ECONOMIA
Vanuatu retiró su bandera a 3 buques chinos que hacían pesca ilegal en el Mar Argentino: ahora se registraron en Tanzania

La República de Vanuatu, un archipiélago de origen volcánico ubicado en Oceanía, aplicó a 3 buques chinos que hicieron pesca ilegal en el Mar Argentino, encubiertos bajo su pabellón, la misma “tolerancia cero” que hace un par de semanas aplicaron la Prefectura Nacional Argentina y la Subsecretaría de Recursos Acuáticos al detectar y sancionar con fuertes multas (en un caso, cercana a un millón de dólares) a esos mismos buques.
Concretamente, el registro internacional de buques de ese país eliminó de su registro a los pesqueros Bao Feng, Hai Xing 2 y Bao Win que entre enero y marzo realizaron “pesca ilegal, no declarada y no reglamentada” (INDNR, según la sigla en inglés) en la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), hasta 200 millas marinas de la costa continental argentina.
“Vanuatu está tomando medidas para proteger su reputación internacional, al eliminar tres embarcaciones pesqueras de su registro nacional después de que los barcos fueran multados por pesca ilegal en el Atlántico Sur por las autoridades argentinas”, dice una nota de “Island Business”, medio del país oceánico que cita a Saade Makhlouf, jefe del Registro de Pesca de Vanuatu, quien declaró: “Vanuatu toma en serio los riesgos de pesca INDNR, y las embarcaciones que expongan la bandera a riesgos regulatorios o reputacionales repetidos no podrán permanecer bajo el registro”.

Ante el accionar de los buques chinos con bandera de Vanuatu cometiendo delitos en la Argentina, dice la nota, Makhlouf actuó “de manera decisiva”, en aplicación de una política de “tolerancia cero para la pesca ilegal, divulgación obligatoria de la propiedad de los buques, reporte de incidentes en 24 horas y requisitos de aprobación previa para cualquier nueva embarcación pesquera que busque la bandera de Vanuatu”.
Estaban al tanto
Ya en enero, cuando ocurrió la primera detección del Bao Feng haciendo pesca ilegal (en marzo reincidió y se le aplicó una multa de $1.262 millones), otro medio de Vanuatu, el Daily Post Digital, se había hecho eco de lo ocurrido en el Mar Argentino.

Los tres buques detectados y sancionados por la Argentina y a los que ahora Vanuatu les retiró su bandera son de construcción, propiedad y subvención China y operaban bajo “bandera de conveniencia”. Su propietario está vinculado empresas offshore en listas de ICIJ (sigla en inglés del Comité Internacional de Periodistas de Investigación) y a otros buques que operan bajo pabellón de conveniencia”, había informado Milko Schvartzman, especialista en temas marinos del Círculo de Políticas Ambientales (CPA), quien en un posteo en la red LinkedIn celebró la reacción de Vanuatu como un “caso histórico”.
La investigación del ICIJ describe la muy opaca estructura de la empresa propietaria de los tres buques sancionados: se trata de Hai Shun Shipping Co, cuyo director y principal accionista es el ciudadano chino Yue Xijedong. La empresa fue originalmente registrada como propiedad de un grupo de inversión con domicilio en Samoa, del cual Yue es accionista.

Ahora lo notable es la velocidad de reacción de la empresa, que de inmediato registró en Tanzania los tres buques sancionados por la Argentina y des-embanderados por Vanuatu.
El caso es clarísimo, comprobó Schvartzman, pues el IMO (es decir, el número de registro en la Organización Marítima Internacional) de los 3 buques sancionados y des-embanderados sigue siendo el mismo, pero cambió el MMSI (Maritime Mobile Service Identity), cifra de 9 dígitos que identifica barcos y estaciones costeras en el Sistema Mundial de Socorro y Seguridad Marítima y que depende del país de registro de la nave.
La velocidad del cambio de bandera obedece a que si un buque es detectado en Alta Mar sin bandera de registro puede ser interdicto por las autoridades marítimas de cualquier país, en particular de costa cercana, como en este caso la Argentina.
El zorro a cargo del gallinero
China detenta la mayor y más rapaz flota pesquera “de aguas distantes” del mundo, con más de 3.000 naves en todos los océanos, y presiona para ser sede de un organismo mundial de protección oceánica en el marco de Naciones Unidas: el acuerdo sobre Biodiversidad más allá de Jurisdicciones Nacionales (conocido como BBNJ, por su sigla en inglés), algo para lo que ya se habían postulado Bélgica y Chile.
Hace diez días, en reuniones en Nueva York, previas a una cumbre que se hará en 2027 para designar sede, China ofreció inmunidad diplomática a ciudadanos de cualquier país del mundo que trabajen en la futura sede, si esta se asienta en China. Además, ofreció un generoso aporte presupuestario.
Según algunos expertos, que el país asiático controle la organización de preservación de la biodiversidad en alta mar, que abarca 43% de la superficie de la tierra, sería -como dice el proverbio- poner el zorro a cargo del gallinero.
Durante la gestión como canciller de Diana Mondino, la Argentina firmó el Acuerdo de la ONU, que ya entró en vigencia, pero todavía no fue ratificado por la Argentina, pues el Ejecutivo aún no lo envió al Congreso para su ratificación legislativa.

A principios de año Prefectura había detectado al borde del Mar Argentino 418 buques chinos con bandera de su propio país y un total de 28 buques con bandera de Vanuatu, la mayoría de ellos correspondiente a armadores chinos, que también suelen “abanderarse” con pabellones de otros países, como Camerún y Mongolia.
Schvartzman llegó a determinar la propiedad china de 10 buques chinos “abanderados” como si fueron de Vanuatu y Camerún. Según el experto, los buques “abanderados” con otro pabellón encubren la actividad de la flota china de aguas distantes, pues son los que más a menudo incurren en actos de pesca ilegal.
La masividad de la flota china de captura de calamar, que pesca de noche con potentes luces para atraer a esa especie fotosensible, semeja “ciudades en el mar”, al punto que su luminosidad fue detectada desde centenares de miles de kilómetros por fotografías tomadas desde la cápsula Orión de la misión especial Artemis II, que anoche concluyó con su exitoso reingreso a la Tierra.
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ECONOMIA
Dólar hoy: a cuánto operan todas las cotizaciones minuto a minuto este lunes 28 de septiembre

¿A cuánto se vende el dólar en bancos?
El dólar al público gana cinco pesos o 0,3% este lunes, a $1.550 para la venta en el Banco Nación, un nuevo máximo nominal. El BCRA informó que en entidades financieras el dólar minorista promedió $1.545,12 para la venta y $1.493,40 para la compra.
El dólar blue también gana cinco pesos, a $1.565 y a cinco pesos de distancia de su récord del 28 de julio.
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ECONOMIA
De cuánto será la PUAM de ANSES en octubre 2026


- Tener 65 años o más.
- No cobrar ni tener derecho a una jubilación, retiro o pensión de organismos nacionales, provinciales o municipales.
- No percibir la prestación por desempleo al momento de iniciar el trámite.
- Ser argentino nativo o cumplir con la residencia exigida según la nacionalidad.
- Acreditar, en el caso de argentinos naturalizados, al menos 10 años de residencia en el país previos a la solicitud.
- Demostrar una residencia mínima de 20 años en la Argentina para las personas extranjeras.
- Mantener la residencia en el país una vez otorgada la prestación.
ECONOMIA
La nueva era del consumo: crece el pesimismo, se recortan gastos y aparece la “bolucompra”

Durante los últimos dos años, el deterioro de la situación cotidiana convivió con una expectativa: que una mejora de la economía terminara por trasladarse al bolsillo y al bienestar personal. Sin embargo, esa percepción empieza a cambiar. La recuperación de los indicadores macroeconómicos ya no alcanza para sostener las expectativas individuales y esa distancia modifica tanto el humor social como las decisiones que toman los argentinos a la hora de administrar su dinero.
El informe Social Mood del tercer trimestre de 2026, elaborado por la consultora Moiguer, sintetiza el escenario con una frase: “Argentina mejora, yo no”. El trabajo identifica un cambio de etapa en el humor social, en el que el futuro pierde fuerza como organizador del presente y los consumidores concentran su capacidad de decisión en aquello que todavía pueden administrar: dónde, cómo y en qué gastar.
La investigación combina un estudio cuantitativo continuo, focus groups, más de 15 fuentes secundarias y análisis de conversaciones en redes sociales. El relevamiento abarca personas de 16 a 75 años de distintos niveles socioeconómicos y toma información de diferentes puntos del país.

Uno de los datos centrales aparece en las expectativas. Por primera vez en la serie, el porcentaje de personas que cree que el país empeorará durante los próximos 12 meses supera al de quienes consideran que mejorará. Las respuestas negativas llegan al 41%, mientras que las positivas se ubican en 38%. De acuerdo con Moiguer, el optimismo retrocede así a niveles de 2023.
El cambio resulta especialmente marcado entre algunos de los grupos que más sostuvieron las expectativas positivas. Frente al primer trimestre de 2025, la proporción de personas que considera que el país mejorará baja 14 puntos porcentuales en el total de la población. Pero la disminución alcanza 24 puntos entre el segmento ABC1 y 17 puntos entre los jóvenes de 16 a 25 años.

En el caso del ABC1, el estudio vincula el retroceso con la pérdida de poder adquisitivo y un escenario más débil para invertir y emprender, factores que erosionan la confianza que caracterizó a ese segmento. Entre los jóvenes, en tanto, la promesa de progreso que sostenía el optimismo choca con un mercado laboral que el informe describe como cada vez más precario e incierto.
El bolsillo y una brecha que se profundiza
Detrás de ese cambio de expectativas aparece el deterioro de algunas variables directamente relacionadas con la economía de los hogares. Según la elaboración incluida en el informe, el poder adquisitivo de los salarios registra una caída de 11 puntos frente a enero de 2023, mientras que el ingreso disponible de los hogares muestra una disminución de 17 puntos.
Al mismo tiempo, el peso de los servicios y el transporte sobre el salario promedio aumenta 11 puntos respecto de diciembre de 2023. La consultora resume esa combinación con otra definición: “el ingreso se achica y los gastos fijos crecen”.
El informe también marca una diferencia entre la evolución de la actividad económica y la del consumo. Mientras la primera crece, el consumo masivo lleva casi dos años de caída. La serie que incorpora el estudio ubica al índice correspondiente al consumo masivo en 100 en 2021 y en 77 en junio de 2026, mientras que el indicador de actividad pasa de 100 a 116 en ese mismo período.
Es en ese contexto donde, según Moiguer, empieza a instalarse una nueva certeza entre los consumidores: el crecimiento del país no necesariamente se traduce en bienestar individual. Uno de los testimonios recogidos en los focus groups lo expresa a partir de una situación cotidiana: “Yo veo cómo Vaca Muerta no para de crecer, pero el gas y la nafta nos salen cada vez más caros”.

La consecuencia se observa en la manera de administrar el presupuesto. Ante un futuro que deja de funcionar como garantía, el consumidor concentra su capacidad de acción en el presente. Y allí aparece una paradoja: los gastos variables son administrables, mientras que los fijos se vuelven impredecibles.
Una persona entrevistada en el estudio compara las boletas de servicios con un “unboxing”: recién cuando las abre descubre cuánto le toca pagar esa vez.
Recortar y darse gustos al mismo tiempo
Esa incertidumbre no deriva únicamente en una reducción generalizada del gasto. El estudio detecta una administración mucho más selectiva del dinero, en la que los hogares deciden qué recortar y qué consumos preservar.
En concreto, 4 de cada 10 hogares presentan lo que Moiguer denomina un perfil “compensador”. Son familias que recortan gastos esenciales y, al mismo tiempo, se permiten gustos en rubros como ropa, electrónica, salidas y viajes.
La lógica consiste en preservar aquellos consumos que sienten que realmente “valen la pena”. Es justamente dentro de ese comportamiento donde el informe identifica la aparición de la “bolucompra”: pequeñas adquisiciones de bajo costo que satisfacen el deseo de consumir sin comprometer demasiado el presupuesto.
El fenómeno se inserta en un cambio más amplio de las referencias que utiliza el consumidor. Ya no alcanza con determinar si algo es caro o barato en términos absolutos. La pregunta que aparece, según el estudio, es otra: “¿Qué me devuelve este gasto?”
Moiguer identifica tres dimensiones que se transforman en las decisiones de compra: acceso, precio y valor. En el primer caso, los datos muestran la expansión de nuevas alternativas para conseguir productos. El 54% de los encuestados compró algo en un bazar chino en los últimos meses, mientras que las importaciones puerta a puerta crecieron 641% frente a 2024.
Carne, zapatillas y nuevas referencias de precios
El segundo cambio se relaciona con los precios relativos. El informe compara cuántos productos podían adquirirse con un salario promedio en 2022 y cuántos se pueden comprar en 2026, y los resultados varían considerablemente según el bien elegido.
En 2022, un salario promedio equivalía a 156 kilos de carne, mientras que en 2026 permite comprar 95 kilos: una pérdida equivalente a 61 kilos. Con las zapatillas de primera marca sucede exactamente lo contrario. La capacidad de compra pasa de 3,4 pares en 2022 a 10,1 pares en 2026, casi siete unidades más.

Moiguer resume ese cambio de precios relativos bajo el concepto “lo cotidiano se encarece, lo dolarizado se abarata”.
El estudio utiliza otro ejemplo para mostrar cómo se transforma la evaluación de un gasto. Un combo para tres personas en un local de comidas rápidas cuesta $65.000, mientras que una airfryer cuesta $70.000. La diferencia entre ambos desembolsos resulta mínima y obliga al consumidor a evaluar qué recibe a cambio de cada uno.
Esta modificación también explica comportamientos que, a primera vista, pueden parecer contradictorios. Uno de los testimonios recogidos por Moiguer corresponde a una persona de entre 30 y 50 años, del segmento C2/C3, residente en Salta. Cuenta que recorre comercios y compra carne únicamente cuando la encuentra barata. Pero, al mismo tiempo, relata que sus hijas viajaron a Bariloche y les compraron siete outfits diferentes a través de Shein por $100.000, con botas incluidas.
La comparación expone la lógica que atraviesa el informe: la restricción presupuestaria no necesariamente elimina los consumos vinculados con el disfrute, sino que obliga a seleccionar con mayor precisión dónde colocar el dinero disponible.
La competencia también cambia para las marcas
El nuevo comportamiento plantea además modificaciones para las empresas. Según Moiguer, frente a un consumidor que redefine dónde, cómo y en qué gastar, las marcas necesitan cambiar su juego.
Una de las principales implicancias es que ya no compiten solamente contra otras compañías o productos de su misma categoría. Ahora deben “competir por el presupuesto, no solo por la categoría”: cualquier producto o servicio que ofrezca mayor valor por el mismo dinero puede convertirse en una alternativa para el consumidor.
También cambia la definición de valor. De acuerdo con el informe, la funcionalidad y el precio ya no explican por sí solos una elección. En la decisión pesan también el disfrute, la duración y la oportunidad. El desafío para las marcas pasa por identificar qué retorno espera recibir una persona por cada peso que gasta.
A eso se suma la necesidad de demostrar que un producto efectivamente “vale lo que cuesta”. Con la modificación de los precios relativos, el valor percibido deja de darse por sentado y las empresas necesitan ofrecer argumentos funcionales y emocionales que justifiquen las diferencias de precio.
El informe plantea además la necesidad de “dar acceso y permiso al deseo”. Esto supone ofrecer nuevos canales, formatos y alternativas de financiación, pero también construir motivos que habiliten la compra. Entre las expresiones que Moiguer identifica en esa lógica aparecen “me lo merezco” y “es una inversión en mí”.
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