POLITICA
Endeudamiento familiar y Discapacidad: el oficialismo prepara iniciativas propias para el debate en Diputados

La Cámara de Diputados comenzará a definir este mes los dictámenes de los proyectos que fueron emplazados por 249 legisladores en la última sesión de la semana pasada. Se trata de iniciativas vinculadas con el endeudamiento familiar y la extensión de la Emergencia en Discapacidad, cuya vigencia finaliza el próximo 31 de diciembre.
Aunque la agenda fue impulsada por sectores de la oposición, incluidos bloques aliados a la Casa Rosada, el oficialismo se mostró conforme con la resolución aprobada por unanimidad. Considera que los proyectos sobre desendeudamiento familiar no tendrían impacto fiscal en las medidas que finalmente se adopten.
Por ese motivo, las iniciativas no fueron giradas a la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda, que preside el libertario Bertie Benegas Lynch. Se trata de un punto central para evitar, en principio, un eventual veto del Poder Ejecutivo. En el oficialismo entienden que, si no se afecta el equilibrio fiscal, las propuestas podrían ser acompañadas, aunque ya anticiparon que presentarán dictámenes propios.
Los emplazamientos aprobados por la Cámara fijaron las fechas para el tratamiento y la firma de los despachos. En ese marco, la Emergencia en Discapacidad será debatida en un plenario de las comisiones de Discapacidad y de Presupuesto y Hacienda. Las reuniones fueron convocadas para el 16 de septiembre a las 12 y para el 23 de septiembre, fecha prevista para la firma de los dictámenes.
Se analizará un único expediente: el proyecto que propone prorrogar la Ley de Emergencia Nacional en Discapacidad hasta el 31 de diciembre de 2027. La iniciativa lleva las firmas de Juan Marino (Unión por la Patria), Natalia de la Sota (Defendamos Córdoba), Gisela Scaglia (Provincias Unidas), Germán Martínez (UxP), Oscar Herrera Ahuad (Argentina Federal), Nicolás del Caño (Frente de Izquierda), Pablo Juliano (PU), Yolanda Vega (AF), María Inés Zigarán (PU), Victoria Tolosa Paz (UxP), Yamila Ruiz (AF), Nicolás Massot (EF), Maximiliano Ferraro (CC), Martín Lousteau (PU) y Jorge “Gato” Fernández (Primero San Luis).
Por su parte, las iniciativas sobre morosidad y endeudamiento familiar tendrán un cronograma que contempla reuniones los días 15, 22 y 29 de septiembre a las 14. La firma de los dictámenes está prevista para la última jornada. El diputado fueguino de La Libertad Avanza Santiago Pauli adelantó a TN que el próximo 15 de septiembre participarán invitados especiales.
La postura del oficialismo
La Libertad Avanza sabía antes de la sesión del miércoles pasado que la oposición había construido mayorías para avanzar con estos temas. Frente a ese escenario, el oficialismo resolvió elaborar dictámenes propios.
Sobre la prórroga de la Emergencia en Discapacidad, los libertarios consideran que los objetivos de la declaración ya fueron cumplidos. “La emergencia está cumplida”, sostuvo la diputada Silvana Giudici.
Sin embargo, reconocen que aún quedan cuestiones pendientes. Según explican, esos temas serán abordados en las próximas semanas y en el proyecto de Presupuesto 2027, mediante un cronograma destinado a completar el pago de compensaciones a prestadores de salud y garantizar las partidas presupuestarias para el próximo año.
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Esa posición coincide con el reclamo planteado por sectores aliados del PRO y de la UCR, encabezados por Cristian Ritondo y Pamela Verasay, junto con las diputadas Karina Maureira y Karina Banfi, y el legislador Javier Sánchez Wrba.
En relación con el endeudamiento familiar, el oficialismo observa con atención las medidas adoptadas por el Banco Central respecto del Costo Financiero Total (CFT), indicador que refleja el costo total de un crédito y que suele aparecer en la información de los préstamos con escasa visibilidad para los usuarios.
Ante la Mesa Política de la Casa Rosada, de la que participa el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, la senadora libertaria Patricia Bullrich presentó una propuesta para implementar un sistema de información transparente y explícita antes de contratar un crédito. El objetivo es que los usuarios conozcan con claridad el costo real de la deuda.
La iniciativa involucraría al Banco Central, a las entidades bancarias y a las empresas fintech en los procesos de refinanciación y revisión del CFT.
A partir de esa propuesta, el oficialismo elaboraría un dictamen alternativo que presentará el 29 de septiembre, cuando se firmen los despachos de los distintos bloques. De esta manera, La Libertad Avanza pasó de no involucrarse en el tema a buscar alternativas de solución.
Diferencias entre medio centenar de proyectos
Las comisiones de Finanzas y de Defensa del Consumidor, presididas por Santiago Pauli (La Libertad Avanza) y Hugo Yasky (Unión por la Patria), reúnen cerca de 50 iniciativas vinculadas con la morosidad familiar.
Pauli ya lleva dos semanas realizando reuniones con invitados y trabajando sobre un cronograma similar al que finalmente aprobó la Cámara. Sin embargo, ahora son los bloques opositores los que buscan acercar posiciones para unificar propuestas.
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Entre los proyectos que aparecen mejor posicionados figuran los presentados por el radical Pablo Juliano y por la diputada de la Coalición Cívica Mónica Frade. Otras iniciativas con impacto fiscal tendrían menos posibilidades de avanzar, ya que la Comisión de Presupuesto y Hacienda no fue convocada para integrar el plenario.
Juliano propuso la creación de un Régimen de Protección y Defensa de Usuarios Financieros y Prevención del Sobreendeudamiento en el Sistema de Crédito. El proyecto promueve el acceso al crédito responsable, la prevención del sobreendeudamiento, la transparencia en las condiciones de contratación, la responsabilidad social en el otorgamiento del crédito y la inclusión financiera con enfoque de derechos.
La iniciativa también busca garantizar la tutela efectiva de las personas frente a prácticas abusivas, mecanismos de endeudamiento predatorio y sistemas automatizados que puedan afectar sus derechos dentro del sistema financiero y digital.
Al fundamentar la propuesta, Juliano sostuvo que: “La expansión de plataformas digitales, billeteras virtuales, aplicaciones móviles, sistemas automatizados de otorgamiento de crédito y proveedores no financieros de financiamiento modificó radicalmente las formas de acceso al consumo, al crédito y a los servicios financieros en general. Procesos que anteriormente requerían evaluación presencial, análisis documental y tiempos relativamente prolongados hoy pueden concretarse en cuestión de segundos mediante decisiones automatizadas, interfaces digitales y mecanismos de aprobación inmediata”.
Por su parte, Mónica Frade centró su proyecto en el uso responsable de las tarjetas de crédito. La iniciativa establece la obligación para todas las entidades emisoras de ofrecer a sus clientes la posibilidad de fijar límites de gasto autocontrolados, con el objetivo de promover la responsabilidad financiera y prevenir situaciones de sobreendeudamiento.
La propuesta define como “tarjeta autocontrolada” a aquella que permite al titular establecer voluntariamente límites de consumo mensual inferiores a los autorizados por la entidad emisora.
La diputada argumentó que: “El crédito constituye una herramienta valiosa para el desarrollo económico y para la inclusión financiera de amplios sectores de la población. No obstante, su utilización puede generar situaciones de vulnerabilidad cuando los compromisos asumidos superan la capacidad real de pago de los usuarios. En este contexto, las políticas públicas orientadas a promover un uso responsable del crédito adquieren especial relevancia”.
Diputados, endeudamiento, Discapacidad
POLITICA
Cubrir las vacantes judiciales es necesario, pero no suficiente

La Argentina discute permanentemente las decisiones de sus jueces, pero mucho menos cómo llegan esos jueces a ocupar sus cargos. Una parte importante del problema institucional comienza allí.
Hace apenas unas semanas, más de un tercio de los cargos de la Justicia Nacional y Federal se encontraba vacante y 203 ternas esperaban una decisión del Poder Ejecutivo, después de 27 meses sin que se remitiera al Senado un solo pliego de magistrados inferiores. En las últimas semanas esa situación comenzó a revertirse y cerca de 180 designaciones judiciales ya recibieron acuerdo. Es una buena noticia y, al mismo tiempo, una oportunidad para plantear una discusión más profunda: no alcanza con cubrir las vacantes. La discusión de fondo es otra: qué jueces necesita la Argentina, cómo seleccionarlos y qué reglas pueden asegurar que el mérito y la idoneidad sean terminantes.
En ese contexto adquiere particular relevancia la iniciativa impulsada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación mediante la Acordada 4/2026, que propone un nuevo Reglamento de Concursos para la Selección de Magistrados y lo remite al Consejo de la Magistratura para su tratamiento.
La iniciativa tiene una dimensión institucional que excede una modificación reglamentaria. La cabeza del Poder Judicial advierte déficits estructurales en el sistema de selección y propone reglas destinadas a fortalecer el mérito, la idoneidad, la transparencia y la imparcialidad, y a reducir los espacios de discrecionalidad. La propia Corte ha planteado que los principios centrales de la propuesta pueden constituir una referencia para los poderes judiciales provinciales. La propuesta merece ser apoyada.
El Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal (Cpacf), el Colegio de Abogados de la Ciudad, Poder Ciudadano, Unidos por la Justicia, la Usina de Justicia, la Fundación Nuevas Generaciones y más de quince universidades del país expresaron su respaldo a la iniciativa. Juristas como Ricardo Gil Lavedra, Alberto Garay, Alejandro Carrió, Alberto García Lema y Martín Böhmer se manifestaron en el mismo sentido. Fores, institución dedicada desde hace casi cincuenta años al estudio y formulación de propuestas para mejorar el sistema de Justicia, también expresó su apoyo ante el Consejo de la Magistratura y presentó propuestas para perfeccionar la iniciativa.
El punto de partida es sencillo y debería ser indiscutible: la selección de magistrados no es una cuestión corporativa ni un trámite administrativo. Es una cuestión republicana central.
De la calidad de los jueces depende buena parte de la calidad institucional de un país. No hay Estado de Derecho sólido sin jueces independientes, honestos, imparciales, técnicamente capaces, prudentes y comprometidos con el servicio de justicia.
El Consejo de la Magistratura debe cumplir un rol técnico en la selección. No fue concebido para reproducir negociaciones políticas o equilibrios corporativos, sino para identificar, mediante procedimientos públicos, objetivos y controlables, a los candidatos más idóneos para ejercer la función jurisdiccional.
Esto no implica desconocer la dimensión política que la Constitución asigna al procedimiento de designación. El diseño constitucional prevé expresamente una intervención política posterior: el Poder Ejecutivo elige un candidato dentro de la terna y el Senado presta o rechaza el acuerdo.
Precisamente porque esas instancias políticas existen, el Consejo debe preservar con particular rigor la naturaleza técnica de su intervención. Esa es, en buena medida, la razón de ser de su intervención en el procedimiento constitucional de selección. Si la discrecionalidad política determina también quiénes integran las ternas, o si la participación política vuelve a resultar decisiva en esa etapa, la función específica del organismo se desdibuja y la división de responsabilidades prevista por el sistema pierde sentido.
Esta discusión obliga a formular una pregunta adicional que pocas veces aparece cuando se analiza el sistema de selección: ¿qué condiciones deberían reunir quienes tienen la responsabilidad de seleccionar a nuestros jueces?
Se debate extensamente sobre el perfil del magistrado, sus conocimientos, antecedentes, experiencia, independencia y condiciones éticas, pero mucho menos sobre la idoneidad específica de quienes integran el Consejo de la Magistratura y deben evaluar esas cualidades.
La representación de un determinado estamento —jueces, abogados, académicos o representantes políticos— otorga legitimidad para integrar el Consejo en los términos previstos por el diseño institucional, pero no garantiza, por sí sola, idoneidad para seleccionar magistrados.
Seleccionar jueces exige una idoneidad específica: conocimiento del funcionamiento de la Justicia, experiencia profesional relevante, independencia de criterio y una conducta ética irreprochable. Quienes integran el Consejo deberían acreditar, más allá de los requisitos formales de acceso al cargo, una trayectoria compatible con la responsabilidad que van a ejercer: compromiso con la independencia judicial, respeto por las instituciones, integridad, transparencia y dedicación al mejoramiento del sistema de justicia.
La sola pertenencia a uno de los estamentos representados no debería bastar para asumir una responsabilidad de esa magnitud. Un buen reglamento y altos estándares para los postulantes resultan insuficientes si no se presta la misma atención a la idoneidad y a la ética de quienes deben evaluarlos.
Esto conduce a otra discusión central que la Acordada de la Corte coloca acertadamente sobre la mesa: qué debemos entender realmente por mérito e idoneidad judicial.
Durante mucho tiempo, el sistema de concursos tendió a construir una idea excesivamente formal o academicista del mérito. Se multiplicaron las grillas de antecedentes, cursos, títulos, publicaciones y actividades docentes como variables relevantes de evaluación. Pero la magistratura no es una carrera académica. Es una función pública cuyo cometido esencial es resolver conflictos concretos de personas concretas.
Un buen juez necesita sólidos conocimientos jurídicos. Pero solo eso no alcanza. Debe saber conducir procesos, administrar un tribunal, gestionar equipos de trabajo, cumplir plazos razonables, tomar decisiones bajo presión, actuar con prudencia, preservar su independencia y mantener una conducta ética irreprochable. Debe saber escuchar, decidir y explicar. Y, fundamentalmente, comprender que la Justicia es un servicio que tiene como destinatarios a los ciudadanos.
Por eso, el nuevo sistema debería otorgar mucho más peso al desempeño real de quienes ya integran el Poder Judicial.
Una parte significativa de los postulantes a cargos judiciales proviene del propio sistema: jueces, secretarios y funcionarios. En esos casos existe información objetiva sobre cómo han trabajado durante años. El Poder Judicial dispone —o debería disponer sistemáticamente— de estadísticas de gestión, niveles de mora, cumplimiento de plazos, volumen y complejidad de trabajo, confirmaciones y revocaciones de resoluciones, nulidades, funcionamiento de las oficinas, antecedentes disciplinarios y datos sobre capacidad de gestión.
Resulta difícil justificar que esa información tenga menos incidencia en un concurso que la acumulación de certificados, publicaciones o actividades académicas. Si el postulante ya cumple funciones dentro del Poder Judicial, importa saber cómo administra una oficina, cuánto demora en resolver, cómo conduce sus equipos, cómo cumple sus obligaciones y cuál es la calidad de sus decisiones. Deben valorarse, asimismo, su comportamiento institucional, el trato con abogados, litigantes y auxiliares de justicia, su independencia de criterio y su conducta ética.
El objetivo no debe ser seleccionar al postulante con el currículum más extenso. Debe ser seleccionar al mejor juez.
Ese cambio de criterio generaría, además, un incentivo saludable dentro del propio Poder Judicial: gestionar correctamente un tribunal, resolver en tiempo razonable y brindar un buen servicio de justicia debería tener tanto o más valor para progresar en la carrera judicial que acumular antecedentes académicos.
La discrecionalidad en los concursos
La reforma propuesta por la Corte procura, a su vez, reducir espacios de discrecionalidad que durante años han erosionado la credibilidad de los concursos.
La entrevista personal es un ejemplo claro.
Puede ser una instancia útil para conocer aspectos que difícilmente surjan de un examen escrito: templanza, claridad conceptual, comprensión del rol judicial, capacidad de comunicación, prudencia o independencia de criterio. Pero, precisamente por su naturaleza complementaria, no puede convertirse en una herramienta para alterar discrecionalmente el orden de mérito construido mediante las instancias técnicas anteriores.
La Acordada 4/2026 identifica expresamente este problema y propone limitar la incidencia de la entrevista, establecer pautas tasadas y evitar que pueda modificar sustancialmente el resultado técnico del concurso.
El mismo principio debe regir la conformación de las ternas y el uso de listas complementarias. De poco sirve objetivar las etapas de antecedentes y oposición si, al final del proceso, mecanismos discrecionales permiten alterar sus resultados.
Si eso ocurre, la política vuelve a entrar por la ventana después de que la reforma constitucional intentó limitar su influencia mediante la creación del Consejo de la Magistratura.
La reciente cobertura de vacantes deja, además, una enseñanza. Que en pocos meses hayan podido avanzar cerca de 180 designaciones constituye un progreso evidente frente a la situación crítica existente a comienzos del año.
Durante 27 meses, el Poder Ejecutivo no remitió al Senado pliegos para cubrir cargos de jueces inferiores. Luego, por una decisión política, el procedimiento volvió a activarse y una cantidad significativa de vacantes comenzó a cubrirse.
No se trata de juzgar una administración determinada, sino de advertir una debilidad institucional. La Constitución atribuye al Poder Ejecutivo la facultad de seleccionar a uno de los candidatos de la terna y solicitar el acuerdo del Senado. Esa atribución constitucional conlleva también una responsabilidad. Una demora prolongada en la cobertura de vacantes afecta el funcionamiento del servicio de justicia y agrava un problema que el procedimiento de selección debería contribuir a resolver.
La experiencia reciente demuestra que mejorar los concursos es una condición necesaria, pero no suficiente. Cada uno de los actores que intervienen en el procedimiento debe asumir la responsabilidad que le corresponde. La acumulación de vacantes no es una cuestión administrativa: termina afectando el funcionamiento de la Justicia.
En ese sentido, son particularmente valiosos los concursos anticipados que impulsa la propuesta de la Corte. Pueden contribuir a reducir demoras, mejorar la planificación y disponer de candidatos evaluados antes de que las vacantes se conviertan en una emergencia institucional. Tienen, además, otra ventaja: permiten desvincular la selección de magistrados de una vacante concreta y, eventualmente, de causas sensibles que tramiten ante determinado tribunal.
La transparencia constituye otro eje de cualquier reforma seria.
La mera disponibilidad formal de información ya no es suficiente. Es necesario avanzar hacia una verdadera transparencia activa: legajos digitales auditables, publicidad accesible de antecedentes, criterios de evaluación previamente conocidos, trazabilidad de las decisiones, evaluaciones orales públicas y mecanismos que permitan controlar efectivamente cada etapa del concurso.
La transparencia debe permitir que los postulantes conozcan de antemano las reglas y que la ciudadanía pueda comprender y controlar cómo se selecciona a quienes ejercerán la magistratura.
Existe, finalmente, una dimensión que ninguna grilla puede medir por sí sola y que resulta esencial: la ética y la independencia judicial.
La independencia no comienza el día de la jura. Debe estar presente desde el procedimiento de selección. Son indispensables reglas estrictas sobre conflictos de interés, recusaciones, excusaciones y vínculos entre evaluadores y postulantes.
Un juez puede tener una sólida formación jurídica y una trayectoria académica destacada. Pero si no es independiente, honesto e imparcial, no reúne las condiciones esenciales para ejercer la magistratura. Sin imparcialidad no hay justicia.
La Argentina tiene hoy una oportunidad poco frecuente. Después de años de acumulación de vacantes, el proceso de designaciones volvió a ponerse en marcha. Al mismo tiempo, la Corte Suprema impulsó una reforma profunda del sistema de concursos y el Consejo de la Magistratura tiene bajo análisis esa propuesta.
La discusión, por lo tanto, no puede reducirse a cuántos cargos logramos cubrir. Importa cómo seleccionamos a quienes los ocuparán y, con la misma seriedad, qué condiciones exigimos a quienes tienen la responsabilidad de seleccionarlos.
La reforma propuesta por la Corte ofrece una oportunidad para fortalecer el carácter técnico de los concursos, reducir la discrecionalidad y recuperar una concepción sustantiva de la idoneidad judicial. El Consejo de la Magistratura tiene la responsabilidad institucional de no desaprovecharla.
Cubrir las vacantes es indispensable, pero no suficiente. La Argentina necesita seleccionar a los mejores jueces mediante procedimientos capaces de generar confianza. Porque la calidad de la Justicia de las próximas décadas dependerá, en buena medida, de la calidad de las decisiones que tomemos hoy para elegir a quienes deberán impartirla.
El autor es abogado, magíster en Derecho Penal, exsecretario general del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal y exjefe de Gabinete del Ministerio de Justicia (2017-2019)
Martín Casares,LA NACION,Política
POLITICA
El gobernador de Catamarca anunció que unificará las elecciones provinciales con las presidenciales en 2027

El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, confirmó que las elecciones provinciales se realizarán junto con los comicios presidenciales de 2027. La decisión fue comunicada este viernes a través de un mensaje en redes sociales, en el que el mandatario también aseguró haber notificado formalmente al Gobierno nacional.
“Hemos tomado la decisión de que las elecciones provinciales se realicen junto con las nacionales, y así se lo comunicamos al Gobierno nacional”, escribió Jalil en su cuenta de X. La provincia mantiene así el esquema que aplica desde 2013, cuando comenzó a alinear su calendario electoral con el de la Nación.
El gobernador catamarqueño explicó que la definición responde a un criterio de administración responsable de los fondos provinciales. “Esta definición responde además a la necesidad de darle previsión a todos los partidos y a un principio que sostenemos desde el primer día: administrar responsablemente los recursos de los catamarqueños”, sostuvo.

Según planteó, la organización de dos procesos electorales separados implicaría un gasto que la provincia prefiere destinar a otras áreas. “Realizar dos elecciones implica destinar fondos que preferimos invertir en viviendas, rutas, escuelas y hospitales”, señaló en el mismo posteo.
Jalil cerró su mensaje con una definición sobre las prioridades de su gestión. “Gobernar es establecer prioridades, y la nuestra es poner los recursos de la provincia al servicio del desarrollo y de nuestra gente”, afirmó.

A fines de julio, fuentes cercanas al gobernador ya habían adelantado a Infobae que existía una alta probabilidad de que la provincia votara junto con la Nación en octubre. En ese sentido también habían destacado que el gobierno provincial fue uno de los que más colaboró con el oficialismo nacional en el Congreso y que era considerado un aliado clave para la Casa Rosada.
Catamarca se suma así a un grupo reducido de provincias que optan por unificar su calendario electoral con el nacional, en un contexto donde la mayoría de los distritos avanza en sentido contrario. Tucumán fue el primer distrito en fijar una fecha propia para sus comicios, prevista para el 9 de mayo de 2027, mientras que Chubut también confirmó que desdoblará su votación local.
En Chaco, el gobernador Leandro Zdero impulsó la suspensión de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) provinciales de cara a 2027. La Constitución de esa provincia establece que la elección local debe realizarse de manera separada de la nacional, por lo que el desdoblamiento resulta allí obligatorio más allá de la decisión sobre las primarias.
Entre las provincias que tienen intenciones de desdoblar sus comicios se destacan Salta, Neuquén, Santa Fe, Mendoza, Río Negro, Entre Ríos y San Juan. Tierra del Fuego, por su parte, está obligada por su Constitución a votar con al menos 90 días de diferencia respecto de la fecha nacional.
POLITICA
Máximo Kirchner recorre la provincia y se reunió con jóvenes en Magdalena: “No puede ser que el debate solo gire en torno a los mercados”

El diputado de Unión por la Patria (UxP) y jefe de La Cámpora, Máximo Kirchner, compartió este sábado un encuentro con jóvenes en la localidad bonaerense de Magdalena y advirtió que “no puede ser que el debate público solo gire en torno a las preocupaciones de los mercados y las grandes corporaciones”.
En plena discusión en el peronismo por el enfrentamiento entre La Cámpora y el sector encabezado por el gobernador Axel Kicillof, el legislador se mostró con la diputada Mayra Mendoza, una aliada incondicional en la pulseada interna.
“Las personas, el individuo, la parte más finita y débil no tienen ningún tipo de certezas y debemos dialogar sobre estas cuestiones. El contexto actual demanda que construyamos instancias en las cuales el sujeto sea el centro del debate, debemos poder construir opciones porque sin pibes y pibas, sin las familias argentinas no se puede diseñar un país”, expresó Máximo Kirchner.
Por su parte, Mendoza, intendenta de Quilmes en uso de licencia, dio detalles sobre la Ley Ema, que tiene media sanción de la Cámara Baja, y de la presentación del proyecto de ley de prevención del suicidio, también de su autoría.
“La ley no tiene que quedar en el texto, sino que debemos saber de qué se trata y hacerla valer. Lo importante que es pensar antes de hacer un click haciendo un comentario o enviando una foto o video. Todo esto no es un tema personal de Ema o una situación individual, es un tema político que nos atraviesa a todos en diferentes escalas”, planteó.
Y llamó a “hablar de la violencia digital y lo que es vivir mediante una pantalla, lo virtual aunque no sea real termina afectando la realidad de las personas”.
La actividad
Máximo Kirchner y Mayra Mendoza compartieron el encuentro con estudiantes en el marco de la jornada “¿Qué escuela queremos?”, donde debatieron sobre educación, salud mental y el impacto que genera la “crisis económica que golpea fuertemente a las familias”.
El espacio de intercambio es impulsado por la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados bonaerense, que preside Mendoza.
La reunión se llevó a cabo en el Centro Cultural “La Casita de Olga”, y se trataron temas como “uso y posibilidades de apropiación de los dispositivos, violencia digital, deep fakes, grooming, bullying y salud mental”, según se informó en un comunicado.
Máximo Kirchner,Mayra Mendoza,Axel Kicillof,Conforme a
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