ECONOMIA
Efecto paritarias: el salario privado volvió a ganarle a la inflación, tras ocho meses de caída

Justo en pleno debate sobre si hay o no una crisis del consumo privado, Luis Caputo recibió un dato estadístico que le cae como anillo al dedo: el salario privado registrado le ganó en abril a la inflación, algo que no ocurría desde agosto del 2025. Y esto abre la expectativa de que se abra un período de mejora en la demanda doméstica de bienes y servicios.
Si bien el ministro venía defendiendo, con otros indicadores, que el consumo estaba en recuperación -sin ir más lejos, tomó el PBI del primer trimestre, donde se registra una variación positiva de 2,7% interanual en el consumo privado-, lo cierto es que la medición que hace el Indec sobre la evolución salarial siempre dejaba un gusto amargo.
Ese problema se exacerbó, además, con la ola inflacionaria del verano, ocurrida por el impacto de la actualización de tarifas de servicios públicos, junto con un inesperado encarecimiento de la carne vacuna, que tiene una alta ponderación en la canasta del Indec.
Fue el momento de mayor caída del salario para la estadística oficial, pero ya en marzo se había dado una señal de que podría acercarse un punto de quiebre: en el segmento de los empleados públicos, hubo una mejora en términos reales.
La señal en salarios estatales
Ese mes, el salario estatal tuvo un empuje de 5% en el promedio nacional -se compone por un 5,8% de mejora para la administración central y de 4,7% para los empleados de gobiernos provinciales-.
Lo cierto es que, con esa mejora, los estatales recuperaron posiciones frente a los empleados privados -aunque ambos siguen de lejos a la inflación-.
¿Cómo se explica el hecho de que tras un extenso período en el que registraba mejoras de apenas 1% mensual, haya dado ese salto hasta el 5% de marzo? La respuesta está en la aplicación de mejoras retroactivas, que recién se cobraron en marzo, como consecuencia de las negociaciones con los gremios.
Si bien el inicio de año es una típica fecha de revisión salarial, lo cierto es que en los últimos años no se había producido tal variación en un único mes. El 5% fue el producto de la entrada en vigencia de nuevos convenios, que incluyeron además cláusulas de pagos que formalmente se imputaron a enero y febrero pero recién se hicieron efectivos en marzo.
El decreto de fines de marzo homologó el acuerdo por el cual se aplicó una escala de mejoras descendentes, arrancando con un 2,5% en enero hasta un 1,5% en mayo para los dependientes del gobierno nacional. Hubo también refuerzos con sumas fijas.
En cambio, el dato del Indec de abril marca una vuelta a la «normalidad»: los salarios públicos aumentaron 2,3%, tres décimas debajo del IPC del mes.
Punto de inflexión
Ahora, con los datos actualizados hasta abril, se notó la recuperación en el salario privado registrado. El 4% de aumento supera al 2,6% que había marcado el IPC, e incluso está por encima del pico inflacionario de 3,4% que se había observado en marzo.
Así como el mes anterior con el segmento de estatales, ahora fue en el ámbito privado donde se notó el impacto de las paritarias en los grandes gremios. Los acuerdos incluyeron también correcciones retroactivas por la pérdida causada por la inflación en meses previos, y eso fue lo que motivó que la variación de abril haya duplicado a la del mes previo.
El número promedio que marca el Índice Salarial es de 3,7%, y es el resultado de ponderar a las remuneraciones del sector privado formal, al estatal y al privado no registrado. Este último tuvo una variación del 4,7% y es el que acumula la mayor variación anual, con un 69,6% frente a una inflación acumulada de 32,4%. Sin embargo, los economistas suelen recomendar prudencia frente a este indicador, dada la dificultad que representa la recolección de datos en la economía informal, que por su propia naturaleza ofrece dificultades para ser censada.
En cuanto al sector registrado, tanto los privados como los estatales continúan debajo del nivel salarial de hace un año: una mejora nominal de 29,4% frente a la inflación del 32,4%. Eso implica, en términos reales, una pérdida de 2,2% en el poder adquisitivo de los asalariados.
Lo que viene para los sueldos
El gran interrogante es si la ruptura de esta saga de ocho meses de caída salarial se trata de un episodio aislado o si puede ser realmente un cambio de tendencia que abra un período de recuperación.
El argumento del gobierno es que, en un contexto de desinflación, con un IPC que se ubicará durante el resto del año por debajo del 2% mensual, el ingreso real seguirá recuperando terreno perdido y habrá una mejora en el consumo.
Argumenta, además, que la estabilidad cambiaria y la apertura comercial permitirá un mejor acceso a los bienes importados, algo que ya se está viendo en la fuerte demanda de indumentaria y artículos de electrónica a través de las plataformas de compra online.
En cambio, no está tan claro lo que puede ocurrir con el sensible rubro de alimentos. La canasta básica alimentaria, que es el indicador que marca la línea a partir de la cual se ingresa en la categoría de indigencia, dio una variación 2,4% en mayo. Es decir, estuvo por encima del IPC, que marcó 2,1%. Y, más allá de la cifra, es un pésimo dato porque más que duplica el del mes anterior y reafirma que la inflación de alimentos no se limitó a una situación puntual del verano, sigue siendo un problema estructural de la economía.
Hablando en plata, se necesita $681.246 para que una familia tipo, de dos adultos y dos niños en edad escolar, puedan mantener una dieta sana para reponer nutrientes a diario. Según el último censo de pobreza del Indec, un 4,8% de la población sigue debajo de la línea de indigencia.
La visión del gobierno es que lo ocurrido ese mes en el IPC fue accidental, porque hubo una influencia estacional de la suba de tarifas de servicios públicos, junto con una suba de alimentos que también estuvo motivada por una situación estacional en las verdulerías y los productos lácteos.
Pero los relevamientos de consultoras privadas marcan también indicios de normalización en el rubro de alimentos. Con la mitad de junio ya relevada, la consultora Analytica pronostica que el IPC del mes será de 1,9%.
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ECONOMIA
El campo está más preocupado por las elecciones de 2027 que por El Niño, según encuesta

La incertidumbre electoral pesa más que el impacto de El Niño en las proyecciones del agro
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El gráfico que muestra cómo evalúan el nivel actual de costos fijos
El índice y la foto
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El gráfico que mide las condiciones actuales y las expectativas a futuro
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ECONOMIA
El Gobierno destraba el acuerdo automotriz con México: qué vehículos podrán volver a importarse sin arancel

Aunque todavía faltan definir algunos detalles, la renovación del acuerdo comercial entre Argentina y México (ACE 6) parece estar solo a unos pocos días de concretarse, lo que permitirá a las automotrices e representantes oficiales de automotrices que no producen en el país volver a importar en el marco del ACE 55, que contempla un monto máximo anual que está exento del pago de arancel de importación extrazona.
Tal como adelantó Infobae, después de seis meses en los que los contactos fueron mínimos y ambas partes decían que estaban esperando una respuesta de la otra, todo se pudo empezar a encauzar tras una reunión entre las autoridades del Ministerio de Economía de ambos países, que ocurrió en el marco de distintos encuentros previos al G20 que se llevará a cabo en Miami en diciembre.
En este caso, se trataba del denominado Trade Ministerial, del que participaron ministros o altos funcionarios de comercio exterior entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre en Milwaukee, Wisconsin.
En esos días se concretó una reunión que solicitó el Gobierno argentino con los representantes de la Secretaría de Economía de México, que lidera Marcelo Ebrard. Fue el punto de partida de una nueva negociación que se pudo realizar en otros términos entre dos administraciones con un claro perfil ideológico diferente como son las de Javier Milei y Claudia Sheinbaum.

El avance de las negociaciones
En las siguientes tres semanas hubo intercambios de propuestas y todo indica que el acuerdo está en condiciones de firmarse, y que, a diferencia de lo que sucedió en 2025, esta vez sería por un plazo de 5 años, al menos el ACE 55, que es el acuerdo que contempla el intercambio de automóviles terminados (CBU) entre ambos países.
Si bien no trascendió el monto que establecería el nuevo acuerdo, fuentes cercanas al Gobierno dieron a entender que podría mantenerse en los mismos USD 773 millones que tuvo en la última renovación.
Una vez superado ese monto total de intercambio exento de arancel, las unidades que se importen desde México deberán pagar el 35% correspondiente, del mismo modo que lo hacen actualmente algunos modelos de BMW, Audi y KIA (el K4 GT Line) que vienen de México, aunque en ese caso es porque no tienen la integración local de partes suficientes para calificar como vehículos de producción mexicana.
Las marcas que más padecieron esta suspensión de las importaciones sin arancel fueron Nissan, que importa los modelos Versa y Sentra y debía empezar a traer las pickup Frontier mexicanas desde julio pasado; Volkswagen, la que más volumen trae con el modelo Taos, que complementa con Tiguan y Vento; Ford con dos vehículos, la pickup Maverick y el SUV Bronco Sport; Honda con su C-SUV ZR-V; Kia con los K3 y K4 sedán; y luego dos marcas que importan desde México sus pickup Full Size, como son Chevrolet con las Silverado y Stellantis con las RAM 2500.
Un año completo sin contactos
El acuerdo estaba caído porque llegó la fecha de vencimiento el pasado 18 de marzo, y no se pudo renovar por falta de acuerdo entre la posición mexicana, que pretendía renovarlo sin modificaciones, y la posición argentina que quería equilibrar la balanza con nuevas posiciones arancelarias (nuevos productos) de rubros ajenos al mundo del automóvil, especialmente derivados de la actividad agropecuaria.
Las negociaciones ya estaban trabadas desde el año anterior. Prueba de ello es que la última renovación fue en marzo de 2025 y tuvo solo un año de vigencia. De hecho, fuentes del Gobierno argentino le confirmaron a Infobae que desde octubre de 2025 no había contactos positivos para renovar el acuerdo, y por ese motivo todo se cayó en marzo de este año.
Sin embargo, no solo hubo falta de acuerdo entre las partes para continuar con el intercambio comercial, sino que también hubo un escenario completamente distinto para México en relación a su principal destino de exportaciones, Estado Unidos, cuando Donald Trump anunció en julio que no renovaría automáticamente el TMEC (acuerdo con México y Canadá) y que seguirían las evaluaciones año a año.
Sin fecha confirmada para la reunión final, en la que se podría firmar el nuevo acuerdo a largo plazo, las fuentes consultadas coincidieron en señalar que antes de fin de mes se darían las condiciones para hacerlo y anunciar el acuerdo.
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ECONOMIA
Los subsidios energéticos caen a su mínimo anual y le dan un respiro a Caputo

El aporte del Estado en las facturas cayó al 26% en septiembre, mínimo anual tras el desplome del precio spot por las renovables y la hidroeléctrica
Puntos importantes
Subsidios energéticos residenciales cayeron al 26% en septiembre, su mínimo anual, aliviando las finanzas públicas.
Esto se debe a menores costos de referencia del sistema y mayor uso de generación económica, alineado con el FMI.
La matriz cambió: hídrica y solar impulsaron el 54% de la generación, desplazando combustibles fósiles.
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