ECONOMIA
El mercado le baja el pulgar a Caputo y empuja a una devaluación antes de octubre

Todo lo que podía salir mal, salió mal. El mensaje de Toto Caputo en la noche del jueves era una apuesta a todo o nada: si el mercado se sentía satisfecho con la insinuación de que el Tesoro de Estados Unidos prestará dólares, entonces el precio de los bonos subiría; pero si el mercado tomaba a mal el empecinamiento en sostener el techo de la banda cambiaria y seguir sacrificando reservas, entonces el desplome se aceleraría. Y esto último fue lo que ocurrió.
En un verdadero «viernes negro», los títulos de deuda soberana siguieron su caída libre, con pérdidas adicionales al desplome promedio de 20% de los últimos días. Así, uno de los títulos más transados, el AL29, cayó más de 4%, mientras el índice de riesgo país superó los 1.500 puntos.
Al decir de los analistas, esto ya es algo más que «pánico pre-electoral»: es directamente la certeza de un default, además de la convicción de que el equipo económico no está asumiendo la realidad al defender un esquema de banda cambiaria que todos los economistas consideran fallido.
Prueba de ello es el regreso de la brecha cambiaria, aún pequeña pero creciendo a toda velocidad. La distancia entre el «contado con liquidación» y el dólar mayorista, que el jueves era de 4,6%, saltó a un 5,8%. Se suponía que, tras la explicación de Caputo y su equipo respecto de la fortaleza de la economía y la abundancia de dólares en el BCRA, esa brecha debería haber disminuido. Pero ocurrió todo lo contrario.
En un clima de pánico financiero, el Banco Central tuvo que vender nuevamente, esta vez ya no por u$s379 millones como el jueves, sino por un impactante volumen de u$s678 millones. Y las cuentas asustan: si esa venta se repitiera en los 24 días que faltan hasta las legislativas de octubre, habría que sacrificar reservas por u$s16.000 millones.
Desde que el tipo de cambio llegó al techo de la banda, Santiago Bausili tuvo que desprenderse de u$s1.110 millones del BCRA. En apenas tres jornadas, y en una escala de aceleración, que demuestra que la frase «vamos a vender hasta el último dólar en el techo de la banda», pronunciada por Caputo en la noche del jueves, tuvo el efecto opuesto al que se buscaba.
Claro, el gobierno tiene otra versión de lo ocurrido: que el Banco Central «compró pesos» por un volumen de $1,6 billones, lo cual restará volatilidad y, en el corto plazo, hará que disminuya la demanda por divisas. Pero es un punto sobre el cual se está muy lejos del consenso.
La dinámica de la aceleración
Los actores del mercado -desde las empresas grandes hasta los pequeños ahorristas- interpretaron que el precio actual del dólar está subsidiado artificialmente por la política de ventas del Central, y que hay que apurarse a comprar ahora, porque en algún momento se «cerrará la canilla de dólares», ya sea por decisión propia del gobierno o por presión del Fondo Monetario Internacional.
En las últimas horas, abundaron las comparaciones con crisis de la historia reciente, sobre todo con la del macrismo en 2018, cuando Federico Sturzenegger primero y el propio Toto Caputo después intentaron pulsear contra el mercado y sufrieron una contundente derrota.
Lo que afirman los economistas es que, en este tipo de contextos, los incentivos se alinean para que los exportadores minimicen sus ventas y los importadores traten de adelantar compras para acumular stock, todos a la espera de una devaluación futura. Y ese mismo incentivo funciona como acelerador de la crisis. Esa dinámica es lo que hace que el dato de la balanza comercial de agosto, que Caputo y compañía mostraron como prueba de la salud de la economía, haya sido considerado poco relevante.
Por otra parte, otras medidas del BCRA, como la que limita la operatoria cambiaria a los gerentes de bancos, sus cónyuges, padres, hijos y nietos, cayó mal en el mercado, donde se la interpretó como una «puntita de cepo». Es decir, una señal que va en el sentido opuesto al que se le recomienda al gobierno, que es liberar el mercado y dejar que el dólar flote.
Todos mirando a Trump
Mientras tanto, la promesa de que habrá normalidad en el pago de vencimientos de deuda, tampoco terminó de consolidar la confianza. Primero, porque no se trata de una solución «de mercado», como sí lo fue en su momento el préstamo «repo» -con bonos en garantía- de un grupo de cinco bancos, o con la emisión de bonos del Tesoro suscribibles en dólares pero pagaderos en pesos.
Con un riesgo país en zona de default, esos recursos ya no son posibles, y solamente queda una solución de tipo política. Es decir, que un gobierno o un organismo de crédito apruebe una línea excepcional de crédito.
La versión más fuerte es que habrá una asistencia del Tesoro de Estados Unidos, a través de su Fondo de Estabilización Cambiaria. Hay antecedentes históricos al respecto -por ejemplo, la ayuda a México en 1995 en la «crisis del tequila»- y, sobre todo, los elogios que hizo el secretario Scott Bessent en abril pasado, al visitar Buenos Aires.
Como Javier Milei viajará la semana próxima a Nueva York -acompañado por Caputo- para asistir a la asamblea anual de las Naciones Unidas y, además, recibirá un premio de manos del mismísimo Bessent, eso alimentó las versiones de que la ayuda vendrá de EE.UU.
Pero se trata de una decisión eminentemente política, lo que implica que debe ser el propio Donald Trump quien tenga la palabra final. El mismo presidente que a comienzos de año, cuando anunció su nueva política arancelaria, manifestó su disgusto por tener un déficit comercial anual de u$s228 millones con Argentina, debería ahora abrir la billetera para prestarle u$s8.700 millones. Ese es el monto sumado de los vencimientos de enero y julio, los más voluminosos en el calendario de pagos de 2026.
En un contexto de escepticismo, es poco probable que el mercado reacciones antes de ver que, efectivamente, los dólares quedaron depositados en la cuenta del BCRA en Nueva York.
Pero, aun si todo saliera como lo planea Caputo, también abundaron las críticas por el hecho de que para garantizar los pagos de deuda sea necesario acudir a nueva deuda, cuando lo que el mercado esperaba era que estas cancelaciones se realizaran con reservas genuinas compradas por el Tesoro.
Esto lleva a que se planteen dudas como, por ejemplo, a qué plazo y a qué tasa de interés se obtendría la ayuda de Trump. ¿Será en formato de crédito? ¿O más parecido a un swap como el que ya existe con China? Y, lo más urgente: ¿aparecerá el dinero antes de las elecciones legislativas o los asesores de Trump preferirán primero ver el resultado de las urnas?
Hay un antecedente que parece jugar a favor del gobierno: en 2019, también con Trump en la Casa Blanca, hubo una ayuda para un Mauricio Macri en problemas en medio de una campaña electoral. Pero, dado que eso no sirvió para que la coalición Juntos por el Cambio le ganara al peronismo, no está tan claro si se trata de un antecedente positivo o negativo.
Pesos versus dólares
En todo caso, lo que el mercado y los economistas le hicieron saber a Caputo es que, sobre todo, desconfían de su plan. La clave fue la frase de Federico Furiase en el streaming del Gordo Dan, en el sentido de que «el techo de la banda es creíble», porque la munición de dólares que tiene el Central es de tal volumen que «te saca todos los pesos de la cancha».
Ese argumento implica que, cada vez que el público compra dólares, entran pesos al BCRA, que no serán nuevamente inyectados al mercado. Esto llevaría a una situación de creciente iliquidez, de forma tal que caerá la demanda de dólares por la sencilla razón de que no habrá suficientes pesos con los que comprar.
Es un argumento muy discutido, sobre todo porque muchos analistas ponen en cuestión que efectivamente el BCRA disponga de u$s22.000 millones para pulsear contra el mercado.
Más bien al contrario, la mayoría de los analistas estima que las reservas líquidas están en u$s20.000 millones, de las cuales sólo quedan netas u$s5.000 cuando se restan los encajes por depósitos bancarios y el fondo Sedesa.
Pero, además, también hay dudas respecto de que se llegue a una situación de iliquidez total de pesos, como promete Furiase, dado que el propio BCRA está pagando intereses a los bancos, tras haber repuesto un sistema de liquidez de corto plazo luego del desarme de las LEFIs. En otras palabras, ese stock de más de $5 billones supone un canal de inyección de pesos.
Por otra parte, la semana próxima hay otro vencimiento de deuda en pesos por $6 billones, y en los bancos se considera improbable que Caputo vuelva a conseguir un «rolleo» elevado en un momento de baja liquidez del sistema financiero. Para peor, la sospecha es que la baja de intereses que se había insinuado en la última licitación se revierta, lo cual profundizará las señales negativas sobre un ciclo recesivo en la economía.
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ECONOMIA
Juicio por YPF: Estados Unidos presentó un escrito en defensa de Argentina y contra el pedido de desacato y sanciones

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos se presentó ante la Corte de la jueza Loretta Preska en respaldo de la República Argentina frente al pedido de sanciones y desacato promovido por los demandantes en el marco del juicio por YPF.
En el documento de 29 páginas se afirma que “El litigio en tribunales de los Estados Unidos contra Estados extranjeros puede tener importantes implicancias en materia de política exterior para los Estados Unidos y afectar el trato recíproco que reciba el gobierno estadounidense ante los tribunales de otras naciones”.
La presentación también destacó “los esfuerzos realizados por el país para cumplir con los requerimientos de discovery dirigidos a obtener comunicaciones de altos funcionarios argentinos vinculadas a entidades estatales, requerimientos que, en sí mismos, resultan incompatibles con las consideraciones de cortesía y reciprocidad que surgen en litigios contra Estados soberanos”.
“La moción de los demandantes para que se dicten sanciones de preclusión, inferencias adversas y sanciones pecuniarias por desacato contra la Argentina no se ajusta a los principios de cortesía internacional y reciprocidad ni a la FSIA y debe ser rechazada”, agrega el documento.
En este sentido, agregaron que “durante más de dos años, la Argentina cumplió de buena fe con el proceso de discovery, priorizando el respeto a las órdenes judiciales. En ese período se realizaron entregas periódicas que superaron las 115.000 páginas. Y agregaron: “A pesar del amplio acceso a información, los demandantes no lograron encontrar evidencia que respaldara sus acusaciones.”
La disputa se centra en la etapa de “discovery” o intercambio de pruebas, donde los beneficiarios del fallo —liderados por el fondo Burford Capital— alegan que la Argentina ha incumplido sistemáticamente con las órdenes de la jueza Loretta Preska. Los demandantes solicitaron que se declare al país en “desacato” (contempt of court) y que se le aplique una multa coercitiva de un millón de dólares diarios hasta que entregue la información requerida, que incluye comunicaciones privadas de funcionarios y detalles sobre activos soberanos.
El pedido de sanciones por parte de Burford Capital se formalizó a principios de este año, tras denunciar una supuesta conducta de “mala fe” por parte de la defensa argentina. El fondo inglés sostiene que el país no cumplió con la entrega de información “off-channel”, referida a mensajes de WhatsApp y correos de Gmail de exfuncionarios y funcionarios actuales, como el ministro de Economía, Luis Caputo, y el exministro Sergio Massa.
Según los demandantes, la Argentina ha utilizado tácticas dilatorias para evitar que se identifiquen activos embargables que permitan cobrar la sentencia de 16.100 millones de dólares. Además de la multa diaria, Burford solicitó una “orden de preclusión” para que el tribunal asuma como un hecho que entidades como el Banco Central (BCRA), el Banco Nación, Aerolíneas Argentinas y la propia YPF funcionan como un “alter ego” del Estado, lo que facilitaría el embargo de sus activos.
En la visión de los fondos, una multa de un millón de dólares por día —que sumada a los intereses del fallo principal elevaría el costo diario del litigio para el país a unos 4 millones de dólares— es la única herramienta para forzar el cumplimiento de las órdenes judiciales.
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ECONOMIA
Cuánta plata hay que ganar por mes para pertenecer al 10% de la población más rica de Argentina

Tras la salida de la convertibilidad, la Argentina consolidó una estructura social marcada por fuertes contrastes que se mantienen hasta hoy. Las diferencias no sólo se reflejan en la plata que ingresa en cada hogar, sino también en el acceso a oportunidades, educación, empleo y bienes públicos de calidad.
Un reciente informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), dependiente de la Universidad Católica Argentina, analiza cómo se distribuyen los hogares a lo largo de la pirámide social y cuáles son los ingresos mínimos necesarios para integrar cada segmento.
Cuánta plata hay que ganar para pertenecer al 10% de la población más rica
En el extremo superior se ubica el 3% de los hogares con mayores recursos. Para integrar este grupo, una familia debe percibir al menos $30 millones mensuales. Se trata de un sector con acceso estable a servicios públicos de calidad, capacidad de ahorro, posibilidad de invertir en educación y capital humano, y redes de contactos que amplían sus oportunidades.
Por debajo aparece el 7% que conforma la clase media alta, con ingresos desde los $15 millones. Luego se encuentra el 20% de los sectores medios integrados, cuyo piso de ingreso se ubica en $5 millones mensuales.
Estos segmentos comparten una característica central: pueden proyectar decisiones económicas a largo plazo, con mayor previsibilidad y menor exposición a la volatilidad.
Familias de clase media y media baja: aspiraciones e incertidumbre
En el tramo intermedio se concentra una franja amplia de clase media y media baja aspiracional. Según el ODSA, está «sostenida por inserciones laborales formales y semi-formales, cuya estabilidad depende críticamente del ciclo económico».
Para formar parte del 20% que compone el estrato medio aspiracional se requieren ingresos de al menos $3.500.000 mensuales. En el segmento medio bajo vulnerable, el umbral desciende a $2 millones.
El informe advierte que este grupo acumula expectativas de movilidad social ascendente, pero convive con frustración e incertidumbre frente a la recurrencia de crisis macroeconómicas, la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de bienes públicos clave.
Los datos de la UCA revelan cuánto necesita ganar un hogar para ubicarse en cada nivel social
El tercio inferior: informalidad y dependencia estatal
En la base de la pirámide se agrupan los hogares con inserciones laborales informales, inestables o de subsistencia. Se trata de sectores condicionados por baja productividad, menor nivel educativo acumulado y alta fragilidad laboral.
El 20% que integra el segmento bajo no indigente necesita ingresos de al menos $800.000 mensuales. Ese mismo monto marca, al mismo tiempo, el límite superior para el 10% que se encuentra en situación de pobreza extrema.
El ODSA señala que la debilidad de los ingresos laborales dificulta romper el círculo de la pobreza y perpetúa situaciones de exclusión económica, social y territorial.
Estabilización e interrogantes hacia adelante
En relación con el período reciente, el informe sostiene que las medidas de liberalización aplicadas entre 2023 y 2024 profundizaron la crisis heredada. No obstante, hacia el segundo semestre de 2024 la estabilización macroeconómica y cierta recuperación parcial de los ingresos comenzaron a moderar las tasas de pobreza e indigencia.
Según el ODSA, la mejora observada en los indicadores sociales entre 2023 y 2025 se explica principalmente por la desaceleración inflacionaria, más que por una recomposición sostenida del poder de compra o un aumento estructural de la capacidad de consumo.
El documento también evalúa el escenario actual al señalar que el régimen libertario «abre la posibilidad de dinamizar sectores competitivos, atraer inversión y reordenar incentivos» que podrían elevar la productividad y habilitar nuevas trayectorias de movilidad social.
Sin embargo, advierte que la falta de mecanismos de transición inclusivos y la desarticulación del entramado productivo pueden profundizar la informalidad y la pobreza estructural si no se implementa una estrategia orientada a generar empleo formal, fortalecer el tejido pyme y promover políticas activas de integración territorial y desarrollo de capital humano.
De lo contrario, concluye el informe, la estabilización macroeconómica podría derivar en una sociedad más desigual, con menor movilidad ascendente y mayor fragmentación social.
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ECONOMIA
Entre Ríos regresa al mercado internacional tras casi diez años con la colocación de bono por USD 300 millones

La provincia de Entre Ríos concretó hoy su regreso al mercado internacional de capitales tras casi una década sin emisiones de este tipo. La operación consistió en la colocación de un nuevo bono por un valor de USD 300.000.000, una cifra que se encuadra en los límites establecidos por la Legislatura provincial a través de la Ley 11.209 de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Provincial.
Según el gobierno provincial, esta transacción financiera tiene como propósitos principales la refinanciación de vencimientos de deuda vigente, la cancelación de pasivos en moneda local que presentan tasas más elevadas y el reordenamiento del cronograma de pagos de la provincia.
De acuerdo a los términos técnicos de la emisión, la estrategia busca extender los plazos de cumplimiento y mejorar la previsibilidad fiscal para los próximos ejercicios financieros.
El nuevo instrumento financiero presenta una estructura de vida promedio de 6 años. En cuanto a la tasa de interés, el bono devengará un cupón anual del 9,55%, con una modalidad de pagos semestrales. El esquema de amortización del capital se ha diseñado para distribuirse en tres tramos finales:
- Un primer pago del 33,33% en el año 2031.
- Un segundo pago del 33,33% en el año 2032.
- Un pago final del 33,34% en el año 2033.
En lo que respecta al rendimiento y el riesgo país asociado, el bono se emitió con una prima (spread) de 6,18% sobre un bono del Tesoro de los Estados Unidos de duración similar. Esta cifra representa una reducción de 50 puntos básicos (0,5%) en comparación con el margen convalidado por el mercado en la última emisión internacional de la provincia, realizada en el año 2017.
La colocación no funciona de forma aislada, sino que forma parte de un proceso de administración de pasivos que incluye una oferta de recompra y/o canje dirigida a los actuales tenedores del bono ERF28. El resultado definitivo de esta propuesta de canje se dará a conocer el próximo 27 de febrero.
Desde el punto de vista técnico, la emisión internacional apunta a reemplazar el título actual por uno con plazos más extensos. Paralelamente, los fondos obtenidos se utilizarán para cancelar obligaciones denominadas en pesos. Estos pasivos en moneda nacional se caracterizan por tener un costo financiero más alto y cronogramas de vencimiento de corto plazo, lo que generaba una presión constante sobre la caja provincial.
La implementación de esta estrategia financiera modifica el perfil de vencimientos globales de Entre Ríos. Al sustituir deuda de corto plazo y alto costo por un instrumento a largo plazo en dólares con tasas fijas, se busca una estructura de pagos más equilibrada en el tiempo.
El reordenamiento de estos compromisos financieros tiene como fin directo liberar márgenes de liquidez en el presupuesto provincial. Al descomprimir los servicios de deuda (el pago de intereses y capital), la administración busca reducir la carga financiera inmediata, comparado con el cronograma de vencimientos que se encontraba vigente antes de esta colocación.
Con esta colocación, Entre Ríos se suma a otras jurisdicciones subnacionales que han buscado aprovechar las condiciones del mercado financiero para reprogramar sus pasivos y aliviar la carga sobre sus tesorerías, en un contexto donde la sostenibilidad de las cuentas públicas se mantiene como el eje de la política económica provincial.
Desde el inicio de gestión del gobierno de Milei, ya colocaron deuda en los mercados internacionales Córdoba, Santa Fe y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). De hecho, el martes pasado ingresaron a las reservas internacionales del Banco Central un total de USD 800 millones provenientes de la colocación de deuda de la provincia de Santa Fe en los mercados internacionales, concretada en diciembre.
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