POLITICA
El mensaje político de una multitud unida en el histórico velatorio al Indio Solari y los síntomas de una Argentina rota

Casi 10 kilómetros de fila. Un flujo estimado de 1.500 personas por hora frente al féretro. Un velatorio que comenzó el domingo a las 9 de la mañana y que, según los organizadores, continuará “todo lo que haga falta”. La despedida de Carlos “El Indio” Solari ya se convirtió en uno de los funerales más multitudinarios de la historia argentina y podría reunir cerca de un millón de personas durante varias jornadas.
La dimensión de la convocatoria sorprendió incluso a los propios organizadores. También obligó a la política a observar un fenómeno que excede largamente al rock. La negativa del gobierno de Javier Milei a ofrecer la Casa Rosada o el Congreso para un homenaje oficial derivó en una negociación entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner para organizar una despedida popular en Avellaneda. Mientras la dirigencia discutía la logística y las implicancias políticas del evento, una pregunta se impuso sobre todas las demás: ¿qué estaba despidiendo realmente esa multitud?
La muerte del líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, ocurrida el viernes pasado tras sufrir un ACV no traumático luego de una década conviviendo con el Parkinson, volvió a poner en escena algo que permanecía disperso desde hacía años. Una comunidad gigantesca, atravesada por varias generaciones, con códigos propios, símbolos compartidos y una relación singular con la política.
Para intentar comprender el significado de esa movilización, Infobae consultó al sociólogo y antropólogo Pablo Semán, al ex secretario de Cultura Pablo Avelluto, al historiador Roy Hora y al filósofo Alejandro Rozitchner. Aunque desde perspectivas diferentes, los cuatro coincidieron en un punto: la despedida del Indio excedió ampliamente al rock y también a las categorías tradicionales de la política argentina. La discusión pasó por entender qué expresó esa multitud y qué reveló sobre una sociedad atravesada por cambios culturales, crisis de representación y nuevas formas de identificación colectiva.
Qué observó Pablo Semán en el velatorio
Pablo Semán estuvo durante las primeras horas del velatorio. Recorrió el predio como un seguidor más, pero también como uno de los investigadores que mejor estudió las transformaciones culturales y políticas de la Argentina reciente. Su primera conclusión cuestionó varias de las interpretaciones que circularon desde que se conoció la muerte de Solari.
“Era una multitud herida y al mismo tiempo inteligente en su reacción”, explicó. Lo que observó no coincidió con las lecturas que intentaron interpretar el fenómeno como una demostración partidaria o como una movilización política convencional.
“Había gente procesando el duelo”, sostuvo. “En cada pogo que se armaba no estaba la intensidad de un recital. Era una cosa más autoconsciente, más mesurada, porque se estaban enfrentando a una cosa que el sentido común respeta muchísimo, que es la muerte”.
La observación pareció menor, pero resultó central para entender lo que ocurrió en Avellaneda. Muchos vieron una multitud. Semán vio una comunidad atravesando una experiencia colectiva de duelo.

“Si alguien está esperando concluir de esto que acá hay un partido político en formación, una rebelión o un 2001, eso es totalmente extrínseco a esta realidad”, afirmó.
La definición obligó a ir un paso más allá. Si aquello no era una marcha política, ni un acto partidario, ni un recital, entonces ¿qué era?
La respuesta apareció en otra idea que atravesó todo su análisis. “Los Redondos y el Indio formaron una comunidad de sentido”, resumió.
La expresión ayuda a comprender por qué la despedida convocó a personas tan distintas entre sí. Porque lo que se reunió alrededor del féretro de Solari no fue una organización: fue una comunidad construida durante más de cuatro décadas alrededor de una poética, una ética y una forma de interpretar el mundo.
“Muchas veces se acentúa el lado de la misa ricotera, la colectividad. Eso es verdad. Pero también mucha gente se sintió contenida, escuchada y autodescubierta a partir de la propia poética del Indio”, explicó.
La lectura de Pablo Avelluto: policlasismo y una ética compartida
La misma intuición apareció en el análisis de Pablo Avelluto. “Creo que el Indio Solari y Los Redondos fueron mucho más que una banda de rock. Fueron una militancia o un punto de encuentro cultural multiclases sociales”, señaló el ex secretario de Cultura.
La definición resultó significativa porque apuntó a uno de los rasgos más llamativos del fenómeno: su carácter policlasista.

En una Argentina crecientemente fragmentada por ingresos, consumos, identidades políticas y experiencias sociales, el universo ricotero conservó una capacidad de convocatoria excepcional.
“Había pluralidad social. No hay tantos eventos policlasistas en la Argentina contemporánea. Este es uno de ellos”, observó Semán. A esa diversidad social se sumó una diversidad generacional igualmente extraordinaria.
El Indio consiguió algo que muy pocas figuras de la cultura popular lograron en las últimas décadas. Se convirtió simultáneamente en referencia para quienes descubrieron a Los Redondos en los años ochenta, para quienes los siguieron durante la explosión masiva de los noventa y para jóvenes que nacieron mucho después de la separación de la banda.
Abuelos, hijos y nietos compartieron durante años un mismo repertorio simbólico. Para Avelluto, allí residió parte de la explicación de la conmoción actual.
“Fue la banda de sonido de la vida de mucha gente. Son las canciones con las que la gente se enamoró, se divorció o educó a sus hijos”, explicó.
Pero el fenómeno no se explicó solamente por la nostalgia. Avelluto sostuvo que Los Redondos construyeron algo parecido a una ética compartida. “Evidentemente tiene que ver ese movimiento con una actitud ética, de resistencia ante el sistema”, señaló.
Y agregó una observación que ayuda a comprender por qué la despedida conmovió incluso a personas que nunca fueron seguidores del músico.
“Hay dolor en el medio, y ese dolor es muy genuino. Si no, no habría un millón de personas bajo la lluvia esperando para saludarlo y despedirse”.
Más allá de la música, la multitud pareció reunida alrededor de una experiencia común: una experiencia construida durante décadas y capaz de sobrevivir a la separación de Los Redondos, al retiro progresivo de Solari y a los cambios culturales y políticos que atravesó el país.
Identidad cultural e identidad electoral: una relación no automática
La pregunta inevitable fue si detrás de esa comunidad cultural existió también una identidad política. Y allí aparecieron las mayores complejidades.
La dimensión emocional del fenómeno ayuda a comprender la magnitud del duelo. Pero no alcanzó para explicar por qué la muerte del Indio se transformó también en un hecho político.

Porque Solari nunca fue una figura políticamente neutra. Durante años se definió como peronista. Mantuvo una identificación pública con Cristina Kirchner. La visitó, la defendió y cuestionó tanto a Mauricio Macri como a Javier Milei. En los últimos años, además, sus intervenciones públicas quedaron asociadas al universo político y cultural del progresismo argentino.
Sin embargo, la multitud que se reunió para despedirlo pareció mucho más amplia que el kirchnerismo y probablemente también más amplia que el propio peronismo.
Allí, apareció una de las paradojas más interesantes que dejó el fenómeno. Semán rechazó la idea de una traducción automática entre identidad cultural e identidad electoral.
“Hay que resistir un modo de la sociología que supone que están sistemáticamente asociadas la comida, el voto o la música”, explicó. “La verdad es que en Argentina esas experiencias están distribuidas en campos tan distantes y son tan diferentes que el gusto musical o la pertenencia a una comunidad de sentido no habla mucho del voto”.
La observación apuntó directamente a una de las tentaciones que aparecieron desde el viernes: interpretar el velatorio como una demostración política contra Milei o como una expresión masiva del kirchnerismo.
Para Semán, la realidad fue más compleja. “Probablemente uno podría decir que la mayoría de los que están ahí votan en contra de los libertarios. Pero en este momento la mayor parte de la sociedad argentina vota contra los libertarios”, sostuvo.
Y fue todavía más lejos. “Algunos de los que están ahí habrán votado a Milei y otros lo van a volver a votar”, afirmó.

La afirmación pudo resultar incómoda para quienes intentaron leer el fenómeno en clave binaria. Pero ayudó a explicar por qué la despedida del Indio generó tantas dificultades de interpretación.
La comunidad que se reunió en Avellaneda compartió símbolos, referencias y emociones. No necesariamente compartió una conducta electoral uniforme. “La gente resiste que le digan: ‘Vos porque sos del Indio sos kirchnerista’”, explicó Semán.
La observación adquirió relevancia por el momento político en que ocurrió la muerte del músico. Cristina Kirchner, la dirigente con la que Solari decidió identificarse durante los últimos años, ya no pudo competir electoralmente. El peronismo atravesó una discusión abierta sobre su liderazgo futuro. Gobernadores, intendentes, sindicalistas y dirigentes de La Cámpora buscaron reordenar un espacio que durante dos décadas giró alrededor de una figura dominante.
Al mismo tiempo, el progresismo argentino pareció haber perdido centralidad en la discusión pública.
Las ideas, valores y causas con las que el Indio se identificó durante buena parte de sus últimos años sobrevivieron en distintos sectores de la sociedad, pero ya no ocuparon el centro de la escena política.
Ese lugar hoy perteneció a Javier Milei. Y esa fue otra de las razones por las cuales el fenómeno resultó interesante.
Porque la multitud que se reunió para despedir al Indio pareció expresar una sensibilidad cultural que siguió existiendo, pero cuya traducción política apareció cada vez más difusa.
Crisis de representación y reacción del Gobierno
Esa misma idea apareció, desde otra perspectiva, en el análisis de Pablo Avelluto. Para el ex secretario de Cultura, la despedida masiva dejó al descubierto una crisis de representación que atravesó a buena parte de la oposición. “Hay un electorado vacante de representación”, sostuvo.
La definición excedió al kirchnerismo y también al peronismo. Describió, según Avelluto, a una porción de la sociedad que no encontró en Javier Milei una representación de sus valores, pero que tampoco encontró una alternativa capaz de entusiasmarla.
“Hay gente que dice: ‘Esto no me gusta, pero no encuentro entre la oferta nada que me entusiasme o nada que me represente’”, explicó. La reflexión conectó con una de las preguntas centrales de esta historia.
Si una comunidad cultural capaz de movilizar a cientos de miles de personas siguió existiendo, ¿por qué ninguna fuerza política logró convocarla con la misma intensidad?
Para Avelluto, el fenómeno dialogó con otras movilizaciones de los últimos años. Las marchas universitarias, las convocatorias posteriores al discurso de Milei en Davos o las movilizaciones vinculadas a distintas causas sociales mostraron algo parecido: ciudadanos que participaron sin sentirse necesariamente representados por estructuras partidarias tradicionales.
“Cada vez hay más gente que uno ve en esas movilizaciones que no está encuadrada en una organización, un sindicato o un partido político”, observó.

Por eso consideró que reducir el velatorio del Indio a una disputa partidaria implicó perder de vista lo esencial.
“Reducir esto a un fenómeno partidario es no ver la dimensión que tiene. Ningún fenómeno partidario en la Argentina convoca a un millón de personas hoy. Ni del oficialismo ni de la oposición”, afirmó. La frase resumió buena parte del problema.
El dato político más relevante quizás no fue que muchos de los asistentes compartieran determinadas posiciones ideológicas.El dato fue que la convocatoria existió. Que una figura cultural retirada desde hacía años logró movilizar una energía social que ningún dirigente político pareció capaz de generar.
Esa constatación interpeló a todo el sistema político. Interpeló al oficialismo, porque reveló la existencia de sensibilidades culturales que muchas veces observó exclusivamente desde la lógica de la confrontación ideológica.
Interpeló al peronismo, porque mostró que una parte del universo simbólico con el que dialogó durante años siguió vivo mientras sus dirigentes discutieron liderazgos, estrategias y candidaturas.
E interpeló también al progresismo, que observó cómo muchas de las banderas culturales con las que se identificó durante décadas sobrevivieron en amplios sectores sociales mientras perdió capacidad para convertirlas en una propuesta política competitiva.
La reacción del Gobierno frente a la muerte de Solari terminó convirtiéndose también en parte de esa discusión.
Para Semán, la Casa Rosada quedó atrapada en una lectura excesivamente ideológica del fenómeno.
“Si hay media Argentina llorándolo, no te ausentás de ese sentimiento”, resumió. El sociólogo consideró que la decisión de mantener distancia frente al velatorio terminó siendo contraproducente.
“Es más fácil generar antagonismo contradiciendo la sensibilidad de la gente”, explicó. Roy Hora coincidió en que la actitud oficial reveló una dificultad para comprender la magnitud cultural del acontecimiento.
“La enorme cantidad de gente que se movilizó habla de que Solari tocó una fibra muy profunda, que ahora le vuelve como amor y afecto en la despedida final”, sostuvo.
Para el historiador, el problema excedió la coyuntura. “La renuencia del gobierno nacional a organizar el funeral habla de cuán pobre y oscura es su visión de la cultura. Parece que sólo los que son de su bando merecen reconocimiento”, afirmó.
Y agregó una reflexión que apuntó al papel institucional del Estado. “El Estado simboliza la unidad de la nación y, por razones miserables, faltó al homenaje que todo ídolo popular merece en el momento del saludo final”.
La crítica de Hora coincidió parcialmente con la de Semán, aunque desde perspectivas distintas. Ambos observaron una desconexión entre la reacción oficial y la magnitud emocional del fenómeno.
Sin embargo, la nota también admitió un contrapunto. Alejandro Rozitchner, filósofo cercano al oficialismo y distante tanto de la obra como de las posiciones políticas de Solari, ofreció una mirada diferente.

“A mí no me gustaba el Indio. Nunca me tocó su arte. Creo que hay muchas obras más importantes dentro del rock nacional”, admitió.
Pero rechazó la lógica de trincheras que dominó parte del debate público.
“Tampoco me molesta que haya mucha gente emocionada por su muerte”, señaló. Y concluyó con una frase que funcionó como advertencia frente a cualquier intento de apropiación política del fenómeno.
“Es absurdo que nos peleemos por música”. La observación resultó significativa porque recordó algo que atravesó todos los testimonios.
La multitud que siguió llegando a Avellaneda probablemente no constituyó una fuerza política organizada. Tampoco una nueva mayoría electoral ni una alternativa de poder en gestación. Pero dejó al descubierto algo que la dirigencia observó con dificultad.
La existencia de una comunidad cultural gigantesca, atravesada por el dolor, la memoria compartida, la crítica a la autoridad y la búsqueda de pertenencia.
Una comunidad que sobrevivió a la desaparición de Los Redondos, al retiro de Solari y a los cambios políticos de las últimas décadas.
Y que, durante unas horas, volvió a hacerse visible frente a un sistema político que muchas veces pareció incapaz de comprenderla.
La muerte del Indio no modificó el predominio político de Javier Milei ni resolvió los interrogantes que atravesaron al peronismo y a la oposición. Pero expuso una paradoja que recorrió la Argentina de 2026: mientras la representación política atravesó una crisis evidente, todavía existieron comunidades culturales capaces de movilizar emociones, identidades y pertenencias a una escala que ningún partido logró alcanzar.
Ese pudo ser el mensaje más profundo que dejó la multitud que se reunió para despedirlo: no una consigna electoral ni una candidatura, sino algo más difícil de descifrar y, por eso mismo, más relevante: la persistencia de una Argentina cultural, emocional y simbólica que siguió viva, incluso cuando la política pareció no saber bien qué hacer con ella.
POLITICA
Ley de Tierras: arrinconado, el oficialismo espera un salvataje de la Corte, mientras articula una maniobra para desactivar la sesión opositora

Ante la presión de sus aliados y acorralado por la inminencia de una megasesión que amenaza con voltear el DNU 70/23, una de las banderas políticas del Gobierno, el bloque de La Libertad Avanza (LLA) en Diputados aceleró sus movimientos para contener la avanzada opositora. Con ese objetivo, convocó a una comisión para debatir el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que ya cuenta con media sanción del Senado, y en el que se apresta a incorporar un capítulo o una disposición sobre la Ley de Tierras, como anticipó .
Eso sí, con la mirada puesta en la Corte Suprema, que podría resolver en las próximas horas un pedido de medida cautelar que, de prosperar, restablecería los límites a la adquisición de tierras por parte de extranjeros.
Según pudo saber , la definición podría llegar mañana mismo: el máximo tribunal convocó a un acuerdo para las 9. Un win-win para el oficialismo, que encontraría así la forma de atender el reclamo de sus aliados sin pagar el costo político de volver sobre sus pasos.
Los libertarios ya sufrieron una derrota legislativa en el Senado, cuando debieron eliminar del proyecto de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada” los artículos sobre extranjerización de tierras y la modificación de la Ley de Manejo del Fuego. Por entonces, el debate quedó atravesado por una fuerte discusión sobre soberanía tras el episodio de la bandera de Malvinas agitado por la selección argentina durante el mundial de fútbol, que reavivó un profundo sentimiento nacionalista y el reclamo colectivo por las islas.
Pero la intención explícita del Gobierno era eliminar las restricciones a la venta de tierras a extranjeros, una medida inicialmente frenada por una demanda del Centro de Excombatientes Islas Malvinas de La Plata (CECIM). Días atrás, la Corte Suprema dejó sin efecto el fallo de inconstitucionalidad del artículo 154 del DNU 70/2023 tras cuestionar la legitimación de la entidad para promover acciones colectivas.
El timming de su resolución complicó al Gobierno en momentos en que los libertarios pretenden darle curso al proyecto de Defensa de la Soberanía de Malvinas y mientras intentan esquivar cualquier golpe político por los proyectos de discapacidad y morosidad que empuja la oposición y que fueron incluidos en el temario de la sesión del próximo jueves.
No obstante, el máximo tribunal dio esta semana una señal que podría dar vuelta el tablero. Por un lado, convocó a dos conjueces designados por sorteo —los camaristas Diego Barroetaveña y Juan Ignacio Pérez Curci— para tratar un planteo de la Asociación Civil Árbol de Pie vinculado con la Ley de Tierras.
La ONG ambientalista reclama que la Corte precise si su reciente fallo tiene algún efecto sobre el expediente que impulsa, al sostener que su amparo no debería correr la misma suerte que el de los excombatientes, dado que invoca una legitimación diferente.
A ello se suma que ayer el tribunal abrevió los plazos legales para pronunciarse sobre la cuestión, por lo que en menos de 24 horas estaría en condiciones de resolver el pedido de cautelar. Una decisión favorable abriría la puerta a restablecer los límites a la compra de tierras por parte de extranjeros.
Frente a este escenario, el Gobierno quedaría exento de retomar un debate incómodo durante el tratamiento del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, previsto para el próximo miércoles a las 16, tras su giro a las comisiones de Asuntos Constitucionales y Legislación General.
En concreto, se ahorraría la difícil tarea de negociar no solo con sus aliados, sino también con la oposición más dura los topes máximos a la compra de tierras por parte personas físicas o jurídicas extranjeras.
La propuesta original contemplaba elevar ese límite del 15% al 25%, pero no prosperó en la Cámara alta. Y nada indica que hoy tenga margen para insistir con la misma fórmula. “El problema es que no puede ofrecer algo muy distinto de lo que ya ofreció en el Senado”, advierte un diputado ávido en estrategia parlamentaria.
Dentro de la oposición hay quienes están seguros que a más tardar el martes llegará un “salvataje” de la Corte al Gobierno. Mientras tanto, insisten, los libertarios ensayan un “plan b”, a modo “preventivo” con la inclusión del debate de Ley de Tierras en el tratamiento del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Si bien el oficialismo ya había dejado entrever que exploraba esta alternativa, la decisión terminó de tomar forma ayer, tras la presión de sus aliados del PRO, Provincias Unidas y el MID, que le exigieron una respuesta inmediata durante una reunión con representantes de LLA y el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, convocada originalmente para discutir el Presupuesto.
Pese a que suelen acompañar las iniciativas del oficialismo, dentro de estos bloques no había consenso para respaldar la eliminación de los límites establecidos por la Ley de Tierras. Incluso, algunos legisladores mantenían abierta la posibilidad de aportar al quórum de la sesión opositora del 15 de octubre.
Aunque los bloques críticos todavía estaban lejos de reunir los 129 diputados necesarios para habilitar el debate, la inacción del Gobierno corría el riesgo de inclinar a los indecisos a favor de la convocatoria, en medio de la presión política por otros temas sensibles, como morosidad y discapacidad, y la marcha universitaria en reclamo de mayor financiamiento prevista para ese mismo día.
De todas formas, pese al intento oficialista de desactivar la convocatoria, representantes de UP y Provincias Unidas ratificaron a este medio que bajarán al recinto para insistir con la sesión. “No podemos, no debemos bajarnos”, sostienen.
Además, hay quienes se ilusionan con reunir los apoyos necesarios para tratar la prórroga de la emergencia en discapacidad y la problemática de la morosidad, aun cuando no alcancen los votos para rechazar el DNU 70/23. Esto último representaba, en cualquier caso, un escenario casi imposible por la resistencia de los gobernadores a dar marcha atrás con otras medidas incluidas en el megadecreto.
una megasesión,incorporar un capítulo o una disposición sobre la Ley de Tierras,,podría resolver en las próximas horas un pedido de medida cautelar,pic.twitter.com/YfG09kQb3Z,October 8, 2026,Delfina Galarza,Congreso Nacional,Conforme a
POLITICA
“No nos quedan más opciones”: habló una de las estudiantes universitarias que participó de la sentada en el Palacio Pizzurno

La protesta estudiantil en el Palacio Pizzurno sumó un nuevo capítulo al conflicto universitario. Agostina Olivera, consejera de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y militante de La Mella, explicó en diálogo con Infobae al Regreso por qué decidieron ingresar a la sede de la Secretaría de Educación y defendió la sentada como una forma de reclamar respuestas al Gobierno.
La manifestación ocurrió un día después de que la Justicia ordenara al Gobierno aplicar la Ley de Financiamiento Universitario y declarara inconstitucional el decreto que había frenado su implementación. El Ministerio de Capital Humano calificó la protesta como una “toma violenta” y anticipó una denuncia judicial.
El encuentro con Carlos Torrendell y la llamada de Sandra Pettovello
Olivera sostuvo que la protesta permitió concretar una reunión que, según afirmó, los estudiantes no habían conseguido desde el inicio de la actual gestión. “Lo que logramos ayer fue que por primera vez desde que asumió este gobierno, el secretario Carlos Torrendell nos reciba a los estudiantes. No había sucedido nunca”, señaló.
De acuerdo con su relato, los manifestantes realizaron una sentada y, tras conversar con integrantes de la Policía Federal y funcionarios de la dependencia, aceptaron trasladarse a una sala para dialogar con el secretario. Sin embargo, el encuentro no avanzó como esperaban.
La estudiante aseguró que Pettovello llamó por teléfono a Torrendell y le pidió que interrumpiera la reunión. “Le dijo que no podía negociar con nosotras, que no podía hablar con nosotras, que si no nos echaba en cinco minutos, él era el que iba a terminar echado del gobierno”, relató.
Según Olivera, la conversación se desarrollaba mientras los estudiantes planteaban sus reclamos. Uno de los temas abordados fue el monto de las Becas Progresar, que consideró insuficiente frente a las necesidades de quienes cursan en la universidad pública. “Ellos dicen en 35 mil pesos, pero son 28 mil los que les llegan a los estudiantes hoy en día, a los pocos que les llega esa beca”, afirmó.
También cuestionó la falta de información sobre un petitorio presentado semanas antes. Según contó, cuando consultaron por el trámite, les dijeron que el expediente ya no figuraba en la Secretaría de Educación. Además, acusó al subsecretario de Políticas Universitarias de increpar a los manifestantes y grabar un video antes de retirarse.
Olivera agregó que, después de la reunión, los estudiantes tuvieron dificultades para comunicarse porque les habían pedido dejar sus teléfonos antes de ingresar. “Nos estaban dejando básicamente privar de nuestra libertad dentro de una Secretaría de Educación”, denunció.
La discusión por la modalidad de la protesta
Durante la entrevista, los periodistas cuestionaron el ingreso de los manifestantes al edificio público y advirtieron que las imágenes de los incidentes podían desplazar del centro de la discusión el reclamo por los fondos universitarios.
Consultada por la rotura de un blindex que aparecía en los registros audiovisuales, Olivera dijo que no podía precisar qué había ocurrido porque había ingresado por otra puerta. “Yo lo que sucedió con esa puerta no lo sé”, respondió.
La estudiante defendió el comportamiento de quienes participaron de la sentada y aseguró que la medida se desarrolló sin agresiones. Según su versión, los manifestantes permanecieron sentados, leyeron apuntes y confeccionaron carteles, mientras que los trabajadores que querían salir pudieron hacerlo.
Frente al planteo de que la protesta podía perjudicar la legitimidad del reclamo, Olivera insistió en que el objetivo era conseguir una instancia de diálogo. “Fuimos al Congreso, nos dio la razón. Vamos a la Justicia, nos da la razón. Vamos a la calle, la sociedad acompaña. ¿Qué más uno puede hacer que ir a tocarle la puerta?”, sostuvo.
Otro contrapunto surgió en torno a la representación estudiantil. El economista Martín Tetaz cuestionó que un grupo autoconvocado pudiera representar al conjunto de los universitarios y defendió el papel de las federaciones y las organizaciones institucionales.
Olivera respondió que su participación también tenía respaldo institucional, ya que fue elegida consejera directiva por el claustro estudiantil de Ciencias Sociales. Al mismo tiempo, señaló que la convocatoria reunió a alumnos de distintas facultades de la UBA y del conurbano bonaerense. “Lo autoconvocado existe y funciona”, afirmó.
Qué reclaman los estudiantes y cómo seguirá el conflicto
Olivera enumeró los principales reclamos que buscaban plantear ante las autoridades: la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, la actualización de las Becas Progresar, recursos para comedores y residencias, políticas de salud mental y medidas vinculadas con el boleto educativo y el transporte.
También se refirió a la situación salarial de docentes y no docentes. Aunque respaldó sus demandas, reconoció que las medidas de fuerza afectan las cursadas y las trayectorias académicas. “Los paros docentes para nosotros son un problema”, afirmó. Además, aseguró que 11.000 docentes habían dejado el sistema universitario público.
Olivera estudia Trabajo Social en la UBA. Comenzó la carrera en 2022 y, según contó, le faltan seis materias y la tesis para recibirse. Desde esa experiencia, cuestionó las dificultades que enfrentan los alumnos para sostener sus estudios en un contexto de conflicto presupuestario y pérdida de poder adquisitivo.
La estudiante también criticó a las distintas administraciones nacionales por la falta de soluciones al problema universitario. “Desde que yo tengo memoria, hasta el día de hoy, ninguna dirigencia política nos pudo dar respuestas”, expresó.
La continuidad del conflicto dependerá de la implementación de la ley, la respuesta oficial a los reclamos presupuestarios y salariales y las próximas medidas de las organizaciones universitarias. Mientras el Gobierno cuestionó la modalidad de la protesta y anticipó acciones judiciales, los estudiantes sostienen que la falta de avances los llevó a intensificar sus reclamos.
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POLITICA
“Repudiamos todo acto de terrorismo”: el mensaje del Colegio de Abogados de la Ciudad a tres años de la masacre del 7 de octubre

A tres años de la masacre del 7 de octubre perpetuada por Hamas en Israel, el Colegio de Abogados de la Ciudad (Cacba) repudió “todo acto de terrorismo” y realizó un llamamiento a la “paz”.
Por medio de un comunicado, la entidad que preside María Fernanda Mierez manifestó que el 7 de octubre de 2023 un grupo de terroristas mató a sangre fría y secuestró a hombres, mujeres y niños judíos, “incluyendo dentro de tal atrocidad a ciudadanos argentinos por su sola condición religiosa”.
“En esta fecha honramos su memoria y nos solidarizamos con todos los sobrevivientes y sus familias”, expresó.
A su vez, el Colegio de Abogados consideró que en tiempos en los cuales se incrementó el sentimiento antisemita y aumentó la propagación de discursos de odio, su deber institucional es “alzar la voz, hacer un llamado a recordar lo sucedido y procurar obtener de ello un aprendizaje”.
“Repudiamos todo acto de terrorismo y toda forma de violencia contra la población -cualquiera sea credo, raza o religión-, incompatibles con los principios esenciales de la existencia humana y con la idea de pluralidad”, afirmó.
Además, resaltó que la sociedad argentina sufrió los atentados contra la Embajada de Israel (1992) y la sede de la AMIA (1994), por lo que “conoce el costo del terrorismo y sabe que la memoria y la justicia son deberes que no admiten indiferencia”.
“Por eso hacemos un llamado a la paz, a la unidad y a dejar atrás el odio y las diferencias religiosas, culturales o políticas. La verdadera integración consiste en reconocer la existencia del otro, su dignidad y su derecho a la vida. La civilización es poder convivir respetando nuestras diferencias. Sin ese reconocimiento no hay convivencia posible, y sin convivencia no hay paz duradera”, afirmó.
Y completó: “Reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la vida humana, con la libertad de culto, y la promoción de una cultura de diálogo, tolerancia y respeto mutuo”.
La masacre del 7 de octubre perpetrada por Hamas dejó un saldo de 1200 personas muertas, entre ellas 27 argentinas. Además, 251 fueron secuestradas.
Los últimos rehenes recuperaron su libertad en octubre de 2025, luego de una extensa serie de negociaciones de alto el fuego que los líderes de la organización palestina mantuvieron con Israel, y con Estados Unidos como intermediario.
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