrera) y Gasly respondió con 1m21s.707, pero con gomas más frescas. Ante la imposibilidad de reducir la diferencia con su francés, el argentino debió dedicarse a gestionar su diferencia con Lawson, ya que fue informado de una posible infracción con la carrera neutralizada. Franco pudo controlar las acciones ante el oceánico: de 3 segundos pasó a sacarle 7,4s en el tramo final de la carrera.
Colapinto pudo cruzar la meta en la octava colocación, pero luego fue reclasificado décimo. No obstante, sumó puntos por cuarta vez en siete eventos del presente ejercicio. Luego de la competencia ibérica habló sobre la determinación de Alpine de no decirle a Gasly que le devolviera la posición tras detención del francés: “Fue una decisión del equipo. Pueden ver información desde otro lado y puede tener lógica. Pudimos sumar puntos”, afirmó el pilarense.
Luego, se lamentó por la neutralización en su mejor momento con los relojes: “Fue mala suerte con el auto de seguridad virtual que vino después de muchas banderas azules y de dejar pasar a muchos autos y yendo detrás del aire sucio por cinco o seis vueltas con la goma dura. Perdí mucho tiempo ahí. Fue una carrera positiva”.
La carrera fue ganada por Lewis Hamilton que consiguió su primera victoria con Ferrari. El podio lo completaron George Russell (Mercedes) y Lando Norris (McLaren). La próxima fecha será el 28 de junio con el Gran Premio de Austria.
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DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
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DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
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