DEPORTE
10 momentos más icónicos que hicieron eterna a la Copa del Mundo
A menos de un mes para el inicio del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, los preparativos para la primera Copa del Mundo con 48 selecciones se intensifican dentro de una espera que ya no se hace esperar. El mundo del fútbol espera por esta gran cita, donde ansían ver quién será el nuevo campeón o si la selección argentina logrará el bicampeonato tras la conquista en Qatar 2022.
Qué selecciones están listas para dar la sorpresa, cuál jugador se consagrará como figura del torneo. Es el ritual que se repite cada cuatro años y que convierte a la Copa del Mundo en el evento deportivo más visto del planeta.
Pero antes de que comience una nueva edición, vale la pena mirar hacia atrás. Porque el Mundial no solo produce campeones: produce imágenes, escenas y episodios que se instalan en la memoria colectiva mucho más allá del resultado final. Desde polémicas que definen generaciones hasta actuaciones individuales que rozan lo imposible, la historia del torneo acumula momentos que trascienden el deporte.
Sports Illustrated identificó los diez que, desde 1954 hasta 2014, superaron a todos los demás por su carga dramática, su simbolismo y su permanencia en el tiempo —con protagonistas como Diego Maradona, Johan Cruyff, Zinedine Zidane y Franz Beckenbauer entre sus figuras centrales.

En el Mundial 1974, en un empate sin goles entre Países Bajos y Suecia, Johan Cruyff ejecutó ante el defensor sueco Jan Olsson una finta que modificó la forma de enseñar fútbol: fingió un pase, arrastró el balón detrás de su pierna de apoyo y salió disparado hacia el espacio libre.
El movimiento, hoy conocido en todo el mundo como el “giro Cruyff”, se enseña en academias de fútbol de todos los continentes como uno de los primeros recursos técnicos esenciales.

Marco Tardelli marcó el segundo tanto de Italia ante Alemania Occidental en la final de 1982 y desató una celebración más que emotiva. Corrió por el campo gritando “¡Gol!” con los brazos extendidos y el rostro desencajado.
Italia ganó 3-1 y alzó su tercera Copa del Mundo, aunque aquella imagen quedó enmarcada como la mejor captura de lo que puede provocar el fútbol.

Con 38 años, el delantero camerunés Roger Milla se constituyó en protagonista del Mundial de Italia 1990. Marcó cuatro goles y ayudó a Camerún a ser la primera selección africana en alcanzar los cuartos de final de una Copa del Mundo masculina.
Pero el recuerdo no se agota en los datos: tras cada gol, Milla corría hacia el banderín del córner y celebraba con un baile característico. En 1994 volvió a marcar, esta vez a los 42 años, y se convirtió en el goleador de mayor edad en la historia del torneo.

La semifinal del Mundial de Brasil 2014 entre el local y Alemania prometía un enfrentamiento entre campeones, ambos invictos en el torneo. Lo que ocurrió en Belo Horizonte fue la mayor goleada en la historia de las semifinales de la Copa del Mundo. Brasil 7-1 se convirtió en un símbolo del desconcierto nacional: el equipo de Joachim Löw desmanteló a la Verdeamarelha en su propio estadio, cuando Neymar y Thiago Silva estaban ausentes por lesión y suspensión.
Miroslav Klose anotó su 16.º gol mundialista para superar a Ronaldo como máximo goleador histórico, y Brasil perdió una racha de 62 partidos sin perder en casa en competiciones oficiales que duraba desde 1975.

La semifinal entre Italia y Alemania Occidental en México 1970 está considerada el partido de mayor intensidad en la historia del torneo. Tras 90 minutos parejos, la prórroga entregó cinco goles en 30 minutos e Italia se impuso 4-3.
Franz Beckenbauer disputó los últimos minutos con el hombro dislocado y el brazo en cabestrillo, negándose a salir del campo. Su imagen resistiendo el dolor es uno de los grandes retratos del espíritu competitivo.

En la final del Mundial de Alemania 2006, Zinedine Zidane protagonizó el momento más dramático de su carrera: en la prórroga ante Italia, el capitán francés dio un cabezazo en el pecho a Marco Materazzi. El encargado de mostrarle la roja fue el argentino Horacio Elizondo, quien dirigió el partido.
El partido concluyó 1-1 y los italianos ganaron a través de los penales. El episodio quedó en la memoria porque fue la última acción de Zidane en su carrera profesional, en la final de una Copa del Mundo.

En la final del Mundial de Inglaterra 1966, el comentarista Kenneth Wolstenholme pronunció la frase más célebre en una retransmisión futbolística: “They think it’s all over… it is now” (NdeR: “Ellos piensan que todo ha terminado… y así es ahora”). Ocurrió cuando Geoff Hurst completó su hat-trick para establecer el 4-2 ante Alemania Occidental con los aficionados ya entrando en el césped de Wembley.
La frase ha sido repetida durante seis décadas en canciones y series. El segundo gol de Hurst sigue generando controversias: muchos sostienen que el balón no pasó completamente la línea de gol.

Hungría llegó al Mundial de Suiza 1954 como la favorita. Los “Magiares Mágicos”, con Ferenc Puskás, Zoltán Czibor y Sándor Kocsis, eran campeones olímpicos de 1952 y acumularon goleadas como 9-0 frente a Corea del Sur, 8-3 ante Alemania Occidental, 4-2 a Brasil y 4-2 a Uruguay.
En la final, Alemania Occidental remontó un 0-2 y ganó 3-2 bajo la lluvia torrencial de Berna, con Helmut Rahn marcando el tanto decisivo. Esta victoria, bautizada como el “Milagro de Berna”, devolvió el orgullo a un país hondamente marcado por la Segunda Guerra Mundial.

En la final del Mundial de México 1970, Brasil venció a Italia 4-1 en el Estadio Azteca. El último gol, de Carlos Alberto en el minuto 86, es señalado como el mejor gol colectivo en la historia de la Copa del Mundo. Tras una jugada coral, el balón llegó al lateral derecho, que definió con precisión.
El tanto sintetizó la filosofía del Joga Bonito —“jugar bonito”, expresión que alude al fútbol ofensivo y creativo de Brasil— y coronó a un equipo con Pelé como figura central.

Ningún partido en la historia mundialista concentró tal carga política, polémica y emotiva como el que jugaron Argentina e Inglaterra en los cuartos de final de México 1986. En apenas cuatro minutos, Diego Maradona anotó los dos goles más recordados del torneo.
Primero, en el minuto 51, tras burlar a Peter Shilton, impulsó el balón con la mano: la llamada “Mano de Dios”, el tanto más controvertido en la historia de la Copa del Mundo. Poco después, tomó el balón en propio campo, dejó atrás a cinco rivales en 60 metros y definió: el “Gol del Siglo”, elegido el mejor de la historia de la Copa por la FIFA.
En ese torneo, Argentina se terminaría coronando campeona tras vencer a Alemania Occidental en la final.
DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
Middle East,Soccer,Sport
DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
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