ECONOMIA
El lado B de la inversión en publicidad en los partidos y el extra de la pausa de hidratación

Las cifras que se manejan en los pasillos de las principales agencias de medios y en las gerencias comerciales de los canales de televisión locales e internacionales marean a cualquiera. A horas del cierre de la Copa del Mundo 2026, el mercado publicitario global y el argentino terminan de procesar los números de un evento que reconfiguró los presupuestos de marketing.
En televisión, el tiempo es oro, pero durante los 90 minutos en los que se define el trofeo más codiciado del planeta, esa frase deja de ser una metáfora para convertirse en una realidad contable brutal: un solo segundo al aire puede costar lo mismo que un departamento de dos ambientes en Buenos Aires.
¿Cómo se negocia el segundo de tanda en el evento más visto del planeta? ¿Cuáles son las estrategias de las empresas locales para no quedar afuera del prime time definitivo y cómo impactó el fenómeno de las «pausas de hidratación» en la facturación?
Cuánto costó el segundo de publicidad en la final del Mundial
En la televisión abierta local, la tarifa de lista para los partidos definitorios de la Selección Argentina tocó techos históricos. Fuentes del sector comercial de las señales líderes confirman que el segundo de publicidad en vivo para la final cotizó en torno a los $23.000.000 de pesos netos. Bajo esta ecuación lineal, un comercial tradicional de 30 segundos ascendió a la impactante cifra de $690 millones de pesos.
Sin embargo, en el mundo del marketing real, nadie cae a la ventanilla de un canal con una valija de pesos a comprar un segundo aislado. La dinámica es mucho más compleja y corporativa.
«Ninguna marca grande paga la tarifa de lista pura del segundo para la final porque la compra de espacios en un Mundial se planifica con un año de anticipación«, explica Santiago Martínez de Hoz, director de Estrategia en una de las principales agencias de medios que opera en el barrio de Palermo.
«El segundo a 23 millones es la referencia de cartel. El negocio real se mueve a través de las preventas anuales y los grandes acuerdos de patrocinio. Los canales empaquetan los partidos de primera fase, octavos, cuartos y te meten la final como la frutilla del postre. Si querés estar en el partido definitivo, tuviste que haber financiado la transmisión desde el debut en fase de grupos».
Los presupuestos globales que dejaron afuera a las marcas medianas
Si los números locales impactan, cruzar la frontera y analizar el mercado norteamericano (Fox y Telemundo) expone una escala directamente de ciencia ficción. En los Estados Unidos, el bloque de 30 segundos para la final del Mundial superó la barrera de los 2 millones de dólares, lo que equivale a casi u$s66.600 por cada parpadeo de la pantalla.
La gran barrera para las marcas medianas no fue solo el precio por segundo, sino el piso de entrada que exigieron las cadenas internacionales.
«Fox implementó una política de exclusividad muy agresiva para este torneo», comenta Mariano González Vignoli, consultor argentino de marketing deportivo radicado en Miami. «No podías comprar una tanda suelta para la final. Si tu marca quería figurar en el partido decisivo, el ‘fee’ mínimo de ingreso a los paquetes globales arrancaba en los 25 millones de dólares«.
«Esto dejó el espacio exclusivamente en manos de las multinacionales tradicionales de la categoría ‘Automotriz’, ‘Bebidas’ y ‘Fintech’. Para el resto, el segundo de la final fue un lujo prohibitivo».
Para las empresas argentinas, el desafío no fue solo presupuestario, sino logístico y cambiario. Las marcas de consumo masivo, electrodomésticos y plataformas de delivery locales tuvieron que hacer malabares para justificar semejante nivel de erogación en un contexto de alta competencia y optimización extrema de recursos.
Guillermo Oliveto, especialista en consumo y director de la Consultora W, analiza el retorno de inversión (ROI) de este tipo de apuestas: «El Mundial sigue siendo el único evento capaz de garantizar una audiencia unificada y masiva en simultáneo, algo que las redes sociales o el streaming fragmentado no pueden dar. Para una primera marca, no estar en la final del Mundial es cederle el liderazgo psicológico del mercado a tu competidor directo».
«Se paga el segundo caro no solo para vender más producto el lunes siguiente, sino para construir valor de marca a largo plazo. Es una declaración de poderío», agrega.
Desde el lado de los anunciantes, los directores de marketing confiesan la presión que se vive en las semanas previas. Florencia Rossi, gerenta de marketing de una reconocida firma de electrodomésticos que pautó durante las transmisiones locales, detalla la cocina de las negociaciones:
«El nivel de stress es total. Destinás un porcentaje altísimo del presupuesto publicitario del segundo semestre a unos pocos minutos de televisión. Sabés que el segundo te cuesta millones, por lo que el comercial no puede fallar, no puede ser tibio y no puede tener errores técnicos. Además, en Argentina negociás contratos con cláusulas variables: el precio del espacio cambia sustancialmente si la Selección llega a la final o si queda eliminada en instancias previas. El riesgo es parte del juego».
El nuevo negocio millonario de las pausas de hidratación
Una de las grandes novedades comerciales que dejó este torneo fue la consolidación y explotación comercial sistemática de las pausas de hidratación (cool down breaks). Introducidas originalmente por cuestiones climáticas y de salud para los futbolistas, las cadenas de televisión descubrieron en estos tres minutos de bache a mitad de cada tiempo una mina de oro.
A diferencia de las tandas tradicionales, donde el espectador aprovecha para levantarse del sillón o mirar el teléfono, las pausas de hidratación mantienen la pantalla partida o muestran placas auspiciantes mientras los jugadores siguen en la cancha tomando agua y recibiendo indicaciones técnicas. El nivel de atención del televidente es total.
Los números que generaron estas pausas técnicas fueron:
- El valor del entretiempo vs. la pausa técnica: Los bloques de 30 segundos en estas pausas cotizaron entre u$s200.000 y u$s750.000 a nivel internacional según la instancia del partido
- El atractivo local: En la televisión argentina, este formato permitió a marcas con presupuestos más acotados meter un «chivo» o una placa de 10 segundos con un costo por segundo un 30% menor al de la tanda tradicional del entretiempo, pero con un nivel de efectividad y sintonía altísimo
Al cierre del balance global, el lado B de la inversión surge de la respuesta de las agencias y las marcas es unánime: sí, vale la pena. A pesar de los costos prohibitivos y de las exigencias comerciales de los canales para vender paquetes cerrados en lugar de segundos libres, la final del Mundial demostró que la televisión abierta conserva su corona de máxima amplificadora cuando el fútbol paraliza al país.
El segundo de publicidad a 23 millones de pesos o a miles de dólares en el exterior no es solo una métrica de tiempo en pantalla; es el precio que las marcas están dispuestas a pagar por formar parte de la memoria emotiva de millones de espectadores. En el negocio del deporte rey, el último segundo de la final siempre se paga a precio de oro, y las marcas ya están empezando a ahorrar para el próximo ciclo mundialista.
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ECONOMIA
“Hay dos economías, no dos velocidades”: el diágnóstico de un experto en finanzas y las luces de alarma de cara al 2027

Aunque con una expectativa de inflación en descenso y mejores ingresos de dólares por las exportaciones, la actividad económica aparece como el principal frente de preocupación para 2027. El economista Leonardo Anzalone, del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC), alertó por el desempeño de la industria y el comercio, dos sectores vinculados con la creación de empleo.
Durante una entrevista con Infobae en Vivo, Anzalone analizó las perspectivas de la economía argentina para el próximo año, a la espera de las definiciones que pueda contener el proyecto de Presupuesto 2027. Su mirada combinó una previsión de menor inflación con advertencias por la evolución de la actividad, el desempleo y la distancia entre los sectores exportadores y aquellos que dependen del mercado interno.
El analista cuestionó la descripción de una economía “a dos velocidades”, una fórmula que suele usarse para explicar la diferencia entre los rubros que crecen y los que permanecen estancados o retroceden. Según planteó, la separación es más profunda y responde a la coexistencia de dos dinámicas económicas distintas.
“Nosotros creemos que no. Nosotros creemos que hay dos economías, no dos velocidades”, afirmó Anzalone.
Qué pasará con la inflación
Con respecto a la inflación, el economista señaló que, si no surge un shock externo de magnitud, puede continuar con una tendencia descendente durante 2027. No anticipó una desaceleración hasta niveles mínimos, pero sí una baja respecto de los registros actuales.
“Vemos una inflación que va a seguir un sendero de descenso”, sostuvo. Luego precisó su estimación: “Entre el 15% y el 20%”, en referencia a una proyección anual.
Anzalone explicó que los datos mensuales pueden mostrar variaciones, con períodos de subas y otros de bajas, pero consideró que la tendencia general se mantendrá hacia la desaceleración.
La evolución de los precios, de todos modos, no fue el principal factor de preocupación que mencionó durante la entrevista. Anzalone puso el foco en la actividad económica y en el margen que el Gobierno esté dispuesto a otorgar para impulsar el mercado interno, aun si esa decisión implica resignar parte de la baja inflacionaria. “No vemos tan convencido al Gobierno de querer sacrificar algunos puntitos de inflación en cambio de que mejore la actividad”, dijo.
La referencia adquiere relevancia ante un año electoral. Anzalone señaló que los gobiernos suelen dar mayor impulso a la actividad durante esos períodos, aunque no observó esa disposición de manera clara en el escenario que analizó para 2027.
La actividad económica, el punto débil
Para el economista del Cepec, el nivel de actividad representa “el punto débil del modelo”. Su diagnóstico se concentró en la diferencia entre los rubros que reciben impulso de las exportaciones y aquellos que dependen en mayor medida del consumo, la producción y el comercio interno.
Anzalone agrupó en un primer bloque al agro, la minería y el petróleo. Según señaló, esas actividades traccionan con fuerza. En un segundo grupo ubicó a la industria y el comercio, sectores que, en su análisis, siguen una dirección opuesta y concentran una parte relevante de la generación de puestos de trabajo.
“Una economía que tracciona muy fuerte, minería, petróleo, el agro, y otra economía que va diametralmente opuesta a esa, que es la que genera empleo: la industria, el comercio”, afirmó.
La distinción entre ambas realidades ocupa el centro de su advertencia para el próximo año. Mientras los sectores vinculados con la producción de energía, minerales y productos agrícolas pueden recibir ingresos adicionales por las exportaciones, la industria y el comercio atraviesan un escenario diferente.
El economista consideró que esa distancia debe reducirse. “Eso necesitamos que de alguna manera empiece a emparejarse, porque si no vas a seguir teniendo problemas de desempleo”, sostuvo.

Anzalone vinculó el desempeño de esos sectores con la capacidad de sostener los programas de estabilización. “Cuando a vos te aumenta el desempleo, y vamos a conocer los datos de pobreza, ayer se estuvo diciendo algo, con aumento, bueno, eso es lo que nos preocupa”, expresó.
Más dólares por la soja y el petróleo
Durante la entrevista, Anzalone también se refirió al efecto de los precios internacionales sobre la economía argentina. Indicó que la suba del petróleo y de la soja puede elevar el ingreso de dólares, un factor que consideró necesario para las cuentas externas y fiscales.
Como ejemplo, señaló que antes del conflicto en Medio Oriente el barril de petróleo cotizaba en torno a 60 o 62 dólares, mientras que hoy alcanza los 107 dólares. También comparó una soja cercana a 500 dólares con otra en torno a 400 dólares. “Eso representa un ingreso de dólares super importante”, afirmó sobre el precio del petróleo.
Según Anzalone, esos valores pueden beneficiar las cuentas fiscales y a las provincias que perciben recursos por regalías petroleras. En el caso de los productos agrícolas, el incremento de los precios internacionales también puede mejorar el flujo de divisas que recibe la Argentina.
El economista planteó, sin embargo, que el movimiento de las materias primas presenta efectos contrapuestos. El ingreso adicional de dólares puede favorecer a los sectores exportadores, pero el aumento de los precios internacionales también puede trasladarse a la inflación.
El impacto del contexto financiero externo
Anzalone mencionó además el contexto internacional y el posible impacto de una suba de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos. Según explicó, un aumento de ese costo financiero puede afectar el acceso al crédito de la Argentina y de los proyectos que requieren inversión externa.
El economista afirmó que una eventual suba de tasas tendría consecuencias en todo el mundo. Para la Argentina, el problema se amplía por el nivel de riesgo país. Si los responsables de la política económica buscaran financiamiento en el exterior para afrontar vencimientos, ese dinero sería más caro. “Argentina todavía tiene un riesgo país muy alto”, señaló.
Respecto de las inversiones en sectores como Vaca Muerta, la minería y otros proyectos vinculados con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), Anzalone sostuvo que la evaluación debe hacerse caso por caso. Reconoció que el costo financiero puede representar una dificultad, aunque indicó que las compañías petroleras y mineras cuentan, en general, con capacidad para sostener inversiones.
El analista también relativizó el volumen de capitales que llegó al país. “Tampoco es que llegaron muchas inversiones. La formación bruta de capital, como decimos los economistas, en Argentina es la menor de Latinoamérica”, afirmó.
Mirá la entrevista completa a Leonardo Anzalone
ECONOMIA
Así es el auto eléctrico del futuro que busca revolucionar los viajes de larga distancia

En tiempos donde la eficiencia es clave para el éxito o el fracaso de cualquier proceso, Volkswagen presentó en Alemania el Mission Efficiency, un prototipo eléctrico que apunta a llevar la reducción de la resistencia al avance al límite.
Este vehículo tiene un coeficiente aerodinámico de 0,158 cx y una batería de 54,9 kWh útiles, lo que le permitió recorrer 1.278,36 kilómetros entre Wolfsburg y Viena con una sola carga y aún así conservar algo de autonomía al llegar a destino.
Con este modelo, la marca busca demostrar que la autonomía de un auto eléctrico no depende únicamente del tamaño de su batería, carrera tras la que corren la mayoría de los fabricantes. Por el contrario, esa variable está también determinada por la energía que el vehículo requiere para desplazarse, una demanda que aumenta frente a la resistencia del aire, el contacto de los neumáticos con el asfalto y las pérdidas internas por sus componentes mecánicos.

El Mission Efficiency fue construido sobre la plataforma MEB+ y comparte elementos de propulsión con el futuro ID. Polo de Volkswagen. A diferencia de otros prototipos orientados a los récords, no incorpora una batería de capacidad extraordinaria ni una mecánica inédita: su propuesta se concentra en la forma de la carrocería, el peso y la reducción de pérdidas energéticas.
El aire define buena parte del consumo en ruta
La resistencia aerodinámica crece a medida que aumenta la velocidad. Por eso, un auto eléctrico que circula en ruta necesita destinar una proporción cada vez mayor de la energía de la batería para atravesar la barrera invisible del aire. El diseño de baja resistencia reduce esa demanda y permite extender la autonomía sin sumar capacidad al paquete de baterías, que al mismo tiempo le suma peso a los automóviles.
El coeficiente aerodinámico de 0,158 del Mission Efficiency es una cifra que Volkswagen presentó como récord para un vehículo homologado para circular por la vía pública. Además de su silueta, el autio tiene una superficie frontal de 2,08 metros cuadrados, otro factor que contribuye a disminuir el arrastre.
La carrocería es baja y alargada, con perfil de gota de agua y una zona trasera más angosta, solución conocida como boat tail por su similitud con la popa de las embarcaciones a vela. El objetivo es que el flujo de aire se mantenga adherido a la carrocería durante más tiempo y se separe con menos turbulencias al final del vehículo.

La parte inferior de la carrocería está cubierta casi por completo, las ventanillas no tienen marco, las manijas de las puertas están integradas al perfil de los paneles y las ruedas traseras están parcialmente carenadas. En el frente, tres compuertas activas regulan el ingreso de aire de refrigeración según la necesidad del sistema, aunque cuando están cerradas es cuando el modelo alcanza su mejor resultado aerodinámico.
Las ruedas y los neumáticos también reducen las pérdidas
La eficiencia no se define únicamente en la carrocería. Volkswagen trabajó sobre la resistencia a la rodadura, es decir, la energía que se pierde en el contacto entre los neumáticos y el pavimento, y sobre las turbulencias que se forman alrededor de las ruedas.
El concept utiliza deflectores desarrollados para evitar que el aire ingrese en exceso a las llantas. Las ruedas traseras, en tanto, quedan cubiertas para favorecer la continuidad del flujo, mientras que los pasarruedas delanteros se ajustaron al contorno de los neumáticos.
Según la información divulgada por la compañía, las ruedas pueden representar entre 25% y 30% de la resistencia aerodinámica total de un automóvil.

Una batería para recorrer 1.278 kilómetros
Volkswagen sometió al prototipo a un recorrido entre Wolfsburg, Poznan, Olomouc y Viena. La ruta cubrió 1.278,36 kilómetros, con una velocidad media de 67,72 km/h y una máxima de 138 km/h. El consumo registrado fue de 6,89 kWh cada 100 kilómetros, sin contar las pérdidas de recarga, y de 7,51 kWh/100 km al incorporarlas a la medición.
Pero lo más curioso fue comprobar que al terminar el trayecto, la batería todavía disponía de energía equivalente a 164 kilómetros de alcance. La prueba permitió estimar una autonomía teórica superior a 1.400 kilómetros bajo condiciones similares, aunque esa cifra no equivale a una homologación de uso habitual ni garantiza el mismo resultado en otros recorridos, temperaturas o velocidades.
En una prueba de consumo controlada, sobre terreno llano, a 68 km/h y con el climatizador y otros sistemas auxiliares desconectados, condiciones extremas no habituales en el uso de un vehículo, el modelo requirió 6,48 kWh cada 100 kilómetros. El motor eléctrico delantero ofrece 99 kW, equivalentes a 135 CV, y se combina con una transmisión de una sola velocidad.
Volkswagen indicó que, por encima de 80 km/h, el Mission Efficiency consume más de 30% menos energía que un ID. Polo, y a 140 km/h, su gasto sería similar al de ese modelo a 100 km/h, de acuerdo con la comparación difundida por la empresa. Toda una prueba del efecto del aire a medida que aumenta la velocidad.

El Mission Efficiency no tiene producción confirmada
El Mission Efficiency tiene configuración 2+2 plazas interiores, una capacidad de carga de 481 litros y los asientos traseros admiten pasajeros de hasta 1,60 metros de altura.
Para reducir masa y consumo de accesorios, el interior prescinde de una pantalla central convencional. El conductor puede utilizar un teléfono o una tablet como sistema de información y entretenimiento, mientras que el equipo de audio se resuelve con un parlante Bluetooth portátil. Un recolector solar de 370 vatios, integrado en el techo y el portón trasero, alimenta sistemas auxiliares y podría aportar hasta 30 kilómetros diarios de alcance en condiciones favorables.
El Instituto de Récords de Alemania certificó al Mission Efficiency en la categoría de vehículo eléctrico cercano a producción, de cuatro plazas y uso cotidiano. Sin embargo, Volkswagen no anunció su fabricación en serie ni una fecha de llegada a los concesionarios. Por ahora, el prototipo funciona como una demostración de tecnologías que podrían trasladarse a futuros eléctricos de la marca.
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