POLITICA
¿La hora de los “outsiders”? Milei, entre la inquietud y la tensión por los nuevos jugadores

“Milei compite contra sí mismo”. En Casa Rosada el mantra rector se repite hasta el hartazgo: el futuro de La Libertad Avanza como espacio gobernante depende mucho menos de la identidad de sus adversarios que de la pericia oficial para recuperar a una sociedad que empezó a perder la paciencia. En la intimidad del poder, la Mesa Política lo viene debatiendo sin excesos de romanticismo: aunque no lo griten en público, son conscientes de que el gran objetivo de cara a 2027 es conseguir que los argentinos que reconocieron el equilibrio fiscal, el ordenamiento de las variables macro y la baja de la inflación vuelvan a sentir que esos logros también mejoran sus vidas. “Si nosotros hacemos las cosas bien, Javier es reelecto. Si las hacemos mal, nos vamos a casa”, simplifica uno de los funcionarios más gravitantes de la administración violeta. La teoría parece sencilla. Llevarla a la práctica viene siendo bastante más complicado.
Por eso, si bien hacia afuera le restan trascendencia, en el ecosistema libertario siguen con una mezcla de curiosidad, escepticismo y algo de tensión la aparición de figuras que merodean la carrera presidencial desde afuera de la política tradicional. Ninguno lanzó formalmente una candidatura. Ninguno sabe todavía si terminará haciéndolo. Algunos ni siquiera tienen decidido cuándo van a resolver su futuro. Pero tres apellidos empezaron a repetirse en despachos políticos, reuniones empresariales y conversaciones del siempre inquieto Círculo Rojo: el predicador evangélico Dante Gebel, el banquero Jorge Brito y el empresario de medios Daniel Hadad.
En Balcarce 50 objetan, sin embargo, la primera etiqueta que se les suele pegar. “¿Outsiders de qué? De las urnas, en todo caso”, se pregunta en estas horas uno de los principales armadores de la rosca proselitista. No lo plantea con sorna, aclara enseguida. Y desarrolla su punto: “No hicieron carrera electoral ni administraron el Estado, pero tampoco son desconocidos que acaban de descubrir los pliegues del poder argentino. Acá preferimos decirles insiders porque trabajan y se mueven desde hace décadas en ámbitos muy importantes. En ese sentido, me preocupan más ellos que un loco que venga completamente de afuera. Eso ya pasó en 2023”.

Hay, más allá de los rótulos, un hilo fino que viene uniendo sus intervenciones públicas por más que no exista entre ellos ningún armado conjunto. Gebel dijo que hubiera votado a Milei pero que hoy no lo haría y dejó una frase incómoda: “El que tiene que llenar la heladera todos los días no te puede esperar”. Brito, habitué de eventos corporativos de alto nivel pero esquivo a las entrevistas, habló de construir “un país en el cual les vaya bien a todos” y no solamente a algunos. Hadad, el último en admitir que no descarta competir, reconoce que una enorme mayoría de la sociedad no quiere regresar al pasado pero reclama que se comprenda que “la motosierra no sólo pasó por el Estado sino por muchas familias”.
No son, al menos hasta acá, discursos que propongan dinamitar todo lo hecho por Milei. Más bien tantean otra fibra: conservar parte de los cambios, emprolijar lo que consideran desajustes, bajar los decibeles de la confrontación y agregar una dosis de sensibilidad social y productiva a un modelo que sigue encontrando dificultades para hacer llegar sus resultados a los bolsillos.
En este contexto, ¿hay terreno fértil para recibir lo que ellos eventualmente puedan ofrecer? La contracción en el apoyo popular que muestran distintos estudios sobre La Libertad Avanza, la crisis peronista que sigue sin resolver liderazgo ni estrategia, la creciente falta de pertenencia partidaria y un descreimiento social que se derrama sobre toda la dirigencia abrieron un interrogante que no pasa inadvertido en la Quinta de Olivos: ¿2027 volverá a resolverse entre los polos conocidos o existe una porción suficientemente grande de argentinos dispuesta a escuchar una propuesta nueva? A catorce meses de que se abran los cuartos oscuros, la respuesta todavía está lejos de aparecer. Aun así, debajo del ruido comenzaron a moverse las placas tectónicas: de hecho, circulan números que ayudan a entender por qué los que hasta hace poco no figuraban en ninguna conversación presidencial hoy reciben llamados, propuestas, encuestas y consejos sobre cómo llegar al Sillón de Rivadavia.

El primero de esos trabajos le puso nombre a la orfandad política circundante. El Observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires (UBA) bautizó como “ningunismo” a un fenómeno que viene aumentando desde hace tiempo: según un estudio que circuló con fuerza entre hombres y mujeres del establishment, el 42% del país no se identifica con ningún partido. La conclusión gana volumen cuando se la cruza con otro dato del mismo relevamiento: el 63% declara estar poco o nada interesado en la política, 18 puntos más que el año pasado. No se trata necesariamente de ciudadanos sin posiciones o preferencias sino de personas que dejaron de encontrar un espacio ideológico que les calce cómodo.
Hay una derivación incluso más interesante para entender el escenario. Pulsar encontró que buena parte de quienes se ubican en el “medio” no habitan allí porque hayan elaborado una combinación sofisticada de ideas de izquierda y derecha sino porque lo utilizan como una suerte de refugio. Un “no lugar” para escapar de los polos. “No necesariamente expresa moderación programática”, explica Facundo Cruz, coordinador general del observatorio. Esa precisión sirve para esquivar una tentación habitual del análisis político: confundir automáticamente desencanto con el renacimiento de la tantas veces anunciada “avenida del medio”. “Estos nuevos actores que están coqueteando con incursionar en política lo hacen porque encuentran un vacío en la oferta para saciar la demanda de los del centro. Lo que queda como interrogante es si demanda y oferta se van a terminar encontrando. Pero es esperable que crezca la cantidad de gente que llame a un outsider”, completa Cruz.
Federico Aurelio encontró desde Aresco otra puerta de entrada al fenómeno. Cuando su consultora preguntó si los encuestados votarían en 2027 a un espacio que no represente ni al mileísmo ni al kirchnerismo, el 14,6% respondió que seguramente lo haría y otro 40,7% que podría llegar a hacerlo. Sumados, 55,3% manifiesta alguna disponibilidad para mirar una tercera alternativa. La fotografía cambia cuando hay que abandonar el terreno de lo potencial y elegir efectivamente una identidad: en intención de voto por espacios, el oficialismo aparece con 29,8%, el peronismo con 26,9% y una posible tercera opción alcanza 22,7%. Hay agua en la pileta. No está claro quién puede nadar.
Alaska y TresPuntoCero llegaron por otro camino a un paisaje parecido. Su mapa de identidades políticas divide al electorado en tres grandes conjuntos: un 37,7% se ubica dentro de diferentes expresiones opositoras al Gobierno; otro 28% reúne las identidades vinculadas al panoficialismo; y por cuerda separada aparece un enorme 34,4% que directamente no se reconoce en ningún “ismo”. Un tercio de la sociedad dando vueltas sin nombre propio es, cuanto menos, una invitación para cualquier armador con ambición.

QSocial fue más quirúrgica pero incorporó un asterisco que deberían leer con cuidado todos los que sueñan con fabricar otro Milei. Al segmentar qué tipo de liderazgo demandan los argentinos encontró tres grupos: 35% de “decisionistas”, que privilegian una conducción fuerte y resolutiva; 49% de “consensualistas”, que reclaman equipos, negociación y capacidad de construir acuerdos; y apenas 16% de “outsideristas”, el único sector que valora a un mandatario sin experiencia previa. Ergo: el apetito por algo nuevo parece ser bastante más grande que el apetito por alguien completamente ajeno al sistema.
La misma consultora analizó además a los votantes que rechazan simultáneamente a Milei y al kirchnerismo. Son cerca de cuatro de cada diez argentinos y tienen algunos rasgos que los convierten en objeto de deseo: más de la mitad evalúa negativamente la situación económica, una enorme mayoría carece de optimismo hacia el futuro y el 70% está decepcionado con el Presidente pese a reconocerle resultados como la desaceleración del Índice de Precios al Consumidor. Lucas Klobovs, director de QSocial, introduce una condición elemental para cualquiera que pretenda pescarlos: tienen que percibir que la alternativa es competitiva. De lo contrario, la polarización vuelve a funcionar como una aspiradora y el elector termina refugiándose en alguno de los dos extremos para evitar que gane el que más rechaza.
Ahí aparece la verdadera paradoja de esta historia. El hueco existe, pero no tiene todavía forma de candidato. Hay desafección, bronca, electores huérfanos y disponibilidad para mirar hacia otro lado. Lo que no aparece con la misma contundencia es una nostalgia por la inexperiencia. Si en 2023 una porción importante de los argentinos premió a quien prometía entrar con una motosierra para destruir el sistema desde afuera, el mensaje que surge ahora parece tener otro tono: cambiar, sí; improvisar, no tanto.
Dante Gebel es, de los tres líderes que circulan, el que lleva más tiempo jugando con esa frontera. Nació en Billinghurst, partido de San Martín, en 1968 y se instaló en Estados Unidos en 2008. Pastor evangélico, aunque él mismo suele preferir definiciones como comunicador o “influencer espiritual”, escritor, conferencista y showman, saltó a la popularidad en la Argentina de los años noventa con los llamados “Superclásicos de la Juventud”, encuentros religiosos que llegaron a llenar Vélez y River. En California fundó River Church y desde hace cuatro años recorre distintos países con “PresiDante”, un espectáculo a mitad de camino entre el stand up, la conferencia motivacional y la prédica en el que juega, no demasiado sutilmente, con la posibilidad de convertirse por una noche en la persona que comanda los destinos de una nación.

A diferencia de lo que sucedía a principios de 2026, cuando todavía alternaba señales contradictorias y desmentidas de rigor, los que vienen hablando con él aseguran que está “cada vez más decidido” a explorar una candidatura real. Eso sí: no se imagina participando de una primaria con nadie. Y, toda una revelación, tampoco quiere apoyarse en una estructura religiosa. “No queremos la estructura evangélica”, repite ante su equipo. La aclaración no es menor: distintos estudios académicos advierten desde hace años que no existe en la Argentina un voto evangélico automático ni un comportamiento político corporativo de los fieles. Si juega, Gebel pretende construir por encima de esa identidad.
Su espacio, Consolidación Argentina, sigue organizando encuentros sin su presencia y armando equipos técnicos. “Estamos realmente a pleno y queremos extender nuestra fuerza a todo el país”, dicen cerca suyo. El predicador impuso una particularidad: rechaza el método de designar referentes provinciales y seccionales como cualquier partido tradicional. “No queremos más los métodos de la vieja política”, explica en privado, aunque depositó su confianza en el gremialista aeronáutico Juan Pablo Brey y el legislador porteño Eugenio Casielles. ¿Dónde está parado en el mapa ideológico? No se define peronista pero reivindica lo que llama la “conciencia social” de algunas ideas del viejo justicialismo. Y, cuando le piden dictámenes más precisos, suele refugiarse en una cita bíblica del evangelio de Mateo: “Por sus frutos los conoceréis”.
El calendario puede ser más revelador que sus palabras. La despedida de la gira internacional que emprendió hace meses está prevista para el 19 de noviembre; en su entorno, no obstante, adelantan que desde septiembre empezará a viajar con mucha mayor frecuencia a la Argentina. Además, confirman que trabajan para montar durante diciembre un evento multitudinario destinado especialmente a los jóvenes y con artistas internacionales de la talla de Ricardo Montaner y Daddy Yankee. ¿Será su lanzamiento oficial? Sólo Dios sabe.
En la vereda empresarial, a sus 47 años Jorge Brito enfrenta una situación distinta. En su caso, no necesita construir vínculos con el Círculo Rojo porque nació y creció profesionalmente dentro de ese círculo. Preside el Banco Macro, que fundó su padre junto con Ezequiel Carballo, y tiene participación en compañías de energía y producción agropecuaria. En paralelo, desarrolló una carrera dirigencial en River: acompañó como vicepresidente a Rodolfo D’Onofrio y condujo el club entre 2021 y 2025 antes de entregarle el mando a Stefano Di Carlo.

Por eso, alrededor suyo tampoco gusta demasiado la palabra outsider. “Tercera posición” es una expresión que aparece con más frecuencia entre quienes lo alientan a competir. Brito no es candidato y se encarga de remarcarlo cada vez que le hacen la pregunta, pero reconoce ante sus allegados que siente una demanda de sectores que no quieren volver al populismo y no se sienten contenidos por los liberales libertarios. “Todavía le veo vida política a Milei pero es innegable que mucha gente está mal”, es una de las reflexiones que escucharon los que hablan asiduamente con él. Su aspiración conceptual, si alguna vez salta definitivamente la tranquera, sería formar parte de un espacio de centroderecha capaz de “cortar el péndulo argentino”.
Emilio Monzó, ex presidente de la Cámara de Diputados durante la gestión de Mauricio Macri, es uno de los principales motores del “experimento Brito”. Si le dieran rienda suelta a su voluntad, aprovecharía los próximos meses para instalar su figura por fuera de los mundos en los que ya es conocido. “Nadie va al supermercado a pedir lo que no está en la góndola”, es la metáfora que suele usar el dirigente. El desafío es convencer al propio banquero o, en todo caso, a alguien de perfil similar. Es que Monzó no se imagina en esa estantería imaginaria a Dante Gebel: “Mi preocupación es que aparezca un audaz y se aproveche de esta situación. Respeto a Gebel y lo que hace pero no puede gobernar a la Argentina”, dijo esta semana en una entrevista en las mañanas de Infobae en vivo.
Quienes conocen a Brito aseguran que no abandonará su actividad privada para protagonizar una aventura testimonial y que solamente aceptaría si los números empiezan a mostrar alguna posibilidad concreta.
Daniel Hadad, que viene de elogiar en televisión al líder del Macro, es el último en haber blanqueado públicamente la posibilidad de incursionar en política. “No descarto ser candidato a algo el año que viene”, se animó, para sorpresa de propios y ajenos. Y agregó: “Sería muy feliz si pudiese colaborar con alguien que quiera hacer un cambio en la Argentina”. Hasta ahí, la declaración. Detrás de escena ya existen movimientos más concretos. El fundador de Infobae siente la necesidad de medir de forma profesional qué está pasando en las entrañas de la población: para eso, contrató a un equipo que trabajó con el alcalde Zohran Mamdani en Nueva York para realizar un estudio de opinión pública en CABA, el Gran Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Mendoza. Quiere entender con mayor profundidad el clima social antes de tomar cualquier decisión. El diagnóstico que lo inquieta no pasa necesariamente por la eventual intención de voto: quiere medir “qué está pasando en la sociedad con respecto a la tristeza y la desesperanza”. “Yo siempre laburo con datos y números”, explicó en una conversación reservada en su último paso por Argentina, país donde no descarta volver a vivir después de haberse instalado en Estados Unidos desde 2022.
Hace rato que sus convocatorias llaman la atención de todos los funcionarios con oficina en el primer piso de Balcarce 50: dirigentes de las tribus más variadas estuvieron presentes cuando en abril recibió el doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) o cuando más recientemente presentó el cortometraje “El Libertador” sobre el histórico encuentro entre José de San Martín y Domingo Faustino Sarmiento. ¿Una señal de que se puede unir a sectores diversos o incluso enfrentados entre sí? Sea como sea, Hadad se auto impuso una fecha: antes del 28 de noviembre, día en el que cumpla 65, pretende definir qué hará durante los próximos cuatro años.
La primera reacción de la Casa Rosada ante los outsiders/insiders es minimizar cualquier tipo de riesgo potencial real. De nuevo se repite la frase: “Nosotros competimos contra nosotros mismos: hay que convencer al electorado en 2027”. En la cúpula libertaria admiten que existe humus fértil para que aparezca “algo nuevo”, pero todavía no saben “si están frente a proyectos políticos reales o apenas globos de ensayo inflados por una coyuntura económica adversa”. “Nos tienen que contar su idea de país”, apura un ministro ante la consulta.
Con todo, la lectura más extendida sigue siendo optimista para Milei o, en el peor de los casos, positiva para el rumbo general. “El próximo presidente es Javier o alguien que no viene haciendo política. El peronismo no es opción”. El razonamiento es interesado pero explica por qué el trío Gebel/Brito/Hadad genera más incomodidad que pánico. Por ahora. “Estamos justo en un momento complicado, con la economía ralentizada, problemas de recaudación y gobernadores que también sienten el impacto. Es lógico que ahí se inflen las terceras posiciones”, concede otro miembro clave de la Mesa Política.
En los pasillos gubernamentales se plantan también contra una lectura demasiado lineal de las encuestas. “No alcanza con tener buena imagen. Si fuera solamente por eso, Leo Messi podría ser presidente”, ironiza una espada violeta al recordar un estudio de Jorge Giacobbe que le da al 10 un 92,1% de positiva. Además, sostienen que lo más prudente es esperar: quienes integran la danza de nombres “todavía no fueron sometidos al escrutinio brutal que implica transformarse efectivamente en candidatos”.
La estrategia, de todas maneras, no consiste solamente en rezar para que los eventuales competidores se desinflen. Karina Milei trabaja para consolidar un oficialismo con mayor volumen territorial y apurar acuerdos con los mandatarios provinciales. En ese tablero, la reforma electoral vuelve a aparecer como una pieza decisiva: los laderos de “El Jefe” calculan que la suspensión de las PASO debería discutirse entre septiembre y octubre y advierten que la actitud de cada mandatario provincial frente al proyecto condicionará las alianzas posteriores. “Gobernador que no acompaña, gobernador que no está en ningún acuerdo”, exagera, o quizás no tanto, uno de los negociadores.
El gran inconveniente para esa compleja ingeniería es que la política sigue chocando contra la economía cotidiana.
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POLITICA
Mensaje conciliador de Karina Milei en la tercera reunión entre LLA y Pro con miras a 2027

La tercera reunión entre los dirigentes de La Libertad Avanza (LLA) y de Pro se llevó adelante este jueves en la Casa Rosada. Al igual que en los dos encuentros anteriores, participaron por el Gobierno el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem. Por el partido macrista se acercaron los diputados nacionales Fernando de Andreis y Cristian Ritondo.
La novedad de esta ocasión fue que la secretaria general, Karina Milei, se acercó a saludar a sus socios más fieles. “Estuvo Karina Milei”, confirmó Ritondo al salir del mitin. Ante la consulta de , ahondó: “Nos agradeció el trabajo en conjunto, nos dijo que sigamos trabajando”. Según el referente bonaerense, la secretaria general no envió ningún mensaje en particular dirigido al expresidente Mauricio Macri.
En el cara a cara anterior, ambos espacios confirmaron que buscan un acuerdo nacional. En esa ocasión habían repasado las condiciones políticas de aquellos distritos que no gobierna ninguna de las dos fuerzas.
Esta vez, de acuerdo a lo que contó Ritondo a la prensa acreditada, evaluaron los territorios en los que ya hubo encuentros ente referentes locales de LLA y de Pro.
Respecto de los distritos que vienen más rápido en las conversaciones para una posible confluencia, el diputado nacional detalló: “Seguramente la provincia de Buenos Aires, los tres que gobernamos, Misiones, La Pampa…”. No obstante, otra vez reiteró que en teoría Pro no quiere imponer condiciones sobre los distritos que ya administra, pese a que eso es lo que se debate tras bambalinas.
De momento en las charlas no hubo grandes avances. Según el macrismo, estos encuentros deberían servir para retomar la confianza en el vínculo. Sin embargo, ayer en la Cámara de Diputados otra vez volvió a quedar expuesta la autonomía del oficialismo y la baja coordinación entre ambas fuerzas.
LLA decidió dar quorum, arreciado por la oposición, que había conseguido el número para abrir una sesión díscola. Por el contrario, los diputados de Pro no bajaron a sus estrados hasta que se abrió el debate, con el justificativo reiterado de que no colaboran en jornadas que convoca el kirchnerismo.
Esta tarde Ritondo le bajó el tono a esos movimientos disímiles, dijo que no hubo ninguna queja de Pro sobre eso en el cara a cara de hoy y alegó que ese tema se debatió ayer en el Congreso.
Dijo, asimismo, que a la charla que el presidente Javier Milei dará el lunes ante diputados y senadores libertarios no los invitaron. “Nosotros somos de Pro, el ámbito que tenemos es este”, refirió a .
El Gobierno pretende que el partido de Mauricio Macri acompañe la reelección de Javier Milei. En tanto Pro, de mínima, supone un apoyo de los libertarios para conservar la hegemonía amarilla en la ciudad de Buenos Aires.
Sin embargo, en los primeros tres encuentros no hubo resultados sustanciales de las conversaciones respecto de estos dos principales puntos.
El expresidente, dicen los que lo tratan, busca agotar todas las instancias posibles para confluir y evitar que el kirchnerismo vuelva al poder. No obstante, su exministro de Hacienda Hernán Lacunza recorre los medios como precandidato de Pro para las próximas elecciones.
En paralelo, a la vez que el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri -que no atraviesa el mejor momento con Mauricio-, intenta gestos con la Casa Rosada, LLA continúa con los dardos hacia su gestión.
Una muestra de eso fue el video que publicó este mismo jueves la legisladora porteña Pilar Ramírez, mano derecha de Karina Milei en la Capital, quejándose por una supuesta falta de atención de Macri a la zona sur.
“Está completamente abandonada: inseguridad, basurales a cielo abierto, baches y una red de transporte inexistente. En el sur y en el resto de la Ciudad falta orden”, arremetió Ramírez, apenas dos horas antes del tercer cara a cara en la sede del Ejecutivo nacional.
anterior,pic.twitter.com/4bFNEdGog1,September 10, 2026,Paula Rossi,La Libertad Avanza,Pro (Propuesta Republicana),Conforme a
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La carta completa que el gobernador de Buenos Aires envió a Tucumán en 1833 para informar sobre la usurpación inglesa de las Islas Malvinas

Luego de que el Archivo Histórico de Tucumán recuperara una carta fechada el 26 de enero de 1833 donde el gobierno de Buenos Aires le informó a Tucumán sobre la ocupación británica de las Islas Malvinas, ahora se conoció el contenido del documento.
El oficio, firmado por Juan Ramón Balcarce y Manuel Maza, fue dirigido a su par tucumano y capitán general de Tucumán, Alejandro Heredia.
La comunicación fue redactada pocas semanas después de la llegada de la corbeta de guerra británica Clio a Puerto Soledad y relata los acontecimientos a partir del parte elaborado por José María Pinedo, comandante de la goleta argentina Sarandí.
Desde las primeras líneas, Buenos Aires deja asentada su postura frente a lo ocurrido. El gobierno expresa el “disgusto” que le produjo conocer la acción británica y la describe como una situación de “violencia y abuso de la fuerza en las Malvinas”, que consideraba realizada “en deshonor del Pabellón Argentino” y en perjuicio de “la integridad del territorio de la República”.
La carta también remarca que el episodio resultaba particularmente grave por las relaciones que existían entre ambos países. En el texto, se describe que la acción invasora había ocurrido pese a las “relaciones de amistad y buena inteligencia” que Argentina mantenía con el Gobierno británico, a quien menciona como una “nación amiga”.
El oficio enviado a Tucumán se detiene luego en lo ocurrido en Puerto Soledad. Según el documento, el 2 de enero de 1833 la corbeta Clio, comandada por Mr. Onslow, se presentó frente al establecimiento argentino. En ese momento, la situación en las islas estaba alterada por la insubordinación de parte de la guarnición y la ausencia del jefe del lugar.
Onslow se trasladó entonces a bordo de la Sarandí y le comunicó a Pinedo que había llegado para tomar posesión de las islas. El comandante británico le indicó que debía arriar el pabellón argentino y que los soldados, oficiales y habitantes que se encontraban allí debían ser trasladados.
La orden tomó por sorpresa al comandante argentino. Así lo describe el propio oficio: “La sorpresa del comandante Pinedo en aquel acto fue tan natural como inesperada la agresión”.
Pinedo respondió que no podía aceptar la exigencia británica sin recibir instrucciones de su gobierno. La carta señala que realizó los “protestos correspondientes al caso” y manifestó que su deber no le permitía consentir aquella acción.
Durante las horas siguientes, el comandante de la Sarandí insistió en sus reclamos. Incluso envió una comisión para transmitirle nuevamente a Onslow que, si la operación se llevaba adelante por la fuerza, se vería obligado a resistir.
La situación llegó a un nuevo punto de tensión durante la mañana del 3 de enero, cuando Pinedo volvió personalmente a bordo de la Clio para protestar contra la ocupación. Según el documento, el argentino hizo responsable a Gran Bretaña por “el insulto y la violación de los respetos debidos a la República y a sus derechos”.
Poco después comenzó el desembarco británico. Según se detalla, tres botes de la Clio llevaron personal hasta Puerto Soledad. Los hombres izaron allí el pabellón británico y procedieron a arriar el argentino, que posteriormente fue llevado a bordo de la Sarandí.
Antes de abandonar las islas, Pinedo dejó instrucciones para que el pabellón argentino no fuera arriado por decisión de quienes permanecieran en el establecimiento. Finalmente, la Sarandí emprendió el regreso el 5 de enero.
El Gobierno de Buenos Aires presentó los hechos ante Tucumán como una agresión que excedía el episodio ocurrido en Puerto Soledad. En el tramo final de la carta, calificó lo sucedido como “el agravio más chocante de la fuerza” y sostuvo que el episodio desmentía las muestras de amistad que hasta entonces había recibido de Gran Bretaña.
La carta también deja constancia de que Buenos Aires pretendía continuar con sus reclamos diplomáticos. El objetivo era obtener del Gobierno británico “una digna reparación”, además del reconocimiento del derecho argentino sobre las Malvinas y del dominio sobre ese territorio.
Para las autoridades de Buenos Aires, la defensa de esos derechos debía sostenerse sin apartarse de lo que consideraban justo y prudente. En ese sentido, el oficio afirma que el gobierno estaba dispuesto a “sostener los derechos de la República Argentina” y a promover las acciones que considerara necesarias para defenderlos.
La carta completa del gobernador de Buenos Aires a su par de Tucumán
Oficio oficial de Buenos Aires dirigido a la Provincia de Tucumán sobre los sucesos de las Islas Malvinas (26 de enero de 1833):
Buenos Aires, enero 26 de 1833
Año 24 de la Libertad y 18 de la Independencia.
Al Señor Gobernador y Capitán General de la Provincia de Tucumán
Si grande ha sido por el Gobierno de Buenos Aires el disgusto que ha tenido con la noticia de la violencia y abuso de la fuerza en las Malvinas, ejecutado por un buque de guerra de S. M. B. (Su Majestad Británica), en deshonor del Pabellón Argentino, en ofensa de la integridad del territorio de la República, y con agravio de sus derechos, de su justicia, y de la fe debida a las relaciones de amistad y buena inteligencia cultivadas sin interrupción con el Gabinete de San James (Londres), no es menos el que tiene al hacer partícipe de él al Señor Gobernador de Tucumán, poniendo en su conocimiento la nueva escandalosa agresión que ha cometido sobre las Islas Malvinas un Comandante de la Marina inglesa, más notable aún por las recíprocas relaciones y tratados de amistad y comercio entre ambos Estados, que la que en el año anterior cometió otro Comandante de marina de una Nación amiga, la de Estados Unidos de la América del Norte.
El 15 del corriente día fondearon en estas balizas exteriores la goleta de guerra Sarandí, de regreso del Puerto de San Luis de la Soledad en las Malvinas; en seguida su comandante Don José María Pinedo ha dado parte de haber regresado antes de recibir órdenes por ello, a causa de que el 2 del corriente, habiéndose presentado en la Isla de la Soledad la corbeta de guerra de S. M. B. Clio en circunstancias que por la insubordinación de unos pocos de la guarnición había desaparecido el jefe del establecimiento y trastornado allí el orden, a cuya reparación se ocupaba el comandante de mar cuando, al recibir toda Clio (el buque británico), dispuso que pasando a su borde dos de sus oficiales, le hiciesen los correspondientes ofrecimientos de atención y amistad; y habiendo regresado estos, diciéndole que Mr. Onslow, comandante de la corbeta de S. M. B., disponía a pasar a bordo de la goleta Sarandí, en efecto lo verificó como a las 3 de la tarde del mismo día, acompañado de dos de sus oficiales, y entrando en conversación con el comandante de la Sarandí, manifestó a este que venía a tomar posesión de las Islas Malvinas, y fijando en S. M. B. y sus órdenes terminantes, le imponía en arriar en ellas el Pabellón inglés dentro de 24 horas, conforme lo había practicado en otros puntos de las propias colonias, y dar pasaje en un buque a la tropa y oficiales que allí se hallan, lo mismo que a los demás habitantes que hubiesen, haciendo su carga con lo pertinente a Buenos Aires; en cuya virtud añadió Onslow al siguiente día el Pabellón argentino, que flameaba en tierra, y que debía dejar cumpliendo las dos órdenes que se le habían comunicado.
La sorpresa del comandante Pinedo en aquel acto fue tan natural como inesperada la agresión y violento despacho que la motivó, al considerar que un torpe atentado sea cometido por una Nación amiga, y proastra que ha hecho siempre alarde de su fidelidad y moderación, y que no ha podido oportunidad de manifestarnos la cordialidad de sus sentimientos amistosos de la República Argentina. Sin embargo, después de hechas las debate al comandante Onslow los protestos correspondientes al caso, y de esperarse que ambos Estados se hallaban en perfecta amistad, esa soberanía estimando tal padecimiento, le manifestó que su deber no le permitía consentir en tan injusta partición, sin recibir para ello expresas órdenes de su gobierno. Entonces Capitan Onslow se despidió diciendo al comandante Pinedo la contestación por escrito.
En efecto, como a las 4 de la tarde del día 2 recibió el referido comandante la nota, cuyo contenido se acompaña en copia. En vista de la intimación y continente, queriendo resistir a todo trance, encontró con dificultades que consideró insuperables y resolvió mandar una comisión que a nombre del gobierno reprodujese a Mr. Onslow las protestas anteriores, y le manifestase que si la fuerza tentaba llevar adelante su proyecto, se vería precisado a resistirle, y que por lo mismo esperaba se quisiese diferir hasta que el gobierno le demarcase la línea de conducta que debía observar. Eran pasadas a la sazón las diez de la noche, y la comisión regresó a bordo de la Sarandí, sin haber obtenido hablar con el Comandante Onslow.
En este estado, después de haber el Comandante Pinedo propuesto con superiores dificultades, y haciendo su concepto eficaz la más denodada resistencia, a satisfacer de nuevo en ella, y en la mañana del día 3 a las 6 se fue personalmente a bordo de la corbeta Clio, y protestó por última vez a su Comandante contra la violencia que intentaba cometer; este le contestó en el mismo sentido de la nota en copia, preguntándole si no podía diferir la ejecución de las órdenes que había recibido para apoderarse de las Malvinas, y que sus fuerzas eran las que veía, y que además esperaba otras por momentos, y que en esta inteligencia podía obrar como le pareciera. Inmediatamente se separó el Comandante Pinedo, haciendo responsable a la Gran Bretaña del insulto y de la violación de los respetos debidos a la República y a sus derechos, que a la fuerza eran atropellados tan sin consecuencia y misimiento (miramiento), y iba por todo a retirarse porque el pabellón de tierra no lo arriaba.
En efecto, vuelto el Comandante Pinedo a su buque, entre las medidas que tomó antes de hacerse a la vela fue una la de prohibir en la Isla que se arriara el Pabellón Argentino, encargando el comando de ella por escrito al capataz del establecimiento Don Juan Simon, que iba a quedarse con algunos más.
A las 9 de la mañana del 3 se desembarcó por la punta del Puerto de San Luis gente de mar y de tierra en tres botes de la corbeta inglesa, y colocando un misterio en la casa de un inglés distante de la de la comandancia como cuatro cuadras, izaron allí el Pabellón Británico y pasaron a arriar el argentino que flameaba en tierra, viniendo en seguida a la Sarandí un oficial con él de entregusto de entrega. En el día estuvo listo el Comandante Pinedo para defenderse del sitio del insulto, mas tuvo que permanecer todo el tiempo permitido el tiempo salía hasta el 5 a las 4 de la tarde, en que se hizo a la vela.
Los hechos según los transmite el Gobierno de Buenos Aires al de Tucumán, conforme al parte oficial dado por el Comandante de la goleta Sarandí, auditan el agravio más chocante de la fuerza; y desmienten las protestas amistosas que estaba acostumbrado a recibir de una Nación con la cual se ha esmerado en mantener la mejor inteligencia, cumpliendo religiosamente por su parte los deberes que le imponían los tratados existentes y prestándose a generosas indulgencias en obsequio de la amistad más sincera. Las copias número 2, 3 y 4 se pondrán al Señor Gobernador de Tucumán al cabo de los pasos que ya ha dado el Gobierno de Buenos Aires en este íntegro y delicado asunto; y también de la firme resolución en que se halla de sostener los derechos de la República Argentina, y de no transcender con mengua de la razón y del honor nacional, promoviendo cuanto la justicia y la prudencia aconsejan en estos casos, para obtener del Gobierno Británico una digna reparación, el reconocimiento del derecho sobre las Malvinas, y el uso del dominio en aquel territorio; y cuando esto no bastase, poniendo entonces en acción los medios oportunos para que la opinión pública pronuncie un fallo, que no es indiferente al crédito de un Gobierno como el de la Inglaterra y tiende hoy a alinearse entre los más liberales y cultos de la Europa.
Dios guarde al Señor Gobernador de Tucumán muchos años.
Juan Ramon Balcarce
Manuel Maza
malvinas, Islas Malvinas, carta, Tucumán
POLITICA
La Corte Suprema frenó la contradenuncia de Cristina Kirchner a Federico Sturzenegger por el caso del “dólar futuro”

La Corte Suprema de Justicia rechazó por inadmisible el pedido de la expresidenta Cristina Kirchner en su rol de querellante para investigar al expresidente del Banco Central y actual ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, por supuestas irregularidades en la compra de dólares a futuro al inicio del gobierno de Mauricio Macri.
La denuncia contra Sturzenegger había sido motorizada por un grupo de legisladores kirchneristas cuando Cristina Kirchner fue llamada a indagatoria en 2016 por el juez Claudio Bonadio por el caso del “dólar futuro” en contra del kirchnerismo.
En ese expediente, tanto Cristina Kirchner como Axel Kicillof, entonces ministro de Economía y actual gobernador, y el extitular del Banco Central Alejandro Vanoli, fueron sobreseídos, en una decisión que la Corte ya dejó firme el 5 de diciembre de 2024.
En la contradenuncia que apuntó al macrismo, el kirchnerismo denunció a Sturzenegger por “defraudación a la administración pública” por haber pagado los contratos de dólar a futuro con los precios de la devaluación y a Bonadio por haber favorecido la comisión de ese presunto delito y haber citado a declaración indagatoria a Cristina Kirchner.
Según los denunciantes, las medidas habrían “modificado las condiciones en que estos habían sido celebrados, en perjuicio de los intereses estatales y en favor de particulares”.
El entonces juez federal Sergio Torres sobreseyó a Sturzenegger, al sostener que su actividad en cuanto a la ejecución de los contratos a futuro se vio acotada al cumplimiento de cuanto habían formalizado las autoridades que lo [precedieron], tanto en su cargo como en el directorio de aquella sede crediticia”.
Cristina Kirchner, aceptada como querellante por la Cámara Federal, apeló al afirmar que Torres no había investigado debidamente. Sin embargo, la Sala I de la Cámara Federal confirmó la decisión.
La querella recurrió, pero la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal también rechazó la presentación del abogado Carlos Beraldi. Fue así como la expresidenta llegó con un recurso de queja a la Corte Suprema de Justicia, que hoy fue rechazado.
En el fallo de este jueves, la Corte Suprema, con la firma de los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, consideró el recurso inadmisible por aplicación del artículo 280 del Código Procesal en lo Civil y Comercial de la Nación.
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