Matías Ghidini advirtió que la estabilidad del desempleo no refleja la crisis laboral porque caen el empleo registrado y los salarios reales
La tasa de desocupación se mantuvo en el 7,8% durante el primer trimestre de 2026, según los últimos datos publicados por el INDEC. Aunque el indicador se mantiene lejos de los niveles de dos dígitos que marcaron otras etapas de la economía argentina, detrás de esa estabilidad persisten señales de fragilidad en el mercado laboral.
Así lo planteó el especialista en mercado laboral Matías Ghidini durante una entrevista en Infobae a la Tarde, donde analizó la evolución del trabajo registrado, los salarios y las perspectivas de recuperación para los próximos meses.
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“Es un número relativamente bajo si se lo compara con otros períodos de la historia argentina”, señaló al referirse a la cifra de desempleo. Sin embargo, advirtió que el dato debe leerse junto a otros indicadores que reflejan la calidad y la dinámica del empleo.
Según explicó, la principal preocupación pasa por la caída del trabajo registrado. De acuerdo con sus cálculos, entre diciembre de 2023 y febrero de 2026 se perdieron cerca de 500.000 puestos formales.
“Si tomás el último dato disponible y lo comparás con el inicio de la gestión Milei, se perdieron 497.000 empleos registrados. Si además incorporás el trabajo informal, la cifra es considerablemente mayor”, afirmó.
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La tasa de desempleo se mantuvo en 7,8% en el primer trimestre de 2026, según el INDEC, pero el mercado laboral sigue mostrando señales de fragilidad (REUTERS/Agustín Marcarian)
Para Ghidini, la fotografía actual muestra un mercado laboral que logró evitar un deterioro mayor en los niveles de desempleo, pero que continúa exhibiendo problemas estructurales. “La desocupación está relativamente estable, pero hay menos trabajo registrado y menos salario. No vemos todavía un cambio significativo en esas variables”, sostuvo.
En materia salarial, el especialista señaló que la recuperación del poder adquisitivo continúa siendo uno de los principales desafíos. Recordó que en la mayor parte de los últimos años la inflación avanzó por encima de los aumentos salariales y consideró que 2026 difícilmente marque una excepción. “En el mejor de los casos, los salarios van a empatar a la inflación”, afirmó.
Según detalló, las empresas proyectan ajustes salariales cercanos al 25% para este año, en línea con las expectativas inflacionarias. La explicación, aseguró, radica en los márgenes cada vez más estrechos con los que operan numerosos sectores de la economía. “Los negocios están muy ajustados y las compañías tienen poco margen para otorgar incrementos superiores”, explicó.
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Ghidini afirmó que en 2026 los salarios podrían apenas empatar a la inflación por los márgenes ajustados de las empresas (Europa Press)
Pese a las dificultades, Ghidini consideró que el mercado laboral ya habría atravesado su momento más complejo en términos de destrucción de empleo. “Creo que lo peor de la desocupación ya pasó”, aseguró, aunque aclaró que la mejora será gradual y muy heterogénea.
En ese sentido, destacó las fuertes diferencias que existen entre regiones. Mientras algunos polos productivos vinculados a la energía y la minería exhiben niveles de desempleo muy bajos, otros grandes centros urbanos continúan mostrando indicadores significativamente más elevados.
“En Neuquén o Comodoro Rivadavia las tasas son muy inferiores al promedio nacional, mientras que en zonas del Gran Buenos Aires o de Córdoba se mantienen bastante más altas”, señaló.
La expansión de sectores como el petróleo, el gas, la minería y parte de la actividad agropecuaria explica buena parte de esas diferencias regionales. En cambio, la industria manufacturera y el consumo masivo todavía muestran señales de debilidad.
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Entre diciembre de 2023 y febrero de 2026 se perdieron cerca de 500.000 empleos registrados, de acuerdo con los cálculos de Matías Ghidini (Imagen Ilustrativa Infobae)
Más allá de los indicadores coyunturales, Ghidini puso el foco en un problema de largo plazo: la incapacidad de la economía argentina para generar empleo privado formal de manera sostenida.
Según indicó, si se compara febrero de 2026 con febrero de 2016, el número de trabajadores registrados en el sector privado muestra una caída cercana al 1%. “En diez años no logramos crear empleo formal. Ese es el gran desafío pendiente”, resumió.
Para el especialista, la discusión sobre la modernización laboral debe comenzar por resolver el problema de la informalidad, que deja a millones de trabajadores sin acceso a derechos básicos ni protección social.
“Antes de hablar de nuevas formas de trabajo, hay que hablar de quienes hoy no tienen ninguna cobertura porque trabajan en negro”, concluyó.
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La discusión viene recién ahora porque se fijan en el EMAE del Indec, que intenta hacer un PBI mensual. El debate actual es porque sólo crecen realmente tres sectores: el agrícola, el minero y el energético (Jorrat)
Hace años que no se hace un censo agrícola o un censo ganadero. Es difícil asignar números, sería interesante poder hacerlo, pero no tenemos los datos primarios, los censos (Jorrat)
El sector automotor tiene un gran peso en el Indicador de Producción Industrial (Foto: Infobae)
La recesión más larga de los últimos 32 años tuvo lugar entre 1998 y 2002, duró 48 meses; la segunda ocurrió entre 2017 y 2020 (30 meses), y la tercera entre 2022 y 2024 (Jorrat)
La actividad debería crecer en promedio alrededor de un 3% en agosto y septiembre para que el nivel promedio del tercer trimestre iguale al del segundo (Imagen Ilustrativa Infobae)
25 Oct, 2026 01:01 a. m. EST
El análisis económico aporta herramientas que permiten una lectura más objetiva de los indicadores. Una de ellas se basa en la diferencia entre shocks transitorios y permanentes
Porque atribuyó la caída a factores puramente coyunturales cuyo impacto negativo no debería repetirse en agosto ni en septiembre.
Porque la variación de julio, más allá de su elevado valor absoluto, está en línea con el comportamiento errático que muestra la economía desde, por lo menos, octubre del año pasado.
Algunos shocks transitorios pueden durar bastante y hacer que la economía demore más de lo esperado para recuperarse, e incluso pueden dejar huellas duraderas (Foto: EFE)
estacional (compuesta por factores que se repiten sistemáticamente todos los años),
irregular (“ruidos” que representan movimientos erráticos que no responden a ningún patrón específico) y
tendencia-ciclo, que marca la dirección de fondo. Esta descomposición es especialmente relevante cuando se aplica a indicadores que miden el nivel de actividad económica, como el EMAE, en cuyo caso la variación del componente de tendencia-ciclo siguió siendo positiva en julio.
El componente tendencia-ciclo ha aumentado de forma ininterrumpida desde el segundo trimestre de 2024
La inversión, por su parte, acumula más de un año de caída y resta demanda hoy y capacidad productiva mañana