CHIMENTOS
Rocío Quiroz: “Soy negra y villera con orgullo”

La cantante nacida y criada en el barrio de San Miguel, Buenos Aires, hoy tiene 30 años. Es la menor de 10 hermanos. Su padre es vendedor ambulante y una de sus hermanas tiene una verdulería debajo de su casa.
Desde ell año 2021 está casada con Eduardo Etchepare, su manager, con quien tiene dos hijos: Alma Mía, de seis años, y Thomas, de tres.
El punto de partida de su trayectoria fue el certamen Pasión Canta, del programa televisivo Pasión de Sábado, que ganó en 2012. Ese triunfo marcó el inicio de su carrera profesional en la música tropical.
En 2013 lanzó su álbum debut, De mi barrio con pasión. Ese trabajo le valió el Premio Carlos Gardel en 2016 como Mejor Álbum Artista Femenina Tropical. Después publicó Vivir soñando en 2015 y La voz de los barrios en 2018. Por este último recibió un nuevo Premio Carlos Gardel en 2019.
Las canciones de Rocío Quiroz abordan situaciones cotidianas, historias personales, la vida en barrios humildes, el amor y la lucha contra la violencia de género. Esa problemática, además, forma parte de experiencias que la propia artista enfrentó y trasladó a su música.
Fuera del escenario, su imagen pública también incluye un rasgo de estilo concreto: sus trenzas, que demandan unas 9 horas de trabajo.
Acá, los momentos más destacados de la charla:
—¿En qué momento te encontrás?
—En mi carrera muy bien, haciendo muchas colaboraciones, tratando de mantenerme en la movda; no me puedo quejar, venimos laburando un montón. Y en la parte personal, en familia, siendo mamá.
—¿Qué edad tienen tus hijos?
—Tengo a Alma Mia, de cinco años y Thomás, de tres años.
—¿Y cómo convive tu carrera -me contabas que tuviste varios shows el finde- con la maternidad?
—Trato de los fines de semana hacer nuestro trabajo y los días de semana dedicarme a ser mamá. Llevar a Alma al jardín, estar con ella, y estar con Thomy, que siendo el más chiquito es terrible. Es una etapa nueva en mi vida, aprendiendo también muchas cosas. Hoy entiendo el significado de cuando mamá te retaba o te decía “esto va por acá” y vos decías “no, por ahí no”… Mamá tenía razón
—¿Alma y Thomás entienden a qué se dedica la madre?
—Sí, Alma ahora lo entiende. Al principio no. Cuando llegaba el fin de semana me tenía que escapar por la ventana para que ella no me vea, ¿viste? La distraían un poco y yo me tenía que ir. Pero hoy sabe que mamá se va a trabajar. El que todavía no entiende es Thomy, es muy chiquito. Entonces como que… bueno, lo engañan un poquito, lo llevan a la pieza y ahí es donde yo me escapo.
—Y te escapás.
—Me escapo. Pero bueno, después creo que un poco va entendiendo porque me mandan audios, me hacen videollamada todo el tiempo y también espera la llegada de mamá a la casa de nuevo.
—¿Es el momento más lindo para vos después del show?
—Sí, es el momento más hermoso, que tus hijos salgan corriendo a darte un beso, un abrazo y preguntarte cómo te fue, cómo estás. Y yo lo mismo con ellos, ¿no? Encima soy una mamá intensa que está todo el tiempo llamando, preguntando, haciendo videollamadas.
—¿En algún momento proyectás llevarlos a los shows, a las giras?
—Sí, cuando me voy muchos días viajan conmigo. Se quedan en el hotel mientras yo voy a trabajar. Por ahí me voy en auto y van conmigo los dos. Si no, tratamos de que se queden en casa con la abuela y con un amigo, que son los que me los cuidan cuando yo no estoy.
—Vos sos la más chica de diez hermanos, ¿cómo es eso?
—Es una locura porque encima soy la única que se dedicó a la música. Yo canto desde los seis años, pero nunca imaginé poder llegar a donde estoy hoy. Lo veía muy difícil, muy complicado, pero tuve la posibilidad de cumplir ese sueño.
—¿Tu papá se dedicaba a la venta ambulante?
—Sí, es más, hasta el día de hoy.
—¿Todavía?
—Él no quiere saber nada con dejar de trabajar.
—¿Y dónde vende?
—Por el barrio. Ellos son de San Miguel, zona norte, yo nací en San Miguel. Ahora estoy viviendo en Chascomús, pero el barrio siempre llama. Y la verdad, para mí es un orgullo mi familia. Es un orgullo tener el padre que tengo y la madre que tengo, que me enseñaron lo que es venir desde abajo y a ser feliz con tan poco.
—¿Cómo es ese día a día de un vendedor ambulante y cómo lo veías vos siendo chica?

—Yo lo vivía como que era su trabajo, es su trabajo, que no tiene nada de malo. A él le gusta estar en la calle, compartir con la gente. Vende fruta y verdura, en el verano vende sandía, melón y uno lo acompaña. Yo de chica he salido a trabajar con él.
—¿A qué edad?
—Más o menos a los siete años, ocho, yo me iba atrás de mi papá. O sea, aunque mi mamá me diga que no, yo iba igual. Encima las nenas somos del papá, ¿viste? Mi papá se iba y yo iba atrás, en la camioneta. De grande también lo he hecho y la verdad que no… ¿Viste que por ahí a veces como que te malinterpretan por salir a trabajar en la calle y todo eso? Pero yo lo hacía con orgullo, dedicación, porque sé que mi papá trabaja de los ocho años en la calle. La humildad que manejamos es algo increíble, que mucha gente me pregunta: “¿Y por qué sos así?”, ¿viste? Yo digo: “Porque tengo la crianza de mis viejos, que no teníamos nada y éramos felices”. Y a veces teniendo todo uno no es feliz.
—Cómo hacés para que tus hijos sepan eso que vos viviste o transmitirles eso también?
—Y… hay que enseñarle que no es fácil, que no tienen todo como ellos quieren, sino que a lo que ellos piden hay que darle tiempo… Por ahí decirle hoy no puedo, pero mañana puede ser. Nada… que ellos sepan que no es fácil tampoco. Y también el laburo que uno tiene tampoco es fácil.
—Contaste que tuviste una relación complicada, sufriste violencia de género, y después también lo reflejaste en canciones como Cicatrices, por ejemplo…
—Sí, cuando yo arranqué, estaba en pareja y bueno… sufrí violencia de género. ¿Y qué me pasaba? Yo nunca había contado nada. Claro, tenía dieciséis, diecisiete, por ahí… A nadie literalmente: ni mis viejos ni mis hermanos sabían. Ellos se enteraron por un canal.
—Cuando diste una nota…
—Claro, hice una nota en Pasión, donde tengo la confianza con Donato, que me conoce de toda la vida. Empezamos a charlar así como acá con vos y él me empezó a entrar un poquito a fondo y empecé a contar lo que había vivido. Y él se quedó sorprendido de mi historia.
—¿Y por qué a tus hermanos no les habías contado nada?
—Imaginate, soy la más chica. Casi todos son varones, es como cuidarlos un poco a ellos y que no hagan ninguna locura.
—¿Tenías miedo de que ellos reaccionen?
—Claro, que reaccionen y que lo vayan a buscar. Entonces no quería que tengan problemas, ni ellos nimi papá. Pero en un momento mi papá me vio y yo le pedí por favor que no cuente nada… Y esperé unas tres semanas para volver a salir a la calle porque yo estaba golpeada. Me había pegado en el ojo y quiso clavarme un cuchillo. Entonces me quedó la marca.
—Perdón, para entender, porque capaz que hay gente chica del otro lado que vive en esa situación. ¿Cómo es vivir eso, pasa un día para el otro? ¿Viene acumulándose la violencia hasta que llega ese límite?
—Se viene acumulando… como que te manipulan, ¿viste? Te dicen qué estás haciendo, qué en dónde estás, a qué hora venís y por qué te juntás con este y por qué con el otro y quién es… Es como una manipulación que viene hasta que pasa lo que pasó. Nunca imaginé que iba a pasar por esa situación. A una mujer nunca se le falta el respeto ni se le levanta la mano, ¿viste? Yo siempre trato de decirles a las mujeres que no se queden calladas. Por ahí yo en ese momento me quedé callada por el miedo de que hagan algo a mis hermanos, pero hoy ya no, ¿viste? Hay personas que ya no están por no haber hablado y hoy creo que nos escuchan más que antes.
—¿Cómo fue la situación que te hizo dar el click?
—Él me pega una piña, se pone encima mío, o sea con las piernas me traba las manos y me pega la piña y se va a la cocina. Cuando se va… yo tenía mi pieza en la casa de mi viejo, pero mi viejo tiene la casa grande, entonces él estaba adelante y no escuchaba nada y mi mamá estaba durmiendo. Entonces va a la cocina, agarra un cuchillo y cuando viene me dice que si yo no estaba con él no iba a estar con nadie y me quiso clavar el cuchillo. Yo le pedía por favor que no me haga nada, que por favor que se vaya.
—Vos paralizada por el miedo, me imagino.
—¡Del terror! Porque, ¿cómo te voy a explicar? Nunca salía de mi casa. Siempre estaba con él. Siempre respeté, siempre valoré, siempre cuidé. Y que de repente te pase eso… que no se lo deseo ni a mi peor enemigo, a nadie en el mundo. Bueno, de repente tira el cuchillo y se va.
A todo esto mi papá viene para mi pieza y yo estaba llorando y yo no lo quería mirar a la cara. Miraba para el piso y no quería que me vea así. Y cuando levanto la mirada, lo miro y dice: “¡Noooooo, ¿qué te hizo?!”. Y mi papá le pegó dos piñas a la pared.
Y ahí es una etapa horrible que tuve que pasar. Momentos que uno no se olvida.
A todo esto, pasó un tiempito y yo cantaba un tema que me habían dado: Cicatrices. ¿Y qué me pasaba? Yo lo cantaba para mí y lo cantaba para la gente sin que sepan lo que yo había vivido. Entonces, cuando me subí al escenario y decía: “A vos, he venido a hablarte a vos. Disculpá que te lo diga, pero lo tengo que hacer…”. Yo decía: lo estoy cantando también para mí y para muchas mujeres. Y así conozco muchísimas historias.
—¿Fue distinto cantar el tema después de que exteriorizaste tu historia?

—Sí, porque me transmitía mucha tranquilidad. La tranquilidad de llevar una mochila muchos años y de repente salir a contar mi historia. Y también escuchaba muchas historias de muchas mujeres que están y otras que ya no están. Llegaba a los boliches y me decían: “Tengo una amiga que estaba con tal persona y no puede salir de ahí. ¿Qué le aconsejo? ¿Qué le dirías vos?“.
—Y después de eso tan oscuro, ¿hoy estás bien?
—Sí, hoy estoy casada, tengo familia, tengo mi marido que me acompaña en esto de la música y que entiende. Entiende que no es fácil estar en la gira, porque él encima lo vive conmigo, como mi mánager.
—¿Y cómo es trabajar con tu marido?
—Y… tenemos nuestros arranques, ¿viste? ¿Viste cómo son las parejas? Ponele, ese vaso está bien, dice él, yo digo está mal. Siempre las mujeres tenemos razón.
—¿Pero hay momentos que discuten tipo artista-mánager?
—No, yo no me meto en su trabajo y él no se mete en el mío. Y cuando me tengo que meter, obviamente, me meto y chau, ya está. Pero tratamos de que cada uno tenga su momento de trabajar.
—Y cuando siendo tan chica te pasó lo que te pasó, ¿pensabas que ibas a poder formar una familia?
—Lo dudaba un poco. Dudaba encontrar a alguien que entienda lo que viví y lo que pasé. Contarle mi historia también. Más allá de que uno pueda salir en la tele a hablar todo lo que vivió, no es lo mismo tener una charla así mutuamente y contarle lo que yo realmente viví, porque no te sentás en un canal y contás todo lo que te pasó, contás una parte.
—Siendo la movida tropical un ambiente predominante de varones, quería que me cuentes tu experiencia. ¿Le cuesta más a una mujer?
—Y, un poquito más. Pero siento que ahora cambió. Ahora hay un montón de mujeres cantando y un montón de mujeres haciendo cuarteto, cumbia santafesina… lo que vos quieras escuchar. Siento que ahora está un poco más fácil, está un poco distinto que antes.
Yo quería ser alguien en la movida. No quería ser la número uno ni nada; yo quería ser “la voz de los barrios”. Yo llevo mi esencia, mi forma de ser en mis temas, en todo. Yo no me quiero parecer a nadie, nunca intenté parecerme a nadie. Es más, me ves y tengo las trenzas raras, todo raro, porque es una personalidad mía que ya la tengo hace muchos años.
Hay gente que te quiere y gente que no te quiere también. Por ahí subís una foto con un conjunto deportivo y te dicen: “Uh, sos una villera”. Subís una foto con una campera medio tranquilita y saltan: “Uh, ahora ya cambió porque usa campera”. A tenés que entender y que a veces no es fácil. A veces te dan ganas de contestar: “Che, ¿pero vos cómo te vestís en tu casa?”.
-¿Te pasó muchas veces que te digan “villera”?
Un montón, hasta el día de hoy. Y les contesto: “Soy negra y villera, con orgullo”.
Disfrutá la entrevista completa en el video.
Fotos: Maximiliano Luna
CHIMENTOS
Mafalda Inmersiva, la muestra que da vida a los personajes de Quino y emociona a los fans: “Lo mejor del ser argentino”

Generaciones enteras de argentinos están marcadas por una serie de historietas. Mafalda logró, con el paso del tiempo, convertirse en uno de los grandes clásicos nacionales: en la que cada frase, cada viñeta, cada dibujo se encuentra grabado a fuego en la memoria colectiva de un país. Es por esta razón que Damián Kirzner, reconocido director de cine, tomó la decisión de armar Mafalda Inmersiva, una propuesta que trae a la vida real los dibujos que Quino hizo tantos años atrás.
Este proyecto no lo lleva adelante en soledad, sino que se trata de un trabajo en conjunto con especialistas en el área de crear narrativas inmersivas y con los conocimientos tecnológicos para poder llevarlo a la vida.
El Centro Cultural Recoleta fue el elegido para albergar esta obra de arte. Dispuesta en 14 salas, con un total de 1.300 metros cuadrados, genera los mejores 60 minutos en la vida de un fanático de la tira cómica, porque genera la posibilidad de ver en tamaño real algunos de los personajes icónicos, que no solo nos hicieron reír sino también pensar y reflexionar. Teleshow estuvo presente el día previo a la inauguración oficial, que se lleva a cabo este 1° de octubre, y vivió esta experiencia de primera mano.
En los primeros metros del recorrido, la nostalgia se hace carne. Damián, con el nerviosismo de una persona que está por presentar al mundo un trabajo que le llevó mucho tiempo, habló con este medio antes de hacer la presentación oficial.



Kirzner lleva más de una década al frente de Mediamorfosis, un festival itinerante que recorre el mundo y al que atribuye la formación que le permitió concebir una muestra de esta escala. “Hace tres años conecté mi amor por Mafalda de toda la vida con la posibilidad de hacer una muestra inmersiva”, contó el director. La familia de Quino recibió la propuesta con aprobación y le hizo un pedido concreto: que la experiencia llegara también a las nuevas generaciones. “Construimos una muestra que sirve para que los grandes nos encontremos y nos emocionemos con la Mafalda de siempre y los chicos la descubran jugando”, explicó.
El vínculo de Kirzner con la historieta es personal. Se reconoció como “muy Felipe, muy fantasioso, enamoradizo” y recordó no haberse animado, igual que el personaje. Disfrutó la tira durante su infancia y adolescencia, y ese reencuentro, dijo, le confirmó algo: “Te das cuenta de que está tan vigente como siempre”.
Para el director, esa vigencia tiene anclajes concretos. La tira, que en su momento interpeló a los lectores con la guerra de Vietnam como telón de fondo, encuentra hoy nuevas resonancias. “Antes se hablaba de la paz en el mundo por la guerra de Vietnam, pero ahora podemos hablar de otras”, dijo, y enumeró: “El rol de la mujer, cuidar el planeta, la amistad entre los chicos y cómo chicos diferentes se pueden querer aunque sean distintos.”
Kirzner definió su rol con una comparación futbolera: “Me siento un poco un Scaloni, que pude tener el equipo que quiere”. La producción articuló colaboradores de Argentina, España, Gran Bretaña y otros mercados internacionales.



La experiencia de usuario y el storytelling del recorrido —“algo así como el guion, porque acá el guion cambia porque vos vas caminando y desarrollándolo”, explicó Kirzner— estuvo a cargo de Belén Santo-Olalla, con sede en Madrid y con antecedentes en proyectos transmedia de Game of Thrones. La puesta técnica y la logística de itinerancia las manejan Andy Gaudenzi y su equipo de Crash Bang, que actualmente lleva la muestra del mundo Pixar por distintos países.
Los herederos del historietista estuvieron presentes a lo largo de todo el desarrollo, con intervención en cada autorización para garantizar el cuidado de la propiedad intelectual. Kirzner contó que la noche anterior a la inauguración hubo lágrimas. “Para ellos es muy importante mantener vigente a Mafalda”, señaló, y ubicó a la tira en un panteón propio de la cultura argentina: “Lo mejor del ser nacional argentino es Mafalda, que está ahí volando con Gardel, con Messi, Maradona, el Papa”.
Sobre el estado en que llegó al estreno, el director no dudó: “Estoy pleno, estoy con plenitud. Tres años de trabajar, de desarrollarlo, de ver que se van concretando”. Y agregó: “Nos damos cuenta de que la muestra está funcionando de manera extraordinaria, que la gente se conmueve, que le llega, que la disfruta.”



La experiencia de usuario y el storytelling del recorrido estuvo a cargo de Belén Santa-Olalla, con sede en Madrid y con antecedentes en proyectos transmedia de Game of Thrones. Santa-Olalla describió el trabajo como “un reto maravilloso” que exigió una responsabilidad particular: “Al final es un corpus de casi dos mil tiras con un montón de historias. Entonces, elegir qué historias son las que se quedan y cómo las hilvanas para que tenga sentido y que sea un recorrido disfrutable, ese es el reto.”
El proceso demandó años de conversaciones y ajustes, pero Santa-Olalla rechazó la palabra “difícil” para describirlo. “No ha sido difícil en cuanto a que era muy disfrutable. Encontrar cómo unas ideas conectaban con otras fluía porque Quino era un maestro y los temas que tocaba no dejaban puntada sin hilo”, señaló. Lo que sí implicó fue tomar decisiones dolorosas: “Hay tiras que tenés que dejar fuera con mucho dolor. Pero creo que hemos hecho un trabajo de selección que tiene sentido y que la gente va a recordar.”
Española de origen, Santa-Olalla desmintió con su propia historia el supuesto carácter exclusivamente local de la tira. “En Argentina se vive como que Mafalda es muy argentina, pero en España es universal”, afirmó. Ella misma la leyó por primera vez a los nueve o diez años, a partir de un ejemplar de Diez años con Mafalda que había en su casa. “Cuando empecé a leerlo no sabía que era argentina. La nena hablaba raro, usaba palabras que no conocía, pero para mí era como si fuera española”, recordó. Y concluyó: “Aunque es rabiosamente de Argentina, es a la vez rabiosamente universal. Eso es lo que ha permitido que haya podido llegar tan lejos”.



Su llegada al proyecto tiene un origen directo: el vínculo de una década con Kirzner a través del festival Mediamorfosis. Cuando el director la contactó, fue deliberadamente misterioso sobre los detalles. “Siempre fue como muy misterioso: ‘todavía no puedo contarte’. Pero el día que dijo Mafalda dije: ‘Firmo’”, contó entre risas.
Sobre las expectativas de cara al público, Santa-Olalla describió su deseo en términos personales: “Mi sueño es que sientan un poquito de lo mismo que hemos sentido nosotros, que ha sido emoción, ternura, nostalgia, compromiso.”
Para los adultos, apuntó a la dimensión política de la tira: “Hay algo de la lectura política que vamos a hacer los adultos que está ahí y que es tan importante que sigamos haciendo esa pregunta que se hace Mafalda siempre”.
Para los más chicos, citó una frase de Quino: “¿No es increíble todo lo que puede tener adentro un lápiz? Que conecten con esa parte de la creatividad y tengan ganas de crear ellos también”.



Desde el momento en que se ingresa a la experiencia, la nostalgia se hace presente y acompaña cada uno de los pasos por las 14 salas. Lo primero que recibe al visitante es una sala oscura, con una pantalla como protagonista y banquitos blancos para sentarse. Allí, con la narración del propio Kirzner, se presenta la muestra y lo que sigue es un recorrido por el interior de la vida de estos personajes, llevado a escena con un nivel de detalle que se nota en cada rincón.
Entre las propuestas se incluye el juego, pensado tanto para niños como para adultos, de encontrar a Burocracia, la tortuga familiar, en cada una de las habitaciones.
En la primera sala la idea es vivir un día con los personajes, a través de una maqueta interactiva que recrea el barrio en el que vivía la protagonista. Allí se los ve en su cotidianidad: en el colegio, jugando, en familia. El visitante, sin saberlo, se convierte en parte del relato, observando cada interacción como si estuviera sucediendo de manera real.
El recorrido sigue con un pasillo que lleva a uno de los lugares más importantes de toda la tira: el departamento de la familia. No solo se puede caminar por el lugar que Quino creó años atrás, también se pueden oler los aromas que imaginó al escribirla, ver las hormigas que el papá de Mafalda tanto odiaba, los dibujos de Guille en las paredes y, sobre todo, la sopa que la pequeña odiaba con vehemencia y se negaba a comer en cada ocasión.
De ahí se pasa a la habitación de Mafalda, rodeada de sus sueños, sus juguetes, sus visiones acerca del futuro y su pasión por el espacio. Con la intención de dosificar la emoción, después se propone un espacio de juego y goce.



Tal vez por esa misma razón, la sala siguiente también es distendida, aunque no por eso menos emotiva. Kirzner y su equipo tuvieron que elegir algunos de los récords que se generaron a lo largo de los cincuenta años de la tira, y en una serie de pantallas plasmaron los mensajes que dejó a lo largo de su historia: paz, igualdad social, calentamiento global, entre otros. Entre las decisiones de la producción, no podía faltar el almacén de Manolito, recreado con los deberes del personaje a medio hacer, el olor de las conservas y los fiambres, y las especias.
Otro de los infaltables era un cuarto completamente dedicado a Susanita, la amiga de Mafalda que tenía el sueño de casarse, formar una familia y ser madre. Por ese deseo, armaron todo un cuarto en color rosa, con espejos, pantallas interactivas que cambiaban al tocarlas y una temática completa alrededor de los bebés.
Kirzner había descrito la noche previa a la inauguración como un momento atravesado por las lágrimas de los herederos de Quino, para quienes, según sus palabras, “es muy importante mantener vigente a Mafalda”. Esa misma vigencia fue la que buscó capturar cada una de las 14 salas del recorrido, en las que cada paso, cada cuarto, cada aroma que se inhala está pensado a la perfección para llevar a la gente a auna época especificia, a un recuerdo en particular y a un momento de felicidad asociado con la tira.
Fotos Jaime Olivos
CHIMENTOS
El horóscopo de hoy: jueves 1 de octubre

ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)
La Luna en Géminis favorece las conversaciones y el intercambio de ideas. Su trígono al Sol en Libra puede ayudarte a encontrar las palabras adecuadas para acercarte a alguien, aclarar una situación o llegar a un acuerdo. Hoy escuchar otras opiniones puede abrirte puertas.
TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)
Podés sentir mayor claridad para organizar cuestiones económicas o tomar decisiones relacionadas con tus recursos. El buen aspecto entre la Luna y el Sol también favorece la organización de tu rutina. Es un buen momento para resolver pequeñas cosas pendientes y sentir que recuperás el control de tu día.
GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)
Con la Luna transitando tu signo vas a sentirte más conectado con tus emociones y con ganas de expresarte. El trígono al Sol favorece el disfrute, la creatividad y los encuentros. Mostrate tal como sos. Hoy puede resultar mucho más fácil conectar con personas que valoran tu espontaneidad.
CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)
Podrías necesitar bajar un poco el ritmo y encontrar momentos de tranquilidad. Esta energía favorece conversaciones íntimas o simplemente la posibilidad de ordenar internamente lo que venís sintiendo. Estar en casa o cerca de personas que te hacen sentir seguro puede ayudarte a recuperar equilibrio.
LEO (del 23 de julio al 22 de agosto)
El día favorece los encuentros, las conversaciones y el contacto con amigos. Podría aparecer una propuesta, una idea o una charla que te entusiasme y te permita mirar hacia adelante. Compartir lo que estás pensando puede acercarte a personas que tienen intereses similares a los tuyos.
VIRGO (del 23 de agosto al 21 de septiembre)
Tu atención puede estar puesta en responsabilidades, trabajo y objetivos personales. El trígono entre la Luna y el Sol favorece decisiones que te permitan sentir mayor seguridad. Reconocer tus capacidades y darle valor a lo que hacés puede ayudarte a avanzar con más confianza.
LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)
Con el Sol transitando tu signo y recibiendo el trígono de la Luna, podés sentir mayor claridad y confianza para expresarte. Es un buen momento para tomar iniciativa, conversar, estudiar o animarte a mirar una situación desde otra perspectiva. Algo comienza a sentirse mucho más liviano.
ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)
Esta Luna puede ayudarte a comprender emociones que venías procesando internamente. No necesariamente necesitás hablar de todo: quizás primero necesites ordenar lo que sentís. También pueden destrabarse conversaciones relacionadas con confianza, intimidad o asuntos económicos compartidos.
SAGITARIO (del 22 de noviembre al 22 de diciembre)
Los vínculos pueden sentirse más fluidos y las conversaciones mucho más espontáneas. Es un buen momento para encontrarte con alguien, compartir ideas o resolver diferencias desde otro lugar. También los amigos y los proyectos grupales pueden traerte buenas noticias o propuestas interesantes.
CAPRICORNIO (del 23 de diciembre al 21 de enero)
Podés sentir que las cosas comienzan a ordenarse con mayor facilidad. Trabajo, responsabilidades y objetivos reciben una energía favorable para avanzar. Una conversación puede ayudarte a resolver algo pendiente o encontrar una manera más simple de organizar tus obligaciones.
ACUARIO (del 22 de enero al 21 de febrero)
Esta energía de aire puede resultarte especialmente estimulante. Vas a tener ganas de aprender, salir de la rutina, crear o compartir algo que te entusiasma. Una conversación, una propuesta o una nueva experiencia puede devolverte motivación. Permitite explorar sin necesitar saber de antemano adónde te llevará.
PISCIS (del 22 de febrero al 20 de marzo)
Podrías encontrar mayor claridad para hablar de emociones, temas familiares o situaciones que venían preocupándote. El trígono entre la Luna y el Sol favorece conversaciones profundas pero constructivas. Algo que parecía difícil de expresar puede encontrar finalmente las palabras adecuadas.
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Marixa Balli se sinceró sobre su enojo con Andy Kusnetzoff e Iván de Pineda: “Que se olviden de mí”

Marixa Balli confirmó los motivos por los que rechaza las invitaciones para participar de PH, Podemos Hablar y Pasapalabra, los programas conducidos por Andy Kusnetzoff e Iván de Pineda en la pantalla de Telefe. La panelista de Cortá por Lozano (Telefe), que comparte el mismo canal con los ciclos, reveló que, en ambos casos, mantiene un enojo de larga data vinculado con situaciones que la afectaron en el pasado y que, según explicó, no tienen posibilidad de reparación.
La versión había comenzado a circular en LAM (América TV), cuando Ángel de Brito adelantó que Balli estaría distanciada de ambos conductores por motivos diferentes. Según contó el periodista, la artista habría sido bajada de un primer programa de PH a último momento, en una decisión que terminó con Flor Peña ocupando su lugar. Respecto de Pasapalabra, De Brito señaló que el conflicto con De Pineda estaría relacionado con un desfile del que la habrían excluido años atrás, aunque reconoció que desconocía el motivo puntual de esa decisión.
Consultada por el mismo ciclo, Balli confirmó la versión sobre su vínculo con el programa de Andy. “Me invitaron para el primer programa hace unos años, creo que el último PH, y sucedieron cosas que me molestaron. Entonces, yo dije que se olviden de mí”, relató. La intérprete de “La Cachaca” explicó que su decisión de no participar más del ciclo no estuvo motivada por un hecho aislado, sino por una postura personal frente a las situaciones que la incomodan. “No me gusta que me jodan o que me molesten (…) No lo necesito, no me interesa y yo tengo palabra. Soy una mujer de palabra, por lo menos tengo palabra conmigo misma”, agregó.
Marixa fue consultada sobre si la falta de disculpas formales por parte de la producción o del propio Kusnetzoff influyó en su postura. “Todo el mundo se basa en el momento, en el hoy, no piensa en el día de mañana”, respondió, al tiempo que remarcó que, de haber recibido una disculpa coherente en el momento oportuno, la situación podría haberse resuelto. “Si hubiese llegado esa disculpa en el momento indicado, en su momento, una disculpa y que sea coherente, se hubiese terminado”, explicó.
Sobre su vínculo con Iván De Pineda, la conductora se mostró más reservada y evitó profundizar en los motivos del conflicto. Cuando le preguntaron si también rechazaría una eventual invitación a Pasapalabra, fue categórica: “Basta, basta, basta, basta, no, basta. Se terminó ahí”. Pese a la negativa, aclaró que mantiene un trato cordial con el conductor en el plano personal: “Lo saludo, todo bien con Iván. Basta”.

Durante la nota, Balli remarcó que su decisión no responde a una actitud de diva ni a una búsqueda de protagonismo. “No soy figurita difícil, tengo mis temas. Y entiendo que el canal me lo respeta”, sostuvo. También explicó que prioriza su bienestar personal por encima de la exposición mediática: “Hay cantidad de artistas que quieren ir a todos los programas de la televisión argentina, cantidad. Podemos hacer un libro. Yo soy medio ‘anti ir a los programas’, hacer notas también, a reportajes”.
Tras la difusión de sus declaraciones, Andy Kusnetzoff fue consultado por el mismo ciclo y le dio la razón a la panelista respecto del episodio vinculado con PH. “Si a ella el mismo día la bajaron y le dijeron y ella se preparó todo y la bajaron, tiene razón”, reconoció el conductor, quien remarcó que no participó directamente de esa decisión, aunque asumió su responsabilidad como responsable del ciclo. “No tengo otra postura que esa. Como conductor, Marixa, tenés razón”, agregó.
Kusnetzoff también se comprometió a buscar un acercamiento con la panelista. “Le voy a mandar un mensaje, le voy a mandar un audio (…) ojalá que podamos revertirlo y que venga”, afirmó, al tiempo que confirmó que la invitaría nuevamente al programa. De Pineda, en cambio, no brindó declaraciones sobre el tema cuando fue consultado por el mismo equipo periodístico.












