DEPORTE
De Claudio Caniggia al Chino Garcé: las grandes sorpresas de la selección argentina en los Mundiales

A lo largo del tiempo, muchos futbolistas argentinos quedaron al margen de las convocatorias definitivas para las Copas del Mundo. El repaso es extenso, así como el de las grandes sorpresas que dieron los entrenadores de cara a cada cita mundialista. Desde México 86 hasta Qatar 2022, hay un interesante repaso con recordados nombres, muchos de los cuales dieron que hablar durante la competencia y otros quedaron en el olvido.
Desde el casi desconocido Héctor Zelada en México 86, que le quitó el puesto al Pato Fillol, hasta un Enzo Fernández que terminó siendo uno de los mejores jugadores de Qatar 2022.
Quizás la única Copa del Mundo en la que no hubo sorpresas fue en la de Francia 1998, ya que la gran mayoría había participado en la previa con Daniel Passarella, inclusive los jóvenes Pablo Cavallero y Mauricio Pineda, que se colgaron la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96. Sin lugar a dudas, ese Mundial en suelo europeo será recordado más por las grandes ausencias de Fernando Redondo y Claudio Paul Caniggia, enemistados con el DT, que por algún inesperado convocado.

Héctor Zelada: Bilardo optó por él y no por un histórico como el Pato Fillol, que seguramente pujaría por la titularidad con Pumpido. El hecho de actuar en la liga mexicana (América) le jugó a favor. “Bilardo me dijo que estaba trabajando con Fillol, Pumpido e Islas y que también me tenía en consideración a mí y a Julio Falcioni”, contó el ex arquero de Rosario Central. Solo formó parte del grupo (no sumó minutos) en los amistosos ante la selección mexicana en noviembre del 85.
Carlos Tapia: Bilardo lo llamó para las últimas dos tandas de amistosos por su buen nivel en Boca. “Mi nombre no figuraba en ninguna de las listas que publicaban los periodistas y eso me preocupaba, pero confiaba en mis condiciones”, contó el Chino tras su convocatoria oficial. Existe un mito de que hubo presión desde la AFA para que Bilardo sumara a un jugador del Xeneize en la nómina.
Héctor Enrique: un caso particular. El Negro no había sido llamado nunca en todo el ciclo, pero fue incluido entre los 22. Una lesión de Miguel Ángel Russo dejó su carta sobre la mesa. Tras la convocatoria, confesó que jamás había hablado con Bilardo. Ese año ganaría la Libertadores y la Intercontinental con River. Después se ganó la titularidad en la Copa del Mundo.

Gabriel Calderón: su inclusión llamó la atención por el peso de una figura como Jorge Valdano, a la que Bilardo había hecho preparar específicamente para esta Copa del Mundo, y porque el Doctor no lo había considerado para México 86, pese a que el entonces mediocampista del París Saint Germain ya había disputado la Copa del Mundo de España 1982 con César Menotti como DT. Además, Ricardo Giusti se metió sobre la hora en la convocatoria por la lesión del Tata Brown y Ángel David Comizzo viajó con el torneo ya empezado tras la fractura de tibia y peroné de la pierna derecha que sufrió Nery Pumpido en el segundo partido, frente a la Unión Soviética.

José Chamot: su primer partido con la Selección Mayor fue en el repechaje de ida contra Australia en octubre del 93. Actuó como defensor central junto a Sergio Vázquez, con Carlos Mac Allister como lateral izquierdo. Se ganó la confianza de Alfio Basile pese a no haber sido parte de su ciclo y de las victorias en las Copas América 91 y 93, y se metió en la lista. El Colorado quedó afuera y el por entonces defensor del Foggia de Italia se adueñó del puesto como marcador de punta.

Claudio Caniggia: la gran sorpresa de Bielsa en esta Copa del Mundo. Tenía 35 años, militaba en el Rangers de Escocia y, enemistado con Daniel Passarella, había sido excluido de Francia 98. No había jugado por Eliminatorias y solo fue citado para amistosos previos. “Lo llamé por sus cualidades y porque es un jugador que ejecuta una posición en la que cada vez hay menos futbolistas que la interpretan, que es la de jugar por el costado con intención del desborde”, fue su argumento. No disputó ni un minuto por lesión y fue expulsado ante Suecia por insultar desde el banco.

Oscar Ustari: fue convocado por José Pekerman como tercer arquero detrás de Roberto Abbondanzieri y Leo Franco. Uno de los proyectos truncos en la Selección Mayor. Ocupó la plaza que estaba destinada a Germán Lux, lo que sorprendió en aquel entonces. Era compañero y amigo del también muy joven Lionel Messi.
Leandro Cufré: una de las decisiones que más impactaron en la lista, sobre todo porque le ganó el lugar a un Martín Demichelis que parecía ser fijo. El central de la Roma tenía solo dos encuentros con la Mayor y jugó nada más que en el tercer encuentro ante Holanda, con Argentina ya clasificada a octavos.
Lionel Scaloni: la ausencia del más que vigente Javier Zanetti, probablemente excluido por cuestiones de grupo más que futbolísticas, llevaron a la sorpresa al hoy DT de la Albiceleste. Tenía pergaminos en las juveniles (campeón en Malasia 97) y se ganó el lugar por ser de la confianza del cuerpo técnico.

Diego Pozo: fue el tercer arquero detrás de Chiquito Romero y Mariano Andújar. El por entonces guardameta de Colón de Santa Fe fue respaldado por Maradona y se impuso ante otras figuras de aquel momento como Juan Pablo Carrizo, Federico Vilar, Cristian Campestrini, Adrián Gabbarini y Nelson Ibáñez, también citados en algún momento por Diego.
Ariel Garcé: posiblemente uno de los casos más particulares de la historia. Hubo dos cuestiones que magnificaron su polémica convocatoria: la famosa bandera que rezaba “Garcé traé alfajores” en el amistoso previo al Mundial; y el hecho de que se revelara luego de la Copa del Mundo que Maradona había soñado con el Chino levantando el trofeo en Sudáfrica.
Nicolás Otamendi: hoy campeón del mundo, hasta ese entonces el defensor de Vélez era un proyecto de gran defensor. Había tenido un gran campeonato con el Fortín de Ricardo Gareca, pero recién daba sus primeros pasos en Primera. Maradona lo eligió por encima de otros nombres como los de Fabricio Coloccini y el Chaco Insaurralde. Quedó expuesto al jugar como lateral derecho en la eliminación ante Alemania.
Martín Palermo: una decisión polémica debido a que pareció más un premio a la trayectoria que una determinación por nivel de ese momento. Además, la delantera quedó superpoblada ya que viajaron Lionel Messi, Gonzalo Higuaín, Sergio Agüero, Carlos Tevez y Diego Milito, incluido a última hora tras ganar la Champions League con el Inter de Milán. El DT lo hizo ingresar ante Grecia y el Titán convirtió un tanto.

Hugo Campagnaro: seguramente más sorpresa por ser un “desconocido” en el medio local ya que se había ido de muy joven a hacer carrera en Italia. El ex Morón se metió en la lista de Sabella con un puñado de partidos en el lomo durante el mandato de Pachorra. Quedó en el foco porque arrancó de titular ante Bosnia y Herzegovina, pero el DT rompió la línea de 5 en el entretiempo de ese match, lo reemplazó y no volvió a utilizarlo.
José María Basanta: aunque había disputado diez partidos desde 2013 en la Selección, la presencia del defensor que por entonces militaba en Monterrey de México estuvo en duda hasta última hora. Finalmente le ganó la pulseada a otros futbolistas como Nicolás Otamendi y su confianza con Sabella seguramente le haya jugado a favor. Tuvo protagonismo: entró en octavos ante Suiza y fue titular en los cuartos frente a Bélgica.

Cristian Ansaldi: con casi nulo rodaje con la selección argentina, Jorge Sampaoli lo incluyó por su versatilidad y ser ambidiestro. Después, no sumó minutos en ninguno de los cuatro partidos de la Copa del Mundo.
Maximiliano Meza: protagonizó un debate en Avellaneda porque muchos creían que peleaba el puesto con Ricardo Centurión, de gran momento en Racing. El de Independiente fue incluido en la nómina y hasta debutó como titular ante Islandia. Además, entró frente a Nigeria y también contra Francia.
Enzo Pérez: se subió a última hora al avión por la lesión de Manuel Lanzini, que ya había sido confirmado. Lo mismo ocurrió con el Patón Guzmán, que sustituyó al lesionado Chiquito Romero, pero había tenido altas chances de estar de entrada.

Enzo Fernández: debutó en la Mayor recién en septiembre de 2022, a un par de meses de la cita mundialista, en un amistoso contra Honduras. Se metió por la ventana y demostró que estaba hecho para grandes cosas en su ingreso contra México en el segundo encuentro por la fase de grupos. La gran sorpresa de Argentina y la Copa del Mundo en Qatar.
Alexis Mac Allister: si bien estaba en la órbita de Scaloni por su ascenso en las juveniles albicelestes, no había formado parte de los planteles de Copa América 2019 y 2021. La lesión de Giovani Lo Celso le sumó crédito para confirmar su convocatoria. Viajó como suplente, terminó como titular indiscutido y figura.
Ángel Correa y Thiago Almada: dos que se subieron a última hora cuando ya habían sido recortados de la prelista. Joaquín Correa y Nicolás González fueron descartados por lesión a días del debut y así los delanteros del Atlético Madrid y Atlanta United se subieron al avión y gritaron campeón.
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DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
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Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
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El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
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