ECONOMIA
Región por región, los sectores que generan más empleo en Argentina

El escenario productivo y laboral transita un momento de reconfiguración estructural profunda a lo largo y ancho del territorio nacional, que los expertos caracterizaron como la «Argentina a dos velocidades». Con esto refieren que hay sectores más dinámicos en cuanto actividad, como el de energía y miniería, pero que son los que menos mano de obra demandan, en tanto que los que representan mayores niveles de empleo formal, como el comercio y la industria, están frenados.
Para entender esta dinámica, un reciente informe elaborado por Gerardo Alonso Schwarz, Economista Jefe del IERAL NEA de la Fundación Mediterránea, trazó el nuevo mapa de las inversiones en Argentina y analizó su impacto directo sobre el empleo y el desarrollo sectorial de cada región.
Anuncios como termómetro económico
De acuerdo con las conclusiones del estudio, la región de la Patagonia lidera el ranking absoluto de inversiones en el país con un total que alcanza los 12.284 millones de dólares. «En esta región, claramente se destacan las provincias de Neuquén y Río Negro a través de distintos proyectos de gran escala de shale oil y gas y de infraestructura asociados a los yacimientos de Vaca Muerta, consolidando a la región como destino de inversiones energéticas», dice el informe firmado por Schwarz.
Este flujo monumental de divisas hacia el sur del territorio se explica por la tracción innegable de los sectores energéticos y extractivos. Las inversiones de esta magnitud obligan a las empresas a requerir mano de obra de manera intensiva, lo que impacta de forma directa en el ecosistema laboral local y modifica rápidamente las condiciones de empleabilidad de los habitantes patagónicos.
Le sigue la región de Cuyo, con anuncios comunicados por empresas en esa zona por 10.146 millones de dólares. San Juan es la gran protagonista, gracias a la reactivación y expansión de la minería de cobre y oro. Mendoza complementa este flujo con inversiones en energía y la modernización de refinerías.
En cuanto al Noroeste Argentino, el documento subrayó el rol protagónico que asume la minería de litio y la extracción de otros minerales críticos. Hay 7.705 millones de dólares de inversión. Dentro del «triángulo del litio» Salta sobresale por varios proyectos productivos, aunque también se destaca la provincia de Catamarca por proyectos mineros, mientras que en Tucumán el motor de las inversiones es la agroindustria.
Al desplazar el análisis por el norte del mapa nacional, el informe detalló cómo cada provincia del Noreste Argentino adapta su perfil a sus propias capacidades operativas y ventajas naturales. Concentran en conjunto unos 2.658 millones de dólares de inversión comprometida. La provincia de Misiones, a modo de ejemplo, aporta a la cifra total nacional mediante la modernización de una planta de celulosa ya existente y la ejecución de proyectos turísticos de alta gama. Estos dos frentes resultan vitales para el mercado laboral misionero, ya que combinan el empleo industrial especializado con la demanda constante de servicios orientados a la hospitalidad.
Por su parte, las provincias de Chaco y Formosa exhiben un enfoque productivo marcadamente distinto. Ambas jurisdicciones concentran sus anuncios de inversión en el desarrollo de parques solares y en la instalación de plantas industriales de menor escala relativa. Estas iniciativas promueven la creación de empleos vinculados a la tecnología verde y a la manufactura liviana, diversificando la matriz laboral de la región.
Sin embargo, Alonso Schwarz planteó un diagnóstico claro respecto a este sector: la actividad en el norte requiere de políticas complementarias urgentes para fomentar el surgimiento de proveedores locales y de servicios anexos que logren ampliar la base laboral. Sin este ecosistema de soporte, el capital minero corre el riesgo de funcionar como una isla y de no generar un verdadero derrame de oportunidades sobre las comunidades aledañas.
La Región Centro, por su parte, se caracteriza por una alta diversificación de los proyectos de inversión, con una inversión total anunciada de 4.894 millones de dólares. En esta región la Provincia de Buenos Aires concentra los montos más altos del bloque, resaltando la producción de fertilizantes y la inversión siderúrgica. En paralelo, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) capta inversiones significativas en real estate y tecnología.
El impacto real en el empleo local y las cadenas de valor
Respecto del nivel de empleo que podrían generar estos proyectos, la Fundación Mediterránea relevó los siguientes datos:
- Patagonia: 35.564 puestos proyectados (un solo proyecto de gas y petróleo en Neuquén estima la creación de 19.000 puestos de trabajo)
- Cuyo: 27.575 puestos proyectados (por el sector minero de San Juan y también la industria alimenticia en San Luis).
- NEA: 13.718 puestos proyectados (forestoindustria en Corrientes y una nueva planta de celulosa que estima crear 13.000 puestos de trabajo).
- NOA: 11.150 puestos proyectados (minería de litio y minerales críticos).
- Región Centro: 17.460 puestos proyectados mediante una gran varidad de industrias, que aplican desde servicios, energía, turismo, salud, industria de las comunicaciones, entre otros.
El gran desafío que el informe de IERAL identificó es que la disparidad en la distribución de inversiones y su impacto en el empleo subraya la necesidad de políticas públicas que complementen los esquemas de incentivos nacionales. «Los datos muestran que las regiones con recursos estratégicos (principalmente energía y minería) han logrado capitalizar la mayor parte de las grandes inversiones, y a partir de este marco surgen desafíos de diferentes características según la estructura productiva y los recursos de cada provincia», describió Schwarz.
El análisis de la Fundación Mediterránea concluyó con una reflexión sobre las tareas pendientes que le esperan a la administración pública en este escenario de transformación. El investigador señaló que el nuevo contexto macroeconómico ya comenzó a cambiar el mapa productivo y de empleo a nivel nacional, y las proyecciones indican que en los próximos años el país verá una consolidación firme de esta tendencia inversora. Para que este ciclo económico logre su máximo potencial social, el documento remarcó que resulta absolutamente necesaria una articulación inteligente entre los tres niveles del Estado. Los gobiernos municipales, las gestiones provinciales y el Estado nacional enfrentan el deber de alinear sus incentivos normativos y fiscales para facilitar el despliegue de las inversiones y garantizar que cada proyecto radicado impulse el empleo genuino en cada rincón del país.
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ECONOMIA
El FAL y el nacimiento de un nuevo inversor institucional argentino

La Ley de Modernización Laboral estableció que los empleadores privados deberán realizar una contribución mensual equivalente al 1% de las remuneraciones computables en el caso de las grandes empresas y del 2,5% para las micro, pequeñas y medianas empresas

La CNV habilitó dos grandes vehículos para administrar estos recursos: Fondos Comunes de Inversión Abiertos destinados al FAL y Fideicomisos Financieros FAL
- Cada empleador puede elegir la entidad habilitada y el vehículo en el que se administrarán sus recursos.
- El régimen contempla portabilidad entre vehículos y administradores y,
- cuando una empresa no realiza la elección correspondiente, existe un mecanismo de asignación de oficio.

La regulación establece criterios de seguridad, liquidez, diversificación, transparencia y preservación del capital
- empresas y proyectos que busquen financiamiento, y
- ahorro dispuesto a financiarlos.
- Financiarse a plazos mayores.
- Emitir más obligaciones negociables.
- Estructurar proyectos de infraestructura.
- Desarrollar crédito de largo plazo.
- Reducir progresivamente la dependencia del financiamiento bancario o del capital propio.
- Los aportes ingresan todos los meses.
- Los recursos se invierten.
- Las inversiones generan rendimiento.
- Ese rendimiento se reinvierte.
- Nuevos aportes vuelven a ingresar al mes siguiente.

El FAL alinea el crecimiento del mercado de capitales con el crecimiento del empleo registrado
- Uno que recibirá recursos todos los meses.
- Uno cuyo patrimonio podrá crecer junto con el empleo formal.
- Y uno que puede ayudar a transformar ahorro argentino en financiamiento para la economía argentina.
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ECONOMIA
El palo de hockey de la economía argentina

La economía tradicional suele trabajar con rendimientos decrecientes: incorporar una unidad adicional de capital genera un aumento de producción, pero cada vez menor
- El umbral de declive. Por debajo de determinada escala, la economía no genera suficientes recursos para sostener la acumulación de capital.
- El piso de estancamiento, una zona en la que la economía puede sobrevivir, pero todavía no tiene los incentivos suficientes para iniciar una expansión autosostenida.
- El umbral de despegue. Superado ese punto, los rendimientos crecientes hacen que la inversión genere condiciones para nuevas inversiones. ¿Y Bellman?

La mayor escala atrae proveedores y capital. Los proveedores reducen costos

- Escenario A: continuidad del programa de Milei: Simplemente imaginemos que un segundo gobierno mantiene durante varios años una combinación de equilibrio fiscal, estabilidad monetaria, desregulación, apertura, reformas pro-inversión y expansión de sectores exportadores. Si el crecimiento pasara gradualmente de 4% a 5%, luego a 6% y finalmente a 7% a medida que se acumulan inversiones y aparecen efectos de escala, Argentina podría acercarse al umbral de despegue. Si se toma el PBI de 2027 como 100, una trayectoria ilustrativa de ese tipo llevaría el índice hacia 210 unidades en 2040. Esto implica que, si se materializara esa trayectoria, la acumulación podría comenzar a generar una dinámica de rendimientos crecientes.
- Escenario B: triunfo opositor (¿Kicillof?) y regreso a la tasa histórica de crecimiento. Parte de una hipótesis diferente: un cambio de régimen económico y una evolución del PBI similar a la observada por Argentina durante los últimos 15 años. Entre 2011 y 2025, el crecimiento promedio anual del PBI argentino fue de aproximadamente 0,8%. Si esa tasa se mantuviera durante todo el período 2027-2040, y nuevamente hacemos 100 al PBI de 2027, el resultado sería muy diferente al escenario de crecimiento acelerado: en 2040 el nivel del PBI sería aproximadamente 110 unidades. Es decir, después de 13 años, la economía habría aumentado apenas alrededor de un 10% respecto del punto de partida, contra 110% en el escenario anterior.
El contraste entre el escenario A y el B es enorme. Una diferencia aparentemente pequeña en la tasa de crecimiento anual, sostenida durante muchos años, termina produciendo diferencias extraordinarias
El umbral puede ser el punto de transición hacia un proceso endógeno, donde, en una economía que lo atraviesa, el crecimiento empieza a generar las condiciones para producir más crecimiento

El énfasis permanente del presidente Milei acerca de la importancia de la inversión en capital humano podría anunciar su intención de fusionar ambos enfoques para obtener un resultado mucho más potente aún
ECONOMIA
Daniel Schteingart, de Fundar: “2025 fue el primer año en 30 donde el PBI creció y el empleo formal privado cayó”

“No es casualidad que el gobierno de Alberto Fernández terminara con el menor desempleo desde 1991, pero también con la mayor inflación desde 1991″

“En el corto plazo, la variación de la pobreza y la informalidad a nivel nacional está muy condicionada por lo que ocurre con la economía en su conjunto y, por lo tanto, por políticas que dependen fundamentalmente del gobierno nacional”

“Para bajar sustancialmente la informalidad se necesitan varias cosas al mismo tiempo. La primera, sin la cual todo lo demás es imposible, es crecer durante bastante tiempo”
- Porque genera los dólares que la Argentina necesita para que el resto de la economía pueda crecer sin chocar recurrentemente con la falta de divisas. Es una condición de posibilidad, aunque no suficiente: hoy exportamos bastante más y, sin embargo, la economía está planchada.
- Porque esos sectores pueden generar mucho más empleo indirecto si traccionan un entramado denso de proveedores industriales y de servicios: ingeniería, metalmecánica, químicos, transporte, software o construcción.

“Hacen falta políticas horizontales: simplificar la contratación y la registración, reducir los costos de formalización para trabajadores de bajos salarios y empresas chicas, mejorar la fiscalización y, sobre todo, aumentar la productividad”

“El Indec prevé que entre 2025 y 2040 Neuquén va a pasar de ser el 1,5% de la población argentina al 1,6%: no es un cambio para nada titánico”

“La historia es, simultáneamente, de progreso en términos absolutos y decadencia en términos relativos, y eso no es necesariamente una contradicción”
- Argentina no está ni cerca de ser uno de los peores países del mundo: en la enorme mayoría de los indicadores de desarrollo estamos de mitad de tabla para arriba, comparado con la media mundial y regional. Somos más ricos, educados, democráticos, vivimos más años, reportamos más satisfacción con la vida y somos cívicamente más tolerantes que gran parte de los países. En ese sentido, no somos un país de mierda.
- Contrariamente a lo que creemos, las condiciones de vida de Argentina tendieron a mejorar en el largo plazo. Me peleo bastante con el discurso nostálgico de que hace 50 o 100 años vivíamos mejor. En casi todo, vivíamos peor. Hoy somos más ricos, democráticos, culturalmente tolerantes, vivimos más años, tenemos mucha menos mortalidad infantil, más años de escolarización y menos hacinamiento que entonces.
- La más triste, es que aun cuando progresamos, otros países lo hicieron de forma mucho más rápida que nosotros y nos fueron pasando. Así, la Argentina se fue cayendo de los rankings de casi cualquier indicador de desarrollo, y se fue volviendo cada vez más irrelevante a nivel global. Chile, España, Polonia o Corea del Sur son ejemplos de países que unas décadas atrás vivían peor que nosotros y hoy nos superaron en la mayoría de las métricas de desarrollo, no porque nosotros retrocediéramos, sino porque ellos avanzaron más rápido. Por eso el “todavía” del título: si la tendencia de las últimas décadas sigue, Argentina un día va a dejar de ser un país de mitad de tabla para arriba, y va a empezar a pelear el descenso.

“A pesar de nuestras quejas recurrentes, Argentina da relativamente bien en los rankings mundiales de felicidad”
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