CHIMENTOS
El enojo de Georgina Barbarossa por el Martín Fierro que ganó Wanda Nara: “No voy a ir más, me parece una falta de respeto”

Georgina Barbarossa no guardó silencio. Al día siguiente de la 54° entrega de los Premios Martín Fierro, la conductora de A La Barbarossa de Telefe salió al aire con la bronca a flor de piel y lanzó una frase que recorrió todos los programas: “No voy a ir más a los Martín Fierro, me parece una falta de respeto”. El motivo fue el triunfo de Wanda Nara en la terna de Mejor Conductora, que dejó afuera a figuras como Moria Casán, Pamela David, Verónica Lozano, Karina Mazzocco, Mariana Fabbiani y la propia Georgina.
La noche de la ceremonia ya había dejado señales de lo que vendría. Cuando se anunció el nombre de Wanda Nara como ganadora, la cámara encontró a Barbarossa con una expresión que no necesitó palabras: “Otra vez”, se leía en su cara. Su hijo, presente en la gala, acompañó el gesto con un movimiento de dedo índice que los usuarios de X interpretaron de inmediato como un señalamiento de robo. El periodista Leo Arias fue uno de los primeros en publicar el momento: “Mucho malestar en el entorno de Georgina con APTRA, sienten que ayer era la noche para ganar después de 26 años conduciendo“.
Al día siguiente, ya en su programa, Barbarossa fue más directa. “Estaba medio enculada porque no había ganado el premio. Yo pensé que como le dieron el del programa a Vero, me iban a dar el de conductora. No me gustó que lo ganara Wanda porque hace 27 años que estoy conduciendo y creo que me lo merecía. Así que dije ‘otra vez’. Quería irme y llegar a casa», relató sin filtros ante sus compañeros.
Luego, en un ida y vuelta con Baby Etchecopar en Radio Rivadavia, Barbarossa dejó en claro que su enojo no apuntaba a la ganadora sino a quienes tomaron la decisión. “No nos tenemos que enojar con Wanda Nara. Yo estoy enojada con Aptra y con la gente de Telefe“, dijo. Y fue más lejos: “Hace 27 años empecé a conducir, vengo del teatro, y en estos cinco años conduzco con mucho éxito y rating. La gente nos elige”. La conductora remarcó el esfuerzo que le demanda el trabajo frente a cámara, dado que no es periodista de formación: “Tengo que estar informadísima y leyendo y viendo noticieros y noticias y diarios y cosas de todas partes del mundo para poder estar frente a cámara, porque siento que es una gran responsabilidad”.

El trasfondo del enojo tiene historia. El año anterior, la conductora ya había protagonizado una situación similar al quedar fuera de la nominación en la misma categoría. En esta edición, además de perder la terna individual, su programa tampoco se llevó el premio en su categoría, que fue para Cortá por Lozano. Hasta ahora, Georgina Barbarossa no tiene un Martín Fierro como conductora.
Por otro lado, lejos de cualquier clima de tensión, Moria Casán, una de las grandes candidatas y reconocida por su frontalidad, sorprendió a todos con su actitud. Fiel a su estilo, la diva aplaudió con entusiasmo y hasta se permitió reír al ver que su predicción se cumplía, tal como había anticipado en su propio programa. Su gesto, lejos de la falsa cordialidad o la incomodidad, fue una muestra genuina de deportividad y buen humor.
A pocos metros, la mesa de Verónica Lozano y el equipo de Cortá por Lozano (Telefe) vivió su propio instante de complicidad. Lozano, acostumbrada a las cámaras y a los vaivenes de las premiaciones, mantuvo una sonrisa y aplaudió a Wanda desde el primer momento, animando también a sus compañeros a sumarse a la celebración. Pamela David y Karina Mazzocco, desde sus respectivas mesas, también se sumaron a los aplausos hasta que Wanda subió al escenario para recibir el premio.
CHIMENTOS
A corazón abierto, Caro Trippar anunció a sus 35 años que padece cáncer, con un diagnóstico muy delicado: «No sabemos cuánto tiempo vas a vivir»

Hay noticias que son muy duras y que sacuden de lleno cuando se trata de la salud. La reconocida influencer, Caro Trippar, anunció a través de un video de Youtube que tiene cáncer de mamas con metástasis y hay mucha conmoción entre sus seguidores.
La influencer se hizo muy famosa a través de sus trucos elaborados en la cocina, y recientemente había comenzado a trabajar en Todo lo contrario en el Streams Telefe. En un durísimo relato que dio, y muy valiente de su parte, contó todo.
«Hace meses que tengo este video sentado en mi computadora diciendo: ‘¿Lo subo o no lo subo?’. Hoy me siento fuerte y siento que llegó el momento de compartirlo. Muy poca gente lo sabía», comenzó diciendo.
Amigos de ella incluso se pudieron enterar a través de este video; para ella no fue nada fácil contarlo públicamente, pero sintió la necesidad. Su situación es delicada, y por eso es que la invadió por completo la angustia al contarlo.
EL DOLOR DE CARO TRIPPAR AL ANUNCIAR QUE TIENE CÁNCER
“Es un tema tan incómodo que directamente no hablaba de esto. Me decían que mi cáncer no tenía cura y después me iba a trabajar como si acá no hubiera pasado nada. No sé ni cómo hice. Después exploté”, sostuvo la influencer.
Todo el proceso que conlleva una enfermedad de este tipo, hoy lo está pasando con apenas 35 años: “Nunca en mi vida estuve tan mal a nivel mental. Le tengo muchísimo pánico a las agujas y lo único que vi estos últimos meses fueron agujas. Me hicieron resonancias, tomografías, biopsias… No tienen idea por todo lo que pasé».
Algo durísimo de enfrentar para ella fueron las diferentes visitas al médico que debió realizar y detalló qué le fueron diciendo: «Pasé del ‘tenés cáncer, te vamos a curar, a ‘tenés metástasis, no tiene cura’, a ‘vas a vivir con esto toda tu vida’, a ‘no sabemos cuánto tiempo vas a vivir’”.
«Si algo quiero sacar de todo esto es la detección temprana. Quiero que vos, que estás del otro lado, te revises las mamas todos los meses. Si sentís un bultito, por más mínimo que sea, andá a hacerte ver. Aunque estés amamantando», sentenció, en un largo video, y a corazón abierto.
Caro Trippar
CHIMENTOS
Nicolás Maiques contó cómo se protegía del bullying escolar: “Yo fingía demencia”

Desde los primeros recuerdos de Nicolás Maiques, la actuación no era solo un sueño: era su destino marcado a fuego. Niño prodigio de la televisión, dio sus primeros pasos en diferentes publicidades. En una charla distendida y repleta de recuerdos le contó a Teleshow que cuando era muy pequeño se probó como conductor en su propio programa. Se llamaba Mamarracho, donde jugaba a conducir un ciclo infantil en la casa donde vivía. Pero mientras las luces del set brillaban, en la vida real enfrentaba fuertes desafíos, soportó el acoso escolar y aprendió, a fuerza de coraje y algo de humor, a esquivar los golpes del prejuicio. “La directora del jardín obligó a mi padre a mandarme a terapia porque me quería curar la homosexualidad”, revela acerca de aquel tiempo de su infancia.
A lo largo de más de treinta años de carrera, Nicolás nunca dejó de reinventarse. Actor, cantante, productor y viajero incansable, trabajó para distintos países de Latinoamérica y Europa, sin poner nunca su vocación en pausa. Entre risas, cámaras y telones, eligió siempre el escenario, pero también la autenticidad. Supo protegerse, a veces fingiendo demencia ante los insultos, y otras, aferrándose con ternura a su verdad.
Hoy, Nicolás sostiene —con esa mezcla inconfundible de sinceridad y picardía— que ama vivir. Y lo dice quien aprendió, a través de cada papel y cada batalla personal, que el verdadero prestigio está en ser buena persona y en no traicionarse nunca. Esta entrevista recorre su historia, sus cicatrices y sus conquistas, pero sobre todo, celebra a un artista que transforma cada herida en una anécdota y cada obstáculo en una oportunidad para reír. Junto a Nazarena Vélez, Santiago Caamaño, con dirección de Carlos Kaspar y la misma Vélez, estrenan Un Cambio Inesperado, en el Teatro Picadilly el 7 de agosto.
—¿A qué edad empezaste a actuar?
—Arranqué a los once, más de treinta años. Mi debut fue en diferentes publicidades. La actuación ya venía incorporada en mí… Mi registro era solo actuar.
—¿Recordás tu primer acercamiento?
—Me acuerdo que tenía cinco años cuando hice un programa para chicos. Llamaba a los nenes del barrio para que vengan a grabar (de mentira). El programa se llamaba Mamarracho. No me acuerdo de qué trataba exactamente, pero tenía el decorado y un cartelito que decía Mamarracho (risas). Todos sucedía en mi casa, yo conducía y mis amigos del barrio miraban y cantaban la canción del programa.
—¿Vos la habías inventado?
—Obvio, era el productor también (risas)

—¿En tu familia había antecedentes artísticos?
—No hay quien se dedique al arte. A mi madre le encanta cantar, pero es psicóloga. Mucho de ir a los coros, hoy continúa cantando coros vocacionales, pero no se dedica al arte.
—¿Cómo fue tu paso por la escuela en relación a tu identidad?
—Cuando era chico, la directora del jardín obligó a mi padre a mandarme a terapia porque me quería curar la homosexualidad. Fue un error. Los psicólogos decían lo mismo. Me cambiaron de psicólogo y después seguí yendo porque era requisito del jardín.
—¿Tu mamá, siendo psicóloga, te acompañó en ese proceso?
—No me hablaba del tema, la verdad, porque ya de grande cuando yo hablé de mi vida, le pregunté por qué no me hablaba de eso y me dijo: “Porque yo respeté tus tiempos”.
—Imagino que fue tortuoso ese proceso…
—Lo fue, más que nada en las escuelas. Desde primer grado hasta quinto año fui señalado, era el maricón, trolo y todo lo que imaginás.
—¿El hostigamiento venía más de los varones o de las mujeres?
—Mucho más de los hombres. Las mujeres también, pero mucho menos.

—¿Cómo te defendías?
—Yo fingía demencia. Era una forma de protegerme.
—¿Tenías amigos en la escuela?
—Tenía algunos, por supuesto, pero no era un grupo de amigos.
—¿Y en la secundaria?
—En la secundaria ya sí. Fue otra historia. El bullying seguía, pero tenía un grupo de dos amigas, más que nada.

—¿Cuándo empezaste a estudiar actuación formalmente?
—A estudiar arranqué a los trece, catorce, en un centro cultural. Me gustaba trabajar con la comunidad de la escuela. Y comencé a hacer publicidades, eso me abrió muchas puertas.
—¿Recordás tu primer trabajo profesional?
—Como decía mis primeros trabajos fuero publicidades, a través de castings. La primera publicidad fue para Uruguay, era una galletita llamada Sensaciones. Después hice de todo, para marcas de chocolates, empresas de teléfonos celulares, de todo. Fue fundamental para que me vieran, que me registraran.
—¿En España, pasó algo particular?
—En España por tres años fui la imagen de una marca importante de telefonía. Hacía de español. La agencia me querían doblar, pero cuando me escucharon, imitando el acento, dijeron: “Estás perfecto, entonces no te doblamos”.
—¿Tu carrera está marcada por la variedad?
—Hice y hago de todo. Desde novelas hasta realities, de Como tu cara me suena en Perú, que allá se llamaba Los reyes del playback.
—¿Nunca prejuicio con los realities?
—No, cero, porque el prestigio no te lo da el tipo de programa, sino ser una persona con ética, ser profesional, respetuoso. Ser buena persona es el prestigio, no haber hecho solamente cine o teatro en el Teatro San Martín, por ejemplo.
—¿Qué pensás de la mirada ajena sobre el prestigio?
—La gente que cree que sos prestigioso solamente si hiciste cierto tipo de cine, cierto tipo de teatro… Ay, no, la gente un poco más relajada, ¿por qué me va a quitar el prestigio hacer un programa de televisión si hay artistas… ¿Este programa me va lo va a quitar?. El prestigio para mí es ser una buena persona.
—¿Y el éxito cómo lo definís?
—Por ejemplo, va bien y es un éxito porque al final hacemos un programa de cuarenta puntos de rating, pero tenes depresión… es muy difícil evaluar al éxito.
—¿Podés disfrutar de tu trabajo?
—A veces no tanto. Me acuerdo que yo me equivocaba y no me reía de mis errores. Era tan exigente, me daba bronca equivocarme. No puteaba ni hacía un escándalo, pero por dentro me quería matar.
—¿Hubo un momento en el que cambió esa exigencia?
—En una obra, yo tenía 27, 28 años, me equivoqué y empecé a reírme, y me dijeron: “¿De qué te reís’”. Esa fue la frase para mí. Pude dejar de lado lo oscuro del error.
Un Cambio Inesperado, obra con Nazarena Vélez, Santiago Caamaño y Nico Maiques
—¿Cómo es la experiencia de trabajar con Nazarena Vélez y Santiago Caamaño?
—La verdad es que estamos trabajando muy bien, ensayando y muy contentos del equipo que se armó. Disfrutando y expectantes con el estreno.
—¿Hay algún mensaje sobre la aceptación y el cuerpo en la obra?
—Solamente sabés lo que es normal para vos. Te criticás tu rollo, te criticás la panza flaca que no te gustan, pero con el cuerpo del otro no tenés mapa. Hace falta literalmente ponerse en el cuerpo del otro para verse a uno mismo desde el otro lado.
CHIMENTOS
Nati Jota reveló la fuerte historia de amor que vivió en medio del Mundial: “Ya estaba de novia”

Como todo, la Copa del Mundo también llegó a su fin. Y tras más un mes de sueños, emociones, lágrimas, triunfos y derrotas, cada jugador, cada hincha, cada familiar y cada periodista retomó a la rutina diaria. Y eso sucedió con Nati Jota, quien se incorporó al estudio de Olga.
En lo que significó su vuelta después de varias semana en Estados Unidos siguiendo a la selección, la Influencer compartió al aire lo que fue su verdadera historia de amor random en aquel país. “El pibe iba a todos los partidos, entonces yo sabía que en el próximo me lo iba a encontrar”, comenzó.
A lo que la rubia detalló: “Sucedieron unos besos, una cosa. Yo full romántica, yo ya estaba de novia. Yo te digo ‘mi amor, bebé’, al segundo. Nos vemos en una joda. Ahí me incomodé un poco. Yo decía: ‘Tengo un montón de amigos acá… Sentí que tenía novio’. Yo quería volver con mis amigos a la mesa un toque y sentí que le tenía que decir: bueno, voy al baño y…”.
“Te quiero decir que te cuides, porque mientras estás chapando con este, el amigo te está grabando”, me dijo uno.. Me quiero ir, no me quiero cruzar a mi amor bebé porque estoy con todo esto que tengo que resolver”, se expresó Jota.
NATI JOTA VOLVIO SIN LA COPA Y SIN NOVIO
A lo que tras buscar refugio en un joven nicaragüense al que había conocido en la previa reconoció: “Casi lloro. El nicaragüense ya se confundía, tipo medio como que me quería chapar y yo… Igual me lo chapé después. Cuando llegué le puse: ‘Che, no me escribiste y me fui’”.
“La respuesta llegó al día siguiente: ‘Es que te fuiste así nomás y entendí que algo te pasaba», continuó Nati que, según su flamante amor ante la versión del video, le respondió: “Ah, le voy a preguntar a mi amigo si es verdad”.
Finalmente, Jota sumó: “Deberías estar como seguro y decir: ‘No, mirá si te va a grabar…’. Claro. Y me dijo que no me grabó. Yo pensé: ‘Bueno, qué rara esta respuesta’”. Pero el remate sorprendió aún más. “En el aeropuerto uno me dice ‘Che, de nada por lo de ayer’. A mí me dejó rara y nunca más pude recuperar a mi amor”.
Nati Jota
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