POLITICA
Visita del Papa: el Gobierno dijo que está dispuesto a reprogramar, pero espera información del Vaticano

El Gobierno mantendrá el operativo previsto para la visita del papa León XIV mientras aguarda una comunicación formal del Vaticano sobre la evolución de su salud y cualquier eventual cambio de agenda. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, afirmó que la organización sigue en marcha, aunque sostuvo que la recuperación del pontífice, operado este martes por un adenocarcinoma pulmonar, tiene prioridad absoluta.
“No podemos perder días”, planteó la funcionaria al explicar que las áreas involucradas continúan con los preparativos mientras no exista una definición oficial. La eventual reprogramación permanece abierta ante el tratamiento que deba seguir el Santo Padre después de la cirugía.
La intervención incluyó la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida. El Vaticano informó que el procedimiento fue exitoso, no presentó complicaciones y que León XIV despertó con normalidad antes de regresar a su habitación en la décima planta del hospital Gemelli de Roma.
Monteoliva remarcó que la Casa Rosada no recibió hasta ahora ninguna notificación de la Santa Sede sobre modificaciones. “Fe tenemos siempre. Para nosotros primero la salud del Papa”, dijo durante entrevistas con A24 y LN+.
La ministra señaló que el Presidente ya había planteado la posibilidad de adecuar el cronograma si el cuadro clínico lo exige. “Lo dijo el Presidente ayer: si hay que reprogramar, se reprograma”, afirmó.
La funcionaria evitó anticipar decisiones sin una confirmación de Roma. “Información oficial a esta hora no tenemos. Es probable que se modifique, habrá que ver cómo se desencadena el tratamiento que tenga que hacer”, expresó.
El diagnóstico fue confirmado durante la operación, luego de que los estudios preoperatorios detectaran una masa en el pulmón. El examen histológico realizado durante el procedimiento corroboró que se trataba de un adenocarcinoma pulmonar, una forma de cáncer que afecta las células glandulares del órgano.
La cirugía torácica se extendió por unas tres horas, aunque la intervención propiamente dicha tuvo una duración aproximada de 90 minutos. El equipo médico estuvo dirigido por el profesor Stefano Margaritora, acompañado por la profesora Elisa Meacci, la doctora María Teresa Congedo y el doctor Leonardo Petracca Caravella.
La anestesia estuvo a cargo del profesor Massimo Antonelli, el doctor Giovanni Punzo y el doctor Giuseppe Bello. Tras la operación, los médicos mantuvieron al pontífice bajo observación durante un breve período antes de autorizar su traslado a la habitación.
La espera por una definición oficial del Vaticano
La organización oficial no será suspendida ni modificada hasta que el Vaticano comunique una decisión. Monteoliva sostuvo que esa es la instrucción recibida por los equipos que trabajan en la planificación y pidió prudencia ante la falta de novedades sobre los próximos pasos médicos.
“Hasta que no haya una respuesta oficial del Vaticano, seguimos trabajando. Esa es la instrucción”, declaró la ministra en LN+. También describió la posición del Gobierno como cautelosa frente a la posibilidad de que el estado de salud del pontífice obligue a revisar fechas.
Durante otra entrevista, esta vez con A24, la titular de Seguridad reiteró que no hubo contactos formales que alteraran los preparativos. “Hasta ahora no he recibido ninguna comunicación oficial del Vaticano”, señaló.
Monteoliva afirmó que la planificación contempla la alternativa de una postergación, sin que ello implique cancelar la organización. “Si toca posponer, reprogramar, se adecúa a otra fecha. La prioridad es la salud del Papa”, indicó.
La ministra insistió en que una definición seria depende de la información que surja de la Santa Sede y de los médicos que siguen la recuperación. “La respuesta seria es esperar información oficial”, sostuvo ante la consulta sobre la continuidad de la visita.
El Vaticano todavía no detalló qué tratamiento seguirá León XIV después de la intervención. La Santa Sede aclaró que, por el momento, los especialistas no hablaron de quimioterapia ni de otras terapias posteriores a la cirugía.
El pontífice estadounidense había comunicado días antes que los médicos detectaron un nódulo pequeño y localizado. Durante la oración dominical del mediodía, anunció que sería intervenido para extirparlo.
Los oncólogos habían señalado antes de la operación que, incluso si la lesión resultaba cancerosa, el pronóstico era “excelente” debido a que la extracción se realizaría en una etapa temprana. La confirmación del diagnóstico llegó durante el procedimiento quirúrgico.
Audiencias suspendidas y recuperación en el Gemelli
El Vaticano canceló todas las audiencias de León XIV hasta el 20 de octubre. La medida fue anunciada el lunes, antes de la operación, y forma parte de la reorganización de la actividad pública del Papa durante su recuperación.
La situación representa el primer problema de salud importante que el pontífice hizo público desde el inicio de su papado, hace 17 meses. La Santa Sede difundió detalles sobre el hallazgo, el diagnóstico y el resultado de la intervención.
El Papa permanecerá internado en una habitación próxima al apartamento papal del hospital Gemelli. Ese sector, ubicado también en la décima planta y utilizado por anteriores pontífices, cuenta con una capilla privada, aunque actualmente está en reformas.
La continuidad del operativo oficial quedará sujeta a las decisiones que comunique el Vaticano sobre el tratamiento y los tiempos de recuperación de León XIV.
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POLITICA
Círculo rojo: la gira de León XIV, una pausa en la campaña y la “beautiful morning” que ilusionó al peronismo

La política local entra en pausa a partir de hoy, y la agenda pública, atravesada por la campaña electoral del 2027, volverá a retomarse una vez que el Papa León XIV abandone la Argentina con destino a Perú, la última parada de su primera gira por América Latina.
Cuando eso suceda, el Gobierno deberá despejar una serie de interrogantes político y económicos en el escenario local que en las últimas semanas aumentó su volatilidad por la derrota de Flavio Bolsonaro en Brasil y el tsunami demócrata en Estados Unidos que golpeó a Donald Trump, principal sostén financiero y geopolítico de Javier Milei. La caída de Santiago Peña en Paraguay, un aliado que el Presidente solía poner como ejemplo en la región y que acaba de ser destituido y detenido por el vaciamiento del Ueno Bank en ese país, fue la última de una batería de pésimas noticias para Milei que tuvieron su correlato en el plano económico: durante la semana, el riesgo país superó con creces la barrera de los 900 puntos básicos, una señal de la desconfianza de los inversores a pesar de los intentos desesperados del Gobierno por exhibir solidez. Un informe que circuló entre economistas del peronismo esta semana con el acumulado de reservas del Banco Central arrojó para el período enero-septiembre de este año un saldo negativo neto de USD21.315 millones.
En ese contexto de volatilidad externa e interna, la Casa Rosada hará un último intento hacia fin de año, finalizada la agenda papal, para avanzar con la suspensión de las PASO, una iniciativa que fue incorporada como prioritaria en la hoja de ruta del Congreso junto a la aprobación del Presupuesto. El encargado de reunir los votos es Diego Santilli, que hasta ahora no pudo ofrecerle ese trofeo a Javier y Karina Milei, según su entorno, por la diferencia de criterios en la ya de por sí desordenada mesa política, y la falta de garantías. Esa anomalía interna exasperó a Luis Caputo, “Toto”, cuya preocupación por la falta de resultados del programa económico ha aumentado de manera considerable en los últimos tiempos.
Ese combo en el frente interno inspiró una última novedad: según altas fuentes del peronismo, el Gobierno exploró a través de canales informales con sectores del PJ la posibilidad de abrir conversaciones subterráneas para negociar una modificación que quite la obligatoriedad de las primarias. PAS: Primarias Abiertas y Simultáneas, pero no obligatorias. La oferta, según confiaron, salió desde la planta baja de la Casa Rosada.

El peronismo está en plena etapa de discusiones. La reunión de esta semana entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner por la organización del PJ bonaerense sirvió para aplacar algunas tensiones, pero ya no existe instancia que apacigüe la desconfianza. No se trata de debates personales: si fuera por eso, Cristina Kirchner no podría haber entablado el vínculo que construyó con Sergio Massa.
La expresidenta está muy activa en San José 1111. Practica una rutina metódica que incluye ejercicios diarios en la cinta, lecciones del idioma chino y un estudio geopolítico pormenorizado, aunque sigue muy atenta a la agenda local. En más de una conversación con algunos de sus interlocutores habituales ha dicho que el peronismo no tiene más margen para el fracaso, como el experimento último de Alberto Fernández, en un proceso global de profundas transformaciones sociales, culturales y en el empleo. Es lo que planteó en una entrevista reciente en El País el premio Nobel de Economía Daron Acemoglu en un análisis previo a la elección norteamericana y lo que se vislumbraba como una recuperación de los demócratas: “Es una victoria peligrosa para la centroizquierda si la interpreta (la victoria) como ‘bueno, todo puede volver a la normalidad’, no va a volver a la normalidad”.
Cristina Kirchner no ve grandes dotes de liderazgo en Kicillof. Tampoco cree que el gobernador tenga que capitalizar los votos que, según las encuestas, ella pareciera todavía ostentar. Es un problema con una solución complejísima porque, para que eso suceda, el gobernador debería rendirse en los pies de la expresidenta y aceptar su conducción, y Kicillof ya dejó en claro que eso es lo único que no está dispuesto a negociar.

“Beautiful morning”. El peronismo se regodeó con el avance del Partido Demócrata en ambas cámaras del Congreso, tal como lo expresó Cristina Kirchner en el posteo de X del miércoles, una vez conocidos los resultados de Estados Unidos, cuando saludó con ese “hermosa mañana” en inglés, un homenaje a Guillermo Francella.
“Ganó la heladera, perdió el celular”, resumió un dirigente del peronismo que siguió muy de cerca el tramo final de la campaña norteamericana: “Así como (Joe) Biden perdió por el aumento en los huevos, Trump perdió por el incremento de casi el 40% en la gasolina”. Los republicanos perdieron estados que hace tiempo estaban bajo el dominio de ese partido como Carolina del Sur o Texas, en este último caso incluso con un financiamiento millonario del tecnócrata Elon Musk, que invirtió millones de dólares, sin éxito. Incluso 29 jurisdicciones votaron en contra de la instalación de data centers, fundamentales para el desarrollo de la inteligencia artificial en una industria valuada en billones de dólares.
En el caso del trumpismo, apenas salvó la ropa en Florida, el distrito preferido de Trump, donde pasa buena parte de su tiempo, entre sus hoteles de lujo y el complejo Mar-a-Lago, y la cuna del secretario Marco Rubio. Esta derrota arroja un manto de duda a la sucesión del presidente, de cara al 2028. Peor aún: en suelo norteamericano confían en que, ahora, podrían empezar a aflorar noticias vinculadas con negocios poco claros de la familia Trump. La corrupción empieza a erigirse como un tema para mirar con atención en toda la región.
Ese traspié sonoro del presidente estadounidense cayó como un baldazo de agua fría para Milei, que el año pasado, después de la derrota bonaerense, tuvo que ser rescatado por el Tesoro a través de un swap de USD20.000 millones. “Si el que te banca se debilita, te debilitás”, analizaron desde el peronismo. La derrota de Trump y la relación simbiótica con la Argentina refrescan la posición de algunos congresistas del Senado, ahora con mayoría demócrata, que desde el año pasado reclaman por los detalles de la ayuda financiera de Scott Bessent a Milei y Caputo. En particular, en la figura de Elizabeth Warren, que ocupa un lugar destacado en el comité de banca del Senado.

La ola demócrata del martes revitalizó al partido, que tuvo en el último tiempo un avance considerable de dirigentes socialistas como Abdul El-Sayed, de Michigan, electo como el primer senador musulmán del país. Ya había tenido su ascenso el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que exportó a la Argentina a alguno de los publicistas de la agencia Fight que trabaja desde hace meses en nuestro país con un precandidato presidencial. El reverdecer demócrata tiene aspirantes presidenciales para todos los gustos para el 2028. James Talarico, de Texas, que impulsó desde el Congreso una agenda con leyes relacionadas con el precio de los medicamentos o el sueldo de los profesores; Jon Ossoff, de Georgia, que machacó con durísimos discursos contra la corrupción del entorno presidencial, o Adam Hamilton, un pastor metodista de Kansas que plagó la campaña con mensajes contra la política arancelaria de Trump o la escalada en los precios por el aumento de la gasolina, producto del conflicto en medio oriente.
Esa agenda temática es la que ilusiona al peronismo, que ahora deberá negociar puertas adentro una posición común -más allá de los posicionamientos públicos- respecto a la oferta de PAS: de esa resolución depende el desenlace de la interna partidaria en la que Massa parece haberse decidido a tener un papel fundamental. De esa definición pende también el acuerdo que la Casa Rosada logre con los gobernadores aliados, que siguen a la espera de una decisión por parte de la Casa Rosada. A mayor debilidad de Milei, menor compromiso de los aliados. Sobre esa ecuación trabaja parte del peronismo, en especial el ex ministro de Economía que tal vez se haya convertido en los últimos años en el dirigente con mayor nivel de operación política, y un nivel de influencia asombroso en el círculo rojo. Es algo que saben desde Cristina Kirchner hasta Kicillof. También el Gobierno.
“Ahora sí se enojaron”. Más allá de los magros resultados del programa económico y el reciente revés electoral de Trump, cuyo impacto, si lo hay, todavía es incierto -a propósito, el embajador Peter Lamelas parece decidido a trabajar activamente por la reelección del Presidente-, en la cúpula libertaria aparece otro factor de preocupación cada vez más nítido: Patricia Bullrich. En su entorno reconocen que es la primera vez que visualizan un enojo muy marcado -para algunos irreversible- por la publicación de la foto en la que la senadora está rodeada por todos los legisladores que le responden y varios colaboradores, una imagen que en la Casa Rosada fue interpretada como una seria afrenta a los hermanos Milei. Según el bullrichismo, a uno de los diputados que aparece en la escena le habrían enviado el siguiente mensaje: “Ninguno de los que está ahí va a renovar el año que viene”.
Algo parece haberse roto entre Bullrich y Milei. Es un juego de tensiones en el que en ambos bandos se acusan mutuamente. Los hermanos creen que ella está en plena construcción de su propio proyecto, y la senadora, que desde la Casa Rosada le intervinieron el Senado. En los últimos días, desde el Ejecutivo sacaron a relucir a Nadia Márquez. Todos tienen razón.

Dicen cerca de Bullrich que la senadora tomó una decisión: “Ya no me interesa ser vicepresidenta”, le confió a un colaborador. Volverá, entonces, al slogan de su campaña del 2023: “Si no es todo, que sea nada”. La negociación con los aliados por la suspensión de las primarias fue otro de los puntos que alteró la convivencia: se la acusa de no operar en favor de ese objetivo. En el bullrichismo respondieron que esa negociación está a cargo de Santilli.
El círculo rojo le presta mucha atención a esa interna oficialista. Hay sectores interesados en el proyecto de Bullrich. También en el resultado de las conversaciones entre La Libertad Avanza y el PRO que según Mauricio Macri “no han avanzado”. El expresidente debe primero resolver el intríngulis en el que se ha metido con su primo, el jefe de Gobierno. Ni la visita del Papa pudo colaborar: el expresidente rechazó la invitación que le cursó Jorge Macri para la misa papal en el Monumento a los Españoles, en la capital. Cuando este medio preguntó a colaboradores del jefe del PRO si la ausencia tenía que ver con el malestar con su primo, contestaron: “No podemos desmentir ni confirmar”.
Son los mismos problemas, las mismas internas, las negociaciones irresueltas que arrastra la política argentina desde hace meses. Que ahora se pausan por la visita histórica de León XIV, pero que volverán a tomar temperatura cuando el Papa carretee el miércoles por la tarde en Ezeiza con destino a Perú.
POLITICA
El abrupto derrumbe del mundo donde Milei era feliz

Hace apenas un mes, Flavio Bolsonaro vencía a Lula da Silva en la primera vuelta de las elecciones de Brasil. El asunto parecía terminado: Bolsonaro sería el futuro presidente. La proyección internacional de Javier Milei lucía más sólida y potente que nunca. El canciller Pablo Quirno explicaba que en todos lados ganaban los candidatos que apoyaba el Presidente. “Tengo un jefe que de la nada llegó a la Presidencia de la Nación y en dos años y medio cambió la forma de votar de todo un continente. Todo muy normal. ¿Quién no hubiera podido hacer lo mismo, no?”, celebraba Luis Caputo. Milei viajó en esos días a una gala trumpista en Miami, se abrazó con Bolsonaro, y prometió “sacar a patadas en el culo” al dictador comunista, como denominaba a Da Silva. Agustín Laje, el referente máximo de la batalla cultural de Milei, explicaba. “Algunos piensan que lo que está pasando es que todos los oficialismos pierden. Yo creo otra cosa. La batalla cultural ha triunfado y los pueblos se han vuelto de derecha”.
No eran personas alucinadas. La realidad justificaba esa euforia. Nadie podía prever lo que sucedería en las siguientes semanas, uno de los cambios de clima político más vertiginosos de la historia reciente. Vale la pena hacer una síntesis rápida de lo que ocurrió para dimensionar su trascendencia, y también su profundidad.
-En Brasil, la séptima economía del mundo, Lula logró volcar diez millones de votos a su favor y dio vuelta una elección imposible. América Latina, entonces, ya no luce violeta, ni mileísta. Si se suman los habitantes de Brasil y México -las dos principales potencias de la región, ambas gobernadas por líderes antagónicos a Milei- superan a la de todos los gobiernos conservadores. Una de las armas más utilizadas por Lula en los debates contra Bolsonaro justamente fue la de pegarlo a Milei, consciente de que, para el público independiente, era piantavotos.
-La segunda baja ocurrió en Israel, donde Benjamin Netanyahu, uno de los principales amigos internacionales del argentino, está a punto de ser desplazado de la jefatura de Estado. La coalición opositora liderada por Gadi Eisenkot, juntó 67 parlamentarios contra apenas 46 del actual primer ministro. Eso seguramente marca el comienzo de una nueva era en la manera en que el Estado judío procesa sus dramáticos conflictos. Otro amigo menos.
-Pero la noticia más impactante ocurrió, obviamente, en Estados Unidos, donde Donald Trump fue literalmente barrido por los demócratas en las elecciones de medio término. Los republicanos fueron humillados en lugares impensados como Kansas, Texas, Carolina del Sur, tal vez Missisipi, el estado del Ku Klux Klan, que probablemente tenga un senador negro. Caída la estrella de Trump, la extrema derecha mundial pierde su encanto. Ganará en algunos lugares, perderá en otros, como ocurre con todos los movimientos políticos. Pero definitivamente queda dañada su ambición hegemónica que parecía fortísima hace nada, apenas veinte días.
-Como si fuera poco, en América Latina aparecen nuevos problemas. La destitución de Santiago Peña en Paraguay, en medio de un escándalo por la quiebra de un banco beneficiado con fondos oficiales, representa otro cimbronazo para el mundo libertario. Es que Peña era el niño mimado, el “Golden boy” de la nueva derecha latinoamericana. Las redes se llenaron de material de archivo donde Peña elogiaba a Milei y Milei elogiaba a Peña. Pero no solo Milei. También Mauricio Macri, o José Antonio Kast, o Santiago Abascal, el líder de la ultraderecha española, tal vez –junto a Milei— uno de los pocos sobrevivientes a esta debacle.
-La mancha se extiende por todos lados. Pocos meses después de asumir, José Antonio Kast -otro aliado- se desplomó por debajo del 30 por ciento en todas las encuestas que se realizan en Chile, debido a su incomprensible decisión de reducir las penas a docenas de condenados por abuso sexual.
-En este contexto, un hecho olvidado adquiere otra dimensión. En marzo de este año, fue derrotado en Hungría Viktor Orbán, otro de los hombres por los que Milei y Trump hicieron campaña. Orban fue el inventor de la “democracia iliberal” y uno de los primeros mandatarios que ubicaron en el centro de su programa la restricción de los derechos de la comunidad LGBT. Desde la asunción de Milei, Orban recibía en Budapest a muchos dirigentes libertarios argentinos, especialmente a Agustín Romo y a Agustín Laje. Hungría parecía ser el faro de una nueva cultura política.
Si hay algo de cierto respecto de la suerte, es que cambia. Y mucho. Y muy rápido.
Este nuevo contexto será especialmente desafiante para el presidente argentino en varias bandas. La primera de ellas, claro, es la financiera. Con Trump mucho más débil, y marcado cuerpo a cuerpo por un Congreso opositor y muy combativo, se reduce mucho el margen para conseguir salvatajes ante una eventual corrida cambiaria preelectoral. Eso se manifestó de manera muy categórica en el foro Abeceb, que se realizó el jueves pasado. Gary Litman, el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, fue muy categórico: “La toma de decisiones será más lenta, la voluntad política no necesariamente estará presente y la disposición a utilizar al Fondo Monetario Internacional u otros instrumentos para acudir al rescate disminuye cuando tenemos un gobierno dividido”, dijo. Y luego agregó: “Cualquier iniciativa adicional que califique como tratado integral o requiera partidas presupuestarias específicas podría estancarse en el Congreso”.
El segundo desafío está relacionado con el lugar que ocupan las ideas de Milei en la política mundial. Es muy revelador recoger los discursos de James Talarico, la estrella de la elección, que recuperó Texas para los demócratas después de 40 años.
“La única minoría que está destruyendo a los Estados Unidos son los multimillonarios. Las personas trans representan el 1% de la población. Los musulmanes representan el 1% de la población. Las personas indocumentadas representan el 1% de la población. Nos estamos centrando en el 1% equivocado. Las personas trans no te quitan la atención a la salud. Los musulmanes no desfinancian la educación. Los indocumentados no reducen los impuestos a sí mismos y a sus amigos. Los que hacen esto son los multimillonarios y sus políticos títeres. La batalla cultural es una pantalla de humo. Muchas de las divisiones en nuestro estado y en nuestro país están fabricadas por los multimillonarios para que nos peleemos entre nosotros en lugar de combatirlos a ellos. La mayor división en nuestra política no es la izquierda contra la derecha, es arriba contra abajo”.
Elon Musk, el tecnomagnate que agitó en un acto la motosierra de Milei, invirtió USD 200 millones para evitar que ganara Talarico. Los perdió. Musk inició sus empresas en California. Se mudó de allí a Texas para pagar menos impuestos. Es una figura perfecta para ilustrar las ideas triunfantes de Talarico. Esta misma semana, en cambio, Milei comparó a Musk con Leonardo da Vinci.

A lo largo y a lo ancho de Estados Unidos, celebraron su triunfo candidatos que defendían el rol de los sindicatos, reclamaban mayor justicia social, apuntaban contra los tecnomillonarios, denunciaban la corrupción de Donald Trump. En 40 de 41 plebiscitos, pueblos muy diferentes rechazaron la instalación de datacenters para la inteligencia artificial. De repente, el centro de la escena política fue ocupado por políticos orgullosos de definirse como “socialistas”, la primera gobernadora negra de la historia, dirigentes sindicales, practicantes del islam, la primera gobernadora indígena, hijos y nietos de inmigrantes: todo aquello que demoniza la batalla cultural.
En Alabama, un estado ultraconservador, fue elegida para la legislatura provincial, Allison Montgomery, una ingeniera en software que será la primera legisladora trans de la historia norteamericana. En Kansas ganó un pastor protestante llamado Adam Hamilton. En plena campaña, le preguntaron qué opinaba de los derechos de la comunidad trans: “Yo sigo la máxima de Jesús: ama a tu prójimo como a ti mismo. Se ha tomado a un grupo de seres humanos como chivos expiatorios porque eso da rédito electoral. Eso a mí me parece mal. Nos tenemos que tratar bien entre todos: mujeres, varones, heterosexuales, homosexuales, trans. Eso decía Jesús”. Kansas es otro estado muy conservador. Y, sin embargo, ganó un político con ese discurso.
A primera vista, parece el resurgimiento del wokismo tan odiado, del progresismo tan despreciado, del comunismo que tanto odia Milei. Alcaldes socialistas gobernarán Los Ángeles y Washington, además de Manhattan. La mismísima pesadilla libertaria en el corazón del capitalismo. Algo que parecía moribundo irrumpió con una virulencia inusitada.
Además de los desafíos en el terreno financiero, y en el de la batalla cultural, asoma otro costado problemático: el moral. Una de las reflexiones más ácidas sobre la paliza que recibió Trump fue expresada por Ron DeSantis, el gobernador republicano del estado de Florida, otro líder conservador. DeSantis dijo que no se trató de una ola demócrata, ni de un tsunami sino de un meteorito, cuyos efectos demoledores sobre su partido se sentirán durante muchos años. Y atribuyó la derrota, por ejemplo, a la actitud evasiva de Trump respecto de la difusión de los archivos que revelaban las relaciones políticas del pederasta multimillonario Jeffrey Epstein. Además, DeSantis sostuvo que le resultaba sorprendente la manera en que se enriquecieron congresistas republicanos en estos últimos dos años.
En otro lugar del planeta, la imagen del presidente chileno José Antonio Kast se derrumbaba luego de que le concediera reducción de penas a abusadores sexuales. En Brasil, el candidato amigo de Milei huía de la Justicia de su país a escondidas, a diferencia de lo que hicieron Lula da Silva o Cristina Kirchner en la Argentina, quienes enfrentaron su destino con más dignidad. En Paraguay, un amigo de Milei renunciaba a la Presidencia, y era detenido por su participación directa en una estafa bancaria que afectó a la mitad más pobre de su país. Por si fuera poco, en Bolivia está detenido por intentar matar a su pareja embarazada, el fundador de La Derecha Diario, el medio preferido por el presidente argentino, y el principal difusor de las ideas y las fake news de la derecha radical en el continente.
Este breve recorrido pone en tensión, una vez más, las arengas sobre la moral como política de estado, o las recurrentes referencias a la Torá y los diez mandamientos como fundamento de las políticas de este sector.
En esta historia hay, como quien dice, moralejas para hacer churros. Gobernar es muy complicado. La derrota siempre espera a la vuelta de la esquina. Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud.
Mientras tanto, con tantos amigos caídos en desgracia, y tantos enemigos victoriosos, con el resurgimiento de ideas tan odiadas, con el riesgo país llegando a los 1.000 puntos, la vida del presidente argentino será, como mínimo, más incómoda. Ese hombre tan curioso que los argentinos elegimos como Presidente parecerá en el mundo cada día más curioso, por describirlo de alguna manera.
POLITICA
La interna entre Bullrich y el Gobierno preocupa a los aliados del Senado de cara al fin del período ordinario

Lo que menos necesita el Senado, a tres semanas del fin de las sesiones ordinarias, se aceleró: la -para nada discreta- puja entre la jefa libertaria en la Cámara alta, Patricia Bullrich, y la secretaria general de la Casa Rosada, Karina Milei, atomizó aún más la agenda legislativa, que intenta mantenerse a flote. Esto ocurre en medio del temor de aliados que optan -sin dudar- por la interlocución de la porteña y esperan, ya hastiados, que la Casa Rosada cumpla con su palabra previo a firmar algunos dictámenes.
“Si la economía no mejora, eso se va a acrecentar. El juego siempre fue así en política, nada nuevo. Ahora, acá, la diferencia entre Patricia y Karina es que si Bullrich se compromete a algo, lo hace. No puedo decir lo mismo de Balcarce 50. Es exasperante”, reconoció a Infobae, con preocupación, un legislador cercano a ambos sectores.
Desde otra oficina pincelaron el panorama con lo ocurrido el miércoles último, cuando se firmó el despacho de la nueva ley de discapacidad. En ese sentido, señalaron a este medio: “Desde el Ejecutivo protegieron a -el titular de Diputados, Martín- Menem para que no perdiera y se le concedió casi todo a la oposición. Y lo disfrazaron de acuerdo. Acá, hasta horas antes del plenario, pedían cambiar el proyecto. Un delirio. ¿Así quieren que confiemos?”.
En paralelo, la hermana presidencial aterrizó en Diputados con el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y dos senadoras oficialistas. En principio, para dar un seminario de “formación”, entre otras cosas. Se mantuvo debajo del radar y recién, al día siguiente, flotaron pícaras operaciones.
Una de las dos legisladoras fue Nadia Márquez (Neuquén), rechazada todavía por dialoguistas tras querer adueñarse de la presidencia de la comisión de Acuerdos a horas de la muerte de su colega de bancada Juan Carlos Pagotto (La Rioja). Hubo mensajes y llamados que, en la Cámara alta, prefieren no recordar. Generaron un fuerte desagrado.

El recelo sobre quien apalanca Karina Milei gatilla, incluso, disidencias dentro de la propia bancada en el Senado: de cara al Consejo de la Magistratura, hay oficialistas que miran con mejores ojos a la fueguina María Belén Monte de Oca, con correctas intervenciones en comisiones y recinto.
La Casa Rosada da por sentado que tendrá dos butacas ahí. Dos datos podrían no jugarle a favor: en el recambio de diciembre de 2023, La Libertad Avanza tenía 20 legisladores -el saltarín Luis Juez se sumó en febrero de 2024- y kirchneristas y peronistas, 22. Se pensaba 21, pero aún se encontraba dentro de ese espacio la tucumana Sandra Mendoza.
En tanto, días atrás, el cristinismo sumó al riojano Fernando Rejal para pasar a 22 -Mendoza ahora está en Convicción Federal- y los mileístas hoy son 21. Una batalla entre podólogos de avestruces que, después, dicen “defender” o “respetar” las instituciones. Ni hablar del tema reelecciones en el organismo que confecciona ternas de magistrados.
Con una semana próxima semi frenada en lo parlamentario por la visita papal y el feriado ya decretado por el día del personal legislativo -miércoles 11-, la mochila quedará cargada para las últimos 15 días de sesiones ordinarias. Se piensa en el jueves 19, el miércoles 25 -informe de gestión del jefe de Gabinete, Diego Santilli-, y el jueves 26. La ley de discapacidad sería sancionada, en principio, en el primero de esos convites.
La desconexión de la Casa Rosada con dialoguistas se corrigió algo el viernes, con la aparición del dictamen de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, con el 15% de venta de tierras a extranjeros que la oposición le impuso al karinismo y a Menem en Diputados. Lo más importante y para acercar lupa: la ansiedad del Ejecutivo en aprobar sólo los pliegos judiciales que le interesan se convirtió en una semilla que ya germinó y florecen consecuencias. Si no se envían ternas que exigieron bancadas -que suelen acompañar al Gobierno en el recinto-, desaparecerán rúbricas y se frenarán despachos. Justo, en una de las áreas que tiene para celebrar el mileísmo.
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