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ECONOMIA

La pausa de Engels

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Hubo episodios de exceso de gasto por sobre su nivel de equilibrio intertemporal que se transformaron luego, inevitablemente, en crisis de deuda y default (Foto: Reuters)

Entre los períodos en la historia hay divergencias acentuadas entre las tasas de crecimiento económico y las del consumo popular -o, si se quiere, del consumo de la “clase trabajadora”-.

En Argentina tenemos sobrada experiencia de períodos que caracterizamos con el rótulo genérico de “populistas”, en los que el gobierno de turno dilapida stocks acumulados (reservas externas tras la Segunda Guerra Mundial, los fondos de las cajas jubilatorias entre 1950 y 1990, la inversión hundida de empresas privatizadas entre 2003 y 2015) o aprovecha flujos transitorios (ganancias de términos del intercambio entre 2003 y 2008) para distribuirlos en forma de aumentos del gasto corriente.

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También hubo episodios de exceso de gasto por sobre su nivel de equilibrio intertemporal que se transformaron luego, inevitablemente, en crisis de deuda y defaults.

Menos frecuentes han sido los momentos en los que la economía crece a tasas elevadas, mientras los ingresos salariales y el empleo lo hacen a tasas mucho más modestas.

Podemos intentar identificar algunos períodos relativamente cortos en la Argentina -más claramente a comienzos del siglo XX-, una etapa de tasas muy altas de inversión, pero en otros países podrían asociarse a períodos algo más extensos de recuperación tras episodios dramáticos de guerra.

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Podemos intentar identificar algunos períodos relativamente cortos en la Argentina -más claramente a comienzos del siglo XX-, una etapa de tasas muy altas de inversión

El tramo más extenso que se documenta es en el Reino Unido -y que no precisamente puede imputarse a la salida de una guerra- es el así llamado la “pausa de Engels”, que duró aproximadamente medio siglo entre 1790 y 1840.

Durante esos largos años, la productividad y la economía crecieron a tasas muy elevadas (para la historia previa), mientras los salarios se estancaron. Recién después de este período, en el que las tasas de retorno al capital y las inversiones fueron excepcionalmente altas, los salarios convergieron a crecer con la productividad.

Vista dividida de una fábrica: lado izquierdo oscuro con máquinas paradas, lado derecho brillante con trabajadores y maquinaria en funcionamiento, con chispas.
Después de un período en el que las tasas de retorno al capital y las inversiones fueron excepcionalmente altas, los salarios convergieron a crecer con la productividad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alguien podría pensar que lo que la Argentina experimenta en la actualidad -crecimiento económico con salarios estancados desde hace cerca de un año- tiene reminiscencias de una Engels’ pause, y que ello puede continuar así por algún tiempo, o incluso por bastante tiempo. Algo de eso hay, pero hay que tener en cuenta que conviven componentes estructurales y cíclicos, y que probablemente anticipan un escenario de “ajuste entre productividad e ingresos laborales” algo más corto.

A no desesperar: no serán 50 años, pero quizás esto se tome dos o tres años, o algo así. ¿Cuáles son los factores que llevarían a una “pausa” larga y cuáles pueden acortarla? El principal lastre viene del pasado: el país lleva 20 a 25 años de estancamiento de la productividad total factorial, y eso se compara con un mundo emergente y regional en el que esa tasa fue positiva y, en algunos casos, muy alta.

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El principal lastre viene del pasado: el país lleva 20 a 25 años de estancamiento de la productividad total factorial

Hacer el catch up requiere reestructurar y, por lo tanto, mucho capital, quiebras y tiempo. Pero ello no implica que volver a la productividad de fines de los ’90 tenga el premio mayor, tanto por el punto de partida como porque, además, ahora corremos con el desafío de pegar el salto a nuevas formas tecnológicas, IA y apertura al mundo mediante. La “puesta a punto”, por lo tanto, implica ahorrar (en sentido amplio) durante varios años.

Oficina moderna con empleados trabajando en computadoras, grandes pantallas mostrando gráficos y un panel digital en primer plano con alertas de ciberseguridad en español.
Ahora corremos con el desafío de pegar el salto a nuevas formas tecnológicas, IA y apertura al mundo mediante (Imagen Ilustrativa Infobae)

En lo coyuntural, es cierto, parte de la recuperación cíclica de la economía ya se ha dado (lo que implica que algo de productividad se recuperó), pero seguramente no toda a nivel sectorial. Por lo tanto, todavía hay margen en muchas actividades para crecer usando capacidad ociosa sin requerir mucho más empleo.

Una segunda pregunta es si, a partir de mejoras de productividad, nuestro sistema de relaciones laborales y jurídicas en general facilita o traba los procesos de ajuste cada vez que se enfrenta la necesidad de adaptarse a cambios de cualquier tipo.

Si la respuesta es que tenemos un régimen jurídico-laboral que es tanto o más flexible que el de nuestros competidores, entonces al catch up en productividad le habremos sumado una condición de flexibilidad que limita contingencias sobre los costos laborales.

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Hay margen en muchas actividades para crecer usando capacidad ociosa sin requerir mucho más empleo

Si, en cambio, la respuesta es “no estoy seguro todavía de un cambio en el régimen jurídico y laboral”, entonces la mejora del stock (subir productividad hasta la frontera de posibilidades) puede ser en parte compensada de manera negativa por amenazas sobre el flujo (incertidumbre sobre pasivos contingentes).

Lo anterior reúne cuestiones que pueden imponer una pausa más larga en los salarios medios, y naturalmente podemos agregar otros factores, como la interrupción de los procesos de inversión y crecimiento por cambios políticos hacia el distribucionismo que alteren el ritmo de catch up en productividad y nos lleven a otra secuencia de deterioro de productividad, como en décadas previas.

la tecnología, la apertura y nuestro pasado nos enseñan hacia donde debemos intentar ir esta vez (Foto: EFE)
la tecnología, la apertura y nuestro pasado nos enseñan hacia donde debemos intentar ir esta vez (Foto: EFE)

Pero hay también factores que pueden acortar los tiempos en que los salarios puedan mejorar con las ganancias de productividad. Entre ellos, el primero para destacar es la apertura de la economía argentina a grandes inversiones en minería metalífera y en hidrocarburos, así como el favorable cambio de políticas hacia la agricultura, que en conjunto ponen un piso al crecimiento agregado.

Si a ello se le suma un proceso sostenido de apertura y desregulación, políticas de equilibrio fiscal intertemporalmente sostenibles, y el hecho de que la población crece a tasas tan bajas (menos de 0,2% anual) que se aleja el temible escenario de una sobreoferta extraordinaria de trabajadores (alto desempleo), el tiempo de ajuste hacia un escenario de crecimiento de más sectores y mejores ingresos se acorta. En ese contexto pueden mejorar las expectativas, lo que a su vez permite traer al presente parte de los beneficios futuros.

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En suma, estas pocas líneas advierten sobre un proceso que requiere mejorar los retornos al capital por un tiempo, porque el pasado nos condena y lo que nos legaron nuestros “padres políticos” de los últimos 80 años es una economía de productividad mediocre, inestable e insostenible. Salir de ello nos lleva, nos guste o no, a un período del tipo que caracterizó a la Engels’ pause, aunque no tan dramático, porque la tecnología, la apertura y nuestro pasado nos enseñan hacia donde debemos intentar ir esta vez.

El autor es Director y Economista Jefe de FIEL. Esta nota se publicó en Indicadores de Coyuntura 686 de FIEL



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ECONOMIA

El “efecto Lula” sigue pegando en Argentina: los bonos sintieron el impacto, pero el tipo de cambio aguantó

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La fuerte caída del mercado brasileño tras la sorpresiva victoria de Lula Da Silva en el balotaje del domingo sigue pasando factura también a los activos argentinos. Luego de tres jornadas queda claro que el efecto negativo se sintió mucho más sobre los bonos en dólares y por consiguiente el riesgo país que en el tipo de cambio.

Un informe de Delphos Investment resaltó que “con el GD35 rindiendo 10,8% anual en dólares, la deuda soberana argentina continúa operando con tasas superiores a las de comparables de igual o peor calificación crediticia, como Ecuador, Egipto y Bolivia”.

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El riesgo país viene reflejando la debilidad de los bonos. Ayer rebotó más de 2% y finalizó en 763 puntos básicos. La deuda argentina viene sufriendo un contexto internacional más adverso, marcado por subas de tasas en Estados Unidos y el aumento del precio del petróleo. Ahora se agregó el “efecto Lula”.

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Pero en realidad los bonos ya venían golpeados de antes. Aunque todavía falta un año los inversores se ponen más cautelosos de cara a las elecciones presidenciales. La victoria de Lula en Brasil también aumentó el nerviosismo sobre un posible regreso del populismo a la Argentina entre los inversores.

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El informe de Delphos advirtió que el aumento del riesgo país se produce a pesar de que Argentina tiene mejores fundamentos fiscales que Brasil. “En los últimos 12 meses, Brasil registró un déficit primario del 0,62% del PBI y un déficit financiero del 9,48%, frente a superávits del 1,4% y 0,1% en Argentina, respectivamente. Esto implica un gasto en intereses de 8,9% del PBI en Brasil, frente al 1,3% en Argentina”, explicaron.

“Consideramos —agregaron en Delphos— que existe margen para una compresión de spreads, aunque el riesgo electoral continúa siendo uno de los principales factores a monitorear.”

El tipo de cambio tuvo un comportamiento mucho más estable. Se trata de un importante test, porque el impacto de lo sucedido en Brasil resultó significativo, bastante parecido a un “shock externo”.

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Sin embargo, la cotización del dólar oficial subió apenas 10 pesos en estos tres días. El único costo que hubo que pagar es un leve aumento de la brecha cambiaria, que pasó a niveles cercanos al 7,5%, reflejando una mayor presión dolarizadora por parte de público y empresas.

El Tesoro habría vendido cerca de USD 100 millones el lunes para amortiguar la tendencia al alza del dólar, pero entre martes y miércoles habría recomprado al menos una parte. Y aún así el nivel de intervención para evitar saltos mayores del mercado cambiario fue mínimo. El nivel de reservas, de hecho, se mantuvo en niveles de USD 50.600 millones. Además el FMI comprometió un nuevo desembolso de USD 900 millones que también fortalecerá las reservas.

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El equipo económico se mantiene, por otra parte, muy cuidadoso en materia monetaria y evitar que se produzcan excesos de liquidez en el mercado. Controlando la cantidad de pesos logra que no haya presión excesiva sobre el tipo de cambio. Lo sucedido en los últimos días refleja que la estrategia está funcionando.

El excandidato presidencial Flavio Bolsonar (EFE/ Andre Borges)

En la licitación de bonos de ayer, el Tesoro continuó sin expandir la cantidad de pesos. Es más, absorbió liquidez porque la refinanciación (o “rollover” en la jerga financiera) fue de 105%. Esto significa que colocó más deuda de la que vencía, quitando pesos del mercado.

“El Tesoro superó una prueba exigente de vencimientos por casi 11 billones de pesos al adjudicar un valor efectivo total de 11,56 billones”, indicaron desde Puente.

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“El resultado —agregaron— le permitió cumplir holgadamente con su programa de refinanciación sin tensionar la liquidez del sistema ni recurrir a sus depósitos en el Banco Central, en un contexto donde las condiciones de corto plazo se mantenían normalizadas pero con la curva larga de pesos todavía bajo cautela”.

La estrategia oficial volvió a apoyarse en extender vencimientos hacia el próximo mandato presidencial, aunque convalidando la preferencia de los inversores por plazos más cortos e instrumentos de cobertura indexada.

El grueso de la colocación se concentró en la nueva LECAP a febrero de 2027 y en el tramo dual CER/TAMAR a 2028, lo que ratifica que, en un clima donde el mercado se muestra más selectivo respecto al riesgo post-2027, la diversificación del menú contribuyó a alcanzar el objetivo de refinanciar los pasivos sin presionar las tasas en el mercado secundario.

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ECONOMIA

La City alerta que el Gobierno tiene menos dólares de lo que dice para frenar una corrida

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El verdadero límite para enfrentar crisis cambiarias depende de la liquidez disponible y del acceso real a herramientas en poder del sector oficial


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Puntos importantes

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El Gobierno estima un margen de intervención ante una corrida cambiaria, pero analistas advierten que las cifras oficiales incluyen activos de distinta liquidez y disponibilidad, no solo dólares líquidos.
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La capacidad de fuego real, calculada en unos u$s25.000 millones, depende de completar compras de divisas, la activación de swaps y la refinanciación de vencimientos, factores inciertos y condicionados.
Checkbox Checked
Más allá de los montos totales, la efectividad del respaldo frente a presiones dependerá estrictamente de la confianza económica, el flujo de divisas del agro y los costos sobre tasas y actividad.

Qué incluye la cuenta de u$s125.000 millones de Milei

  • u$s40.000 millones correspondientes a los acuerdos con China y Estados Unidos
  • u$s25.000 millones de vencimientos de 2027 con fuentes de financiamiento previstas
  • u$s20.000 millones de compras de divisas
  • u$s15.000 millones de intervención en futuros
  • Otros u$s25.000 millones asociados al superávit comercial y a distintos ingresos de dólares

Los swaps: cuánto se puede utilizar y bajo qué condiciones

Las compras del BCRA y los dólares que ya tienen destino

Cómo llega Comafi al margen de u$s25.000 millones

Por qué Bavsa estima una capacidad de u$s60.000 millones

El superávit comercial tampoco equivale a reservas disponibles

Más herramientas, pero con costos para las tasas y la actividad



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ECONOMIA

Las pymes industriales acumulan 14 trimestres de caída y una de cada siete enfrenta embargos de ARCA

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La industria manufacturera pyme acumuló 14 trimestres consecutivos de caída interanual, con un retroceso de 11,9% en la producción durante el tercer trimestre de 2026. Un relevamiento de la Fundación Observatorio Pyme también registró una baja de 5,6% en el empleo y advirtió sobre una mayor presión financiera para las firmas. “La industria pyme atraviesa un escenario de creciente tensión financiera con una de cada siete empresas alcanzadas por embargos de ARCA”, indicó la entidad. La encuesta fue realizada entre el 28 de septiembre y el 16 de octubre sobre una muestra de 400 compañías manufactureras de todo el país.

La actividad de las pymes industriales descendió 11,9% respecto del mismo período del año anterior y 4,7% en comparación con el segundo trimestre. Con ese resultado, el sector acentuó su evolución en terreno negativo. “La producción y el empleo pyme industrial consolidaron su sesgo contractivo con 14 trimestres consecutivos en baja interanual”, señaló la Fundación Observatorio Pyme. Según el informe, la persistencia de esa tendencia se combina con indicadores de expectativas que todavía no anticipan una recuperación próxima.

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infografia

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El Índice Anticipatorio del Ciclo de Actividad Pyme (PMI) se mantuvo en 44 puntos, mientras que el Índice de Confianza Empresarial (ICE) cayó a 40. Ambos registros permanecen por debajo de los 50 puntos, umbral que el Observatorio Pyme usa para distinguir expectativas pesimistas de las optimistas.

Caída del empleo

La contracción de la producción tuvo correlato en el mercado laboral del sector. La cantidad de trabajadores en las pymes industriales bajó 5,6 % frente al tercer trimestre de 2025 y 1,8% en la comparación trimestral, de acuerdo con la encuesta de la Fundación Observatorio Pyme.

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La debilidad de la demanda interna aparece como la principal limitación para esas compañías. “Ocho de cada diez industrias pyme presentan a la debilidad de la demanda interna como la principal preocupación, por tercer relevamiento consecutivo”, indicó la entidad.

A ese factor se suman “la suba de costos de las materias primas, el retraso de pago de los clientes, el costo salarial y la competencia de productos importados”. El costo laboral fue el problema que más aumentó su incidencia en el trimestre, al pasar de 45% a 56% de las respuestas. Además, tres de cada cuatro empresas afirmaron que sus costos subieron por encima de sus precios de venta.

El 15 % de las empresas recibió embargos de ARCA

En el marco de esa contracción, una de cada siete pymes industriales fue alcanzada por embargos de ARCA. El porcentaje llegó al 15% del total relevado y ascendió al 18% entre las firmas más pequeñas. Las empresas consultadas asociaron esas medidas, principalmente, con atrasos en obligaciones corrientes —IVA, Ganancias y contribuciones patronales— y con la pérdida de vigencia de planes de pago.

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Un operario sostiene un documento frente a un brazo robótico que suelda piezas metálicas durante los procesos de automatización industrial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El informe también señaló la rapidez de las comunicaciones de ARCA posteriores al vencimiento impositivo. “La notificación fue dentro de los 30 días para el 70 % de las empresas embargadas”, precisó la Fundación Observatorio Pyme.

Tensión en la cadena de pagos

Casi la mitad de las empresas relevadas informó que debió extender los plazos de cobro a sus clientes. El promedio alcanzó los 49 días, diez más que en 2025, una demora que añadió tensión a la cadena de pagos en un contexto de menores ventas y mayores costos.

La entidad vinculó la extensión de los cobros con las dificultades financieras que enfrentan las compañías. Pese a ese escenario, un tercio de los industriales pyme consideró que es un buen momento para invertir en maquinaria y equipos.

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El universo relevado por el Observatorio Pyme comprende unas 16.000 pymes manufactureras argentinas, con dotaciones de entre 10 y 250 empleados. Según la Fundación, esas empresas generan más de 560.000 puestos de trabajo formales.

industria metalúrgica,España

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