POLITICA
Un presidente con el método del escrache

Nada podría ser como parece. Un alto funcionario del Gobierno aseguraba ayer que el alboroto de Javier Milei en Brasil, durante el furioso fin de semana último, fue una sobreactuación del presidente argentino por una sugerencia de Donald Trump para que ayude a la familia Bolsonaro en el país vecino y perjudique al actual mandatario brasileño Lula da Silva. Lula buscará la reelección frente a Flávio Bolsonaro el próximo 4 de octubre; este Bolsonaro es hijo del expresidente de ese país, Jair Bolsonaro, condenado por el Tribunal Supremo de Justicia a 27 años de cárcel por el delito de liderar una organización criminal que intentó un golpe de Estado en 2023 para impedir que Lula asumiera la presidencia. Pero ningún funcionario del Gobierno dice saber si Trump le pidió tanto a Milei o si este decidió por su cuenta llegar hasta donde ningún otro presidente argentino había llegado en sus controversias internacionales.
En ese mismo fin de semana, Milei vio desde un stand de la Exposición Rural a José Ignacio de Mendiguren y le gritó, desaforado, “ladrón”. De Mendiguren fue un mal ministro de Duhalde y, más tarde, se camufló como presidente de la Unión Industrial cuando ya tenía el corazón cooptado por el peronismo massista. Con todo, un presidente de la Nación que se precie no puede imitar los modos del escrache que inauguraron aquí Quebracho y La Cámpora.
Sin duda, los desmanes que Milei protagonizó en Brasil fueron peores porque comprometieron con sorprendente inconsciencia el futuro de su país. Bolsonaro padre está bajo el régimen de prisión domiciliaria por su delicado estado de salud. La decisión de prorrogar la prisión domiciliaria del expresidente brasileño de forma indefinida la tomó el vicepresidente de ese Tribunal, Alexandre de Moraes, el mismo que decidió prohibirle a Milei que visitara al patriarca de los Bolsonaro en su casa cuando fue a Brasil en el fin de semana, que el Presidente convirtió aquí y allá en días de saña y delirio. De Moraes, tildado por Milei de “basura calva”, argumentó que Bolsonaro no podrá recibir visitas políticas antes de las elecciones presidenciales de octubre.
Nunca antes se había visto a un presidente tratar de la manera que Milei trató a Lula o a un juez supremo de un país extranjero sin que estos le hayan hecho nada ni le hayan dicho nada. Pero, ¿es una estrategia sobreactuada de Milei ante una sugestión de Trump o responde de algún modo a la necesidad de Milei de volver a la furia que lo hizo presidente en 2023? Las últimas encuestas en poder del gobierno indican que el Presidente está en el límite mismo, o por debajo del límite, de su reelección en primera vuelta dentro de más de un año. La última encuesta de Poliarquía coincide con aquellas mediciones. Si su porcentaje de votos en octubre de 2027 fuera de menos del 40 por ciento, Milei deberá ir a una segunda ronda electoral con el segundo candidato más votado. Y no importará la diferencia de votos en la primera vuelta de esos comicios. No obstante, nada justifica semejante empellón verbal y público del mandatario argentino a un presidente votado por su sociedad, en abierta campaña, además, a favor del candidato opositor a Lula. Si eso no es injerencia en los asuntos internos de otro país las palabras habrán perdido su sentido.
Milei, ni su canciller, Pablo Quirno, quien aplaudió al presidente argentino durante su diatriba contra Lula, tuvieron en cuenta los datos económicos que deberían prevalecer por encima de las ideologías. La influencia de la ideología en la política exterior es nociva si la aplica Cristina Kirchner, que la aplicó, o si la practica Milei. La única frontera que no existe para impedir el principio de no injerencia en asuntos internos de otro país son la violación de los derechos humanos o la ruptura del orden democrático mediante un golpe de Estado en un determinado país. Esta es una regla nueva, que antes no existía en la política internacional. Por eso, Fidel Castro estuvo tantos años en el poder refugiado injustamente en ese principio. De todos modos, la progresía o el liberalismo de sus gobernantes no son motivos para alterar las relaciones entre dos países.
La falta de respeto a la investidura presidencial de otro presidente le resta autoridad moral a un jefe del Estado para reclamar el respeto a su propia investidura. En síntesis, lo que Milei provocó con Brasil tiene el tamaño de una gravedad nunca vista antes. Para empeorar las cosas, este martes se sumó a la polémica la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en solidaridad con Lula y con serios cuestionamientos a Milei por la forma con que trató al mandatario brasileño. México y Brasil son las dos principales economías de América Latina.
Aunque esa no es la razón principal por la que todos los presidentes deben respetar a sus colegas, es oportuno recordar que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y que el comercio bilateral es de unos 30.000 millones de dólares anuales. Brasil es también el principal destino de las exportaciones industriales argentinas; ambos países, nucleados en el Mercosur, constituyen el principal mercado exportador de productos agropecuarios del mundo. Por eso extrañó aún más la presencia risueña y despreocupada al lado de Milei del canciller Quirno, que es también un economista diplomado en la Universidad de Pensilvania, en los Estados Unidos. Sabe, por lo tanto, la importancia real y estratégica de Brasil para la economía argentina.
Lula ha hecho también sus travesuras en la Argentina. Estuvo muy cerca de Daniel Scioli, en 2015, cuando este compitió con Mauricio Macri; dicen que le confesaba al entonces perdidoso candidato peronista (actual mileísta convencido, vale recordar) que su triunfo era esencial para conservar una línea progresista en América Latina y se puso abiertamente de su lado. Luego, fracasado el intento de aupar a Scioli a la presidencia, en 2019 se ocupó personalmente de apoyar a Alberto Fernández, a quien recibió en la sede de la Policía Federal de Curitiba, donde estaba preso acusado de corrupción; el político argentino era en ese momento solo un candidato que enfrentaba a Macri para impedir la reelección de este. Lo logró.
Antes, Alberto Fernández y el excanciller de Lula, Celso Amorim, recorrieron el mundo en defensa del expresidente brasileño que sobrellevaba acusaciones de prácticas corruptas. Por esos trámites, Alberto Fernández conoció al papa Francisco, a quien había visto de casualidad una sola vez cuando el entonces Pontífice era el cardenal de Buenos Aires. En 2023, Lula le envió unos veinte asesores electorales a Sergio Massa cuando este competía contra Milei por la presidencia. Lula siempre invocó la importancia de la Argentina en la configuración ideológica de América Latina. Fue improcedente que un presidente extranjero incursionara en cuestiones internas argentinas, pero Milei rompió todos los moldes previos cuando lo llamó a Lula “ladrón” y “presidiario”. Lula se metió en cruciales elecciones argentinas, pero nunca insultó a ningún presidente argentino, al menos públicamente.
Hasta hace poco, los presidentes convivían pacíficamente en el mundo con presidentes de otras ideologías. Trump rompió esa tradición cuando comenzó a agredir verbalmente a sus propios aliados de Europa o cuando descerrajó una guerra innecesaria contra Irán, a pesar de que el régimen de Teherán mereció siempre la protesta internacional por sus opresiones a los ciudadanos iraníes y por su promoción de atentados en países extranjeros, como los dos que impulsó y financió en la Argentina. En América Latina sucedía lo mismo. De hecho, hasta la misma Cristina Kirchner se llevó muy bien con Sebastián Piñera, el presidente chileno de derecha moderada que gobernó su país durante casi todo su primer mandato con la expresidenta argentina también en funciones en su país. Macri cohabitó en el sur de América con el progresista Tabaré Vázquez en Uruguay. El propio Tabaré Vázquez confesó luego que “con Macri resolví en 10 minutos cuestiones bilaterales que no había podido resolver con el kirchnerismo durante años”.
La chilena Michelle Bachelet fue presidente cuando Macri lo era de su país; Bachelet tiene una larga carrera política en el socialismo chileno, que formó parte de la Concertación, una alianza de centroizquierda que gobernó Chile desde el fin de Pinochet, en 1990, hasta el arribo de outsider Gabriel Boric en 2022, aunque ese período de 32 años incluyó también dos mandatos de Piñera, que no perteneció a la Concertación. Macri y Bachelet convivieron sin sobresaltos. Piñera y la concertación eran el establishment político chileno hasta que llegaron los outsiders Boric, de izquierda, y el actual José Antonio Kast, de derecha. Ni Boric ni Kast cometieron las transgresiones del presidente argentino. No todos los outsiders son lo mismo. A Macri, presidente de la Argentina en ese momento, le tocó también reunirse dos veces con la entonces presidenta brasileña, Dilma Rousseff, del lulista Partido de los Trabajadores, y los dos se entendieron sin arrebatos de ningún lado.
La furia de Milei contra Lula llevó a la diplomacia de Brasil a tensar las cuerdas con la Argentina. El canciller brasileño, Mauro Vieira, es un experto en la Argentina porque fue un excelente embajador de su país en Buenos Aires durante varios años. Vieira, un diplomático de carrera, llegó al extremo de calificar de “provocación sin precedentes” lo que hizo Milei en San Pablo cuando el fin de semana se fue a apoyar al hijo de su amigo Bolsonaro. Luego, Vieira llamó en consulta al embajador brasileño en Buenos Aires y él conoce la gravedad de esa decisión, que precede por lo general al retiro del embajador de un país. Es probable que Brasil no tome esa resolución por el momento porque valora lo suficiente la relación con la Argentina como para no darle tanta importancia a lo que dice (y a cómo lo dice) un presidente argentino con fama mundial de disruptivo, salvo la chicana del partido lulista de pedirle a la Justicia que investigue quién pagó el viaje de Milei. Es improbable también que no lo haga porque nadie pueda responder esta pregunta: ¿lo perjudican o lo benefician a Lula semejante agravios por parte de un presidente argentino? Lula es el jefe político de una nación con históricos rasgos nacionalistas.
Dicen en Madrid, por ejemplo, que el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, otra obsesión de la cólera mileísta, lo deja hacer y decir al mandatario argentino cuando este pasa por España, porque comprobó que le hace más bien que mal las injurias de un dignatario extranjero. Sánchez sobrelleva una historia de corrupciones demasiado cerca de él, pero la sociedad española prefiere juzgarlo ella y no dejar ese veredicto en una lengua foránea, que carece de inhibiciones. La otra pregunta que no tiene respuesta es cómo será en adelante la relación entre la Argentina y Brasil, sobre todo la que refiere al intercambio comercial. Como dice Andrés Malamud, si no pasara nada entre los dos países “entonces el mundo está cambiando ante nuestra vista”. Trump habrá inaugurado una nueva era en las relaciones internacionales, y la Argentina habrá cambiado su histórica política exterior que optó por el multilateralismo y respetó a todas las naciones. Habrá triunfado una política exterior de exclusivo sometimiento a las políticas de Washington y se habrá impuesto la paradoja en la que coexisten la ofensa y la subordinación.
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POLITICA
Una de las mayores empresas globales de servicios petroleros ratificó que no operará en Malvinas ni en Sea Lion

La empresaa Halliburton, una de las principales firmas que provee la tecnología, los equipos y el personal especializado para la extracción petrolera, ratificó hoy que no trabajará en el proyecto Sea Lion ni participará en ninguna actividad de exploración y producción de hidrocarburos en las Islas Malvinas o sus aguas circundantes, según informó Reuters.
La ratificación no es un gesto espontáneo: responde a un requerimiento directo del gobierno argentino en el marco de una ofensiva legal y diplomática que la Cancillería desplegó durante septiembre contra las empresas vinculadas al yacimiento.
Según se informó, el proveedor de servicios petroleros se comunicó con las autoridades argentinas, quienes habían planteado dudas sobre la posible participación de la empresa en el proyecto y sobre la aplicación de la legislación vigente y propuesta en relación con las actividades en el territorio en disputa.
La declaración se conoce despues de que el presidente argentino, Javier Milei, intensificó la reivindicación del país sobre las islas Malvinas con sanciones para las empresas implicadas en la explotación petrolera del territorio británico de ultramar.
Tras la cadena nacional, y la amenaza a las empresas que provean de lógisticas a las petroleras que operan en Sea Lion, la filial local de Halliburton ya había notificado el pasado 5 de septiembre su decisión de no participar en proyectos en Malvinas.
En el marco de la escalada de tensión política y diplomática entre la Argentina y el Reino Unido por la soberanía en Malvinas y el control del petroleo, la Cancillería distribuyó cerca de 180 notificaciones formales a firmas de servicios petroleros de todo el mundo, advirtiéndoles que cualquier colaboración con Sea Lion las dejaría inhabilitadas para operar en Vaca Muerta, la formación de hidrocarburos no convencionales con epicentro en Neuquén que produce más de 600.000 barriles diarios.

Esa advertencia ya había tenido efecto en septiembre, cuando SLB (antes Schlumberger) y Baker Hughes hicieron públicos comunicados en igual sentido que el de Halliburton. Las tres compañías concentran la mayor parte de la capacidad técnica global para perforaciones mar adentro de la escala que requiere Sea Lion.
La presión sobre Sea Lion no se limita al plano administrativo. A mediados de septiembre, la jueza federal de Tierra del Fuego, Mariel Borruto, dictó una medida cautelar que ordenó a Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum suspender cualquier acto material vinculado al proyecto, incluidas perforaciones, infraestructura submarina, ductos y extracción comercial. La medida se fundó en la ausencia de una evaluación de impacto ambiental validada por las autoridades nacionales argentinas. El propio fallo reconoció que su efectividad práctica depende de la cooperación internacional, dado que el proyecto opera bajo licencias británicas.
En paralelo, el canciller Pablo Quirno presentó una denuncia penal contra cinco firmas vinculadas a Navitas Petroleum —entre ellas sus subsidiarias directas y la canadiense Eco (Atlantic) Oil & Gas— por operar en la Cuenca Malvinas Norte sin autorización argentina. La ley argentina prevé para estos casos penas de hasta 20 años de inhabilitación y 15 años de prisión. El proceso sancionatorio alcanza en total a unas 60 personas y empresas, entre operadores, accionistas, ejecutivos y proveedores estratégicos de países como el Reino Unido, Israel, Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, los Países Bajos y Suecia.
El paso más audaz llegó el 30 de agosto, cuando Argentina notificó formalmente al Reino Unido el inicio de un procedimiento de arbitraje bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) y le otorgó un plazo de 14 días para paralizar las operaciones. “Si en dos semanas el Reino Unido no frena la explotación ilegítima, vamos a ir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar”, escribió Milei en X. De no mediar una respuesta, Argentina avanzará con una demanda formal ante ese tribunal, con sede en Hamburgo.
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POLITICA
Los factores a los que ponen el foco en Wall Street ante la escalada del riesgo país de la Argentina

WASHINGTON.- Mientras la plana mayor del Gobierno, con el presidente Javier Milei a la cabeza, multiplica los anuncios de inversiones millonarias en los sectores energético y minero desde París, a 5800 kilómetros, en Nueva York, las señales de la incertidumbre sobre la economía argentina que genera el anticipo de la discusión electoral de cara a 2027 y un contexto externo más desafiante se han traducido en una suba del riesgo país a su valor más alto del año y vaivenes en los bonos soberanos en dólares.
Así lo señalaron analistas de mercado, economistas y traders en Wall Street consultados por , en una jornada marcada por la nueva suba del indicador elaborado por JP Morgan, que trepó este viernes un 3% hasta alcanzar los 655 puntos básicos. Solo en los dos primeros días de octubre sumó 48 unidades (+7,9%).
“La suba del riesgo país ha sido significativa y ya revirtió prácticamente toda la compresión que siguió a la mejora en las calificaciones de la deuda. Hay un componente importante de carácter coyuntural, gatillado por la suba de las tasas globales, que redujo de manera marcada el apetito por activos de riesgo, incluido el crédito argentino. Pero también hay un componente electoral que no estaba hace unos meses”, señaló el economista Javier Timerman, fundador de AdCap Grupo Financiero, conocedor de lo que miran en Wall Street.
Timerman, que la semana pasada siguió en Nueva York las presentaciones de Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, y que ajota está en París por la Argentina Week, señaló que la debilidad de los datos económicos de los últimos días se combina con una agenda política que volvió a dominar los titulares, y que eso obligó a Wall Street —que venía concentrado en las elecciones presidenciales de Brasil y de medio término en Estados Unidos— a “recalibrar su percepción sobre el riesgo electoral argentino”.
“Tanto en Nueva York como en París, el Gobierno dejó claro que no se desviará de la lucha contra la inflación. El escenario todavía es muy favorable para el oficialismo, pero el grado de optimismo se moderó significativamente respecto de los meses anteriores, con la caída de la actividad en ciertos sectores, y eso es lo que reflejan los bonos”, dijo a .
En las últimas semanas se publicaron datos negativos de la economía argentina que son seguidos de cerca desde Nueva York, como la caída de 2,9% de la actividad económica en julio respecto de junio, el aumento de la pobreza –pasó de 28,2% a fines de 2025 a 32,3% en el primer semestre de este año–, una leve suba del desempleo y el pronóstico del JP Morgan de una contracción en el tercer trimestre, entre otros.
Respecto al factor externo que impacta en las posiciones argentinas, Fernando Losada, managing director en Oppenheimer & Co. y que cubre mercados emergentes globales para la empresa de servicios financieros, señaló que el aumento generalizado de rendimientos de bonos del Tesoro norteamericano -a 10 años quedó en su mayor nivel en dos décadas- representa un shock negativo para todos los países periféricos.
“Más allá de alguna volatilidad temporal, la tendencia es hacia tasas de interés en Estados Unidos que van a mantenerse en niveles más altos. En el caso particular de la Argentina, el choque externo se combina con la incertidumbre electoral, que muy probablemente continúe en las próximas semanas o meses, sobre todo si las encuestas mostraran un escenario peleado para los comicios de 2027″, explicó a .
En una entrevista pregrabada, Caputo sostuvo este viernes en el cierre del Coloquio de IDEA, en Mar del Plata, que “una mitad” del alza del riesgo país es atribuible al contexto internacional que afecta a todos los países, “un shock externo bastante brutal en el que, en cualquier otro momento, la Argentina hubiera durado cinco minutos”.
Con una fuerte frase, Caputo también indicó que la otra mitad que explica el alza es propia del país: “Un temor a que vuelva el pasado, que generó un cierto temor a volver al infierno”.
“Habría que preguntarle al ministro por qué la Argentina ya caía antes de que arrancara el shock externo”, ironizó, tras escuchar a Caputo, un manager director de una firma global de banca de inversión y mercados de capitales con sede en Nueva York.
El impacto externo se explica en gran parte por la volatilidad del precio del petróleo a raíz del conflicto en Medio Oriente, que según los expertos mantiene abierta la incertidumbre sobre cuánto durará el elevado nivel de las tasas en Estados Unidos.
Por su parte, Martín Castellano, economista jefe para América Latina del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), una asociación global del sector financiero, remarcó que la incertidumbre sobre la Argentina se produce “por cierta anticipación en la discusión electoral” y “un contexto externo más desafiante” en las últimas semanas.
“En la Argentina el potencial para cambios bruscos es bastante más alto que en otros países de la región y los desafíos desde el punto de vista de estabilidad macroeconómica siguen siendo mayores”, dijo Castellano, que esta semana estuvo en Buenos Aires junto a un grupo de más de diez inversores globales de Estados Unidos, Japón, Dinamarca, Inglaterra y Canadá. También tuvieron un paso por Chile, y notaron que la polarización que existe en la Argentina “es mucho más marcada” que en el país vecino.
“Vimos al Gobierno muy compenetrado en reforzar los colchones de liquidez para generar confianza y, de este modo, apuntalar la actividad económica. Los inversores miran con mucho detalle los distintos instrumentos disponibles y particularmente las señales políticas de amplitud en la relación con sectores afines”, explicó el economista a .
En ese sentido, Castellano señaló que una “mayor persistencia y consistencia en la búsqueda de acuerdos con sectores comprometidos con mantener el rumbo actual de la política económica es clave para fortalecer la confianza y sostener el crecimiento”.
Justamente ese fue el principal foco al que apuntó el Fondo Monetario Internacional (FMI) el jueves pasado, cuando reconoció sus inquietudes por el crecimiento en la Argentina al advertir que debería “ampliarse” y que “se distribuya de manera más equitativa entre los distintos sectores de la economía y entre los trabajadores”.
El economista Guillermo Mondino, profesor de la Universidad de Columbia, en Nueva York, y asesor de fondos de inversión, señaló en tanto que si bien no nota un “dramatismo” en Wall Street por la situación de la Argentina, dijo que “el mercado no estuvo particularmente impresionado” con los últimos indicadores económicos que surgieron desde Buenos Aires.
“Se escucha mucho de traders que por los títulos del Tesoro norteamericano u otros factores se superaron los límites que gatillan coberturas automáticas o que ponen incómodos a los administradores de riesgo. Los movimientos de precio de corto plazo son los que generan situaciones incómodas”, dijo a .
“Dicho eso, no todo está bien en la Argentina. La caída [del Gobierno] en las encuestas, si bien predecible y no particularmente fuerte, contribuye a aumentar el riesgo electoral. Mas allá de lo que aseguren los funcionarios de turno, la historia argentina no ayuda y lo que se ha visto en estos meses tampoco elimina las dudas. No es todo riesgo político o riesgo macro argentino, pero tampoco hay que minimizar la sensación de riesgo creciente que viene desde la Argentina”, añadió.
Un trader en Nueva York que sigue de cerca los vaivenes de la economía argentina también marcó el impacto del shock, aunque reconoció que “adicionalmente está el factor de las elecciones que le pega particularmente a la Argentina muy duro, mucho más que a otros países de la región por su historia”.
Uno de los consultados hizo notar que aún en la previa de los comicios presidenciales de este domingo en Brasil, que enfrenta a dos modelos opuestos como los de Luiz Inacio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro, el riesgo país se mantuvo estable en torno a los 170 puntos básicos, con una dinámica contenida a pesar de la fuerte polarización electoral.
“Cuando hay un cambio de signo político en la Casa Rosada es como borrón y cuenta nueva. Entonces, la incertidumbre sobre el rumbo económico es mucho más alta”, graficó el trader.
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El DNU 70 de Milei, en la mira: optimismo en el Gobierno porque creen que la oposición no conseguirá derogarlo

Esta semana se realizaron acercamientos significativos entre la Casa Rosada y un grupo de gobernadores que viajaron a París a mostrarse junto al Gabinete Nacional en el Argentina Week. “Parecía un viaje de egresados”, afirmaba jocosamente uno de los altos dirigentes que se sacó una foto con el ministro de Economía, Luis Caputo. Aunque todavía no se hicieron menciones a futuros apoyos legislativos, se desprende que después del viaje se exacerbará un toma y daca entre la Nación y varias provincias. Los primeros, para recibir los votos necesarios en debates clave, y los segundos, para retener el poder en sus distritos.
Si bien el Gobierno está negociando los apoyos para votaciones clave como el Presupuesto 2027 y la Reforma Política (que contiene la suspensión de las PASO), esta semana se presentó el desafío de desactivar la nueva ofensiva de la oposición más dura que busca rechazar el DNU 70/23, el cual contiene la derogación de la Ley de Tierras.
La Cámara de Diputados tiene convocada una sesión especial para el 15 de octubre con el objetivo de derogar ese megadecreto que Javier Milei firmó al inicio de su gestión y que desreguló amplios sectores de la economía. El Senado ya lo había rechazado en marzo de 2024, por lo que un voto negativo en la Cámara baja representaría su caída definitiva. El detonante fue un fallo de la Corte Suprema que restableció los límites a la compra de tierras rurales por extranjeros, uno de los 366 artículos que componen el texto.

Si la sesión prospera, una serie de regulaciones hoy suspendidas volverían a tener fuerza de ley. La Ley de Alquileres retornaría con plazos mínimos de tres años y ajuste semestral; las empresas de medicina prepaga volverían a necesitar autorización estatal para subir sus cuotas; y la Ley de Abastecimiento y la Ley de Góndolas recuperarían vigencia. En materia de comercio exterior, el Estado recuperaría la facultad de imponer restricciones a exportaciones e importaciones, y regiría nuevamente la Ley de Compre Nacional. El proceso de privatizaciones de empresas estatales, incluida la cesión accionaria de Aerolíneas Argentinas, también quedaría sin respaldo legal.
El Gobierno descarta que la oposición logre reunir el quórum necesario —129 diputados— y trabaja en alternativas para frenar la sesión. Tres integrantes de la Mesa Política que hablaron con Infobae afirmaron que comenzaron las reuniones para impedir que Unión por la Patria, la izquierda y los terceros bloques que acompañaron la firma del pedido de sesión logren su cometido y consigan el quórum para tratarlo. Son incluso más optimistas sobre la posibilidad de que no se derogue ese DNU. “Las negociaciones ya empezaron desde el mismo miércoles por la mañana”, afirman. Los gobernadores forman parte de ese bloque con el que se negocian las adhesiones.
En el recinto mismo, el bloque de La Libertad Avanza ya cuenta con el apoyo del PRO y de una parte de la UCR. Uno de los legisladores más importantes de ese espacio dio su perspectiva de cómo evolucionará la situación de aquí a dos semanas, que es cuando está convocada la sesión opositora: “No pueden conseguir ese número (para rechazar el DNU). No va a tener buena prensa. Eso no es discapacidad ni morosidad”.
¿Existe la posibilidad de que el Gobierno ceda con algunos proyectos opositores para sumar fuerzas? Por ahora no está dentro de las conversaciones, pero el PRO está particularmente interesado en que se puedan poner en discusión los proyectos de Electromovilidad, la reforma de la Alerta Sofía, el incremento de penas para delitos contra la propiedad rural y una iniciativa para que se permita sembrar cultivos como maíz y soja al costado de las rutas.
Uno de los miembros de la Mesa Política plantea la estrategia de la siguiente manera: “Lo más probable es que vayamos a sacar un proyecto específico para tratarlo separado del DNU completo. Todavía no está completamente definido. No digo que la tengamos fácil, pero vamos a salir para adelante bien”.
La oposición evalúa varios caminos para restablecer los límites a la compra de tierras rurales por extranjeros. Una es incorporar la restitución de la Ley de Tierras y la anulación del artículo 154 del DNU 70/23 en el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, como propuso Miguel Ángel Pichetto. Cuando el diputado nacional propuso aquella alternativa el miércoles por la tarde, varios diputados nacionales de LLA repitieron en privado que era la mejor alternativa de todas. También se analiza reflotar el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada para fijar algún límite a las operaciones.

El bloque peronista del Senado impulsó la iniciativa de aprobar una ley que derogue solo ese artículo. Esta última opción preservaría el resto del decreto, pero permitiría al presidente Javier Milei vetarla, mientras que el rechazo total del DNU no podría ser revertido por veto presidencial.
El diputado Esteban Paulón, de Provincias Unidas, sostuvo en Infobae en Vivo que si Diputados rechaza el DNU 70/2023 la Ley de Tierras volvería a regir en 15 días y se restablecerían las restricciones para la compra de campos por parte de extranjeros. Aun así, los números para su aprobación no están claros.
En materia de endeudamiento, los votos permanecen abiertos: el oficialismo tiene dictamen de mayoría, pero la oposición debería rechazarlo primero y luego unificar apoyos entre sus dos propuestas alternativas, una de refinanciación y otra que suma topes a los intereses, por lo que no hay números asegurados. En discapacidad, La Libertad Avanza parte de una posición más sólida: su dictamen, acordado con bloques aliados y gobernadores, reuniría cerca de 127 votos y quedaría a dos votos de la mayoría simple, mientras que una parte de la oposición cuestiona la redacción y sostiene su proyecto para prorrogar por un año la emergencia vigente.
Luis Caputo,Gobernadores
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