POLITICA
Un año de Cristina Kirchner en prisión: los viajes de Máximo, la nueva consigna y otro “banderazo” en Parque Lezama

El martes 17 de junio se cumple un año desde que Cristina Kirchner empezó a cumplir la prisión domiciliaria en su departamento de la calle San José 1111, en el barrio porteño de Constitución. El kirchnerismo no llegó a esa fecha en silencio. Este domingo hubo una movilización en la puerta de su edificio. El sábado 20, Día de la Bandera, habrá un acto en el Parque Lezama. En paralelo, desde hace semanas, Máximo Kirchner recorre el interior del país —Santa Fe, Entre Ríos y lo que viene— en una dinámica que su entorno describió a Infobae como la actividad central de su nueva etapa política: llevar el mensaje del kirchnerismo a los sectores del peronismo que, en su diagnóstico, se sienten “huérfanos”.
Tres movimientos distintos. Una misma lógica: el kirchnerismo, decidido a mostrarse en actividad, pese a la detención de Cristina.
La cronología judicial del caso tiene una precisión que en el cristinismo manejan con cuidado. La condena quedó firme el 10 de junio de 2025, cuando la Corte Suprema confirmó la sentencia de seis años de prisión e inhabilitación perpetua en la causa Vialidad. La detención efectiva llegó una semana después: el Tribunal Oral Federal N.º 2 le otorgó un plazo de cinco días hábiles y, antes de que venciera, resolvió concederle la prisión domiciliaria por razones de edad —72 años— y de seguridad. La decisión fue comunicada el 17 de junio de 2025. Desde entonces, la ex presidenta cumple la condena en el departamento de Constitución.
Fuentes con acceso directo al entorno de la ex presidenta cuestionaron ante Infobae las condiciones que el tribunal impone para el cumplimiento de la pena. Las restricciones son estrictas: reuniones de dos horas como máximo por semana, con hasta tres personas por encuentro. Para un espacio que construye buena parte de su identidad alrededor de su figura, esas limitaciones no son solo un problema logístico. Son, en la lectura kirchnerista, una forma de silenciamiento político que excede la lógica penitenciaria. Y ese argumento —la inhabilitación perpetua como “proscripción”, la “persecución” como continuación de la condena— es parte central del relato que el espacio lleva a la calle, a los actos y, desde este domingo, a la nueva consigna.
La movilización del domingo la encabezó Mayra Mendoza, ex intendenta de Quilmes y actual diputada bonaerense. Empezó a la tarde y terminó entrada la noche. La militancia cubrió la esquina de San José y Humberto Primo con banderas, luces y cánticos. Cristina Kirchner salió a saludar desde el balcón del piso dos de su departamento. Desde ese balcón desplegaron una bandera argentina con la leyenda que el kirchnerismo estrena de cara a las elecciones de 2027: “De San José a La Rosada. Cristina libre y gobernando”.
La consigna “De San José a La Rosada”

La frase no surgió de la improvisación. Según pudo reconstruir Infobae a partir de fuentes con acceso al núcleo político que rodea a la ex presidenta, la consigna fue discutida durante las últimas semanas y respondió a una decisión estratégica concreta: llevar la situación judicial de Cristina Kirchner al plano de la disputa electoral, sin quedarse solo en la denuncia por persecución. San José es el departamento de Constitución donde cumple la condena. La Rosada es el horizonte que el kirchnerismo declara abierto.
Hay, sin embargo, un dato fáctico que la consigna no puede ignorar. Cristina Kirchner fue condenada a seis años de prisión efectiva e inhabilitada a perpetuidad para ejercer cargos públicos. Bajo el régimen legal vigente, esa inhabilitación le impide ser candidata a cualquier cargo. Para que eso cambie, debería producirse algún tipo de reversión de la condena, algo que, en el estado actual del proceso judicial, resulta fácticamente imposible. El kirchnerismo lo sabe. La consigna no es, entonces, un programa electoral en sentido estricto: es una declaración política, una forma de sostener la centralidad de Cristina Kirchner en el espacio y de presentar su situación judicial como una proscripción antes que como una condena firme.
La elección no está exenta de debate interno. En distintos sectores del peronismo —incluido el entorno de Sergio Massa, como pudo reconstruir este medio en los últimos días— circula la lectura de que la consigna “Cristina inocente” sería más eficaz que “Cristina libre”, porque interpela menos a la interna judicial y más a la legitimidad política de la condena. La nueva consigna va por otro camino: no solo reivindica la inocencia, también proyecta a Cristina Kirchner como candidata y como presidenta. Es una apuesta más alta, con más exposición y con más potencia movilizadora para la base militante. En el cristinismo, la calcularon así.

El 20 de junio y la amplitud que busca La Cámpora
Esta semana no se prevén actos masivos —aunque no se descartan movilizaciones de organizaciones políticas y sociales, sobre todo el martes 17— y el momento de mayor concentración llegará el sábado 20 de junio. La Cámpora tiene organizado un acto en el Parque Lezama —el mismo escenario del año pasado, cuando el kirchnerismo convocó a días de que la condena quedara firme— con convocatoria a las 15. Se espera la presencia de militancia, dirigentes, intendentes, diputados y senadores nacionales y provinciales de todo el país. El orador principal será Máximo Kirchner. Y, aunque fuentes de la organización admitieron a Infobae, que una comunicación en vivo de Cristina Kirchner será difícil de concretar dadas las restricciones judiciales, no se descarta que haya un mensaje grabado dirigido a la militancia.
Lo que el kirchnerismo quiere mostrar el 20 de junio no es solo volumen de convocatoria: es amplitud. La semana pasada hubo una reunión en la sede del PJ Nacional que, según pudo saber Infobae, funcionó como instancia de organización y que en el cristinismo se presenta como señal de que el acto excede a La Cámpora: estuvieron la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, y el de Lomas de Zamora, Federico Otermín, dos dirigentes que no pertenecen a la estructura camporista, pero que reconocen el liderazgo de Cristina Kirchner y se comprometieron en actos de apoyo. Que intendentes del conurbano por fuera de La Cámpora puedan participar del acto no es un dato menor en el mapa interno del peronismo bonaerense, donde las tensiones entre el kirchnerismo y el kicillofismo siguen sin resolverse del todo.
Máximo Kirchner recorre el interior

En paralelo a esa agenda porteña, Máximo Kirchner desarrolla otra línea de acción. Este fin de semana estuvo en Paraná. Semanas atrás visitó dos localidades de Santa Fe. Y, según pudo saber Infobae a partir de fuentes con conocimiento directo de su agenda, el plan contempla recorrer gran parte del territorio nacional durante lo que resta de 2026 y a lo largo de 2027. Incluso durante el tiempo que dure el Mundial.
Los viajes responden a un diagnóstico que dirigentes del kirchnerismo transmitieron a este medio: hay una parte importante del peronismo que se siente “huérfana”. Sin conducción clara, sin referente que la interpele directamente, sin un relato que la contenga en el nuevo escenario político que abrió el gobierno de Javier Milei. Máximo Kirchner sale a buscar a esos sectores. No con la lógica de la campaña electoral —las fuentes fueron enfáticas ante Infobae en aclarar que los viajes no tienen, por ahora, abordar cuestiones de candidaturas— sino con la del dirigente que lleva el mensaje donde el mensaje no llega solo.
Ese movimiento tiene un contenido concreto, una línea que viene desarrollando en cada encuentro y que puede leerse como una reformulación de consignas kirchneristas adaptadas al debate económico actual: hay que lograr justicia fiscal para lograr equilibrio fiscal. Es otra forma de decir que los números de la macroeconomía tienen que cerrar con la gente adentro, que el equilibrio no es un fin en sí mismo sino parte del desarrollo de un país que no deje a nadie afuera. La formulación actualiza una consigna que el propio espacio usó en 2023, pero le añade una carga de denuncia que se adapta al contexto del ajuste libertario.
Esta dinámica de recorrida nacional es algo que Máximo Kirchner no podía hacer el año pasado. Era presidente del PJ bonaerense, responsabilidad que lo ataba a la provincia y lo condicionaba en la gestión de las tensiones internas. Ese rol lo asumió Axel Kicillof, que es al mismo tiempo gobernador bonaerense, presidente del PJ provincial y tiene un proyecto presidencial. Máximo Kirchner es hoy, en términos formales, un diputado nacional. Y esa aparente reducción de estatus es, en los hechos, una liberación: puede moverse, viajar y hablar con dirigentes de todo el país sin la carga de tener que rendir cuentas por la conducción del peronismo bonaerense.
Hay una división de roles que el cristinismo construye para este tramo del ciclo político, aunque no la enuncia de manera explícita. Cristina convoca desde el balcón, graba mensajes y sigue siendo —como quedó demostrado este domingo en Constitución— la figura capaz de movilizar a un sector relevante de la militancia peronista. Máximo sale al país, lleva el mensaje y va a buscar a los que se sienten sin brújula. Él tiene la movilidad que ella no tiene. Ella conserva una centralidad que ningún otro puede reemplazar.
“Habla con todos. Está bien, está fuerte y está muy pendiente de todo”, resumió ante Infobae una fuente con acceso habitual a la ex presidenta.
A un año de la detención efectiva, el kirchnerismo tiene consigna nueva, un dirigente decidido a recorrer el país con su voz y un acto en preparación.
POLITICA
Milei no le suelta la mano a Adorni, el encuentro reservado de Karina y Bullrich y el gesto que esperaban los aliados

El jueves, Patricia Bullrich había dicho en público, otra vez, lo que pocos se animaban a decir en voz alta: que la situación patrimonial de Manuel Adorni no era un error sino una omisión ética, y que la Justicia tendría la última palabra. Cuarenta y ocho horas después, Karina Milei apareció en el cumpleaños de Bullrich. El gesto no pasó desapercibido para nadie que siga de cerca la geometría del poder dentro de La Libertad Avanza.
El sábado a la noche, en la terraza del bar Uno —a metros del Congreso—, Bullrich festejó sus 70 años con un grupo de unas 50 personas entre amigos de la política y de la vida, según pudo confirmar Infobae. El salón fue alquilado por los propios invitados y los gastos se dividieron a la romana. Había sido un viernes intenso: el día de su cumpleaños real, lo había pasado con su familia extendida. El sábado era la noche de los suyos. En un momento de la velada llegaron Karina Milei y Pilar Ramírez. No fue una visita protocolar. En medio del escándalo Adorni, con el oficialismo en estado de crisis y una ofensiva opositora sobrevolando el Congreso —con el Senado forzando una citación anticipada y Diputados queriendo iniciar una interpelación y posterior moción de censura—, la secretaria general de la Presidencia eligió ese lugar para estar. Eso habló por sí solo.
Puertas adentro del oficialismo, el gesto fue leído como lo que era: una señal de que, más allá de las turbulencias, el vínculo entre Karina y Bullrich se mantiene intacto. Para los aliados que venían mirando con inquietud el nivel de tensión interna, fue exactamente el gesto que esperaban ver.

Milei sostuvo a Adorni desde las redes
Mientras la tormenta política sacudía los despachos de Casa Rosada, Javier Milei eligió el domingo para hacer pública su posición. Sin pronunciarse directamente sobre las explicaciones patrimoniales de su jefe de Gabinete, el Presidente reposteó en su cuenta de Instagram un mensaje de un militante libertario que auguraba que el mandatario saldría fortalecido por sostener a Adorni, como había ocurrido —según el texto— con otras operaciones en su contra. En X hizo lo propio con una columna del escritor libertario Leonardo Facco que enmarcaba el caso bajo el título “Adorni y la defensa del ahorro”. El mensaje presidencial era nítido: no hay marcha atrás.

La estrategia de Milei espeja la del propio Adorni. Desde que se conoció el salto patrimonial de más de 500.000 dólares en su última declaración jurada —justificado en operaciones con bitcoins realizadas entre 2013 y 2018 y en ahorros que, según sus propias palabras, nunca habían sido declarados formalmente— el jefe de Gabinete intentó encuadrar su situación como un caso de evasión antes que de enriquecimiento ilícito. La frase “ahorramos en negro como todos los argentinos” resumió esa estrategia y, tal vez, le costó más de lo que calculó.
En ese contexto, la diputada Lilia Lemoine —que responde de manera vertical a Javier y Karina Milei— fue la voz libertaria que salió públicamente a defenderlo, tanto en las redes sociales como en la televisión. A través de su cuenta de X, calificó a Adorni de inocente y atribuyó las denuncias a una operación política de Marcela Pagano, diputada que desde hace más de un año se convirtió en una de las voces más críticas del oficialismo dentro del propio Congreso. La aparición de Lemoine no fue casual: es la espada mediática que Milei reserva para las batallas que considera propias. Su salida pública a defender a Adorni fue, en ese sentido, una extensión de la misma señal que el presidente había dado desde sus redes.
La mesa política y el diálogo áspero
El jueves, horas antes del cumpleaños de Bullrich, la mesa política se había reunido en Casa Rosada con una atmósfera que nadie describió como distendida. Adorni encabezó el encuentro junto a Karina Milei, Santiago Caputo, Diego Santilli, Ignacio Devitt y Eduardo y Martín Menem. Luis Caputo no estuvo. Lo que ocurrió en esa sala, según fuentes que hablaron con Infobae, tuvo un momento de tensión.
En ese ámbito, Adorni le reclamó a Bullrich que la exposición pública de las consideraciones sobre su situación podían perjudicar al Gobierno. La respuesta de la titular del bloque de senadores oficialistas no fue conciliadora: le marcó la diferencia entre las reglas que rigen el manejo del dinero privado y las obligaciones éticas que impone el ejercicio de un cargo público, y adelantó que en el Congreso la moción de censura podía prosperar. Karina Milei intervino para defender a su hombre de confianza. Santiago Caputo intentó bajar la tensión, aunque reconoció ante los presentes que las mediciones propias mostraban un daño enorme: un nivel de penetración negativa en la sociedad que, según los trabajos de campo que supervisa, no tenía antecedentes en la gestión.

El diagnóstico que circulaba en el entorno de Bullrich era más crudo todavía. Analistas especializados que siguieron la conversación en redes registraron que el 97% de las menciones sobre las explicaciones de Adorni eran negativas —un índice que, según le dijeron a Infobae, no tenía precedentes—. La paradoja central era que Adorni seguía convencido de que había actuado bien y de que lo que le ocurrió a él le ocurre a todos los argentinos. Pero hay una diferencia que el oficialismo no puede ignorar: Adorni es funcionario público. Y había dicho públicamente que no tenía nada que ocultar. Es una opinión que —dicen los que hablaron con ella este fin de semana— Bullrich comparte.
La propuesta rechazada y el fantasma de Kueider
Según pudo saber Infobae, en conversaciones reservadas se propuso que Adorni solicitara al menos una licencia hasta que el fiscal Gerardo Pollicita definiera los próximos pasos de la investigación por enriquecimiento ilícito y el panorama judicial se aclarara. La propuesta no tuvo recepción. Karina es, en este momento, el principal sostén político del jefe de Gabinete, y su posición no tiene fisuras visibles. “No es Karina la que lo sostiene, no se confundan. Es una decisión que tomó el Presidente que Karina ejecuta”, explicó a Infobae una de las personas que estuvieron sentadas en la mesa política.
Lo que sí tiene fisuras es el escenario parlamentario. En el Senado circula con insistencia la comparación con el caso Kueider: el senador entrerriano que iba a ser suspendido y terminó siendo expulsado en cuestión de horas, cuando el efecto cascada llevó a que nadie quisiera pagar el costo político de sostenerlo. La analogía inquieta a los propios: si la presión opositora se intensifica, sostener a Adorni en una votación podría volverse inviable para los aliados. La destitución requiere 37 votos en el Senado —mayoría absoluta— y el kirchnerismo ya presentó el pedido de interpelación como paso previo.
La fecha del 2 de julio para la presentación de Adorni ante la Cámara alta fue el resultado de negociaciones que Bullrich encaró con los bloques dialoguistas para ordenar los tiempos y reducir la presión. Un senador aliado confirmó a Infobae que la fijación de la fecha descomprimió bastante la situación e hizo menos probable una acción inmediata. El propio Diego Santilli pasó el viernes y el fin de semana al frente de las negociaciones con gobernadores y legisladores aliados para explicar la situación y consolidar apoyos, según supo este medio. Las señales que llegaban desde ese flanco eran, por el momento, más tranquilizadoras: los senadores y diputados que responden a los gobernadores habían comprometido no sumarse a la ofensiva que impulsa, principalmente, el kirchnerismo.
El miércoles hay Labor Parlamentaria y el caso Adorni tendrá protagonismo. En el oficialismo predomina una cautela que no alcanza para disimular la incomodidad: la estrategia es sostener, llegar al 2 de julio y ver cómo evoluciona el escenario judicial. Por ahora, la fecha funciona como válvula. Pero en el Senado saben que las válvulas, cuando la presión es suficiente, también ceden.
POLITICA
Solo en Off | Karina Milei y Patricia Bullrich volvieron a festejar, pero sin foto y, sobre todo, sin Adorni

En la semana en la que volvió a enfrentarse con el complicado jefe de gabinete Manuel Adorni, Patricia Bullrich quiso evitar un festejo desmedido de su cumpleaños número 70. Pero, finalmente, a la sobria celebración con torta y velitas, el jueves en su despacho del Senado, y a un festejo similar en la reunión de mesa política, en Casa Rosada, le siguió un tercer ágape, esta vez un poco más amplio, en la tarde del sábado en un hotel del barrio de Congreso. Estuvo allí, como invitada estelar, nada menos que Karina Milei, como para demostrar que lo pasado pisado, y que a pesar de su insistencia para que el jefe de gabinete decida salir del Gobierno, las relaciones con El Jefe siguen en buenos términos.
“Karina estaba invitada desde antes del último conflicto con Adorni”, contaban allegados a Bullrich, que antes de la reunión de mesa política había tildado de “omisión ética” la confesión de Adorni ante el periodista José Del Rio en LN+, cuando dijo haber ahorrado “en negro” medio millón de dólares, invertidos luego en cripto monedas.
“Ella le trajo un regalito. Se quedó como dos horas y no hablaron nada de Adorni”, se apuró a aclarar otro de los referentes cercanos a la senadora que fue testigo del intercambio. Llegada junto a la presidenta del bloque de legisladores porteños Pilar Ramírez, a quien muchos ven como su candidata a jefa de gobierno en la ciudad, Karina Milei se sumó pasadas las siete de la tarde al cantito de feliz cumpleaños, del que participaron –en dos tandas-familiares de Bullrich, y dirigentes políticos cercanos y “un poco más que compañeros de trabajo”, como Eduardo Amadeo, Silvana Giúdici, Juan Pablo Arenaza y Diego Valenzuela, y algunos ausentes con aviso como Sabrina Ajmechet y Damián Arabia, ambos de viaje.
Al no hablar de Adorni, Bullrich y Karina Milei evitar aguar la fiesta, y dejar en claro que desde hace rato tienen posturas distintas en relación al caso. Mientras la secretaria general de la Presidencia es una de los principales sostenes de la continuidad del exvocero presidencial, la exministra de Seguridad sostiene que la continuidad de Adorni la hace un daño considerable a la imagen del Gobierno. “A ninguna de las dos le conviene pelearse”, afirmó otro bullrichista con tono pragmático.
Monzó busca el sueño imposible: la unidad Macri-Massa
Dolido con algunos de sus ex compañeros de Pro por “avalar” como funcionarios al gobierno de Javier Milei, Emilio Monzó continúa “hablando con todos” en su difícil pelea para lograr la conformación de una opción electoral de centro, equidistante del kirchnerismo y de La Libertad Avanza. En sus charlas con dirigentes de distintas tribus, el extitular de la Cámara de Diputados les plantea una idea, a esta altura, casi revolucionaria: la unidad de dos dirigentes “centristas” con los que tiene diálogo permanente: nada menos que Mauricio Macri y Sergio Massa.
Ante propios y extraños, el ex ministro porteño aclara que el mayor problema para juntarlos es, lisa y llanamente, que el expresidente y el exministro de Economía “no se pueden ver”, un obstáculo casi insalvable a la hora de las alianzas políticas.
“Los dos son políticos de centro, el tema son los extremos de los que ninguno de los dos se puede soltar”, cuentan cerca del ex diputado, que se juntó con Macri hace dos semanas y de todos modos continúa en el paciente tejido de una alternativa moderada para 2027.
Yamandú Orsi, en Buenos Aires y sin contacto con Milei
Aprovechando la cercanía entre ambas orillas, y al margen de encabezar un gobierno ubicado en las antípodas ideológicas del de Javier Milei, el presidente de Uruguay Yamandú Orsi, llegó al menos dos veces en las últimas dos semanas a Buenos Aires. La primera de ellas fue días atrás, en el homenaje a ciudadanos uruguayos desaparecidos, organizado en la legislatura porteña por el legislador porteño, radical en Fuerza Patria, Leandro Santoro. El segundo ocurrió esta semana, cuando Orsi encabezó la entrega de premios del Centro Ana Frank, entidad que homenajeó a los miembros de la Cámara Federal Porteña que condenara, en diciembre de 1985, a las Juntas Militares.
Allí, Orsi se saludó de modo cordial con el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, y también habló de “la importancia de la defensa de la democracia, la memoria y los derechos humanos como valores compartidos por las sociedades latinoamericanas”, según publicara el Centro Ana Frank. Sin libertarios a la vista (Pilar Ramírez sí estuvo con los directivos de la entidad días antes del evento), Orsi volvió a Montevideo sin contacto con el Gobierno.
La sonrisa de Caputo, cada vez más difícil de ver en la Rosada
En tiempos de restricciones que impiden desde hace más de un mes el libre desarrollo de sus tareas, dos de los periodistas acreditados se alegraron el miércoles, cuando en un pasillo de la planta baja de la Casa Rosada se cruzaron con el mismísimo asesor presidencial Santiago Caputo. “¿Y ustedes que hacen acá?” dijo el consejero ante la incrédula mirada de los periodistas, quienes le explicaron que entre las restricciones vigentes figura la de respetar un “corralito” entre el comedor, en el subsuelo de la casa, y la sala de prensa, en el primer piso.
Luego de los saludos, el consejero dejó claro que nada podía hacer para aliviar la situación de la prensa acreditada y partió hacia su despacho, tan sonriente como había llegado. Curiosamente, 24 horas después, los vidrios de las puertas ventana que comunican la sala de prensa con el despacho de Caputo aparecieron cubiertas por un vidrio tan opaco como el que impide visualizar el movimiento en los pasillos que dan al salón de los Científicos o al Eva Perón, también en el primer piso. Los periodistas se quedaron con la intriga sobre quien dio la orden, un día después del casual encuentro con el asesor del Presidente.
Lamelas baila con libertarios pero se reúne con opositores
La imagen, difundida esta semana, llamó la atención entre políticos y diplomáticos. El embajador norteamericano en Buenos Aires, Peter Lamelas, bailó al son de ritmos centroamericanos junto a la sonriente legisladora porteña libertaria, Lucía Montenegro, un video de marzo pasado que la propia diputada se encargó de difundir a través de sus redes sociales. “La próxima, el bombón asesino”, posteó la joven legisladora, en el texto que acompaña el video, tomado en la celebración de la independencia de República Dominicana.
Dispuesto a demostrar que su agenda es bien amplia, el diplomático también posó días atrás junto al canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, en el ejercicio militar conjunto Daga Atlántica, del que participaron fuerzas argentinas y estadounidenses. Y para concluir la semana, en su visita a Rosario, Lamelas se reunió con el gobernador radical Maximiliano Pullaro, a quien llenó de elogios por su política de seguridad. “La transformación de Santa Fe en materia de seguridad demuestra lo que es posible cuando hay liderazgo, decisión y compromiso para enfrentar al crimen organizado”, expresó el diplomático de orígenes cubanos, luego del encuentro con un gobernador que suele marcar diferencias con la Casa Rosada.
pic.twitter.com/yQPCM4XjY7,June 11, 2026,Jaime Rosemberg,Karina Milei,Patricia Bullrich,Conforme a,Karina Milei,,¿Sin las Fuerzas del Cielo? Karina Milei quiere ampliar la tropa digital en medio de la interna con Santiago Caputo,,La fantasía de un edén imaginario. Inmersos en una extravagante burbuja de sentido,,Minuto a minuto. Santilli, ministro del Interior, se reunió con los gobernadores de Chaco y San Juan
POLITICA
Senado: dudas por el ascenso de grado de un militar en una comisión que La Libertad Avanza confeccionó a gusto

La jefa libertaria en el Senado, Patricia Bullrich, perdió el control del recinto días atrás -mientras aprovecha el caso Adorni para limar a su propio Gobierno- y le sumó un nuevo inconveniente a los hermanos Javier y Karina Milei por el ascenso del titular de la Casa Militar y general de brigada, Sebastián Ibáñez, quien es defendido a rajatabla por el Ejecutivo. No se sabe aún si esto se repite en la Cámara alta, tras los groseros tropiezos del oficialismo legislativo -a cargo de la porteña- de las recientes semanas.
Bullrich terminó de ceder varios botones del comando tras el escándalo por un pliego judicial en el que su propio bloque, La Libertad Avanza, votó a favor, en contra y tuvo la abstención de la ex ministra de Seguridad. Complejo operar un futuro prominente para alguien que fractura en tres a una bancada de 21 integrantes. A esto se agrega que, desde hace meses, la otrora líder macrista no resuelve simples ascensos diplomáticos ya dictaminados, los cuales inhiben al resto en la carrera de la Cancillería. También aportó lo suyo Pablo Quirno.
Otra lupa grande se direcciona hacia el presidente de la comisión de Acuerdos, el aparente “karinista” Juan Carlos Pagotto. Fue él quien pisoteó y no publicó el despacho judicial que generó el embrollo. Días atrás, por orden de la Casa Rosada, buscó acelerar las firmas. Si esto ocurriese el miércoles y, de aprobarse pronto en el recinto, el postulante quedaría a tiro de una idea que circuló por el Ejecutivo: ubicarlo como número uno del Ejército. El conflicto surgió por el inevitable freno que activó la oposición dialoguista, clave para que salga todo lo que desea Balcarce 50.

“En la última sesión tuvimos que aplazar la discusión de la ley de propiedad privada y quedó para los próximos días, si logramos llegar en paz al recinto. En vez de serenarse, Pagotto y Bullrich llamaron sin avisar a Acuerdos. Para un punto solo. Un delirio. Piensan que es gratis tomar el pelo a quienes suelen ayudar. Si llegamos a la comisión, espero no aparezcan nuevas cosas raras con el pliego”, sentenció un aliado a Infobae. La referencia apunta hacia informes periodísticos relacionados con supuestas irregularidades en compras militares.
Lo más curioso es que, en Acuerdos, Bullrich sobrepasó todos los límites de convivencia -gracias a que fue avalada por el número en el recinto- y le aplicó al kirchnerismo una fuerte piña: de 17 lugares, le dejó dos en vez de cinco, que era el plan “original” avalado por oficialismo y dialoguistas. ¿Qué hizo la porteña? Como el cristinismo no se quería presentar a trabajar, le dio un lugar extra a la tucumana Sandra Mendoza, a la salteña Flavia Royón y al riojano Fernando Rejal.
Vale recordar que aquí es donde se inició el estallido por el pliego judicial que tanto dañó a la Casa Rosada y sobre el que se subió la ex ministra para hacer política. En la definición en el recinto y, luego de tanto drama, se abstuvo en vez de apoyar a una candidata observada sólo por ser familiar de un periodista que no cae bien en Balcarce 50.
Ibáñez está propuesto para pasar de general de brigada a general de división. Tras ello, le restaría el grado de teniente general, que es el máximo. La oposición dialoguista se pregunta por qué tanto apuro y si vale la pena acompañar el miércoles con las firmas. A partir de ahí, se ramifica: por fuera de la dupla Milei, en el Senado hay quienes comentan que al ministro de Defensa, Carlos Presti, no le agradaría el ascenso en cuestión. En tanto, otros le restan importancia a las acusaciones y creen que el militar tiene una carrera sólida que le permite soñar con lo que la secretaria general de Presidencia tenía pensado tiempo atrás y, por ahora, se encuentra bloqueado.
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