DEPORTE
La reivindicación de João Félix

Dicen que en la vida hay que encontrar el lugar ideal para crecer y desarrollar todo el potencial. En todos los ámbitos, aunque en el fútbol esta idea parece cobrar todavía más sentido. Y si no, que se lo pregunten a João Félix, una eterna promesa que, por fin, parece haber encontrado su sitio en un destino tan inesperado como el campeonato saudí.
No es nada sencillo cargar sobre los hombros con la etiqueta de ser uno de los futbolistas con mayor proyección del mundo. Desde su irrupción en el Benfica, el delantero portugués ha ido encadenando decepciones y etapas marcadas por la irregularidad, sin lograr en ningún destino desplegar todo su fútbol ni exhibir el talento que siempre se le ha presumido.
Basta con mirar su etapa en el FC Barcelona. Apenas fue una temporada, a las órdenes de Xavi Hernández, pero suficiente para comprobar las dos caras de João Félix. El atacante luso fue capaz de ilusionar a la parroquia azulgrana con destellos de una calidad diferencial, al mismo tiempo que desesperó al aficionado culé por su inconsistencia, su apatía en algunos tramos y su falta de continuidad sobre el terreno de juego.
Pero todo eso parece haber quedado atrás. João Félix decidió el pasado verano cambiar de aires y dar un giro radical a su carrera. El internacional portugués apostó por un destino mucho más exótico, atraído, evidentemente, por la potente oferta económica, pero también con la intención de alejarse del foco mediático europeo y reencontrarse con su mejor versión.
Y así lo está demostrando. Sin ir más lejos, este jueves João Félix firmó un hat-trick fundamental para las aspiraciones al título del Al Nassr. El delantero portugués, que comparte vestuario con Cristiano Ronaldo, volvió a erigirse como la gran figura del encuentro y lideró el ataque de los suyos para sumar tres puntos esenciales en la pelea por mantenerse en lo más alto de la clasificación.
Pero esta actuación no fue, ni mucho menos, una casualidad. El exjugador de clubes como el FC Barcelona o el Atlético de Madrid está firmando una temporada sobresaliente, especialmente en el apartado estadístico. Hasta la fecha, el atacante portugués suma 20 goles y 12 asistencias en los 31 encuentros que ha disputado con la camiseta del Al Nassr.
Joao Félix con el Nassr / X
Sin lugar a dudas, João Félix ya ha encontrado el escenario ideal, al menos en lo futbolístico, para volver a demostrar todo el potencial que atesora en sus botas. La reivindicación del delantero portugués está llegando a base de goles y asistencias y, aunque todavía es pronto para sacar conclusiones definitivas, quién sabe si el futuro le deparará un regreso a Europa mucho más maduro y preparado para triunfar al máximo nivel.
João Félix,Al Nassr,reivindicación
DEPORTE
Qué dicen las amenazas de reeditar la pelea de barras de Argentina e Inglaterra de México 86 y que podría pasar en Atlanta

Una pelea entre argentinos e ingleses en Miami, donde el equipo europeo enfrentó a Noruega
Es otro contexto, otra historia, pero hay un grupo que parece querer revivir lo que le contaron sus ancestros, lo que pasó hace 40 años en el Argentina-Inglaterra del Mundial 86 aunque todo sea irrepetible. La versión siglo XXI y mediatizada por redes sociales de aquel enfrentamiento con los ingleses que quedó en el imaginario colectivo para siempre. Porque fue el gol de Diego con la mano, fue al rato el mejor tanto de los mundiales dejando camisetas blancas paradas como estacas pero también fue el enfrentamiento entre los barras bravas argentinos y los hooligans en un contexto especial que permitía aquella situación y que terminó siendo un mito que se enarbola todo el tiempo.
Bajo esa premisa, ya empezaron las escaramuzas y promesas de combate pero sólo de parte argentina, y de un sector pequeño de cara a la semifinal en Atlanta. De hecho todo se está concentrando en Miami, donde vive la mayor parte de la comunidad celeste y blanca y donde Inglaterra jugó el sábado por la tarde frente a Noruega. En dos locales de la avenida Collins hubo enfrentamientos callejeros que no pasaron a mayores pero que anticipan el clima que algunos quieren instalar y que venía precedido de una amenaza de un grupo de argentinos, que se grabó prometiendo ese encuentro.
Una pelea en las tribunas del Hard Rock Stadium de Miami
“Los ingleses tienen miedo porque saben que esta banda tiene huevos”, comienza la canción que continúa con un “En el Azteca ya corrieron y en Miami los vamo’ a correr de nuevo. Ingleses esperanos un poquito más ya nos vamos a encontrar” sigue la canción que adoptaron como lema. ¿Pero es posible que vuelva a ocurrir algo semejante a aquel enfrentamiento en las calles aledañas del Azteca y en el propio estadio de la capital mexicana?
Primero vale recordar qué ocurrió aquel 22 de junio de 1986. Fue el día en que el mundo dejó de lado a los hooligans para tener el dudoso honor de conocer a los barrabravas. Como en cada torneo, la Selección contaba con un grupo de apoyo del paravalanchas pago por los dirigentes deportivos, políticos y sindicales de turno. Para México se habían anotado 28 barras de Boca, liderados por José Barritta, El Abuelo. A ellos se sumaron 12 de Estudiantes, siete de Chacarita, y otros tantos de Vélez, Talleres de Córdoba, Racing y hasta un grupito de Nueva Chicago y Unión de Santa Fe.
Era el primer enfrentamiento tras la Guerra de Malvinas. Y el país lo vivía absurdamente como si fuera la segunda parte de aquella batalla. Para los barras pelear contra los hooligans era inevitable y sabían que no sería censurado desde Buenos Aires. Todo lo contrario. Entonces se pertrecharon y sumaron a un grupo de exiliados y a 50 escoceses fundamentalmente del Celtic de Glasgow, prestos a dar una mano y a hacer inteligencia sobre los británicos. Entre todos se decidió que el ataque sería en el Paseo de la Reforma, la vía principal de la ciudad, entre las avenidas Río Tiber y Florencia, justo donde hay una plaza que tiene el monumento a la Independencia, popularmente conocido como El Ángel.
Un grupo atacaría por la avenida cercándolos hacia la glorieta, y otro vendría de atrás y en esa encerrona, estaba la llave de la victoria. A la hora señalada, los argentinos se distribuyeron tal como se había planeado. Los hooligans del West Ham, Chelsea, Newcastle y Manchester United caminaban por Reforma con sus banderas, ya bastante alcoholizados y despreocupados. Apenas los vieron, los barras de Estudiantes, Central y Talleres empezaron a arriarlos hacia la plazoleta. Una vez allí, desde atrás, salió el resto del grupo, liderado por La Doce. La pelea duró largos 20 minutos hasta que, superados en número y rabia, los hooligans se dispersaron dejando en la huida, varias banderas de sus clubes y de la selección, que después, por TV la barra argentina liderada por El Abuelo las mostraría como señal de victoria.
También hubo enfrentamientos en el estadio y otro a la salida, bajo los puentes de la llamada Calzada de Tlalpan, avenida que conecta el centro histórico de Ciudad de México con la zona sur de la urbe. Allí algunos ingleses quisieron recuperar sus pertenencias y terminaron en el hospital. La barra argentina se había consagrado como la barra del Mundial. Un triste logro que en su momento fue festejado en el país sin entender que ese poder simbólico los haría crecer hasta límites insospechados convirtiéndose en lo que hoy son: la parte más corrosiva de nuestro fútbol.
¿Pero esto puede volver a ocurrir el miércoles? Parece casi imposible. Por un lado los hooligans fueron extirpados en los estadios de la Premier y lo mismo ocurre con su presencia en los Mundiales. Desde la tragedia de Hillsborough en 1989, la estructura del fútbol inglés tomó el toro por las astas y decidió erradicarlos. Aquel 15 de abril se enfrentaban Liverpool y Nottingham Forest por la semifinal de la FA Cup en Sheffield. Y fue un desastre. La sobreventa para la tribuna de los Diablos Rojos, los enfrentamientos con la Policía fuera del estadio, la pésima organización y la cantidad de gente que logró ingresar saltando las vallas convirtieron a la popular del Liverpool en un lugar inhumano. A sólo cinco minutos de comenzado el partido se produjo la primer avalancha y la Policía creyendo que era el típico tumulto hooligan en vez de ayudar a descomprimir empezó a reprimir. Fue una marea humana tratando de escapar por dónde se pudiera, ingresando al césped y el resultado fue espeluznante: 97 muertos y más de 500 heridos. Tras ese hecho se le encargó al juez Peter Taylor un informe que sentó las bases de la transformación total del espectáculo deportivo inglés: todos sentados, estadios con cámaras de audio y video, prohibición de concurrencia y derecho de admisión para hooligans y precios elitistas de las entradas.

Por eso en los siguientes Mundiales su presencia comenzó a verse menguada. Sí estuvieron en Francia 98 cuando tomaron las calles de Saint Etienne previo al partido contra la Argentina pero el enfrentamiento fue con los inmigrantes magrebíes sobre todo de Marruecos, Argelia y Túnez que vivían allí. Los barras argentinos ya estaban dentro del estadio cuando se produjo aquella pelea en la plaza central.
Ese fue su último acto. Ya para el Mundial 2006 el gobierno británico confiscó 3000 pasaportes y si bien hubo algunos hechos violentos en Stuggart y en Gelsenkirchen donde Inglaterra fue eliminada por Portugal, nada comparable a lo sucedido antes. De ahí en más su presencia fue limitadísima lo que se volvió a comprobar hasta ahora en este Mundial, donde los británicos que siguen a su Selección no parecen tener ninguna relación con aquella tradición violenta desterrada.
Por otro lado también hay una diferente conformación de la barra argentina. Si bien alguna porción social de compatriotas insólitamente parecería alentar o por lo menos no condenar un robo de banderas o agresión a los rivales, los barras que están en Estados Unidos, la mayoría de equipos del Ascenso y con el liderazgo de un grupo de 24 de San Lorenzo, han tenido la orden de ir por separado, no fueron ubicados en lugares estratégicos como en Qatar cuando estaban juntos detrás del arco y desde las manos amigas dirigenciales se les pidió que pasen inadvertidos. Por ahora vienen cumpliendo a rajatabla.
El otro tema tiene que ver con la seguridad. Seis argentinos ya fueron deportados por faltas mucho menores que un incidente barra y se les retiró la visa. Y en Atlanta se espera por un operativo muy importante para que nada ocurra. Habrá que ver cómo se desarrollan las cosas y si bien impera un clima bélico en algunos sectores argentinos, parece más probable que algún foco violento se produzca en alguna discusión callejera o en un bar que algo organizado como lo que ocurrió 40 años atrás.
DEPORTE
Nahuel Guzmán: “La convicción, el corazón y la conexión con Scaloni son las mayores fortalezas de Argentina”

La selección argentina volvió a dar un paso firme en el Mundial 2026. Tras superar 3-1 a Suiza, en un encuentro de alta exigencia táctica, el equipo de Lionel Scaloni se metió entre los cuatro mejores del torneo, y ahora afrontará una semifinal con enorme carga histórica frente a Inglaterra. Entre quienes siguieron de cerca la clasificación, estuvo Nahuel Guzmán, ex arquero de la Albiceleste y uno de los futbolistas que compartió durante años el vestuario con varios de los actuales referentes del plantel.
El Patón, mundialista en Rusia 2018 y referente de Tigres de México, observó el encuentro desde las tribunas junto a tres amigos, y luego dialogó con Infobae. Su análisis dejó en claro que el presente de la Selección excede lo futbolístico y tiene su principal sostén en la fortaleza humana que construyó Scaloni desde su llegada al cargo como director técnico. “Fue un partido duro desde lo táctico. Suiza incomodó muchísimo, y por suerte los chicos lo resolvieron bien”, comenzó explicando sobre el desarrollo del encuentro disputado en los cuartos de final en el estadio donde juegan de local los Kansas Chiefs.
Lejos de detenerse únicamente en cuestiones estratégicas, Guzmán hizo foco en lo que considera el principal diferencial de esta Selección. “La convicción. Me parece que la convicción, el temperamento, la actitud y el corazón. Creo que representan a un entrenador. Hay una conexión muy linda. Leo habló de lo humano y creo que ese vínculo emocional se nota. Pasa mucho por ahí también”, destaca el ex portero de la Albiceleste.

La reflexión del arquero no fue casual. Durante años compartió convocatorias con varios de los futbolistas que hoy sostienen el ciclo más exitoso de la historia reciente del seleccionado argentino, siendo una persona cercana al capitán, Lionel Messi. Conoce desde adentro la dinámica del grupo y entiende que la fortaleza emocional terminó convirtiéndose en una marca registrada del equipo dirigido por el hombre de Pujato, Santa Fe.
A sus 40 años, Guzmán continúa siendo uno de los grandes referentes de Tigres de la UANL, institución de la que es capitán e ídolo tras más de una década defendiendo el arco del conjunto mexicano. Su vigencia le permite seguir compitiendo al máximo nivel, mientras mantiene una estrecha relación con varios integrantes del plantel argentino.
A lo largo de su recorrido en la Albiceleste, compartió entrenamientos, concentraciones y competencias con Messi, Emiliano el Dibu Martínez, Nicolás Otamendi, Rodrigo De Paul, Leandro Paredes, Giovani Lo Celso y otros futbolistas que hoy conforman la base del equipo campeón del mundo. Por eso, su mirada sobre el presente del seleccionado surge desde el conocimiento de un grupo del que también formó parte.
Pensando en la semifinal frente a Inglaterra, evitó hacer pronósticos, aunque reconoció el peso que tendrá el compromiso. “Siempre va a ser un partido duro y especial. Ojalá lo podamos festejar y podamos estar otra vez en el lugar donde estos chicos merecen estar”, remarcó el guardavalla nacido en Rosario.
La clasificación a semifinales volvió a instalar el debate sobre las obligaciones de un seleccionado que lleva varios años acostumbrando a los argentinos a pelear por todos los títulos. Sin embargo, Guzmán entiende que el equipo ya demostró estar a la altura de las circunstancias.
“La vara la tiene demasiado alta. Está muy alta, y creo que el equipo está cumpliendo con lo que demuestra en la cancha. Más allá del resultado, el técnico fue muy acertado con lo que dijo y con lo que viene haciendo. Si a la Selección le toca quedar en el camino, creo que nadie puede reprocharse nada”, sentenció en la puerta de la entrada de la tribuna de prensa del estadio Arrowhead.
Al analizar el encuentro ante Suiza, Guzman insistió en que las dificultades tuvieron mucho que ver con el planteo del rival. “Fue uno de los partidos más difíciles desde lo táctico. Después, habrá que analizarlo con más detalle”, sostuvo dejando en claro que no fue un partido sencillo para Argentina.
Incluso, el guardavalla elogió el trabajo realizado por el conjunto europeo. “Fue un equipo muy organizado desde lo táctico, y que se plantó con mucha autoridad en la cancha”. Consultado sobre qué debería corregir Argentina para enfrentar a Inglaterra, prefirió la prudencia. “No podría decírtelo en este momento. No vine tanto para hacer un análisis deportivo, sino a disfrutar del espectáculo y de todo lo que rodea al Mundial”, se excusó.
Tampoco, quiso anticipar qué tipo de partido propondrá el seleccionado inglés. “Entiendo que Suiza buscó bastante el partido y por eso también complicó a Argentina. Propuso mano a mano, presión muy alta e incomodó. Veremos qué pasa contra Inglaterra”, aseguró.
Mientras miles de hinchas argentinos comienzan a vivir la previa de una nueva semifinal mundialista, la mirada de Guzmán resume buena parte del sentimiento que atraviesa al fútbol argentino. Desde la experiencia de haber defendido el arco de la Selección y su actualidad como uno de los arqueros más importantes del fútbol mexicano, el Patón entiende que este equipo construyó algo que va mucho más allá de los resultados: una identidad, una convicción y un vínculo humano que explica por qué vuelve a estar entre los cuatro mejores del mundo. Y, como cualquier argentino, cerró con un deseo compartido por millones de hinchas: “Ojalá gane Argentina y lo podamos festejar todos”.
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La romántica historia de Harry Kane y su “mejor amiga”: la foto con David Beckham que los unió cuando eran niños

El presente de Harry Kane en el Mundial de Estados Unidos trasciende lo deportivo. Mientras Inglaterra selló el pase a semifinales luego de vencer a Noruega y el delantero se sigue destacando en el torneo, en las tribunas una figura lo sigue de cerca: Katie Goodland, su esposa y compañera desde los primeros días de colegio en Londres.
La relación personal que sostiene el capitán inglés es, según sus propias palabras, la base sobre la que construyó su carrera.

La historia entre ambos comenzó en la Chingford Foundation School, una institución con fuerte tradición futbolera, donde también estudió David Beckham, con quien justamente tienen una anécdota: cuando Harry y su esposa tenían 11 años, mucho antes de que la fama entrara en sus vidas, una fotografía los reunió junto a Spice Boy, durante una inauguración de la academia de fútbol de Beckham.
Kane se había inscrito en la Beckham Academy y aprovechó para sacarse esa foto con su ídolo, David Beckham. No posó solo, en ella se puede también a Katie, hoy su esposa.

Sobre ese momento, Kane reconoció tiempo después: “Ver esa foto ahora, conmigo, con él y con mi esposa, que entonces solo era una amiga… es algo increíble”, afirmó en diálogo con medios británicos.

La conexión de infancia se transformó en un vínculo sentimental durante la adolescencia. “Fuimos juntos al colegio, así que ella ha visto toda mi carrera”, contó Kane a Esquire. Desde entonces, Kate –graduada en ciencias del deporte y entrenadora personal– prefirió un bajo perfil, acompañando a su pareja en cada etapa, tanto en el fútbol inglés como en la Bundesliga actualmente.
“Por supuesto, para ella es un poco loco. Creo que incluso ha salido un par de veces en los periódicos paseando a los perros”, agregó el delantero en declaraciones a The Sun sobre cómo Kate lidia con la exposición.

El compromiso llegó en una playa de las Bahamas en 2017. Allí, Kane le propuso matrimonio y compartió la noticia en redes sociales con la frase: “Ella dijo que sí”.
Dos años más tarde, la pareja celebró una boda íntima. “Por fin me casé con mi mejor amiga. Te amo”, escribió el goleador en sus cuentas oficiales, mientras Kate publicó tiempo más tarde: “Hace un mes me casé con mi alma gemela, uno de los mejores días de mi vida”.

La familia creció con la llegada de la primera hija en 2017, otra niña al año siguiente y dos chicos más en 2020 y 2023. Para Kane, la paternidad representa un punto de apoyo esencial: “Ser padre es la mejor sensación del mundo. Mi familia es mi mayor orgullo y me da la fuerza para seguir adelante y rendir al máximo”, señaló.
El desembarco en el Bayern Múnich en 2023 implicó un cambio de país y de rutina. Un informe de Mirror detalló la importancia de Kate en el proceso de adaptación a la vida en Alemania y la integración familiar en la cultura bávara. El resultado deportivo fue inmediato: Kane se consagró campeón de Bundesliga y DFB-Pokal, obtuvo la Bota de Oro europea y marcó 61 goles en 51 partidos en la última temporada.

Durante el Mundial, la familia volvió a ser parte de la escena. Kate viajó a Estados Unidos junto a sus hijos y acompañó a Kane en los estadios, una postal repetida en cada competencia internacional.
El delantero, que ya suma más de 80 goles con Los Tres Leones y busca romper la sequía inglesa de títulos, insiste en el valor de la estabilidad doméstica.

En palabras reproducidas por Evening Standard: “Si estuviera soltero ahora y conociera gente, nunca sabría si están conmigo por las razones correctas. ¿Es el dinero? Nunca lo sabrías. Así que tengo suerte de tener a mi novia de la infancia”.
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