POLITICA
Luis Brandoni y la política: un inclaudicable alfonsinista, que perdió el miedo en los años más oscuros de la Argentina

“Los secuestros y amenazas por los que me tuve que ir del país me dejaron un aprendizaje: me obligaron a perder el miedo. Y eso es bueno, porque no lo volví a encontrar”. La frase de Luis Brandoni condensa una biografía política marcada por la intemperie de los años setenta y por una decisión sostenida: actuar en la vida pública con la misma exposición con la que se paró sobre un escenario. Ese rasgo —más que cualquier cargo— explica su lugar en la Argentina democrática y su identificación, personal y simbólica, con Raúl Alfonsín, el ex presidente y su amigo.
Desde sus inicios en el teatro independiente en los años sesenta, Brandoni se afilió en 1962 a la Asociación Argentina de Actores y comprendió el oficio en clave colectiva. En 1972 asumió la secretaría general del sindicato, en una Argentina que ingresaba en una fase de violencia política creciente. Entre 1974 y 1983 condujo la entidad bajo condiciones extraordinarias: listas negras, censura, restricciones laborales y un clima de amenaza permanente sobre el mundo cultural.

Según registros de la época, el nombre de Brandoni apareció en las listas de actores prohibidos que circulaban bajo la órbita de la organización parapolicial Triple A, vinculada a sectores internos del peronismo. Esa inclusión tuvo efectos concretos: cancelación de trabajos, contratos que se desarmaban y un horizonte profesional condicionado por razones políticas. La presión derivó en amenazas directas y en su salida temporal del país hacia México.
El exilio no fue solo un episodio aislado, sino un punto de inflexión. La experiencia de amenazas y persecución llevó a Brandoni a describir el “perder el miedo” como su mayor aprendizaje. Al regresar, su voz pública se volvió más definida. En 1983, la recuperación de la democracia le permitió identificarse con la Unión Cívica Radical y, en particular, con la figura de Alfonsín, quien representaba para diversos sectores culturales la restitución del Estado de Derecho, el juicio a las juntas y la centralidad de la palabra pública.
Brandoni mantuvo una adhesión activa a ese proyecto. Participó en iniciativas de política cultural y en la reconstrucción institucional tras la dictadura, integrándose en espacios donde actores, directores y escritores dialogaban sin intermediaciones con la política. Su trabajo artístico reflejó ese momento: en 1985 protagonizó Esperando la carroza, una comedia que, con el tiempo, adquirió densidad sociológica. Su personaje Antonio Musicardi sintetizó tensiones familiares y económicas de una sociedad en transición. Además, participó en La Patagonia Rebelde, centrada en la represión de huelgas obreras, y en Darse cuenta y Made in Argentina, películas que abordaron los dilemas de la posdictadura y el exilio.
El salto a la política institucional llegó en 1997, cuando fue electo diputado nacional por la UCR. Ocupó la banca hasta 2001, período atravesado por la crisis de representación y el colapso económico. En el Congreso, Brandoni centró su agenda en temas culturales e institucionales, evitando una carrera burocrática y sosteniendo una presencia coherente con su trayectoria artística y gremial. Este ciclo lo consolidó como dirigente con legitimidad electoral.

Candidaturas, rupturas y continuidad política
Tras su paso por Diputados, Brandoni fue candidato a senador en 2005 y a vicegobernador bonaerense en 2007, en fórmula con Ricardo Alfonsín. Posteriormente integró el Parlamento del Mercosur, reafirmando su voluntad de continuidad política dentro del universo radical, incluso durante las reconfiguraciones del sistema de partidos. En paralelo, su voz pública se intensificó en el debate político de los años 2000 y 2010, adoptando una postura crítica frente al kirchnerismo, con intervenciones frecuentes en medios y actos. Este posicionamiento lo ubicó en el espacio opositor que más tarde confluiría en Juntos por el Cambio.
Un episodio central de esta etapa ocurrió en noviembre de 2017. Tras 55 años de afiliación a la Asociación Argentina de Actores —a la que ingresó en 1962 y condujo durante más de once años—, Brandoni presentó su renuncia por desacuerdos con los posicionamientos públicos de la conducción, que a su entender expresaban cercanía con el kirchnerismo. La decisión se tensó tras un comunicado del sindicato en defensa del periodista Víctor Hugo Morales, donde se mencionaba “censura y proscripción”. Brandoni respondió: “Es una mamarrachada kirchnerista”. La renuncia implicó una ruptura con una institución central en su biografía y reafirmó su línea de conducta.
En años recientes, Brandoni se mantuvo activo opinando sobre el rumbo del país, discutiendo el financiamiento del cine y el rol del Estado en la cultura, y participando en actividades políticas opositoras. Su figura combinó trayectoria artística, experiencia sindical y posicionamiento ideológico.

Un trayecto de coherencia en la vida pública
La vida pública de Luis Brandoni se caracteriza por la continuidad de su compromiso. Desde la afiliación sindical en 1962, la conducción gremial entre 1974 y 1983, su identificación con el alfonsinismo desde 1983, la banca de diputado entre 1997 y 2001, las candidaturas posteriores y la ruptura con la Asociación en 2017, Brandoni sostuvo una línea de acción que evitó oscilaciones. La experiencia de las listas negras de la Triple A, las amenazas y el exilio funcionaron como punto de partida para esa coherencia.
También expresa de manera clara su recorrido político una crítica durísima al kirchnerismo y sus arrebatos totalizadores, como también su adhesión a posiciones republicanas. Apoyó a la experiencia de Juntos por el Cambio y, si bien reconoció las falencias que derivaron en la derrota del proceso que lideró Mauricio Macri, resaltó que pudo concluir un mandato amenazado por la inestabilidad económica y política.
En estos últimos años respaldó el inicio de la gestión de Javier Milei, aunque criticó con vehemencia las agresiones que el actual presidente lanzó contra Raúl Alfonsín.
Este recorrido permite comprender por qué su figura trasciende el campo artístico. Brandoni encarna una forma de compromiso público en la que política y cultura se entrelazan de modo directo. Su biografía acompaña los grandes momentos de la Argentina reciente: la violencia de los setenta, la transición democrática, la crisis de 2001 y la polarización de las últimas décadas.
En ese trayecto, la frase sobre “perder el miedo” adquiere un sentido amplio. Define una conducta frente a contextos cambiantes, sostenida en el sindicalismo, en el Congreso, en los escenarios y en los medios. Esa persistencia le otorgó una identidad reconocible y lo ubicó en el centro de debates nacionales.
La política, para Brandoni, se manifestó como una práctica constante, signada por decisiones y posiciones concretas. Su itinerario responde a la elección inicial de exponerse, construyendo con el tiempo una figura donde actuación e intervención pública forman parte de una misma escena.
POLITICA
Estados Unidos aprobó la venta de helicópteros militares a la Argentina por USS$140 millones

El embajador de Estados Unidos en nuestro país, Peter Lamelas, anunció que el gobierno de Donald Trump aprobó “una posible venta” de helicópteros militares a la Argentina por US$140 millones, para “fortalecer la defensa y responder a emergencias.
La primera entrega comprenderá el envío de cuatro helicópteros UH-60L Blackhawk, a lo que se sumarán otros equipos relacionados con el equipamiento militar.
“La Argentina recibirá helicópteros Black Hawk reacondicionados en entregas escalonadas, comenzando con cuatro unidades, para fortalecer la defensa y responder a emergencias”, reveló el jefe de la misión diplomática en las redes sociales. La decisión fue aprobada por el Departamento de Estado.
Lamelas explicó que “no se trata solo de equipamiento: es llegar a tiempo y salvar vidas”. Y anticipó que el gobierno de su país seguirá “trabajando junto a la Argentina para ayudar a construir un país más fuerte y más seguro”.
Según la información difundida por la administración de Trump, el gobierno de Javier Milei solicitó “la compra de cuatro helicópteros UH-60L Black Hawk; y dos motores T700-GE-701D.
El acuerdo por el equipamiento militar se da en momentos en que el gobierno argentino espera la llegada del segundo lote de seis aviones caza F-16, que se sumarán a las unidades que se encuentran desde diciembre del año pasado en el Área Material Río Cuarto de la Fuerza Aérea.
“Esta venta propuesta respaldará los objetivos de política exterior y de seguridad nacional de Estados Unidos, al mejorar la seguridad de un importante aliado no perteneciente a la OTAN que constituye una fuerza para la estabilidad política y el progreso económico en Sudamérica”, explicó el gobierno norteamericano.
Además, mejorará “la capacidad de la Argentina para hacer frente a las amenazas actuales y futuras, al proporcionarle capacidad adicional para la seguridad fronteriza, la lucha contra el crimen transnacional y la asistencia humanitaria/respuesta ante desastres”.
“La Argentina no tendrá dificultades para integrar estos artículos y servicios a sus Fuerzas Armadas”, aseguró la representación diplomática.
Se informó, en tanto, que “la venta propuesta de este equipo y el apoyo correspondiente no alterarán el equilibrio militar básico en la región”. El contratista principal será Sikorsky, una empresa de Lockheed Martin, con sede en Stratford, Connecticut. Y se informó que la operación “no tendrá ningún impacto negativo en la capacidad de defensa de Estados Unidos.
También se incluirán en la operación otros equipos de defensa, como un sistema de referencia de rumbo de actitud simple o doble; un transpondedor de identificación amigo o enemigo (IFF) APX-100; un transpondedor IFF APX-123, un receptor del sistema de aterrizaje instrumental/visual omnidireccional AN/ARN-123 o AN/ARN-147 y un receptor de radio radiogoniómetro automático AN/ARN-89 o AN/ARN-149.
Se incluirá, además, una radio de alta frecuencia AN/ARC-220; radio de muy alta frecuencia ARC-186, un sistema de posicionamiento global Garmin GTN-750, una radio multibanda Cobham C-5000, un transmisor localizador de emergencia EBC 406HM, sistemas internos de tanques de combustible auxiliares, un sistema de extracción de inserción de cuerda rápida, un cabrestante de rescate, conjuntos de equipos de cabrestante de rescate, un gancho de carga y un cubo Bambi, según el detalle difundido.
La compra comprenderá dispositivos y software de mantenimiento y entrenamiento de tripulaciones aéreas; cascos; transporte; equipo organizativo; repuestos y piezas de reparación; equipo de apoyo; herramientas y equipos de prueba; datos técnicos y publicaciones; capacitación de personal y equipo de entrenamiento; ingeniería del Gobierno de EE. UU. y de contratistas; servicios de apoyo técnico y logístico; y otros elementos relacionados con la logística y el apoyo al programa.
September 10, 2026,Mariano De Vedia,Fuerzas Armadas,Estados Unidos,Conforme a
POLITICA
El Gobierno volverá a reunirse con la Iglesia por la visita del Papa y espera la agenda para resolver si decreta feriado o asueto

El Gobierno prevé mantener otra reunión con representantes de la Iglesia a mediados de septiembre para avanzar con la organización de la visita del papa León XIV y espera conocer antes la agenda definitiva de actividades. La Casa Rosada también postergó hasta ese momento la definición sobre un eventual feriado o asueto durante la estadía del Pontífice.
En paralelo, el Ejecutivo ya fijó una línea política frente a los discursos que pueda pronunciar León XIV durante su visita. En Nación no esperan una crítica directa contra la gestión y descartan responder públicamente aun si el Papa plantea cuestionamientos.
“No hay que cometer errores ni sobregirarse”, sostienen en la Casa Rosada. La evaluación oficial es que la visita tendrá un tono de celebración, convocará a una gran cantidad de personas y no debería convertirse en un foco de tensión con el Gobierno.
En el Ejecutivo reconocen que el Pontífice mantiene una discursiva centrada en temas sociales, el diálogo y la necesidad de reducir la polarización, pero sostienen que no esperan que apunte específicamente contra la administración de Javier Milei. La instrucción política es evitar cualquier reacción que pueda escalar una diferencia.
“Hasta que no esté la agenda final no lo vamos a decidir”, aseguran en Nación sobre la posibilidad de establecer un día no laborable. En el Gobierno explican que la medida dependerá de cómo quede distribuido el itinerario entre la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y Córdoba y de la magnitud de los actos previstos.
La próxima instancia de coordinación está prevista, en principio, para mediados de septiembre, cuando el Gobierno espera que la Santa Sede comunique oficialmente el programa completo. Hasta ahora están confirmadas las fechas generales: León XIV permanecerá en la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre.
La Casa Rosada viene trabajando desde agosto junto con la Nunciatura Apostólica, la Conferencia Episcopal Argentina, Cancillería y las jurisdicciones involucradas. Karina Milei quedó al frente de la coordinación política e institucional y encabezó las primeras reuniones con funcionarios nacionales, provinciales y porteños.
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La segunda avanzada de la Santa Sede terminó a comienzos de septiembre y permitió recorrer los principales lugares bajo análisis. Los equipos visitaron el Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad de Buenos Aires, el Cottolengo Don Orione, la Basílica de Luján y distintos puntos de Córdoba, entre ellos FAdeA, el Arzobispado, la Catedral y el aeropuerto internacional.
La agenda preliminar contempla además actos multitudinarios en la Ciudad de Buenos Aires, Luján y Córdoba. El Gobierno ya había mencionado como posibles escenarios el Monumento a los Españoles, la Basílica de Luján y el predio de la Fábrica Argentina de Aviones.
El itinerario, sin embargo, todavía no está cerrado. La propia Oficina del Presidente informó el 5 de septiembre que el proyecto seguirá siendo evaluado y que los detalles definitivos serán comunicados por la Santa Sede durante este mes.
Esa definición es la que la Casa Rosada considera necesaria antes de resolver el esquema laboral de los días de la visita. La discusión incluye si corresponde establecer un feriado nacional, un asueto para determinados sectores o algún régimen limitado territorialmente según las actividades previstas.
El operativo de seguridad, en cambio, ya comenzó a formalizarse. El Ministerio de Seguridad creó tres comandos unificados federales para coordinar los despliegues en la Ciudad de Buenos Aires, Luján y Claypole y la provincia de Córdoba durante el viaje apostólico.
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Las estructuras reúnen a representantes de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, Policía de Seguridad Aeroportuaria y áreas de inteligencia criminal, además del Servicio Penitenciario Federal cuando corresponda. También habrá coordinación con los equipos de seguridad de la Santa Sede.
La organización tiene además una dimensión política. El Ejecutivo tendrá a su cargo, junto con la Nunciatura, parte del encuentro protocolar de León XIV con representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático. En la Iglesia esperan que la convocatoria alcance a dirigentes de distintos espacios políticos, gobernadores y representantes institucionales.
La próxima definición central llegará cuando el Vaticano publique el itinerario definitivo. A partir de esa agenda, el Gobierno terminará de ordenar las reuniones, los operativos y los actos masivos, resolverá si habrá feriado o asueto y sostendrá una estrategia de evitar cualquier confrontación con el Papa.
Gobierno, Iglesia, papa León XIV
POLITICA
Cuarenta días cruciales para el Gobierno y la oposición

La evolución de la economía real y cómo se despejen tres incógnitas internacionales en los próximos cuarenta días serán cruciales para empezar a definir el mapa electoral de 2027. El punto de quiebre en el calendario está fijado en la primera semana de noviembre. Mientras tanto, lo que ocurra habrá que mirarlo como acciones preparatorias, nada menores, para el posicionamiento final.
El horizonte sigue demasiado brumoso. En los últimos 10 días se ha registrado un choque de cifras convertidas en insumos de la disputa por la narrativa sobre el cuadro de la situación económica, en la que se enfrentan el Gobierno, economistas de diversas escuelas, empresarios y, sobre todo, políticos del oficialismo y de la oposición.
Este jueves, la baja de la inflación en agosto, que con un 1,7% tocó el piso de los últimos 14 meses, vino a competir con la difusión, en los días previos, de diversos indicadores oficiales de signo negativo respecto de la actividad económica, como los números de caída de la industria y de la construcción (principales dadores de trabajo) y la destrucción de empleo formal privado.
Esa proliferación de indicadores de signos contrapuestos le agregó condimento y suspenso a la dinámica político-electoral, ante la imposibilidad de imponer un relato dominante. Todo sigue siendo gris.
Sin embargo, para desvelo del oficialismo no parece que la nueva disminución registrada en el índice general de precios al consumidor alcance hoy para cambiar la mirada negativa o pesimista sobre la realidad política-económica que tiene más del 60% de los argentinos. La inflación ha sido desplazada en el ranking de los temas que más preocupan a la sociedad por el empleo, los ingresos, la pobreza, el consumo, el endeudamiento y la corrupción, en casi todas las encuestas.
Malvinas no alcanza
Así, después del breve paréntesis que impuso la conversión nacionalista de la administración de Javier Milei, con la reivindicación de la soberanía sobre las Islas Malvinas y el anuncio de medidas en consecuencia, se reinstaló en el centro de la escena la disputa de sentido respecto de la realidad económica y la percepción ciudadana al respecto. El bolsillo sigue mandando.
El dominio absoluto de la agenda pública por parte del Gobierno con la cadena nacional por el diferendo con Gran Bretaña duró poco más de 72 horas, según diversas encuestas y relevamientos de la conversación en redes sociales como los realizados por las consultoras Management Fit y AdHoc.
Lo efímero de esa preeminencia temática tiene además el agravante de que el tenor de las interacciones digitales y de las respuestas de los encuestados resultaron más críticas que elogiosas para con la administración libertaria.
Se trata de un resultado demasiado magro para la expectativa y la pompa con la que se abrazó a la bandera soberanista el Gobierno, que procura que se sostenga el interés por la cuestión Malvinas para ayudarlo a transitar estos meses complicados. Tiene la ilusión de poder mostrar un panorama económico más auspicioso en los próximos dos meses, apalancado en algunas de las tibias medidas tomadas recientemente, destinadas a mover en algo la actividad.
La opinión mayoritaria de los economistas no oficialistas, sin embargo, no avala ese optimismo. La perspectiva de una mejora sensible en la economía personal en ese tiempo no está en sus cálculos, al menos mientras siga primando el fundamentalismo de Milei y su coloso Federico Sturzenegger. Contra la opinión, con muchos matices, de casi todo el resto del gabinete, incluido el ministro de Economía, Luis Caputo, que sobreactúa obediencia discursiva y demanda respeto de los críticos a los que disfruta de descalificar con epítetos que en su vida no mileísta se le desconocían.
Por eso, entre la dirigencia política, luego de la sorpresa y el impacto que causó el muy preparado y promocionado anuncio malvinero, volvió la dispersión y cierto desconcierto, que operan como retardadores para la toma de muchas decisiones en la oposición y entre los aliados o fuerzas colaboracionistas con el Gobierno.
La política mira y no ayuda
En el universo no mileísta husmean la sopa espesa en la que se mueve la economía real para diferir cualquier definición respecto de su vínculo con el Gobierno con miras a 2027 tanto como para sacar provecho de las fragilidades que le impone al oficialismo la realidad. Hasta el macrismo domesticado arrastra los pies en el camino hacia algún acuerdo, aunque no ha dejado de andar en ese sentido.
La instalación, el miércoles, en el recinto de la Cámara de Diputados por parte de los opositores de dos temas urticantes para la Casa Rosada, como son el endeudamiento y la morosidad de los individuos (que sigue en el centro de la agenda, a pesar de los esfuerzos minimizadores del Gobierno) y los fondos para la discapacidad, constituye una foto fidedigna del estado de cosas. Los 18 mejores meses mileístas se hacen esperar, como los brotes verdes de Macri, aunque quizá no tanto como la baja de la inflación de Massa.
A pesar de que el mileísmo trató de disimularlo sumándose al quorum que ya tenían los opositores, sufrió un golpe la Cámara baja que había intentado evitar por muchas vías y numerosas promesas, pero apenas lo atenuó y logró dilatar el abordaje de la cuestión de fondo. Ganar tiempo sigue siendo un objetivo y cada día cuenta.
No obstante, ciertas demoras inquietan en la Casa Rosada. El empantanamiento de la reforma político-electoral es el caso más paradigmático, en particular en lo que refiere a la eliminación o la suspensión de las PASO, por lo que se afana el oficialismo para dificultar la conformación de una oferta competitiva opositora. Más ahora cuando los números muestran que la chance de lograr la reelección de Milei sigue estando en el margen de lo probable, pero lejos todavía de lo seguro. Una incertidumbre que, en la medida, que se prolongue altera los nervios y lleva a revisar la exposición de los inversores al riesgo argentino.
Los tiempos que calculaba hace menos de dos meses para el tratamiento de esa reforma el siempre optimista jefe de Gabinete, Diego Santilli, ya están vencidos. El exmacrista le auguraba a los hermanos Milei que este mes se aprobaría en Diputados. Todavía el proyecto del Poder Ejecutivo no solo no tiene dictamen de comisión, siquiera, sino que hasta para los propios todavía es susceptible de cambios importantes. La realidad le ofrece una ecuación de suma cero: el tiempo que el Gobierno gana por un lado lo pierde por otro.
“El temor mayor es que no se pueda sancionar antes de fin de año”, admite una de las espadas mileístas en la Cámara de Diputados, que no descarta que quede para que el Senado lo trate en febrero, en sesiones extraordinarias.
“Sería muy complicado si tuviéramos que intentar la sanción ya en el mismo año electoral. No va a ser lo mismo que en 2025 cuando se logró la suspensión de las PASO aunque era un año electoral. Y el precio de los gobernadores con los que tenemos que negociar los votos en el Congreso va a ser altísimo, además de que tenemos que acordar con ellos lo que se hará en las elecciones de cada provincia”, agregan las fuentes parlamentarias mileístas.
El armado para llevar a buen puerto la reforma no es sencillo, sobre todo porque para aprobar leyes electorales se exige mayoría especial de la mitad más uno de los miembros de cada cámara. Es decir, 129 manos en Diputados y 37 en el Senado. La incertidumbre cuesta cara.
Elecciones de otros
Por otra parte, todos los jugadores esperan que se develen tres incógnitas electorales internacionales que se definirían entre la última semana de octubre y la primera de noviembre.
El 25 de octubre está previsto que se celebre la segunda vuelta de la elección presidencial en Brasil, realización que se da por descontada, ya que no hay previsiones de que ninguno de los dos candidatos con más chances de ganar (el actual presidente, Lula da Silva, y el derechista Flávio Bolsonaro) puedan obtener la mitad más uno de los votos en la primera vuelta por efectuarse el 4 del mes próximo.
Rota en la práctica la relación diplomática en la actualidad, a raíz de los insultos de Milei a Lula, el presidente argentino apuesta todo al triunfo del hijo del expresidente Jair Bolsonaro, actualmente en prisión por su participación en el intento de golpe de Estado, el 8 de enero de 2023. La condición de primer socio comercial de la Argentina exime de mayores explicaciones sobre la importancia de esta elección.
Un día después de la segunda vuelta brasileña, se hará la elección en Israel, donde las encuestas indican que el primer ministro y aliado personal de Milei, Benjamin Netanyahu, tiene todas las de perder. El peso, sobre todo simbólico, de este vínculo, que llevó a un alineamiento acrítico, explica la relevancia de estos comicios.
De todas maneras, nada supera la importancia de las elecciones de medio término de los Estados Unidos, pese a que no sean presidenciales y aunque el faro máximo de Milei, Donald Trump, seguirá en el cargo sea cual fuere el resultado. Si es derrotado su partido y pierde el control de una o las dos cámaras del Congreso, lo cual asoma como altamente probable en este momento, significaría un golpe muy fuerte para el gobierno libertario. La administración trumpista, con la adhesión absoluta de Milei al excéntrico republicano, es garante de supervivencia y ha sido el fiador de última instancia.
La reacción de los mercados en caso de una derrota de Trump, que lo convierta en un pato demasiado rengo, podría tener sobre la Argentina un impacto muy duro en varias dimensiones. Tanto en cuanto al riesgo país como respecto de planes de inversiones. La incertidumbre financiera y la incertidumbre político-electoral tenderían a retroalimentarse a niveles impredecibles.
De suceder un triunfo trumpista, Milei no tendría asegurada la reelección, ya que hay demasiados cabos sueltos internos aun como para que estos factores externos tengan tanto peso, pero su proyecto de permanecer en el poder más allá de 2027 recibiría un fuerte envión.
Por eso, todas las martingalas y especulaciones electorales están en suspenso. Y algunos eventuales candidatos demoran sus definiciones hasta dentro de dos meses. Así lo explicitó el outsider empresario de medios Daniel Hadad, quien vive buena parte del tiempo en Miami y sabe como pocos la relevancia del resultado de la elección norteamericana. Para los influyentes aliados que tiene en ese país uno u otro resultado será determinantes.
Pero no es el único en esa situación. En el peronismo, muy especialmente, esperan que en la primera semana de noviembre se aclare el panorama. Saben que después de eso no les quedará mucho más tiempo disponible para definir su armado electoral, ya que antes de discutir candidaturas deben resolver su profunda fractura interna, que solo los principales dirigentes peronistas confían que al final se solucionará. Mientras tanto, juegan con las fichas ajenas que le proveen la pálida realidad económica y las incógnitas internacionales, que, dicho sea de paso, no se limitan a esas tres elecciones, aunque estas corren con la ventaja de que tienen fecha para su esclarecimiento.
Mientras tanto, Axel Kicillof sigue moviéndose y tratando de construir confianza fuera de su pequeño circulo de leales, pero sin lograr todavía ninguna promesa de fidelidad.
El gobernador bonaerense ya tiene que lidiar con la hiperactividad y la sombra que ha vuelto a proyectar Sergio Massa, a pesar del reciente escándalo de su viaje en avión privado al Caribe y la inflación del 211% que dejó su gestión como ministro de Economía, entre otras opacidades. Así como Milei se autodenomina doctor, el tigrense se autoeligió como arquitecto de la unidad peronista, con la pretensión de quedarse con la suite presidencial de esa casa hoy llena de goteras y fisuras.
Quedan por delante 40 días cruciales en los que prometen pasar demasiadas cosas. Noviembre será la línea de largada del proceso electoral.
Claudio Jacquelin,Javier Milei,Donald Trump,Lula da Silva,Conforme a
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