INTERNACIONAL
Estados Unidos pidió confiscar USD 61 millones en criptomonedas obtenidas por operadores chinos por la venta de crudo iraní

La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y la Oficina Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI) iniciaron acciones judiciales para confiscar 61 millones de dólares en criptomonedas que, según la acusación, provienen de operaciones de venta de petróleo iraní y tenían como destino el financiamiento del régimen de Irán.
El fiscal adjunto del distrito, Sean Buckley, afirmó que los activos incautados podían financiar operaciones militares y ataques contra intereses estadounidenses y sus aliados. “Hoy incautamos y solicitamos la confiscación de más de 61 millones de dólares del Gobierno de Irán, que de otro modo habrían financiado acciones militares hostiles y ataques terroristas contra Estados Unidos y nuestros aliados”, declaró.
La demanda señala a las firmas chinas Blessed Trust y Hexa Whale. De acuerdo con las autoridades, ambas usaron cuentas de negociación de Binance, plataforma con sede en Emiratos Árabes Unidos, para blanquear ganancias procedentes de la comercialización “ilegal” de petróleo iraní.
Estados Unidos sostiene que los fondos beneficiaban actividades que atribuye a la República Islámica y a la Guardia Revolucionaria de Irán. La investigación calcula que la red de operadores de criptomonedas en China y otros países pudo blanquear hasta USD 1.500 millones vinculados a exportaciones de crudo iraní.
“Como se alega en la denuncia presentada hoy, el Gobierno de Irán utilizó una red de operadores de criptomonedas en China y otros países para blanquear más de 1.500 millones de dólares procedentes del petróleo ilícito, destinados a beneficiar al ejército iraní y a la Guardia Revolucionaria Islámica, designada como organización terrorista”, sostuvo Buckley.
El subdirector a cargo del FBI, James Barnacle, señaló que la investigación muestra la capacidad de la agencia para identificar circuitos financieros y bloquear activos vinculados a Gobiernos que buscan eludir sanciones. “El FBI no cejará en su empeño de confiscar los fondos de actores extranjeros peligrosos”, afirmó.
Fuentes del régimen iraní indicaron al Financial Times que el banco central del país promovió la repatriación de fondos de inversores y empresas para sostener la economía. Entre las alternativas figuraría el empleo de criptomonedas para liquidar operaciones transfronterizas a través de plataformas de intercambio iraníes. Las autoridades iraníes también flexibilizaron normas cambiarias, según esas fuentes. Las medidas permiten a los operadores acceder al mercado de divisas fuera de los tipos oficiales y utilizar ingresos por exportaciones para importar bienes de forma directa, sin canalizarlos por el sistema estatal.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, pidió además en la cumbre del bloque BRICS un mayor uso de las monedas nacionales en el comercio entre los miembros del bloque y alertó sobre posibles “shocks” políticos en otras divisas, en alusión al sistema dominado por el dólar.
Estas gestiones coinciden con una ofensiva financiera de Estados Unidos contra Irán. Varios bancos internacionales recibieron sanciones por sus presuntos vínculos con la República Islámica.
El lunes pasado, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó al banco ruso VTB, la segunda entidad financiera de Rusia por volumen de activos, al acusarlo de facilitar operaciones que permitieron a Irán eludir las restricciones económicas estadounidenses y mover miles de millones de dólares ligados a Teherán.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) incluyó a VTB Bank Public Joint Stock Company en su lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas. La decisión congela los activos de la entidad bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe a ciudadanos y compañías de Estados Unidos realizar operaciones con el banco sin una licencia específica.
La medida se tomó bajo la Orden Ejecutiva 13902, que habilita sanciones contra actores relacionados con los sectores financiero y petrolero de Irán. El Tesoro no anunció licencias generales ni plazos de desinversión para operaciones ya en curso.
Según el comunicado oficial, VTB estableció vínculos de corresponsalía bancaria con instituciones financieras iraníes previamente sancionadas, abrió oficinas en Irán y creó un mecanismo de liquidación en riales iraníes y rublos rusos. Ese sistema habría permitido el movimiento de fondos vinculados al régimen iraní entre ambos países, de acuerdo con Washington.
La designación forma parte de la Operation Economic Outcast, que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, presentó el 24 de agosto. La administración de Donald Trump describió esa estrategia como un “Día D económico” contra el Gobierno iraní.
(Con información de Europa Press)
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INTERNACIONAL
Kavanaugh throws Trump ‘a lifeline’ on mail ballot rules despite Supreme Court loss before midterms

Brett Kavanaugh, President Donald Trump’s «hero» Supreme Court justice, isn’t closing the door on the United States Postal Service (USPS) enacting Trump’s ballot-mail rules in the future, although he agreed with the majority that implementing them ahead of the 2026 midterm elections is too soon.
«In my view, based on the briefing the Court has received at this interim stage, there is at least a fair prospect that the final rule falls within the Postal Service’s statutory authority,» Kavanaugh wrote in his concurring opinion in United States Postal Service, et al. v. California, et al.
The concurrence comes roughly three months after Kavanaugh laid out a legal pathway for Trump to implement his executive order curtailing birthright citizenship in his concurrence in Trump v. Barbara. Kavanaugh also offered a blueprint for implementing Trump’s sweeping tariffs in his dissent in Learning Resources, Inc. v. Trump.
«I would note though that Justice Kavanaugh threw the government a lifeline by saying that he views it as likely that they do have the statutory authority. And I think if you read the dissent, you can see where Justices Thomas and Alito are on questions like that as well,» Jason Snead, executive director of Honest Elections Project, told Digital.
TRUMP BLASTS SUPREME COURT ‘DISASTER’ AFTER JUSTICES RULE AGAINST HIM ON MAIL-IN VOTING
The Supreme Court on Monday denied the Trump administration’s emergency request to lift a lower court injunction blocking the U.S. Postal Service rule, ruling that the government was «unlikely to succeed on the merits» of its challenge.
The decision leaves the rule blocked for the 2026 midterms after ballots have already been sent. But as the litigation continues, the case could return to the Supreme Court.
«I think there’s a fair chance that it winds back up in front of the Supreme Court eventually,» Snead told Digital.
A dissent written by Justice Samuel Alito and joined by Justice Clarence Thomas also raised questions about whether the policy could ultimately survive the legal challenge and take effect before 2028
«I do think that as a practical matter, the rule is not going to be implemented in time for the midterms. I think that’s a done deal at this point. But I do hold out hope that there will be some additional litigation over this that could allow this rule to be implementing ahead of the 2028 presidential election,» Snead said.
The Postal Service rule requires federal ballot-mail envelopes to include an election-mail logo, be scannable by high-speed processing equipment, and carry a specialized barcode unique to each voter. States would also have to upload certain voter information to a Postal Service portal.
A coalition of 24 Democratic state attorneys general sued the Trump administration, alleging the rule violates the Constitution’s Elections Clause, which grants Congress the power to regulate elections. The Trump administration argued the USPS is regulating the mail, not election procedures.
TRUMP SCORES SUPREME COURT WIN ON MAIL-IN VOTING RESTRICTIONS BEFORE MIDTERMS
«So this case is still alive and well, and I think that Kavanaugh has given us all some hope that as it progresses eventually, this rule might be allowed to go into effect hopefully in time for the 2028 election since the left has successfully killed it for 2026,» Snead continued.
Iowa Solicitor General Eric Wessan also pointed to timing as a major factor, noting that earlier litigation and an injunction in Massachusetts delayed the Postal Service’s ability to publish the final rule.
«So I’m not surprised now, close to the deadline when ballots have to go out to people that the Supreme Court took the approach of maintaining the status quo, although I think that Justice Alito’s dissent highlights a lot of issues with the approach taken by the majority, and I would not be sure that the same result would be what the Supreme Court reaches in advance of, for example, the 2028 election,» Wessan said.
Alito, joined by Justice Clarence Thomas, dissented, arguing that the government had made the necessary showing for a stay. He also questioned whether some plaintiffs had standing and described that those plaintiffs relying on a «Hail Mary pass» the Supreme Court has previously said «rarely succeeds.»
FEDERAL JUDGE AGAIN BLOCKS TRUMP’S MAIL BALLOT ORDER JUST BEFORE MIDTERMS
«The hail mary passes seem to be succeeding to a certain extent,» Wessan said. «So the president’s executive order was issued five months ago, and the injunction followed pretty shortly after. And as the Supreme Court recognized in the litigation earlier, that injunction against the executive order was improper.»
«But the amount of time that it took to get that resolved by the Supreme Court put the Postal Service in a very tough spot timing-wise with rolling it out for the election coming up in November, especially because states are on the verge of having to send ballots out, whether to the armed services or otherwise,» Wessan continued.
Abhishek Kambil said the lack of a fuller explanation from the court’s majority stood out to him.
«I think the biggest surprise was the fact that it came with an unreasoned order, especially right after they granted a stay in Missouri, which was also on an unreasoned order. So, in cases like this, where there’s a lot at stake, you would hope that in in in a stay opinion that the Supreme Court would explain its reasoning,» Kambil said.
JACKSON RIPS INTO SUPREME COURT COLLEAGUES’ ‘SERIOUS LEGAL ERROR’ ON TRUMP MAIL-IN VOTING ORDER
«So, I think the biggest thing that surprised me was the lack of explanation, especially given Justice Alito had a pretty methodical dissent explaining all the ways the majority got wrong, and we don’t know exactly how the majority decided to deny the stay,» Kambil told Digital.
Wessan said that he expects the rule to remain sidelined this year while leaving open the possibility of a different outcome later.
«This rule won’t be in effect for the 2026 election, but it very well may end up in effect for the 2028 election, and this is just one of many actions the administration is taking to help with voter integrity,» Wessan said.
Snead argued that without a looming election, Democratic states may have a tougher time fighting against implementing the USPS rules.
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«So they’re going to have a difficult time and a steeper hill to climb if they’re trying to explain in 2027, for instance, why they can’t possibly comply with basic rules like this over a two-year time frame,» Snead told Digital. «And just so folks understand what we’re talking about. We’re talking about taking best practices about mail ballot envelope design that have been long standing and making that mandatory guidance.»
«And we’re also talking about getting lists of eligible mail voters that states already have so that the Postal Service can essentially create manifests and that will allow them to know who they’re sending ballots to and it will allow those ballots to be tracked. So this is a very basic, very simple thing,» Snead continued.
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INTERNACIONAL
El día que la CIA le pidió ayuda a Lanusse para que Salvador Allende no asumiera en Chile y la respuesta que permaneció décadas en secreto

La respuesta no pasó a la historia porque la historia no fue conocida hasta muchos años después. De no haber existido esa respuesta, el baño de sangre que iba a desatarse en los años 70 en el continente pudo haber sido mayor y de consecuencias imprevisibles: podríamos vivir aún hoy la herencia de aquel desastre que no ocurrió.
El 15 de septiembre de 1970, hace cincuenta y seis años, Richard Helms, el jefe de la CIA, la agencia de inteligencia de los Estados Unidos, recibió en Washington al entonces jefe de la Junta Militar argentina, general Alejandro Lanusse, y le ofreció “lo que la Junta necesite”, a cambio de que Argentina participara en los esfuerzos estadounidenses para impedir que el presidente electo de Chile, el socialista Salvador Allende, asumiera el poder. Lanusse se negó con aquella respuesta histórica de la que jamás habló, como jamás habló de aquel encuentro suyo con el director de la CIA.
Todo lo que rodeó a aquella reunión secreta es un poquito intrincado, pero vale la pena reconstruirlo por si el tiempo juega al azar con la memoria. El 4 de septiembre de ese año, apenas once días antes de la reunión entre Lanusse y Helms, Chile había elegido presidente a Allende en elecciones libres y democráticas. Allende presidía entonces la Unidad Popular, una coalición que integraban los partidos Socialista, Comunista, Radical y Socialdemócrata, el Movimiento de Acción Popular, MAPU y la Acción Popular Independiente, API, que ganó la elección con cifras muy ajustadas: 36,6 por ciento de los votos, contra el 34,9 por ciento de su rival de la derecha, Jorge Alessandri, que había presidido Chile entre 1958 y 1964.
Ese resultado electoral exigía que el Congreso chileno ratificara a Allende como presidente en una sesión que se iba a celebrar el 24 de octubre; si Allende era ratificado, asumiría la presidencia el 4 de noviembre. Su triunfo electoral sacudió al gobierno de Richard Nixon, decidido a impedir la llegada de “otro Fidel Castro al continente”. Apenas once días después de la victoria del socialista chileno, la CIA ya implementaba un plan continental para impedir que el Congreso lo consagrara presidente. El desconcierto estadounidense había quedado reflejado por un mensaje al Departamento de Estado que dirigió, al día siguiente de las elecciones, el entonces embajador americano en Chile, Edward Korry. Con resignado fatalismo, el diplomático escribió: “Los, chilenos, tranquilamente, han elegido a un gobierno marxista”.
No todo estaba tan tranquilo en Chile. Y menos en la Casa Blanca. Nixon pidió a Helms un plan de la CIA para impedir la asunción de Allende, o la vía para derrocarlo ni bien hubiese asumido. También le impuso un plazo para presentar ese plan: cuarenta y ocho horas. ¿Quién era Richard Helms? Era un halcón de la CIA que, en 1963 había estado sospechado, lo está aún hoy cuando ha pasado más de medio siglo, de encubrir el asesinato de John Kennedy, si es que la CIA no armó la mano asesina. Para esta parte de la historia es indispensable la investigación volcada en JFK vs CIA, de Michael Calder. Durante años, Helms escaló los áridos peldaños de la agencia de inteligencia hasta llegar a dirigirla; era un fervoroso anticomunista y un apasionado de la mano dura en la política exterior de su país: en plena Guerra Fría, la CIA fue responsable de varios intentos de asesinar a Castro en Cuba.
¿Cómo llegó Helms a Lanusse? El jefe de la CIA tenía un amigo, Thomas “Tom” Polgar, otro de los “duros” de la agencia. Era un húngaro de Budapest que durante la Segunda Guerra había sido paracaidista aliado, y se había lanzado sobre Berlín cuando estaba a punto de caer en manos soviéticas para organizar allí tareas de espionaje y sabotaje. Helms y Polgar habían visto nacer a la CIA porque habían trabajado juntos en su antecesora, la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS). En 1970, Polgar era jefe de la base de la CIA en Buenos Aires y fue a él a quien Helms le envió un mensaje urgente, una orden perentoria: le pidió que abordara “el primer avión hacia Washington junto con el jefe de la junta militar argentina, general Alejandro Lanusse”. Polgar cumplió de inmediato.
Para variar, el mundo político de entonces en Argentina no era un paraíso. Lanusse ya le había dado un giro a la dictadura militar instaurada en junio de 1966, tras el derrocamiento del presidente Arturo Illia por un golpe militar liderado por el general Juan Carlos Onganía, que había pretendido instaurar un Reich de veinte años. A su pesar, porque era un ferviente antiperonista, Lanusse había comprendido que la Argentina era ingobernable si no se permitía el retorno de Juan Perón, exiliado en España, y si no se habilitaba la participación electoral del peronismo, sin proscripciones de ningún tipo, incluida la del propio Perón.
Luego, Lanusse haría lo imposible porque Perón no retornara al poder del que había sido desalojado en septiembre de 1955 por un sangriento golpe militar, que se hizo llamar Revolución Libertadora. Perón había encarcelado a Lanusse por su participación en el alzamiento su contra liderado en 1951 por el entonces general retirado Benjamín Menéndez. Luego del derrocamiento de Perón, y a sus treinta y ocho años, Lanusse había sido jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo y custodia del presidente de facto de la Libertadora, general Pedro Eugenio Aramburu.
El país era un polvorín en septiembre de 1970. En mayo, un grupo guerrillero peronista, hasta entonces desconocido y que se hacía llamar “Montoneros”, había secuestrado a Aramburu y lo había asesinado. Su cadáver apareció enterrado en una chacra de Timote, provincia de Buenos Aires, propiedad de los padres de uno de los guerrilleros. El asesinato hizo que Onganía fuese derrocado por sus propios camaradas, Lanusse incluido, y que llegara a su fin un gobierno ya resquebrajado por una gigantesca revuelta popular, el “Cordobazo”, en mayo del año anterior, y por una política económica que disparaba los precios y congelaba los salarios.
La presidencia la ocupaba entonces un oscuro general, casi desconocido, Roberto Marcelo Levingston, que en el momento de la caída de Onganía era agregado militar en la Embajada argentina en Washington. La tradición decía que el jefe de la Junta Militar debía ocupar el cargo vacante en la Casa de Gobierno. Pero en esos meses, el jefe de la Junta era el almirante Pedro Gnavi y, también lo decía la tradición, el heredero del poder debía ser un militar de Ejército. Lanusse llegaría a la presidencia en 1971.
Ese era el contexto, mucho más intrincado de lo que estas líneas sugieren, que rodeaba el viaje de Lanusse a Washington para entrevistarse con el director de la CIA, un viaje que el militar mantuvo en estricto secreto. Lo vistió en cambio con el ropaje de una visita de su hijo Marcos, inválido después de un accidente, a los médicos de Estados Unidos que trabajaban en su recuperación. Era verdad, pero a medias.
Lanusse y Polgar abordaron un avión a Washington el 10 de septiembre de 1970, tres días después de que, en un tiroteo con la policía en William Morris, provincia de Buenos Aires, fuesen muertos Fernando Abal Medina y Carlos Gustavo Ramus, sindicados como autores del secuestro y asesinato del general Aramburu. Cinco días después de salir de Buenos Aires, el 15 de septiembre, Lanusse estrechó la mano de Helms en el mítico cuartel general de la CIA en Langley, Virginia, para escuchar qué tenía que decirle el poderoso director de inteligencia de Estados Unidos. La reconstrucción de aquel encuentro fue revelada, y detallada, por el historiador Tim Weiner en su libro Legado de cenizas – La historia de la CIA.
Helms estaba inquieto cuando llegó a su encuentro con Lanusse: venía de hablar con Nixon que le había ordenado que organizara un golpe militar en Chile sin que lo supieran ni el secretario de Estado, ni el de Defensa, ni el embajador Korry en Santiago, ni siquiera el jefe de la base de la CIA en la capital chilena debía enterarse. Weiner revela que Helms había garabateado en un bloc las órdenes de Nixon y que esos garabatos decían: “Tal vez una posibilidad entre diez, pero ¡hay que salvar a Chile! 10.000.000 de dólares disponibles… Los mejores hombres que tengamos… Hacer chirriar la economía…” Años más tarde, Nixon, según las memorias de su mano derecha, Henry Kissinger, entonces asesor de seguridad de la Casa Blanca, diría que había que “hacer crujir la economía chilena” y aportó para eso cuarenta millones de dólares. Y ya en los días previos al golpe que derrocaría a Allende el 11 de septiembre de 1973, el presidente fue más claro y específico con Kissinger: “Vayan allá y patéenles el culo”.
Poco después de su encuentro con Lanusse, Helms, que estaba bajo la supervisión directa de Kissinger, esbozó en tiempo récord, esos eran los deseos de Nixon, dos planes alternativos para el “Caso Allende” que fueron bautizados sin demasiada imaginación, “Vía Uno” y “Vía Dos”. El primero contemplaba la guerra política, la presión económica y una intensa campaña publicitaria contra las todavía futuras autoridades democráticas chilenas. La “Vía Uno” también contemplaba la compra de votos en el Congreso chileno para evitar la confirmación de Allende como presidente. Si todo eso fallaba, el embajador Korry había propuesto convencer al presidente saliente, Eduardo Frei Montalva, para que diera un golpe constitucional que condujera a nuevas elecciones. La “Vía Dos” era el golpe militar. Las dos opciones fueron exploradas y en algún modo iniciadas al menos en parte, pero nunca se llevaron a cabo en aquellos agitados días.
Nixon
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La impunidad del reyezuelo Ortega

En qué momento de su larga trayectoría, el mítico héroe de la izquierda internacional que lideró la guerrilla sandinista contra la brutal dictadura de Somoza, se convirtió él mismo en el déspota de Nicaragua? ¿Cuando transmutó Daniel Ortega en Anastasio Somoza?
Los síntomas fueron claros desde principios de los 2000, cuando no tuvo ningún complejo en aliarse con el corrupto presidente Arnoldo Alemán, para reformar la ley electoral que rebajaba el porcentaje en la primera vuelta, y asegurarse el retorno al poder, después de haber perdido las elecciones ante Violeta Chamorro. Y con el retorno a la presidencia en 2006, maniobró para eliminar de la Constitución la prohibición de poder reelegirse. Pero fue la matanza de 2018 la que rubricó con sangre su sello político. En aquellas revueltas populares contra la reforma de las pensiones que quería perpetrar el gobierno, Ortega dejó un reguero de 300 manifestantes asesinados por la policía y los paramilitares, y a partir de ese momento la violencia y la represión arreciaron hasta alcanzar la situación actual, convertiendo a Nicaragua en una de las dictaduras más impunes y atroces de Latinoamérica.
La rúbrica final la dio el pasado 19 de julio cuando en su discurso oficial en Managua para commemorar el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, directamente eliminó a la democracia: “Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder.” (…) “Se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis, puestos por los somocistas, volverán a llegar al Gobierno. Jamás, jamás, jamás”. Y dicho y hecho, el 24 de agosto el Parlamento canceló las elecciones municipales y el 1 de septiembre hizo lo propio con las generales, además de ampliar ad eternum el mandato de Ortega, y declarar Nicaragua totalmente ajena a las resoluciones internacionales, entre ella las que emita la OEA.
De un plumazo, pues, Ortega ha eliminado definitivamente los resquicios de apariencia democrática que ya eran, de facto, una absoluta falacia. Cabe recordar la persecución previa al proceso electoral, cuando ordenó detener a decenas de personas, desde políticos, hasta periodistas, empresarios y líderes cívicos. Entre ellos 7 precandidatos a la presidencia con opciones de éxito, como Cristiana Chamorro y Félix Maradiaga. La mayoría fueron detenidos por “traición a la patria” y recluídos en situación de aislamiento en la temible cárcel El Chipote. Desde entonces, ha ilegalizado a todos los partidos y organizaciones opositores, ha clausurado a decenas de ONGs y medios de comunicación, ha expulsado del país y privado de nacionalidad a 452 nicaraguenses, a los que se les han confiscado los bienes, y ha dejado Nicaragua completamente vacía de oposición organizada. Al tiempo, arrecian las desapariciones forzosas y las muertes bajo custodia policial, además de estar documentados asesinatos contra opositores y militares críticos en otros países. El caso más impactante, el Roberto Samcam Ruíz, ex mayor del ejército de Nicaragua, asesinado con nuevo balazos a quemarropa en su residencia en San José, en Costa Rica, a manos de un sicario de Ortega.
En este contexto de régimen del terror, es especialmente significativa la persecución contra la Iglesia Católica, la única institución independiente con autoridad moral del país. Desde la matanza de 2018 han sido expulsados 309 religiosos, de los cuales 8 obispos, entre ellos el caso emblemático de Monseñor Rolando Alvarez, condenado sin juicio a 26 años de cárcel por “traición a la patria” y finalmente desterrado al Vaticano. También ha expulsado a decenas de congregaciones dedicadas a la ayuda social, como las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta. Todas las cuentas bancarias de las diócesis de Nicaragua han sido congeladas, y agentes de la polícia armados se presentan y graban los oficios religiosos. Para no dejar ningún resquicio, incluso han sido prohibidas las procesiones religosas.
El listado represivo es tan inconmensurable como ilimitada su impunidad, con un binomio de poder Ortega-Murillo que amenaza en convertirse en una dinastia dictatorial, como lo fue en su momento la de Somoza. En este contexto de destrucción sistemática de los derechos fundamentales en Nicaragua, resulta muy estridente la posición de Brasil y de México, los dos únicos salvavidas que le quedan al dictador Ortega. Como señaló Andrés Oppeheimer en un artículo reciente, ambos países han demostrado una hiriente hipocresía al abstenerse a la propuesta de la OEA, que exigía una reunión de cancilleres para tomar medidas respecto a la situación de Nicaragua. Brasil, excudándose en el “diálogo”, a pesar de que la OEA ha aprobado 20 resoluciones desde 2018 para exigir precisamente dialogo, y Nicaragua las ha ignorado todas. Y en el caso de México, justificandose para “no interferir en los asuntos internos de Nicaragua”, en línea con las excusas que ponía Sheinbaum respecto a las sanciones contra el régimen cubano. Lo cual, traducido, significa una evidente complicidad con la dictadura nicaragüense.
El régimen totalitario dinástico de Daniel Ortega y Rosario Murillo no es peor del que fundó la dinastía Somoza, que estuvo 42 años en el poder. Pero camina en la misma dirección y con la misma filosofía: mantener a la población bajo la bota de una tiranía corrupta, represiva y asesina. Es evidente que Ortega se ha convertido en su némesis, y ambos protagonizan la historia más oscura de Nicaragua. La cuestión es si los países del entorno están dispuestos a permitir la consolidación de otra Cuba y otra Venezuela en el continente. De momento, Sheinbaum y Lula se lo piensan, quizás porque sus planteamientos ideológicos cada vez están más solos en el continente, perdida Venezuela y Colombia, y con Cuba a las puertas. Tanto hablar de derechos humanos y acaban siendo cómplices de un decrépito totalitario con aspiraciones de reyezuelo dinástico. Es lo que tiene la superioridad moral de algunos, que a veces quedan al descubierto.
X: @RaholaOficial
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