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ECONOMIA

Universidades nacionales: el gobierno quiere consolidar el ajuste fiscal a un sistema en el que solo se gradúa 1 de cada 22 estudiantes

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El recorte en las transferencias universitarias (36% con el actual Gobierno) fue menor al de las partidas destinadas a las provincias y a la inversión real directa.

El sostenimiento del equilibrio de las cuentas públicas se ha consolidado como el eje central de la administración nacional actual. En este escenario, el gasto destinado a las universidades nacionales ha ocupado un lugar preponderante en el debate público, no solo por su impacto social sino por su relevancia estadística dentro de la estructura de erogaciones del Estado.

Un informe detallado del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea analiza con precisión técnica cuánto pesan realmente estos fondos sobre los recursos estatales y de qué manera su evolución condiciona la meta del superávit fiscal.

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Desde el inicio de la gestión en diciembre de 2023, el Poder Ejecutivo implementó un proceso de consolidación fiscal con el objetivo de eliminar el déficit financiero. Este ajuste se manifestó con especial intensidad durante el año 2024, periodo en el cual las erogaciones totales del Sector Público Nacional registraron una caída del 26,3% en términos reales. Al sumar la dinámica proyectada para el año 2025, la reducción acumulada del gasto primario entre 2023 y 2025 alcanza el 27,6%. Dentro de este esquema de contracción generalizada, las transferencias a las universidades nacionales no fueron la excepción, experimentando una reducción real del 36% en el mismo periodo de comparación.

Para comprender el peso relativo de la educación superior en el presupuesto, resulta necesario observar la participación de estas partidas respecto al Producto Interno Bruto (PIB). Según los datos procesados por el Ieral, el financiamiento universitario alcanzó un pico histórico en el año 2015, cuando representó el 0,85% del PIB. Entonces se inició una tendencia decreciente que se acentuó en los últimos dos años. Para el cierre de 2024, el gasto en universidades nacionales se ubicó en el 0,53% del PIB, y las proyecciones para el año 2025 sitúan esta cifra en el 0,51%. Este nivel de inversión guarda similitud con los registros de principios de siglo, marcando un retorno a niveles de participación estatal que habían sido superados hace más de una década.

El informe destaca que, a pesar de la relevancia política del sector, el gasto universitario representa una porción acotada dentro del universo total de gastos del Estado Nacional. Al analizar la composición del ajuste, se observa que otras partidas han sufrido recortes significativamente más profundos en términos porcentuales. Mientras que las transferencias a las universidades cayeron un 36%, las transferencias a las provincias registraron una baja del 77% y la Inversión Real Directa se desplomó un 69%. Esto indica que, si bien el sector universitario contribuye al equilibrio fiscal mediante la reducción de su presupuesto real, el grueso del ajuste fiscal se ha sustentado en otras áreas de la administración central y en las prestaciones de la seguridad social.

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Uno de los puntos centrales del análisis del Ieral radica en la composición interna del gasto universitario. El Estado Nacional destina la gran mayoría de estos recursos al pago de salarios. Específicamente, el 90% de las transferencias enviadas a las casas de estudio se consumen en haberes para el personal docente y no docente. El resto del presupuesto se distribuye en un 7% destinado a gastos de funcionamiento, un 2% para los hospitales universitarios y el resto a otros gastos. Esta estructura de costos implica que cualquier debate sobre el financiamiento universitario es, en esencia, un debate sobre la paritaria salarial del sector.

El informe del Ieral recuerda que la sanción de la Ley 27.795 introdujo mecanismos de indexación que obligan al Estado a ajustar los presupuestos de funcionamiento de las universidades por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de manera bimestral y a recomponer los salarios en función de la inflación. Lógicamente, a indexación genera una rigidez presupuestaria que limita la capacidad de maniobra del Ministerio de Economía ante eventuales caídas en la recaudación, poniendo en riesgo el compromiso de déficit cero.

Desde la perspectiva del equilibrio fiscal, el peso de la educación superior también se analiza bajo la lupa de la eficiencia y la equidad distributiva. El informe señala una brecha significativa entre los recursos invertidos y los resultados académicos obtenidos. En el año 2023, apenas el 4,4% de los estudiantes del sistema universitario nacional lograron graduarse. Esto es, 1 de cada 22, relación notablemente inferior a la de otros países de la región. Mientras que Argentina produce 44 graduados por cada 1.000 estudiantes, Brasil alcanza los 123 y Chile llega a los 194, casi el triple y más del cuádruple, respectivamente.

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Este escenario supone un costo de oportunidad para el Estado, que financia trayectorias educativas prolongadas que no siempre culminan en la obtención de un título profesional.

Asimismo, el análisis del Ieral aborda la distribución del gasto según el nivel de ingresos de los beneficiarios. El informe menciona que “el gasto universitario tiene un sesgo pro-rico”, basado en datos que indican que el 20% de los hogares con mayores ingresos de la población absorbe el 27% del presupuesto universitario. En contraste, los sectores de menores ingresos presentan tasas de asistencia y terminalidad mucho más bajas. Desde el punto de vista de las finanzas públicas, esto plantea un interrogante sobre la regresividad del sistema actual y la posibilidad de implementar mecanismos donde los sectores con mayor capacidad contributiva colaboren en el financiamiento de la educación superior.

En cuanto al conflicto normativo actual, el Poder Ejecutivo ha enviado al Congreso un nuevo proyecto de ley en febrero de 2026 que busca reemplazar las cláusulas de indexación vigentes. La propuesta oficial contempla una recomposición de los salarios del 4,1% en tres tramos (marzo, julio y septiembre de 2026). Además, supedita las actualizaciones de los gastos de funcionamiento a que la inflación acumulada supere el 14,6% anual. Este diseño normativo tiene como objetivo explícito subordinar el gasto universitario a la disponibilidad de recursos y a las metas de inflación del presupuesto nacional, evitando que los fondos universitarios se conviertan en un factor de desequilibrio financiero imprevisto.

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De esta manera, se plantean dos escenarios diferentes. Si se aplica la Ley 27.795, las transferencias a universidades en 2026 alcanzarían 6,8 billones de pesos a precios de diciembre 2025, suponiendo inflación prevista en el presupuesto (0,76% del PIB). En cambio, de aplicarse el Proyecto, se alcanzaría un gasto por transferencias a universidades nacionales de 5,5 billones de pesos (0,53% del PIB).

El informe concluye que la solución a la tensión entre el financiamiento universitario y el equilibrio fiscal no debe limitarse únicamente a la cuantía de los fondos, sino a la reforma de su gestión. El documento indica que la actualización de las partidas por inflación puede ser una medida de emergencia, pero no resuelve los problemas estructurales.

Entre las alternativas propuestas para aliviar la carga sobre el Tesoro Nacional, se menciona la creación de alícuotas adicionales en el impuesto a las Ganancias para los graduados de universidades públicas o para las familias de altos ingresos cuyos hijos asisten a estas instituciones. También se sugiere la implementación de un sistema de “retribución diferida”, donde los profesionales contribuyan al sistema una vez que se inserten en el mercado laboral y alcancen un determinado nivel de ingresos.

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En definitiva, el peso de los fondos universitarios sobre los recursos del Estado es significativo en términos de su rol como empleador y formador de capital humano, pero su impacto en el equilibrio fiscal depende en parte de la capacidad de evitar mecanismos de actualización que se disparen de forma autónoma a la recaudación nacional.

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ECONOMIA

El Banco Central desaceleró la compra de dólares, pero se acerca a los USD 11.000 millones en 2026

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El BCRA hilvanó 111 jornadas consecutivas con saldo comprador dentro y fuera del mercado cambiario. (REUTERS/Marcos Brindicci)

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) suma 111 jornadas consecutivas con saldo comprador en el mercado de cambios, después de haber superado la meta anual de acumulación de divisas. El viernes, la entidad sumó USD 50 millones y el total acumulado en 2026 ya supera los 10.800 millones de dólares.

Desde que se implementó el nuevo esquema monetario en enero, el BCRA incorporó USD 10.853 millones a través de operaciones tanto en el mercado como fuera de él en compras en bloque. Solo el 2 de enero se registró un saldo vendedor; durante las demás jornadas, el organismo cerró con compras, alcanzando un máximo diario de USD 457 millones el 10 de abril.

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Las proyecciones oficiales anticipaban un saldo neto comprador para 2026 de entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, según la disponibilidad de divisas y la demanda de pesos. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, señaló que la dinámica de estos factores resultará determinante para sostener los objetivos planteados.

No obstante, el equipo económico considera que la acumulación de divisas por parte del BCRA podría superar los 17.000 millones de dólares este año.

Durante la tercera semana de junio, el BCRA adquirió USD 233 millones, lo que implica una desaceleración respecto a los USD 436 millones de los cinco días hábiles previos. En este sentido, cabe aclarar que hubo un día menos esta semana por el feriado del lunes 15 de junio por el Paso a la Inmortalidad de Martín Miguel de Güemes. En lo que va del mes, el total ya alcanza los 1.106 millones de dólares.

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La entidad ya sobrepasó la meta de compras de divisas fijada para 2026. En el primer trimestre, el crecimiento de las reservas netas estuvo condicionado por las necesidades de financiamiento del Tesoro. Para sostener el ritmo de compras, el BCRA expandió la base monetaria sin esterilizar los pesos, mientras que el Tesoro absorbió ese excedente mediante la colocación de deuda en moneda local, con el objetivo de estabilizar el tipo de cambio y la inflación.

El sector agropecuario y el energético continúan siendo claves en la acumulación de reservas. Además, la emisión de deuda de empresas y provincias en mercados internacionales amplió el margen de maniobra del Banco Central. En mayo, esta cifra llegó a 1.500 millones de dólares y, desde las elecciones legislativas, el monto acumulado ronda los 12.000 millones de dólares.

Al cierre de la jornada, las reservas brutas del BCRA se ubicaron en USD 47.419 millones, con una caída diaria de USD 134 millones, una baja semanal de 51 millones de dólares y una contracción mensual de 823 millones de dólares. En mayo, el stock había crecido USD 3.708 millones, llevando el stock del Central a su mayor nivel en siete años, superando el récord de febrero en la actual gestión.

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El dólar sigue avanzando

Una mayor actividad tanto por parte de empresas como de consumidores, impulsada en parte por el pago del medio aguinaldo, reforzó la tendencia alcista del dólar durante junio, ya que estos actores incrementaron sus operaciones de compra en los bancos.

El incremento en la cotización, registrado a lo largo de las cuatro jornadas hábiles de la última semana, fue avalado por el Banco Central, que también intervino en el mercado spot con adquisiciones significativas.

Este viernes, la presión sobre el tipo de cambio se intensificó debido a una disminución en la oferta de divisas, que fue unos USD 160 millones menor en comparación con el jueves, en un contexto marcado por el feriado en Estados Unidos. En el segmento de contado se negociaron USD 408,1 millones y el precio del dólar subió diez pesos o 0,7%, para cerrar en 1.461 pesos.

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En lo que va de junio, el tipo de cambio oficial registra un aumento de 53 pesos, equivalente a un 3,8 por ciento. Se prevé que este avance supere ampliamente a la inflación del mes, una situación que no ocurría desde octubre del año pasado.

Por su parte, el dólar mayorista alcanzó su nivel más elevado desde el 12 de enero, ubicándose en $1.467,50, y superó nuevamente el cierre de 2025, que fue de 1.455 pesos. A pesar de esto, la inflación acumulada en 2026 ronda el 16%, por lo que el dólar mantiene una pérdida de valor real en ese período.

El Banco Central estableció el tope de su banda cambiaria en $1.790, lo que deja al dólar mayorista unos 330 pesos por debajo de ese límite, equivalente a una diferencia del 22,6 por ciento. Este margen permite que la autoridad monetaria continúe realizando compras en el mercado de contado sin poner en riesgo el esquema vigente.

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ECONOMIA

Mercados: cuáles son los activos y sectores ganadores y perdedores en un escenario de paz en Oriente Medio

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Los agentes bursátiles adaptaron rápido sus carteras ante el nuevo marco geopolítico (Foto: Reuters).

Así como el inicio de las hostilidades en Oriente Medio reconfiguró las proyecciones para las carteras de activos bursátiles a partir del 28 de febrero, el anuncio de un acuerdo de paz entre los Estados Unidos e Irán volvió a modificar los fundamentos del mercado y dejó en la última semana a una serie de acciones y sectores beneficiados por la normalización geopolítica, a la vez que otros devolvieron parte de las recientes ganancias.

El acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán provocó una caída abrupta del precio del petróleo y una fuerte suba de los índices tecnológicos y de consumo discrecional, a la vez que castigó a las acciones energéticas y a la industria militar.

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El barril de crudo Brent del Mar del Norte, que registró un máximo de 2026 de USD 118 el barril el 31 de marzo, se acomodó ahora en torno a USD 80 (bajó 32%), aunque conserva una suba de más de 30% en el primer semestre.

La evolución del precio del petróleo Brent en 2026
La evolución del precio del petróleo Brent en 2026

A medida que se aleja la hipótesis de conflicto en torno al Estrecho de Ormuz, se abarata la energía, el petróleo regresa a la cotización de comienzos de año y se desactivan las expectativas de mayor inflación global.

En Estados Unidos se dio vuelta la página con la llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal. Las previsiones acerca de una eventual suba de las tasas de interés hacia fin de este año también alteraron el mapa para las inversiones.

La perspectiva de menor inflación da a los bancos centrales margen para mantener estables o bajar las tasas de interés

A primera vista, en un escenario de paz o distensión en Oriente Medio, los ganadores son los activos de consumo, acciones tecnológicas y divisas de mercados emergentes gracias a la caída del petróleo y menor inflación. Los perdedores son las acciones energéticas, el sector de defensa y los bonos soberanos debido a la menor demanda de coberturas.

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Tecnología y semiconductores: Lideran las subas, impulsadas por el optimismo y la inteligencia artificial. Ejemplos clave son Intel (14,6%) y Nvidia (2,8% por ciento).

Consumo Discrecional y Retail: La menor presión inflacionaria energética libera capital para el consumo, beneficiando a gigantes como Amazon (1,2 por ciento).

Un Brent debajo de USD 80 reduce significativamente el riesgo de que la inflación energética continúe contaminando otros componentes de la economía (Cisternas)

Activos latinoamericanos: Wall Street celebra el escenario global y los bonos y acciones emergentes, como los activos argentinos del sector financiero, lograron capitalizarlo: Banco Francés (8,5%), Supervielle (4,5%), Banco Macro (3,9%) y Grupo Galicia (1,7%).

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Bienes Raíces (REIT) y Bitcoin: Son activos que experimentan repuntes rápidos al disminuir la volatilidad y la incertidumbre geopolítica. En el caso de la principal criptomoneda, en USD 63.000, no consiguió despegar en lo inmediato, aunque se estabilizó tras haber tocado un piso desde septiembre de 2024 -por debajo de USD 60.000- a principios de junio.

Aerolíneas y cruceros: Se benefician directamente del abaratamiento del combustible y la recuperación del turismo. Destacan acciones como Delta Airlines (2,9%) y Norwegian Cruise Line (7,2 por ciento).

Sector Energético: Al hundirse la cotización del petróleo crudo (aproximadamente un 5% semanal), las acciones de gigantes petroleros pierden terreno. Empresas afectadas incluyen a ExxonMobil (6%), Chevron (6,6%) y Occidental Petroleum (6,6%). Aún con muy buenos fundamentos de fondo, esta dinámica golpeó a acciones argentinas vinculadas al sector, como YPF (10,5%) y Vista Energy (5%), Tenaris (9,1%) y Pampa Energía (2%).

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Industria Aeroespacial y de Defensa: El cese de las hostilidades disminuye la demanda de armamento. Acciones como Lockheed Martin (6,9%) sufrieron retrocesos notables tras confirmarse el alto al fuego.

Fuente: Rava Bursátil-precios en dólares.
Fuente: Rava Bursátil-precios en dólares.

Activos de refugio (Oro): Históricamente, el metal precioso se utiliza como cobertura frente al conflicto. Cuando hay paz, los inversores deshacen estas posiciones, provocando caídas en su cotización, cedió 1,2% en la última semana, a USD 4.163 la onza, aunque el descenso se amplía a 23% desde USD 5.405 en el inicio de las hostilidades entre los Estados Unidos e Israel contra Irán. El oro había anotado un récord nominal en los USD 5.586 intradiario el 29 de enero de este año.

Bonos del Tesoro: Al reducirse la incertidumbre inflacionaria y el riesgo sistémico, los inversores abandonan la seguridad de la deuda gubernamental de Estados Unidos, lo que baja el valor de los bonos del Tesoro y estabiliza los rendimientos a largo plazo. Como ejemplo de esta variable, la tasa del Treasury a diez años, una referencia internacional, retrocedió la última semana a 4,45% anual, un mínimo desde el 27 de mayo, en un marco de mayor distensión geopolítica.

“Desde una perspectiva económica, la caída del petróleo representa una noticia positiva para la inflación mundial, un Brent operando nuevamente bajo los USD 80 reduce significativamente el riesgo de que la inflación energética continúe contaminando otros componentes de la economía, esto es especialmente relevante para economías importadoras netas de energía, tanto en América Latina como en Europa y Asia, que se traduce en menores costos energéticos, una moderación de las presiones inflacionarias, una mejora del poder adquisitivo de los consumidores y un alivio para sectores altamente dependientes del combustible”, observó Sergio Cisternas, analista de mercados de EBC Financial Group, con sede en Santiago de Chile.

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Este shock de descompresión energética le permitió al mercado digerir el sismo del un dot plot agresivo de la Fed que anticipa al menos una suba de tasas para este año (Vlassich)

“En Vaca Muerta, el efecto es más limitado. Un petróleo más barato puede enfriar proyectos marginales, pero no cambia el atractivo central del yacimiento mientras se mantengan la producción récord actual, las inversiones, la expansión en infraestructura y la expectativa de mayores exportaciones energéticas”, aportó Alexander Londoño, analista de Mercados, ActivTrades.

“Este shock de descompresión energética le permitió al mercado digerir el sismo del miércoles provocado por la Fed de Kevin Warsh, que tras congelar las tasas en 3,50%-3,75% e inaugurar cinco comisiones de reforma, delineó un dot plot (diagrama de puntos) agresivo que anticipa al menos una suba de tasas para este año», definió Damián Vlassich, Team Leaer de Estrategias de Inversión en IOL.

Alexander Londoño: Un petróleo más barato puede enfriar proyectos marginales, pero no cambia el atractivo central del yacimiento de Vaca Muerta (Foto: Reuters)
Alexander Londoño: Un petróleo más barato puede enfriar proyectos marginales, pero no cambia el atractivo central del yacimiento de Vaca Muerta (Foto: Reuters)

Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, advirtió que “la corrección de los ADR bancarios abrió valuaciones más atractivas, pero la recuperación del sector dependerá de variables macroeconómicas concretas. Para que los bancos vuelvan a liderar será necesario ver una mejora en los niveles de actividad, una reducción de la morosidad y un crecimiento más sostenido del crédito. Por eso seguimos viendo una oportunidad interesante, aunque principalmente con un horizonte de mediano y largo plazo más que como una apuesta táctica de corto recorrido”.

También en las Bolsas aumentan las expectativas por las Ofertas Públicas Iniciales (IPO por sus siglas en inglés) de grandes compañías ligadas a la tecnología y la Inteligencia Artificial, que pueden generar movimientos disruptivos. El reciente lanzamiento de SpaceX revolucionó los negocios, aunque al súbito asenso inicial de casi 60% en tres ruedas le sucedió una toma de ganancias de un 15%, para dejar a la acción de la compañía aeroespacial de Elon Musk en los 185 dólares.

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“La llegada de SpaceX al mercado abrió una nueva alternativa para los inversores argentinos mediante el Cedear SPCX, aunque la compañía enfrenta expectativas de crecimiento y rentabilidad muy exigentes”, analizó un reporte de Cohen Aliados Financieros.

El reciente lanzamiento de SpaceX revolucionó los negocios
El reciente lanzamiento de SpaceX revolucionó los negocios

Con una valoración bursátil de USD 2,437 billones, Space X se posicionó en una semana como una de las compañías más valiosas del mundo, apenas debajo de Amazon, y considera por los analistas como la “octava Magnífica”.

En este sentido, Anthropic y OpenAI presentaron confidencialmente ante la SEC la documentación necesaria para su Oferta Pública Inicial. Ambas compañías compiten por ser las primeras en salir a Bolsa en Wall Street, con valoraciones objetivo cercanas al billón de dólares, si bien las condiciones regulatorias y del mercado podrían afectar su calendario final».



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Cuántos dólares le faltan a Economía para cubrir los vencimientos hasta fin de 2027: la demanda cambiaria preelectoral es clave

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El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que los vencimientos de deuda hasta 2027 están cubiertos, pero el mercado observa la capacidad de intervención oficial.

Con los anuncios de la última semana, en el mercado confían que el Ministerio de Economía podrá cubrir los vencimientos que restan hasta 2027. En la consultora 1816 consideran que el programa financiero para lo que queda del mandato de Javier Milei está cerrado. El propio ministro Luis Caputo lo deslizó al pasar, sin dar detalle.

Otra cuestión que se analiza es si además de las herramientas para honrar los compromisos en moneda extranjera Economía necesitará más recursos para afrontar posibles presiones sobre el dólar. Eso demanda un mayor margen de maniobra y lo llevaría colocar bonos en los mercados internacionales.

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Semanas atrás, durante el 43° Congreso Anual del IAEF, Caputo afirmó, sin dar mayores detalles, que el país está “totalmente cubierto” para afrontar los vencimientos de deuda en el mandato de Javier Milei. Solo remarcó la buena sintonía con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y elogió el vínculo con Kristalina Georgieva y Luis Cubeddu.

En su último informe, la consultora 1816, una de las más importantes de la City porteña, aseguró que, más allá de cómo se consiga el dinero para los pagos, «lo que parece evidente es que no hay ningún riesgo de incumplimiento de los vencimientos 2027″. Es una muy buena noticia de cara al año electoral, considerando los antecedentes históricos de Argentina.

En ese sentido, la consultora hiló fino y aseguró en las última semanas, que con lo que conseguido hasta ahora y los anuncios por venir, Caputo tendría USD 13.100 millones y solo le restarían conseguir USD 17.600 millones para cubrir los vencimientos hasta diciembre de 2027. Una cifra, que por cómo se componen, no sería complicado de lograr.

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infografia

Hasta el momento el Tesoro juntó USD 3.082 millones mediante licitaciones de Bonares, ya depositados en el Banco Central (BCRA). Además, también en la última semana, sumó la confirmación de garantías del Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que habilitan financiamiento privado a seis años de plazo por cerca de USD 4.000 millones.

Para1816, el programa financiero se completa con la inminente renovación de los repos del BCRA, que suman USD 6.000 millones y vencen entre octubre de 2026 y abril de 2027. Prueba de este inminente anuncio es que para asegurar la operación, el Tesoro entregó al BCRA bonos AL35 y AE38 como garantía. Se perfila así la arquitectura para afrontar los vencimientos en divisas de los próximos meses.

La consultora calculó que, entre lo que resta de 2026 y todo 2027, la Argentina debe afrontar pagos por USD 30.700 millones en moneda extranjera, incluyendo compromisos con el sector privado, el FMI y el Club de París. Con los tres factores mencionados —los depósitos del Tesoro, las garantías internacionales y el probable rollover de los repos—, el país contaría con USD 13.100 millones. Así, restaría financiar USD 17.600 millones para cubrir la totalidad de los vencimientos.

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Para cerrar esa diferencia, en la consultora 1816, consideran que Caputo cuenta con tres alternativas: emisión de nuevos Bonares (restan USD 366 millones del bono AO28 y podrían lanzarse otros títulos), emisión internacional de deuda (los Globales largos rinden menos de 9%), rollover del Fondo Monetario Internacional (FMI) (los pagos netos al Fondo suman USD 7.900 millones, aunque eso exigiría negociar un nuevo programa), o uso directo de reservas internacionales.

En la visión de 1816, no hay riesgo de default en el horizonte, a diferencia de 2019, cuando tras las PASO el gobierno de Mauricio Macri reperfiló vencimientos de Letes y Lecap y restableció controles cambiarios antes de las elecciones generales.

Pero la consultora detecta otro desafío: la cantidad de recursos líquidos necesarios para sostener la estabilidad cambiaria si el clima político o electoral genera presión sobre el dólar. Ante ese escenario, consideran probable que el Gobierno decida lanzar una emisión de deuda offshore en lo que resta de 2026, como parte de la “preparación para 2027”.

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La consultora 1816 proyectó que restan financiar USD 17.600 millones y que la clave será el margen de maniobra para enfrentar presiones cambiarias.
La consultora 1816 proyectó que restan financiar USD 17.600 millones y que la clave será el margen de maniobra para enfrentar presiones cambiarias.

Tras la victoria de Fuerza Patria (FP) en la provincia de Buenos Aires hasta los comicios nacionales en octubre de 2025, el swap con Estados Unidos fue la herramienta que salvo al equipo económico. Desde la victoria del oficialismo en las elecciones legislativas, el BCRA redujo drásticamente su deuda con el Banco de Pagos Internacionales (BIS) durante 2026: pasó de USD 2.600 millones a fines de 2025 a solo USD 600 millones en la primera semana de junio.

Pero el escenario desde ese entonces cambio y podría cambiar aún más. La administración de Donald Trump fue muy cuestionado por la ayuda al Gobierno de Javier Milei y legisladores demócratas presentaron un proyecto para frenarla. En noviembre en EEUU hay elecciones “de medio términos”, en los que el oficialismo suele ser derrotado. Por eso en 1816 ven que la escapatoria sería tener más poder de fuego vía colocaciones en el mercado internacional. Una alternativa que pese a la baja del riesgo país de los últimos días, al terreno de 430 puntos básicos (p.b.), aún se niega.



Luis Toto Caputo,ExpoEFI,economía,Argentina,ministro,finanzas,conferencia,discurso,gobierno,inversión

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