DEPORTE
La estremecedora carta de una de las figuras de Costa de Marfil para su hermana fallecida: “Quizás podría haberla protegido”

Yan Diomande publicó una carta abierta dirigida a su hermana Roxane, fallecida a los 15 años en una fiesta. Tras el debut de Costa de Marfil en la Copa del Mundo 2026, el extremo del RB Leipzig, de 19 años, la escribió porque, según sus propias palabras, no puede hablar del tema y quiere que el mundo entero sepa el nombre de su hermana.
La carta, publicada en The Players’ Tribune, arranca con una imagen que dice más que cualquier estadística: un jersey de Manchester United falso, un marcador negro y las letras “Ronaldo 7” escritas a mano sobre la tela. Esa fue la infancia de Yan Diomande en Abiyán, la capital económica de Costa de Marfil, donde 25 personas dormían bajo el mismo techo y él se escabullía pasada la medianoche para ver fútbol con el televisor al mínimo volumen. Dos barras de sonido. La oscuridad. Y el sueño.
A los 9 años, Diomande se marchó solo a una academia cerca de la frontera con Ghana. Allí, él y otros chicos entraban a las tiendas del pueblo a robar papas porque el hambre no daba tregua.
La operación tenía su método: dos niños distraían al dueño del local mientras los otros 18 salían corriendo. “No eran ni buenas. Pero sabían increíble”, escribió el futbolista. Hoy, las papas hervidas con aceite siguen siendo su comida favorita, no por nostalgia romántica, sino porque le recuerdan aquellos tiempos.

Roxane aparece en cada recuerdo de esa etapa. Tenía 10 años cuando ya le decía a los amigos del barrio que siguieran entrenando, que su hermano no les iba a comprar autos. “Eras mi agente”, le escribe Diomande. Ella era quien creía que podía ser el próximo Cristiano Ronaldo cuando todos los demás se reían.
Cuando él se fue a Estados Unidos a los 15 años sin hablar inglés, era Roxane quien escuchaba sus llamadas desde el otro lado del mundo, las historias de un adolescente que no entendía por qué los chicos discutían con sus profesores o fumaban a la salida del colegio.
El camino hacia Europa no fue directo. Bournemouth, Chelsea, Rangers, Olympiacos y Crystal Palace lo pusieron a prueba. Ezeh y Olise llegaron a decirle después de un entrenamiento que era muy bueno. Aun así, nadie lo fichó. Los equipos B de la MLS tampoco lo quisieron. Se le venció el visado. Lo mandaron de regreso a África. Lloraron juntos. Semanas después, llegó el Leganés y lloraron de otra manera.
Fue en ese momento, con 18 años recién estrenados y su debut profesional frente al Real Madrid encima, cuando la vida le cobró todo de golpe. Alguien de Costa de Marfil lo llamaba sin parar. Él no atendía. Cuando por fin lo hizo, no hubo preámbulos: “Tu hermana se fue. Alguien le puso algo en la bebida en una fiesta y nunca despertó”. Tenía 15 años.

“No sé si quiero saber por qué”, escribió Diomande. “Quizás fue envidia. Quizás es algo que pasa en nuestro país. Quizás podría haberla protegido”. Desde entonces, según relata, no siente nada. Está en blanco. No recuerda haber derramado una lágrima el día que se lo dijeron. Solo el shock. Las lágrimas llegaron semanas más tarde, cuando marcó su primer gol como profesional frente al Espanyol y se derrumbó sobre el césped.
El Mundial 2026 llega ahora como el escenario más grande que ha tenido para cumplir esa promesa. “Escribí esto porque no puedo hablar de ello. Lo escribí porque quiero que sepas que me aseguraré de que sigas viva. Me aseguraré de que todo el mundo sepa tu nombre. El mundo entero”, le dice a Roxane. Cada gol en el torneo llevará ese mensaje.
La carta termina con una imagen que cierra el círculo de aquellas noches frente al televisor en Abiyán: “Después de mi debut contra el Madrid, intercambié camiseta con Mbappé. ¿Recuerdas cuando lo veíamos en la tele y tú decías que Mbappé estaba bien, pero que tu hermano era mejor?”. Si lo ve en el torneo, le dará un saludo de su parte.
Diomande llega al Mundial con 13 goles y 10 asistencias en 36 partidos de Bundesliga con el RB Leipzig, club que lo compró por cerca de 20 millones de euros al Leganés en julio de 2025 y que hoy pide más de 130 millones por su traspaso. Su debut mundialista ante Ecuador el 15 de junio, con victoria 1-0 para los Elefantes, le valió el premio al mejor jugador del partido.
Querida Roxane,
¿Recuerdas cuando alguien me compró una camiseta falsa del United y escribí Ronaldo 7 en la espalda con el rotulador negro?
No conocíamos a ricos o pobres. Simplemente conocíamos la felicidad.
¿Recuerdas a 25 personas durmiendo en una casa en Abiyán? Mamá quería ver sus telenovelas. Todos los demás querían ver películas. ¿Recuerdas cómo siempre fingí que dormía y luego me metía en la sala de la tele después de medianoche? Pondría la tele muy baja. Como dos barras de volumen. Veía fútbol americano a oscuras y soñaba.
¿Recuerdas cuando los adultos me vieron jugar al fútbol en la tierra y me apodaron “Roberto Carlos” por lo fuerte que disparaba? ¿Y recuerdas cómo estaba enfadada en secreto por eso, porque CR7 era mi ídolo?
¿Recuerdas cuando fui a jugar tan lejos de casa? Tenía 9 años. Inter Foot Sud Comoé, justo cerca de la frontera con Ghana. Solo un niño pequeño. No sé si alguna vez te conté esta historia, pero los otros niños y yo solíamos ir al pueblo a robar patatas porque teníamos mucha hambre. Hicimos un “atraco al banco”. Dos niños distrayendo al dueño de la tienda y otros 18 niños saliendo corriendo con dos patatas. Ni siquiera eran buenas. Pero sabían increíble. Jajaja. Sigue siendo mi comida favorita. Patatas hervidas con un poco de aceite. Me recuerda a aquellos tiempos.
¿Recuerdas cuando compré mis primeras botas de fútbol de verdad y solía dormir con ellas? De pequeño, siempre jugaba con esas sandalias blancas de plástico. Incluso cuando vuelvo a casa ahora, sigo jugando con ellas. Es nuestra tradición.
¿Recuerdas cuando volvía a casa y les decías a mis amigos del barrio: “¿Por qué dejaste de entrenar? Yan no te va a comprar coches. Tienes que seguir trabajando.”
Tenías 10 años y ya eras mi agente.
¿Recuerdas cómo solíamos sentarnos y soñar con mudarnos a Francia? Cómo íbamos a ir de compras y tener nuestro propio piso y yo iba a ser un futbolista rico con coches y una casa grande, y no tendrías que preocuparte por nada. Tú eras quien siempre creía que yo podía ser el próximo Cristiano, cuando todos los demás se reían.
¿Recuerdas cuando me mudé a Estados Unidos para el instituto a los 15 años y echaba tanto de menos mi hogar? No supe lo que decían durante meses. Me sentaron junto a un niño francés, y él intentó traducir todo lo que decía la profesora. ¿Recuerdas cuando te llamé diciendo: “No te lo vas a creer, los niños aquí discuten con los profesores”.
En casa, sabes que ni siquiera nos atreveríamos a parpadear ante nuestros mayores.
¿Recuerdas cuando no podía creer que los niños fumaran después del colegio?
Solías decir que sonaba como si estuviera en una serie de televisión americana.
¿Recuerdas cuando me juzgaron en Bournemouth? ¿En Chelsea, Rangers, Olympiacos, Crystal Palace? Eze y Olise incluso se acercaron a mí después de un entrenamiento y me dijeron: “Eh, chaval, eres muy bueno”.
Pero aún así no me firmaron.
Ni siquiera los equipos B de la MLS me querían. Ni siquiera sabía por qué. Nunca me dieron una razón. Los adultos se encargaron de todo. Me llevaban por toda Europa y todo el mundo decía que no.
Mi visado había expirado. Mi sueño se había acabado. Me enviaron de vuelta a África y lloramos juntos.
Fuiste tú quien nunca dejó de creer. Unas semanas después, firmé por Leganés y lloramos de forma diferente.
Eso fue cuando yo tenía emociones. Ahora, no siento nada. Es como si ni siquiera fuera humano. Desde que moriste, estoy en blanco.
Ni siquiera creo que derramara una lágrima el día que me dijeron que te habías ido. Estaba en shock.
Fue unas semanas después de que debutara con el Leganés. ¿Quién debuta a los 18 contra el Real Madrid? Era demasiado loco. Fue un sueño.
Y entonces fue una pesadilla. Alguien no paraba de llamarme desde casa. Me molestó. No entendía por qué seguían llamándome.
Contesté y ni siquiera lo suavizaron. Ya sabes cómo es en casa. Sin emociones. Justo…
“Tu hermana se ha ido.”
“¿Qué?”
“Murió”.
“¿De qué hablas?”
“Alguien le puso algo en la bebida en una fiesta y nunca se despertó. Se ha ido”.
Tenías 15 años.
15.
Nunca obtuve respuestas. No sé si quiero saber por qué. Quizá era celos. Quizá sea algo que ocurre en nuestro país. Quizá podría haberte protegido. No lo sé.
Intento confiar en el plan de Dios. Es todo lo que puedo hacer. No intento olvidar, porque sé que no lo voy a olvidar. Lo único que puedo hacer es usar el dolor para esforzarme más y hacer todo lo que soñamos.
Escribí esto porque no puedo hablar de ello. Escribí esto porque quiero que sepas que me aseguraré de que sigas viviendo. Me aseguraré de que todos sepan tu nombre. En todo el mundo.
Todo lo que hago en un campo de fútbol, es para ti.
Han pasado tantas cosas desde la última vez que te vi… Ni siquiera lo creerías. No sé si me lo creo.
¿Sabes qué es una locura? Después de mi debut contra el Madrid, de hecho cambié camisetas con Mbappé. ¿Recuerdas cuando lo veíamos en la tele y decías: “¿Mbappé? Sí, es bueno. Pero mi hermano es mejor”.
Me equivoqué en una cosa. No quiero ser rico. Veo lo que le hace a la gente, incluso a la familia. Cuando estaba en Leganés, todo lo que ganaba lo enviaba a casa. Llegó un punto en el que ya ni siquiera quería dinero. Era solo una carga. Nunca dejaron de preguntar. Supongo que ya pensaban que era millonario. Ni siquiera tenía piso. Vivía en el campo de entrenamiento, en una habitación sin televisión. Solo fútbol y sueño, fútbol y sueño.
No quería una casa grande. No quería coches. Solo quería darlo todo en el fútbol. Todo para demostrar al mundo que mi hermana tenía razón…
Ja… Te parecerá gracioso.
Cuando me mudé para jugar al RB Leipzig, siempre llegaba tarde. Bueno, no tarde. Pero llegué a tiempo, lo que en Alemania significa que llegas muy tarde.
Así que ya sabes lo que hice después. Empecé a llegar 90 minutos antes a todo. Yo llegaba tan temprano todo el tiempo que los chicos empezaron a llamarme “El Alemán”.
Siempre tengo que pasarme de la dos. No tengo ningún frío. Siempre decías eso.
El campo es el único lugar donde me siento en casa ya. Es el lugar donde me siento tranquilo y puedo hablar contigo. Solo desearía que siguieras aquí para poder decírtelo… Lo conseguimos.
Todo lo que dijiste se cumplió.
Mañana nos vamos al Mundial. De verdad. Tu hermano va a jugar para Costa de Marfil, como Drogba, como Yaya, como Gervinho.
Ni siquiera lo veo como un juego. Lo veo como un escenario. Esta es mi oportunidad de mostrar al mundo entero lo que viste en mí. Cada vez que marque, me aseguraré de que todos sepan tu nombre. Me aseguraré de que no se olviden de ti.
Siempre decías que podía ser mejor que Cristiano. Si lo veo allí, le saludo de tu parte.
Haré lo que predijiste, lo juro. Antes incluso de tener botas de verdad, le decías a todo el mundo: “Mi hermano va a ser el mejor del mundo.”
Demostraré que tenías razón, o moriré intentándolo.
Tu hermano,
Yan.
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DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
Middle East,Soccer,Sport
DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
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