POLITICA
Y un día Milei descubrió el nacionalismo

Era la estación que faltaba, pero a la que finalmente llegó. Un día Javier Milei descubrió el nacionalismo como insumo para tratar de recuperar imagen y soporte político. Lo que hasta ahora había estado ausente en su narrativa y lo diferenciaba de sus pares de la nueva derecha mundial lo encontró en el último campeonato mundial de fútbol.
La llamada “ola antiargentina”, calificada por el Gobierno como “campaña antiargentina”, desatada e instalada en redes sociales, especialmente en las instancias finales de la Copa, aportó el contexto para que un nuevo eje discursivo y de acción fuera adoptado por Milei.
El monitoreo permanente del universo digital, que hace el comando liderado por Santiago Caputo, había detectado ahí un terreno fértil, especialmente entre sus seguidores, para intentar cultivar un nacionalismo que ya otros gobiernos populistas habían explotado en circunstancias adversas.
En las últimas semanas se habían encendido luces amarillas en la Casa Rosada por la consolidación de una tendencia negativa en el humor social respecto del Gobierno y se buscaba con urgencia un nuevo repertorio para recuperar el protagonismo en la agenda pública. La usina comunicacional mileísta recurrió, entonces, al manual: en tiempos de crisis, la construcción de un enemigo externo y la instigación al nacionalismo pagan.
Por eso, no debería sorprender (y, menos aún, resultar indiferente) que en las primeras horas de este jueves el Gobierno lanzara (y publicitara) un decreto reglamentario de la ley de migraciones que habilita el rechazo o la expulsión de extranjeros “que hubieren dirigido mensajes de odio, ya sea en forma oral o escrita, o incitado a la violencia contra el pueblo argentino en su conjunto, o contra algún ciudadano argentino, motivado en alidad de este último”.
El escenario parecía propicio y las circunstancias por las que atraviesa el oficialismo lo explican y lo autojustifican. El horario y la forma en la que se difundió no fueron casuales: por las redes sociales y apenas despuntaba el día para que ocupara los títulos de apertura de los portales de noticias y programas de radio y televisión, de forma que se viralizara.
La decisión presidencial no pasó inadvertida. De inmediato circuló, fue celebrada por las milicias digitales libertarias y defendida por los voceros habituales del oficialismo. Pero también despertó la crítica de un muy amplio espectro de constitucionalistas, de distintas organizaciones de la sociedad civil y de dirigentes opositores, alarmados, sobre todo, por el margen de discrecionalidad que otorga a las autoridades el decreto respecto de conductas no detalladas ni tipificadas. “¿Quién define qué es un mensaje de odio?”, es la pregunta del momento.
Nada de eso, sin embargo, pareció afectar al súper asesor y su equipo, impulsores y ejecutores del decreto, con el que dicen solo haber dado forma y curso a una idea que tiene un único autor, que es el Presidente, cuya figura, algo dañada en las últimas encuestas de las consultoras más serias, se pretende reparar. Al mismo tiempo, ellos necesitan recupera su confianza. Eso sí, nadie oculta que la autoría material corresponde a la secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, la muy caputista María Ibarzabal Murphy.
“Es, por lejos, el comunicado más likeado de la historia de la OPRA (Oficina del Presidente de la República Argentina) desde su creación. Cuadruplica los números de los mejores comunicados, que rondaban los 40.000 likes y está ya está superando los 200.000. Y en Instagram y en X es también el más likeado y compartido”, se jactaba ayer a media tarde una de las personas más cercanas al gurú, que también se afana por recuperar influencia y cree haber encontrado en la veta nacionalista la clave de bóveda.
El entusiasmo del colectivo caputista pareció no reparar en que esa admisión implica, por contraste, subrayar el relativo interés público despertado por centenares de anuncios presidenciales previos. Incluido el proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central, una de las mayores obsesiones de Milei, que motivó la flamígera cadena presidencial de anoche. Otro ladrillo más en la construcción del enemigo.
“Evidentemente, nos metimos en la mesa de la gente. Cuando pasan esas cosas es porque eso ya se estaba hablando y lo único que hiciste fue sumarte a la conversación. Si estás conectado con la realidad, se nota muchísimo cuando comunicás”, ampliaban con notable euforia desde la oficina de Santiago Caputo. Quizás en un tiro por elevación a sus adversarios internos del karinismo que le vienen ganando la disputa por la estrategia política.
Sin embargo, diversas consultoras que hacen seguimiento de redes sociales relativizan esa afirmación y advierten que si bien lo de “la ola antiargentina” tuvo una atención transversal, no ocurrió lo mismo con las reacciones oficiales y, menos aún, con el decreto nacionalista.
“Por el seguimiento que hicimos, advertimos que el tema se encapsula en una burbuja oficialista que lo apoya, pero casi no incluye a sectores ajenos al oficialismo. Y si se potenció fue por la reacción negativa de opositores políticamente comprometidos, pero no por la interacción de personas comunes, de sectores sociales no politizados”, señala Patricio Hernández, director de la consultora Méthodo, especializada en el comportamiento en el universo digital.
Así, la conexión con la realidad de la que hablan el asesor y su equipo parece centrarse en las muy difundidas reacciones de un orgullo nacional herido que se sucedieron tras las críticas generalizadas a los argentinos como racistas y transgresores, por un lado, y por haber gozado el seleccionado nacional de supuestos beneficios por parte de la FIFA.
A eso se sumó el impacto generado por la aparición de la bandera reivindicatoria de la soberanía argentina sobre las islas Malvinas, que portaron algunos jugadores del seleccionado en la cancha después del épico triunfo, en los minutos finales, sobre Inglaterra, que fue celebrada por una buena parte de la sociedad y cuestionada desde el exterior.
Poco importaba que la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, hubiera admitido antes del partido que había acordado con la FIFA que no se pudiera ingresar al estadio con elementos que pudieran considerarse “políticos o provocativos”, entre los que incluyó expresamente referencias al archipiélago ocupado por el Reino Unido.
Si, como señala Giuliano Da Empoli, “la nueva política es ira más algoritmo”, las condiciones estaban dadas y se habían probado potentes. Aunque pocas veces haya correlación entre pasión futbolera y política, la fibra del nacionalismo herido alimentaba a los ideólogos del ensayo.
Sobraba enojo y las redes lo potenciaban. Solo faltaba tratar de capitalizarlo, porque “una vez que la ira se ha desatado se hace posible construir cualquier clase de operación política”, sentencia el sociólogo y escritor italiano, autor de Los ingenieros del caos. Por algo a Santiago Caputo se lo ha bautizado como El mago del Kremlin, otra creación de Da Empoli.
La línea del tiempo de la conducta oficialista es tan recta que muestra y explica con claridad el derrotero que va de las derivaciones mundialistas al decreto de ayer. En eso se inscribe la denuncia de “una campaña antiargentina” por parte de Milei, a la que le agregó la acusación de haber sido financiada en “un 25% por el gobierno de Brasil” para justificar los insultos proferidos en ese país contra el presidente brasileño y un ministro del Tribunal Superior, que derivó en el mayor conflicto diplomático con el principal socio comercial de la Argentina.
En el medio, apareció un oportunista proyecto de ley del diputado caputista bonaerense Agustín Romo para imponer cargos a los extranjeros que estudien o sean atendidos en centros de salud públicos. Globos de ensayo que precedieron la norma presidencial. Además de potenciadores de las acusaciones de xenofobia de los críticos. El fomento de la polarización no sabe de fronteras.
Legalidad más que dudosa
La viabilidad legal de la disposición presidencial y la probabilidad de su aplicación sin ser judicializada parecen, por eso, ser cuestiones poco relevantes para el Presidente y sus asesores.
El objetivo, admiten en la cima del oficialismo, es netamente político. Parte de una construcción de una ola de acontecimientos para recuperar el centro de la escena política y desplazar de la agenda datos negativos para el Gobierno, que estaban pregnando en la opinión pública, a pesar de que algunos indicadores macroeconómicos seguían mostrando signos positivos.
La máxima de Steve Bannon, el estratega norteamericano de la nueva derecha, de “inundar la zona” con anuncios, golpes de efecto y medidas de alto impacto social, se había seguido al pie de la letra una vez más. Un regreso a las fuentes que llevaron a Milei a la Presidencia. Aún cuando el clima ya no sea tan benigno.
Sin embargo, las debilidades legales del decreto, advertidas por numerosos expertos, obligarán al Gobierno a potenciar esa táctica, generar constantes hechos de fuerte repercusión y lograr en forma urgente algunos resultados positivos que desplacen este asunto del primer plano, ya que se prevén uno o varios reveses judiciales, si es que el Estado de Derecho sigue gozando de buena salud. Podría ser una prueba de fuego.
“Por un lado, no está justificada la necesidad y urgencia, porque es evidente que no hay una legión de odiadores extranjeros que quieran entrar o que estén en el país. Por otro lado, la categoría de discurso de odio tiene una indeterminación y una vaguedad absoluta y estaría en colisión con el derecho de entrar, salir y permanecer en territorio argentino que establece el artículo 14 CN”, advierte el abogado y excamrista federal Ricardo Gil Lavedra.
“El decreto es un verdadero dislate. Tiene dos problemas serios. Primero, afecta el principio de legalidad, ya que la idea es que las normas deben ser previas a los hechos y en este decreto se castiga las expresiones previas. Segundo, se afirma que es para proteger el ‘honor’ del Estado argentino, pero solo las personas humanas tenemos honor. Es decir, se usan argumentos falsos. Y, tercero, ya existen normas en el código penal o en el Pacto de San José, que priorizan la libertad de expresión y sólo responsabilizan civil o penalmente por los actos que afecten los derechos de terceros. Ergo, se debe hacer juicios para acreditar si esos extranjeros cometieron actos que dañaron a alguien. Por lo tanto, es un acto inconstitucional”, afirma el abogado Hugo Wortman Jofré, expresidente y actual directivo de Poder Ciudadano.
En la misma línea, el constitucionalista Roberto Gargarella sostiene: “Me parece una aberración inconstitucional. No puede decidirse sobre esta materia por DNU; no puede modificarse la ley de migraciones dejando de lado al Congreso; contradice su discurso e iniciativas en otras áreas (como la Ley de Tierras). Sin contar con que esto se lleve pésimo con la (burda) retórica alberdiana que suelen invocar cuando les conviene”.
En el plano legal, por lo tanto, parece que sobrará trabajo para los tribunales. Habrá que ver, entonces, si con el (re)llenado y reconfiguración que con tanta celeridad está llevando a cabo el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, el Gobierno logra fallos que refuten los argumentos de los críticos.
Mientras tanto, queda instalada la nueva retórica nacionalista adoptada por el presidente anarco-libertario aperturista. Todo sea por recuperar terreno y ocupar el centro de la escena en días complicados.
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El gobernador de Misiones irá a la Justicia para frenar la venta de tierras sin límites a extranjeros

El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, instruyó este viernes al Fiscal de Estado provincial a iniciar las acciones judiciales que correspondan para resguardar los derechos e intereses de la provincia frente a la eliminación de las restricciones nacionales para la adquisición de tierras rurales por parte de personas y empresas extranjeras.
El fallo de la Corte deja a Misiones en situación de “desprotección y vulnerabilidad” y el DNU 70/23 “lesiona la integridad territorial” de su provincia, evaluó Hugo Passalacqua al dictar la medida. “No podemos permitir que nuestro suelo quede desprotegido”, agregó.
El efecto práctico de esta instrucción es que la Fiscalía de Estado se opondrá en caso de que exista una venta de tierra en zona de frontera misionera. Misiones es la primera provincia que toma una medida directa para evitar los efectos de la derogación de la ley de tierras que fija límites a la adquisición por parte de no residentes.
El Gobernador consideró que el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia en la causa “C.E.C.L.M.” tuvo como consecuencia la “inmediata vigencia del artículo 154 del DNU N° 70/2023”. Esto dejó a la provincia “en una situación de absoluta desprotección legal y vulnerabilidad institucional ante la libre adquisición de su territorio por parte de personas extranjeras”.
Asimismo, sostuvo que la vigencia del DNU 70/23 “impacta de manera directa y lesiva sobre la autonomía y la soberanía territorial, las finanzas públicas y el entramado económico-social de la Provincia”.
Esto se debe a que altera de forma sustancial “las reglas normativas que rigen sectores estratégicos para el desarrollo provincial”. Asimismo, “lesiona de forma directa la integridad territorial, el control de los recursos naturales, cuestiones de seguridad provincial y municipal, entre otras”.
“Resguardar los derechos de Misiones”
La provincia de la tierra colorada es el distrito con mayor porcentaje de áreas rurales en manos de extranjeros. Passalacqua explicó en X que tomó la decisión fiel a la postura que “siempre sostuvo en defensa del territorio y recursos naturales”.
El mandatario señaló que su provincia tiene “el 90% de frontera internacional” con Brasil y Paraguay. Y también “una biodiversidad única en el país y una matriz económica que pone al pequeño productor en el centro”. “No podemos permitir que nuestro suelo quede desprotegido. Cuidar la tierra misionera es un deber irrenunciable con nuestra soberanía y con nuestra gente”, sentenció.

El decreto 1935, dictado hoy, ordena al fiscal de Estado Eduardo Duarte “ejercitar, en las oportunidades y por las vías que resulten técnicamente más oportunas, las acciones y defensas que pudieran corresponder para hacer valer y defender los derechos e intereses del Estado Provincial que pudiesen encontrarse afectados o vulnerados por la derogación de la Ley 26.737 efectuada por el artículo 154 del Decreto de Necesidad y Urgencia N° 70/2023”.
El fallo de la Corte
El máximo tribunal sin efecto un fallo que había frenado el DNU 70/2023 tras un pedido del Centro de ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM).
La Corte consideró que la entidad que inició la acción legal carece de la legitimidad necesaria para cuestionar la norma en los tribunales, al no configurarse un caso o controversia judicial concreto.
Tras el escándalo por su decisión, los vocales del alto cuerpo emitieron un comunicado en el que informaron que en el caso se decidió “un aspecto procesal, que se refiere a la legitimación de una asociación para obtener una medida cautelar; y se ajusta estrictamente a todos los precedentes de esta Corte Suprema”.
“La sentencia no afecta a otras medidas cautelares que están en trámite con el mismo objeto y toda persona que considere que el régimen legal de tierras es inconstitucional, puede peticionar una medida cautelar, que esta decisión no impide”, resaltó.
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Ante la polémica, la Corte Suprema aclaró que no falló sobre la validez del régimen de tierras

Ante la polémica, la Corte Suprema de Justicia aclaró que no falló sobre la validez del régimen de tierras y que se limitó a una cuestión procesal. “La sentencia no afecta a otras medidas cautelares con el mismo objeto que están en trámite en distintos tribunales”, remarcaron.
En un comunicado dirigido a la opinión pública, el máximo tribunal cuestionó a quienes promovieron “discursos de odio y descalificación en las redes sociales”.
Los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkantz y Ricardo Lorenzetti aclararon que “sólo se decidió un aspecto procesal, que se refiere a la legitimación de una asociación para obtener una medida cautelar; y se ajusta estrictamente a todos los precedentes de esta Corte Suprema”.
Además, que “la sentencia no afecta a otras medidas cautelares con el mismo objeto que están en trámite en distintos tribunales”, y que “tampoco impide que toda persona que considere que el régimen legal de tierras es inconstitucional, peticione una medida cautelar, cuya procedencia decidirá un juez competente”.
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Elecciones en Brasil: Milei bajó la intensidad de sus ataques a Lula, pero apuesta al triunfo de Bolsonaro

El ruido más fuerte se apagó hace ya casi dos meses. Luego de apoyar, en la convención del Partido Liberal de San Pablo, la candidatura presidencial de su aliado Flávio Bolsonaro y atacar con insultos a su rival, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Javier Milei se llamó a silencio, y espació su respaldo al rival del mandatario brasileño en las elecciones del próximo domingo.
Más allá de su decisión de no inmiscuirse de modo directo durante buena parte de la campaña -desde el Gobierno evitaron explicar las razones- Milei y todo el gobierno estarán atentos a los comicios del domingo, que podrían comenzar a definir si el país más grande del continente y socio principal del Mercosur se suma o no a la “ola azul” de gobiernos de derecha, o si permanece como un bastión de la izquierda, lejos del eje que lidera el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“Hubo una decisión del Gobierno de no complicar más las cosas, aunque con Milei nunca se sabe”, coinciden desde el Palacio San Martín e Itamaraty, la diplomacia brasileña. Con el vínculo reducido por decisión de Brasilia al nivel de encargados de negocios, y los embajadores de ambos países esperando instrucciones para regresar a sus puestos, los contactos institucionales continúan, pero está claro que la relación entre Milei y Lula ya no tiene retorno. “A nadie le conviene que esto escale. Ni a los empresarios, ni a los gobiernos”, contó otra fuente que conoce de primera mano el vínculo bilateral.
De todos modos, Milei volvió a atacar a Lula, sin la repercusión de episodios anteriores. En una entrevista con el diario francés Le Point, publicada esta semana, Milei volvió a acusar de “ladrón” a Lula da Silva, y expresó “grandes esperanzas de que mi amigo Flávio Bolsonaro gane las elecciones presidenciales de octubre para llevar adelante el saneamiento liberal indispensable”. “¡Lula es un ladrón! Salió de prisión gracias a un vicio de forma administrativa orquestado por un juez cómplice”, afirmó Milei durante la entrevista en relación al presidente brasileño, a quien no ve desde la cumbre de presidentes del Mercosur, en diciembre pasado, en Foz de Iguazú.
Metido de lleno en la campaña por su reelección, en la que eligió a Trump como principal rival, Lula no le contestó directamente a Milei, y sólo aludió al “complejo de inferioridad de los presidentes de América Latina” que se sumaron al Escudo de las Américas impulsado por el presidente norteamericano. “Milei no tuvo influencia en esta campaña, Lula prefirió pelearse con Trump”, afirmó a este diario el periodista de Folha de San Pablo, Ricardo Della Coletta.
“A nivel técnico se sigue trabajando y mucho”, contesta una voz autorizada de la gestión libertaria. El (¿ex?) embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, a quien Brasil echó a principios de agosto, participó durante el fin de semana de la Feria Internacional de Turismo (FIT), que se desarrolló en la Rural, con la esperanza de regresar a Brasilia, cualquiera sea el resultado de la primera vuelta electoral. Lo mismo ocurre con Julio Bitelli, el embajador de Brasil en Buenos Aires, que aguarda nuevas instrucciones a partir de que el panorama electoral comience a aclararse.
Las asperezas, con todo, siguen ganando la batalla. El 8 del mes pasado, y según pudo saber este diario, los hermanos Milei dieron la orden a sus funcionarios de no concurrir a los festejos por la independencia de Brasil, organizados en el Teatro Colón. Ningún alto funcionario argentino concurrió a la cita, salvo el sherpa argentino en el G20, Federico Pinedo; el diputado nacional karinista Sebastián Pareja y la ex canciller Diana Mondino, que parecían no haber sido avisados sobre el veto presidencial. “Tenemos una amistad de más de 200 años, más fuerte que cualquier mezquindad o temporaria miopía”, dijo entonces con tono tranquilo pero crítico Eduardo Uziel, el encargado de Negocios de Brasil en Argentina, en aquel festejo.
Unos días antes, la presencia de representantes brasileños del Mercosur en la reunión del Grupo Mercado Común en el Palacio San Martín (trataron el acuerdo comercial y de inversiones con Vietnam) representaba una señal de “normalidad” en el vínculo, al menos en lo que hace a la agenda del bloque regional. La posterior reunión de cancilleres del Mercosur, en Montevideo, fue otro paso adelante en el camino de la lenta reconstrucción del vínculo, aunque la desconfianza mutua entre Milei y Lula da Silva siga vigente, y lo estará al menos hasta que las urnas decidan (en la primera vuelta o en el ballotage, el 25 de octubre) si el actual presidente o su desafiante derechista será el interlocutor del país en los próximos años.
La falta de interlocutores del Gobierno con la gestión de Lula da Silva convierte a la elección en una apuesta a todo o nada por Bolsonaro. Una situación que Milei repetirá en otras elecciones clave, como la de Israel- su aliado Benjamín Netanyahu se jugará su continuidad el 27 de este mes, y no hay lazos con sus opositores-o la legislativa de Estados Unidos, donde Milei apuesta sin dobles lecturas al triunfo de los candidatos de Trump, y no tiene prácticamente contactos con el partido Demócrata.
“Para la Argentina, el resultado no es neutro en el plano político: un nuevo mandato de Lula prolongaría la distancia con la Casa Rosada que caracterizó los últimos años, mientras que un triunfo de Bolsonaro abriría una etapa de mayor afinidad con el gobierno de Javier Milei. Sin embargo, el comercio bilateral se mantiene firme pese al enfriamiento diplomático, porque responde a una lógica productiva, con el intercambio automotriz como columna vertebral, que los vaivenes de la política no alcanzan a alterar”, sostuvo Gustavo Pérego, director de la consultora Abeceb que encabeza el exministro de Trabajo macrista Dante Sica.
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