ECONOMIA
El impresionante aumento en dólares y el cambio de anatomía del Merval en lo que va del gobierno de Milei

Entre fines de diciembre de 2023, a poco de asumir el gobierno de Javier Milei, y el martes pasado, el índice Merval de acciones de bolsa de Buenos Aires medido en dólares CCL aumentó un 127 por ciento. Para dimensionar ese desempeño, un informe de Quantum precisa que en el mismo período el índice Bovespa, de la bolsa de San Pablo, subió 1,6% y el índice MSCI (por Morgan Stanley Capital International) para América Latina aumentó 28%, un ritmo cinco veces menor.
Además, el informe de la consultora comparó el resultado del Merval en dólares con el del S&P 500 de Estados Unidos, que en igual período aumentó 57%. El índice porteño incluso dejó atrás al subíndice tecnológico “Magnificent 7” (por las “tecnológicas” Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta, Nvidia y Tesla), cuyo crecimiento fue del 97 por ciento.
Según Quantum, el extraordinario rally del Merval en dólares CCL se debe mayormente a dos factores: el “riesgo país” o costo de capital en la Argentina y a la composición particular del índice, que además tuvo un notable cambio de anatomía, con un fortísimo aumento de la incidencia de los sectores financiero y energético y una no menos notable pérdida de los sectores productores de bienes (“Materiales”), en tanto la incidencia de los “servicios públicos” mantuvo invariada su participación.
El riesgo país pasó de niveles de 1.900 puntos básicos a fines de 2023 a cerca de 420 en los últimos días. Pero, observa el informe, “a pesar de que la baja en el período es muy significativa, continúa siendo superior y menos estable que en otros países de la región”. Por caso, el riesgo de Brasil es de 200 puntos (menos de la mitad) y la tasa base o mojón del cálculo del costo total de endeudarse para la Argentina, que son los bonos del Tesoro de EEUU a 10 años, pasó de 3,88% a 4,43% en el mismo período, neutralizando unos 55 puntos de la disminución o mejora del riesgo país.

“En términos generales, la reducción del riesgo país conlleva mejores condiciones para el acceso al financiamiento del sector privado. Ello mejora las expectativas del flujo de fondos de las empresas y su rentabilidad. A menor riesgo país o costo de capital, mejores condiciones de acceso a financiamiento y perspectivas de las compañías, proceso que impacta positivamente en la valuación del índice.
La combinación de ordenamiento macroeconómico general, y fiscal en particular, y las “muy buenas expectativas sobre el futuro de sectores específicos de la economía”, resalta el informe, contribuyeron a la baja del riesgo país y a que el Merval en dólares se acerque a los máximos históricos.
No menos espectacular que el aumento del índice son los cambios en su interior. El 49% de la actual capitalización del índice (contra 45% a fines de 2023) está representada por compañías de petróleo y gas (YPF sola explica el 32%), ahora menos expuestas a medidas gubernamentales “dada la situación y evolución internacional del sector y el marco específico que se dio en Argentina para su desarrollo”, dice el informe, en referencia a los precios internacionales y el RIGI.
Mucho más impresionante aún es el aumento de la participación de los bancos y empresas financieras, que casi se duplicó (pasó del 18 al 33%), con pesos muy destacados de Grupo Galicia (13%) y Banco Macro (9%). Se trata, justamente, del sector más expuesto a la evolución del costo de capital o riesgo país y por lo tanto el más favorecido por su reducción.
El sector de servicios públicos representa el 8,6% y el de materiales/industriales el 8,1%, contra el 26,9% de fines de 2023 con fuerte participación de Mirgor en ese momento. En definitiva, la evolución del índice refleja la pérdida relativa del conjunto de empresas productoras de bienes e integrantes del sector “Materiales” de la economía.
Las variaciones por sector muestran lógicamente la misma evolución, en la que también cuentan las perspectivas de negocios.
El sector de Petróleo & Gas aumentó 183% entre 2023 y 2026, contra un aumento del 31% del mismo sector en el S&P 500. “Mientras que en el Merval el sector representa 49% de la capitalización total de mercado, en el S&P 500 es apenas el 3% del total”, dice un pasaje del informe, lo que describe cierta anomalía.
Del mismo modo, mientras el sector financiero pesa 33% en el Merval, su incidencia en el S&P 500 es del 12 por ciento. Mientras en Wall Street las acciones financieras crecieron un de por sí notable 44%, en el mercado local volaron un impresionante 230%, lo que apuntaría a que tienen con qué afrontar el preocupante aumento de la morosidad bancaria y financiera, que en abril llego a su mayor nivel en 20 años.
Por último, mientras en el S&P 500 las “Magníficas 7” de Hi Tech representan el 38% de la capitalización, en el Merval no hay empresas que puedan considerarse “tecnológicas”.
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ECONOMIA
Clima de Negocios: la industria cruje en medio del contexto recesivo, el dólar, el RIGI propio y la pulseada por sobrevivir

“Venimos pidiendo hace dos años medidas de reactivación e igualdad de condiciones: nivelar la cancha y bajar los impuestos”
“Si nos sentimos agraviados, respondemos. No ayuda tener conflictos abiertos que no cambian nada”

“Hay diferencias, pero nunca dejó de haber diálogo con los funcionarios”


“Me preocupa que caiga la actividad, porque genera menor recaudación, menor empleo y es un espiral negativo que a todos nos impacta. Por supuesto que estoy preocupado”
“Ojalá que en el año electoral se puedan discutir los problemas de la Argentina en profundidad. Sin ataques sin fundamento ni golpes bajos”
Martín Rappallini,UIA
ECONOMIA
Se desploma el uso de efectivo: las extracciones en cajeros automáticos cayeron a la mitad en los últimos dos años

El avance de los pagos digitales impacta con fuerza en el uso de efectivo, que se ubica en los niveles más bajos de los últimos tiempos. La modificación en las costumbres del consumidor a moverse sin billetes es rotunda, especialmente entre los jóvenes, y se puede explicar con los números crecientes de transferencias, pagos QR y pagos con tarjeta, en especial de débito. Pero también se puede exhibir del otro lado: la red de cajeros automáticos cada vez se usa menos.
Las extracciones de efectivo muestran una caída pronunciada, según datos del Banco Central. En julio de 2024, el sistema registraba 99 millones de operaciones mensuales; dos años después, el total descendió a 46 millones, una reducción de más de la mitad. El retroceso se explica sobre todo por el menor uso de los cajeros automáticos, que pasaron de cerca de 90 millones de extracciones mensuales a poco más de 40 millones en ese período.

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La entrada en circulación del billete de $20.000 en noviembre de 2024 pudo haber contribuido a reducir la necesidad de hacer extracciones frecuentes, al permitir retirar montos más altos con menos unidades. Sin embargo, su efecto fue limitado por la inflación acumulada desde entonces, que redujo rápidamente el poder de compra de la denominación y, por lo tanto, su capacidad para explicar por sí sola la baja en el uso de cajeros.
Para impulsar la digitalización (o incomodar el uso de efectivo, como quiera verse), el Banco Central sigue sosteniendo un billete de máxima denominación con un valor muy bajo, de apenas 13 dólares. Tampoco modificó el límite por extracción que todos los cajeros deben entregar a clientes de otros bancos, que es de solamente $60.000. Pese a esas decisiones del BCRA, la cantidad de extracciones sigue en baja.
Si bien la red de comercios (supermercados, estaciones de servicio, farmacias y otros) en los que se puede retirar efectivo en la línea de cajas es extensa, su uso también mermó. Los datos no muestran que el retiro en comercios esté reemplazando al retiro por cajeros. Aunque su participación en el total es menor, el gráfico muestra que esta modalidad perdió operaciones durante la misma etapa, sin compensar el desplome de los retiros tradicionales. En el mismo plazo de dos años, las operaciones pasaron de 7 millones por mes a algo más de 3 millones.
Sin efectivo en las góndolas de supermercado
Otro dato duro para analizar el desplome del uso del efectivo es la estadística que publica mes a mes el Indec sobre los medios de pago en las compras de supermercado. Allí también cada vez se paga menos con billetes. A comienzos de 2021 explicaba el 32,5% de las ventas, mientras que en junio de 2026 representó apenas el 16,6%. En poco más de cinco años, su participación se redujo casi a la mitad, en línea con la menor circulación y utilización del cash.

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El espacio que deja el efectivo fue ocupado, sobre todo, por los otros medios de pago, cuya participación pasó del 5,3% al 15,6%. Allí se agrupan alternativas como transferencias, pagos con código QR y billeteras virtuales. Las tarjetas de crédito mantienen un lugar central —el crédito avanzó del 35,1% al 41,9%, mientras el débito se mantuvo cerca de una cuarta parte del total—, favorecidas por las promociones y descuentos frecuentes de los supermercados. Algunas grandes cadenas, incluso, emiten sus propias tarjetas. Sin embargo, el cambio también responde a una tendencia más amplia: el hábito del consumidor a no llevar dinero en efectivo.
El cambio de hábitos es tan fuerte que para los bancos el alcance de la red de sucursales y cajeros dejó de ser vital. Y la mayoría de las entidades, aún las más tradicionales, muestra más interés en crecer de manera virtual que en infraestructura física. Incluso para la banca pública se volvió más relevante actualizar y mejorar los canales digitales que asentarse en pequeñas localidades o barrios periféricos para estar presente con una oficina.
Los datos oficiales también muestran que la red de sucursales comenzó a achicarse. Hoy existen por lo menos 500 sucursales menos que cinco años atrás en todo el país. A la par de la aparición de los bancos digitales, las fusiones entre entidades registradas en los últimos años también eliminaron muchas sucursales. La cantidad de cajeros automáticos en la Argentina también comenzó a estancarse y se estabilizó entre 19.000 y 20.000 máquinas, con su consecuente costo en seguridad, mantenimiento y abastecimiento. Un incentivo más para que los bancos sigan impulsando la digitalización.
ECONOMIA
¿Crecimiento más lento, estancamiento o recesión?: las claves del debate sobre qué pasará con la economía argentina

La discusión viene recién ahora porque se fijan en el EMAE del Indec, que intenta hacer un PBI mensual. El debate actual es porque sólo crecen realmente tres sectores: el agrícola, el minero y el energético (Jorrat)

Hace años que no se hace un censo agrícola o un censo ganadero. Es difícil asignar números, sería interesante poder hacerlo, pero no tenemos los datos primarios, los censos (Jorrat)


La recesión más larga de los últimos 32 años tuvo lugar entre 1998 y 2002, duró 48 meses; la segunda ocurrió entre 2017 y 2020 (30 meses), y la tercera entre 2022 y 2024 (Jorrat)
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