POLITICA
Adorni, un activo cada vez más tóxico

Ya nada es igual. Todo podría precipitarse antes y de una manera diferente a la deseada por Javier y Karina Milei. Es lo que le han advertido al Presidente y a su poderosa hermana en las últimas 72 horas unos muy pocos colaboradores que se animan a decir lo que la fraternidad gobernante no quiere escuchar y lo que la mayoría de sus subordinados no se atreve a pronunciar por temor a reacciones desmesuradas, que ya han padecido.
La decisión de Javier Milei de sostener a Manuel Adorni, tras la bochornosa e inverosímil versión sobre su patrimonio no declarado y la admisión de una sucesión infinita de mentiras, llevó a la jefa del bloque de senadores libertarios, Patricia Bullrich, y a otros dos oficialistas destacados, a enviar alertas inequívocas sobre la crítica situación que enfrenta el cuestionadísimo protegido de Karina Milei.
El mensaje fue explícito: si el Presidente no le pide la renuncia, el jefe de Gabinete quedaría al borde de una moción de censura, que hace un par de días parecía lejana. Si eso ocurriera, el Congreso, por primera vez en 31 años, desde que existe el cargo, echaría al ministro coordinador y le asestaría a Milei una de las más duras derrotas de su corta, pero muy exitosa carrera política, con consecuencias impredecibles. Además del costo político y más daño a la ya golpeada imagen presidencial, varios planes clave del oficialismo, hoy en suspenso, podrían fracasar.
Los cálculos de los oficialistas que tienen mejores relaciones con los legisladores y gobernadores aliados y dialoguistas empezaron a mutar en las últimas horas. “Hay alto riesgo de que se produzca el efecto Kueider y se reúna el número en las dos cámaras para interpelarlo y votar la moción de censura”, dicen.
Se refieren a lo que sucedió con el exsenador entrerriano Edgardo Kueider, tras ser detenido al intentar ingresar a Paraguay con más de 200.000 dólares. En ese caso, lo que empezó con el propósito de limitarse a suspenderlo terminó sucumbiendo a la ofensiva kirchnerista para removerlo, luego de diversos quiebres y cambios de posiciones en los demás bloques. Fueron muchos los que no quisieron quedar defendiendo lo indefendible ante la opinión pública.
“Como pasó esa vez, ahora, son cada vez menos los dispuestos a inmolarse por alguien que ni siquiera ha logrado esgrimir una explicación verosímil, sino todo lo contrario”, advierten dos altas fuentes libertarias.
Hasta anoche, en la Casa Rosada y en la residencia presidencial de Olivos se empeñaban en rechazar las versiones sobre una revisión del blindaje a Adorni. Sin embargo, en el entorno de Karina Milei empezó a haber movimientos que sugieren cambios de postura. Estarían evaluando figuras de reemplazo en caso de no poder sostenerlo, para no perder ese codiciado espacio, conquistado tras la expulsión del antecesor de Adorni, Guillermo Francos, en octubre pasado.
La interna influye
Según fuentes calificadas de Diputados, uno de los karinistas más conspicuos, como es el presidente de la Cámara, Martín Menem, se habría apresurado a avisar que no aspira a ocupar el cargo que más cambió de ocupantes desde que La Libertad Avanza (LLA) llegó al poder. Nadie sabe si es una acción preventiva o un ejercicio de distracción. Lo que sí ha quedado claro es que es una auténtica novedad que se hagan trascender tales versiones cuando hasta hace 24 horas la salida de Adorni era un tabú impronunciable.
Como se recordará, la hermanísima se quedó con ese lugar en cumplimiento de la máxima del poder que dice que “el que saca no pone”, ya que Francos fue eyectado luego de que reclamara que el asesor presidencial y rival de Karina Milei, Santiago Caputo, tuviera un cargo formal y asumiera las responsabilidades y las consecuencias jurídicas que este conlleva.
Ahora, el santicaputismo disimula sus ansias de revancha y transita entre la satisfacción por las desventuras del karimenemismo y la preocupación por el daño que Adorni le infiere al Gobierno y al modelo que encarna Milei.
Por eso, en la última reunión de la mesa política, tras el desafortunado sketch televisivo del jefe de Gabinete, el gurú Caputo apenas si se limitó a decir: “Hubiera sido mejor contar antes lo de los bitcoins”. Una forma (¿mordaz?) de marcar su desacuerdo con la ridiculizada estrategia defensiva que expuso Adorni, pero sin avanzar en ningún reclamo de paso al costado. Delicias de las guerras fratricidas.
Contrastó eso con la solitaria voz de Patricia Bullrich, quien volvió a coincidir con sus excorreligionarios macristas, al espetarle al escorado funcionario que antes que reclamar que se lo defienda se ocupe de no dañar al Gobierno y al rumbo de la gestión.
Esa es la línea por la que ha decidido transitar la senadora: cuestionar a Adorni en defensa de Milei y del Gobierno y no como desafiante de la autoridad presidencial, de lo que la acusan los protectores del jefe de Gabinete, que desconfían de sus proyectos personales.
Sus recientes y recurrentes gestos independentistas y la identificación como una opción presidencial capaz de ofrecer continuidad con cambio de formas por parte de figuras destacadas del establishment y por votantes que migraron de Cambiemos a LLA la obligan a cuidar las apariencias más que nunca.
También, Bullrich se afana en preservar, hasta la exageración, las mejores relaciones posibles con el núcleo del poder libertario. Así se explica la invitación a la hermanísima para asistir al festejo de cumpleaños que los familiares le organizaron anteanoche a la senadora. Todos fingieron cordialidad y, algunos, demencia. Ninguna de las dos está en condiciones de asumir las consecuencias de una fractura. Al menos, por ahora.
“El costo enorme de tener que echarlo por presión o decisión del Congreso puede ser evitado con la renuncia de Adorni o, al menos, con una licencia hasta que la Justicia decida si lo procesa. Patricia se lo dijo a Karina, pero no tuvo eco. Ellos creen que soltarle la mano a Adorni sería una muestra de debilidad y que después van a ir por el Presidente”, explican en el entorno de la jefa del bloque libertario.
“El problema es que el empecinamiento en sostenerlo, después de sus absurdas y autoincriminatorias explicaciones, le da verosimilitud a las acusaciones de que Adorni sabe o comparte cosas comprometedoras que involucran al Presidente y a Karina, aunque no haya nada de eso”, admiten y se atajan bullrichistas destacados, que solo hablan en off the record.
“Ya Patricia ha dicho lo suficiente, pero, obviamente, estamos totalmente de acuerdo con lo que dice. Lo mejor que puede pasarnos es que Adorni renuncie y no siga causando daño”, explica una diputada a la que le sobra desparpajo, verborragia y energía cuando se trata de atacar a adversarios y de defender al Gobierno. La misma que se mostraba hasta no hace mucho como cruzada del republicanismo, contra la corrupción y en defensa de la libertad de expresión.
Los exmacristas devenidos mileístas comparten la incomodidad con sus excorreligionarios del Pro, aunque con más restricciones para expresarse, pero con parecidas limitaciones para actuar.
De todas maneras, el partido amarillo dio una señal clara de que no está dispuesto ni en condiciones de seguir acompañando incondicionalmente sin poner en riesgo su supervivencia: lo que le queda de su base de sustentación le exige algo más de audacia y firmeza ante un caso tan flagrante.
“Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, fue la publicación en la cuenta oficial red X del partido, el viernes pasado, que sonó más a un ruego que una intimación a Milei para que entregue a su jefe de gabinete y le evite tener que sumarse a la ofensiva de los opositores más radicales.
El mensaje es claro: no quieren exponerlo a semejante derrota, pero tampoco inmolarse por alguien que ni siquiera ha logrado esgrimir una autodefensa verosímil, sino todo lo contrario.
La negativa reacción social que generó la aparición de Adorni e inundó las redes sociales y la esfera pública dio lugar a la escalada macrista, luego de haberse tomado más de 18 horas para dar su primer pronunciamiento crítico.
El debate interno estuvo condicionado por la genuina prudencia política de algunos, por su rol de aliados del Gobierno en cuanto al rumbo económico y las relaciones personales de algunos dirigentes con el oficialismo. Pocos olvidan que Milei salió en defensa del jefe del bloque de diputados del Pro, Cristian Ritondo, antes que Mauricio Macri cuando se reveló la existencia de inmuebles y sociedades off shore a su nombre y de su esposa no declarados. Casualidades y causalidades.
Del lado de los gobernadores dialoguistas de origen peronista y cambiemita se dan situaciones parecidas. El ministro del Interior, Diego Santilli, que estaba dedicado a negociar votos para descongelar la reforma política-electoral que impulsa el oficialismo debió cambiar de objetivo para tratar de evitar la censura legislativa a Adorni. Cambio abrupto de prioridades y de urgencias.
“El problema es que aunque Diego consiga la promesa de apoyo de los gobernadores, con el reparto de recursos, eso no asegura el voto de los senadores y diputados de sus provincias. La calle pide que se vaya Adorni y evitar su caída tiene, para muchos, el costo de ser vistos como cómplices. Serían casta al cuadrado”, admite un colaborador presidencial que evita quedar atrapado entre los bandos oficialistas en disputa.
Pero no es solo la dimensión política la que está siendo impactada por los escándalos sin fin del jefe de Gabinete. Aunque menos frontalmente, el equipo económico ya ha dejado trascender su malestar con este affaire, que está ensombreciendo buenas noticias de la macroeconomía.
“Necesitamos recrear expectativas. Por eso es importante que se puedan potenciar noticias como la baja de la inflación o del riesgo país, mientras la microeconomía sigue estando complicada en muchos sectores. Por eso esto hace mucho daño”, admite un miembro del gabinete.
Como señaló el director de la consultora Isonomía Pablo Knopoff, gran parte de la sociedad continúa apoyado al Gobierno, a pesar de no estar pasándola bien, “por miedo a que el enorme esfuerzo que viene haciendo no sirva de nada, más que por temor al pasado”, pero para sostenerlo necesita recibir señales que justifiquen que el sacrificio no es solo suyo. Adorni no ayuda. Se ha convertido en un activo cada vez más tóxico.
Por eso, las presiones y las incomodidades crecen dentro y fuera del Gobierno frente a su permanencia y la defensa del Presidente. Ya nada es igual.
Claudio Jacquelin,Manuel Adorni,Conforme a,Manuel Adorni,,»Efecto Kueider» en el Senado. La oposición dialoguista le quita su respaldo y la continuidad de Adorni pende de un hilo,,Días de hartazgo y desconcierto. Crece la presión interna en la Casa Rosada para que Adorni deje su cargo,,El método de la vieja casta. Adorni y la renuncia que el país espera
POLITICA
“Estamos sufriendo”: Kicillof le respondió a Santilli y criticó a Milei en una cumbre de gobernadores

Un día después de haber participado en las negociaciones para evitar que la oposición sesione para voltear el DNU 70/2023, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, salió a decir que los gobernadores deberían inquietarse ante una eventual victoria de Axel Kicillof y el regreso del kirchnerismo al poder.
Las declaraciones se producen en la etapa final de las tratativas entre los operadores políticos de la Casa Rosada y los gobernadores para que se suspendan las PASO y se cierren acuerdos electorales con vistas al año próximo. Hay casi una decena de los jefes provinciales que están dispuestos a acordar un apoyo político rotundo al Gobierno en el Congreso a cambio de que La Libertad Avanza compita con una “baja intensidad” en sus distritos.
Aun así, los acuerdos todavía no se están cerrando. En el Gobierno afirman que la gran mayoría de ellos ya dio su palabra para votar la Reforma Política, pero que falta acordar una estrategia para competir el año próximo, tanto a nivel nacional como en el plano de las provincias. “Las negociaciones se están haciendo más largas de lo que esperábamos”, afirmaron esta mañana a Infobae desde una de las provincias más cercanas a la Casa Rosada.
Ante el aletargamiento de las negociaciones, Santilli dijo esta mañana en Radio Mitre: “Los que deberían estar preocupados son los gobernadores. Imaginemos que el kirchnerismo vuelva y gane Kicillof”. En ese sentido, enumeró: “Te sacan la coparticipación a la Ciudad. En el sur avanza otra vez la toma de tierras. ¿Qué va a pasar con Neuquén y Río Negro, ese Abu Dabi y Dubái? ¿Qué va a pensar Córdoba si le vuelven a poner la 125, el gobernador de Santa Fe que lo dejan solo de nuevo contra el narcotráfico, qué va a pensar San Juan que se está poniendo de punta en el proceso minero argentino, o Salta?”. La selección de los ejemplos da pistas de las provincias con las que le gustaría acordar.

El jefe de Gabinete estará este viernes en el Centro de Convenciones de Buenos Aires para asistir a la Cumbre Federal de Logística que organiza el Consejo Federal de Inversiones (CFI), por el que pasaron gobernadores de distinto espectro político. Esta mañana participaron en un panel conjunto Axel Kicillof (Buenos Aires), Elías Suárez (Santiago del Estero), Martín Llaryora (Córdoba) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos).
La alocución de los primeros mandatarios tuvo partes con críticas a la administración nacional, algo esperable dado que no son cercanos al Gobierno. “Se está discutiendo dónde nos vamos a ubicar en la cadena alimenticia: si la Argentina va a ser presa o si va a participar de los lugares donde se acumula”, dijo Kicillof durante su alocución.
“Me parece que es central darse una perspectiva nacional de planificación. No podemos pensar que el interés nacional va a tener su mejor evolución si se somete a intereses que no son propios [en referencia a los vínculos del Gobierno con Estados Unidos]. Es fundamental que tengamos un plan que permita una Argentina más integrada y una Argentina más federal. Y hoy estamos sufriendo todos la interrupción de toda la obra pública desde el nivel nacional”, concluyó.

Por su parte, Llaryora criticó la visión del Gobierno respecto a las políticas de infraestructura: “La Nación no construye ni un bicicletero, sino se meten en un programa nacional de infraestructura, cada provincia puede hacer cosas, pero necesitamos un programa nacional”. Y agregó: “Sin infraestructura no existe la posibilidad de la llegada de inversión. Sin infraestructura no podés construir un parque industrial. El octavo país más grande del mundo no se puede mover en camión, no puede no tener salidas. El desarrollo de toda esta potencia argentina necesita un acuerdo básico”.
Santilli estará esta tarde junto al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, en un panel con funcionarios del Ejecutivo Nacional. También se prevé la asistencia del gobernador de Jujuy, Carlos Sadir. Una vez finalizado, el ministro coordinador tiene agendada una reunión bilateral con el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, que busca acercar posiciones para un acuerdo político para las elecciones nacionales.
Ayer se dilucidaron cuáles son los gobernadores que están dispuestos a colaborar con la Casa Rosada, incluso en situaciones de altísimo voltaje.
El gobierno nacional logró evitar la sesión impulsada por la oposición gracias al aporte de varios gobernadores aliados, que ordenaron a sus diputados ausentarse del recinto. Los casos más determinantes fueron los de Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Carlos Sadir (Jujuy): ninguno de los legisladores que responden a ellos —Gisela Scaglia, José Núñez, los tres diputados de Jaldo, además de María Inés Zigarán y Jorge Rizzotti— bajó al recinto. También colaboró el chubutense Ignacio Torres, que restó el voto de Jorge Ávila.

En el bloque de Gustavo Sáenz (Salta) hubo divisiones: Pablo Outes y Bernardo Biella asistieron, pero Yolanda Vega se ausentó alegando enfermedad, mientras que otros diputados cercanos al salteño, como Gustavo González (Formosa) y Claudio Álvarez (San Luis), tampoco se presentaron. Finalmente, la oposición quedó a ocho votos de alcanzar el quórum necesario de 129 legisladores.
En el peronismo también hubo fisuras favorables al oficialismo: pese a que Martín Llaryora mantiene una relación “oscilante” con Javier Milei, uno de sus diputados, Ignacio García Aresca, contribuyó a bloquear la sesión con su ausencia, al igual que Alejandra Torres, mientras que el resto del bloque cordobés —Juan Schiaretti, Carolina Basualdo, Carlos Gutiérrez y Juan Brügge— sí asistió para respaldar a la oposición.
También resultaron sorpresivas las ausencias de Agustín Tita y Estela Neder, vinculados a los gobernadores Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Elías Suárez (Santiago del Estero), respectivamente. En contraste, el catamarqueño Raúl Jalil, pese a ser uno de los mandatarios más cercanos a la Casa Rosada, mantuvo a sus tres diputados del bloque Elijo Catamarca en la sesión, en defensa de la Ley 26.737.
Santilli se mostró optimista sobre las chances del Gobierno de avanzar con la reforma política. “Nosotros vamos camino a lograr un proceso que los ciudadanos desean”, destacó Santilli. “Decían que no íbamos a tener el número para sacar las reformas estructurales y salieron. Yo estoy convencido. ¿Qué diputado o senador va a estar en frente de la sociedad que no quiere votar seis veces o que le cueste USD 200 millones una elección para dirimir la interna de los partidos políticos? Creo que vamos a estar bien y vamos a tener reforma electoral”, cerró.
CFI
POLITICA
Crece la tensión en el PJ: el kirchnerismo cuestionó a Kicillof por concentrar su estrategia en la provincia de Buenos Aires

La interna del peronismo suma nuevos cruces entre Axel Kicillof y los sectores alineados con Cristina Kirchner y Máximo Kirchner. Desde el kirchnerismo cuestionan que el gobernador bonaerense concentre su construcción política en la provincia de Buenos Aires y en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), mientras reivindican las recorridas nacionales del diputado para buscar consensos dentro del PJ.
“Axel está en modo homeoffice. Se junta solo con los del MDF. Con los puros. Desde ahí habla de ampliar y no sale de la provincia de Buenos Aires y la rosquita interna”, cuestionaron desde ese sector. En contraposición, destacaron los encuentros que Máximo Kirchner mantuvo con dirigentes de distintas provincias, en una agenda que busca ampliar los contactos con referentes del peronismo.
En ese espacio mencionaron las reuniones del diputado con Sergio Uñac, en San Juan, y Ricardo Quintela, en La Rioja, además de un encuentro con dirigentes de Entre Ríos. También señalaron que el sábado tiene previsto compartir una actividad con Jorge Capitanich en Chaco.
Otro de los puntos que profundizaron el malestar fueron las declaraciones del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, sobre la estrategia política de Cristina Kirchner. Desde el kirchnerismo consideraron que sus dichos fueron un cuestionamiento a la expresidenta y criticaron el tono elegido.
POLITICA
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