CHIMENTOS
Fabiana Liuzzi habló a fondo de su hijo y abrió su corazón: “Tony avanza por el padre y la madre que tiene”

“Hoy puedo contestar porque Tony ya está corriendo por los pasillos de la clínica, está contento y volvió a ser el Tony de siempre”.
La frase de Fabiana Liuzzi llega después de horas de preocupación, pero también funciona como una síntesis perfecta de una historia que lleva doce años escribiéndose. Antonio, su hijo menor, fruto de su relación con Luis Ventura, volvió a sonreír, a recorrer los pasillos y a recuperar esa energía que sus padres conocen tan bien. Y para una madre que aprendió a interpretar cada cambio, cada gesto y cada nuevo sonido de su hijo, verlo así representa mucho más que una mejoría: es volver a reconocerlo.
Antonio tiene 12 años y nació prematuramente, con seis meses y medio de gestación. Su llegada al mundo estuvo marcada por la incertidumbre y por una larga estadía en neonatología. Con el paso de los años aparecieron secuelas neurológicas que afectan principalmente el lado izquierdo de su cerebro y que tienen una consecuencia concreta en su vida cotidiana: las dificultades para comunicarse a través del habla.
El diagnóstico es encefalopatía crónica no evolutiva (ECNE), según explicó su mamá. Pero para ella, el menor siempre fue mucho más que cualquier diagnóstico.

“Él es un nene como cualquier otro”, sostuvo. Y enseguida explicó: “Le quedaron estas secuelas del lado izquierdo de su cerebro. Por eso tiene como diagnóstico ECNE, encefalopatía crónica no evolutiva, porque son las cicatrices que le quedaron como secuela de que nació prematuro, de seis meses y medio”.
Durante estos doce años, Liuzzi aprendió a no mirar a su hijo en comparación con los demás. Una de las primeras enseñanzas que recibió de un neurólogo quedó grabada para siempre: “Nunca vayas a comparar a Antonio con otros niños, vos compará a Antonio con Antonio”, le dijo aquel profesional.
Fabiana escuchó y convirtió esa frase en una manera de transitar la maternidad: “Yo lo tomé. Y de ahí en más, bueno, fue evolucionando, aparte por el tiempo en sí va evolucionando. Más todo lo que hacemos de nuestra parte, pero principalmente él desde que nació”, contó.
Porque si algo tiene claro es que Antonio siempre puso de sí mismo. Incluso desde sus primeros días de vida: “Cuando estaba en la neo, el médico me dijo: ‘Es un bebé que pone de su parte’, y es lo que sigue haciendo, pone todo de su parte”, recordó.
También habló de aquella vida que, contra todas las dificultades, siguió adelante: “Dios lo salvó y está en este mundo, pese a todo, pese a que eran gemelos y uno se detuvo. Él se plantó en esta vida porque así Dios lo quiso y es quien siempre está con él cuidándolo”, expresó.

Cuando Antonio cumplió aproximadamente un año, Fabiana comenzó a advertir que había algunas cosas que no sucedían como esperaba: “Yo lo llevaba a su médico y notábamos que no tenía tanta estabilidad al sentarse, no respondía al nombre y tenía algunos estereotipos. Estos son, por ejemplo, que se miraba la mano”, explicó.
Para ella era un territorio completamente desconocido: “Yo tengo dos hijas y no me había pasado por esto. Entonces, es todo nuevo, es todo un camino con cosas nuevas y muchas veces vas viendo sobre la marcha qué va necesitando y vas aprendiendo”, relató.
En ese recorrido también atravesó momentos difíciles con algunos profesionales. Fabiana habló de equivocaciones, de diagnósticos y devoluciones que, según su experiencia, después comprobó que no eran correctos y de la sensación de quedar a la deriva.
“Dentro de muchos profesionales hay muchas equivocaciones, mucha falta de humanidad. Muchas veces las madres, si no tienen personalidades, quedan devastadas”, señaló. Y agregó: “A veces un profesional no solamente que no te ayuda, sino que te deja”.
En medio de ese aprendizaje, decidió confiar también en algo que nunca abandonó: “Con mi intuición de madre nunca me equivoqué, nunca”, afirmó.

En determinado momento llevó a Antonio a una clínica. Allí, según relató, a partir de las características que presentaba recibió un diagnóstico: “Lo llevamos a la clínica de Manes y a me dijo TEA, y yo no tenía ni una idea qué era”, recordó.
Entonces comenzó otra etapa. Investigó, estudió y buscó información para comprender qué significaba aquello y, sobre todo, qué podía hacer para ayudar a su hijo.
“De ahí en más investigué y entré en un mundo que yo no conocía, así como desde el principio de la neo, yo no sabía que existía una neo. Me topé con esto, con este diagnóstico, que tuve que ir aprendiendo”, contó.
Y tomó una decisión: no quedarse solamente con lo que le explicaban, sino convertirse también en una mujer informada sobre las necesidades de Antonio: “En el aprendizaje quise informarme para poder ayudarlo”, resumió.
La historia de Fabiana junto a Antonio también está atravesada por una búsqueda permanente. Cursos, profesionales, nuevas herramientas y diferentes abordajes fueron formando parte de su recorrido: “Yo me suelo dormir a las tres de la mañana informándome de cómo ayudar a Tony”, reveló.

Incluso realizó cursos específicos para comprender mejor algunas de las herramientas que podía incorporar en el acompañamiento de su hijo. Para ella, cada nuevo conocimiento podía convertirse en una posibilidad más para Antonio.
“Hay muchísimos abordajes. Por supuesto que uno no puede hacer todos, pero cuando uno encuentra por ahí estas aristas que son como el camino que decís: ‘Esto me está resultando’, ahí es donde te da mucha satisfacción”, explicó.
Entre esas búsquedas, Fabiana destacó especialmente los cambios relacionados con la alimentación y el funcionamiento intestinal, un abordaje que, según su experiencia personal, significó un antes y un después: “Comprendí que la alimentación lo es todo”, afirmó.
Y agregó: “Eso ayudó un montón. Fue un antes y un después de tomar este conocimiento tan valioso que muchas mamás quizás no lo saben”.
Una de las grandes dificultades de Antonio está relacionada con el lenguaje. Fabiana explicó que las cicatrices neurológicas están ubicadas en el lado izquierdo del cerebro y que eso afecta directamente el habla.

Pero en los últimos tiempos recibió una información que volvió a abrir una puerta: “Me explicaron que el cerebro es tan grande y tiene tantas aristas para trabajar que un reciente estudio comprobó que no solamente el lado izquierdo, que es el que afecta justamente el habla, sino que con el derecho pueden llegar a hablar”, contó.
A partir de allí apareció una nueva profesional y también una historia que para Fabiana resultó especialmente espetanzadora: “Me dijo que una niña de catorce años comenzó a hablar. Así que es muy alentador el panorama”, contó.
Y entonces apareció uno de los momentos más emocionantes de la charla: “Tony hace cada vez más sonidos, logra decir ‘mamá’”.
Para cualquier otra persona podría ser apenas una palabra. Para Fabiana es una conquista enorme: “Quizás no con la dinámica de otro niño. Pero eso en él es un montón”, explic, para luego resumir lo que significa cada avance de su hijo: “Cada logro te llena la vida”.
Fabiana aprendió a mirar de otra manera aquello que para muchas familias puede resultar cotidiano. Una salida al teatro. Una sonrisa. Un abrazo. Un baile. Una mirada.

Recuerda especialmente una salida junto a Luis para llevar a Antonio a ver a Plim Plim: “Estábamos fascinados porque saltaba, bailaba, venía, lo miraba, lo abrazaba a Luis, venía a mí, me sonreía. Un disfrute. Lo vimos disfrutar que nosotros desbordábamos de felicidad”, recordó.
Esos momentos modificaron también su propia manera de observar la vida: “Él nos enseña a disfrutar de una sonrisa, a disfrutar de ir a pasear, de disfrutar verlo jugar. Esas cosas tan simples de la vida y tan grandes a la vez”, reflexionó, “a disfrutar de las cosas que a veces para muchos pasan inadvertidas”.
Antonio todavía tiene dificultades para hablar, pero su mamá asegura que encontró otras maneras de comunicarse: “Él te habla con la mirada”, dijo, y explicó: “Si bien uno como padre desea que llegue al habla, él se hace entender todo y entiende todo, se mueve por sí solo, hace todo solo, ha avanzado terriblemente en eso”.
Por eso, aunque los padres continúan buscando nuevas herramientas y tratamientos, también saben detenerse a mirar todo lo que ya logró: “Uno como papá busca, va por todo. Vamos por todo. Pero él ha evolucionado mucho y va a seguir evolucionando”, aseguró.
Hay otra dimensión en la historia de Antonio que Fabiana cuenta con especial emoción: la espiritual.

Recuerda que cuando su hijo nació tenía una marca con forma de corazón en la cabeza. A partir de aquel momento, según su relato, comenzó a encontrar formas de corazón en lugares inesperados: una mancha de café, una mermelada, un trapo de piso y distintas situaciones que ella interpreta como señales.
“Desde que él nació hasta el día de hoy se me presentan corazones en los lugares más insólitos”, contó. También recordó una visita a Leda, la sanadora de Rosario. Antes de salir, había una imagen del Sagrado Corazón y Antonio se dirigió hacia ella: “Tony fue a pararse con sus manitos ahí”, recordó, poniendo sus manos en señal de oración.
Y relató otra escena que la conmovió durante el bautismo de su hijo, realizado el año pasado después de varios años en los que no habían podido concretarlo: “En la iglesia, en un momento, se va para un costado y había un pequeño espacio para rezar. ¿Y quién estaba? La imagen del Sagrado Corazón. Se fue a sentar ahí”.
Para Fabiana, esas situaciones dejaron de ser simples coincidencias: “Son como muchas señales, no es una”, afirmó. Y desde esa mirada espiritual construyó una definición para su hijo que repite con enorme orgullo: “Es un niño especial, pero porque es realmente, la gente te lo puede describir. Es un ángel de la tierra”.
“Todo el mundo dice: ‘Me transmite paz, es un ser de luz’”. Y para sus padres, ese cariño representa una de las mayores recompensas: “Es tanta la gente que le demuestra ese cariño, ese amor, que es muy emocionante para nosotros como padres”, sostuvo.

Pero la historia de Antonio también estuvo atravesada por años de exposición mediática. Su nacimiento ocurrió en medio de una enorme atención pública alrededor de la relación de Fabiana y Luis Ventura y, con el paso del tiempo, la familia debió convivir con comentarios, especulaciones y opiniones de terceros.
Fabiana reconoce que durante mucho tiempo eligió el silencio: “Yo elegí el silencio muchas veces, elegí no aparecer y lo sigo eligiendo”, afirmó. Pero algo cambió. “Ya pisotearme, bastardearme, humillarme, ya eso no. Esa Fabiana ya no está”, sostuvo.
No habla de salir a confrontar. Habla de poner límites: “No es que salgo a pelear. Yo no discuto, no peleo nada. Pero siempre con la verdad. La verdad siempre prevalece en todo y sale a la luz siempre”.
Y en esa transformación aparece también una mujer que asegura haber aprendido de sus propias experiencias: “Yo siento que muchas veces transformé la tristeza en aprendizaje”, reflexionó y dejó en claro: “Esa Fabiana también ya no busca la aprobación de nadie. Solamente busco vivir en armonía, mi felicidad y mi familia”.
Hay una parte particularmente sensible de su relato: aquella relacionada con quienes, durante años, hablaron de su historia y de las circunstancias que rodearon el nacimiento de Antonio.

Fabiana rechaza cualquier mirada que pueda cargar sobre su hijo un significado negativo. “Yo quiero decir: ‘Sí, miren lo que me pasó. Tengo una persona maravillosa, un ángel divino que nos llenó la vida’. Eso es Tony”.
Y fue contundente al hablar de las críticas que recibió: “Yo no rompí nada y eso estoy segura de eso, y Tony tampoco rompió nada. Al contrario, Tony vino a traer felicidad y luz a quienes las necesitábamos”.
Su conclusión es todavía más personal: “Gracias a Dios yo vivo sin culpa, porque nunca la sentí”.
A doce años del nacimiento de Antonio, hay algo que permaneció intacto y es su decisión de poner a sus hijos en el centro de su vida. Tiene dos hijas mayores, que viven en Córdoba, y también dos nietos. Hace aproximadamente diez años que está instalada en Buenos Aires y mantiene el vínculo permanente con su familia.
“A mi mamá la perdí hace casi tres años. Pero siempre voy o vienen. La verdad que son unas hermanas que valen oro, aman a su hermano”, contó.
Cuando sus hijas eran pequeñas, incluso decidió postergar oportunidades laborales para acompañarlas: “Muchas veces me ofrecieron venir a trabajar acá y como ellas eran más chicas, no lo hice. Hacía lo que podía para no… Siempre mi prioridad fueron mis hijos”, recordó.

Hoy, con Antonio, esa entrega es total, y lejos de sentirlo como un sacrificio, ella lo vive como un privilegio: “Le agradezco a Dios poder estarlo. Porque lo disfruto cada segundo”.
En la actualidad, Antonio continúa con sus tratamientos, sus estímulos y sus avances. La familia sigue buscando herramientas para acompañarlo y, especialmente, para trabajar sobre el lenguaje.
Pero Fabiana aprendió a no ponerle una fecha a cada conquista y confía en que todavía quedan muchas sorpresas por delante: “Creo que mucho nos vamos a sorprender de cómo va a ir evolucionando”.
También destaca el papel de Luis Ventura en ese proceso: “Tony avanza también por el padre que tiene y por la madre que tiene, por los dos. Y porque somos una familia unida y con amor. Yo creo que esa es la base de todo”.

Quizás por eso, cuando habla de Antonio, Fabiana no pone el foco solamente en aquello que todavía falta. Habla de lo que ya consiguió. De los sonidos. De la mirada. De los abrazos. De las salidas en familia. De aquel “mamá” que llegó con una fuerza imposible de medir.
Y vuelve a una palabra que aparece una y otra vez durante toda la conversación: amor. “Tony nos da mucha felicidad y prevalece el amor, sobre todo. Y es el amor que siempre nos mantiene de pie y con fortaleza”.
A los 12 años, Antonio continúa recorriendo su propio camino. Sin comparaciones. Sin apuros. Con sus propios tiempos. Y su mamá parece haber encontrado allí una de las enseñanzas más profundas de estos doce años: aprender a mirar aquello que otros podrían considerar pequeño y descubrir que, para ellos, puede ser enorme.
Y Fabiana, como desde aquel primer día en la neonatología, sigue a su lado, y cierra con una frase que parece explicar toda su historia juntos: “Es un guerrero”.
Antonio Ventura,recuperación médica,clínica
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Lali Espósito invitó a Tini Stoessel a su casamiento y le hizo una llamativa aclaración: “Tomá tu decisión tranquila”

Lali Espósito atraviesa uno de los momentos más especiales de su vida, con los preparativos de su boda en marcha y una agenda profesional que no da respiro. En medio de esa etapa, la cantante viajó a Miami para participar de los Premios Billboard de la Música Latina 2026 y, durante su paso por la alfombra roja, habló de su vínculo con Tini Stoessel y de un detalle que las unirá también fuera de los escenarios.
La encargada de conseguir la declaración fue Maite Peñoñori, quien aprovechó el encuentro para preguntarle por la reciente participación de Tini en su show en River, donde compartieron escenario con Marilina Bertoldi. Lali no escatimó elogios para su colega y destacó el gesto que tuvo al sumarse a una noche tan importante para ella.
“Tini, que es una superestrella, fue muy generosa conmigo… porque en toda esa agenda y en todo su momento de su vida, que se haya tomado el tiempo de venir, de hacer este chiste de las dos vestidas de novia y cantar un clasicón de la historia del pop”, reconoció la artista, agradecida por la presencia de la cantante en el estadio.
Pero la conversación tomó un rumbo todavía más personal cuando Peñoñori quiso saber si era cierto que ambas se habían invitado mutuamente a sus respectivos casamientos. Lejos de esquivar la pregunta, Lali lo confirmó sin vueltas: “Sí, claro, nos invitamos. Yo estoy invitada a su boda, ella fue invitada a la mía”.
LALI ESPÓSITO INVITÓ A TINI STOESSEL A SU BODA
La intérprete también dio detalles de cómo le planteó a Tini la posibilidad de asistir a su celebración, que será muy reducida y reservada para un círculo íntimo. “Yo hago una boda muy muy pequeñita, casi que le dije: ‘Si te da paja que sea tan chiquito, o sea, tomá tu decisión tranquila’”, contó, con la naturalidad y el humor que la caracterizan.
Según explicó, Tini todavía está evaluando cómo organizar su agenda para poder acompañarla en ese día especial, aunque las ganas de estar presente están. “Pero ella está viendo su agenda porque tiene ganas de venir, así que también muy generosa en ese sentido, en lo personal. Y me invitó a su boda. ¡Un amor!”, agregó Lali, dejando en claro el cariño que existe entre ambas.
Así, más allá de los escenarios y de la repercusión que generó su encuentro musical en River, las artistas confirmaron que su relación también tiene un lugar en sus vidas privadas. Con dos bodas en el horizonte y una invitación de ida y vuelta, Lali y Tini protagonizan un gesto de cercanía que suma un nuevo capítulo a su vínculo.
Lali Espósito, Tini Stoessel
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Marcela Coronel habló con Teleshow tras la denuncia contra la cuidadora de su madre: “Mi sensación es de indefensión”

Marcela Coronel vivió la peor pesadilla de cualquier familia que confía el cuidado de un ser querido a una persona externa. La periodista descubrió, a través de las cámaras de seguridad del hogar, que la mujer contratada para asistir a su madre Berta, de 100 años, la agredía física y verbalmente. La acusada, Norma Noemí Sandín, de 58 años, fue detenida por la Policía de la Ciudad e imputada por lesiones y amenazas, según relató Coronel a Teleshow.Todo salió a la luz gracias a las cámaras de seguridad instaladas en el domicilio de Berta.
Según relató Coronel a este medio, fue su hermana quien comenzó a revisar las grabaciones con detenimiento. “Mi hermana ayer se puso a mirar las cámaras detenidamente, lo que estaba pasando en el momento, y empezó a mandar al chat de la familia un montón de videos donde se escuchaban los gritos, amenazas, insultos, donde se veían los golpes”, contó la periodista.
Las imágenes resultaron tan contundentes que la familia decidió actuar de inmediato, aunque con cautela. “Empezamos a pensar cómo podíamos encarar este tema, no en caliente, porque si no íbamos a hacer cualquier cosa, pero sí tratando de preservarla a mi mamá y actuando sensatamente”, explicó la periodista acerca de cómo se unieron para llegar a una solución.
A la mañana siguiente, un sobrino de la periodista se presentó ante las autoridades para radicar la denuncia formal con los videos como prueba. La respuesta fue inmediata. “Mi sobrino fue a hacer la denuncia, portó los videos y enseguida le dijeron que la denuncia la completara después, que esos videos eran muy claros y que había que ir a la casa de mi mamá”, detalló.
Efectivos policiales se trasladaron al domicilio, apartaron a Sandín y, tras la intervención del fiscal a cargo del caso, se ordenó su detención. Berta fue trasladada al Hospital Italiano, donde le realizaron estudios para evaluar su estado de salud y donde se encuentra hasta el momento, según lo que le contó la periodista a este medio.
Marcela no ocultó la angustia que le provocó lo sucedido y puso el foco en la vulnerabilidad de su madre. “Mi sensación es de indefensión, y no mía, sino de mi mamá, porque es una persona de cien años, discapacitada, con una demencia agravada por la edad y que no tiene manera de defenderse de algo semejante”, sostuvo con la voz quebrada.
“Es un dolor terrible. La verdad que es un dolor muy fuerte, sobre todo por lo que padeció mi mamá”, cerró la periodista, mientras su madre permanecía internada para los controles médicos correspondientes.
Esta situación se conoció al aire de Primicias Ya (América TV), donde Coronel ejerce como panelista del programa, allí ya había tomado la palabra para explicar por qué eligió hablar públicamente. “Yo, que tengo una voz, decido usarla para el bien, porque si hay alguien que tiene voz, somos nosotros, que estamos en los medios”, sostuvo. Y planteó una pregunta que consideró central: “¿Qué hacés cuando tus padres son grandes y elegís gente que los tiene que cuidar?”.
En uno de los registros difundidos se escucha a la cuidadora gritar mientras golpea a la centenaria: “Siempre haciendo cagadas, nada más. No me hagas poner loca. Toda la mañana lo mismo con vos”. La conductora Marina Calabró señaló el mecanismo perverso de responsabilizar a la víctima: “Como responsabilizándola a ella, una mujer de cien años”. Marcela agregó un dato que agravó el cuadro: “Mi mamá, además de tener cien años, es una mujer discapacitada porque tiene demencia bastante grave. Imposible defenderse, imposible comunicar lo que le pasa, imposible entender semejante maltrato y crueldad”.
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El embarazo que transita Jimena Barón y que dejó sin palabras a todos: “Es toda una sorpresa”

Posee una capacidad pasmosa para expresarse, para construir contenidos orgánicos con circunstancias cotidianas de su vida diaria. Jimena Barón atraviesa un presente peculiar, con su retorno a la pantalla chica como jurado de Guido Kaczka, así como en lo familiar.
La talentosa actriz, y cantante, experimenta todas las mieles de la solidificación de su proyecto con Matías Palleiro, que se configura en la mudanza a una casa nueva, con la convivencia con Momo y su pequeño Arturo, que ya atravesó la barrera de dos años.
Motorizada en esa virtud de empalmar puentes con sus seguidores de redes sociales, la famosa registró una situación muy singular de su vida diaria, que se víncula con un integrante nuevo en el clan, su perra. La preocupación de todos los miembros de la familia impulsó a Jimena a visitar una veterinaria.
Así filmó el ingreso de la peluda y la atención de la especialista. “Le vemos una panza llamativa”, arrancó en su video y al entrar le anticipó a la profesional de la salud de los animales: “No estamos para esto”. En plena ecografía, la veterinaria le narró: “Qué le pasa en esa panza. Ah, ahí ves los corazones latir, hay más de uno, lo normal que tengan más de uno. tengo que tomar medidas, pero tres hay seguro”.
JIMENA BARÓN ANUNCIÓ UN EMBARAZO EN SU FAMILIA
Así se corroboró que la mascota atraviesa un proceso de gestación, por eso con humor Barón le habló a su perra: “Hacete la boluda, pero sos una sorpresa”. Mientras que después preguntó con ansiedad: “¿Me pueden decir cuando nacen estos pibes?”.
“Le faltarían diez días”, le confirmó la médica. Así, Jimena lució asombrada, absolutamente azorada y bramó: “¿Qué? Ya, ¿cómo que diez días? Soy abuela en diez días”.
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