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ECONOMIA

Universidades nacionales: el gobierno quiere consolidar el ajuste fiscal a un sistema en el que solo se gradúa 1 de cada 22 estudiantes

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El recorte en las transferencias universitarias (36% con el actual Gobierno) fue menor al de las partidas destinadas a las provincias y a la inversión real directa.

El sostenimiento del equilibrio de las cuentas públicas se ha consolidado como el eje central de la administración nacional actual. En este escenario, el gasto destinado a las universidades nacionales ha ocupado un lugar preponderante en el debate público, no solo por su impacto social sino por su relevancia estadística dentro de la estructura de erogaciones del Estado.

Un informe detallado del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea analiza con precisión técnica cuánto pesan realmente estos fondos sobre los recursos estatales y de qué manera su evolución condiciona la meta del superávit fiscal.

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Desde el inicio de la gestión en diciembre de 2023, el Poder Ejecutivo implementó un proceso de consolidación fiscal con el objetivo de eliminar el déficit financiero. Este ajuste se manifestó con especial intensidad durante el año 2024, periodo en el cual las erogaciones totales del Sector Público Nacional registraron una caída del 26,3% en términos reales. Al sumar la dinámica proyectada para el año 2025, la reducción acumulada del gasto primario entre 2023 y 2025 alcanza el 27,6%. Dentro de este esquema de contracción generalizada, las transferencias a las universidades nacionales no fueron la excepción, experimentando una reducción real del 36% en el mismo periodo de comparación.

Para comprender el peso relativo de la educación superior en el presupuesto, resulta necesario observar la participación de estas partidas respecto al Producto Interno Bruto (PIB). Según los datos procesados por el Ieral, el financiamiento universitario alcanzó un pico histórico en el año 2015, cuando representó el 0,85% del PIB. Entonces se inició una tendencia decreciente que se acentuó en los últimos dos años. Para el cierre de 2024, el gasto en universidades nacionales se ubicó en el 0,53% del PIB, y las proyecciones para el año 2025 sitúan esta cifra en el 0,51%. Este nivel de inversión guarda similitud con los registros de principios de siglo, marcando un retorno a niveles de participación estatal que habían sido superados hace más de una década.

El informe destaca que, a pesar de la relevancia política del sector, el gasto universitario representa una porción acotada dentro del universo total de gastos del Estado Nacional. Al analizar la composición del ajuste, se observa que otras partidas han sufrido recortes significativamente más profundos en términos porcentuales. Mientras que las transferencias a las universidades cayeron un 36%, las transferencias a las provincias registraron una baja del 77% y la Inversión Real Directa se desplomó un 69%. Esto indica que, si bien el sector universitario contribuye al equilibrio fiscal mediante la reducción de su presupuesto real, el grueso del ajuste fiscal se ha sustentado en otras áreas de la administración central y en las prestaciones de la seguridad social.

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Uno de los puntos centrales del análisis del Ieral radica en la composición interna del gasto universitario. El Estado Nacional destina la gran mayoría de estos recursos al pago de salarios. Específicamente, el 90% de las transferencias enviadas a las casas de estudio se consumen en haberes para el personal docente y no docente. El resto del presupuesto se distribuye en un 7% destinado a gastos de funcionamiento, un 2% para los hospitales universitarios y el resto a otros gastos. Esta estructura de costos implica que cualquier debate sobre el financiamiento universitario es, en esencia, un debate sobre la paritaria salarial del sector.

El informe del Ieral recuerda que la sanción de la Ley 27.795 introdujo mecanismos de indexación que obligan al Estado a ajustar los presupuestos de funcionamiento de las universidades por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de manera bimestral y a recomponer los salarios en función de la inflación. Lógicamente, a indexación genera una rigidez presupuestaria que limita la capacidad de maniobra del Ministerio de Economía ante eventuales caídas en la recaudación, poniendo en riesgo el compromiso de déficit cero.

Desde la perspectiva del equilibrio fiscal, el peso de la educación superior también se analiza bajo la lupa de la eficiencia y la equidad distributiva. El informe señala una brecha significativa entre los recursos invertidos y los resultados académicos obtenidos. En el año 2023, apenas el 4,4% de los estudiantes del sistema universitario nacional lograron graduarse. Esto es, 1 de cada 22, relación notablemente inferior a la de otros países de la región. Mientras que Argentina produce 44 graduados por cada 1.000 estudiantes, Brasil alcanza los 123 y Chile llega a los 194, casi el triple y más del cuádruple, respectivamente.

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Este escenario supone un costo de oportunidad para el Estado, que financia trayectorias educativas prolongadas que no siempre culminan en la obtención de un título profesional.

Asimismo, el análisis del Ieral aborda la distribución del gasto según el nivel de ingresos de los beneficiarios. El informe menciona que “el gasto universitario tiene un sesgo pro-rico”, basado en datos que indican que el 20% de los hogares con mayores ingresos de la población absorbe el 27% del presupuesto universitario. En contraste, los sectores de menores ingresos presentan tasas de asistencia y terminalidad mucho más bajas. Desde el punto de vista de las finanzas públicas, esto plantea un interrogante sobre la regresividad del sistema actual y la posibilidad de implementar mecanismos donde los sectores con mayor capacidad contributiva colaboren en el financiamiento de la educación superior.

En cuanto al conflicto normativo actual, el Poder Ejecutivo ha enviado al Congreso un nuevo proyecto de ley en febrero de 2026 que busca reemplazar las cláusulas de indexación vigentes. La propuesta oficial contempla una recomposición de los salarios del 4,1% en tres tramos (marzo, julio y septiembre de 2026). Además, supedita las actualizaciones de los gastos de funcionamiento a que la inflación acumulada supere el 14,6% anual. Este diseño normativo tiene como objetivo explícito subordinar el gasto universitario a la disponibilidad de recursos y a las metas de inflación del presupuesto nacional, evitando que los fondos universitarios se conviertan en un factor de desequilibrio financiero imprevisto.

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De esta manera, se plantean dos escenarios diferentes. Si se aplica la Ley 27.795, las transferencias a universidades en 2026 alcanzarían 6,8 billones de pesos a precios de diciembre 2025, suponiendo inflación prevista en el presupuesto (0,76% del PIB). En cambio, de aplicarse el Proyecto, se alcanzaría un gasto por transferencias a universidades nacionales de 5,5 billones de pesos (0,53% del PIB).

El informe concluye que la solución a la tensión entre el financiamiento universitario y el equilibrio fiscal no debe limitarse únicamente a la cuantía de los fondos, sino a la reforma de su gestión. El documento indica que la actualización de las partidas por inflación puede ser una medida de emergencia, pero no resuelve los problemas estructurales.

Entre las alternativas propuestas para aliviar la carga sobre el Tesoro Nacional, se menciona la creación de alícuotas adicionales en el impuesto a las Ganancias para los graduados de universidades públicas o para las familias de altos ingresos cuyos hijos asisten a estas instituciones. También se sugiere la implementación de un sistema de “retribución diferida”, donde los profesionales contribuyan al sistema una vez que se inserten en el mercado laboral y alcancen un determinado nivel de ingresos.

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En definitiva, el peso de los fondos universitarios sobre los recursos del Estado es significativo en términos de su rol como empleador y formador de capital humano, pero su impacto en el equilibrio fiscal depende en parte de la capacidad de evitar mecanismos de actualización que se disparen de forma autónoma a la recaudación nacional.

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ECONOMIA

Más allá del fútbol: cómo es el intercambio comercial de la Argentina con Austria, Argelia y Jordania

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Jordania es el rival mundialista con mayor potencial de crecimiento comercial para Argentina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Mundial de fútbol no solo enfrenta selecciones en la cancha. También pone en primer plano vínculos que, en el comercio internacional, funcionan con lógica propia: la de los granos, los lácteos, las carnes y las materias primas que Argentina envía al mundo. Los rivales de la Albiceleste en la fase de grupos —Jordania, Argelia y Austria— son mercados con dinámicas muy distintas, pero con un denominador común: el sector agroindustrial argentino ocupa en todos ellos un lugar central.

Así lo analiza la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en un informe elaborado por Guido D’Angelo y Emilce Terré, que repasa los principales números del intercambio bilateral con estos tres países y con las naciones anfitrionas del torneo.

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El maíz, la soja, los lácteos y la carne son los productos que aparecen con mayor frecuencia en ese mapa exportador. Y aunque las cifras varían según el destino, el patrón se repite: Argentina exporta commodities y productos agroindustriales, e importa desde esos mercados insumos o bienes industriales. La cancha del comercio exterior, en ese sentido, tiene reglas distintas a las del fútbol.

El último de los rivales de Argentina en la fase de grupos es, al mismo tiempo, el que presenta el mayor potencial de crecimiento en la relación comercial. Jordania compra a la Argentina maíz en grano y harina de soja para alimentación animal, además de cebada, queso mozzarella y merluza.

El país árabe integra la región de Medio Oriente, que según la BCR representa “el segundo superávit comercial más importante del comercio exterior argentino”. Eso ubica a toda la región —y a Jordania como parte de ella— como un destino estratégico para las exportaciones nacionales.

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De acuerdo a los datos publicados por la BCR, elaborado en base a informes de Indec, en 2025 la Argentina logró exportaciones por USD 728 millones a Jordania, con una fuerte participación de la soja y el maíz.

El informe señala que, con mejores condiciones de acceso, Argentina tiene mucho potencial para ampliar sus ventas a este destino, especialmente en carne y cueros bovinos. Se trata de dos de los sectores donde el país tiene mayor competitividad relativa, y donde las barreras arancelarias o sanitarias pueden representar la diferencia entre participar o no del mercado.

En ese sentido, la relación con Jordania no es la de un socio consolidado, sino la de uno en construcción: hay un piso firme de intercambio en granos y derivados de la soja, pero el techo está más alto de lo que el comercio actual refleja.

Con Argelia, la relación comercial tiene historia. Argentina sostiene relaciones diplomáticas con ese país desde su independencia, en 1962. En términos económicos, Argelia es la cuarta economía de África, detrás de Nigeria, Sudáfrica y Egipto, y representa el 7% del PBI del continente. Con esos tres países, concentra cerca de la mitad de toda la economía africana.

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En 2025, argelia compró productos argentinos por un total de USD 1.143 millones. El vínculo comercial bilateral tiene un producto dominante: el maíz. En 2025, Argentina exportó a ese destino 3,2 millones de toneladas de maíz por un valor de 575 millones de dólares. Ese volumen representó el 10% de las exportaciones totales de maíz del año pasado y explicó la mitad de todas las exportaciones argentinas hacia ese destino. El récord histórico de envíos maiceros a Argelia se registró en 2019, cuando se superaron las 4 millones de toneladas. En la última campaña, Argelia fue el tercer destino más relevante del complejo maíz, detrás de Vietnam y Egipto.

Detrás del maíz aparece la leche entera en polvo, que concentra prácticamente la totalidad de las exportaciones del complejo lácteo a ese mercado. Con más de 290 millones de dólares exportados en 2025, Argelia se posicionó como el segundo destino más importante para los lácteos argentinos, solo superado por Brasil. La BCR destaca que Argelia es uno de los principales consumidores de lácteos del mundo: según la FAO, el consumo promedio de leche allí alcanza los 145 litros por habitante por año, muy por encima de los 90 litros del promedio mundial.

El complejo soja también tiene presencia: en 2025, las exportaciones a Argelia superaron los 220 millones de dólares, con un 80% explicado por harina de soja y el resto por aceite. El volumen total exportado fue próximo a 1 millón de toneladas, lejos aún del récord de 2018, cuando los despachos superaron 1,8 millones de toneladas.

En lo que va de 2026, el trigo y los tubos de acero sin costura emergieron como nuevos productos que ganan peso en el comercio bilateral. Del otro lado de la balanza, Argelia es un proveedor relevante de urea para Argentina, siendo el tercer origen del fertilizante nitrogenado en 2025. La BCR remarca que Argelia “espera ser cada vez más protagonista de la demanda de productos agro de África”, lo que proyecta al país como un destino de creciente interés para el agro argentino.

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El vínculo con Austria es el más modesto de los tres en términos de volumen exportador, pero no por eso irrelevante.

Los cueros bovinos, los vinos y los huevos son los principales productos agroindustriales que Argentina vende al país europeo. El intercambio bilateral superó los 100 millones de dólares el año pasado, un máximo desde 2015 según la oficina nacional de estadísticas de Austria.

Relación comercial entre Argentina y Austria
Austria es el rival de fase de grupos con el que Argentina tiene el intercambio más acotado, aunque el comercio bilateral superó los 100 millones de dólares en 2025. (Movant Connection)

Más allá del comercio directo, Austria tiene inversiones radicadas en Argentina en sectores como el maderero, el automotriz y los servicios informáticos. El informe advierte que los números bilaterales no capturan todo el intercambio real: más del 70% del comercio exterior austríaco es comercio intra-Unión Europea, y el puerto de Rotterdam actúa como el principal hub de recepción de exportaciones argentinas en el bloque. Desde allí, esos productos se distribuyen por Europa, y muchos terminan siendo consumidos en Austria a través de cadenas comerciales que no quedan registradas como exportaciones directas entre ambos países.

La BCR sostiene que “con el acuerdo Mercosur–UE vigente, emergen grandes oportunidades para ampliar aún más el comercio argentino–austríaco”. El acuerdo, que estuvo décadas en negociación, puede ser el disparador de un intercambio bilateral más profundo con uno de los jugadores de la fase de grupos.

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El informe de la BCR también repasa la relación de Argentina con los tres países organizadores del torneo: Estados Unidos, México y Canadá, que integran el bloque comercial T-MEC —antes conocido como Nafta—. El dato curioso que rescata el texto: ese acuerdo trilateral fue firmado en Buenos Aires en 2018, como evento paralelo al G20 que tuvo lugar ese año en Argentina.

En 2025, el comercio con el T-MEC rompió récords históricos y marcó su máxima participación en las exportaciones argentinas en 20 años (más de USD 10.000 millones exportados). El motor fue Estados Unidos, que explica más del 80% de las exportaciones argentinas al bloque, con un récord histórico impulsado principalmente por la energía. Esa misma potencia es además el principal aportante de inversión extranjera directa al país.

Canadá, por su parte, alcanzó en 2025 niveles históricos de inversión en Argentina y es el segundo inversor más importante en la minería nacional. A finales de mayo de este año se llevó a cabo la décima ronda de negociaciones entre el Mercosur y Canadá para avanzar hacia un acuerdo de libre comercio. Y México, rival histórico en canchas de todo el mundo, es un socio clave del sector automotriz argentino y un aliado creciente de los complejos oleaginosos.

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ECONOMIA

Seis datos destacados del comercio exterior en mayo, que marcó un récord exportador de la Argentina

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Las exportaciones argentinas superaron por primera vez los USD 9.500 millones en un solo mes y el superávit comercial alcanzó su valor más alto desde que el INDEC lleva registros

Mayo cerró con números históricos para el comercio exterior argentino. Las exportaciones superaron por primera vez los USD 9.500 millones en un solo mes y el superávit comercial alcanzó su valor más alto desde que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) lleva registros, según el informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA). El resultado favorable se extendió por trigésimo mes consecutivo.

En detalle, las exportaciones de bienes alcanzaron USD 9.537 millones, un incremento interanual del 34,4% explicado por un alza de 18,1% en las cantidades exportadas y de 13,9% en los precios. Todos los grandes rubros registraron subas respecto al mismo mes del año anterior. Esta performance se enmarca en proyecciones favorables: según la consultora Abeceb, Argentina podría alcanzar exportaciones por USD 94.400 millones en 2026, lo que superaría el récord previo de USD 88.446 millones de 2022.

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Las exportaciones de mayo rompieron el techo de todos los meses previos de la serie histórica del INDEC, que arranca en 1986. El incremento de USD 2.442 millones respecto a mayo de 2025 se explicó por una suba simultánea de cantidades (18,1%) y precios (13,9%), lo que indica que el salto no fue solo una cuestión de cotizaciones internacionales más altas, sino también de mayor volumen físico despachado. En los primeros cinco meses del año, las exportaciones acumularon USD 40.359 millones, un 24,3% por encima del mismo período de 2025.

Por primera vez en la historia reciente, los aceites crudos de petróleo se posicionaron como el producto más exportado de la Argentina en un mes, con una participación del 12,3% del total y ventas por encima de los USD 1.170 millones. El maíz en grano quedó segundo, con el 9%, y la harina y pellets de extracción del aceite de soja, tercero, con el 8,8%. El dato refleja el peso creciente de Vaca Muerta en la canasta exportadora: según el INDEC, los 10 principales productos del mes concentraron el 59,1% del total exportado.

Exportación del poroto de soja
La harina y pellets de extracción del aceite de soja quedaron terceros en el ranking de productos más exportados de mayo

La balanza comercial de mayo arrojó un superávit de USD 3.504 millones, el más elevado de toda la serie histórica, con un incremento de USD 2.897 millones respecto al mismo mes de 2025. Fue, además, el trigésimo mes consecutivo con resultado positivo. El índice de términos del intercambio —que mide la relación entre los precios de exportación y los de importación— subió 5,8% interanual, lo que generó una ganancia adicional de USD 487 millones para el país respecto a lo que hubiera obtenido con los precios del año anterior.

El rubro que más creció fue el de combustibles y energía, con una variación interanual del 167,1%. Las exportaciones del sector alcanzaron un valor histórico de USD 1.745 millones, frente a los USD 654 millones de mayo de 2025. La balanza comercial del capítulo de combustibles minerales pasó de un superávit de USD 254 millones a uno de USD 1.395 millones en 12 meses, impulsada por una suba de USD 894 millones en las ventas de petróleo crudo. Las cantidades exportadas del sector crecieron 78,5% y los precios, 49,9 por ciento.

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El resultado récord del mes se construyó sobre dos movimientos simultáneos y opuestos. Mientras las exportaciones batieron su techo histórico, las importaciones cayeron 7% interanual y totalizaron USD 6.033 millones, la baja más pronunciada del año. La caída se explicó principalmente por un descenso del 13,6% en las cantidades compradas. Los rubros que más retrocedieron fueron combustibles y lubricantes (-32,9%), piezas y accesorios para bienes de capital (-26,6%) y vehículos automotores de pasajeros (-21,3%). En el acumulado enero-mayo, las importaciones sumaron USD 28.575 millones, un 6,6% menos que en el mismo período de 2025.

Los aceites crudos de petróleo se posicionaron como el producto más exportado de Argentina en mayo
Los aceites crudos de petróleo se posicionaron como el producto más exportado de Argentina en mayo

6. China, Brasil y Estados Unidos, los tres grandes destinos

China se posicionó en mayo como el principal destino de las ventas argentinas, con exportaciones por USD 1.497 millones y una suba interanual del 78,9%. El 75,1% de los despachos se concentró en porotos de soja, aceites crudos de petróleo, carbonatos de litio y carne bovina congelada. El intercambio bilateral dejó un superávit de USD 347 millones, algo que no se repetía desde mayo y junio de 2024, cuando los saldos positivos habían sido de USD 213 y USD 387 millones respectivamente, en plena recesión y con importaciones en caída libre.

El fenómeno de este mes tiene una naturaleza diferente: responde al salto exportador del 78,9% interanual, traccionado por carne, carbonato de litio y porotos de soja, combinado con una baja del 7,5% en las compras desde ese origen. Aun así, en el acumulado enero-mayo el intercambio con China sigue arrojando el mayor déficit bilateral de la Argentina, de USD 2.543 millones, aunque lejos de los niveles de años anteriores, cuando el rojo anual superaba los USD 9.000 millones y el acumulado desde 2008 ya supera los USD 100.000 millones.

Brasil fue el segundo destino, con exportaciones por USD 1.188 millones y una participación del 12,5% del total. Las importaciones desde ese origen cayeron USD 466 millones, principalmente por menores compras de vehículos y bienes de capital, lo que redujo el déficit histórico con el socio del Mercosur.

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Estados Unidos ocupó el tercer lugar, con ventas por USD 878 millones, un 76% más que en mayo de 2025, impulsadas principalmente por exportaciones de combustibles y energía, lo que refleja el peso creciente de Vaca Muerta en la reconfiguración de los destinos de exportación argentinos.



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ECONOMIA

El Banco Central desaceleró la compra de dólares, pero se acerca a los USD 11.000 millones en 2026

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El BCRA hilvanó 111 jornadas consecutivas con saldo comprador dentro y fuera del mercado cambiario. (REUTERS/Marcos Brindicci)

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) suma 111 jornadas consecutivas con saldo comprador en el mercado de cambios, después de haber superado la meta anual de acumulación de divisas. El viernes, la entidad sumó USD 50 millones y el total acumulado en 2026 ya supera los 10.800 millones de dólares.

Desde que se implementó el nuevo esquema monetario en enero, el BCRA incorporó USD 10.853 millones a través de operaciones tanto en el mercado como fuera de él en compras en bloque. Solo el 2 de enero se registró un saldo vendedor; durante las demás jornadas, el organismo cerró con compras, alcanzando un máximo diario de USD 457 millones el 10 de abril.

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Las proyecciones oficiales anticipaban un saldo neto comprador para 2026 de entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, según la disponibilidad de divisas y la demanda de pesos. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, señaló que la dinámica de estos factores resultará determinante para sostener los objetivos planteados.

No obstante, el equipo económico considera que la acumulación de divisas por parte del BCRA podría superar los 17.000 millones de dólares este año.

Durante la tercera semana de junio, el BCRA adquirió USD 233 millones, lo que implica una desaceleración respecto a los USD 436 millones de los cinco días hábiles previos. En este sentido, cabe aclarar que hubo un día menos esta semana por el feriado del lunes 15 de junio por el Paso a la Inmortalidad de Martín Miguel de Güemes. En lo que va del mes, el total ya alcanza los 1.106 millones de dólares.

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La entidad ya sobrepasó la meta de compras de divisas fijada para 2026. En el primer trimestre, el crecimiento de las reservas netas estuvo condicionado por las necesidades de financiamiento del Tesoro. Para sostener el ritmo de compras, el BCRA expandió la base monetaria sin esterilizar los pesos, mientras que el Tesoro absorbió ese excedente mediante la colocación de deuda en moneda local, con el objetivo de estabilizar el tipo de cambio y la inflación.

El sector agropecuario y el energético continúan siendo claves en la acumulación de reservas. Además, la emisión de deuda de empresas y provincias en mercados internacionales amplió el margen de maniobra del Banco Central. En mayo, esta cifra llegó a 1.500 millones de dólares y, desde las elecciones legislativas, el monto acumulado ronda los 12.000 millones de dólares.

Al cierre de la jornada, las reservas brutas del BCRA se ubicaron en USD 47.419 millones, con una caída diaria de USD 134 millones, una baja semanal de 51 millones de dólares y una contracción mensual de 823 millones de dólares. En mayo, el stock había crecido USD 3.708 millones, llevando el stock del Central a su mayor nivel en siete años, superando el récord de febrero en la actual gestión.

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El dólar sigue avanzando

Una mayor actividad tanto por parte de empresas como de consumidores, impulsada en parte por el pago del medio aguinaldo, reforzó la tendencia alcista del dólar durante junio, ya que estos actores incrementaron sus operaciones de compra en los bancos.

El incremento en la cotización, registrado a lo largo de las cuatro jornadas hábiles de la última semana, fue avalado por el Banco Central, que también intervino en el mercado spot con adquisiciones significativas.

Este viernes, la presión sobre el tipo de cambio se intensificó debido a una disminución en la oferta de divisas, que fue unos USD 160 millones menor en comparación con el jueves, en un contexto marcado por el feriado en Estados Unidos. En el segmento de contado se negociaron USD 408,1 millones y el precio del dólar subió diez pesos o 0,7%, para cerrar en 1.461 pesos.

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En lo que va de junio, el tipo de cambio oficial registra un aumento de 53 pesos, equivalente a un 3,8 por ciento. Se prevé que este avance supere ampliamente a la inflación del mes, una situación que no ocurría desde octubre del año pasado.

Por su parte, el dólar mayorista alcanzó su nivel más elevado desde el 12 de enero, ubicándose en $1.467,50, y superó nuevamente el cierre de 2025, que fue de 1.455 pesos. A pesar de esto, la inflación acumulada en 2026 ronda el 16%, por lo que el dólar mantiene una pérdida de valor real en ese período.

El Banco Central estableció el tope de su banda cambiaria en $1.790, lo que deja al dólar mayorista unos 330 pesos por debajo de ese límite, equivalente a una diferencia del 22,6 por ciento. Este margen permite que la autoridad monetaria continúe realizando compras en el mercado de contado sin poner en riesgo el esquema vigente.

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