POLITICA
Reapareció Roberto Lavagna con críticas a la política industrial del Gobierno y una definición clave sobre la macroeconomía

El exministro de Economía y excandidato presidencial Roberto Lavagna reapareció públicamente con definiciones sobre la situación económica argentina, cuestionamientos a la política industrial del Gobierno de Javier Milei y una advertencia sobre las inversiones que están eligiendo a Brasil como destino. Durante un encuentro del Instituto Consenso Federal, el economista coincidió con la diputada nacional Natalia de la Sota en que la macroeconomía y la microeconomía forman parte de una misma realidad y atraviesan dificultades.
La reaparición de Lavagna ocurrió durante una jornada del ciclo de Formación y Capacitación 2026 del Instituto Consenso Federal, que dirige el exdiputado nacional Alejandro “Topo” Rodríguez, histórico aliado político del exministro y actual colaborador de la diputada cordobesa.
El encuentro fue grabado el jueves en un estudio de streaming de la Ciudad de Buenos Aires y difundido el viernes a través del canal de YouTube del instituto. La actividad tuvo como eje “Un lugar en el mundo para Argentina” y contó con la participación de Francisco Zanichelli y Gonzalo Fiore Viani, dos jóvenes profesionales especializados en relaciones internacionales.
La convocatoria estuvo vinculada con la publicación del libro Un lugar en el mundo para Argentina: el legado delasotista, que recupera el pensamiento y las propuestas de política exterior del exgobernador cordobés José Manuel de la Sota. La obra cuenta con un prólogo escrito por Lavagna.
El exministro, que mantiene un perfil público bajo desde hace varios años, aceptó participar de la conversación para exponer sus reflexiones sobre las posibilidades de desarrollo de la Argentina, su inserción internacional y la importancia estratégica del vínculo con Brasil.
Aunque el encuentro estuvo dedicado principalmente a las relaciones internacionales, Lavagna introdujo definiciones sobre la orientación de la política económica y sus consecuencias sobre la producción y el empleo.
Una de las declaraciones más relevantes surgió cuando se abordó la situación de la industria automotriz y la competencia entre Argentina y Brasil para captar inversiones vinculadas con las nuevas tecnologías.
“Hoy la industria automotriz está en riesgo, en grave riesgo, más en Argentina que en Brasil, que ha sido más cuidadoso y que, de hecho, hoy está atrayendo fábricas para autos eléctricos en Brasil”, sostuvo Lavagna.
El economista desarrolló su planteo a partir de la pérdida de oportunidades de complementación industrial entre ambos países y advirtió sobre las consecuencias del debilitamiento de los mecanismos de integración regional.
“Sin el acuerdo, por habérselo dejado de lado, las inversiones van a Brasil sin ningún lugar a duda, porque es un mercado tres veces más grande que el de Argentina y porque tiene políticas proproducción y no exclusivamente políticas que miran el tema de las finanzas”, afirmó.
La definición marcó uno de los principales contrastes de su intervención. Lavagna destacó que Brasil mantiene políticas orientadas a promover la producción y atraer inversiones industriales, mientras cuestionó una orientación concentrada en las variables financieras.
En su exposición, vinculó la situación de la industria automotriz con las oportunidades que ofrece la transición tecnológica internacional, en especial la producción de vehículos eléctricos y el desarrollo de cadenas de valor compartidas entre Argentina y Brasil.
El planteo surgió después de una intervención de Zanichelli, quien señaló que Brasil utiliza herramientas comerciales y productivas para incentivar la fabricación de automóviles eléctricos en su territorio, mientras la Argentina cuenta con recursos estratégicos como el litio.
El autor del libro mencionó la importancia del sector automotor para el empleo industrial de Córdoba y la posibilidad de que ambos países se complementen en la producción de nuevas tecnologías.
Lavagna coincidió con esa mirada y sostuvo que el debilitamiento de la integración económica regional reduce las posibilidades argentinas de participar de esas inversiones.
“Por haber dejado de lado el Mercosur, algunas de estas nuevas industrias podrían estar en ese proceso de complementación que se había negociado con Brasil, de ustedes hacen esto, nosotros hacemos esto otro y se produce la integración”, explicó.
La referencia al Mercosur ocupó una parte sustantiva de la conversación. El exministro recordó su participación en los primeros acuerdos de integración con Brasil durante el gobierno de Raúl Alfonsín y reivindicó el carácter estratégico de aquella decisión.
En ese contexto, formuló otra de las definiciones económicas más relevantes del encuentro: “En estos años a Brasil le ha ido mejor porque hizo las cosas mejor. Brasil ha crecido cuando Argentina, desde 2011 en adelante, está totalmente estancada”.
La referencia al estancamiento argentino desde 2011 extendió su diagnóstico más allá de la actual administración. Lavagna ubicó las dificultades de crecimiento en una trayectoria de largo plazo y utilizó la comparación con Brasil para explicar las diferencias entre las estrategias de desarrollo de ambos países.
A su entender, las decisiones de política económica e integración internacional tienen consecuencias directas sobre las posibilidades de crecimiento, la generación de empleo y la captación de inversiones.
La definición sobre la macroeconomía
Hacia el final del encuentro se produjo otro de los momentos políticamente más relevantes de la conversación.
Natalia de la Sota retomó una idea que atribuyó al propio Lavagna y planteó una crítica al diagnóstico económico que diferencia el ordenamiento de las variables macroeconómicas de las dificultades que persisten en la economía cotidiana.
La diputada sostuvo que la situación económica debe analizarse de manera integral y formuló una afirmación que recibió el asentimiento expreso del exministro.
El intercambio fue el siguiente:
Natalia de la Sota: —Hay una cosa que dice Roberto que a mí me encanta. Yo la voy a decir y vos, si querés, la explicás. No hay macro y microeconomía, ¿no? Yo te he escuchado decirlo y es bueno que entendamos esto. No es que la macro está bien y qué bueno. No, la macro está mal y la micro está mal. Es una sola cosa, ¿no?
Roberto Lavagna: —Así es.
Natalia de la Sota: —¿Está muy bien?
Roberto Lavagna: —Así es. Son una misma cosa.
La secuencia resulta significativa porque Lavagna asintió cuando De la Sota afirmó que “la macro está mal y la micro está mal” y luego ratificó que ambas dimensiones de la economía deben considerarse una misma realidad.
El exministro avaló así el diagnóstico crítico formulado por la diputada, aunque la afirmación inicial sobre el estado de la macroeconomía fue pronunciada por ella.
La definición introduce una diferencia conceptual con el discurso económico del Gobierno, que destaca el ordenamiento de las cuentas públicas y la estabilización de las principales variables macroeconómicas.
Lavagna y De la Sota plantearon la necesidad de evaluar los resultados económicos a partir de su impacto sobre la producción, la actividad industrial, el empleo y las condiciones de vida de la población.
Durante la conversación, el exministro también vinculó la fortaleza económica con la organización institucional del país y sostuvo que ambas dimensiones resultan necesarias para construir una posición internacional consistente.
“Hay que pensar en dos grandes patas sobre las cuales sostener ese papel en el mundo. Por un lado, un país organizado institucionalmente en todos sus estratos, ordenado, con capacidad de consensos, con capacidad de cambios cuando los cambios son requeridos por la realidad”, explicó.
Y completó su planteo con la necesidad de que esa organización institucional permita sostener “un proyecto económico social de progreso, de movilidad social”.
Lavagna destacó que el crecimiento debe traducirse en desarrollo y alcanzar también a los sectores menos favorecidos de la sociedad.
Brasil, el Mercosur y las diferencias en política exterior

La relación con Brasil constituyó el eje principal de la exposición del exministro, quien recuperó su experiencia durante los primeros acuerdos de integración económica impulsados por Alfonsín y el entonces presidente brasileño José Sarney.
Lavagna recordó que durante aquel proceso se estableció un mecanismo de encuentros periódicos entre los presidentes para garantizar el avance de la integración y señaló que el acercamiento entre los dos países despertó interés internacional.
En su reconstrucción, mencionó los antecedentes de cooperación promovidos por dirigentes argentinos de distintas tradiciones políticas, entre ellos Julio Argentino Roca, Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi.
Para Lavagna, la relación bilateral representa una decisión estratégica que trasciende las diferencias ideológicas entre los gobiernos.
“La geografía siempre estuvo ahí. Nunca se había modificado. No era la geografía, era una decisión política, era una visión de lo que ambos países podían hacer”, señaló.
También consideró que el proyecto de integración sufrió modificaciones durante los años noventa, cuando se adoptó un criterio de apertura más automática y se redujo el papel del Estado en la orientación del proceso.
A esa trayectoria agregó las dificultades recientes en el vínculo político entre los dos países.
Lavagna habló de “relaciones personales tan complejas” impulsadas desde Argentina, en una referencia al deterioro del vínculo entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva.
Pese a esas diferencias, sostuvo que la integración conserva una importancia central para el desarrollo argentino y que debería recuperar protagonismo dentro de la política exterior.
“La relación con Brasil debe tener prioridad”, planteó, y extendió esa consideración a Uruguay, Paraguay y Chile.
En ese marco, también defendió la necesidad de que Argentina participe de espacios internacionales más amplios que permitan ampliar su capacidad de negociación.
Entre ellos mencionó a los BRICS, el agrupamiento que reúne a Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y otros países incorporados posteriormente.
“Esto no es contra nadie ni implica que uno tenga que elegir Estados Unidos. De ninguna manera. Esto es un instrumento de negociación que lo que hace es generar una mayor capacidad de acción en un mundo que hoy no es unipolar”, sostuvo.
Lavagna describió el escenario internacional como un mundo “multipolar, asimétrico” y consideró que los agrupamientos regionales y multilaterales permiten mejorar la posición negociadora de países como Argentina.
De la Sota recordó entonces que Argentina había sido invitada a incorporarse a los BRICS y que Milei decidió desistir de ese ingreso. Lavagna confirmó el antecedente y asintió ante la observación de la diputada.
El exministro también se pronunció sobre el papel de los organismos multilaterales y cuestionó el debilitamiento de las instituciones internacionales.
“Hoy creo que hay que defender los organismos internacionales que han sido de alguna manera atacados en los últimos dos años, desde la Organización Mundial de la Salud hasta obviamente la Organización Mundial de Comercio y hasta Naciones Unidas, que ha sido puesta de alguna manera en tela de juicio”, expresó.
Su planteo incluyó una definición sobre la autonomía que debería preservar Argentina en sus relaciones con las principales potencias.
Lavagna sostuvo que el país debe encontrar un equilibrio que le permita defender sus intereses sin asumir una posición de confrontación permanente ni aceptar una inserción internacional subordinada.
“No se hace con prepotencias de autarquía, de país como si fuéramos potencia, pero tampoco se hace por la vía de bajar la cabeza y transformarse en un elemento absolutamente subsidiario”, afirmó.
Y sintetizó esa posición con una frase: “Ni subordinación ni populismo barato”.
La participación en el encuentro del Instituto Consenso Federal representó una nueva intervención pública de Lavagna, quien desde hace tiempo mantiene una presencia limitada en el debate político nacional.
Su anterior reaparición había sido el 28 de marzo de este año, cuando difundió un mensaje sobre el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York que favoreció a la Argentina en el litigio por la expropiación de YPF.
POLITICA
Presupuesto 2027: los aliados presionan al Gobierno con pedidos que comprometen el déficit cero

El Gobierno admite que el tratamiento del proyecto de Presupuesto 2027 está demorado a la espera de las definiciones de acuerdos políticos con algunos gobernadores y del visto bueno de bloques cercanos. “La discusión entró a un limbo por la multiplicidad de pedidos de las provincias y espacios aliados”, afirma una fuente importante de una de las patas negociadoras de la Mesa Política.
El proyecto fue presentado en septiembre y desde entonces solo hubo cuatro reuniones, todas informativas y en la Comisión de Presupuesto y Hacienda. El oficialismo esperaba concretar un encuentro el 28 de octubre para firmar el dictamen del proyecto, pero se suspendió por falta de apoyo de los aliados. Los bloques responsables de ese contratiempo fueron el PRO y la UCR, que endurecieron su postura y reclamaron cambios.
El jefe del bloque PRO en Diputados, Cristian Ritondo, le envió una nota a Martín Menem en la que pidió la reducción del componente vial del impuesto a los combustibles a medida que el Estado deje de mantener rutas nacionales. También reclamó prorrogar los regímenes de promoción automotriz y autopartista, un pedido de Mauricio Macri, y bajar del 21% al 10,5% el IVA de los huevos y sus derivados, una demanda que viene desde Entre Ríos de parte de Rogelio Frigerio. Para la Ciudad, exigió incluir la coparticipación y reconocer una deuda de unos $628.197 millones.

Una novedad surgió en las últimas horas: en el bloque amarillo afirman que hay diálogos en el último tiempo con representantes del oficialismo y que se avanzaron con varias de las solicitudes.
La negociación pasó entonces a girar en torno a cómo conformar a los aliados. “Es una sábana corta que no va a contentar a todos. Al menos no si nosotros queremos seguir manteniendo nuestra meta fiscal. Y eso para el Presidente es innegociable”, indica una fuente.
La Fundación Mediterránea publicó una estimación en base al proyecto presupuestario que proyecta un superávit primario de 1,3% del PIB, pero que “lo apoya en supuestos demasiado optimistas: crecimiento de 4% y suba real de la recaudación de 5,5%”. “Si no se cumplen, el ajuste volverá a caer sobre un gasto con márgenes ya muy estrechos”, afirman.
El ministro de Economía, Luis Caputo, disertó esta mañana en la Conferencia Anual de la Fundación FIEL y volvió a reivindicar la política fiscal como la principal ancla del modelo macroeconómico del Gobierno. “Relegar nuestra ancla principal sería un enorme error, porque nosotros tenemos un pasado que nos condena; por muchos años, sepan que Argentina no va a poder hacer lo que hacen otros países desarrollados, que crecen uno por ciento teniendo cinco puntos del producto de déficit”, explicó.
Esta fue una respuesta implícita a los sectores aliados que le piden al oficialismo que relajen su política de gasto y lo orienten a incrementar las partidas presupuestarias.

A los reclamos del PRO y la UCR se les suma el malestar de Provincias Unidas por el reciente aumento de los subsidios al transporte del AMBA, en perjuicio del interior. El miércoles, un grupo de intendentes, entre ellos el cordobés Daniel Passerini, se presentó en la Comisión de Asuntos Municipales para exigir un trato igualitario.
“Entendíamos una política de reducción de los subsidios nacionales en función de la estabilidad macroeconómica como objetivo. Luego, el cambio se ha dado estrictamente para el AMBA y al interior se nos ha puesto un tope en la cobertura de los atributos sociales de la SUBE, que es lo único que cubría Nación. Y, paralelamente, esta semana se ha consagrado una situación en la cual se le aumenta el subsidio a la oferta estrictamente limitado al AMBA. Gran parte de esto está financiado por un impuesto a los combustibles, que pagamos absolutamente todos los ciudadanos”, esgrimió Pablo Javkin, intendente de Rosario.
Los reclamos que fueron llevados también contemplan una revisión del Programa Remediar para poder reformularlo (se bajó de 126 a 6 medicamentos contemplados) en el Presupuesto, aunque no son optimistas de que aquello pueda ser aceptado por el oficialismo. Pero no es la única temática que busca insertarse en la discusión: también se cuelan partidas como las de Discapacidad o Financiamiento Universitario.
“Si vos hacés la sumatoria de todas las discusiones que se ponen sobre la mesa y cómo te lo usan para condicionar los aliados, la negociación está cada vez más compleja. Hoy en día está bastante trabada a la espera de que se resuelva lo político”, dice un importante senador de La Libertad Avanza. En la conducción del bloque del Senado estarían de acuerdo con esta perspectiva.

Ante la restricción del Gobierno de no poder relegar más partidas presupuestarias, hay un sector para nada menor de la Mesa Política que no veía con malos ojos que se incrementaran los mecanismos para “hacer crecer la torta” de la recaudación.
Un indicio de esto es lo que sucedió este martes con el proyecto de Mercado de Capitales que envió la Casa Rosada, el cual contenía un artículo que quitaba las exenciones del Impuesto a las Ganancias para los Cedears. Con esa medida, esos instrumentos financieros iban a comenzar a aportar a un tributo coparticipable, es decir, que se redistribuye tanto a la Nación como a las provincias.
“[Caputo] ya está tratando de agarrar lo que sea. No sabemos hasta dónde tiene margen”, afirma una fuente que trabaja muy cerca de ese esquema.
Allí agregan: “Hay una parte de la Mesa Política que está dispuesta a hacer lo que sea con tal de no hacer acuerdos políticos. Por eso Toto hizo lo de Discapacidad [envió el proyecto eliminando partidas consensuadas por la oposición para tratar de incrementar el superávit fiscal]. Realmente no sabemos qué va a pasar con el Presupuesto, pero en el medio se están cerrando todas las elecciones desdobladas, las PASO se complican y el riesgo país sube. Y encima acaba de pasar lo de Estados Unidos”.
El Ministerio de Economía festejó días atrás que la recaudación tributaria creció apenas 0,8% anual en octubre, pero logró hilar el cuarto mes consecutivo sin caer. “Los recursos tributarios girados a las provincias subieron apenas 0,1% anual real; los de Nación, 1%. No fue un crecimiento generalizado: solo Ganancias, Derechos de Exportación y, en menor medida, Combustibles traccionaron la suba”, estimó la consultora LCG, que proyecta “un crecimiento tibio de la recaudación para los últimos dos meses del año”.
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POLITICA
Malvinas: el Gobierno espera un fallo favorable en el Tribunal del Derecho del Mar y prepara más sanciones contra empresas petroleras

El Gobierno se muestra optimista respecto a sus posibilidades de conseguir una resolución favorable del Tribunal Internacional del Derecho del Mar en su reclamo contra el Reino Unido por la explotación de petróleo en las Islas Malvinas.
En la Casa Rosada transmiten confianza en los argumentos presentados y aseguran que mantendrán la ofensiva jurídica independientemente del resultado de las audiencias previstas para el 10 y 11 de noviembre en Hamburgo, Alemania. La expectativa es que los jueces se pronuncien durante las semanas posteriores.
“Vamos por todo. Es histórico y estamos confiados”, expresan desde el Ejecutivo sobre la instancia internacional. En Balcarce 50 consideran que el procedimiento representa una oportunidad para intentar frenar el avance del proyecto hidrocarburífero Sea Lion antes de que comience su etapa de explotación. La evaluación oficial es que el planteo argentino tiene fundamentos suficientes para obtener medidas provisionales, aunque reconocen que la decisión final dependerá de los magistrados.
El optimismo no implica que el Gobierno espere una resolución inmediata después de las exposiciones. En Nación admiten que el Tribunal del Mar suele tomarse varias semanas para dictar sus órdenes y que todavía no existe una fecha precisa para conocer el resultado. Las estimaciones internas ubican esa posibilidad entre dos y cuatro semanas después de las audiencias, por lo que el pronunciamiento podría llegar durante la segunda mitad de noviembre o a comienzos de diciembre.
Los antecedentes que siguen en el Gobierno
El antecedente más relevante es el caso de la Fragata ARA Libertad, retenida en Ghana durante 2012. La Argentina solicitó entonces medidas provisionales el 14 de noviembre, los jueces escucharon a las partes el 29 y 30 de ese mes y ordenaron liberar el buque el 15 de diciembre. La decisión se conoció quince días después de las audiencias, aunque en el Gobierno aclaran que ese precedente no establece un plazo obligatorio para el procedimiento actual.
En el entorno presidencial también transmiten que la estrategia no terminará si el tribunal rechaza la solicitud. La intención es agotar todas las herramientas jurídicas y diplomáticas disponibles y mantener el reclamo contra las actividades británicas en los espacios marítimos disputados. En el Ejecutivo consideran que cualquier resultado deberá analizarse en función de su alcance concreto, sin dar por concluida la controversia de fondo.
La Argentina inició el 28 de septiembre un arbitraje internacional contra el Reino Unido bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Después, el 13 de octubre, solicitó medidas provisionales ante el tribunal de Hamburgo para evitar que las actividades hidrocarburíferas avanzaran mientras se constituye el órgano arbitral. El pedido busca impedir que se consolide una situación irreversible antes de que exista una decisión sobre la controversia principal.
El planteo se concentra en Sea Lion, un desarrollo impulsado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration en la Cuenca Malvinas Norte. Las empresas proyectan comenzar las perforaciones durante 2027 y alcanzar la producción comercial en 2028. En la Casa Rosada sostienen que la proximidad de esas operaciones justifica una intervención urgente para proteger los derechos que reclama la Argentina sobre los recursos del suelo y subsuelo marítimos.
POLITICA
José María Poirier: “Un Papa no soluciona los problemas de la sociedad, pero esperemos que la Argentina sepa escucharlo”

“Nosotros somos un país de sorpresas. Con su estado de ánimo tan sereno y reflexivo, León XIV sabrá leer nuestra realidad. El problema es que la sociedad argentina, especialmente la vida política y económica, sepa escucharlo”. La singular mirada sobre la visita del Papa pertenece a José María Poirier, periodista, director de la revista Criterio y un hombre de la cultura identificado con el pensamiento social cristiano.
En una entrevista con , Poirier asume que el mensaje de León XIV recorrerá los desafíos que plantean la pobreza y la fragmentación, signos de un mapa social que forma parte del paisaje cotidiano en la Argentina. Recuerda que se trata de un Papa que conoce nuestro país y ha estado muchos años en América Latina. “Un hombre que piensa y reflexiona antes de hablar”, define el periodista, formado en Filosofía en la Universidad Lateranense de Roma.
“Robert Prevost conoció los cinco continentes como superior general de la Orden de San Agustín. En el Vaticano, al frente del Dicasterio para los Obispos, trató con todos los episcopados. Probablemente conozca a los obispos de todo el mundo mejor que Bergoglio. La sociedad argentina tendrá que saber escucharlo. Y también la jerarquía eclesiástica, porque un cambio de papado dentro del catolicismo es un hecho importante”, describe el intelectual, de 76 años.
-¿Qué se puede esperar de la visita de León XIV?
-Esperar, siempre se puede esperar todo, pero no es sano. Conviene esperar poco, porque puede aparecer la desilusión. A mí me impresiona la gran capacidad de León XIV para escuchar, reflexionar, pensar y después hablar. Es un hombre muy reflexivo y muy profundo. Tal vez sería legítimo esperar que haga un llamamiento a la paz, a la cordura, a la convivencia, a la pacificación de los ánimos. El Papa apunta mucho a eso. Sus constantes referencias a la vida en comunidad en la Iglesia tienen un fundamento muy sólido. En todo caso, la dificultad es entender qué país recibirá a León XIV.
-En la propia Iglesia se dijo que el Papa se va a encontrar con una Argentina herida por la pobreza y la fragmentación. ¿Esa visión quedará reflejada en sus mensajes?
-En los mensajes seguramente. Son dos temas claves para el Papa. Ahora, si eso va a tener impacto en la vida real del país, es una incógnita. El llamado de León XIV va a estar dirigido a afrontar el drama de la pobreza, que es tan grave en la Argentina, así como la fragmentación y la división. Después está en nosotros saber responder. A mí me llamó la atención que después de la espectacular visita que hizo a París, Lourdes y Metz, al poco tiempo Francia se volvió a reencontrar con manifestaciones violentas. Un Papa no soluciona los problemas de la sociedad. Es ficticio pensarlo. Tampoco lo solucionó en España. Sí fue muy claro su mensaje en favor del respeto por las instituciones. El concepto institucional de Prevost es muy importante. Eso nos haría mucho bien a los argentinos.
-¿Las instituciones en la Argentina atraviesan una etapa de fragilidad?
-Es una historia antigua, no solo de fragilidad, sino de pendularidad, lo que acrecienta esa condición frágil. El Papa tiene un interés muy particular en volver a Perú, que es su segunda patria. Si uno analiza la política de Perú, con tantos presidentes presos, es desastrosa. Salvo Uruguay, que siempre fue un país moderado, toda América Latina es un poco ambivalente y muestra su fragilidad institucional.
-¿Los sectores políticos de la Argentina van a tratar de apropiarse de su figura y su mensaje?
-Sería muy ingenuo pensar que no lo van a intentar; está dentro del espíritu político tratar de hacerlo. No me parece lo mejor, pero es inevitable. Van a estar preocupados en el Gobierno y en la oposición, porque en los dos casos llamará la atención si tratan de apropiarse de una figura muy clara y decidida en sus gestos y en sus palabras.
-En la visita a España, León XIV habló en el Parlamento sobre la crispación política y la descalificación permanente. ¿Ese mensaje tuvo un impacto?
-Relativo. Después se profundizó el enfrentamiento entre el presidente Pedro Sánchez y la oposición. Algo similar sucede en Francia, donde está la ultraderecha, con Marine Le Pen, y del otro lado la ultraizquierda. Esto acompaña una derechización de la política internacional general. Hay cambios muy difíciles de prever. No sabemos qué pasará después de las elecciones en los Estados Unidos.
-¿La Iglesia tiene una posición frente a estos escenarios de convulsión?
-En el mejor de los casos, hay algunas figuras del Episcopado y de la dirigencia católica que son interesantes. A mí siempre me sorprende para bien el arzobispo de Córdoba, el cardenal Ángel Rossi, así como el presidente de la Conferencia Episcopal, el arzobispo Marcelo Colombo, y el de San Juan, monseñor Jorge Lozano. Otras figuras, ya retiradas, como Jorge Casaretto, siempre han aportado a la unidad dentro de la Iglesia. Hay otros a los que les cuesta estar a la altura de estas circunstancias o hacen una lectura muy parcial. No tenemos la generación aquella que marcaron los obispos Juan José Iriarte, Vicente Zaspe, Jorge Novak, Jaime de Nevares, Justo Laguna. Hoy ellos no están. Hay que aceptar que hoy la dirigencia de la Iglesia argentina ha perdido peso y prestancia.
-¿Eso implica que la Iglesia ha perdido peso e influencia en el terreno político?
-En lo político no creo que tenga mayor peso. En el campo social se nota una presencia mayor.
-¿Cómo se puede definir la Iglesia argentina que dejó Francisco?
-Quizás nos falta perspectiva, porque la historia es muy larga. Pero creo que ha dejado una sensibilidad social absolutamente distante de lo que fue el Episcopado en la época del enfrentamiento con Chile, en la dictadura militar. La renovación que provocó Bergoglio es muy importante. Al mismo tiempo, Bergoglio, con su desconfianza ante lo intelectual, empobreció el mundo episcopal. Con su personalidad tan peculiar, pretendía que nadie le hiciera sombra.
-¿Con Robert Prevost la Iglesia recupera su presencia en el campo intelectual?
-Yo creo que sí. Es muy respetuoso del mundo intelectual. Es un hombre de una formación importante, en ciencia, en teología y en derecho. Como apunta mucho a la comunión y a la corresponsabilidad, y tiene una personalidad que ayuda a eso, es capaz de trabajar en equipo. No era una característica de Francisco, que era un líder personalista, muy fuerte, con todo lo positivo que tuvo en sus reformas y toda la contrapartida en las oposiciones dentro de la Curia romana.
-¿El proceso de reformas que había iniciado Francisco en el Vaticano sigue adelante con León XIV?
-Sí, León XIV es un fiel continuador de estos procesos, como en el tema de la sinodalidad, que es el camino hacia una Iglesia más abierta y horizontal. Llama la atención que, al mismo tiempo que tiene esa mesura y capacidad de escuchar y delegar, es muy claro y decidido. Como pasó con algunas medidas que tomó.
-¿Qué medidas, por ejemplo?
-Con los lefebvristas y con algunas instituciones eclesiásticas en México y Perú, donde aplicó una mano severa. Cuando, después de escuchar y reflexionar, León XIV toma una decisión, esa medida es clara.
-¿Mostró esa misma firmeza en la respuesta a Donald Trump?
-Sí, lo favoreció el hecho de que él es norteamericano. Puede hablarle a su presidente con claridad y con decisión. Y enfrentar, incluso, los despropósitos de Trump.
Mariano De Vedia,Papa León XIV,Conforme a
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