DEPORTE
O juremos con gloria morir

Fue la noche de Lionel Messi. Messi le ganó a Argelia. Messi hizo tres goles. Messi volvió a ponerse a la Selección sobre los hombros. Messi no envejece. Messi nos sigue emocionando. En su partido número doscientos con la camiseta argentina se hizo un homenaje en vida en su último primer partido mundialista. Y como si su vida fuera cine, el destino decidió que todo fuera a veinte años exactos de su primer gol en una Copa del Mundo. Alemania 2006. El tiempo vuela y Lionel también.
Si a la noche le faltaba algún condimento, eran múltiples récords del capitán. Con su hat-trick alcanzó a Miroslav Klose, con 16 tantos, como máximo goleador de la historia de los Mundiales. Además, convirtió su primer triplete en este torneo; el tipo no se detiene ni en la carrera contra sí mismo.
Como si fuera poco, anoche se transformó en el primer futbolista en alcanzar seis ediciones de la Copa del Mundo. Seis. Y para decorar las estadísticas, desterró un récord de Cristiano Ronaldo, que gozaba de haber sido el futbolista más veterano en anotar tres goles en un partido mundialista. La Pulga lo superó anotando con 38 años y 357 días. Feliz pre cumpleaños, capitán.
¿Y ahora qué hacemos nosotros? ¿Cómo explicamos lo inexplicable? ¿Cómo le ponemos palabras a la precisión sobrenatural de un futbolista que, a los casi 39 años, sigue resolviendo partidos como si el tiempo hubiese decidido hacer una excepción con él?
Durante meses discutimos si todavía tenía resto, si el cuerpo le respondería, si podía volver a sostener el peso de otro Mundial. Bastaron noventa minutos para recordar que sigue siendo el mejor de la historia.
Somos nosotros los que sufrimos el paso inexorable del tiempo. Somos nosotros los que convivimos con la nostalgia anticipada, los que tememos prender la televisión una tarde cualquiera y descubrir que ya no está. Que ya no habrá otro amague, otro pase imposible, otro zurdazo al ángulo. Él parece ajeno a todo eso.
Mientras siga pisando una cancha, Lionel Messi seguirá regalándonos momentos para enmarcar. Instantes capaces de desafiar la lógica, el calendario y hasta nuestra propia necesidad de encontrar explicaciones. Porque hay futbolistas extraordinarios. Y después está Messi. Basta de compararlo, por favor, no existe ni existirá otro igual.
A Messi le aflora la emocionalidad por los poros. Se ríe, se emociona, sonríe como quien todavía no termina de creer todo lo que está viviendo. Hay algo distinto en él desde aquella tarde de Doha. Como si la conquista de Qatar le hubiera quitado de los hombros un peso que el mundo del fútbol le cargó durante demasiado tiempo.
Ya no juega para convencer a nadie, aunque nunca haya tenido que hacerlo. Ya no corre detrás de ninguna validación. Juega libre. Juega suelto. Juega para disfrutar. Y quizás por eso resulte todavía más peligroso. Porque cuando el mejor futbolista de todos los tiempos deja de cargar con las expectativas ajenas y empieza a jugar únicamente por placer, nos regala noches como esta.
También vale la pena detenerse en un aspecto menos visible de la actuación de Messi. Porque además de los tres goles y de toda la magia ofensiva, el capitán volvió a predicar con el ejemplo desde el compromiso colectivo. Muchas veces se lo exime de determinadas obligaciones defensivas, una decisión lógica cuando se trata de administrar energías y potenciar su influencia cerca del área rival. Sin embargo, anoche se puso el overol cuando el partido lo necesitó.
Hubo retrocesos largos, ayudas permanentes y hasta algunos cortes espectaculares cerca del propio córner que despertaron la ovación del público tanto como cualquiera de sus goles. Es imposible que no genere efecto contagio.
Metiéndonos en la actuación colectiva, la Scaloneta demostró que sigue compitiendo al más alto nivel, que la esencia está intacta y que la mentalidad se sostiene más allá de la gloria.
En la previa a este Mundial nos llenamos la boca hablando de las dudas que nos generaba la Selección post consagración. Me siento parte de esa gente que puso en duda el hambre, o el momento individual de algunas figuras. Que si estaban demasiado relajados, que si llegaban en forma, que si era posible ganar después de ganar.
Esa desconfianza habla más de nosotros que de ellos. De nuestra dificultad para soñar, de la costumbre de prepararnos para el golpe antes que para la alegría. Mientras tanto, puertas adentro, este grupo siguió haciendo lo mismo que lo llevó a la gloria: competir, creer y mantenerse unido.
Anoche la selección argentina salió a apagar todos los fantasmas y jugó con el corazón en la mano, con la misma inteligencia de siempre. El grupo demostró que sigue conservando su nivel futbolístico y lo hizo ante un rival verdaderamente incómodo y capaz que tuvo algunas chances claras.

Argelia tuvo algunas llegadas interesantes conducidas por su joven estrella Ibrahim Maza, en una búsqueda constante por abastecer a Chaibi, Moussa y Gouiri. Ait Nouri, el lateral izquierdo del Manchester City, tuvo a su vez varios intentos individuales de quebrar la zona de Gonzalo Montiel. Los Zorros del Desierto abanderaron el nuevo fútbol de la región de África del Norte, con capacidad física acompañada de jugadores de muy buen pie. Quizás el resultado no condice con el trámite del juego pero la diferencia es clara y explícita: Lionel Messi.
La selección argentina volvió a demostrar cuál es, quizás, su virtud más sobresaliente: la capacidad para interpretar los distintos momentos del partido. Cuando el plan de Petković logró incomodar la circulación albiceleste y cortar la conexión habitual entre Enzo Fernández y Alexis Mac Allister, el equipo no insistió por inercia ni cayó en la desesperación. Se adaptó.
Scaloni y los jugadores leyeron el problema en tiempo real. Rodrigo De Paul modificó su posición, apareció con más frecuencia entre los centrales para ofrecer una línea de pase alternativa y Argentina empezó a encontrar caminos nuevos para progresar. De esta manera los pudo soltar a Enzo y Alexis, que encontraron mayores libertades. Así cayó el primer gol del partido: con el Motorcito abandonando la banda derecha y buscando clavar la daga por el centro. Pase quirúrgico y definición messianica.
Ya que estamos, necesito dedicarle un párrafo a Rodrigo De Paul. ¿Cuándo se cansa? ¿Cuándo para? Qué manera de jugar a la pelota. Un futbolista que genera resistencias más por su forma de ser fuera del campo que por su trabajo dentro de él. Me atrevo a decir sin pudor que es de los jugadores más importantes de la historia de la albiceleste. No solamente fue pieza irreemplazable en Qatar 2022 sino que sigue siendo un capitán sin cinta y tiene un don: empujar anímicamente al equipo.

Rodrigo tiene mucha incidencia en el juego, en el ritmo y una evidente sociedad con Leo Messi. Es fundamental para tapar baches, para hacer jugar, para encontrar esos momentos qué transforman los partidos. Su asistencia en el primer gol de Lionel fue una muestra intachable de su calidad y su capacidad técnica, muchas veces opacada por su motor físico. Señor Rodrigo De Paul, no importa si juega en el Inter Miami o en el Real Madrid, usted es un fenómeno poco valorado. Gracias.
A propósito del ADN De Paul, la recuperación tras pérdida sigue siendo una de las grandes marcas registradas del ciclo Scaloni. Esta Selección no te deja pensar. Cada vez que pierde la pelota, activa una reacción inmediata para recuperarla o, al menos, para incomodar al rival. Esa voracidad competitiva es parte de su identidad.
También fue una gran noche para Lisandro Martínez, una noticia que aporta tranquilidad después de una temporada marcada por las lesiones que arrastró. La zaga que conforma junto al Cuti Romero volvió a ofrecer garantías. Más allá de algún exceso del cordobés en la conducción, los dos protagonizaron una actuación de altísimo nivel. Son dos tiempistas demoledores: salen lejos a perseguir cuando el partido lo exige, anticipan con agresividad, cortan con elegancia y relevan espacios con una naturalidad admirable. Argentina tiene dos centrales modernos, valientes y con personalidad para defender muchos metros a sus espaldas. Noche más que aprobada para la dupla central.
Facundo Medina, el defensor del Olympique de Marsella oriundo de Villa Fiorito, aprobó su debut con valía. Cuidó su carril a toda honra y, cuando pudo progresar ofensivamente, lo hizo con cautela. Otro buen guiño de la fábrica Scaloni en tiempos donde las lesiones abundan.
En conclusión, la selección argentina sigue mostrando equilibrio, paciencia e inteligencia. Conserva una base intacta, automatismos que sobreviven al paso del tiempo y una convicción inquebrantable en su manera de jugar. Y, como si fuera poco, cuenta con un tal Lionel Andrés Messi en estado de gracia total.
Sin embargo, los grandes equipos no sobreviven al paso del tiempo por casualidad. Detrás de todo eso también hay una explicación nítida… Nada de esto se entendería sin la presencia sensible, humana y pasional de Lionel Scaloni y su cuerpo técnico.
El nacido en Pujato es el rostro visible de una obra colectiva, pero también el principal arquitecto de algo que excede largamente lo futbolístico. Un discípulo de la filosofía de José Nestor Pekerman. Scaloni conoce a los jugadores. Sabe cómo sienten, qué les pasa y cómo hacer que cada uno se sienta importante dentro de una estructura que está por encima de cualquier nombre propio. Sabe administrar una Selección llena de estrellas. Nunca, pero nunca, tuvimos durante todo el ciclo la sensación de una lucha de egos. Y ese equilibrio puertas adentro es una de las grandes virtudes del cuerpo técnico. Se nota una armonía, una comunión, un objetivo común. La Selección está siempre por delante de todo lo demás.
Conoce los códigos del vestuario porque estuvo ahí. Y tiene la sensibilidad justa para manejar la emocionalidad de cada integrante. Todos parecen saber exactamente cuál es su lugar dentro de la historia. Todos se sienten importantes desde donde les toque aportar.
La gran victoria de Scaloni, Aimar, Samuel y compañía quizás no sea una Copa del Mundo ni una Copa América. Su gran victoria fue lograr que una generación de futbolistas extraordinarios entendiera que el verdadero protagonismo estaba en el nosotros. Que la Selección estuviera por encima de cualquiera. Y desde ahí nació todo lo demás.
Argentinos, argentinas… es imposible no volver a ilusionarse. La siguiente parada es en Dallas frente a Austria. Y pase lo que pase, una vez más: o juremos con gloria morir.
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Preocupación en Alemania: el entrenador del Bayern Múnich Vincent Kompany se desplomó en la práctica y fue trasladado de urgencia al hospital

La noticia convulsionó a Alemania: Vincent Kompany, entrenador del Bayern Múnich, se desplomó en el campo de entrenamiento del equipo y debió ser trasladado de urgencia al hospital. La información la dio a conocer este viernes el diario Bild de ese país y, algunos minutos más tarde, la propia institución emitió un comunicado oficial en el que brindó más detalles sobre su estado actual.
“Preocupación por el entrenador del Bayern. Vincent Kompany fue trasladado en ambulancia a un hospital de Múnich el viernes. Un helicóptero había aterrizado previamente en el campo de entrenamiento de la calle Säbener Straße”, indicó el citado medio en un artículo que llevó la firma de cuatro periodistas. “Su estado es estable”, se limitó a agregar la cadena Sky Sports en su edición alemana.
El portal Bild aclaró que el entrenador de origen belga fue a ver la sesión del equipo Sub 23 del Bayern tras dirigir al equipo principal y “se desplomó”. Los periodistas reflejaron que fue “una experiencia dramática y profundamente conmovedora para los presentes”. A punto tal que “se suspendió la sesión” cuando “la mayoría de los jugadores profesionales del Bayern ya se encontraban en el vestuario”.
Incluso informaron que a las 15:54 del viernes en Alemania, se pidió al “helicóptero de rescate Christoph 1 (CHX1)” dirigirse al campo de entrenamiento del equipo desde el hospital de Harlaching.
Bayern emitió un primer comunicado en el que se limitó a informar que “Vincent Kompany tuvo que acudir a tratamiento médico el viernes tras un colapso durante el entrenamiento del FC Bayern Amateure”. A esto, sumó: “El entrenador del equipo profesional había estado observando la sesión del segundo equipo. Kompany será sometido a exámenes exhaustivos en el hospital y permanecerá bajo atención médica. Por el momento, su equipo de entrenadores gestionará el entrenamiento y las actividades de juego”.
El comunicado oficial de la institución alemana contó con declaraciones de Max Eberl, director general deportivo: “La salud de Vincent Kompany es nuestra máxima prioridad. En el FC Bayern haremos todo lo posible para que se recupere pronto. Vinnie está recibiendo toda la atención y el apoyo médico necesarios, y dispondrá de todo el tiempo que necesite. Su cuerpo técnico, en el que confiamos plenamente, asumirá sus funciones. Todos en el FC Bayern le deseamos a Vinnie una pronta recuperación”.

Los reportes de los portales citados recuerdan que el ex defensor de Manchester City, de 40 años, arrastraba una infección viral que lo tuvo a maltraer en los últimos partidos del Bayern Múnich. El medio Sky Sports aseguró que se lo vio “debilitado” en el banco de suplentes durante la victoria de su equipo por 6-1 sobre Leipzig el sábado 17 de octubre: se ausentó de la conferencia de prensa posterior y luego faltó a los entrenamientos programados para lunes y el martes.
Bild, por su parte, brindó más detalles sobre los problemas que tuvo el entrenador durante el choque contra el equipo de Martín Demichelis. “Kompany sí dio su charla al equipo, pero tuvo que recostarse brevemente en el sofá de su vestuario en el Allianz Arena tanto en el descanso como después del partido”, señaló.
Si bien reapareció en el banco en el empate 2-2 contra Arsenal del miércoles por Champions League, Kompany fue sustituido en la rueda de prensa posterior por su principal auxiliar, Aaron Danks. “Lo más importante que le estamos animando a hacer ahora mismo es que descanse y se tome el tiempo que necesite, sin importar cuánto tiempo lleve”, dijo su segundo entrenador ese día.
Noticia en desarrollo…
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¡Kompany, trasladado de urgencia a un hospital!

Máxima preocupación en el Bayern Múnich por Vincent Kompany. El técnico belga fue trasladado este viernes a un hospital de Múnich después de sufrir un colapso en la ciudad deportiva, según informaciones publicadas por BILD y recogidas por otros medios alemanes. De acuerdo con esta información, un helicóptero medicalizado aterrizó en la ciudad deportiva antes de que el técnico belga fuera evacuado a un centro hospitalario.
Los problemas de salud del entrenador ya se habían hecho evidentes el pasado sábado, durante la contundente victoria del Bayern ante el RB Leipzig (6-1). Según el diario alemán, Kompany dio la charla a sus futbolistas antes de tener que tumbarse durante unos minutos en el sofá del vestuario del Allianz Arena, tanto en el descanso como después del encuentro. El técnico necesitaba recuperarse tras encontrarse indispuesto.
La información de BILD añade que, después de reponerse brevemente al término del partido, Kompany volvió a analizar algunas jugadas en su ordenador portátil. Sin embargo, las entrevistas posteriores al encuentro quedaron en manos de los responsables deportivos del club, una circunstancia que ya apuntaba a que el entrenador no se encontraba en condiciones de atender a los medios de comunicación con normalidad.
En es sentido, la situación también pone en duda la presencia de Kompany en el próximo compromiso del Bayern, que tiene previsto enfrentarse al Friburgo este domingo en la Bundesliga. La prioridad ahora es conocer la evolución del entrenador y esperar a que el club facilite información contrastada sobre su estado de salud.
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El día que Juan Román Riquelme jugó desgarrado la Copa Libertadores y le dio la clasificación a Boca Juniors

Leandro Paredes. Foto: EFE
Este martes 20 de octubre, Boca Juniors se enfrentará a Vasco da Gama por el partido de vuelta de las semifinales de la Copa Sudamericana en Brasil, un encuentro en el que el Xeneize tendrá que ir con todo porque viene de perder 1-0 en el encuentro de ida en La Bombonera, por lo que el entrenador no puede dejar nada al azar y pondrá lo mejor que tiene a disposición, incluyendo a Leandro Paredes que sufrió hace menos de 15 días un desgarro en los isquiotibiales, algo que trajo a la memoria lo que hizo Juan Román Riquelme algunos años atrás.
Como ya es sabido, uno de los mejores jugadores que tiene el plantel de Boca Juniors o incluso el mejor, es el mediocampista que fue campeón del mundo con la Selección Argentina, Leandro Paredes, quien además es el capitán del equipo. El ex Roma es el eje que le da equilibrio a los dirigidos por Rodolfo Arruabarrena, por eso es tan importante en el 11 y su baja es algo que lo sufre y mucho el Vasco.
Y es que Paredes, en el duelo ante Instituto por la fecha 12 del Torneo Clausura, sufrió el desgarro grado II de la zona isquiotibial de su pierda izquierda, partido que se jugó el viernes 9 de octubre, apenas 11 días antes del encuentro ante Vasco, por lo que si bien viajó y probablemente vaya al banco de suplentes, su presencia en el partido es una incógnita.
Riquelme y el día que desgarrado le dio la victoria a Boca
De darse que Leandro Paredes juegue frente a Boca Juniors, no sería la primera vez que un futbolista Xeneize arriesgue su físico en un partido trascendental, puesto que hace 19 años, en la edición que vio por última vez al cuadro de la Ribera como ganador, la figura del equipo hizo el mismo sacrificio.
Y es que en la Copa Libertadores 2007, Boca Juniors se enfrentó a Libertad de Paraguay en los cuartos de final. En la ida empataron 1-1 y Juan Román Riquelme terminó el partido con un desgarro en el muslo derecho, sin embargo el ahora presidente del club, jugó el encuentro de vuelta con la lesión y fue determinante.
Y es que cuando se jugaban los 18 minutos del segundo tiempo en Paraguay, apareció Juan Román Riquelme para dejar rivales en el camino y antes de entrar al área, sacó un potente remate para mandar la pelota al fondo del arco y poner el 1-0. Luego Rodrigo Palacio puso el segundo para sentenciar la clasificación a las semifinales de la Copa Libertadores 2007 en la que Boca Juniors logró quedarse con el título.
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