POLITICA
Tras la tensión por Adorni, un dirigente cercano a Patricia Bullrich renunció a su cargo en el Ministerio de Seguridad

El subsecretario de Intervención Federal del Ministerio de Seguridad, Federico Angelini, dirigente del riñón de Patricia Bullrich, renunció este jueves a su cargo y dejó el Gobierno.
Así pudo confirmarlo de fuentes al tanto de la partida del funcionario, que había permanecido en la cartera con Alejandra Monteoliva una vez que Bullrich pasó al Senado.
Angelini es santafesino y es un dirigente con orígenes en Pro. Desde 2023, el exmacrista se convirtió en un aliado interno de Bullrich.
Angelini se aleja de su puesto en medio de la tensión que provocó en el Gobierno la decisión de Bullrich de reclamarle a Manuel Adorni que presente de inmediato su declaración jurada frente a las revelaciones en torno a sus viajes al exterior y la compra de propiedades desde que es funcionario público. Pese al pedido de Bullrich, el Presidente ratificó en el cargo al jefe de Gabinete, quien enfrenta una causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito.
Ayer, la jefa del bloque libertario en el Senado volvió a diferenciarse de Adorni, al presentar su declaración jurada en la Cámara alta antes de la fecha de vencimiento. Bullrich se convirtió así también en la primera representante oficialista en hacerlo.
Noticia en desarrollo
Paula Rossi,Ministerio de Seguridad,Conforme a,Ministerio de Seguridad,,Crimen organizado. El Gobierno creó una mesa de seguridad para prevenir delitos en grandes inversiones,,Resolución. La ministra Monteoliva anunció que gendarmes y prefectos tendrán cobertura sanitaria aportada por Medicus,,Delincuentes tras las rejas. Autorizan el uso de tecnología para detectar y bloquear teléfonos celulares en las cárceles
POLITICA
De “el populismo en la Argentina terminó” a “no hay inversión ni empleo”: los fuertes cruces por el rumbo de la economía

El rumbo de la economía abrió este miércoles por la noche un fuerte debate en A Dos Voces (TN), donde Gabriel Rubinstein, Federico Domínguez, Agustín Salvia y el diputado nacional Joaquín Ojeda expusieron diagnósticos contrapuestos sobre la actividad, el empleo, la pobreza y las perspectivas del Gobierno.
Mientras Domínguez defendió que “el populismo en Argentina terminó” y destacó indicadores positivos, Salvia advirtió que “no hay inversión y no generás empleo”. Rubinstein cuestionó el nivel del dólar y Ojeda sostuvo que los problemas coyunturales no invalidan el camino elegido.
Federico Domínguez hizo una fuerte defensa del programa económico del Gobierno y sostuvo que la Argentina ya dejó atrás el ciclo político y económico anterior.
“Yo creo que el populismo en Argentina terminó el 10 de diciembre de 2023, cuando terminó la nefasta gestión económica de Sergio Massa y el gobierno más inmoral de la historia, que fue el de Alberto Fernández”, afirmó.
El analista económico sostuvo que, pese a las dificultades, la actividad muestra señales de crecimiento.
Domínguez destacó además el superávit fiscal, las exportaciones y la eliminación de controles de precios.
Y vinculó directamente el futuro económico con el escenario electoral: “Si Milei es reelecto, no tengo dudas de que vas a tener un crecimiento económico muy alto porque dejás atrás definitivamente el populismo”.
El economista Gabriel Rubinstein planteó un diagnóstico muy diferente. Aseguró que la actividad está rindiendo por debajo de las expectativas y mencionó incluso la posibilidad de que la economía entre en recesión.
“Yo creo que algunas noticias negativas, como el tema de la actividad económica, que viene mucho peor de lo que se pensaba, de lo que pensaban los gobiernos, de lo que pensaban las consultoras. Hubo una revisión hacia abajo de todo. Algunos hasta discuten que puede haber recesión”, sostuvo.
El economista puso especialmente el foco en la industria. “Nosotros, por ahí, decimos: bueno, va a crecer 1,4% la economía. Pero vos ves una muy fuerte caída del sector industrial. El 95% de la industria está peor que hace cuatro años y cayendo 11% en promedio, con sectores que cayeron 30%, 40%”, afirmó.
Rubinstein cuestionó que, pese al crecimiento de actividades como Vaca Muerta, la economía no consiga expandirse con más fuerza.
“Vos tenés grandes sectores de la economía argentina, como la industria, como la construcción, y todo lo que implica que les va mal. Entonces vos decís: ¿cómo puede ser que, con algo nuevo, con todo el descubrimiento de Vaca Muerta, que ha sido en la práctica una especie de política de Estado, con todo eso nuevo que debería estar traccionando muy fuerte la economía, por qué no crecemos al 5%, 6%?”, planteó.
Para Rubinstein, uno de los problemas centrales es el nivel del tipo de cambio. “Personalmente, estimo, analizando la situación, que uno de los grandes problemas es que tenemos un dólar bajo”, sostuvo.
El economista consideró que el tipo de cambio debería “ajustarse” y explicó que, para lograr una mejora real, sería necesaria una corrección nominal mayor por el traslado a precios.
“Vos tenés que pensar que si devaluás para un 20% de aumento del tipo de cambio real, tenés que devaluar 50%, porque 20% te va a ir a precios”, afirmó.
Domínguez respondió con una advertencia directa: “Vos querés dólar alto, pero eso te va a aumentar la pobreza y te va a generar inestabilidad”.
Rubinstein rechazó esa conclusión. “No te va a aumentar la pobreza porque, si vos lo hacés bien, si hacés los cálculos y hacés tu Excel como corresponde y trabajás como corresponde, te vas a dar cuenta de que, en condiciones de capacidad ociosa, como tiene la Argentina, en esas condiciones una devaluación real es exitosa”, contestó.
Luego llevó el debate al terreno político. “Si vos pensás que Argentina tiene un dólar alto, como dice Milei, estamos en un problema que, no sé, en principio no se va a solucionar. Entonces, vas a llegar a las elecciones con la economía lánguida y aumentando el riesgo de reversión, que es el riesgo de que vengan cosas más populistas”, señaló.
Y agregó: “La propia política del Gobierno está acrecentando ese riesgo”.
Domínguez, en cambio, sostuvo que parte de la evolución del riesgo país responde justamente a la incertidumbre sobre la continuidad del programa.
“Cuanto mayor sea la percepción del mercado de que a Milei le puede costar reelegir, eso te va a llevar a un mayor nivel de riesgo país”, afirmó.
De todos modos, relativizó el deterioro reciente: “Hay que poner en contexto: subió de 400 a 600 y veníamos de 2.500”.
Salvia alertó por el empleo y Ojeda defendió las reformas del Gobierno
Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, llevó la discusión hacia el impacto social del programa y sostuvo que el principal problema ya no pasa únicamente por la inflación, sino por la falta de inversión y generación de empleo.
“Devaluar siempre produce, mucho más en Argentina, cuando no manejás las variables político-económicas, un efecto de empobrecimiento. No estás devaluando y, de todas maneras, la pobreza está creciendo”, afirmó.
Según Salvia, la explicación está en el comportamiento de la actividad y del mercado laboral.
“Pero, fundamentalmente, porque no hay inversión y no generás empleo. No estás generando un crecimiento”, sostuvo.
El especialista reconoció el descenso de la inflación como uno de los logros de la política económica, aunque advirtió que eso no alcanza para mejorar las condiciones de vida.
“Así como la política económica logró bajar la inflación al 2%, desde el 12% que estaba en el gobierno anterior mensual, es un éxito. Pero la contracara es esto: tenemos que convivir así, porque la gente no come ni el índice de precios ni su prioridad fiscal”, planteó.
Salvia sostuvo que durante 2025 hubo una recuperación del consumo que no consiguió consolidarse y señaló que posteriormente se profundizaron los problemas laborales.
“No generó inversión y no generó empleo. Por el contrario, comenzó un proceso de pérdida de empleos que ha generado más informalidad laboral, más precariedad laboral”, explicó.
Joaquín Ojeda, diputado nacional de La Libertad Avanza, defendió la estrategia oficial y sostuvo que las dificultades de corto plazo no implican un fracaso del programa.
“Se ha progresado muchísimo. Por supuesto que el camino es largo y no siempre va a salir todo bien, todo el tiempo, pero la situación es que, en realidad, ya se progresó muchísimo y se sigue en el camino de progreso”, sostuvo.
El legislador afirmó que un mal resultado puntual no debería utilizarse para cuestionar el rumbo general.
“Un día puede salir algo más o menos bien o más o menos mal. De ninguna manera es una impugnación sobre el camino elegido”, señaló.
Ojeda también rechazó que la competitividad deba buscarse mediante una modificación del tipo de cambio y puso el foco en las reformas estructurales.
POLITICA
El embate opositor por la Ley de Tierras complica a un Gobierno fragmentado y con los Milei fuera del país

El Gobierno enfrenta, fragmentado y con las cabezas del Ejecutivo fuera del país, el ataque de la oposición al DNU 70/2023, desatado a partir del fallo de la Corte Suprema que dejó sin vigencia la Ley de Tierras.
A priori, la estrategia de control de daños quedó en manos de los primos Menem, que coordinan con Karina Milei durante su estadía en Francia. Pero los movimientos todavía están en vilo y no se ejecutan, a la espera del regreso de “el Jefe” y en un contexto de constante fuego cruzado con Patricia Bullrich y diferencias con el sector que comanda Santiago Caputo.
Ayer, mientras los opositores duros de Unión por la Patria, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y sectores de Provincias Unidas buscaban los votos para convocar a una sesión especial contra el decreto más importante del Gobierno, en el bloque de Diputados que controlan los Menem dejaban trascender que evaluaban reintroducir en la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada (que se aprobó en el Senado con cambios y resta que se debata en Diputados) algún tipo de restricción (“mínima”, aclararon) a la compra de tierras. El objetivo, decían, es “desactivar” el tratamiento (y eventual caída) del DNU de desregulación.
En principio, festejaban haberse adelantado a Bullrich en la reacción. “Debe ser la primera vez”, decían. No habían visto que la senadora ya había cruzado -nuevamente- a Federico Sturzenegger por haber incluido el capítulo de tierras en el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada (aquel que tuvieron que dar de baja para evitar que se cayera entera la batería de medidas). “Tendríamos que haber esperado que la Justicia hable como habló ahora del decreto 70 en el capítulo de tierras y recién después enviar esa ley, porque si no vamos contra nuestros propios actos”, la citó La Nación durante un evento por el 30° aniversario de la Constitución porteña.
La contraoferta oficialista se daba sin mayor consenso interno entre las otras patas políticas del oficialismo.
Aunque acallado, está latente el enfrentamiento entre los Menem y los Caputo. Y el oficialismo viene de la disputa de la semana pasada entre los encargados de la política y Economía por el recorte en el área de Discapacidad del Presupuesto.
Santiago Caputo busca evitar reeditar los conflictos, se enfoca en el tema Malvinas, que en su entorno destacan como propio, y evita meterse en otros temas que provoquen escozor. Pero hay matices.

En el sector de Karina la esperanza está puesta en que los aliados se sientan incentivados a oficializar un límite del 15% a la venta de tierras en lugar de ir por la derogación total del DNU. Pero la presión es fuerte, señalan otros: las dos CTA convocaron a movilizarse el martes 6 de octubre, a las 15, frente a la Corte Suprema. La CGT repudió el fallo y exigió a Diputados rechazar el decreto. Y es sólo el principio. En la Casa Rosada auguran un nueva oleada de descontento social.
Más allá de los planteos legislativos, el gran mea culpa interno del Gobierno con la Ley de Tierras hace pocas semanas fue por el aspecto narrativo con el que se encaró. Y en todos los despachos terminaron admitiendo que el oficialismo perdió la discusión en la opinión pública: hasta Tini Stoessel se le volvió en contra.
A esto se suma la preocupación por la crispación social, asociada a los últimos indicadores económicos, y a una oposición que, frente a un Gobierno debilitado por la baja de la actividad y la suba de la pobreza, se pone más hostil en el Congreso.
Ante un contexto cada vez más complicado, siguen determinados a evitar que el poder de Bullrich crezca internamente en LLA: no le van a dar el lugar que pide por encima de mesa política, donde deciden Karina y los Menem. Fue suficiente con que la sumen a los encuentros de los martes, señalan en Balcarce 50. Lo electoral y otras decisiones clave se tomarán independientemente de lo que piense y se le comunicarán cuando estén resuelta.
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POLITICA
Javier Milei y sus medidas, EN VIVO: “La Argentina va a estar en el cuarto lugar de los países que más crecen en el mundo”, dijo el Presidente en Francia

Una de las grandes mutaciones de la política internacional bajo el impulso de Donald Trump es el intento de reordenar el mundo a partir de zonas de influencia. De nuevo América sería para los americanos. O para los norteamericanos. El sueño del presidente James Monroe. La recreación de esta hegemonía es conocida ahora como “Doctrina Donroe”. En esta nueva guerra fría, el continente debe ser reconocido como un dominio de Washington. O como un área de exclusión para China. La propuesta tiene un defecto. Sin un alineamiento de Canadá, México y Brasil con los Estados Unidos, el experimento es una mueca de lo que pretende ser. Esta es la razón por la cual las elecciones a las que concurrirán el próximo domingo los brasileños para elegir a su presidente tienen una dimensión global.



















