INTERNACIONAL
Ganaba millones de dólares en Wall Street y luego de un accidente en una montaña dejó todo para ser paramédico

La mujer estaba desplomada en una escalera del metro, así que Jonathan Kleisner se arrodilló para mirarla a los ojos.
“Estamos aquí para ayudar, ¿vale?”, dijo. “¿Puedes decirme qué pasó?”.
Alguien había llamado al 911 para informar de que una mujer estaba sufriendo lo que parecía un ataque de epilepsia en la estación de metro de la esquina de la Séptima Avenida y la calle 12 Oeste. Al llegar en su ambulancia, Kleisner dijo que dudaba del diagnóstico. Creía que se trataba de un caso de uso de drogas, una corazonada que pronto se vio confirmada por la media decena de agujas usadas esparcidas junto a la paciente.
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La mujer, que minutos antes se había desplomado en un ataque de temblores, abrió los ojos. Miró al hombre que tenía delante —delgado, con actitud de hacerse cargo, uniforme azul que desprendía cierta autoridad— y se despertó de un salto. Puso los dos pies en el suelo y se levantó sin apenas tambalearse, murmurando que estaba bien. Luego se dio la vuelta y empezó a subir las escaleras, sin saber que se alejaba de uno de los paramédicos mejor preparados del país.
Para Kleisner, el caso no era un gran reto. Pero seguía siendo mejor que su antiguo trabajo en Wall Street. Kleisner veía su cambio de ocupación como una vía de escape. (Foto: Sean Jackson/The New York Times)
“Recibimos muchas llamadas que no resultan ser nada como esta”, dijo después de que él y su compañero buscaron a su equipo. “Pero nuestro pan de cada día son las cosas grandes. Hablo de amputaciones, gente atropellada por trenes, cuerpos despedazados. Cosas catastróficas”, contó.
La transición de Kleisner de trader millonario de materias primas a paramédico novato se produjo hace 13 años, cuando cambió lo que consideraba un enriquecimiento propio nihilista por la misión de salvar la vida de otras personas.
Cuando abandonó Wall Street, dijo, ganaba millones de dólares al año. También se sentía fatal.
“Era una persona que no creaba nada, que no daba nada a nadie”, dijo Kleisner, de 55 años, sobre su época en Wall Street, donde dirigía su propio fondo de inversión. “A veces me siento como un forajido que intenta llegar al cielo. O quizá dormir bien unas cuantas noches”, relató.
Kleisner veía su cambio de ocupación como una vía de escape. Lo que le sorprendió fue cuánto de su antiguo ser encajaba perfectamente en el nuevo. La adrenalina. El dominio de una jerga arcana y las normas bizantinas. La competición constante para demostrar que está entre los más rápidos, los más decisivos, los más listos.
Podría retirarse cómodamente mañana a su cabaña en los Catskills, donde pesca con mosca, lee novelas y cría abejas. En lugar de eso, sigue siendo paramédico de rescate, subvencionando de hecho al Cuerpo de Bomberos de Nueva York, donde su salario inicial en 2012 era de 32.000 dólares. Ahora gana 110.000 dólares.
La gente me pregunta: “¿Por qué arriesgarías tu vida a cambio de 18 dólares la hora?”, dijo. La respuesta que ofrece no es muy distinta de la que podría haber dado como operador de Wall Street: “Soy una persona enormemente competitiva. Soy muy bueno en lo que hago”.
Entre los 4500 paramédicos de urgencias del departamento, menos de 60 son, como Kleisner, paramédicos de rescate, especialmente formados para salvar bomberos de incendios activos, recuperar a personas atrapadas bajo vagones de metro, llegar hasta los heridos descendiendo en rapel por los huecos de los ascensores.
De este equipo de élite, Kleisner es uno de los cinco instructores principales que forman a otros rescatistas en la labor.
“Jonathan es la cima de la montaña”, dijo el capitán Frederick Saporito, veterano de 40 años en el Cuerpo de Bomberos, quien dirigió el programa médico de rescate de la agencia hasta su jubilación en febrero. “Lo tiene todo”.
Kleisner habla de su trabajo con una fanfarronería que no se molesta en adoptar falsas modestias. (Una cosa que aprecia del trabajo en Wall Street y en la medicina de urgencias es que “ninguno de los dos tiene paciencia con los estúpidos”, dijo).
Una vez rescató a alguien que sufrió un derrame cerebral en la plataforma de observación del Empire State Building (de no ser por la ubicación, dijo, el trabajo fue “muy sencillo”). Otro hombre sufrió un infarto en el edificio Chrysler; Kleisner brindó atención que le salvó la vida en un ascensor. Ha respondido a emergencias médicas en el túnel Holland, en los ríos Hudson y Este, entre el público de un espectáculo de Broadway y en el interior de la tienda Sephora de la calle 34, donde las compradoras de cosméticos le dedicaron una gran ovación.
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Este mes de febrero, cuando se informó de un posible caso de ébola en un centro de atención ambulatoria de Harlem, fueron Kleisner y su compañero quienes atendieron la llamada. (Más tarde se descubrió que el hombre no tenía ébola).
“Cuando se producen los trabajos más importantes en esta ciudad, acudimos nosotros”, dijo. Jonathan Kleisner se incorporó al Cuerpo de Bomberos como paramédico novato a los 41 años. (Foto: The New York Times)
Jonathan Kleisner no sabía lo que quería ser de grande, salvo triunfar. Tras asistir a Fordham Prep, un instituto jesuita del Bronx, se matriculó en la Universidad de Boston, para abandonar los estudios un semestre antes de graduarse a fin de aceptar un trabajo en una pequeña empresa de corretaje de Wall Street por 40.000 dólares al año. Era 1991, parecía que la recesión había terminado y el ambiente en la calle era boyante.
“Era más dinero del que había visto en mi vida”, dijo.
Aunque se esforzaba por ganar dinero lo más rápidamente posible, se aburría de la gente a quien solo le importaba ser rica. Se dio cuenta de que “el tipo que tenía al lado sería capaz de apuñalarme con un lápiz en el ojo por los 30 dólares que tenía en la cartera si creía que podía salirse con la suya”, dijo. Se dio cuenta de que él podría estar dispuesto a hacer lo mismo a cambio.
“Sinceramente, yo era absolutamente partícipe de todo aquello”, dijo.
No hubo ningún momento de epifanía. La ruptura de Kleisner con Wall Street se produjo por etapas. Tras 17 años en las finanzas, en 2008 estaba a punto de alcanzar la cima del monte Rainier, en el estado de Washington, cuando una mujer de su grupo se reventó la rodilla. Se acercaba una tormenta de nieve y el grupo necesitaba bajar de la montaña inmediatamente. Fueron rescatados por un equipo de paramédicos montañeros, que sugirieron a Kleisner que si quería continuar con actividades tan extremas en la naturaleza, debería recibir formación médica.
Kleisner estaba intrigado por la capacidad de los paramédicos para realizar un trabajo tan complejo y arriesgado en un entorno tan exigente. Cuando regresó a Nueva York, se anotó a una clase de técnico médico de urgencias en el Hunter College. Cuando le ofrecieron la posibilidad de postular a una futura plaza en la academia de formación del Cuerpo de Bomberos, anotó su nombre.
“Fue como una protesta”, dijo. “No iba en serio. Pero estaba harto de Wall Street”.
Entretanto, mientras seguía trabajando en finanzas, se ofrecía como voluntario un día a la semana como paramédico en la Unidad Médica de Central Park. Él y su compañero reanimaron el corazón de un hombre aplicándole una descarga con un desfibrilador, lo que le salvó la vida. El periódico local publicó la historia, que su madre recortó y enmarcó.
“Creo que nunca he visto a mi madre más orgullosa de mí”, dijo Kleisner. “Fue una experiencia fundamental”.
Tras dos años de esta doble vida, Kleisner fue invitado por el Cuerpo de Bomberos a hacer una prueba para la academia de paramédicos. Tenía mujer, dos hijos, un apartamento cerca de Central Park y un trabajo intenso y bien pagado en Wall Street. El entrenamiento empezaría con un examen físico en el centro de Brooklyn. Kleisner tenía 41 años, casi el doble que la mayoría de los reclutas. Lo pasó, completó 14 semanas de entrenamiento y le preguntaron dónde le gustaría que le destinasen.
“Dije que al Bronx, porque sabía que era difícil, y yo quería lo difícil”, dijo Kleisner, quien finalmente dejó de trabajar en finanzas.
A los pocos minutos de su primer turno, respondió a un tiroteo mortal, lo que le inquietó. Se inscribió a más cursos de formación y los completó tan rápido como le permitieron, ascendiendo en cuatro años de técnico médico de urgencias básico a paramédico formado en respuesta a materiales peligrosos y de ahí hasta la cúspide del servicio médico de urgencias del Cuerpo de Bomberos: paramédico de rescate. Y luego volvió a ascender, convirtiéndose en instructor de otros paramédicos de rescate.
Su siguiente destino le situó en Manhattan, que los paramédicos llaman “Hollywood” por su elevado volumen de llamadas y sus misiones de alto nivel.

(Foto: Sean Jackson/The New York Times)
“Jonathan es un caballero muy intenso”, dijo en febrero el capitán Dennis Rehberger, quien asumió el mando de la Estación 8 del Servicio de Emergencias Médicas en Midtown, donde está Kleisner. “Midtown Manhattan está en el radar de todo el mundo”.
Una de las llamadas que llevó a Kleisner fuera de Midtown sigue formando parte de las leyendas del Cuerpo de Bomberos. El paciente estaba en el último piso de un edificio de seis plantas sin ascensor en Harlem. Tenía problemas para respirar y necesitaba que lo trasladaran en ambulancia al Hospital de Harlem.
El hombre, que pesaba 446 kilos, era demasiado grande y no cabía por las puertas de su apartamento. Así que, mientras los bomberos atacaban las paredes con hachas y mazos para abrirse paso, Kleisner y otros ayudaron al paciente a introducirse en una red de carga, que llevaron al hueco de la escalera con la intención de utilizar una polea para bajar al hombre al suelo.
Pero el hombre, que batallaba para respirar, empezó a perder el conocimiento. Los métodos habituales de anestesia e intubación eran imposibles debido al tamaño del paciente. Así que Kleisner perforó un agujero directamente en el esternón del hombre, y su compañero realizó un tipo adaptado de intubación. Durante las seis horas siguientes, mientras bajaban al hombre a la ambulancia y lo llevaban al servicio de urgencias, Kleisner y su compañero se turnaron para apretar una bolsa de compresión y mantener en funcionamiento los pulmones del hombre.
“Un paramédico normal no tiene esos aparatos”, dijo Kleisner. “Fue épico”. A pesar de su estatus entre los colegas, Kleisner no es un oficial, sino un trabajador del Cuerpo de Bomberos (Foto: EFE)
A pesar de su estatus entre los colegas, Kleisner no es un oficial, sino un trabajador del Cuerpo de Bomberos. Desprecia a los jefes que insisten en que lave la ambulancia antes de presentarse al servicio, y que se sientan en despachos con aire acondicionado mientras él y sus compañeros se enfrentan al sudor, la orina y la sangre. Al principio de su mandato se hizo un tatuaje con las palabras en latín Sic Transit Gloria Mundi, o “Así pasa la gloria del mundo”, parte de lo que ahora es un mosaico de tinta desde la muñeca hasta el hombro.
Tras una década como trabajador de emergencias médicas, el afán de Kleisner por hacer el trabajo más difícil en las labores más grandes le llevó al incendio más mortífero de Nueva York en más de 30 años. Había llegado a creer que sin importar la llamada que fuera, incluso un incendio de cinco alarmas en el Bronx, él podía encargarse. Pero cuando abrió la puerta de su ambulancia el 9 de enero de 2022, la magnitud de la emergencia le sobrecogió.
Del tejado de Twin Parks North West, una torre residencial de 19 pisos en el barrio de Fordham Heights, brotaban embudos de humo negro. Un paramédico estaba practicando reanimación cardiopulmonar a un niño pequeño sobre el cofre de un todoterreno. Los bomberos seguían saliendo corriendo del edificio en llamas con víctimas colgadas al hombro. Algunas estaban inconscientes. Otras estaban muertas. Las depositaban en la acera.
Kleisner preparó Cyanokits, que son lotes de un compuesto químico para neutralizar el cianuro depositado en los pulmones por el humo tóxico, un primer paso crucial antes de que los bomberos pudieran empezar a intentar la reanimación cardiopulmonar. Colocó vías intravenosas a varios pacientes para poder administrar los productos químicos y otros fármacos. Luego concentró su atención en una chica con un vestido rosa.
Antes del incendio, alguien le había trenzado cuidadosamente el pelo. Ahora estaba entre los muertos. Después de ponerle una vía intravenosa y administrarle el medicamento anticianúrico, Kleisner la metió en la ambulancia y se subió atrás para hacerle la reanimación cardiopulmonar.
Sabía que no iba a funcionar. La niña no podría ser reanimada. Con cada compresión torácica que Kleisner administraba, las hebillas de su pelo hacían clic contra la camilla metálica.
Más tarde supo que la niña tenía 11 años y había emigrado con su familia desde Guyana. Toda la familia —los padres, la niña, su hermana mayor y su hermano pequeño— murió aquel día. Mientras relata la historia, Kleisner se interrumpe para referirse a la respuesta de estrés de su cuerpo al recuerdo: su cuello había empezado a sudar, señaló. Su ritmo cardíaco había subido a más de 100 pulsaciones por minuto. Sentía que le faltaba el aire y le hormigueaban las yemas de los dedos.

(Foto: Sean Jackson/The New York Times)
“Ahora puedo sentirla”, dijo. “La llevo conmigo todo el tiempo”.
Tras dos carreras de competición a toda velocidad, por fin encontró su límite. Ahora, cuando un operador del 911 llama a su ambulancia para atender una llamada médica relacionada con un niño, Kleisner hace una pausa. Realiza un ejercicio de respiración y se toma un momento o dos para meditar, pasos que nunca necesitó antes de Twin Parks.
“Jonathan siempre toma la iniciativa, en todos los trabajos”, dijo Nigel Ramsook, quien solía ser compañero de Kleisner. “Desde Twin Parks, se dio cuenta de que tiene que cuidar de sí mismo”.
Los paramédicos reciben pocos servicios de salud mental del Cuerpo de Bomberos, y sus planes de seguro médico no suelen cubrir la terapia. A diferencia de la mayoría de los paramédicos que conoce, dijo Kleisner, él puede permitirse ver a un terapeuta con regularidad. También puede escaparse de la ciudad para ir a su cabaña en los Catskills. Se toma todas sus vacaciones y puede permitirse rechazar turnos extra.
“El trabajo es duro, no nos pagan mucho”, dijo. “Estoy en mejor situación que muchos de mis compañeros. A veces me siento casi como un impostor porque tengo un camino más fácil”.
El dinero, el tiempo libre y la terapia solo ayudan hasta cierto punto. Su mente está llena de escenas sangrientas y traumáticas.
No puede escapar de esos recuerdos. En lugar de eso, habla a través de ellos.
“Procesar todo este trauma es un concepto equivocado”, dijo. “No conduce a ninguna parte. Tienes que aprender a vivir con todo esto”.
Finalmente, Kleisner descubre que sus objetivos han cambiado. No hay nada que ganar. La única cuestión es cómo aguantar.
Por Christopher Maag.
Wall Street, Estados Unidos
INTERNACIONAL
La izquierda volvió al poder en Perú: la apuesta por el caos se cuela en las luchas electorales de la derecha

El inesperado regreso de la izquierda al gobierno de Perú, con la elección del nuevo presidente encargado José María Balcázar, reveló una profunda lucha de poder entre la centroderecha fujimorista y la derecha radical a dos meses de las elecciones generales del 12 de abril.
Balcázar, un veterano político de 83 años surgido del partido marxista Perú Libre, fue elegido el miércoles por el Congreso como mandatario interino en reemplazo del destituido presidente derechista José Jeri.
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Nadie en el país apostaba por la elección de Balcázar, que gobernará hasta el 28 de julio, cuando asuma el nuevo presidente elegido por el voto popular. Todos los números favorecían a la vocera del derechista Acción Popular, María del Carmen Alva, una dirigente polémica que tuvo enfrentamientos verbales violentos y hasta actitudes racistas con algunos pares.
Pero, ¿por qué un Congreso marcadamente conservador eligió finalmente a un presidente surgido de la extrema izquierda peruana, más allá de que rompió hace dos años con su partido y hoy se presenta como “independiente”?
La respuesta revela la compleja inestabilidad política que atraviesa el país: la centroderecha fujimorista liderada por Keiko Fujimori, y la derecha radical del exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga, privilegiaron sus propios intereses y su estrategia electoral. En síntesis, apostar por el caos y desmarcarse de un Congreso desprestigiado.
Sin partidos fuertes, la democracia peruana genera presidentes débiles
La democracia peruana tiene hoy un profundo problema de base: carece de partidos fuertes.
La muestra está en la interminable lista de candidatos presidenciales que lucharán por llegar al poder en las elecciones del 12 de abril. Son 36 en total, la mayoría de ellos desconocidos para el electorado.
De esa manera, el voto se dispersa y los presidentes electos suelen contar con bancadas minoritarias en el Congreso. El resultado es una sucesión de gobiernos débiles que suelen ser destituidos por el Parlamento.
De hecho, Balcázar es el octavo presidente en los últimos 10 años. En julio asumirá el noveno. José María Balcázar (c) recibe la banda presidencial tras ser elegido presidente interino de Perú este miércoles, en Lima, Perú. (Foto: EFE)
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López Aliaga, líder del ultraderechista partido de la Revolución Popular, lidera los sondeos a dos meses de las elecciones, seguido de cerca por Keiko Fujimori, hija del fallecido dictador Alberto Fujimori y líder de Fuerza Popular.
Pero ninguno de los dos despega. El último sondeo de Ipsos reveló que López Aliaga tiene el 12% de las intenciones de voto y Keiko, como la conocen todos en su país, apenas el 8%. Es muy poco para aspirar a ser presidente.
Para ser electo en primera vuelta, se necesita alcanzar el 50% más uno de los votos. Un eventual balotaje se realizaría el primer domingo de junio.
En ese escenario, crece cada vez más la percepción de que un “outsider” podría aparecer en el tramo final de la campaña.
Por qué Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga le entregaron el poder a la izquierda
Por eso ambos dirigentes prefirieron despegarse de la lucha en el Congreso, no respaldar a otra fuerza derechista como Acción Popular de Alva y dejar el poder en manos de la izquierda.
“Los partidos de derecha han vuelto al enfrentamiento y a la polarización ideológica. Ellos creen que es lo que más les conviene. Esa es la pelea entre Renovación Popular y Fuerza Popular”, dijo a TN la directora de la consultora Imasen, Giovanna Peñaflor.
En ese escenario, las fuerzas conservadores más fuertes no hicieron nada para llegar a consensos.
“En disputa está quien gana el espacio de la derecha. López Aliaga venía ganando y Keiko trata ahora de recuperar terreno. El país es hoy más de derecha que de izquierda”, dijo Peñaflor.
Sin embargo, Perú vuelve a tener un presidente de ese espacio ideológico tres años después de la destitución de Pedro Castillo, de origen marxista. Tanto Balcázar como Castillo -condenado a 11 años, 5 meses y 15 días de cárcel por conspiración- surgieron del mismo partido, Patria Libre.
La mayor paradoja es que Balcázar terminará el período de gobierno del propio Castillo, destituido el 7 de diciembre de 2002 tras intentar disolver el Congreso. En el medio pasaron con mayor pena que gloria los presidentes encargados Dina Boluarte y José Jeri, ambos también removidos.
Para la analista, la estrategia de la derecha es clara: “Keiko apuesta a Balcázar para generar caos y López Aliaga busca responsabilizar a Keiko y desligarse del ´pacto mafioso´ que ha gobernado al país desde el Congreso».
Ahora, empieza la verdadera campaña electoral. La gran incógnita es si Balcázar podrá sobrevivir bajo la espada de Damócles de un Congreso adverso y una pelea de las fuerzas conservadoras por el poder.
Perú, José María Balcázar
INTERNACIONAL
Trump hails Vance and Rubio as ‘extraordinary’ duo: hammer and velvet glove

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President Donald Trump lauded Vice President JD Vance and Secretary of State Marco Rubio as «extraordinary» statesmen who complement each other’s strengths as they take the MAGA platform to the world stage.
Trump’s newly formed Board of Peace — an international forum aimed at funding Gaza’s reconstruction and coordinating a postwar stabilization force — convened its inaugural meeting in Washington, D.C., Thursday with delegations from more than 40 countries participating. Trump lauded the pair as he addressed the massive body of foreign leaders and representatives.
The meeting comes just less than a week after Rubio flew to Germany and delivered a speech before the Munich Security Conference, which earned applause from conservatives at home as he railed against unchecked mass migration and how it is destabilizing Western civilization.
JD VANCE CALLS AOC MUNICH MOMENT ‘MOST UNCOMFORTABLE 20 SECONDS OF TELEVISION’ HE HAS EVER SEEN
Vice President JD Vance and Secretary of State Marco Rubio, as well as their wives, attended the Olympics opening together earlier in 2026. (Kevin Lamarque / POOL / AFP via Getty Images)
Vance led the U.S.’ delegation to the Security Conference in 2025, and delivered a speech that was viewed as a defining moment for the newly inaugurated Trump White House and for Vance himself on the world stage. Vance warned in his 2025 speech that European governments and institutions are drifting toward censorship, citing policies he said police speech, curb religious expression and pressure online platforms.
Trump lauded both of the administration leaders in his remarks, explaining that while the pair approach diplomacy «very differently,» the «result is the same.»
The president first celebrated Vance, remarking that he is «brilliant» and an excellent student.
RUBIO SHINES ON GLOBAL STAGE WHILE AOC, WHITMER, AND NEWSOM TAKE HEAT
«JD graduated in a four-and-a-half-year college in two years, and then he went to Yale, and he graduated at the top of his class, went to the military. Great. But when he went to Yale, there was one person that was marginally ahead of him. So he married her. Can you believe it? He married the person that was ahead,» Trump said, referring to second lady Usha Vance.

Usha Vance is pregnant with her fourth child. (Getty images)
Trump continued that Vance is «a brilliant guy and a great guy, and he’s been my friend,» before noting that he can be a «little bit tough on occasion.»
LIZ PEEK: AT MUNICH SHOWDOWN AOC SERVES WORD SALAD AS RUBIO CHANNELS STRENGTH
«We gotta slow him down just a little bit on occasion,» Trump said. «He says his mind.»
As for Rubio, Trump called him «the opposite extreme» of Vance.
DAN GAINOR: FROM SECRETARY OF STATE TO SECRETARY OF MEMES, RUBIO WINS OVER MAGA
«Now then we have the opposite extreme,» he said. «We have your friend sitting in the back. Your best friend. Sitting in the back is Marco. Marco does it with a velvet glove, but it’s a kill, right? The result is the same. They do it very differently,» he said.
Vance has previously called Rubio his «closest friend in the administration» or «best friend in the administration» in public remarks, including in October while on a podcast and again while speaking with Fox News earlier in February.
Trump went on to joke that Rubio did such an excellent job delivering his speech before the Munich conference he considered firing him.
«Marco, you really did yourself proud two days ago in Munich. In fact, so proud that I almost terminated his employ because they were saying, ‘Why can’t Trump do this?’ I do, but I say it differently. But Marco, don’t do any better than you did. please. Because if you do, you’re out of here.»

Secretary of State Marco Rubio attends a bilateral meeting with China’s Foreign Minister (not in picture) in Munich, Feb. 13, 2026, on the sidelines of the Munich Security Conference. ( Alex Brandon / POOL / AFP via Getty Images)
«I want my guys to do great. And the acclaim he’s gotten and they claim JD gets is, is great,» he continued.
The praise follows Rubio and Vance joining a bilateral meeting with Prime Minister Giorgia Meloni earlier in February in Italy, and Vance leading a delegation that included Rubio during the Olympics’ opening ceremony in Milan.
Vance’s foreign policy profile became a point of media scrutiny earlier in 2026, when U.S. forces captured Venezuela’s Nicolás Maduro. Vance did not join Trump at Mar-a-Lago in Florida to monitor the operation, while Rubio was with the president.
Vance’s office previously brushed off report over his absence, citing that Trump and Vance limit the «frequency and duration» of time they spend together outside the White House due to «increased security concerns.»
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«I think it’s so interesting the media wants to create this conflict where there just isn’t any conflict,» Vance told Fox News earlier in February of the media scrutiny.
«Marco’s doing a great job. I’m trying to do as good of a job as I can. The president’s doing a great job. We’re going to keep on working together,» he added.
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INTERNACIONAL
La administración tecnócrata de Gaza anunció el despliegue de 5.000 policías en 60 días para reemplazar a Hamas

REUTERS/Ramadan Abed
Alí Shaath, economista palestino y director de la Comisión Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), anunció el jueves durante la reunión inaugural de la Junta de Paz en Washington el despliegue de una fuerza policial palestina de 5.000 agentes en un plazo de 60 días.
El anuncio se enmarca en la segunda fase del plan de 20 puntos del presidente Donald Trump para Gaza, que busca trasladar el control del enclave devastado desde el grupo terrorista Hamas hacia una estructura de gobernanza internacional supervisada directamente desde Washington.
Shaath, ex viceministro de la Autoridad Palestina, reconoció que la CNAG opera en condiciones extremadamente difíciles. Gran parte de la Franja resultó gravemente dañada tras dos años de guerra que dejaron al menos 70.000 palestinos muertos, según cifras de organismos palestinos confirmadas también por Israel.
La nueva fuerza policial responde a la primera de cuatro prioridades definidas por la comisión tecnócrata: restaurar la seguridad bajo una sola autoridad, una sola ley y una sola arma. Las otras tres áreas prioritarias incluyen reactivar la economía, garantizar ayuda humanitaria sostenible y restablecer servicios básicos como electricidad, agua, salud y educación.
El director de la Junta de Paz, el diplomático búlgaro Nikolai Mladenov, informó que unas 2.000 personas ya solicitaron unirse a esta fuerza de transición, que será entrenada en Egipto y operará bajo la autoridad civil de la CNAG. Mladenov estableció como condición esencial que todas las facciones armadas en Gaza sean desmanteladas y que las armas queden bajo control de una autoridad civil única. Para ello, afirmó, resulta imprescindible la implementación completa del plan de 20 puntos de Trump.
La Junta de Paz, presentada por Trump como una alternativa a Naciones Unidas, celebró su primera reunión con la participación de casi 50 países, superando los 27 miembros fundadores. Sin embargo, la ausencia de potencias europeas occidentales y el rechazo del Vaticano, México y varios países latinoamericanos evidencian las fisuras en el respaldo internacional al mecanismo impulsado por Estados Unidos.
La junta está dirigida por una estructura ejecutiva que incluye al secretario de Estado Marco Rubio, el yerno de Trump Jared Kushner, el exprimer ministro británico Tony Blair y el enviado especial Steve Witkoff, entre otros.
El plan de 20 puntos, presentado por Trump en septiembre de 2025 junto al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, establece un alto el fuego condicionado al desarme completo de Hamas, la liberación de rehenes israelíes y la creación de una zona libre de terrorismo en Gaza.
REUTERS/Mahmoud Issa/Fotografía de archivo
El documento contempla la formación de un gobierno de transición bajo supervisión internacional, un programa masivo de reconstrucción y, eventualmente, la posibilidad de avanzar hacia un Estado palestino, aunque Netanyahu ha rechazado categóricamente esta última perspectiva.
El principal obstáculo para la implementación del plan radica en el desarme de Hamas, que mantiene el control efectivo de Gaza desde 2007. Israel fijó un plazo de 60 días para que el grupo terrorista entregue todas sus armas, incluidas las ligeras como fusiles AK-47. El Departamento de Estado estadounidense reconoció que la desmilitarización constituye el desafío central del proceso.
Sin embargo, Khaled Meshaal, alto dirigente de Hamas, rechazó el desarme total y propuso únicamente un congelamiento de las armas, argumentando que desarmarse equivaldría a despojar al pueblo palestino de su alma.
La tensión se agrava por las continuas violaciones del alto el fuego. El ejército israelí mantiene el control de más del 50% del territorio gazatí y ha dejado claro que no renunciará al objetivo de desmilitarización total de la Franja. El ministerio de Salud de Gaza, operado por Hamas, reportó al menos 601 palestinos muertos por fuerzas israelíes desde el inicio de la tregua en octubre de 2025.

(AP Foto/Abdel Kareem Hana)
Mladenov advirtió que enviar al comité tecnócrata mientras persisten los enfrentamientos solo garantizará su inefectividad. El diplomático búlgaro anunció la creación de una Oficina del Alto Representante para Gaza, que él mismo encabezaría provisionalmente, con el objetivo de eliminar los obstáculos que enfrentará la CNAG al asumir el control civil y administrativo del enclave.
Trump anunció que Estados Unidos contribuirá con 10.000 millones de dólares para la reconstrucción de Gaza, mientras que nueve países árabes comprometieron otros 7.000 millones. Indonesia, Marruecos, Albania, Kosovo y Kazajistán ofrecieron tropas para la Fuerza Internacional de Estabilización prevista en el plan, aunque ningún gobierno ha formalizado compromisos definitivos sobre el número de efectivos ni el alcance de su mandato.
El modelo propuesto recuerda experiencias de administración internacional en Timor Oriental, Kosovo, Bosnia e Irak. Sin embargo, la ausencia de representación palestina en la junta ejecutiva internacional y la imposición vertical de estructuras de gobernanza han generado escepticismo sobre la viabilidad del proyecto. La historia demuestra que cuando el diseño es excesivamente vertical y la legitimidad local resulta limitada, la estabilidad suele ser precaria.
La CNAG, integrada por 15 tecnócratas palestinos, carece de función política y se limitará a la gestión logística y administrativa civil.
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