POLITICA
Milei entró en modo Mundial, estabiliza la caída y avanza con reformas de fondo

Cara de piedra. Así se expresó sobre Javier Milei el cura de la Opción por los Pobres Domingo Bresci, uno de los últimos integrantes de la camada del padre Carlos Mugica. Fue el día después del tedeum. Lejos de subirse al clima de tensión, de batallar en el aire, el Presidente salió del laberinto por arriba, sin confrontar. Dijo coincidir con el diagnóstico eclesíastico, anunció que no se molestó por la homilía de Jorge Garcia Cuerva y sólo atinó a expresar que le había parecido “exagerado” eso de hablar de terrorismo en redes sociales.
Reconvertido en vocero de sí mismo, Milei desplegó esta semana un nuevo rol componedor, esencialmente opuesto a la mayor característica que exhibió los dos años y medio que lleva gobernando. Lo ensaya desde la debilidad, una prueba piloto de una fórmula que comenzó cuando intentó neutralizar a Patricia Bullrich, la única integrante del Gabinete en pedir mayor transparencia a Manuel Adorni, que es como pedírselo a Milei. Lo mismo hizo con la interna eterna de su gabinete. Cuando todo parecía estallar, la contuvo sin tomar partido, al punto de irritar a su propia hermana con el claro gesto de apoyo a Bullrich en el emblemático balcón de la Casa Rosada.
Después de cortar la caída, el Gobierno logró esta semana estabilizarla. No sólo dejó de descender en las encuestas de opinión sino que hasta tuvo una leve mejora. Según la última medición de AtlasIntel, la aprobación presidencial subió 3,9 puntos, alcanzando un para nada despreciable 39,9%. La desaprobación bajó a 58,3%, alta, pero en declive.

A la hora de evaluar al Gobierno los problemas se agravan. La positiva sólo alcanza el 34,6%. Un dato que se consolida es que Milei se convirtió en popular entre las clases acomodadas. Su mayor nivel de aprobación se da en los sectores de ingresos más alto, donde alcanza el 55,3%. De su votante en la segunda vuelta de 2023, el 22,9% lo evalúa de manera negativa. Si se lo mide con la última elección, Milei está obligado a recuperar votos propios. No tiene demasiado de dónde pescar. De su propio votante en octubre ahora lo desaprueba el 9,8%. ¿Y los que no votaron? Es mayoría el rechazo, pero tiene un margen: por la negativa se posicionó el 66,8% y por la aprobación el 32,7%.
Más que enojo, lo que parece ir ganando a la opinión pública es la tristeza. Eso marca el último relevamiento de Management & Fit. Aunque Milei entre en modo Mundial, todavía para la sociedad el día a día pesa. Disminuyen la preocupación y la desconfianza pero la tristeza se posiciona en segundo lugar, con el 22,6%. “Los sentimientos negativos duplican a los positivos, 65.3% vs. 33%”, establece el informe. Lo que se está imponiendo es una suerte de agotamiento, diagnóstico más peligroso, quizás por lo irreversible, de aquel que manifestaba hasta el mes pasado solamente preocupación.
Para esta encuesta, el veredicto sobre Manuel Adorni no tiene matices. El 59,2% cree que debería renunciar mientras que para el 20,3% debería tomar licencia. El caso involucra directamente al Presidente. Ante la pregunta sobre el motivo por el cual Milei lo protege, un 42,1% considera que es por poseer información sobre irregularidades internas de gestión.
Ese sigue siendo uno de los mayores frente de conflicto que Milei no resuelve. Tapa. El caso mermó en la opinión pública, pero se reactivará cuando presente finalmente la declaración jurada de bienes. El tiempo pasa y Adorni desobedece al propio Milei, que para neutralizar la movida de Bullrich de exigirle públicamente explicaciones, anunció que adelantaría los papeles. No sucedió. Cerca del jefe de Gabinete dan cuenta de que llegará poco antes del Mundial. “No falta mucho”, dicen. “Se nos fue el discurso anticasta al carajo”, apunta una voz libertaria. El capital simbólico que puso en juego en las elecciones pasadas hoy está perdido.
Los simuladores
La cuestión impacienta al Gabinete, sumido desde el lunes pasado en un simulacro de unidad. “Parecemos un programa de chimentos”, se le escuchó decir a un integrante de peso del elenco oficialista. La puesta en escena del 25 de Mayo incluyó el disfraz de Tommy Shelby de Santiago Caputo, las imágenes de su saludo a Lule Menem y posterior limpieza de manos, y las idas y vueltas sobre las ubicaciones en la catedral, el Cabildo y el balcón de la Rosada.
La reunión de Gabinete fue otra simulación. No se toman definiciones en esos ámbitos, según contó a Infobae un participante. “Discutimos sobre teorías, si hacemos alianzas o no, no se define nada, eso queda solo para Karina”, agrega uno de los presentes. Después de las emocionalidades presidenciales, lo que prevalece es el silencio. Todos escuchan. Luis Caputo es el encargado de bajar el mensaje esperanzador. “Está convencido que esto mejora, en la calle no se ve”, refleja una espada oficialista. El tiempo es la mayor desventaja que ve parte del Gabinete, el ala más política, que no visualiza el crecimiento reflejado en el bolsillo, por lo menos este año. “Es fundamental recuperar terreno con la gente”, advierten quienes marcan alguna leve diferencia con Milei.

El zigzag económico
La semana económica cerró con un riesgo país perforando los 500 puntos, algo que ya pasó, y una compra de dólares por parte del Banco Central de USD 447 millones. Este mes el Gobierno cortará la racha de recaudación a la baja, gracias al vencimiento del Impuesto a las Ganancias de las sociedad, que le hará romper 9 meses de caída. Por ahora aparece como un dato coyuntural. La otra cara de la economía es la que le genera dudas a una buena parte del círculo rojo político y empresarial, afín al modelo Milei, pero con reparos. Las ventas de autos 0 km se derrumbaron 25,6% interanual en mayo, el peor mes de 2026, según los datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA). El consumo masivo que mide Scentia también mostró números rojos para este mes, con una caída de 3,8%. Lo mismo había marcado el Indec la semana pasada con caídas pronunciadas en supermercados, mayoristas y centros de compras. La Unión Industrial Argentina también estableció un corte a su leve recuperación anterior, con bajas de 0,4% en abril respecto del mes anterior y de 0,7% de manera interanual.
Milei habló esta semana de los tiempos, que se le acortan, y describió una economía de zigzag. Se refería a la caída que probablemente mostrará abril después del crecimiento de marzo. A eso se suma la caída del empleo privado registrado en el cuarto trimestre de 2025, de 1,2% a nivel interanual en toda la economía. Y lo más preocupante es que en el tercer trimestre habían caído los puestos laborales en términos intertrimestrales en los sectores que están creciendo: -0,4% en la agricultura, ganadería y pesca y -2,2% en minería y petróleo. Solo subieron en electricidad, gas y agua (+0,2%), mientras también cayeron en el comercio (-0,3%), la construcción (-0,8%) y la industria manufacturera (-0,9%), según relevó la consultora Epyca. Tampoco los salarios ofrecen perspectivas de alivio inmediato. Según este informe, las paritarias promediaron incrementos del 2,4% mensual en el primer cuatrimestre frente a una inflación cercana al 3%, lo que arroja una pérdida real acumulada del 3,5% para el sector privado registrado. “Aun si los ajustes convergieran con la inflación en adelante, el cierre anual implicaría una contracción del 5% real. Este cuadro salarial deprimido actúa como ancla del consumo privado y limita la transmisión del crecimiento agregado hacia el nivel de actividad de los sectores orientados al mercado interno”, resumen sus autores.

Esos datos económicos coronan una nueva caída del índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que mide la universidad Di Tella. Volvió a caer por sexto mes consecutivo, consolidando la racha a la baja más prolongada desde el inicio del mandato
Convivir con la meseta
El Presidente se muestra dispuesto a convivir con esa meseta. Hay integrantes del Gabinete que promueven alguna política de shock que establezca un sendero más estable, que despeje las dudas. Caputo habló de que la economía se llevará puesta a la política, para venderle a los inversores la reelección asegurada, pero eso dejó de reflejarse en las encuestas. Sin discurso anti casta, al Gobierno solo le queda apostar a la recuperación de la economía doméstica. Esa meseta la podría combinar con el “nosotros o el caos”, que también es un riesgo que puede desequilibrar las variables en el año electoral.
El Gobierno se prepara para dar esta semana otro golpe de efecto en el Congreso. En medio de la tormenta política que parece empezar a superar, el Gobierno avanza en cuestiones de fondo. Lejos están los proyectos de ley que envía la Casa Rosada de ser distractivos. Sólo hay que prestarles un poquito de atención. Milei consolida su modelo. El Senado dará esta semana media sanción a la iniciativa de inviolabilidad de la propiedad privada. Si bien tuvo cambios para conseguir apoyos, fueron inofensivos. “Lo que verdaderamente está en juego es la imposibilidad de estatizar empresas”, advierte una senadora del peronismo. “No vamos a poder revertir fácilmente la venta de Aysa”, ponen como ejemplo. “Nos entretuvieron con el Renabap (que se moderó) pero lo importante quedó”, se quejan con preocupación en las filas de la oposición kirchnerista que ve desmadrarse la interna, con el voto dividido por la continuidad como camarista de Carlos Mahiques, el padre del actual ministro Juan Bautista Mahiques, y las diferencias que marcaron la imposibilidad de nombrar a la defensora del niño, María Paz Bertero, el año pasado. Con José Mayans, un pañuelo celeste al frente del bloque, se dejó caer el tratamiento en noviembre y ahora los libertarios, que manejan la bicameral, aprovecharon mediante una forzada interpretación para hacer caer el concurso que ya tenía aprobación de la Cámara de Diputados.
El peronismo no puede contener la tropa y menos aún mostrar coherencia ideológica mientras el Gobierno los acorrala con medidas estructurales. Lo mismo sucede con el RIGI, con beneficios fiscales que se extienden por 30 años y con la opción de litigar sólo en el exterior. Todos los proyectos aprobados hasta el momento optaron por ampararse en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), donde la Argentina siempre pierde. La mayor inversión, además, la hizo YPF, la empresa de mayoría estatal. El propio Estado debería ir a quitarle beneficios a la propia empresa del Estado. Según un relevamiento que presentó el diputado Guillermo Michel, por cada USD 100.000 millones de inversión el gasto tributario proyectado es de 1 punto del PBI. Con el super RIGI se incrementa a 1,27 del PBI. Este último proyecto viene además con una caída más pronunciada de los ingresos a la seguridad social. Lo pagarán los jubilados vía la baja de contribuciones patronales. El artículo 56 establece que los nuevos puestos laborales tributarán una única alícuota del 10% cuando hoy son del 18% al 20,4%. La estructura bastante sofisticada de lo que está avanzando en el Congreso implicaría mucha pericia de desarme para un próximo gobierno de otro signo político.
El oficialismo cuenta con los votos para darle sanción esta semana al proyecto de propiedad privada. Pero se le armó un piquete y rebelión de aliados con el pliego para ser jueza de María Verónica Michelli, con dictamen aprobado, pero que Karina Milei mandó a bajar y el senador Juan Carlos Pagotto no llevará al recinto. Bullrich hace equilibrio. Cree que el Gobierno debe moderar los arrebatos de emocionalidades importantes ante el rechazo de los aliados que puedan empantanar la sesión.
La franquicia del centro
Los votos para la reforma electoral siguen sin aparecer. “No los tengo”, repite la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza en la mesa política. Pero Karina no le da aún el permiso para negociar. La alternativa es dejar una instancia de interna abierta. La Secretaria General y armadora política de Milei no quiere saber nada con darle a la oposición algún instrumento para que se ordene. La dispersión es su ganancia.
En el Gobierno están convencidos de que Mauricio Macri busca solamente un acuerdo en la ciudad de Buenos Aires. Dicen que eso de volver a cantar no va. No afina. Patricia Bullrich es la que más intuye ese camino, por eso le va a poner un freno a su estrategia porteña por estos días ante la sospecha de que la usen para tensionar y la desechen cuando los libertarios arreglen. “Karina la pone a jugar para presionar pero después va a canjear la ciudad por la presidencial, que es lo único que le interesa. Además tienen que cerrar junto con el PRO en la provincia de Buenos Aires”, analizan laderos de Bullrich. No hay plan B para Milei. Candidato o nada.
En los últimos días volvió a cobrar fuerza la franquicia del centro representada en Jorge Brito. Emilio Monzó trabaja en su armado, solo le falta que el protagonista acepte. El escenario parece ser de polarización, aunque más dogmática, lo que hace que quede sin representar una buena porción del electorado.

Cristina Kirchner no piensa eso. Quienes conversaron con ella en el último tiempo la escucharon decir que ve un 2003, una elección de cuartos o quintos, en donde un factor relevante puede llegar a ser el voto protesta, blanco o ausente. Lo que va quedando claro de las mediciones de imagen es que Axel Kicillof pesca en el kirchnerismo. Se lo dijo Miguel Pichetto. Sin Cristina no llega. Está claro que su estrategia es de acumulación política para llegar mejor armado a la discusión con la ex presidenta, el año que viene. Kicillof incluso bajó en la medición de AtlasIntel respecto del mes anterior. Pasó de una imagen positiva de 46% a 40%. Queda casi igual que Cristina, que bajó de 41% a 39%. “Presa y todo, ahí la tenés”, refleja uno de sus interlocutores más cercanos. Quienes la frecuentan sostienen que ella buscará una alternativa de centro, como hizo siempre, con Daniel Scioli, Alberto Fernández o Sergio Massa. Kicillof todavía es visto como un producto del universo kirchnerista. La candidatura de Sergio Uñac se apagó en pocos días. Dicen quienes trabajan en los armados del peronismo que quiere volver a ser gobernador de San Juan. La última opción en la búsqueda de alternativas llegó con el nombre de Miguel Galuccio. “No quiere saber nada, se caga de risa del rumor”, se ataja un dirigente que almorzó con él la semana pasada.
Parte del cambio de tendencia que logró el Gobierno con el freno en la caída en la imagen presidencial tiene que ver con que se aceleró el tiempo electoral. Los últimos sondeos muestran una marcada definición de aquellos que antes respondían con apatía. Se ve en el sondeo de Management & Fit. Ante la pregunta de cambio vs. continuidad, pensando en una presidencia, los no definidos pasaron de 5,7% en abril a 3,4% en mayo. Parece un movimiento nítido. Milei también lo ve. Esta semana, cada vez que intervino en público, lo hizo para relanzar su reelección.
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POLITICA
Diego Santilli habló en IDEA: les pidió a los empresarios que apoyen la reelección de Milei y apuntó contra Kicillof

Diego Santilli estuvo presente en el 62 Coloquio de IDEA, y lo hizo a través de un video grabado en su despacho de la Casa Rosada.
El “colo” hizo un discurso en donde conjugó sus dos cargos: el jefe de los ministros y el ministro político. Así fue que parte de lo que expuso tuvo que ver con los “éxitos” económicos y, para el final, apuntó a lo político, fustigó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y les pidió a los empresarios que acompañen la reelección del presidente Javier Milei en 2027.
“Estamos en Francia mostrando el potencial que la Argentina tiene para ofrecerle al mundo”. Para el funcionario nacional el país “mucho” con la llegada de La Libertad Avanza a la Casa Rosada. “Estábamos asociados a lo peor del mundo. A Nicaragua, Venezuela, Irán. Ibas al supermercado y no podías comprar más de dos aceites, querías ir al médico y no llegabas por los cortes de los gerentes de la pobreza. Milei cambió todo eso en tres años”.
El jefe de Gabinete ponderó, más que otros ministros, el rol del Presidente de la Nación al que denominó “el milagro mileista” y señaló que el titular del Ejecutivo “como el presidente que nos sacó del ostracismo y nos liberó del caos”.
En este modo en el que Santilli fue enumerando los logros de la administración de Javier Milei -baja de inflación, eliminación del déficit- y apeló a algunos números que en el Salón del Coloquio de IDEA saben que no son del todo ciertos pero que evitaron hacer comentarios al respecto como la afirmación del funcionario que el país encadena “cuatro años de crecimiento consecutivo”. Y no solo eso, luego de tres jornadas en donde la generación de empleo fue transversal a los paneles, el funcionario apeló a una interpretación respecto del mundo laboral al señalar que “el milagro de Javier Milei es que, haciendo la tarea macro, ordenando el ajuste y el país creció y tuvo un equilibrio en su fuerza laboral cosa que a otros países no les pasó -que perdieron empleo-”.
El pedido electoral
Pero para la segunda parte de su exposición Santilli se puso el traje de ministro del interior, el más político de todos los ministros, y apuntó al proceso electoral del año que viene.
“La Argentina era un avión con una sola turbina: el agro. Si había inundaciones teníamos problemas de dólares. Milei prendió las otras tres turbinas -oil & gas; minería e industria del conocimiento- que van a hacer que la Argentina crezca 20 o 30 años”.
A partir de este momento es que salió a pedir el voto y el apoyo para la continuidad de Milei a partir del 2027. “¿Cuál es la clave para sostener este rumbo y este camino?” se preguntó. “Lo veía al gobernador en Nueva York -en referencia a Axel Kicillof que coincidió al mismo tiempo que el último viaje de Milei- que decía que va a eliminar todo y dar vuelta el proceso que lleva adelante el presidente. ¿Será Kicillof el mejor jefe de campaña de Milei?”.
A partir de esto Santilli mirando fijo a cámara señaló que el año que viene se pone en juego “si avanzamos hacia la libertad y el progreso o si volvemos al oscurantismo de una economía cerrada”.
Santilli avanzó en la idea que algunos desde el Ejecutivo habían señalado respecto a que la responsabilidad de la suba del riesgo país fue la presencia de Kicillof en Nueva York, ya que dijo que los mercados se “preocupan” por los dichos del gobernador bonaerense. Y finalizó con una frase: “A ese país no hay que volver. Por ese desafío tenemos que seguir avanzando”.
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Santilli se metió de lleno en 2027 y lanzó una ironía contra Kicillof: “¿Será el mejor jefe de campaña de Milei?”

MAR DEL PLATA.– Desde París, donde participa junto con Javier Milei y parte del gabinete de la Argentina Week, Diego Santilli se metió de lleno en la discusión electoral ante los empresarios reunidos en el Coloquio de IDEA. El jefe de Gabinete defendió el programa económico, habló del “milagro de Milei” y lanzó una ironía contra el gobernador bonaerense, Axel Kicillof: “¿Será que Kicillof es el mejor jefe de campaña de Milei?”.
Santilli participó a través de un video grabado en Francia. Empezó con un repaso de los primeros tres años de gestión y sostuvo que el Gobierno modificó tanto el posicionamiento internacional del país como las condiciones macroeconómicas. “Déjenme decirles cuál es el gran milagro mileísta, si se quiere, para la República Argentina”, afirmó.
En política exterior, destacó el acercamiento con Estados Unidos, Israel y las democracias occidentales. En economía mencionó la reducción del déficit, la desaceleración de la inflación y la baja de los índices de pobreza e indigencia. “Falta muchísimo también”, admitió.
El jefe de Gabinete utilizó después las experiencias internacionales que fueron uno de los ejes del Coloquio. Mencionó a Israel, Uruguay, Brasil y Perú, además de España, Grecia, Italia y Portugal, para sostener que los primeros años de los procesos de estabilización suelen estar acompañados por dificultades para crecer.
Según Santilli, la Argentina consiguió evitar parte de esa dinámica. Proyectó que la economía volverá a expandirse el año próximo y destacó lo que, según dijo, sería una particularidad del actual proceso: “Durante cuatro años el país va a crecer”.
Atribuyó esa evolución a la decisión política de avanzar con reformas y mencionó la modernización laboral, el régimen de grandes inversiones, la minería y la apertura comercial. También destacó los acuerdos alcanzados o negociados con Estados Unidos, la Unión Europea y otros mercados.
Para explicar el modelo de crecimiento recurrió a una imagen. “A mí me gusta decir que la Argentina era un avión que volaba con una sola turbina”, dijo. Esa turbina era históricamente el campo: cuando sufría, explicó, caía el ingreso de divisas y reaparecían los problemas externos.
Ahora, sostuvo, empiezan a encenderse nuevos motores. Vaca Muerta es la segunda turbina, que definió como ya operativa. La tercera será la minería, sector para el que proyectó un fuerte crecimiento de las exportaciones durante los próximos años. Y agregó una cuarta vinculada con la industria exportadora.
“Los motores están empujando a la Argentina de la estabilidad macro al crecimiento sostenido”, afirmó. Luego resumió el desafío que, a su juicio, enfrenta el Gobierno: “La clave hoy es sostener este rumbo, este camino”.
Fue entonces cuando el mensaje económico se convirtió abiertamente en un mensaje electoral. Santilli mencionó a Kicillof y sus críticas al rumbo de Milei y se preguntó: “¿Será que Kicillof es el mejor jefe de campaña de Milei?”.
La pregunta fue deliberadamente irónica. Santilli sostuvo que cada vez que aparece la posibilidad de revertir las políticas actuales, los mercados reaccionan ante el recuerdo de una Argentina que, según describió, “incumplió” y “rompió todas las reglas”.
“¿A ese país es al que hay que volver?”, preguntó. Y enumeró lo que atribuyó al modelo anterior: destrucción de valor y producción, brecha cambiaria, restricciones y dificultades para generar divisas.
Santilli terminó de llevar así su intervención hacia 2027. Planteó la próxima elección como una disputa entre dos modelos: uno que asoció con “la libertad, el progreso, la inversión, el desarrollo y las exportaciones” y otro con una economía cerrada.
“El presidente Milei está sentando las bases de una Argentina que va a crecer ininterrumpidamente”, cerró.
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El Gobierno recibió con incomodidad las críticas de García Cuerva y busca bajar la tensión antes de la visita de León XIV

El Gobierno recibió con incomodidad las definiciones del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, sobre la situación social del país y busca evitar una escalada de tensión con la Iglesia antes de la visita de León XIV. La principal preocupación dentro de la Casa Rosada pasa por la coincidencia del viaje papal con la discusión parlamentaria sobre Discapacidad y, en particular, por la recorrida prevista por el Cottolengo Don Orione de Claypole.
García Cuerva aseguró hoy que el Papa encontrará “una Argentina herida”, “dividida” y con “un porcentaje muy grande” de personas que atraviesan dificultades económicas. También habló de descalificación e intolerancia y sostuvo que el país arrastra una crisis desde hace años. Las declaraciones no cayeron bien en sectores del Ejecutivo, aunque no existe una interpretación unificada sobre sus consecuencias.
Una parte del Gobierno considera que ese diagnóstico puede anticipar nuevas tensiones durante la visita papal. En ese grupo existe especial preocupación por la actividad en el Cottolengo, una institución vinculada directamente con la atención de personas con discapacidad. “Lo del Cottolengo va a salir mal. Se podría haber hecho más desde la organización”, sostienen.
Otros integrantes de la administración libertaria buscan bajar esa lectura. “No creemos que vaya a haber problemas. El Papa no es un mal invitado. Puede generar ruido, pero no esperamos que dé un mensaje fuerte contra las políticas del Gobierno”, explican. En ese sector esperan que León XIV centre sus intervenciones en llamados a la unidad, el diálogo y la cohesión social.
El Pontífice estará en la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre. El cronograma contempla actividades en Buenos Aires, Claypole, Córdoba y Luján, además de un encuentro institucional con Javier Milei en la Casa Rosada. El Gobierno creó además una unidad específica para coordinar la visita y estableció feriados vinculados con las actividades previstas.
La agenda genera una sensibilidad adicional porque la actividad en Claypole se producirá mientras el Congreso mantiene abierta la discusión sobre el nuevo régimen de Discapacidad. El oficialismo consiguió un dictamen de mayoría en Diputados, pero el texto todavía genera diferencias dentro del propio Gobierno sobre su costo, alcance y redacción final.
Esas diferencias motivaron esta semana una reunión específica posterior a la mesa política. Participaron Luis Caputo, Diego Santilli, Nicolás Mayoraz y María Ibarzabal Murphy. El encuentro buscó acercar las posiciones entre Economía y los sectores que negociaron el dictamen con los bloques aliados.
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