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El Gobierno avanza con una reforma del empleo público y busca un acuerdo con los gremios

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El Gobierno avanza con una reforma del empleo público y busca abrir una negociación con los gremios para modificar el régimen de carrera dentro de la administración nacional. La Casa Rosada apunta a cambiar las reglas de ingreso, evaluación, ascensos, movilidad y remuneraciones, y pretende impulsar el nuevo esquema antes de fin de año, aunque reconoce que su implementación dependerá de acordar modificaciones en el convenio colectivo.

En el Ejecutivo sostienen que la reforma puede instrumentarse por vía administrativa y que, en principio, no requiere una ley específica, pero reconocen que antes deberán modificarse aspectos del convenio colectivo. “Requiere cambiar el convenio, así que estamos lejos”, expresan en Nación. La negociación todavía no comenzó formalmente.

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Desde ATE aseguran que hasta el momento no recibieron una convocatoria para discutir cambios en la carrera de la Administración Pública central. “Sólo han convocado a discutir los convenios colectivos de organismos del Estado que se rigen por la Ley de Contrato de Trabajo, que se vieron alcanzados por la reforma laboral. El PAMI, ANSES, entre otros. No es el caso de la Administración Pública central”, expresan en el gremio.

Javier Milei volvió a poner el tema en agenda durante una entrevista en la que aseguró que Federico Sturzenegger trabaja en una reconsideración de la carrera del sector público. El Presidente planteó que el objetivo es revisar la clasificación de los agentes y establecer un esquema en el que el desempeño tenga una incidencia mayor sobre el desarrollo de la carrera y las remuneraciones.

Entre los puntos que analiza el Ejecutivo aparecen los mecanismos de ingreso y permanencia, la forma de evaluar el desempeño, las condiciones para ascender, la movilidad entre áreas y la composición de los ingresos según funciones y resultados. También se revisan las reglas que pueden derivar en desvinculaciones. En Balcarce 50 aclaran que la letra fina todavía no está cerrada y que esos cambios deberán ajustarse al marco legal vigente.

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Los ministros de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y su par de Economía, Luis Caputo (Foto: EFE – Matías Martín Campaya).

El empleo público nacional está regulado principalmente por la Ley 25.164, el Convenio Colectivo de Trabajo General de la Administración Pública Nacional —homologado por el decreto 214/2006— y, para buena parte de la administración, por el convenio sectorial del Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP), homologado mediante el decreto 2098/2008.

La legislación actual ya establece que el ingreso debe realizarse mediante mecanismos de selección que acrediten idoneidad y que la carrera debe incorporar criterios de mérito, eficiencia, eficacia, rendimiento y capacitación. Para acceder a la estabilidad, el régimen general contempla además un período de prueba de 12 meses, evaluaciones satisfactorias y el cumplimiento de los requisitos establecidos para el puesto.

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También existe actualmente una relación entre evaluación y ascenso. En el SINEP, por ejemplo, la promoción de grado requiere acreditar tres evaluaciones no inferiores a “bueno” o dos calificaciones superiores, además de las actividades de capacitación correspondientes. Es decir, la discusión oficial no pasa por incorporar por primera vez evaluaciones de desempeño, sino por cambiar su funcionamiento y el peso que tienen dentro de la carrera administrativa.

El principal condicionante es la negociación gremial. La Ley 24.185 establece que las condiciones laborales de los empleados de la Administración Pública Nacional se negocian entre el Estado y las asociaciones sindicales con personería gremial, a través de comisiones negociadoras generales o sectoriales. El propio convenio general dispone que la estructura de la carrera y el escalafón pueden ser materia de negociación colectiva sectorial.

El mecanismo explica por qué en el Gobierno hablan de una salida “administrativa” y no necesariamente legislativa. Cualquiera de las partes puede pedir la apertura de una comisión negociadora, debe identificar las materias que quiere discutir y, si existe acuerdo, éste queda plasmado en un acta. Luego el Ejecutivo debe instrumentarlo mediante el acto administrativo correspondiente, que la Ley 24.185 prevé dentro de los 30 días hábiles posteriores a la firma.

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El jefe de Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar, redobló las críticas contra el Gobierno (Foto: X @ateprensa).
El jefe de Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar, redobló las críticas contra el Gobierno (Foto: X @ateprensa).

Ese camino, sin embargo, tiene límites. La Ley 25.164 fija derechos y garantías mínimos que no pueden ser reducidos en perjuicio de los trabajadores mediante una negociación colectiva. Por eso, si la reforma que finalmente impulse el Ejecutivo pretendiera alterar aspectos reservados directamente a esa ley, ya no alcanzaría con modificar el convenio y debería intervenir el Congreso. El esquema que transmiten actualmente en Nación busca mantenerse dentro de las herramientas convencionales y reglamentarias.

El canal institucional ya está operativo: en las negociaciones del SINEP realizadas este año participaron representantes del Ministerio de Desregulación, Jefatura de Gabinete y Economía por el Estado, y de UPCN y ATE por el sector gremial. Eso no implica que haya comenzado formalmente la negociación de esta reforma. Las resistencias habían aparecido incluso antes de que el Gobierno definiera el esquema actual.

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En febrero, ATE advirtió que cualquier modificación del convenio colectivo debía realizarse con participación sindical y cuestionó la política oficial sobre la administración pública. En ese momento, UPCN evitó pronunciarse sobre la iniciativa. La reforma del empleo público avanza por un carril distinto de la reforma del Estado que prepara el Ministerio de Desregulación.

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Esta última contempla una revisión “integral” de organismos, competencias y estructuras para definir nuevas eliminaciones, fusiones o transformaciones, y la Casa Rosada sí prevé enviar ese paquete al Congreso. La evaluación no se limita a las modificaciones que el Ejecutivo intentó aplicar mediante facultades delegadas y que luego fueron rechazadas, sino que alcanza a otras dependencias.

La separación entre ambas reformas también tiene una explicación jurídica: la estructura orgánica de la Administración Pública y las facultades de dirección del Estado están expresamente excluidas de las materias sujetas a negociación colectiva. En cambio, la estructura de la carrera, el escalafón y otras condiciones laborales sí pueden negociarse. Por eso, Nación busca tramitar por vías diferentes la reorganización de los organismos y los cambios en la situación laboral de los empleados.

Gobierno, empleo público, Gremios

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El futuro del armado anti Milei: el rol central de las PASO y las trabas para armar un programa común

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“Tenemos que juntarnos todos y mostrar que hay una mayoría. Hay que convocar a todos. Desde los del PRO, que están avergonzados que su partido esté con Milei, hasta Miryam Bregman. Podemos tener diferencias, pero el primer paso es escucharnos entre todos”. La propuesta que hizo Martín Lousteau unos días atrás, durante una entrevista con Cenital, volvió a poner en discusión la idea de que la oposición construya un gran frente anti Milei.

La iniciativa había ganado espacio en el debate político cuando dirigentes alejados del PJ, como Miguel Pichetto, Nicolás Massot, Emilio Monzó o Carlos Kikuchi, comenzaron a moverse en la órbita justicialista con la posibilidad de converger en un gran armado opositor. Al mismo tiempo, Guillermo Moreno se arrimó con su espacio por un costado, un grupo de dirigentes de renombre le dio vida al PJ Federal y algunos representantes del radicalismo y el socialismo construyeron gestos de acercamiento al peronismo.

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Sin embargo, con el paso de las semanas, se fue desinflando. Un sector, donde está Massot, Monzó y Diego Bossio, entre otros dirigentes, comenzó a trabajar cerca del empresario Jorge Brito; los dirigentes del esquema federal, liderados por Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz, Juan Manuel Olmos y Federico Achával, comenzaron a dividir sus agendas y dejaron de darle tanta entidad los movimientos conjuntos; mientras que Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner aumentaron sus presencias públicas con mensajes de unidad que todavía no terminan de calar en lo más profundo del movimiento político.

Martín Lousteau propuso armar un gran frente anti Milei sin límites (Infobae en Vivo)

La propuesta de Lousteau tiene respaldos y cuestionamientos. “Es inviable concretar algo de ese estilo. No hay un mismo modelo en el que coincidir. Bregman va a decir que hay que expropiar todo. No creo que Lousteau salga a reclamar la libertad de Cristina. Hay muchas diferencias”, expresaron cerca de Kicillof. La amplitud tiene sus limitaciones programáticas y de orden político. El fantasma del Frente de Todos siempre está latente en esas proyecciones.

En el cristinismo hay miradas distintas. Hay quienes no ven con tanta claridad la posibilidad de construir un frente tan grande. Sobre todo porque desconfían de lo que pueda suceder en el futuro inmediato con los posicionamientos legislativos. La amplitud puede servir para ganar, porque simplifica las ofertas electorales, pero, en el caso de que el triunfo se haga efectivo, puede complicar el desarrollo de la gestión.

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Pero también hay otras posturas más proclives a un gran acuerdo. “Desde la transversalidad del 2008 hasta el Frente de Todos en 2019, siempre intentamos ampliar. No hay purezas ideológicas. Pero un frente de ese estilo tiene que ser propositivo y tener acuerdos básicos por si se llega al Gobierno”, explicaron cerca de Máximo Kirchner.

En el cristinismo creen posible armar una interna con todos los sectores de la oposición

El líder de La Cámpora ha dicho en algunas oportunidades que no creen en los “frente anti” y que es necesario fundar un nuevo programa político, discutido de antemano, para proponer una alternativa de gobierno el año que viene. Hay temas sensibles en la agenda del peronismo como qué hacer con la deuda del país con el FMI, que política económica después de la gestión Milei y qué posición tomar respecto a la situación judicial de Cristina Kirchner.

A eso se le suman la política educativa, tributaria, sanitaria y previsional que cualquier programa de gobierno debe tener. Sin acuerdos básicos, es imposible avanzar en la construcción de programa político. “¿Cómo pueden compatibilizar una negociación con el FMI la izquierda, los desencantados del PRO y el peronismo del interior? Parece una tarea demasiado compleja», analizó un peronista moderado.

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En el massismo también ven como una opción viable un acuerdo amplio con varios sectores opositores contenidos. Cerca de Sergio Massa plantean que sería bueno armar “una oferta opositora” y que las distintas vertientes “participen de una gran elección primaria donde haya un núcleo de coincidencias basicas sobre roles y responsabilidades en un futuro gobierno”.

Sergio Massa cree que es posible armar una gran PASO opositora (Instagram: @sebasgalmarini)

En la Coalición Cívica son reticentes a un gran acuerdo y siguen creyendo en la posibilidad de crear una vía del medio, que pongan en cancha una coalición similar a la que lo fue Juntos por el Cambio. Esa opción, que se evalúa en otras vertientes opositoras, tiene como una de sus hipótesis la ruptura del peronismo el año que viene debido a las incesantes tensiones que sacuden al espacio político.

“Bregman no puede estar en la misma coalición que Pichetto. Hay miradas muy distintas sobre cómo afrontar el proceso económico, social y cultural. Es casi inviable“, precisó un dirigente del peronismo del interior. Esa mirada tiene varias réplicas en distintas vertientes del justicialismo y también de sectores cercanos.

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Uno de los principales problemas que afronta el armado anti Milei es la eventual caída de las PASO. En la oposición son cada vez más los dirigentes que creen que el Gobierno va a lograr la suspensión de las elecciones primarias. Y, en consecuencia, advierten que la aglutinación del espacio opositor es casi imposible si no hay una herramienta electoral que abre el espacio para que distintos sectores se presenten.

Entonces, a las dificultades para compatibilizar una agenda común, también se le suma el sistema electoral para ordenar las candidaturas. Además, el concepto de armar un esquema político solo para ganarle al oficialismo genera reticencia en varios actores opositores, que reviven el fracaso del Frente de Todos y la desintegración de Juntos por el Cambio.

Partido Justicialista,Congreso de Mujeres,Axel Kicillof,Buenos Aires,política argentina

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El dilema del Gobierno ante un posible frente anti-Milei: la amenaza de un moderado y el factor Kicillof

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Con el cronograma electoral por definirse, el Gobierno sigue de cerca los movimientos de la oposición de cara a las presidenciales de 2027, ante la posibilidad de que una eventual confluencia de distintos sectores complique los planes de reelección del presidente Javier Milei.

Si bien en el oficialismo aseguran que hay tiempo de sobra, reconocen que un eventual frente amplio opositor que reúna a distintos sectores enfrentados con Milei podría complicar los planes de La Libertad Avanza. No obstante, las evaluaciones varían según quién encabece esa alternativa y cuál sea su perfil político.

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“Aglutinar a todo el electorado que rechaza a Milei en una sola oferta electoral es la construcción de una mayoría”, definió ante Infobae una importante fuente con acceso al despacho presidencial, que identificó en esa posibilidad una potencial amenaza para el oficialismo.

En la misma línea, otro alfil libertario planteó ante este medio que la expresión podría disputarle parte de los votantes que respaldan el rumbo, pero cuestionan las formas del mandatario. “Nos podría comer votos del centro, de los ñoños republicanos. Tendríamos más chances de perder más votos que si fuese un candidato ultra K”, explicaron desde uno de los despachos de Casa Rosada.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, junto a Pedro Sánchez

La idea de articular una alternativa que reúna a distintos sectores opositores no es nueva. Casi diluida la alternativa de Provincias Unidas, una de sus expresiones más recientes la protagonizó el senador radical Martín Lousteau. Su ambiciosa propuesta contempla reunir desde a Myriam Bregman hasta a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, bajo la consigna de “coordinar para ganar”.

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En paralelo, el gobernador bonaerense trabaja en una alternativa propia, que cuenta con el respaldo de una parte del Partido Justicialista y el apoyo de dirigentes de otros espacios, como Emilio Monzó y Nicolás Massot, pero que encuentra resistencia en La Cámpora. El propio Máximo Kirchner cuestionó esa construcción al calificarla como “un reduccionismo enorme” y objetar que la unidad esté sustentada únicamente en la intención de “ganarle a Milei”.

En la administración libertaria consideran que una candidatura de Kicillof, cuya imagen abre debates internos, tendría dificultades para captar a sectores del electorado opositor que no se identifican con el kirchnerismo.

Bajo ese diagnóstico, sostienen que les resultaría más conveniente confrontar con un rival de perfil más radicalizado, que les permita plantear la disputa en términos de dos modelos de país. En esa línea, anticipan que la campaña electoral girará en torno a los hitos de gestión por lo que plantean que el principal adversario electoral de Milei es “el mismo”.

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“A nosotros nos conviene el candidato más kirchnerista posible. Un candidato blando es más difícil”, planteó una fuente que forma parte del diseño de la estrategia electoral. Sin embargo, el mismo sector reconoce que el escenario podría cambiar si la oposición lograra articular una candidatura común. “Ante un escenario de balotaje, un candidato unificado de todo lo que defina como ‘anti-Milei’ es más competitivo que Kicillof”, precisaron.

Javier Milei se reunió con Patricia Bullrich en la Quinta de Olivos (@PatoBullrich)

En las filas libertarias no ven factible que Lousteau logre imponerse como candidato de ese espacio. Distinto es el escenario que podría abrirse si Kicillof consiguiera convertirse en el aglutinador de una coalición más amplia que el peronismo. En ese caso, los libertarios insistirían en la diferenciación entre ambos modelos de país.

“La gente no vota para atrás. Ante un eventual balotaje entre Milei y Kicillof, ¿cuánto del universo tiene para crecer Axel? ¿Un 10% con toda la furia? No lo veo viable”, precisó un funcionario.

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En paralelo a los incipientes debates con los gobernadores aliados y en plena evaluación de los escenarios de competencia para 2027, en Casa Rosada siguen los números del mandatario al que ubican en torno a los 35 puntos. El dato que preocupa son los valores que miden la imagen negativa del libertario, que desde hace semanas es mayor a la positiva. Según el monitoreo de opinión pública de septiembre de Management & Fit, el mandatario registró un 31,2% de imagen positiva, frente a un 52,7% de imagen negativa.

Con la mira puesta en 2027, los libertarios apuestan a capitalizar los resultados de la gestión y proyectan una disputa polarizada con el peronismo. En ese marco, la posibilidad de que los sectores que rechazan a Milei logren articular una candidatura común es una de las variables que el Poder Ejecutivo seguirá de cerca.

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POLITICA

El Gobierno reunirá a la mesa política para frenar a la oposición en el Congreso y avanzar en las negociaciones con los gobernadores

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Horas antes de que Javier Milei emprenda una nueva gira a los Estados Unidos, el Gobierno volverá a reunir este martes a la mesa política en una semana atravesada por una avanzada opositora en el Congreso y las negociaciones del oficialismo con sus aliados para imponer su agenda legislativa.

El encuentro semanal fue programado como habitual en las oficinas del ex Ministerio del Interior a las 13. Allí volverán a coincidir la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, con el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa de la bancada oficialista en el Senado, Patricia Bullrich; el asesor presidencial Santiago Caputo; el armador nacional Eduardo “Lule” Menem; el vicejefe de Gabinete; Ignacio Devitt; y el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández.

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En cambio, estará ausente el ministro de Economía, Luis Caputo, quien inicia su agenda de actividades en Tailandia en el marco de la reunión anual del FMI y el Banco Mundial. A su vez, el cónclave se celebrará antes de la partida de Javier Milei a Washington -pautada para las 23- donde tendrá algunos encuentros con empresarios, hablará en la Cámara de Comercio de los Estados Unidos y participará de un acto contra el antisemitismo organizado por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto.

A diferencia de la mayoría de las giras internacionales, Karina Milei decidió no acompañar a su hermano para focalizar su atención en una serie de reuniones y actividades que tiene en Buenos Aires, según explicaron desde su entorno, además de sostener las riendas de la gestión.

Con Karina Milei y Diego Santilli a la cabeza, el Gobierno volverá a reunir a su mesa política en Casa Rosada. (Foto: Presidencia)

Si bien todavía no están en la agenda oficial, en Balcarce 50 adelantan posibles nuevas reuniones del jefe de Gabinete con gobernadores, con el objetivo de acelerar las negociaciones por el Presupuesto 2027 y la reforma electoral, que el Ejecutivo se propone tratar en el Senado para fines de octubre.

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Para ello, Santilli se reunió personalmente la semana pasada con Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Juan Pablo Valdés (Corrientes), además de su visita a Salta junto a la secretaria General de la Presidencia para inaugurar una planta de Litio con Gustavo Sáenz (Salta) y Raúl Jalil (Catamarca). Un día antes, ambos funcionarios también se mostraron con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, por el inicio del traspaso de la cárcel de Devoto a Marcos Paz.

Karina Milei y Diego Santilli continúan los acercamientos con los gobernadores tras su paso por Salta junto a Gustavo Sáenz y Raúl Jalil. (Foto: Presidencia)
Karina Milei y Diego Santilli continúan los acercamientos con los gobernadores tras su paso por Salta junto a Gustavo Sáenz y Raúl Jalil. (Foto: Presidencia)

En ese contexto, el Gobierno busca aprovechar la presencia de varios mandatarios provinciales en la capital federal por la Conferencia de Federalismo Fiscal para continuar las conversaciones. Según la agenda del evento, allí se espera la presencia de Jorge Macri, Carlos Sadir (Jujuy), Martín Llaryora (Córdoba), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Ignacio Torres (Chubut), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Leandro Zdero (Chaco) y Gustavo Sáenz (Salta), entre otros.

Por fuera de sumar gestos de buena sintonía política -que iniciaron en París durante la Argentina Week- el oficialismo también apura las conversaciones para evitar que la oposición logre avanzar este jueves con una sesión que se propone voltear el DNU 70/23, además de extender la emergencia en discapacidad y tratar una ley sobre Endeudamiento Familiar.

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