INTERNACIONAL
El Borges adolescente que llegó a Ginebra una noche de lluvia y murió allí 40 años después: un recorrido tras sus huellas

(Desde Ginebra) Faltan horas, nada, para que se cumplan 40 años de la muerte de Jorge Luis Borges y el cementerio de Plainpalais, donde está enterrado, está cerrado.
No está cerrado por Borges, claro, sino porque acá nomás, en Evian, a 46 kilómetros de distancia, está por empezar la reunión del G7, con líderes de Francia, Estados Unidos, Alemania, Canadá, Italia, Japón y el Reino Unido, y como esa ciudad no autorizó protestas, las manifestaciones se harán en Ginebra. Por eso, el esplendor ginebrino está tapado: placas de madera protegen las vidrieras, la frecuencia del transporte público está disminuida y se prevé que este domingo sea un día complicado. Justo a 40 años de la muerte de Borges. Pero prometen abrirlo sólo para un homenaje al escritor. Un rato.

Aquí, frente a la puerta de Plainpalais, termina el recorrido por la Ginebra de Borges que organiza Marcos Liyo, que también es presidente de la asociación “Los conjurados”. El recorrido, esta vez, se hace junto a Alejandro Vaccaro, biógrafo y coleccionista de Borges, y a Alejandro Roemmers, el empresario que es dueño de una colección de 30.000 piezas del escritor, entre manuscritos, imágenes, documentos y objetos.
“Sé que volveré siempre a Ginebra, quizá después de la muerte del cuerpo”, lee Liyo casi llegando al cementerio. Es el final de un poema que Borges escribió en 1984, dos años antes de morir. No sabía, o sí, que moriría en esta ciudad.
Pero lo que muchos no saben, dice Liyo, es que Borges no sólo murió en Ginebra sino que vivió aquí entre 1914 y 1918, cuando era un adolescente. De esa vida se trata el recorrido.
Empezamos, entonces, en una calle desde la que se ven las cúpulas doradas de la Iglesia Ortodoxa rusa. Una puerta de madera, un edificio.
¿Por qué la familia Borges se trasladó a Ginebra? El mismo escritor contó, en una autobiografía, que los padres querían que él y Norah, su hermana, se educaran aquí. Y que el padre, que se estaba quedando ciego, se quería hacer atender por un prestigioso oculista local. Vaccaro apunta que eso, lo del oculista, es lo más seguro. Y Liyo lee una autobiografía de Borges: “En esa época, Europa era más barata que Buenos Aires y la plata argentina significaba algo. Pero éramos tan ignorantes de la historia que no teníamos la menor idea de que en agosto estallaría la Primera Guerra Mundial”.

“Lo más seguro es lo del oftalmólogo”, apunta Vaccaro. Y lo de la guerra, claro. Tal vez no planeaban quedarse tanto tiempo pero así fue. Llegaron una noche de lluvia. Fueron primero al hotel Richmond, luego alquilaron un departamento en el número 17 de la Rue Malagnou. El guía se para, sin embargo, frente al número 9 de la calle Ferdinand Hodler y dice: “Acá es”. ¿Cómo? Sí, es que le cambiaron el nombre a un par de cuadras y se modificó también la numeración.
Una vueltas más por las callecitas de Ginebra y aparece el colegio Jean Calvin. Columnas, patio… no es difícil imaginarse a Borges en este espacio. Vaccaro muestra las calificaciones del alumno: regulares al principio, mejores al final. Y muestra un detalle: figura como año de nacimiento 1900, cuando Borges nació en 1899. “No creo que sea un error”, dice el guía. ¿Entonces? ¿Quizás quisieron que entrara a una clase inferior a la que le tocaba porque el joven argentino llegaba sin saber el idioma? ¿Para protegerlo?

En Buenos Aires, recuerda el guía, Borges no la había pasado bien en la escuela. “Vivían en Palermo, que no era un barrio bien ni de moda como ahora, y su familia era una familia bien venida a menos, y como toda familia bien venida a menos pretendía mostrar más de lo que realmente era”. Borges vestía, dice, con tiradores, de una manera diferente a la de sus compañeros. “Hoy diríamos que era víctima de bullying”. Por eso, lo sacaron de la escuela: “El hecho es que en Argentina Borges prácticamente no se educó formalmente, se educó en su casa con una institutriz inglesa, además de su familia”.

En Ginebra las cosas fueron diferentes. Cuenta Liyo que, al final del primer año, a Borges le faltaba nota, justamente, en francés, aunque tomaba clases particulares del otro lado de la frontera, en Francia. Pero que los compañeros fueron a hablar con el director para explicarle que el chico había tenido que estudiar las materias y, además, el idioma. Pasó, siguió, le fue bien.

Cuando se vaya, Borges mantendrá la relación con dos de esos compañeros, ahora amigos. Son Simón Slinsky y el Dr. Maurice Abramovich.
Otros pasos por las callejuelas que doblan, suben, se retuercen y se abre una plaza, un espacio. En el centro hay una fuente, en los costados edificios antiguos.
Liyo se para mirando a la fuente y arranca con el argumento de un cuento: “El personaje es Borges y dice: ‘Bueno, esto en realidad me pasó en el año 69, yo lo escribí unos años después’. Y cuenta la historia de un suceso que le ocurrió a él mientras estaba en Estados Unidos enseñando en la Universidad de Boston. Él sale a sentarse a un banco que está frente al río Charles, en Estados Unidos, y al lado se encuentra con un joven que está silbando una canción. Entonces, él reconoce la canción y se pone a charlar con el, con el chico y descubren que son la misma persona. Y esta es la clave fantástica del cuento”. Los dos, dice, son Jorge Luis Borges. Uno tiene 70 años, el otro tiene 19. Cada uno está en su espacio y en su tiempo. Y todo el cuento en realidad es un diálogo».

El Borges viejo le tiene que probar al joven que son el mismo. Le va dando detalles de su vida, lo que hay en la casa, en su biblioteca. “En casa hay un mate de plata con un pie de serpientes que trajo del Perú nuestro bisabuelo. También hay una palangana de plata que pendía del arzón”, lee el guía. Y llega a lo que define como lo más importante: “En el armario de tu cuarto hay dos filas de libros”, le dice el grande al chico. “Y detrás de los demás, y escondido detrás de los demás, un libro en rústica sobre las costumbres sexuales de los pueblos balcánicos. No he olvidado tampoco un atardecer en un primer piso de la plaza Du Bourg”. Y el chico corrige: “De Four”-
La plaza donde estamos parados, bueno, se llama Du Bourg de Four. Cada uno, explica, tiene la mitad, y entre los dos, la verdad. Pero el tema es ese atardecer puesto apenas se habla de costumbres sexuales. ¿Qué pasó ese atardecer? Levantamos la cabeza: ¿desde qué ventanas se ve el atardecer?
Hasta 1989, dice, no tenían idea de la conexión entre la sexualidad y el atardecer. Pero entonces Estela Canto, de quien Borges estuvo enamorado, publicó Borges a contraluz, donde contaba su relación con él. Y cómo, cuando él le propuso matrimonio, ella dijo que no podía casarse sin acostarse antes y como él no aceptó él fue a teraía y tuvieron algunas sesiones juntos. “Y ella descubre en esas sesiones que, durante su adolescencia, aproximadamente cuando Borges tenía dieciocho, diecinueve años, su padre le pregunta si ya había tenido un primer encuentro con una mujer. Y el joven adolescente le responde que no. Entonces el padre le dice: ‘Bueno, no te preocupes que yo voy a resolver la situación’. Y le consigue una cita con una prostituta. Y a medida que avanza la fecha y llega el momento del encuentro, el pánico de Borges empieza a crecer. Pero también lo que le ocurre a Borges es que empieza a pensar que tal vez si su padre conocía a la mujer es porque fue también su cliente. O su amante”. El encuentro, explica, fue un fracaso.
La próxima parada es la catedral de San Pedro de Ginebra. “Murió el 14 de junio y lo enterraron 4 días después”, explica Liyo. “Y ese día, antes del entierro, le hicieron una ceremonia en la catedral de cuerpo presente, con la participación de un pastor protestante y de un sacerdote católico. En su momento fue un poco criticada esa idea porque Borges había manifestado muchas veces públicamente que era agnóstico, pero a pesar de eso no había perdido nunca su interés por las religiones”.
Entonces, el guía lee el poema “Cristo en la cruz”, que Borges escribió ya grande, en 1984, y empieza:
Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas.
Es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
Y termina de una manera personal y conmovedora:
¿De qué puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora?
Sobre la Rouelle Du Sautier, un callejón, una placa anuncia que ahí vivió Jorge Luis Borges. Y no es mentira, pero no es verdad. Borges estuvo a unos metros de ahí, en el número 28 de la Grand Rue. En realidad, pasó ahí tres días. No estaba bien. Habían llegado a Ginebra en diciembre, se alojaron en un hotel, él estuvo internado, salió, volvió a estar internado.

“Borges estaba muy deteriorado. Ya era evidente que su final estaba próximo. Y uno de los temores que tenía Borges era morir en el hotel o morir en el hospital. Entonces, le pidió a Maria Kodama que le buscara un lugar en la Ciudad Vieja para pasar sus últimos días. Borges quería un lugar que no fuese ni el hotel ni el hospital”.

Las editoriales del autor le alquilaron un departamento en ese edificio. Dos días y medio, tres. Y acá murió. En planta baja hay una galería de arte, que hoy no tiene ninguna obra porque viene la manifestación. Su dueño se negó a que la placa de Borges estuviera en el frente. Decía que, en realidad, Borges no había vivido allí. “Un poco de razón tenía”, dicen algunos en el grupo.
Y llegamos a la puerta del cementerio, que está cerrado. Sabemos, todos, que allí esta la tumba de Borges y esa placa épica que diseñó María Kodama.

En el camino, Liyo comparte un texto de Adolfo Bioy Casares: “Un joven con cara de pájaro se me acercó en un quiosco de Ayacucho y Alvear y me dijo: ‘Falleció Borges. Esta tarde murió en Ginebra’. Seguí mi camino sintiendo que eran mis primeros pasos en un mundo sin Borges”.
Hoy no veremos la placa, pero arrancamos con un poema que inquieta. Empieza así:
“¿En cuál de mis ciudades moriré?
¿En Ginebra, donde recibí la revelación,
no de Calvino ciertamente, sino de Virgilio
y de Tácito?»
El guía explica, brevemente, lo que dice esa lápida, que ejecutó el escultor Eduardo Longato, usando “una piedra de un tipo de mármol, de la familia de los mármoles. Una piedra grisácea que viene de una cantera de Córdoba”.

Su diseño incluye referencias directas a la literatura medieval inglesa y nórdica, campos de interés central para Borges. En el anverso, la lápida muestra un medallón con “siete figuras humanas que llevan armas en sus manos”, encima de la inscripción “AND NE FORTHEDON NA”, una expresión del inglés antiguo citada de la Balada de Maldon. Según la explicación, la frase se podría traducir “no tengan miedo” y remite a la idea de enfrentar la muerte “con coraje y sin temor”, incluso cuando “posiblemente vamos a encontrar la muerte, pero es mejor pelear y morir que ser un cobarde y huir”.
En el reverso, la lápida presenta el grabado de “una nave vikinga”, réplica de una piedra funeraria escandinava, y una cita de la saga Völsunga, también utilizada por Borges en su cuento Ulrica: “Puso su espada Gram desenvainada entre ellos”. Esta cita refiere a la historia de Sigurd, el héroe germánico que, al compartir el lecho con una valquiria, opta por “no ceder a la debilidad de sus pasiones, sino todo lo contrario, que se domina”, y separa a ambos con su espada, en un acto de contención y respeto.
El conjunto de la lápida, con “aquellos que van a morir con coraje y sin temor” en su frente y la imagen de la nave vikinga en el reverso, condensa las obsesiones literarias de Borges y su modo singular de relacionarse con la tradición. Como se explica, Borges “imagina que por ahí la piedra cuenta la historia de la invasión de Maldon”, aunque la conexión histórica sea fruto de su invención. Así, la lápida funciona no solo como memorial, sino como símbolo de la manera borgiana de “apropiación, resignificación e invención” en torno a los grandes relatos épicos y los valores del heroísmo, la dignidad y la contención.
El tour ya termina. Poemas, historias, biografía. Borges en Ginebra.
INTERNACIONAL
La sequía prevista en Guanacaste y el Valle Central amenaza con encarecer la electricidad en Costa Rica

El pronóstico climatológico para Costa Rica durante el período junio 2026–mayo 2027 alerta sobre un inminente episodio de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), fenómeno asociado al calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial y vinculado a severas alteraciones de los patrones pluviométricos y térmicos nacionales.
Según el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), la probabilidad de que El Niño adquiera fuerza inusitada durante el segundo semestre de 2026 es superior al 82%, con impactos directos que podrían trastocar la economía cotidiana de los costarricenses, especialmente a través del aumento en la factura de energía eléctrica.
El informe técnico de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) y el IMN, publicado como Estrategia Nacional de Contingencia al Fenómeno de El Niño 2026, subraya que las proyecciones para el pacífico costarricense –en particular Guanacaste y el Valle Central– apuntan a reducciones de lluvia de hasta un 50% respecto a los promedios históricos.
Estas condiciones, lejos de ser solo una amenaza para la agricultura o la producción, afectan de manera transversal a los sistemas nacionales de generación hidroeléctrica, columna vertebral de la matriz energética costarricense.

En años anteriores, y en particular durante el evento de 2014-2015, incluso una manifestación moderada del ENOS provocó caídas en los caudales de los principales embalses utilizados para la generación eléctrica.
Esta historia se repite: el déficit de lluvias pronosticado obligaría al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) a reducir la producción de energía hidroeléctrica, incrementando la dependencia de fuentes térmicas (búnker y diésel), que resultan más caras y contaminantes. El propio ICE, según el plan de contingencia, ha previsto la contratación de hasta 273 MW de plantas térmicas como respaldo para los meses críticos de la próxima época seca.
Este cambio forzoso en la matriz de generación, sumado a una mayor presión en la demanda de aire acondicionado y bombeo de agua ante temperaturas que pueden superar el promedio histórico en entre 1.5°C y 2°C en regiones como Guanacaste, amenaza con elevar los costos operativos del sector eléctrico. En palabras simples: si se mantiene la tendencia, queda poco margen para evitar trasladar esos mayores costos a los consumidores residenciales, comerciales e industriales vía aumento tarifario.
La Estrategia Nacional de Contingencia detalla que, ante la inminencia del fenómeno, no se descartan racionamientos programados ni la importación extraordinaria de electricidad a precios mayores desde el Mercado Eléctrico Regional centroamericano. Además, se impulsan medidas de eficiencia, como la ampliación acelerada de proyectos solares y eólicos, la instalación de luminarias LED inteligentes y la optimización del uso de los aires acondicionados en el sector público, en un intento por contener el alza de la factura eléctrica.

Sin embargo, expertos del IMN y la CNE señalan que, si bien estas acciones pueden mitigar levemente el impacto inmediato, el efecto acumulado de una sequía severa –similar a las experimentadas en 1998, 2015-2016 o 2019– podría dejar huellas más profundas y prolongadas en las tarifas eléctricas.
El Marco Normativo vigente, basado en la Ley Nacional de Emergencias y Prevención del Riesgo, exige la priorización de la gestión preventiva y la optimización de los recursos, pero reconoce que escenarios de déficit hidroeléctrico sostenido podrían forzar la utilización de fondos extraordinarios o la incorporación de mecanismos de excepción para proteger la estabilidad financiera del sistema.
En conclusión, los costarricenses deben prepararse para un escenario en el que el cambio climático, expresado a través de la fase cálida del ENOS, no solo amenaza la agricultura y el suministro de agua, sino que pone directa presión sobre la factura de energía eléctrica. El llamado de las autoridades es claro: informarse, ahorrar y exigir acciones coordinadas y transparentes para asegurar que el impacto de El Niño no comprometa el acceso, la calidad y la asequibilidad de la energía, piedra angular del bienestar social y productivo nacional.
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INTERNACIONAL
Top Trump agency purges over 20 suspected China-linked products from federal marketplace

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The Small Business Administration (SBA), in collaboration with the U.S. General Services Administration (GSA), is removing nearly two dozen foreign products from its official catalog that supplies government agencies, citing fears that some of them may be misrepresenting their sourcing.
Kelly Loeffler, SBA administrator, raised concerns that China-based companies were falsely marketing their products as «made in America» on the Advantage! platform — a listing service the government uses to connect vendors with agencies.
«As part of our commitment to rebuilding American industry and supply chains, the Trump SBA believes that every taxpayer dollar spent by the federal government should go to support American businesses, workers and products,» Loeffler said.
SBA’s crackdown furthers efforts by the Trump administration to double down on American manufacturing and aims to reduce the risk associated with purchasing or implementing compromised China-sourced goods.
REPUBLICANS LOOK TO STOP CHINA’S ‘BACKDOOR’ TARIFF DODGING SCHEME
Then-Republican Sen. Kelly Loeffler speaks during a campaign event at Valdosta Regional Airport in Valdosta, Ga., on Dec. 5, 2020. (Dustin Chambers/Reuters)
The concerns first arose at the White House Small Business Summit where a New York-based small business, Sherrill Manufacturing, communicated suspicions to SBA that China-based companies were only partially assembling or finishing their products in the U.S.
Sherrill, according to the SBA, is the only manufacturer of stainless steel flatware that is 100% made in America.
«When foreign companies were caught falsely claiming ‘Made in America’ status in the federal procurement system, President Trump directed the SBA and GSA to take aggressive action,» Loeffler said.
Even in his first term, Trump used executive orders to maximize the use of domestically sourced raw materials such as iron, aluminum and cement. He issued a similar executive order earlier this year.
INTEL RIVAL SKYWATER PITCHES ITSELF AS ALL-AMERICAN FIRM AS TRUMP MULLS MORE EQUITY DEALS

President Donald Trump speaks in the Oval Office of the White House in Washington on June 10, 2026. (AP Photo/Julia Demaree Nikhinson)
But sourcing protections for federal materials didn’t start with him.
For security reasons, the Berry Amendment, implemented in 1941, requires the Department of War to purchase only American-sourced steel.
Similarly, the Buy American Act (BAA), a Great Depression-era law that passed in 1933, requires federal agencies to prioritize American-made goods over certain value thresholds.
Loeffler explained that companies like Sherrill Manufacturing can be put unknowingly at risk of violating those requirements if vendors aren’t honest about their sourcing.
«The Trump Administration is sending a clear message that we will not tolerate foreign impostors that hijack Made in America labels, or those that undercut honest, generational, American small businesses like Sherrill Manufacturing,» Loeffler said.
The company’s CEO, Matthew Roberts, praised the SBA’s work and thanked the Trump administration.
«The factory where Sherrill Manufacturing and Liberty Tabletop produce their flatware has a manufacturing history dating back to supplying America’s armed forces during World War I,» Roberts said.
18 BRANDS STILL MAKING COOKWARE AND KITCHEN TOOLS IN THE U.S. — FROM SKILLETS TO SPATULAS

Kelly Loeffler, administrator of the Small Business Administration, speaks during a news conference at the U.S. Capitol in Washington, D.C., on Oct. 27, 2025. (Kent Nishimura/Bloomberg)
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«We deeply appreciate President Trump, SBA Administrator Kelly Loeffler, and GSA Administrator Ed Forst, along with their offices, for their continued efforts to keep American manufacturing alive and restore pride in products made in the USA,» he added.
SBA did not list which specific vendors have been removed from the Advantage! platform.
administration, companies, manufacturing, jobs, protectionism
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