POLITICA
Los candidatos de Kicillof para sucederlo aumentan el ritmo electoral y promocionan su candidatura nacional en las provincias

La cancha ya está abierta y el reloj se puso en marcha. Los precandidatos del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) para suceder a Axel Kicillof empezaron a acelerar su participación, en clave electoral, en distintos actos públicos. Como eje unificador, respaldan la candidatura a presidente del Gobernador y su decisión de ser uno de los impulsores de la construcción de un frente nacional. En paralelo, empiezan a dar señales claras de que quieren competir por su sillón. Hasta el momento, es un juego ordenado.
En la lista aparecen el Jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco; el ministro de Obras Públicas de la provincia, Gabriel Katopodis; y los intendentes Julio Alak (La Plata), Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Fernando Espinoza (La Matanza). Todos precandidatos que están bajo el techo de la fuerza política que construyó el mandatario bonaerense.
En el peronismo provincial está instalada la certeza de que, si fuera por Kicillof, el candidato sería Bianco, a quien lo une una enorme confianza. En los hechos, es la mano derecha del Gobernador, que desde hace algunos días fue formalizado al frente del armado político en la provincia de Buenos Aires. A nivel nacional, ese mismo trabajo lo realizará Andrés “Cuervo” Larroque, otro de sus laderos más cercanos.

Bianco empezó a recorrer, con más frecuencia, la provincia, porque Kicillof le pidió que lo haga. “Me pidió caminar y yo cumplo con eso”, planteó a quienes le consultaron sobre su futuro. Resistido por el cristinismo y de buena relación con los intendentes que son parte del MDF, “Carli” aparece como el jugador más puro para la sucesión. Después serán las encuestas y el consenso lo que determinen dónde está parado.
Durante un acto en Alberti, localidad de la cuarta sección electoral, Bianco mandó un mensaje a la interna del peronismo respecto a cómo se definirán las candidaturas el año que viene. Hizo hincapié en la que está edificando el Gobernador. “Para ganar el año que viene se necesita una candidatura unificada del campo popular. Si se polariza y vamos divididos, perdemos. Esa candidatura hay que construirla. Y en la medida que construimos el MDF en la cuarta, en la quinta, en el conurbano, se construye esa candidatura”, precisó.
“Estamos construyendo una candidatura que se va a definir el año próximo. Pero no va a ser alguien que se le ocurra y dice ‘yo soy el candidato’, sino que va a ser alguien a quien un montón de compañeros le digan ‘vos nos representas, vos sos el candidato’”, reflexionó, en clara alusión a las definiciones que tomó Cristina Kirchner en términos electorales durante los últimos años. La pelea de Kicillof, que es también la de Bianco, es contra el dedo de la ex presidenta.

Entre los precandidatos el que está más lanzado es Ferraresi. Para no mezclar su labor en el municipio, decidió tomar licencia y salir a recorrer la provincia con un puñado de actos cada semana. Estuvo en San Miguel, Ayacucho, San Nicolás, Tres de Febrero y Chivilcoy. En los próximos días estará en Quequén y Tandil.
El último fin de semana viajó a Mendoza para hacer desembarcar el MDF en uno de los distritos electorales más importantes del país. “Vinimos a marcar que Axel es el emergente más importante que tenemos en la Argentina hoy. Que tiene muchas características, pero quiero destacar una, que es muy importante en este tiempo de disputas con los grandes poderes y de toma de decisiones: tiene templanza”, planteó el intendente de Avellaneda.
Algunos días atrás, Ferraresi planteó en San Miguel su mirada sobre la importancia del Estado. “En este tiempo hay dos maneras de gobernar: un Estado que abandona todo tipo de actividad, como lo hace este Gobierno, y otro Estado que sea eficaz y que piense en la construcción de un país federal con la comunidad organizada, generando políticas universales que lleguen a todos”, sostuvo.

El jefe comunal apuesta a competir en una PASO y evitar cualquier candidatura de consenso, donde le sería más difícil encontrar el aval de las distintas vertientes. Ya blanqueó sus ganas de jugar a fondo en la elección. Su tiempo electoral ya empezó.
Junto a Ferraresi viajó Katopodis. El ministro encargado de las obras hace tiempo que es uno de los más nombrados en el peronismo bonaerense para pelear por la sucesión de Kicillof. Con base de poder en San Martín, “Kato” es uno de los dialoguistas que tiene el MDF. Un dirigente que tiene buenos vínculos con La Cámpora y el Frente Renovador. Junto a Mariano Cascallares, son uno de los pocos canales de comunicación que existen entre el kicillofismo y el cristinismo.
Durante su estadía en Mendoza estuvo en la apertura de un local partidario de Kicillof y planteó: “Queremos conducir el desarrollo, no queremos que sea el resultado de lo que decidan tres o cuatro tipos, ni de lo que define el mercado. Lo queremos planificar, pensar, organizar y conducir”. Fue un vocero calificado de la propuesta del Gobernador, en una provincia donde al peronismo le cuesta mucho hacer pie.

Katopodis dejó en claro que su vocación es impulsar la candidatura de Kicillof. “Queremos que el peronismo de Mendoza acompañe a Kicillof. Este es otro espacio para darlo a conocer y para hacer crecer un futuro con su conducción”, expresó durante la apertura del local partidario. Sus movimientos de campaña están atados a la gestión y a las presencias en distintos municipios durante la semana.
Julio Alak hace tiempo que empezó a realizar algunos gestos con destellos electorales. Reuniones con dirigentes nacionales como Natalia de la Sota o con intendentes que están alejados del esquema principal del peronismo, como Fernando Gray. Algunos mitines con Eduardo Duhalde y dirigentes con larga trayectoria en el peronismo, y actos con Kicillof con cierta frecuencia.
El intendente de La Plata es un histórico del peronismo, que tiene buena relación con el kirchnerismo. Son dirigentes que pasaron por arriba de la interna entre Kicillof y CFK, aunque tengan un claro lugar de referencia en la discusión política. El “Turco”, como le suelen decir algunos dirigentes, hace tiempo que insiste en la necesidad de que haya unas PASO para poder ordenar el peronismo. Los votos son los que tienen que validar las candidaturas.

El otro precandidato que está empezando a asomar es Fernando Espinoza. El intendente de La Matanza tiene el poder de representar la ciudad con más votos de la provincia. Un enorme poder territorial que tiene un peso específico en las discusiones electorales. Algunos días atrás acompañó a Bianco al plenario del MDF en la cuarta sección y empujó la candidatura de Kicillof.
“Axel mira al interior de la provincia de Buenos Aires como nunca antes la miró ningún gobernador. Axel vino a cambiar la realidad con hechos, con acciones, con decisiones, con valentía, con plantarse siempre ante el poder de turno, que en este caso es esta derecha impresentable que está gobernando la Argentina”, aseguró. Y agregó: “Hay futuro y es en unidad, hay alternativa y se llama Axel Kicillof, para construir una nueva Argentina con un futuro para todas y todos”.
Los precandidatos están activando su modo electoral y se mueven con la luz verde de Kicillof, que no se inclinará por ninguno de ellos en público. Del otro lado de la interna peronista aparece otro grupo de jefes comunales del peronismo que también pelearán por ingresar a unas PASO o hacer valer su perfil de gestión. Ahí están anotados Federico Otermín (Lomas de Zamora), Mariel Fernández (Moreno), Federico Achával (Pilar), Gustavo “Tano” Menéndez (Merlo) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas).
Al final del camino, todos ellos intentarán pelear por la gobernación. En ese enorme listado falta un nombre que empezó a mostrar voluntad de construir un perfil de candidato. Se llama Máximo Kirchner y en el peronismo nadie descarta que pueda ser el próximo candidato a gobernador.
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POLITICA
El futuro del armado anti Milei: el rol central de las PASO y las trabas para armar un programa común

“Tenemos que juntarnos todos y mostrar que hay una mayoría. Hay que convocar a todos. Desde los del PRO, que están avergonzados que su partido esté con Milei, hasta Miryam Bregman. Podemos tener diferencias, pero el primer paso es escucharnos entre todos”. La propuesta que hizo Martín Lousteau unos días atrás, durante una entrevista con Cenital, volvió a poner en discusión la idea de que la oposición construya un gran frente anti Milei.
La iniciativa había ganado espacio en el debate político cuando dirigentes alejados del PJ, como Miguel Pichetto, Nicolás Massot, Emilio Monzó o Carlos Kikuchi, comenzaron a moverse en la órbita justicialista con la posibilidad de converger en un gran armado opositor. Al mismo tiempo, Guillermo Moreno se arrimó con su espacio por un costado, un grupo de dirigentes de renombre le dio vida al PJ Federal y algunos representantes del radicalismo y el socialismo construyeron gestos de acercamiento al peronismo.
Sin embargo, con el paso de las semanas, se fue desinflando. Un sector, donde está Massot, Monzó y Diego Bossio, entre otros dirigentes, comenzó a trabajar cerca del empresario Jorge Brito; los dirigentes del esquema federal, liderados por Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz, Juan Manuel Olmos y Federico Achával, comenzaron a dividir sus agendas y dejaron de darle tanta entidad los movimientos conjuntos; mientras que Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner aumentaron sus presencias públicas con mensajes de unidad que todavía no terminan de calar en lo más profundo del movimiento político.

La propuesta de Lousteau tiene respaldos y cuestionamientos. “Es inviable concretar algo de ese estilo. No hay un mismo modelo en el que coincidir. Bregman va a decir que hay que expropiar todo. No creo que Lousteau salga a reclamar la libertad de Cristina. Hay muchas diferencias”, expresaron cerca de Kicillof. La amplitud tiene sus limitaciones programáticas y de orden político. El fantasma del Frente de Todos siempre está latente en esas proyecciones.
En el cristinismo hay miradas distintas. Hay quienes no ven con tanta claridad la posibilidad de construir un frente tan grande. Sobre todo porque desconfían de lo que pueda suceder en el futuro inmediato con los posicionamientos legislativos. La amplitud puede servir para ganar, porque simplifica las ofertas electorales, pero, en el caso de que el triunfo se haga efectivo, puede complicar el desarrollo de la gestión.
Pero también hay otras posturas más proclives a un gran acuerdo. “Desde la transversalidad del 2008 hasta el Frente de Todos en 2019, siempre intentamos ampliar. No hay purezas ideológicas. Pero un frente de ese estilo tiene que ser propositivo y tener acuerdos básicos por si se llega al Gobierno”, explicaron cerca de Máximo Kirchner.

El líder de La Cámpora ha dicho en algunas oportunidades que no creen en los “frente anti” y que es necesario fundar un nuevo programa político, discutido de antemano, para proponer una alternativa de gobierno el año que viene. Hay temas sensibles en la agenda del peronismo como qué hacer con la deuda del país con el FMI, que política económica después de la gestión Milei y qué posición tomar respecto a la situación judicial de Cristina Kirchner.
A eso se le suman la política educativa, tributaria, sanitaria y previsional que cualquier programa de gobierno debe tener. Sin acuerdos básicos, es imposible avanzar en la construcción de programa político. “¿Cómo pueden compatibilizar una negociación con el FMI la izquierda, los desencantados del PRO y el peronismo del interior? Parece una tarea demasiado compleja», analizó un peronista moderado.
En el massismo también ven como una opción viable un acuerdo amplio con varios sectores opositores contenidos. Cerca de Sergio Massa plantean que sería bueno armar “una oferta opositora” y que las distintas vertientes “participen de una gran elección primaria donde haya un núcleo de coincidencias basicas sobre roles y responsabilidades en un futuro gobierno”.

En la Coalición Cívica son reticentes a un gran acuerdo y siguen creyendo en la posibilidad de crear una vía del medio, que pongan en cancha una coalición similar a la que lo fue Juntos por el Cambio. Esa opción, que se evalúa en otras vertientes opositoras, tiene como una de sus hipótesis la ruptura del peronismo el año que viene debido a las incesantes tensiones que sacuden al espacio político.
“Bregman no puede estar en la misma coalición que Pichetto. Hay miradas muy distintas sobre cómo afrontar el proceso económico, social y cultural. Es casi inviable“, precisó un dirigente del peronismo del interior. Esa mirada tiene varias réplicas en distintas vertientes del justicialismo y también de sectores cercanos.
Uno de los principales problemas que afronta el armado anti Milei es la eventual caída de las PASO. En la oposición son cada vez más los dirigentes que creen que el Gobierno va a lograr la suspensión de las elecciones primarias. Y, en consecuencia, advierten que la aglutinación del espacio opositor es casi imposible si no hay una herramienta electoral que abre el espacio para que distintos sectores se presenten.
Entonces, a las dificultades para compatibilizar una agenda común, también se le suma el sistema electoral para ordenar las candidaturas. Además, el concepto de armar un esquema político solo para ganarle al oficialismo genera reticencia en varios actores opositores, que reviven el fracaso del Frente de Todos y la desintegración de Juntos por el Cambio.
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POLITICA
El dilema del Gobierno ante un posible frente anti-Milei: la amenaza de un moderado y el factor Kicillof

Con el cronograma electoral por definirse, el Gobierno sigue de cerca los movimientos de la oposición de cara a las presidenciales de 2027, ante la posibilidad de que una eventual confluencia de distintos sectores complique los planes de reelección del presidente Javier Milei.
Si bien en el oficialismo aseguran que hay tiempo de sobra, reconocen que un eventual frente amplio opositor que reúna a distintos sectores enfrentados con Milei podría complicar los planes de La Libertad Avanza. No obstante, las evaluaciones varían según quién encabece esa alternativa y cuál sea su perfil político.
“Aglutinar a todo el electorado que rechaza a Milei en una sola oferta electoral es la construcción de una mayoría”, definió ante Infobae una importante fuente con acceso al despacho presidencial, que identificó en esa posibilidad una potencial amenaza para el oficialismo.
En la misma línea, otro alfil libertario planteó ante este medio que la expresión podría disputarle parte de los votantes que respaldan el rumbo, pero cuestionan las formas del mandatario. “Nos podría comer votos del centro, de los ñoños republicanos. Tendríamos más chances de perder más votos que si fuese un candidato ultra K”, explicaron desde uno de los despachos de Casa Rosada.

La idea de articular una alternativa que reúna a distintos sectores opositores no es nueva. Casi diluida la alternativa de Provincias Unidas, una de sus expresiones más recientes la protagonizó el senador radical Martín Lousteau. Su ambiciosa propuesta contempla reunir desde a Myriam Bregman hasta a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, bajo la consigna de “coordinar para ganar”.
En paralelo, el gobernador bonaerense trabaja en una alternativa propia, que cuenta con el respaldo de una parte del Partido Justicialista y el apoyo de dirigentes de otros espacios, como Emilio Monzó y Nicolás Massot, pero que encuentra resistencia en La Cámpora. El propio Máximo Kirchner cuestionó esa construcción al calificarla como “un reduccionismo enorme” y objetar que la unidad esté sustentada únicamente en la intención de “ganarle a Milei”.
En la administración libertaria consideran que una candidatura de Kicillof, cuya imagen abre debates internos, tendría dificultades para captar a sectores del electorado opositor que no se identifican con el kirchnerismo.
Bajo ese diagnóstico, sostienen que les resultaría más conveniente confrontar con un rival de perfil más radicalizado, que les permita plantear la disputa en términos de dos modelos de país. En esa línea, anticipan que la campaña electoral girará en torno a los hitos de gestión por lo que plantean que el principal adversario electoral de Milei es “el mismo”.
“A nosotros nos conviene el candidato más kirchnerista posible. Un candidato blando es más difícil”, planteó una fuente que forma parte del diseño de la estrategia electoral. Sin embargo, el mismo sector reconoce que el escenario podría cambiar si la oposición lograra articular una candidatura común. “Ante un escenario de balotaje, un candidato unificado de todo lo que defina como ‘anti-Milei’ es más competitivo que Kicillof”, precisaron.

En las filas libertarias no ven factible que Lousteau logre imponerse como candidato de ese espacio. Distinto es el escenario que podría abrirse si Kicillof consiguiera convertirse en el aglutinador de una coalición más amplia que el peronismo. En ese caso, los libertarios insistirían en la diferenciación entre ambos modelos de país.
“La gente no vota para atrás. Ante un eventual balotaje entre Milei y Kicillof, ¿cuánto del universo tiene para crecer Axel? ¿Un 10% con toda la furia? No lo veo viable”, precisó un funcionario.
En paralelo a los incipientes debates con los gobernadores aliados y en plena evaluación de los escenarios de competencia para 2027, en Casa Rosada siguen los números del mandatario al que ubican en torno a los 35 puntos. El dato que preocupa son los valores que miden la imagen negativa del libertario, que desde hace semanas es mayor a la positiva. Según el monitoreo de opinión pública de septiembre de Management & Fit, el mandatario registró un 31,2% de imagen positiva, frente a un 52,7% de imagen negativa.
Con la mira puesta en 2027, los libertarios apuestan a capitalizar los resultados de la gestión y proyectan una disputa polarizada con el peronismo. En ese marco, la posibilidad de que los sectores que rechazan a Milei logren articular una candidatura común es una de las variables que el Poder Ejecutivo seguirá de cerca.
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POLITICA
El Gobierno reunirá a la mesa política para frenar a la oposición en el Congreso y avanzar en las negociaciones con los gobernadores

Horas antes de que Javier Milei emprenda una nueva gira a los Estados Unidos, el Gobierno volverá a reunir este martes a la mesa política en una semana atravesada por una avanzada opositora en el Congreso y las negociaciones del oficialismo con sus aliados para imponer su agenda legislativa.
El encuentro semanal fue programado como habitual en las oficinas del ex Ministerio del Interior a las 13. Allí volverán a coincidir la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, con el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa de la bancada oficialista en el Senado, Patricia Bullrich; el asesor presidencial Santiago Caputo; el armador nacional Eduardo “Lule” Menem; el vicejefe de Gabinete; Ignacio Devitt; y el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández.
En cambio, estará ausente el ministro de Economía, Luis Caputo, quien inicia su agenda de actividades en Tailandia en el marco de la reunión anual del FMI y el Banco Mundial. A su vez, el cónclave se celebrará antes de la partida de Javier Milei a Washington -pautada para las 23- donde tendrá algunos encuentros con empresarios, hablará en la Cámara de Comercio de los Estados Unidos y participará de un acto contra el antisemitismo organizado por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto.
A diferencia de la mayoría de las giras internacionales, Karina Milei decidió no acompañar a su hermano para focalizar su atención en una serie de reuniones y actividades que tiene en Buenos Aires, según explicaron desde su entorno, además de sostener las riendas de la gestión.
Si bien todavía no están en la agenda oficial, en Balcarce 50 adelantan posibles nuevas reuniones del jefe de Gabinete con gobernadores, con el objetivo de acelerar las negociaciones por el Presupuesto 2027 y la reforma electoral, que el Ejecutivo se propone tratar en el Senado para fines de octubre.
Para ello, Santilli se reunió personalmente la semana pasada con Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Juan Pablo Valdés (Corrientes), además de su visita a Salta junto a la secretaria General de la Presidencia para inaugurar una planta de Litio con Gustavo Sáenz (Salta) y Raúl Jalil (Catamarca). Un día antes, ambos funcionarios también se mostraron con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, por el inicio del traspaso de la cárcel de Devoto a Marcos Paz.
En ese contexto, el Gobierno busca aprovechar la presencia de varios mandatarios provinciales en la capital federal por la Conferencia de Federalismo Fiscal para continuar las conversaciones. Según la agenda del evento, allí se espera la presencia de Jorge Macri, Carlos Sadir (Jujuy), Martín Llaryora (Córdoba), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Ignacio Torres (Chubut), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Leandro Zdero (Chaco) y Gustavo Sáenz (Salta), entre otros.
Por fuera de sumar gestos de buena sintonía política -que iniciaron en París durante la Argentina Week- el oficialismo también apura las conversaciones para evitar que la oposición logre avanzar este jueves con una sesión que se propone voltear el DNU 70/23, además de extender la emergencia en discapacidad y tratar una ley sobre Endeudamiento Familiar.
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