POLITICA
Escala la pelea entre Victoria Villarruel y Patricia Bullrich en el Senado con una denuncia por amenazas a un asesor

La relación entre la vicepresidenta, Victoria Villarruel, y la jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich (Capital), estalló por los aires durante la semana pasada y ambas dirigentes entraron ahora en una guerra política sin cuartel de final abierto y con consecuencias que nadie se anima a predecir.
La pelea escaló a tal punto que en las últimas horas del viernes Mario “Pato” Russo, el principal asesor político de la vicepresidenta, fue denunciado por amenazas ante la justicia por Cristian Larsen, secretario parlamentario del bloque oficialista y miembro del círculo de colaboradores más cercanos de la senadora libertaria.
La denuncia quedó en manos del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, que dispuso que se le implante una custodia a Larsen durante un mes y mientras desarrolle sus funciones en el palacio legislativo. El magistrado es quien tiene a su cargo la causa por supuesta estafa con la criptomoneda $LIBRA y tomó la polémica decisión de apartar a los querellantes del expediente pocos días después de que su esposa, Ana María Juan, recibiera el acuerdo del Senado para ser jueza federal de Hurlingham.
La relación entre Villarruel y Bullrich nunca fue buena, sobre todo desde que la presidenta del Senado fue declarada enemiga pública del Gobierno por el propio Javier Milei y su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Tras algunas declaraciones de alto voltaje por parte de Bullrich contra Villarruel previo a la llegada de la exministra al Senado, la tensión menguó luego de algunos encuentros cara a cara que terminaron dejando en claro que nunca serían amigas, pero que sí podían establecer un pacto de convivencia pacífica en el Senado en tren de impulsar los proyectos oficialistas.
Sin embargo, volvieron a rugir los cañones de guerra cuando, la misma tarde en la que la Argentina le ganó a Inglaterra y se clasificó para la final del Mundial de Fútbol, se filtraron a la prensa los detalles de un fuerte cruce de opiniones sostenido entre ambas mujeres con el proyecto de ley de extranjerización de tierras como telón de fondo.
A Villarruel no le queda ninguna duda de que fue Bullrich quien filtró con pelos y señales la conversación, en una maniobra que la tomó por sorpresa y que califica de baja estofa.
Para la vicepresidenta, la jugada implicó una ruptura de la confianza de tal magnitud que marcará un antes y un después de su relación con la senadora. Por lo pronto, el diálogo quedó absolutamente cortado tras la escandalosa difusión del diálogo privado.
Del lado de la jefa de la bancada libertaria negaron ser los responsables de que el diálogo llegara a la prensa, pero reconocieron que la conversación, completa y sin edición alguna, fue divulgada en un chat con senadores del bloque de La Libertad Avanza.
“Hacer eso y entregárselo a los periodistas es casi lo mismo”, reconoció un senador oficialista que conoce la afición de algunos de sus compañeros de bloque por congraciarse con el periodismo.
Como contrapartida, el mismo legislador se quejó por la insistencia con la que Villarruel se preocupó por argumentar en contra del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, enviándole a los senadores mensajes con fuertes críticas al Gobierno.
Molesta, Villarruel acusó a Bullrich por el incidente en una de sus ya características respuestas a una crítica a su persona en la red social X. “Yo no filtro conversaciones privadas. Menos las pongo en grupos de chats o llamo a periodistas para hacer notas. Esos son métodos usuales de la casta”, sentenció.
Al día siguiente, vino la respuesta de Bullrich. “Millones de argentinos nos votaron para transformar la Argentina. El que llegó con este proyecto y está dispuesto a defenderlo, debería dar un paso al costado”, se pronunció la senadora en clara alusión a la postura cada vez más opositora adoptada por Villarruel.
Chispazos previos
La tensión entre ambas dirigentes venía aumentando en los últimos días, aunque se mantenía en sordina, como consecuencia de algunas decisiones adoptadas por Villarruel que Bullrich consideraba intencionales y con el fin de provocar daño al oficialismo.
Uno de los temas que generó cortocircuitos fue la demora de la vicepresidenta en definir cuáles serían las comisiones que intervendrán en el debate del proyecto de ley de Super RIGI, una de las tantas prioridades legislativas de la Casa Rosada.
La iniciativa fue aprobada por la Cámara de Diputados el 25 de junio. La vicepresidenta recién decidió el lunes de la semana pasada el giro a las comisiones de Presupuesto, de Economía Nacional y de Legislación General del texto que, sostiene el Gobierno, ayudará a generar inversiones.
Otro foco de tensión fue el enojo que generó, ya no solo en el oficialismo, la decisión de la vicepresidenta de ponerle un punto final a la costumbre adoptada por los bloques de reemplazar a los miembros de comisión con el único fin de garantizar que tengan quórum. La práctica viola el Reglamento de la Cámara, que establece que los senadores duran en las comisiones por el término de dos años.
El kirchnerismo hizo de esta práctica algo común y todos los oficialismos la han mantenido a lo largo de la última década sin sonrojarse. Lo que comenzó como una excepción, para reemplazar a un legislador con problemas de salud o que por algún imponderable no podía llegar a la Cámara alta, terminó convirtiéndose en la norma para que las comisiones siempre tengan quórum y los senadores puedan faltar a su responsabilidad sin costo alguno; total, siempre hay un compañero a mano para reemplazarlo.
Tras varias semanas en las que se llegaron a redactar decretos con cinco y hasta seis cambios en una comisión de 17 integrantes, la vicepresidenta decidió tomar el toro por las astas y anunció que no iba a firmar más reemplazos.
Esto provocó la queja de varios senadores, que pretendían recuperar los lugares que habían perdido. Le jefa del bloque libertario tuvo a su cargo trasladar la molestia y logró, en una reunión celebrada hace diez días atrás, que Villarruel se comprometiera a firmar un decreto restableciendo las comisiones a su integración inicial. Fue la última vez que Bullrich y Villarruel se pusieron de acuerdo en algo. El ultimo miércoles, ese equilibrio estallo por los aires.
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POLITICA
Le arrojaron un botellazo a Javier Milei y lastimaron a un custodio durante la asunción

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Minutos después de jurar en el Congreso de la Nación y dar su primer discurso, Javier Milei se subió a un auto descapotable para ir hacia la Casa Rosada. En ese traslado -a bordo de un Mercedes-Benz CLK Cabriolet- una persona del público tiró una botella de vidrio como proyectil, que pasó a pocos centímetros de la cabeza del Presidente. En el trayecto hacia la casa de gobierno, iba acompañado por su hermana Karina, con quien saludaba a la multitud que se había congregado para ver al nuevo mandatario.
La agresión quedó registrada por las cámaras de seguridad de la ciudad de Buenos Aires y eso permitió identificar al agresor: se trata de Gastón Ariel Mercanzini, argentino, exfuncionario de la municipalidad de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.
La causa quedó en manos del juez federal Ariel Lijo, que fue consultado esta mañana por el hecho. Trabaja en la investigación la división Orden Constitucional, de la Policía Federal Argentina (PFA). El fiscal es Carlos Rívolo.
Ayer, la situación pasó inadvertida por la mayoría de los testigos, pero los usuarios de las redes detectaron el detalle de la botella volando a centímetros del Presidente y las imágenes no han parado de replicarse. Las cámaras de los militantes registraron el proyectil de vidrio que parte de una pequeña multitud y termina impactando en la cabeza de uno de los custodios que circulaba junto al vehículo. El hombre, tal como capturó , tuvo que retirarse a un costado mientras la caravana continuaba su trayecto de poco más de 2 kilómetros. La víctima sufrió un corte menor y fue atendido en la Casa Rosada misma por los médicos.
Minutos después del hecho fue cuando Milei pidió frenar el descapotable para saludar a la gente. Los custodios, de manera rápida, se pusieron alertas, corrieron tras él y lo rodearon permitiendo que se acercara a extender su mano a algunos de los manifestantes. La escena se repitió cuando llegó a destino y se bajó para saludar a un perro golden retriever que se había alejado de su dueña, quien luego pasó la custodia para recuperarlo.

Al llegar a la Casa Rosada, Milei recibió a dirigentes de todo el mundo, como los presidentes de Ucrania, Volodimir Zelensky; de Paraguay, Santiago Peña; de Chile, Gabriel Boric; de Uruguay, Luis Lacalle Pou, y de Ecuador, Daniel Novoa. También estuvo presente el rey de España, Felipe VI, el exmandatario brasileño, Jair Bolsonaro; y otros representantes de distintos países.
Seis horas después de recibir los atributos de mando, los nueve ministros y el jefe de todos ellos, Nicolás Posse, prestaron su juramento en una ceremonia en el Salón Blanco de Casa Rosada. El evento estuvo rodeado de polémica, ya que la transmisión fue por sistema cerrado y no permitieron el ingreso de periodistas acreditados. Este hecho es inédito, ya que se trata de un acto público y fue el primero en no transmitirse.
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POLITICA
Tras el recibimiento a la Selección, el Gobierno retoma el debate por las reformas y acelera el proceso preelectoral

“Calculo que se acelerará el proceso preelectoral”, vaticinó ante Infobae un integrante de la mesa política horas después de que el Gobierno notificara la cancelación del feriado nacional que había anunciado el presidente Javier Milei a través de su cuenta de X para habilitar los festejos de la Selección Argentina por el subcampeonato mundial. Con el megaevento deportivo concluido, la administración libertaria se enfoca en los próximos pasos: las reformas y el operativo por la reelección del libertario, en un escenario complejo.
En el oficialismo hay quienes consideran que falló la comunicación. Sin tener en claro cuál era la voluntad de los dirigidos por Lionel Scaloni, el mandatario libertario anticipó en redes la posibilidad de concretar los festejos en el país, algo que se diluyó horas más tarde. Según supo este medio, algunas voces violetas pujaron por evitar la publicación en redes, que finalmente tuvo lugar horas después de que Argentina perdiera por 1 a 0 ante España.
Durante la noche del mismo domingo, el titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, le trasladó a un interlocutor del entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, que no había ánimos de festejos, pese a que el plantel había analizado en detalle las distintas propuestas del oficialismo. La decisión del capitán Lionel Messi y de varias figuras de retornar a sus clubes sin previa escala en el país torcieron los planes de recibimiento.
La posibilidad del feriado nacional, anunciado sin mayores precisiones, abrió un escenario de desconcierto el lunes por la mañana, con una Casa Rosada vallada y los accesos cortados a la espera de una escena que finalmente no ocurriría. Ese mismo día, por los pasillos de Balcarce 50 se esmeraban en aclarar que el Gobierno no había paralizado la dinámica de gestión, el gran fantasma desde la polémica abierta por el caso Adorni, y remarcaban que a pesar del desconcierto, este martes retomarían la actividad marcada por los complejos desafíos legislativos.

Para eso, la mesa política volverá a reunirse hoy a las 13, bajo la coordinación de Karina Milei con la intención de realizar un repaso del estado de situación de las reformas prioritarias que parecen no contar con los apoyos necesarios para ser sancionadas. Entre los proyectos claves figuran la modificación de la Ley de Inocencia Fiscal, que enviarán al Congreso y presentarán esta semana mediante una conferencia de prensa en el Ministerio de Economía, y la reforma electoral, que incluye además la definición sobre el futuro de las PASO.
Licuado en la fiebre mundialista que abrió el triunfo de Argentina contra Inglaterra quedó el traspié de la Casa Rosada, luego de que el Senado debiera postergar el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada el pasado jueves.
En varios despachos oficiales culparon a la titular del bloque, Patricia Bullrich, de haber empantanado la sesión por lo que evalúan la posibilidad de invertir la lógica que regía hasta entonces, según la cual los proyectos de mayor sensibilidad ingresaban por la Cámara Alta. De esta forma, fuentes legislativas confirmaron que los cambios propuestos a la normativa de Inocencia Fiscal ingresarán por la Cámara Baja.
Más allá del tropezón en la sesión y del fallido operativo de festejos, en el oficialismo buscan desdramatizar el panorama y aseguran que profundizarán el vínculo con los gobernadores de cara a los desafíos que se vienen: por un lado, la agenda legislativa, condicionada por el receso invernal del Congreso, y por el otro los debates electorales. “La performance argentina no tiene que ver con la gestión”, insistieron en aclarar ante este medio.

Con ese objetivo, el jefe de Gabinete, Diego Santilli —quien, al ser notificado de su ascenso, pidió continuar al frente del vínculo con los mandatarios provinciales—, y el armador nacional, Eduardo “Lule” Menem, deberán intensificar las relaciones y agendar nuevas reuniones.
En ese marco, el próximo miércoles, Santilli, Karina Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, recibirán en Casa Rosada al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y firmarán un convenio de traspaso de obras viales. Se trata de uno de los mandatarios provinciales de vínculo complejo con la administración libertaria que interna acortar la distancia desde hace tiempo.
El desafío de suspender las PASO -una de las claves en el esquema reeleccionista- parece haberse complejizado aún más en los últimos días, pero en el Poder Ejecutivo no pierden las esperanzas. “Hay un 70% de probabilidades de que salga en función de los acuerdos políticos”, planteó un integrante de la mesa chica. “La reforma no va a salir hasta que no haya un acuerdo más global”, coincidió otro miembro. “Van a estar los votos, pero la reforma electoral depende de decisiones políticas”, precisó una fuente legislativa.
A las dificultades para ordenar los acuerdos con los gobernadores se suma otro frente: los aliados del PRO, que parecen haber anticipado al Gobierno que no acompañarían los deseos del mandatario. Esto genera malestar en las filas violetas que detectan que el expresidente Mauricio Macri utiliza el debate para fortalecer su posición en las negociaciones electorales.
Asimismo, aún sin el calendario electoral definido, el armado de La Libertad Avanza acelerará las primeras definiciones para la confección de las listas con las que competirá en 2027. Con una vocación acuerdista que dista de la exhibida en 2025, se avecinan nuevos contactos con los representantes provinciales y hay quienes, puertas adentro, descuentan acuerdos en al menos ocho provincias.
Desde el campamento violeta evitan confirmar esas cifras, aunque proyectan que se repetirán los entendimientos en Mendoza, Chaco, San Luis y Entre Ríos. “Se conversará provincia por provincia”, expresaron al tiempo que destacaron que el criterio será diferente ante quienes acompañen los planes libertarios en el Congreso.
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POLITICA
¿Quién tiene más votos? El arma de doble filo de Javier Milei en la guerra con los gobernadores

7‘minutos de lectura
Las boletas electorales no vienen con un espacio para explicar las razones del voto. Son los analistas y los propios candidatos los que se encargan de teorizar sobre el mensaje cifrado detrás de la suma de decisiones individuales que deja vencedores y derrotados. Javier Milei ha convertido en su principal arma de intervención política la interpretación del balotaje de noviembre.
Es el látigo con el que castiga a sus enemigos, ahora agrupados en el bloque de gobernadores que cuestionan la carga del ajuste fiscal que la Casa Rosada pone sobre sus espaldas. “Tienen que entender que la gente eligió un cambio”, advirtió en el comunicado que sacó el viernes, después de que el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, amenazara con cortar el suministro de petróleo si no le reponen fondos coparticipables retenidos por deudas con un fondo fiduciario. El mismo texto aguijonea: “El pueblo argentino eligió al Presidente Javier Milei para terminar con los privilegios de la casta, y eso es lo que va a suceder”. Y llama “degenerados fiscales” a los jefes provinciales que se le oponen.
Les plantea de manera abierta un duelo de legitimidad: los votos lo validan y los gobernadores deberían aceptar el rumbo decidido por la mayoría. Pero el argumento se topa con un obstáculo que refleja la extravagancia del proceso electoral de 2023, en medio de la crisis económica y el desprestigio del gobierno de Alberto Fernández. La población votó de manera errática entre los comicios provinciales y los nacionales. Incluso hubo giros sorpresivos en las tres instancias presidenciales (PASO, primera vuelta y balotaje).
Así los gobernadores pueden –y de hecho lo hacen– discutir la tesis libertaria de que la voluntad popular le da la razón a uno y les quita a los otros el derecho al pataleo. Casi todos los jefes provinciales elegidos en 2023 obtuvieron en sus respectivos distritos un porcentaje de votos mayor al que sacó Milei en la primera vuelta electoral de octubre. El ahora presidente los superó al mes siguiente en el balotaje, pero ninguno de los gobernadores tuvo que competir en una segunda vuelta, con su consecuente e inevitable polarización.
¿Qué voto vale más? Así como Milei ganó con la promesa explícita de eliminar la inflación a partir de un duro plan de recorte del gasto y de achicamiento del Estado, gran parte de los gobernadores se impusieron con discursos mucho menos ortodoxos. Algunos de ellos directamente opuestos.
La incógnita oculta detrás de esta batalla de narrativas es a quién va a culpar la población por las penurias del ajuste. ¿A los “gastadores seriales”, como llama Milei a los gobernadores? ¿O al gobierno nacional, integrado mayoritariamente por porteños, algo que algunos ya usan para insuflar el histórico espíritu de rechazo al centralismo?
Un análisis de los escrutinios del año pasado permite visualizar mejor la complejidad del dilema y el arma de doble filo que esgrime el Presidente. De las 22 provincias que eligieron nuevo gobierno local (Santiago del Estero y Corrientes lo harán en 2025), 17 lo hicieron en fechas despegadas de los comicios nacionales. En ninguno de esos casos La Libertad Avanza pudo presentar una candidatura competitiva. De las cinco restantes, que se resolvieron el 22 de octubre, solo en Capital, Buenos Aires y Entre Ríos hubo libertarios que consiguieron una cifra de dos dígitos en la categoría gobernador. Aun así, quedaron terceros y lejos del triunfo.
Si se compara el porcentaje de votos de cada gobernador con el que obtuvo en su distrito la boleta Milei-Victoria Villarruel en primera vuelta, el Presidente únicamente puede afirmar que sus números superaron al mandatario provincial en el caso de Mendoza. Sacó 42,3% en octubre frente a los 39,5% que llevaron al poder al radical Alfredo Cornejo en septiembre.
Otro caso en el límite es el del santacruceño Claudio Vidal, que fue elegido el mismo día de los comicios nacionales. Sacó 33,3% con su boleta, pero como hay ley de lemas se le debería computar la suma de sus otros compañeros de partido, lo que eleva su caudal al 46,6%. Milei consiguió ese mismo día en la provincia de los Kirchner el 36,3%.
Torres y los enemigos
Muy paradójico es el caso de Chubut, zona cero de la actual rebelión de los gobernadores. Torres, apoyado por halcones y palomas del Pro, obtuvo a fines de julio el 35,8% de los votos, mientras que Milei se quedó allí con el 35,1% en octubre. En número de votos, el libertario podría sacar pecho: acaparó 4214 más (con una participación más alta).
En Neuquén, otra de las provincias patagónicas en ebullición, también se dio una situación de “virtual empate” entre el gobernador Rolando Figueroa y Milei, contando siempre los votos de primera vuelta: 36,9% a 36,7% (con un diferencial de voto neto a favor del Presidente, producto de una mayor asistencia a las urnas en la instancia nacional).
¿Y cómo leer lo que pasó en La Rioja? Allí el kirchnerista Ricardo Quintela –convertido en archienemigo de Milei desde el día 1– ganó en mayo con el 52,6%. El actual presidente alcanzó un sorprendente 37,6% en octubre y después se impuso con el 53,7% en noviembre. Matemáticamente queda en evidencia que muchísimos ciudadanos riojanos eligieron al estatista acérrimo Quintela y al anarcocapitalista Milei con unos meses de diferencia.
En la lista de “traidores” que dispara el mileísmo por las redes tienen un lugar destacado el cordobés Martín Llaryora y el santafesino Maximiliano Pullaro. En los dos casos se hace retorcida la guerra de legitimidad. Llaryora sacó en junio 45,2%, mientras Milei alcanzó en Córdoba 33,6% en primera vuelta y arrasó con 74% en el balotaje. En Santa Fe, Pullaro se impuso con el 58,5%, casi 26 puntos más que la cosecha de Milei en octubre. En la segunda vuelta, el libertario se impuso con el 62,8%.
La discusión está planteada. Los gobernadores se escudan en sus números para posicionarse en el campo de batalla. Milei retruca con el resultado del balotaje que ganó por 11 puntos a nivel nacional (y en el que se impuso en 21 provincias). En Chubut, por ejemplo, la Casa Rosada hace flamear el 59% que sacó el Presidente en noviembre. ¿Cuánto de todo ese apoyo es identificación plena con “las ideas de la libertad” y cuánto un rechazo a la continuidad política que hubiera implicado el triunfo de la fórmula Sergio Massa-Agustín Rossi?
Solo en Misiones, Formosa, Tucumán y Catamarca los gobernadores ganaron con más votos que los que obtuvo Milei en segunda vuelta. Cabe insistir en que no hubo balotajes provinciales en 2023 (solo tres distritos contemplan el sistema en sus constituciones y en ninguna de ellas fue necesario aplicarlo).
Otro argumento que suele arrojar la Casa Rosada en la discusión es que “la gente votó un cambio”. Es tan cierto a nivel nacional como en muchas provincias: siete gobernadores de los que asumieron en diciembre son nuevos en la función y derrotaron a la estructura política que mandaba desde hacía años en su territorio. En total hay nueve debutantes, mientras que otros cuatro vuelven después de haber gobernado tiempo atrás.
Martín Rodríguez Yebra,LA NACION,Política
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