Del ajuste del gasto a la recaudación
Los supuestos que sostienen la cuenta
El rebote que todavía no aparece
- La pesca, con una expansión de 44,7%
- La minería y las canteras, con 16,4%
- El agro, con 6,9%

Le Blé, la cadena de panaderías y cafeterías que buscaba replicar la esencia francesa en Buenos Aires, pidió la apertura de su concurso preventivo ante la Justicia. La sociedad que opera la marca, Be Larch S.A., declaró 76 acreedores y una deuda total de $1.566,8 millones. En este contexto, la empresa cerró la mitad de sus locales, redujo su plantilla de 49 a 15 empleados y hoy gestiona de forma directa una única sucursal.
De acuerdo con los datos del central de deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la compañía acumula 175 cheques rechazados sin fondos por un monto de $204.957.453. Según el expediente judicial, la propia firma ubicó el inicio de la cesación de pagos el 10 de abril de este año, cuando no pudo cubrir la cámara compensadora bancaria y los cheques que había entregado comenzaron a rechazarse.
En el expediente judicial, Be Larch describe un deterioro que se aceleró durante 2024 y 2025. La compañía perdió unidades comerciales relevantes, vio salir a franquiciados de alta facturación y enfrentó una contracción del consumo en gastronomía, panadería y cafetería. El problema de fondo fue estructural: la firma había armado su operación para una etapa de expansión que no se sostuvo, y esa estructura quedó sobredimensionada para el nuevo tamaño del negocio. A eso se sumaron el aumento de los costos operativos, laborales y fiscales, y las dificultades para acceder al crédito.
La cadena de cafeterías llegó a operar 39 sucursales entre propias y franquiciadas; en tanto, hoy, mantiene alrededor de 20, la mayoría bajo la modalidad de franquicia. El único local que Le Blé explota de forma directa está en Tres de Febrero 1059, en la Ciudad de Buenos Aires, donde también funciona la sede social y la administración central de la compañía.

En este escenario financiero complejo, la empresa también redujo su plantilla de empleados de 49 trabajadores directos en noviembre de 2025 a 15 en la actualidad. A su vez, entre los acreedores privilegiados del expediente aparecen varios juicios por despido con créditos de $112,5 millones, $76,1 millones, $66,6 millones y $57,9 millones, además de reclamos de menor monto. La empresa señala en la presentación judicial que la preservación de esas fuentes de trabajo es una de las razones centrales para solicitar el concurso, un mecanismo que busca evitar la quiebra y permitir una negociación ordenada con los acreedores.
Entre los principales acreedores figuran el Banco Galicia, por $196 millones; Lodiser, por $182,8 millones; la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), por $163,1 millones; Banco Ciudad, por $134,2 millones; Banco Nación, por $125 millones; Café Expreso, por $119,6 millones; y Banco Macro, por $75 millones. Consultada por Infobae, la compañía indicó que no tiene comentarios para aportar en el marco de su proceso judicial.
Le Blé nació en 2008 de la mano de su dueño, Pablo “Paul” Petrelli, y su esposa, Donatienne Fievet, un matrimonio argentino-belga que apostó por llevar a Buenos Aires el concepto de las boulangeries francesas: panadería, cafetería y elaboración propia. El primer local abrió en septiembre de ese año en Álvarez Thomas y Céspedes, en el barrio de Colegiales, con una inversión inicial cercana a los USD 150.000. Ambos fundadores venían de la industria aerocomercial, donde habían construido una carrera de más de dos décadas, y se habían conocido mientras trabajaban en Chile para la aerolínea LAN.
El negocio creció. Para 2018 la cadena ya contaba con 22 sucursales, desarrolló un centro de producción propio y encontró en las franquicias un motor de expansión. En su mejor momento, Le Blé llegó a informar 39 locales y evaluó la posibilidad de desembarcar en Madrid, aunque esa operación nunca se concretó. Para 2026, la firma proyectaba sumar otras cinco sucursales en el AMBA. Ninguna abrió.
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El presidente Javier Milei negó hoy que la economía argentina se encamine a una recesión y sostuvo que el menor dinamismo responde a una etapa de cambios en la estructura productiva. “Lo que hay es una desaceleración del ritmo de expansión”, afirmó al ser consultado por la caída mensual de 2,9 % que registró la actividad en julio.
Milei cuestionó la lectura de los datos desestacionalizados y argumentó que las transformaciones que atraviesa la economía reducen la precisión de esas mediciones. “Cuando usted construye un indicador desestacionalizado, se arma en función de la historia. Si su economía está teniendo muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal”, sostuvo. Según planteó, el Gobierno sigue especialmente el indicador de tendencia-ciclo porque considera que permite observar mejor la evolución general de la actividad.
El mandatario afirmó que durante su gestión hubo crecimiento del producto, aseguró que su gobierno completará cuatro años de expansión económica y destacó los registros de consumo, exportaciones y PBI per cápita. “Estamos en niveles máximos de PBI y de PBI per cápita, máximos de consumo privado y máximos de exportaciones”, sostuvo. Ante el planteo sobre el estancamiento de algunos rubros del consumo masivo, respondió que existe un cambio en las modalidades de compra: “El consumo está en máximo histórico. Lo que está cambiando es la modalidad de consumo”.
En ese sentido, mencionó a las plataformas de comercio electrónico y las compras en el exterior como parte de ese cambio. “Mire los balances de Mercado Libre y se va a dar cuenta”, dijo. También relató una conversación sobre las dificultades de ventas de comercios de indumentaria: “Le preguntaron a una chica dónde compraba y respondió: ‘En Temu’. Listo, se acabó la discusión”.
Milei defendió la apertura comercial y la desregulación como instrumentos para reasignar recursos hacia actividades más competitivas. “La economía está cambiando, está reasignando recursos y hay una parte de la economía que se queda atrás”, afirmó. Para ejemplificar su postura, comparó esa situación con la eventual quiebra de una fábrica de televisores en blanco y negro y sostuvo que no tendría sentido mantenerla con barreras comerciales o emisión monetaria.
El Presidente argumentó que las restricciones a las importaciones perjudican a los consumidores porque limitan su capacidad de elegir y encarecen los precios. “Si yo me quiero comprar otra marca, es un problema mío qué marca me quiero comprar”, afirmó al recordar el caso de los neumáticos. “Si además esa situación hace que usted tenga que pagarlo cuatro o cinco veces más caro, lo están robando”, agregó, antes de cuestionar la protección a determinados sectores como un beneficio otorgado por la política.
Sobre la desocupación, Milei relativizó el incremento y aseguró que el nivel actual no se aleja de los registros de 2023. “No son números sustancialmente distintos a los que teníamos durante 2023”, sostuvo. Además, señaló que el promedio histórico de desempleo en la Argentina es de 9,8 % y atribuyó parte del fenómeno a una mayor cantidad de personas que busca empleo.
El jefe de Estado también defendió la creación de puestos de trabajo, incluidos los informales, y rechazó la caracterización de “uberización” para describir los cambios laborales. “Trabajo es trabajo”, respondió. “El Uber alguien lo tiene que tomar. Si alguien lo está usando es porque lo puede pagar y porque entonces hay otro empleo en otro lado; hay demanda para ese empleo”, afirmó.
Durante la entrevista, Milei vinculó la falta de inversiones y de nuevas contrataciones formales con el escenario electoral. “Cuando usted va a hacer una contratación, es una decisión de largo plazo. Hay un montón de inversiones que están esperando”, dijo. Y agregó: “Usted no se va a jugar a formalizar y terminar de materializar ciertas inversiones si del otro lado viene Drácula, Frankenstein y todo el tren fantasma”.
Por otro lado, sostuvo que el Gobierno tiene cubiertas sus necesidades de financiamiento hasta fines del año próximo y defendió la estrategia para contener la demanda de dólares. “La probabilidad de default que el mercado le asigna a este gobierno es cero, literalmente”, aseguró. También enumeró la acumulación de reservas, los swaps con Estados Unidos y China y las posiciones en el mercado de futuros como parte de las herramientas oficiales frente a la volatilidad cambiaria.
Noticia en desarrollo.

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