CHIMENTOS
Cine, lengua de señas y puente entre culturas: Emilio Insolera, el actor ítalo argentino que es sordo y conquista el mundo

Hay vidas que parecen hechas para el guion y Emilio Insolera lo sabe. Nació en Buenos Aires, pero su acento es global y su historia se mueve entre lenguas de señas, sets internacionales y una energía que desarma prejuicios. Protagonista de Sobran las palabras, la película italiana que escaló al primer puesto en Netflix y no para de sumar países y pantallas, Emilio es mucho más que un rostro: es un puente entre mundos que rara vez se rozan. En exclusiva con Teleshow, el actor comparte su recorrido, entre mudanzas, miradas y la certeza de que el cine puede decirlo todo sin una sola palabra.
En la industria, Insolera es ese nombre que aparece en los créditos de los grandes y se cuela en historias que cruzan fronteras. De trabajar con Johnny Depp, Jessica Chastain y Penélope Cruz, a recibir guiños de Ridley Scott y Jacob Elordi, el actor ítalo argentino se mueve entre sets de renombre internacional.
Hijo de una familia sorda, Emilio lleva el orgullo de su identidad como bandera, desarmando etiquetas con cada personaje y cada entrevista. Con una mirada que desafía, celebra y provoca, se planta ante el público y le recuerda que las palabras, a veces, sobran; lo que importa es lo que se siente, lo que se mira y lo que se comparte, sin traductores ni excusas.
—Mucha gente no sabe que naciste en Argentina… ¿qué vínculo tenés hoy el país?
—Es muy cercano. Nací y viví allí durante los primeros diez años. Mis primeras “grabaciones” de experiencia emocional y mental, que fueron muy bonitas y valiosas, quedaron profundamente impresas en mí y creo que se han reforzado desde el momento en que dejé el país. No faltan tampoco mi amor por la comida, desde las empanadas hasta los alfajores. Sigo teniendo experiencias increíbles cada vez que visito la gran ciudad azul y blanca.
—¿Recordás el momento en que dijiste: “quiero dedicarme a la actuación”?
—Desde niño, la actuación siempre fue parte de mí. En los pocos canales de televisión que había, entre estos Canal 7, 9, 11, 13, 2, veía películas sin subtítulos y sin sonido. Lo observaba todo de forma visual, incluso en los detalles más pequeños, pero me enfocaba principalmente en la actuación de los actores y desde ahí notaba algunas imperfecciones. Muchas veces terminaba imitándolos o imaginando cómo lo habría hecho yo mejor que ellos.
—Venís de una familia de personas sordas… ¿cómo influyó eso en tu identidad artística?
—Vengo de una familia de personas sordas, o, en otras palabras, de personas muy visuales que utilizamos una lengua exclusivamente visual. Mis padres, Alfio Insolera y María Cristina Drovetta, crecieron en una escuela para sordos, él en La Plata y ella en el Instituto Provolo; eran internos, por lo que la hermandad que mantienen con sus amigos y amigas de infancia es muy fuerte y profunda y, en términos cuantitativos, es una familia de sordos muy extensa, casi como una gran familia ampliada. Con esas líneas y rayos de luz, humor y slang en lengua de señas en la vida cotidiana con todos ellos, tuve sin dudas una influencia artística extremadamente positiva.
He incorporado en mí un lenguaje tejido de micro y macro expresiones faciales y una coreografía precisa desde brazos, manos hasta los dedos. No hay caos, aunque lo parezca desde fuera; hay gramática, estructura, arquitectura interna. Una lengua con reglas propias, orgánica y exacta, que exige años, décadas incluso, de refinamiento fino.

—¿Y cómo llevaste adelante tu educación?
—Yo iba al Instituto Oral Modelo, una escuela para personas sordas, pero no usábamos la lengua de señas. Yo utilizaba ambas lenguas: la sonora en la escuela y la visual fuera de ella. Este era el plan de mis padres: me preparaban para ser bi-modal y estar listo para convivir en ambos mundos, el audio-céntrico y el visual-céntrico. En Italia fui a una escuela para personas sordas, donde se usaba la LIS (Lengua de Señas Italiana) y luego cambié entre varias escuelas, tanto de oyentes como de sordos. Finalmente obtuve la beca Fulbright-Wirth y me fui a la Gallaudet University, en Estados Unidos, la única universidad del mundo para personas sordas. Este recorrido, y el aprendizaje de diferentes lenguas visuales, desde la LSA (Lengua de Señas Argentina), LIS hasta la ASL (Lengua de Señas Americana), me permitió desarrollar no solo un vocabulario visual más amplio, sino también una mayor sofisticación en las configuraciones manuales, las técnicas de movimiento, la fluidez y los distintos estilos de uso a nivel comunicativo.
—En una industria tan centrada en el sonido, ¿creés que todavía falta entender sobre el mundo de los sordos, o como decís, de los visual-centralistas?
—Sí, la fuerza lingüística de la industria cinematográfica es audiocéntrica, todavía no se ha comprendido del todo lo que queremos decir cuando hablamos de nuestro visualcentrismo. No se trata de imágenes visuales en el sentido convencional. Hablamos de lenguas, de nuestras manifestaciones expresivas del pensamiento y del sentimiento a nivel lingüístico. Es otro sistema de input y output comunicativo. Y, sin embargo, esta área sigue siendo en gran parte inexplorada. Aún no se ha entendido en profundidad este territorio.
—¿Sentís que hubo un progreso a raíz de los avances tecnológicos?
—Sí, muchos avances, desde las videollamadas hasta los subtítulos automáticos, que obviamente nos hacen respirar. Es exactamente comparable a lo que representaron para ustedes el nacimiento del teléfono o del cine sonoro. Lo que todavía falta explorar más profundamente es el reconocimiento de las lenguas de señas. A partir de ahí, podrían generarse subtítulos automáticos o incluso una voz de IA que hable por uno. Hay que asegurar siempre que ambas dimensiones, la sonora y la visual, estén bien equilibradas en cada innovación tecnológica para garantizar una accesibilidad justa para quienes las utilizan.
—Trabajaste con estudios enormes como Universal, Disney o Paramount… ¿hubo algún momento en el que sentiste “llegué”?
—“Llegar” no es una palabra que use para describirlo. Estoy de viaje dentro de esta industria y sé que todavía vienen nuevos capítulos. Hay directores y artistas con los que quiero colaborar, eso seguro. Pero, al mismo tiempo, tengo una responsabilidad en términos de representación. Además de romper estereotipos, todavía faltan historias realmente visuales, no como “tema”, sino como lenguaje en sí: una cultura más visual que pueda expresarse sin representaciones erróneas, sin distracciones, sin esa falta de foco en los detalles que realmente importan, y que pueda expandirse con precisión.

Eso es lo que quiero ver como resultado: algo más afilado, más consciente, más avanzado y estético en su intención visual, donde pueda decir sin dudas: “esta película me representa” o “me da orgullo verla”. Esto puede funcionar, sí, pero solo si hay un núcleo pequeño, muy afinado, de profesionales sordos trabajando en el centro del proceso junto a un equipo de oyentes. No como inclusión decorativa, sino como arquitectura real del lenguaje. El ojo del sordo ve lo que el ojo del oyente no ve.
—Tu película Sobran las palabras llegó al Top 10 en más de 40 países… ¿en qué momento te diste cuenta de que esto ya no era un proyecto más?
—Ya me di cuenta desde el momento en que me llamaron para este rol. Es el remake de la película francesa La Famille Bélier, que luego los estadounidenses adaptaron con CODA, hasta el punto de que Troy Kotsur, un actor sordo estadounidense, ganó el Óscar al mejor actor de reparto. Me preparé con algunos diálogos y, durante los primeros días de producción, le dije al director Luca Ribuoli que necesitábamos algunos ajustes en los diálogos, en particular con la lengua de señas, para que el mundo pudiera conectarse con la película. Él me respondió: “Esta es una película italiana, nacional, no pensada para el exterior. Es solamente para Italia.” En ese momento pensé: “No, todavía no entiende con quién está trabajando. Con Emilio Insolera. Y posiblemente no reconoce su propio talento; es un gran director”.

—También alcanzó el primer puesto en Argentina, ¿te sorprendió?
—Me imaginaba que en mi país natal, Argentina, de alguna manera, iba a alcanzar el número uno y así ocurrió. En una reciente video-entrevista con Matías Cufré, periodista sordo argentino de Locufre, la primera radio-streaming en Lengua de Señas Argentina accesible también para oyentes, descubrí un dato interesante a nivel estadístico: muchas personas en Argentina no utilizan Apple TV, por lo que no tuvieron la oportunidad de ver CODA. En ese contexto, Sobran las palabras se convirtió para muchos en la primera película de este tipo. El engagement generado por la comunidad sorda y sus aliados impulsó fuertemente la película en el ranking, acompañado también por el interés de la Generación Z y del público amante de la música. Desde una perspectiva de marketing, los datos muestran claramente que la lengua de señas en el cine es muy marketable: tiene un alto potencial de impacto y conexión con el público.
—¿Qué creés que conecta tanto con el público?
—Creo que lo que conecta tanto con el público de Sobran las palabras es la mezcla de varios elementos potentes. Primero, el contraste constante entre la música armónica y el ruido fastidioso. Esto genera tensión y humor al mismo tiempo, de una forma cómica un poco exagerada e irónica al estilo italiano. Segundo, el amor como lenguaje universal: la conexión y la desconexión entre los personajes muestran que el entendimiento va mucho más allá de las palabras.

—¿Qué te dejó este personaje a nivel personal?
—Me recordó a mi padre de alguna manera. De niño dejó Sicilia para ir a Buenos Aires, a los 10 años, y más tarde, cuando tenía alrededor de 50 años, regresó a Italia con toda la familia, incluido yo, que en ese momento tenía 10 años. Círculo interesante que se repite. Bueno, él tuvo una educación discontinua debido a la situación de la posguerra. A pesar de ser profundamente sordo y comunicarse exclusivamente a través de la lengua de señas, siempre tuvo una gran determinación y una fuerte voluntad para alcanzar sus objetivos.
Su pasión por los autos era tan intensa que, gracias a su fuerte base en matemática aplicada y precisión técnica, logró trabajar como matricero, para varias empresas automotrices. Aparte de mi padre, hoy en día el personaje de Alessandro Musso me deja sonrisas. Sería interesante explorar más este personaje. Me hago preguntas: “¿Qué haría como político?, ¿cómo manejaría el trabajo?» Ya me río solo imaginándolo: un caos total, como un casino, todo desordenado.
—¿Sentís que hoy hay un cambio real en la representación o todavía es más excepción que regla?
—Sí, hoy hay cambios. Hay más apertura por parte de la industria. Pero, al mismo tiempo, todavía sigue siendo más la excepción que la regla. Para mí, el cambio concreto sería cuando el mundo entienda que hablar visualmente es humano y no está reservado únicamente para una categoría de personas.
—¿Alguna vez te ofrecieron un rol que rechazaste por cómo representaba la sordera?
—Sí, he recibido guiones y he tenido que rechazarlos cuando la representación no estaba bien hecha, estaba mal planteada o claramente escrita por personas que imaginan lo que es la sordera o intentan explicar cómo se vive siendo sordo sin haberlo vivido. Siempre estoy abierto a modificarlo si hay espacio para cambios y mejoras.


—¿Cómo ves la relación entre actores de Hollywood y la lengua de señas dentro de la industria actual?
—Debo decir que muchos actores en Hollywood tienen una excelente relación con la lengua de señas y algunos conocen lo básico. Lo primero que me dijo Joaquin Phoenix en una fiesta en Los Ángeles, llevando todavía en la mano el Globo de Oro que acababa de ganar por su papel en Joker, fue que conocía el alfabeto manual. Era muy entusiasta y abierto a expandir la conversación desde ese ámbito. Sebastian Stan también me comentó que tenía un amigo sordo, así que nuestra conversación fue bastante fluida durante las semanas que compartimos rodaje. Incluso me dijo que le gustaría usar más lengua de señas en algunas películas.
El problema muchas veces no son los actores, sino los equipos de producción: hay que formar e instruir mejor a los equipos. Con Quentin Tarantino, por ejemplo, se mostró más bien reservado e inquieto, casi como si su percepción dominante era lo auditivo, con cierta dificultad para mantener una conversación fluida. Aun así, creo que puede ser una figura capaz de generar un gran cambio en la forma de contar historias y en la inclusión de actores sordos en el cine.

—¿Hay prejuicios en Hollywood que el público no ve?
—Sí, seguramente por falta de información correcta y de diversidad mediática. Todo empieza con los guionistas, donde muchas veces no se incorpora la diversidad desde el inicio del proceso creativo. Luego está el casting, donde las agencias de talento no siempre proponen a sus clientes para personajes sordos o visuales. Y después están los directores y productores, que no se atreven a hacer pequeños cambios en el lenguaje del diálogo o en la estructura misma de la escena.

Por ejemplo, en la película The 355, la actriz Jessica Chastain, ganadora del Oscar a la Mejor Actriz y una de las productoras de este proyecto, me ayudó a conseguir una audición con Simon Kinberg, lo que me permitió obtener un papel en la película. Todo esto fue posible no solo porque ella reconocía mi talento, sino también porque estaba familiarizada con lo básico de la lengua de señas y la cultura sorda. Por esto los medios de comunicación, como ustedes, los que moldean cómo se habla de nosotros y de nuestra comunidad visual, tienen un rol muy importante.
—¿Trabajaste alguna vez en una película en Argentina?
—Hace como una década aparecí en el videoclip de María Eva Albistur, “Flash”. Me gustó mucho la vibra, la identidad y el concepto del personaje interpretado por mí. Sería interesante expandir este ángulo y convertirlo en una película. Durante más o menos este mismo periodo me crucé con Gaspar Noé en un bar en la calle Honduras, en Buenos Aires, ambos estábamos de visita, y hablamos de nuestra movida en Japón, él para Enter the Void y yo para Sign Gene. Muy buena onda. Incluso estábamos armando un encuentro, pero el tiempo era corto: ambos en la capital por la misma razón, nuestros padres no estaban bien de salud, y al final perdimos el contacto.

Por otro lado, recientemente, fui contactado por Disney en Estados Unidos para prestar mi voz de doblaje en inglés a un personaje sordo en la serie argentina Limbo, producida por Mariano Cohn y Gastón Duprat. Lo hice, pero en Argentina la serie se realizó con un actor oyente que fingía ser sordo. Lamentablemente, el resultado de su actuación fue incorrecto en varios aspectos. Habría sido mejor contar con un actor sordo real y utilizar su propia voz en castellano, para lograr una representación más auténtica y respetuosa. Hoy en día, me encantaría trabajar en una película argentina, además de Gaspar, Mariano y Gastón, quizá con Ricardo Darín. Creo que juntos podemos crear algo potente.
—Si hoy ese chico que nació en Buenos Aires te viera, ¿qué creés que diría?
—Estaría orgulloso de mí mismo, sin dudas. Quizás me haría algunas preguntas, porque todavía no hago otro tipo de películas que admiraba y sigo admirando.

—¿Qué mensaje le darías a alguien que siente que su diferencia es un límite?
—Para mí, es una forma de bullying no intencional usar el término “capacitado” en oposición a “discapacitado”. Nadie es perfecto. Todos tenemos nuestros límites. Muchas veces, esos límites pueden superarse si buscamos soluciones en lugar de quedarnos dentro del problema. También es importante distinguir si se trata de un límite individual o de un límite externo. Y si lo es, se puede evitarlo o trabajar para cambiarlo. Lo peor es adaptarse pasivamente.
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Quién encontró a Daniel Osvaldo en grave estado y cómo fueron los minutos previos a su internación

Daniel Osvaldo atraviesa una situación muy delicada de salud y en las últimas horas, se conoció que está internado en el Hospital de Lavallol con pronóstico reservado. De acuerdo a la información dada en «LAM», el exfutbolista había llegado con un derrame pleural derecho que comprometió seriamente uno de sus pulmones. Además, revelaron que ya fue operado, le hicieron una biopsia y continúa en terapia intensiva.
En este contexto, también circularon detalles de sus horas previas a la internación y sobre quién estuvo a su lado desde su llegada al nosocomio. De acuerdo a varios medios, fue su hermana quien lo encontró en su vivienda de Banfield, luego de que llevara varios días con fuertes malestares. Al advertir la situación, la mujer decidió llamar a emergencias para así trasladarlo al Hospital de Lavallol, ya que no tiene obra social.
Siguiendo esta información, Osvaldo ingresó al hospital el jueves alrededor de las 23.30 y quedó internado en terapia. Posteriormente, fue intervenido quirúrgicamente a raíz de su complicación pulmonar. En todo momento, su hermana lo acompañó mientras que otro de sus hermanos de ocupó del tema de los gastos económicos. «Se encargó de su salud un hermano funcionario», destacaron desde LAM.
La internación vuelve a poner el foco sobre los problemas personales que Daniel Osvaldo atravesó durante los últimos años. El exfutbolista había hablado públicamente en otras oportunidades sobre sus dificultades y diferentes momentos complejos de su vida. Ahora, su entorno enfrenta una nueva situación de preocupación mientras permanece internado. Por el momento, se aguardan novedades sobre su respuesta al tratamiento.
QUÉ SE SABE DE LA SALUD DE DANIEL OSVALDO
Según informaron en LAM, la hermana del exfutbolista es actualmente la persona de su entorno que puede acompañarlo más de cerca. El régimen de cuidados intensivos limita el acceso de familiares y allegados, especialmente mientras permanece bajo monitoreo permanente. La mujer habría sido fundamental para advertir que algo no estaba bien y conseguir asistencia rápidamente. Desde entonces, sigue atenta a la evolución de su hermano.
Pepe Ochoa también contó que consultó a profesionales para conocer posibles causas del cuadro respiratorio. En ese contexto, mencionó una hipótesis relacionada con el deterioro pulmonar asociado al consumo de drogas. Sin embargo, esa explicación fue presentada como una información recibida por el periodista y no como un diagnóstico confirmado. Hasta que exista información médica oficial, no puede establecerse cuál fue el origen del derrame.
Daniel Osvaldo
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Se casaron Fabiana Araujo y Marcelo Dimini: del ‘sí, quiero’ a la intimidad de los votos matrimoniales

Fabiana Araujo y Marcelo Dimini eligieron una fecha cargada de significado para formalizar su relación: este sábado 26 de septiembre, día del cumpleaños de la conductora y exmodelo, celebran su casamiento en SOMMA, el rooftop ubicado frente al Hipódromo de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires. La ceremonia está prevista para las 18:30 y contará con familiares, amigos y colegas de la novia vinculados a la moda y el espectáculo.
La pareja se conoció en 2025 y resolvió avanzar con el proyecto de vida en común. En la invitación que enviaron a sus allegados, anticiparon el tono de la jornada: “Fabiana y Marcelo se casan y quieren que seas parte de este día único”.
Antes de dar el sí, Marcelo Dimini puso el foco en la duración de la relación y en la promesa que le hizo a Fabiana Araujo. “Más allá de cuánto hace, cuánto vamos a ser pareja. Yo le prometí mil años, sin importar en qué momento, ni en qué estado ni cuándo, y ella me dijo mil vidas”, afirmó durante la ceremonia.
El empresario siguió con una cuenta que despertó risas entre los presentes: “A un promedio de setenta y cinco, ochenta años, son ochenta mil años. Es mucho”. Luego explicó el motivo de su respuesta: “Todas las mañanas me cuesta mucho despegarme de vos y vuelvo a casa contento porque te vuelvo a ver”.
Consultada sobre si su pareja es romántica, Araujo respondió que Dimini combina ese rasgo con una personalidad expresiva. “No solo es romántico, sino que también es como épico. Le encanta el drama, las novelas, sufrir; es dramático. Siente todo mucho”, sostuvo. Él intervino con una referencia a uno de sus personajes preferidos: “Me encanta Batman”.
La conductora recordó que la propuesta de matrimonio ocurrió en una playa del Caribe, durante la primera luna llena de febrero. “Todo estuvo a la altura desde el minuto cero. La propuesta fue muy romántica”, dijo sobre el momento en que definieron que la boda sería el día 26, una fecha que coincidía con su cumpleaños y que, además, era capicúa.
Dimini completó el relato con una imagen que vinculó a su esposa con la estación que comenzaba cuando se conocieron. “Lo primero que me impactó fue que tenía olor a primavera, era la primavera para mí. Y estábamos empezando el otoño”, expresó. “Apuesto por mil veranos, mil primaveras llenas de ese perfume hermoso que tenés, que sos vos y que me hacés tan bien”, agregó antes del intercambio de votos.
El casamiento reúne este sábado a los invitados de la pareja en Ciudad de Buenos Aires, donde Araujo y Dimini sellarán una relación que comenzó en 2025.
El primer cruce entre Fabiana Araujo y Marcelo Dimini ocurrió de manera casual en un restaurante próximo a la casa de la conductora. Esa noche, Araujo había participado en el ciclo de Susana Roccasalvo y decidió salir a cenar sola. Se instaló en una mesa y eligió burrata, uno de los platos del menú que también había pedido Dimini.
La coincidencia llevó al empresario a acercarse para iniciar la conversación. “¿La mejor burrata del condado o del país?”, le preguntó. El comentario dio paso a un intercambio breve, con sonrisas y algunas palabras, aunque la situación no se extendió más allá de esa cena. Ambos continuaron con sus respectivos planes y el encuentro quedó, en principio, como una anécdota.
Meses después, las redes sociales volvieron a conectarlos. Araujo vio una publicación de Dimini en Instagram, reconoció al hombre con quien había hablado en el restaurante y descubrió que él ya la seguía. “Ahí lo reconocí por la foto. Me di cuenta de que me seguía”, contó sobre ese segundo contacto.
A partir de entonces comenzaron a conversar por mensajes privados. Con el correr de los días, el diálogo pasó a WhatsApp y permitió que retomaran aquella charla que había quedado interrumpida en el restaurante. Finalmente, Dimini la invitó a salir y esa nueva cena marcó el inicio de la relación.
La despedida de aquel encuentro también permaneció entre los recuerdos de la pareja. Él acompañó a Araujo hasta su casa y, antes de separarse, se abrazaron. Desde ese momento, el vínculo tomó continuidad y ambos comenzaron a compartir su vida cotidiana, hasta llegar al compromiso que Dimini le propuso durante el viaje al Caribe.
Fabiana Araujo
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Uno de los amigos más íntimos de González Oro contó lo que nadie sabía sobre el periodista y su muerte a los 74 años: «Tuvo hasta el coraje de…»

Tras el fallecimiento de Oscar El Negro González Oro a los 74 años, sus amigos y familiares decidieron despedirlo por medio de las redes sociales. El periodista murió este viernes por la tarde, generando una gran conmoción en el mundo de los medios de comunicación. Según se supo, su estado de salud había desmejorado mucho en los últimos años debido a una enfermedad que le había provocado un descenso de su peso y hasta le dificultaba caminar.
A través de su cuenta de X, Ricardo Montaner, uno de los grandes confidentes de González Oro, le dedicó unas palabras. Allí reveló cómo era el especial vínculo que tenían y cómo era abrazado por todos los miembros del clan Montaner. Según su relato, el comunicador era como «un tío» para sus hijos y siempre que viajaba, se tomaba un tiempo de saludarlos y estar un tiempo con ellos, ya que era algo que disfrutaban mucho.
«El Negro llegaba a Miami y había encuentro con los Montaner, era como un tío para
los chicos. El Negro Oro, tuvo hasta el coraje de subirse a cantar conmigo en el Luna Park», relató el músico por medio de su red social. «El tipo tenía tanta confianza con nosotros, que llamaba a casa y decía, llegó el tío, a que hora voy«, recordó. A su vez, transmitió su tristeza y conmoción ante esta partida inevitable.
En su posteo, que acompañó de dos imágenes inéditas junto al fallecido periodista, dejó en evidencia el gran amor y cariño que sentían entre sí. «Siempre siempre nos entregó su cariño sin mezquindad ninguna. Se me están yendo los amigos che…», se lamentó. «Cuánto siento esta pérdida…Nos pueden dar el pésame porque lo sentimos profundamente«, agregó, recibiendo cientos de mensajes de condolencias.
QUÉ ENFERMEDAD TENÍA GONZÁLEZ ORO
Hasta el momento, no se informó oficialmente cuál fue la causa médica de la muerte de González Oro. Sin embargo, durante los últimos años había contado públicamente que sufría problemas respiratorios y dificultades para caminar. Además, en 2017 había sido sometido a una cirugía a corazón abierto, en la que le realizaron tres bypass por obstrucciones en sus arterias coronarias.
Daniel Hadad reveló que el Negro había decidido alejarse de sus amigos durante la última etapa de su vida. “No me vean así, guarden otra imagen”, les pedía, según recordó el empresario. El periodista quería evitar que sus seres queridos lo vieran atravesando el fuerte deterioro físico que había sufrido. Por ahora, sus allegados despidieron a una de las voces más reconocidas de la radio argentina, cuya trayectoria quedó marcada por décadas frente al micrófono.
González Oro
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