Duras críticas de la FATSA a las cámaras empresariales
- 122/75 (clínicas, sanatorios, geriátricos y neuropsiquiátricos)
- 108/75 (centros de diagnóstico, análisis clínicos, consultorios y otros sin internación)
- 103/75 (hospitales privados)

En un contexto de caída del consumo, mayor peso de las ventas online y crisis interna, Musimundo cerró 20 sucursales en el nordeste del país, más precisamente en Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones. La compañía no dio precisiones pero allegados dijeron a Infobae que se habrían perdido más de 100 puestos de trabajo.
En el marco de su concurso preventivo, versiones cercanas a la empresa confirmaron a este medio que buscarán saldar la deuda de la compañía y salir del paraguas judicial. También ratificaron el cierre de las sucursales, pero advirtieron que se trata de establecimientos donde están “duplicados”. Esto es, localidades donde la marca tiene más de un punto de venta.
La medida sorprendió a los empleados de las sucursales alcanzadas, que esperan precisiones sobre el pago de salarios adeudados y las indemnizaciones correspondientes tras los cierres, según reportó el medio Conclusión.
“Hasta el martes pasado el gerente regional nos decía que pasábamos todos con nuestra antigüedad a la nueva empresa que iba comprar”, contó a Misiones Online Noelia Ibarra, quien trabajaba en uno de los locales de Posadas desde hace 16 años.

Luego, les comunicaron que “se frustró la venta, que se cerraba y que no nos iban a pagar el sueldo del mes de agosto trabajado tampoco”. De este modo, el despido se informó de manera verbal.
Carsa, la empresa chaqueña propietaria de la cadena de retail, había pedido en julio el concurso preventivo, una decisión que la firma notificó oficialmente a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires a través de una comunicación formal.
La compañía ya había apelado anteriormente a esta herramienta judicial como mecanismo para reestructurar sus obligaciones. En junio de 2018, se había presentado en concurso de acreedores, en aquel momento con una deuda declarada de 900 millones de pesos.
Ahora, según los datos del central de deudores del Banco Central, a fines de mayo de 2026 la firma registraba pasivos con entidades bancarias por aproximadamente 3.060 millones de pesos. El principal acreedor es el Banco Nación, con una deuda cercana a los $1.549 millones, mientras que el Nuevo Banco del Chaco aparece con otros 300 millones de pesos. La deuda concursal asciende a 63.500 millones de pesos.
La decisión de recurrir al concurso preventivo no estaría vinculada con un incumplimiento bancario inminente, sino con la intención de ordenar y reestructurar el conjunto de los pasivos de la compañía.

En las semanas previas a la presentación del concurso, se había iniciado la negociación de una posible venta de Musimundo a los propietarios de On City, la cadena surgida del rebranding de los locales operados por Electrónica Megatone. Sin embargo, no hubo acuerdo entre las partes.
En octubre de 2024, Electrónica Megatone comenzó con el proceso de cambio de identidad comercial de cerca de 200 sucursales. En tanto, unas 70 continuaron operando bajo la marca Musimundo, que quedó exclusivamente en manos de Carsa.
Esto se da en un contexto de reconfiguración del sector, impulsado por cambios en el modelo de negocio, en el que el comercio electrónico gana cada vez mayor participación.
En este escenario, las empresas cuyo principal diferencial históricamente estuvo asociado a una amplia presencia de tiendas físicas, como Musimundo, se encuentran particularmente afectadas.
En ese sentido, según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), durante el primer semestre de 2026, las ventas online crecieron un 28% interanual, alcanzando una facturación de $19.533.815 millones, aunque por debajo de la inflación del 33,5%, lo que implica una caída real. Se realizaron 181,5 millones de órdenes de compra (+21%) y se vendieron 248 millones de productos (+22%).
“El canal sigue creciendo, y para las empresas encuestadas, concentra más de un cuarto del total de ventas, representando el 28%”, señala el estudio y agrega que 6 de cada 10 compañías lo ven aumentando igual o más que el físico.
El panorama plantea un desafío para las cadenas de electrodomésticos y tecnología, que deben sostener su operación en un mercado con consumo debilitado, costos elevados y nuevos hábitos de compra.

El gremio que lidera Héctor Daer convocó a una huelga por 24 horas en todo el país. Críticas a los empresarios. ¿Dictan la conciliación obligatoria?
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El Gobierno podría apelar a una combinación de compras de divisas del Banco Central y mayor financiamiento en pesos para reconfigurar su programa financiero, ante el encarecimiento de las emisiones de deuda en dólares. La posible sustitución parcial de las colocaciones de de bonos soberanos en el mercado local por dólares adquiridos por el BCRA pondría el foco sobre las próximas licitaciones del Tesoro y sobre la evolución de la tasa TAMAR.
La hipótesis surge en un escenario marcado por el aumento de las tasas internacionales y por una suba del riesgo país argentino, dos factores que encarecen el acceso a los mercados voluntarios de deuda. En ese contexto, la emisión de Bonar 2029, prevista como una de las fuentes de financiamiento, perdió atractivo para el Tesoro por las tasas que debería convalidar.
El analista financiero José Bano planteó que la falta de emisiones de Bonar 2029 (AO29) puede modificar la forma de alcanzar los objetivos de acumulación de divisas. “El programa financiero de este año incluye que se emitan AO29”, señaló, aunque advirtió que con los niveles actuales de tasa “no se están emitiendo” y que el rendimiento debería bajar de forma considerable antes de fin de año para habilitar nuevas colocaciones.
La otra vía es la compra de dólares en el mercado oficial por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Según un comentario de Inviu, la entidad monetaria compró USD 291 millones en una sola rueda, su mayor adquisición diaria desde el 24 de julio, y acumuló USD 631 millones durante octubre.
Esas compras fortalecen las reservas y, a la vez, pueden darle al Tesoro una fuente alternativa de dólares para atender los próximos vencimientos de deuda. El punto central es que las divisas adquiridas por el BCRA no ingresan de forma automática a las cuentas del Tesoro: si el Gobierno necesita utilizarlas para pagar servicios de deuda, deberá comprárselas a la autoridad monetaria.
Bano describió esa secuencia durante el streaming Mundo Dinero del 13 de octubre. “El Banco Central compra, pero el Tesoro se lo tiene que comprar”, explicó. Para hacerlo, añadió, el Tesoro necesitará pesos, lo que puede traducirse en un mayor protagonismo de las licitaciones de instrumentos denominados en moneda local.
La dinámica implicaría un cambio de composición del financiamiento, antes que una eliminación completa de las emisiones en dólares. En lugar de tomar deuda directamente en moneda extranjera a tasas elevadas, el Tesoro buscaría captar pesos en el mercado local y luego emplearlos para adquirir dólares del BCRA. El costo financiero se trasladaría, en parte, desde la deuda hard dollar hacia las tasas que el Gobierno deba ofrecer en las licitaciones en pesos.
El economista jefe de Grupo ST, Rodrigo Benítez, vinculó la suba de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos con los desafíos de Argentina. Según explicó, el incremento de la tasa libre de riesgo dificulta el ingreso de capitales a los mercados emergentes, mientras que el aumento del riesgo país local suma una prima adicional para cualquier emisión argentina.
“Si el Tesoro no consigue dólares vía mercado, vía bancos comerciales, vía organismos o vía préstamos bilaterales, se los va a tener que comprar al Central”, sostuvo Benítez. Esa operación, continuó, obligaría al Tesoro a administrar con más cuidado su programa de financiamiento en pesos.
El analista señaló que cada vencimiento de deuda en moneda local deja de ser solo una cuestión de renovación. El Tesoro necesitaría obtener recursos suficientes para cubrir los pagos que vencen y, eventualmente, conseguir fondos adicionales para adquirir las divisas acumuladas por el BCRA.
“La conclusión mía es que eso te va a implicar no problemas de deuda, sino que te va a pedir una tasa real un poco más alta para el año que viene”, dijo Benítez. Su planteo apunta a que las necesidades de financiamiento pueden sostener las tasas en pesos por encima de las expectativas previas, aun si el escenario macroeconómico se mantiene estable.
En ese marco, la TAMAR, referencia de las tasas mayoristas del mercado de pesos, aparece como una variable a seguir. Si el Tesoro debe competir por liquidez para renovar vencimientos y captar financiamiento neto, la tasa podría mantenerse elevada o incluso subir.

Benítez consideró que los bonos atados a la TAMAR pueden funcionar como cobertura ante ese escenario. “Si pienso que va a haber movimiento de la tasa de interés, quiero estar lo más corto posible, no quiero estar expuesto a duration”, afirmó. También anticipó presión estacional sobre las tasas hacia diciembre y la posibilidad de niveles más altos durante el segundo trimestre de 2027, en la antesala electoral.
Para Damián Vlassich, de IOL Inversiones, los instrumentos TAMAR ofrecen una alternativa de estrategia de corto plazo. El analista mencionó los bonos con vencimiento en 2029, que rendían TAMAR más cerca de 10 puntos porcentuales, como una opción para devengar esa tasa durante los meses siguientes. La recomendación, de todos modos, depende del perfil de riesgo y del horizonte de cada inversor.
Paula Bujía, por su parte, incluyó en su cartera un bono dual con vencimiento en enero de 2028, que combina cobertura atada al dólar oficial y a la TAMAR. La analista sostuvo que los bonos vinculados a esta tasa resultan atractivos en un contexto de mayor demanda de pesos, aunque advirtió sobre los riesgos asociados a eventuales cambios en el esquema cambiario.
La atención del mercado estará puesta en los resultados de las próximas licitaciones de deuda en pesos. No alcanzará con observar si el Tesoro renueva el total de los vencimientos: será relevante determinar si logra colocar más de lo que vence, con qué instrumentos lo hace y a qué tasas.
Bano consideró que una licitación con sobrerenovación permitiría captar los pesos necesarios para avanzar luego en la compra de dólares al BCRA. Inviu planteó una lectura similar al señalar que la acumulación de reservas es una señal favorable, aunque su impacto dependerá de la capacidad del Tesoro para transformar esos dólares en recursos disponibles sin agrandar de forma significativa las necesidades de financiamiento en pesos.
La próxima licitación ofrecerá una primera señal sobre la profundidad de esa estrategia y sobre la disposición del mercado a financiar al Tesoro en moneda local en un contexto de tasas internacionales más altas y riesgo país todavía elevado.
Luis Caputo,CFO Summit,Argentina,discurso

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