Pago de suma no remunerativa hasta diciembre
- $75.000 a partir de la categoría inicial, que se deberá abonar hasta el día 30 de octubre
- $75.000 a partir de la categoría inicial, que se deberá abonar en conjunto con la primera quincena de noviembre

El crédito en pesos al sector privado mostró un comportamiento errático en los últimos meses y ese freno condiciona la posibilidad de un repunte sostenido de la economía y del consumo de las familias. En un contexto de morosidad en niveles récord, las consultoras proyectan un tenue crecimiento del financiamiento en moneda local para el segundo semestre del año.
La caída en la demanda y la oferta de préstamos reflejó, desde mediados de 2025 hasta la actualidad, el impacto simultáneo de la aceleración inflacionaria, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y la suba de las tasas de interés, tanto para individuos como para empresas.
La mora bancaria se multiplicó casi por cuatro en el último año y el 12,7% de los créditos tomados por las familias se encontraba en situación irregular para fines de mayo, último dato oficial disponible. La situación se complejiza por el deterioro de la capacidad de pago de los hogares, que limita la fuerza de cualquier recuperación y profundiza un círculo vicioso que restringe el acceso a financiarse.
La situación se complejiza por el deterioro de la capacidad de pago de los hogares
A partir de junio de 2025, el costo del dinero para los particulares subió en paralelo a la inflación que, aunque comenzó a moderarse en el segundo trimestre de 2026, todavía erosiona los presupuestos familiares. Los bancos se muestran cautos a la hora de otorgar nuevos créditos, frente al aumento de los incumplimientos.

El resultado de este proceso es la caída sostenida en los principales indicadores de crédito al consumo: tanto los préstamos personales como las líneas de tarjetas registran caídas interanuales y una contracción acumulada en los últimos ocho meses. Las entidades financieras priorizan la recuperación de la cartera en mora y exigen condiciones más estrictas para aprobar nuevas operaciones, lo que restringe aún más el acceso al financiamiento para las familias.
La elevada morosidad, que alcanzó en mayo su nivel más alto en casi 25 años, obliga a los bancos a mantener tasas activas elevadas para compensar el mayor riesgo de incobrabilidad. Este escenario refuerza la tendencia contractiva del crédito al consumo y dificulta la salida del estancamiento, incluso en un contexto donde el Banco Central de la República Argentina (BCRA) registra mejora en la liquidez y baja de la tasa de inflación esperada.
Según Invecq Consultores, la fuerte expansión del crédito entre comienzos de 2024 y mediados de 2025 resultó clave para explicar el rebote económico, especialmente en los sectores ligados al consumo interno. Ese ciclo se interrumpió abruptamente a partir del desarme de las LEFI y la tensión preelectoral de julio de 2025, que incrementó la volatilidad de las tasas de interés y, junto con el endurecimiento de los encajes, impulsó un salto en las tasas activas. El crédito pasó de crecer a un ritmo del 6% mensual en términos reales a quedar prácticamente estancado, alternando meses de leve crecimiento con otros de contracción.
Las entidades financieras priorizan la recuperación de la cartera en mora y exigen condiciones más estrictas para aprobar nuevas operaciones
Según ese análisis, el proceso de normalización de encajes encarado por el BCRA entre febrero y abril de 2026 ayudó a reducir la volatilidad y permitió que algunas tasas pasivas bajaran del 50% al 20% de tasa nominal anual (TNA). Sin embargo, las tasas activas en préstamos personales y tarjetas de crédito -que representan cerca de la mitad del stock de crédito en pesos- permanecen en torno al 65% y 85% (TNA), respectivamente, frente a una inflación esperada inferior al 30% interanual.
Este aumento del spread entre tasas pasivas y activas responde, principalmente, al fuerte salto de la morosidad. “En bancos, la mora pasó de 2,7% en enero de 2025 a 12,1% en abril de 2026 según el BCRA; en mayo volvió a subir levemente”, detalló la consultora.

Un informe de Qualy muestra que el financiamiento bancario total a las familias se ubicó en $43,1 billones al cierre de junio, reflejando una caída mensual del 1,9% y un retroceso interanual del 4,4 por ciento. Al comparar el desempeño actual con agosto de 2025, el ajuste en el crédito al consumo alcanza el 8,8%, con una baja más pronunciada en tarjetas de crédito (11%) y en préstamos personales (6,2 por ciento).
Según esta consultora, “esta persistente retracción refleja no solo el encarecimiento del costo financiero y la cautela de las entidades bancarias, sino fundamentalmente la falta de tracción de la demanda ante presupuestos familiares deprimidos y erosión en la capacidad de repago”.
Además, la firma advierte que la restricción presupuestaria obliga a las familias a priorizar gastos esenciales y postergar el cumplimiento de obligaciones financieras, lo que acelera el incumplimiento de pagos y dispara la morosidad por encima de los registros observados en años previos.
La restricción presupuestaria obliga a las familias a priorizar gastos esenciales y postergar el cumplimiento de obligaciones financieras (Qualy)
Un informe de Economic GPS de PWC resalta que “la mora en la cartera de préstamos al sector privado alcanzó un pico en el primer cuatrimestre de 2026”. Bajo esta perspectiva, una vez tocado el máximo, la convergencia al promedio de largo plazo (2,7%) puede demorar entre siete y doce meses.
Mientras tanto, los bancos mantienen criterios restrictivos de otorgamiento que limitan la expansión crediticia en el corto plazo. En junio, el stock de préstamos en pesos y dólares al sector privado se ubicó en el 12,3% del Producto Bruto Interno (PBI). El dinamismo, según PWC, se concentra en el segmento en moneda extranjera, mientras que el desafío sigue siendo que el de pesos logre acoplarse a esa tendencia.
First Capital Group reveló que en junio el crédito en pesos al sector privado volvió a crecer en términos reales tras cinco meses de retroceso, impulsado por operaciones comerciales. Según Guillermo Barbero, socio de la consultora, “luego de cinco meses de retroceso, por fin alcanzamos un mes con variación positiva en términos reales; si bien el incremento anual es modesto, se produce al sexto mes un cambio en la tendencia. Nuevamente fueron las operaciones comerciales las que superaron la barrera de la inflación y compensaron el magro desempeño de las carteras asociadas con los particulares”.

El saldo de préstamos personales ascendió a $21,2 billones, con un alza nominal del 0,9% mensual y del 30% anual. Sin embargo, el ajuste por inflación arroja una baja del 1% en el mes y del 2,9% anual, acumulando nueve meses consecutivos de retroceso real. “El nivel de tasas es todavía muy alto en relación a la inflación esperada, esto pone freno a la demanda de nuevas operaciones. Por otra parte, la irregularidad de la cartera ha restringido mucho la oferta por parte de las entidades financieras; en la actualidad se encuentran más abocadas a recuperar los ratios de mora antes de avanzar comercialmente”, explicó Barbero.
Los acuerdos paritarios cerrados sobre la base de registros inflacionarios más altos comenzarían a generar ganancias reales de poder adquisitivo (PWC)
El contexto salarial podría modificar parcialmente el escenario en el segundo semestre. Según PWC, “los salarios nominales se negocian con referencia a la inflación pasada. En un contexto donde la inflación desacelera, los acuerdos paritarios cerrados sobre la base de registros inflacionarios más altos comenzarían a generar ganancias reales de poder adquisitivo”. Si ese proceso se sostiene, existe la expectativa de que aumente la demanda de pesos y, con ella, la de financiamiento, lo que aliviaría las tensiones sobre la deuda de corto plazo y favorecería la estabilidad del sistema.
En el Informe de Estabilidad Financiera del Banco Central, se proyecta que la intermediación financiera en pesos retomará su senda de crecimiento en los próximos meses, acompañada por una mejora en la actividad económica y baja en las expectativas de inflación.
Invecq advierte que, aunque el ritmo de incumplimientos comenzó a moderarse, los actuales niveles de tasas de interés hacen poco probable un repunte fuerte del consumo interno, aun si el crédito inicia una recuperación gradual.
Aunque el ritmo de incumplimientos comenzó a moderarse, los actuales niveles de tasas de interés hacen poco probable un repunte fuerte del consumo interno (Invecq)
La evolución de la morosidad, el repunte del salario real y la respuesta de las entidades bancarias seguirán siendo determinantes para definir el margen de recuperación del financiamiento al sector privado y su potencial para impulsar la economía en la segunda mitad del año.
En este escenario, el acceso al crédito seguirá condicionado por la capacidad de pago de los hogares y la estabilidad de los ingresos.
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La experiencia de 2025 dejó una señal: en la previa de las legislativas hubo turbulencias en el mercado que coincidieron con un salto en la demanda privada de divisas
La liquidez en pesos de la economía ronda los USD 30.000 millones (Furiase)
La ayuda del Tesoro de Estados Unidos en 2025contuvo un episodio puntual, aunque no garantiza que exista una disponibilidad automática de recursos
La deuda del Tesoro en poder de privados no bancarios llega a $75,1 billones. Sumada a los plazos fijos, la masa potencial asciende a $140,4 billones, equivalentes a unos USD 92.600 millones
En los primeros ocho meses del año, las adquisiciones brutas por parte del sector privado totalizaron USD 20.898 millones
Los depósitos en dólares superan los 42.000 millones, un nivel récord, y forman parte de la liquidez en moneda extranjera que permanece en entidades bancarias
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La mejora es del 7,35% para el último cuatrimestre del año, con el pago de una suma no remunerativa que se incorporará al salario inicial en diciembre
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El Banco Central dispuso cambios para la información que los bancos y las billeteras virtuales brindan a sus clientes sobre el rendimiento de su dinero depositado en sus cuentas e invertido en fondos comunes de inversión (FCI) de dinero o “money market”. Hasta ahora, existían diferencias en el modo de informar la rentabilidad de las cuentas remuneradas que utilizaba cada entidad financiera, por lo que el BCRA decidió unificarlo.
A partir del próximo 1° de noviembre, los bancos y las billeteras que ofrezcan cuentas remuneradas a través de FCI deberán informar “la variación del valor de la cuotaparte de los últimos 7 (siete) días corridos expresada como tasa nominal anual”, descontando los honorarios de administración y custodia. También deberán consignar “los datos identificatorios de tales fondos, su descripción y clase de cuotaparte”, señaló la norma del Central.
Las entidades financieras deberán informar esa tasa de interés a sus clientes “en todos los medios digitales en donde se preste este servicio”. Eso incluye las plataformas de homebanking, las apps para celulares de los bancos y las apps de las billeteras digitales.
“El acceso a la citada información deberá ser fácil y directo, en cuanto a visibilidad y tamaño, en esos medios, ubicada junto a la opción de inversión y donde se informe el rendimiento de tal fondo”, precisó el BCRA.
Hasta ahora, cada entidad informaba el rendimiento de su cuenta remunerada según su criterio. Algunas mostraban la tasa nominal anual (TNA) y otras la tasa efectiva anual (TEA). También mostraban el rendimiento en distintos períodos, según su conveniencia: le informaban al cliente la mayor tasa anualizada posible, ya sea en la última semana, el último mes u otro período. Algunas entidades incluso informan proyecciones de rendimientos futuros en lugar de rentabilidad pasada.
Todas esas “picardías” de bancos y billeteras a la hora de decirle a su cliente cuánto rinde su dinero invertido en un fondo común de inversión a través de una cuenta remunerada, ahora quedarán unificadas. Así, la comparación para saber qué entidad ofrece más rendimientos será más sencilla.
Un punto clave para el cliente es diferenciar las cuentas remuneradas con rendimiento variable de otras entidades que garantizan un interés fijo. Entre las primeras, el interés que genera la cuenta dependerá de cuánto rinda el fondo común de inversión, por lo que la tasa informada cambiará todos los días. Es el caso de billeteras, como Personal Pay, Mercado Pago, Lemon, Cocos o YPF App, y también de bancos tradicionales como Santander, Macro o Galicia.
En otros casos, las cuentas pagan un interés fijo, que cambiará cuando la entidad lo decida por razones comerciales. Este rendimiento garantizado se paga en entidades como Banco Nación, Banco Supervielle, Ualá, Carrefour Banco o Naranja X, entre otras. En este último caso, el cambio sancionado ayer por el BCRA no aplica.

Tanto en uno como en otro caso, es importante conocer si el rendimiento tiene algún límite o condición especial. Muchos bancos o billeteras ponen un tope: por ejemplo, ofrecen rendimientos hasta $ 2 millones, sin retribuir nada por encima de ese monto. Otras remuneran solamente el dinero a sus clientes de cuenta-sueldo o a quienes paguen un paquete de servicios determinado.
La norma que sancionó el Banco Central para mejorar la información al cliente los denomina “fondos comunes de dinero”, aunque en el mercado financiero se los conoce como fondos “money market”. Se trata de FCI cuya característica esencial es su liquidez inmediata, es decir, se puede disponer del dinero sin ninguna restricción. Otros fondos comunes requieren un plazo de 24 o 48 horas para retirar el dinero.
Las entidades financieras invierten el dinero de sus clientes en esta clase de fondos para ofrecerles algún rendimiento diario que los ayude a protegerse de la inflación y, al mismo tiempo, les permita disponer de su dinero cada vez que lo deseen.
Su objetivo principal es generar intereses invirtiendo en activos líquidos y de baja volatilidad. Estos fondos suelen invertir en instrumentos como plazos fijos (tanto tradicionales como precancelables), cauciones, cuentas remuneradas y otros fondos. Se trata de una inversión conservadora, a diferencia de FCI basados en acciones o bonos, que son mucho más volátiles.
Los fondos comunes “money market” acreditan los intereses en forma diaria, por lo que son especialmente adecuados para períodos inferiores a 15 o 20 días, si se considera que el plazo fijo más corto es a un mes de plazo.
Lo interesante de estos fondos es que funcionan, casi, como una caja de ahorro. El dinero está prácticamente a la vista. Cuando un usuario coloca plata en ellos se suscribe en forma inmediata y, al rescatar por la necesidad de hacer un pago, la acreditación en la cuenta es en el momento.
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