CHIMENTOS
Tenía 21 años y un enorme futuro como actriz, hasta que la filtración de un video sexual con su ex lo arruinó todo: qué es de su vida hoy, a dos décadas del escándalo

Tenía 21 años, había estudiado actuación, canto y danza desde chica, y acababa de superar meses de castings para quedar entre los 20 elegidos de High School Musical: La Selección. María Fernanda Chachi Telesco parecía tener todo preparado para convertirse en una de las nuevas estrellas de una televisión argentina en pleno auge de la ficción. Pero en 2007 su vida dio un giro brutal.
Un video sexual que había grabado en la intimidad con quien entonces era su novio llegó a Internet sin su consentimiento. Según contaría posteriormente Telesco, el material había sido robado por un primo y comenzó a circular hasta alcanzar una difusión masiva. En plena competencia, la producción la apartó del reality de Disney.
El impacto excedió ampliamente lo laboral. Chachi contó que atravesó trastornos alimenticios, sufrió hostigamiento y quedó expuesta, en una época en la que conceptos como violencia digital prácticamente no formaban parte de la discusión pública. También inició acciones judiciales, pero aseguró que se encontró con jueces que llegaron a interpretar que la difusión podía haberla “beneficiado” por la notoriedad que adquirió.
Aun así, su carrera como actriz no terminó inmediatamente. Adrián Suar le abrió las puertas de Pol-ka y Telesco consiguió reconstruir parte del camino que parecía perdido. Pasó por ficciones como Son de Fierro, Botineras y Educando a Nina, entre otros trabajos. Sin embargo, con los años descubrió que aquello que había perseguido desde niña ya no era lo que quería para su vida.
QUÉ ES DE LA VIDA DE CHACHI TELESCO
Lejos de las cámaras, Chachi encontró en una disciplina que practicaba desde la adolescencia su nueva profesión: el yoga. Comenzó dando clases con apenas algunas colchonetas en el living de su casa y terminó creando su propia escuela y desarrollando Yogafeel, su método. Actualmente forma instructores, trabaja alrededor del bienestar y mantiene una modalidad que también le permite brindar clases de manera virtual.
Pero quizás el giro más significativo ocurrió con aquello que durante tantos años intentó dejar atrás. Telesco comenzó a hablar públicamente de violencia digital y su caso terminó dando nombre a una normativa sancionada en Santa Fe para castigar la difusión no consentida de material íntimo. En febrero de 2026 explicó que la existencia de esa ley incluso modificó la forma en la que ella misma pudo mirar lo ocurrido: durante años, aseguró, no había logrado dimensionar completamente el trauma.
Hoy, a casi dos décadas de aquel episodio, Chachi ya no busca recuperar la carrera que imaginaba a los 21 años. Construyó otra vida lejos de la actuación, transformó el yoga en su profesión y convirtió una exposición que jamás eligió en una causa para evitar que otras personas atraviesen lo mismo.
El escándalo que alguna vez amenazó con definirla terminó siendo apenas una parte —aunque enorme— de una historia que ella decidió continuar escribiendo lejos de aquellas cámaras.

Chachi Telesco
CHIMENTOS
A 2 años de la muerte de Daniel Fanego, el homenaje de su hijo Manu: fotos inéditas y el conmovedor ritual que los une

A dos años de la muerte de Daniel Fanego, su hijo Manu lo homenajeó con una publicación en redes sociales. Mediante un carrete de imágenes familiares, el actor recorrió distintas etapas del vínculo con su padre y le dedicó un mensaje centrado en las enseñanzas, los cuidados y la presencia que conserva antes de cada función en su carrera actual.
“Buen, acá recordando al padre, a dos años de su ausencia física. Cada día siento más amor y agradecimiento por haberlo tenido como papá”, escribió Manu al comienzo del posteo. Después resumió algunos recuerdos que asocia con Daniel: “Sus cosquillas, su solemnidad, su cuidado. Y mucho más”. Las palabras acompañaron un álbum que reunió escenas familiares y teatrales de historia.
La primera fotografía muestra a Daniel abrazando a un Manu pequeño. En otra postal aparece junto a sus hijos, mientras que el carrusel también incorpora una imagen de padre e hijo frente al mar. El recorrido termina con un retrato más reciente del intérprete tomado poco tiempo antes de su muerte. Cada imagen aporta una mirada diferente sobre esa relación.

Uno de los recuerdos que Manu eligió desarrollar se vincula con un acto escolar por el Día de la Bandera. En esa foto se lo ve caracterizado como un prócer y con bigotes postizos. Allí explicó que Daniel colaboró con los preparativos de aquella presentación y lo ayudó a aprender la letra y asumir el personaje frente a compañeros.
“En la foto 5, acto del día de la bandera me ayudó a ensayar la letra y me produjo vestuario y maquillaje. Talco para las canas y bigotes postizos incluidos. Fue la primera vez que sentí el olor a mastik en la nariz”, relató. El mastik es un adhesivo que suele fijar elementos de caracterización sobre la piel teatral.
El mensaje también incluyó una referencia directa a la relación que compartían con el teatro. Manu contó que conserva un gesto antes de cada función asociado a una enseñanza de su padre. “Antes de entrar a un escenario golpeo las tablas. Te saludo, como me enseñaste a saludar a los que habitaron ese campo de juego”, expresó en redes.

Con esa frase el actor vinculó el homenaje familiar con su propio oficio. Daniel y Manu compartieron escenario en 2012, dentro del ciclo Teatro por la Identidad, en la obra El vuelo del Cóndor, donde interpretaron distintos momentos de la vida de Pablo Podestá. Años después Manu recordó aquella experiencia durante un Día del Padre y la definió como única.
En el cierre de su publicación actual, Manu contó que se reuniría con su hermana Camila en memoria de su padre. “Hoy nos juntamos con Cami a almorzar. Te celebraremos hasta el infinito”, expresó junto a emojis de manos levantadas, un corazón, manos en oración y destellos. El posteo sumó imágenes de diferentes momentos familiares con Daniel.

Daniel Fanego murió el 19 de septiembre de 2024, a los 69 años. En ese momento Manu confirmó la noticia y señaló que su padre había fallecido en su casa acompañado por familiares y amistades. El actor y director dejó una trayectoria en teatro, cine y televisión con trabajos en El marginal, El reino, Resistiré, Luna de Avellaneda y El Ángel.
Al cumplirse el primer aniversario de su muerte, Manu también recurrió a sus redes para recordarlo. Entonces compartió fotos de ambos y escribió: “Hoy hace un año que Daniel Luis ya no está físicamente entre nosotrxs. Más que nunca está presente en las charlas, los saludos, las anécdotas, en los escenarios”. El texto cerró con un agradecimiento, como en esta oportunidad, a dos años de su muerte.
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CHIMENTOS
Paula Roth, una cantante entre Piazzolla y Charly García: “Son las músicas que me conectan con mi identidad”

En algún almuerzo de Mirtha Legrand, todavía con la tevé en blanco y negro, Astor Piazzolla habló bien de los rockeros. Dijo que lo que hacían Charly García y Luis Alberto Spinetta le parecía válido, que esa música también era argentina. Años después, cuando en una entrevista en Chile le dijeron a Charly que Piazzolla había criticado su obra, él lo desmintió sin dudar: habían hablado, y el maestro le había dicho que lo que hacía estaba bien. Spinetta, por su parte, llegó a confesar que no sabía si estaba a la altura de componer junto a semejante genio cuando se esbozó alguna posibilidad de colaborar. Nunca hubo enemistad. Hubo, en todo caso, respeto mutuo entre tres titanes de la música popular argentina.
Eso es exactamente lo que la cantante Paula Roth quiso capturar cuando pensó en Fuga y fuego, el espectáculo con el que su orquesta TangoMina se presentará el viernes 25 de septiembre a las 20:00 en La Fábrica: el estudio y sala de ensayo de Charly García, su segunda casa, un lugar que respira esa historia en cada pared. En diálogo con Teleshow, Roth contó cómo fue construyendo ese puente desde adentro.
Que el show sea en La Fábrica tampoco es un detalle menor. El espacio de Fitz Roy fue estudio y sala de ensayo de Charly durante años, y hoy sigue siendo un lugar al que va a ver shows. “Creo que ese lugar tiene toda la energía de semejante artista”, dijo Roth. “Se han hecho cosas grandiosas ahí.” Y cuando le preguntaron si le gustaría que Charly apareciera esa noche, no dudó: “Lo voy a determinar con la mente, a ver si le mando esa energía.”
Roth tiene 42 años y una historia que arranca antes de que pudiera recordarla bien. Su madre, Mirta Di Leo, fue productora de cine y comedia musical —responsable de montajes como Amor sin barreras— y amiga de David Lebón. A los tres o cuatro años, Roth la acompañaba a los ensayos porque no había con quién dejarla. “Recuerdo eso, y en ese momento decidí que yo quería cantar”, dijo. “Era muy chiquita.”
Su tío Ricardo Di Leo la llevaba a ver a Spinetta cuando tenía seis o siete años. El tango llegó después, de la mano de su abuela y de una película: Sur, de Pino Solanas, con música de Piazzolla y la voz del Polaco Goyeneche. “Fue algo que me impactó desde muy chica”, recordó. “La alquilé cuando existían los videos. Ahí me enamoré del tango.”
Con los años vinieron el jazz —en hoteles y salas—, un contrato con Televisa en México para grabar un disco de baladas, coros junto a Black Amaya —baterista de Pescado Rabioso— y dos presentaciones en teatros como artista invitada de Pappo. También grabó Nadie como vos, un disco de tango electrónico con canciones propias que registró en parte en Europa y que hoy está disponible en Spotify. Tocó en la Esquina de Homero Manzi, en el Gorriti Art Center y en el BeBop de Palermo, y tiene apariciones registradas en la TV Pública.

La propuesta de TangoMina no es un experimento caprichoso: parte de una convicción. “Siempre creo que ha habido muy buena onda entre ellos, muy buena vibra, y por sobre todo respeto”, dijo Roth. “Personas que son grandes y que se consideran mutuamente importantes para la cultura del país, sobre todo en esa época.”
Lo que hace TangoMina es trazar una línea entre esos mundos y caminar por ella. La formación es de tango —bandoneón, guitarra, piano, batería y bajo— pero el repertorio cruza géneros sin pedir permiso. En el bandoneón está Martín Cecconi, músico dedicado al tango al cien por ciento. En batería, Horacio Moreno, que tiene en su currículum pasos junto a David Lebón, entre otros. El guitarrista Javier Torrecillas integra además Sobredosis de Soda, el tributo a Gustavo Cerati. Y en el piano y la dirección musical, Omar Serna, que además es el marido de Roth. “Me sale gratis”, admitió ella entre risas. “Zafé, zafé, zafé.” “Hicimos como esta mezcla de rock y de tango que en realidad es música popular argentina”, sintetizó Roth. De Piazzolla suenan “Balada para mi muerte”, “Balada para un loco”, “Chiquilín de Bachín”, “Preludio para el año tres mil uno”, “Siempre se vuelve a Buenos Aires” —con letra de Eladia Blázquez— y fragmentos de María de Buenos Aires. Del rock: “Asesiname” y “Alicia en el país” de Charly, canciones de Spinetta, “Las cosas tienen movimiento” de Fito Páez, “El témpano” de Jorge Fandermole, dos temas de Los Redondos —“Ji, ji, ji” y “Todo un palo”— y “Por qué cantamos”, con letra de Mario Benedetti y música de Alberto Favero, popularizada por Nacha Guevara.
Todo con bandoneón. Siempre con bandoneón. “Tenemos un repertorio hermosísimo y muy popular”, dijo Roth.

— ¿Por qué Piazzolla y el rock nacional en una misma propuesta?
— Interpretar a Piazzolla me conecta con palabras y hechos profundos y atemporales. Donde estás, la musica de Piazzolla, encaja. Y el rock nacional es la voz de mis momentos, interpretarlo es estar en cualquier parte de mi casa a cualquier edad, sientiendo quien soy, siendo feliz aunque sea por tres minutos que dure el tema. Son músicas que me conectan con mi identidad. Puedo ser feliz por el simple hecho de escuchar una cancion.
— Cantaste con Pappo, ¿cómo fue ese acercamiento?
— Yo hacía coros en una banda donde Pappo aparecía de invitado. Compartía escenario con Vivi Scalisa, vocalista de las Black and Blues. En dos oportunidades me convocó para cantar en sus propios shows, en teatros distintos. Fue una experiencia increíble, superenriquecedora. Un mundo nuevo que descubrí.
— Y para mostrar que te movés entre varios géneros, también grabaste con Peteco Carabajal.
— Hace dos meses grabé una canción con él. Para mí fue un enorme triunfo ser convocada por semejante artista, de un estilo que siempre amé y que también nos representa. Es un lujo para nuestra cultura.
— TangoMina, el nombre de la banda, tiene más de una lectura, ¿no?
— Tres, en realidad. El tango como género, la gomina como símbolo de la estética porteña clásica, y la mina como la única voz femenina del conjunto. Está todo pensado. El tango, la gomina y la mina que soy yo. Es como una fusión de palabras que nos representa.
Paula Roth
CHIMENTOS
Guido Suller, sin censura: los secretos de su amor prohibido con Ricardo Fort, el paso fallido por Luzu y su relación con un «changuito de pueblo» 43 años menor

Luego de varias charlas, finalmente Guido Süller (65) organizó su agenda y programó venir a Buenos Aires para participar de la sección A solas con Paparazzi. Si bien le divertía ser parte de este segmento, la complicación para que se concrete la entrevista tenía que ver con la nueva vida del mediático por excelencia.
Sucede que, luego de separarse de Tomasito, el también arquitecto y ex tripulante de avión decidió vender su mansión de Pilar y cumplir su plan: alejarse de la gran ciudad para estar rodeado de gallinas, vacas y ovejas. Lo único que lo frenaba en esta idea de mudarse al campo era el hecho de estar solo, tan lejos de todo.
Sin embargo, en ese momento llegó un nuevo amor para Guido, oriundo de Jujuy: Hernán Sanabria. Ya contrajeron matrimonio, mediante una bendición en Brasil. Felices, comparten sus días. Inseparables, juntos llegaron hasta el estudio de Atlántida para grabar el reportaje. Aunque el joven de 22 años prefirió quedarse en el auto, en una decisión propia de su bajo perfil.
Pero Hernán debe esperar más de la cuenta: la entrevista se extiende. Y es que Guido tiene mucho para contar. Su vínculo amoroso con Ricardo Fort, la distancia con su hermana Silvia Süller, el sexo a los 65 años. «Empecé cuando empezó Paparazzi. 2000, 2001. Si este año Paparazzi cumple 25 años, yo también”, lanza, entre risas, recordando su desembarco en los medios.
—En ese momento ibas mechando lo artístico con las horas de vuelo requeridas para jubilarte.
—Me jubilé en 2015 como tripulante de cabina de pasajeros. Entré en 1989: era Susano (secretario de Susana Giménez en la televisión) y me iba a volar. Me jubilé después de 23 años y 12 mil horas de vuelo por todo el mundo.
—Muchos tienen la faceta del Guido mediático, pero también tenés el título de Arquitecto y fuiste tripulante. No sos solo eso que se ve.
—Claro. Por eso, no encajaba en la bolsa de los mediáticos, pero se me cerraron todas las puertas. Tuve que entrar por la ventana de la televisión. La verdad es que intenté buscar como actor o panelista, y todos me dijeron que no.
—Un orgullo para cualquier padre que un hijo estudie y se reciba. ¿Sentiste algo de eso en tu familia?
—No tanto. Es por el tema de la sexualidad. Mis papás sabían que tenían un hijo medianamente inteligente, que lograba cosas, que se sacaba un 9 en la facultad. Mis padres adoptaron un hijo, Marcelo, que tiene 10 años menos que yo y salió futbolista, chongo, con todas las minas: todo lo que mi papá quería que yo fuera. Mi papá era boxeador, me llevaba al Luna Park, a cazar: todas las cosas de macho. Tengo una foto que me muero de pena cada vez que la veo, donde estoy chiquito, 12 años, y dos liebres muertas y el rifle colgado. Ese era un macho.
—¿Y tu mamá?
—Es de otro siglo y en una sociedad machista: tenía que decir todo que sí. Mis papás no te abrazaban, no te besaban, no te decían «te amo» ni locos. Yo creo que sí me amaban, pero en silencio.
—¿Sentís que eso te marcó y demandás cariño?
—Obvio. Todo el tiempo pido que me digan que me quieren. Me metí en la tele para ser querido, aceptado, y logré que la gente me quiera. Me llena el alma caminar por la calle y que me digan cosas lindas.
—Fuiste pareja de Ricardo Fort cuando eran chicos. Fue una relación secreta, que llegó a ser tapa Paparazzi con las cartas de amor.
—¡Una de las tapas más vendidas! Terrible. Las cartas de amor manuscritas y firmadas por Ricardo. Auténticas. Las tengo y están amarillas, la letra se está borrando porque estaban escritas con lapicera.
—Un amor verdadero.
—Sí, obvio. Tenía 19 años. Fui su primer amor. Imaginate lo que fue para él y para mí esa pasión prohibida donde nadie se tenía que enterar. Nos latía el corazón cuando nos veíamos, me daba retorcijones. Hubo mucho amor y mucho sexo. Parecíamos conejos: todo el día teniendo sexo. En la casa de él, en la fábrica, detrás de un árbol en un auto… La relación duró un año y medio.
—Y los dos terminaron en los medios.
—Sí. Nos sentábamos en el cordón de la vereda, mirábamos las estrellas y soñábamos con ser inolvidables. Él quería ser cantante y yo, actor. Le pedíamos a Dios y al Universo que nos haga famosos. Los dos lo logramos, más o menos.
—¿Terminó mal la relación? ¿Volvieron a encontrarse y pudieron charlar?
—Terminó bien. Era otro Ricardo. Cuando él se enfermó, un día lo frené en Mar del Plata y le dije: «Ricardo, no podés ir a 200 kilómetros por hora porque terminás chocando. Relajate, que tenés toda la vida«. Y él me contestó: «No… Lo que pasa es que no tengo tiempo«. Después de que murió me quedé pensando en esa frase. ¿Por qué me dijo que no tenía tiempo, si tenía 40 años? Eso quiere decir que él percibía que se iba a ir de este plano.
GUIDO SÜLLER Y SU NUEVO AMOR: UN «CHANGUITO DE PUEBLO»
A los 65 años, el mediático apuesta a una nueva relación amorosa. «Charlando con un amigo le dije que era una porquería el ambiente gay porque todos se acuestan con todos, se meten los cuernos, se mienten: ‘Quiero otra cosa’. Y mi amigo me dijo que vaya a las provincias a encontrarme un changuito de pueblo, un chico sano, que no tiene noche. ¿Y podés creer que por Instagram me escribió un changuito de pueblo?».
«Lo primero que le pregunté fue cuántos años tenía —sigue Guido, sobre Hernán—. Me dijo 19. Le dije ‘¡Chau!’. Él estaba empezando a vivir y yo, terminando. Me decía que era mayor de edad, que a él le importaba el amor, que no tenía edad ni género. Estuve negándome hasta que a sus 20, lo conocí. Él es de Jujuy y me dijo que se venía a Buenos Aires. Un día me escribe: con su familia se venían en busca de una nueva vida. Estaba por zona sur: no se animaba a tomar el colectivo. Fue en remis con la mamá hasta el Obelisco y lo esperé a tres cuadras. ¡Ah! Virgen, virgen… Imagínate la mochila. A algunos les encantará, para mí era un peso terrible. Porque tu primera relación sexual te marca… No lo olvidás».
—¿Ricardo fue la primera tuya?
—No, no. En cambio él, Hernán, era su primera reacción. Pero es otra época, donde a través de Internet te informás de todo: cómo se besa, se toca, qué hay que hacer. Sabía todo. Le dije que se relaje y disfrute. Fue suave y quería que no se lo olvide. Puse una música linda, fue más de besos, caricias. Como más romántico, no salvaje. En cambio, con Ricardo, sí era salvaje. Él ya tenía experiencia y yo también.
—¿La paternidad es algo que te hubiese gustado?
—No. Me hubiese gustado cuando era joven, hasta los 40. Después ya empecé a tener edad de abuelo.
—¿Te pesa el paso del tiempo?
—La gente me da menos edad, pero tengo 65. Me dicen que soy un vampiro energético porque me gusta la gente joven. Pero me gusta la gente joven porque es más feliz: todavía no están golpeados por la vida, tienen sueños, proyectos. Para grande estoy yo. Y más grande, está muerto.
—¿Estás conforme con tu imagen?
—Total. Hernán sí… ¡Ah! Y no sabés lo que es en la cama. No sé si contarlo, pero no puedo seguirle el ritmo: 10 veces en un día no puedo. Al principio; ya no, porque hace 2 años que estamos juntos.
—En su momento, se dudó de la relación de novios de Ricardo Fort y Virginia Gallardo.
—La relación con ella era de amistad: (Fort) jamás le tocó un pelo. Ricardo tuvo una sola relación sexual a los 19 años, con una chica. La puso en cuatro, por detrás, le agarró las lolas y después empezó a bajar y bajar… Cuando llegó a la zona genital le faltaba algo; eso me decía a mí, porque hablábamos de estas cosas. Y no le faltaba nada. Era una mujer, no tiene nada: no hay pito ni testículos. Inmediatamente soltó, cortó la relación y dijo: «Esto, nunca más en la vida». Jamás hubo relaciones sexuales entre Virginia Gallardo y él.
—Tuviste tu experiencia en streaming. ¿Cómo te sentiste?
—Estuve en Patria y Familia todo el 2024, en Luzu. Exitazo. Lo di todo, hablé de todo. Pero tenía encontronazos con un par de compañeras y lamentablemente, cuando terminó el contrato, al año siguiente no me renovaron. Así que un besito.
—¿Alguno no te quería?
—Lo que pasa es que soy muy llamativo. Contratan a Guido Suller, uno de los más mediáticos. ¿Cómo voy a dejar de serlo? Soy de la tele y era mi primera experiencia en stream. Ténganme paciencia.
—¿Quienes serían, desde tu punto de vista, los hermanos Süller de hoy?
—Los Caniggia: Alex y Charlotte. Son disruptivos, distintos, sinceros. Si te tienen que mandar a la mierda, te mandan. Muestran su vida y participan en realities.
—Hablando de hermanos, ¿cómo está hoy tu relación con Silvia?
—Distante. Mi mamá y mi hermana fueron los amores de mi vida, las personas que más quise. Por Silvia hice de todo, pero ella no se deja ayudar: está encerrada en ese círculo de dolor. Se enamoró de Silvio Soldán como 30 o 40 años, y la relación se terminó. Es autodestructiva y se pone mala con los que la quieren ayudar. Está bien así, sola. Llené el vaso, no había más lugar. Un día dije basta. La vida pasa para mi también, y me merezco ser feliz.

—Hace unos días Silvia dijo que si se hace la serie de su vida, solo ella podría interpretarse.
—Está equivocada. ¿Con la edad que tiene, cómo va a hacer de ella a los 20 años? Necesita una actriz joven, mediática. Ya está desvariando un poquito… Por supuesto que yo no haría de mí, de joven. Me encantaría Franco Masini, Nacho (Castañares) de Gran Hermano. Me encantaría porque tengo una vida súper intensa y cosas que no saben de mis relaciones. Hoy ya me podría morir porque lo viví todo. Y lo que no viví fue porque sé que no me va a gustar. Sexualmente, hice de todo. Hasta un trío con dos mujeres. Soy gay y pude. Y me fue bien. Pero cuando terminó el acto sexual, una era de 20 y otra de 40, y la más chica le dijo a la otra: «Vamos, mami». Me llamó la atención y les dije: «¡Ay, qué linda relación que tienen que a cada rato le decís ‘mami’!». A lo que me dijo que sí, que era su madre. ¡Se tocaban y besaban entre sí! Dios mío…
-Acaba de terminar el mundial. ¿Cuál de los jugadores te parece el más sexy de la selección?
-Obviamente que Leandro Paredes y Rodrigo De Paul. A De Paul lo veo más chanchito en la cama, más juguetón y guarro. El otro casado, con una mujer que para mí es medio tóxica, que lo domina. Muy serio y el otro me da más atorrante. Para la cama De Paul y como belleza, Paredes.
—Vos que sos del medio, ¿qué pensás de las relaciones de Javier Milei con Fátima Flores, Yuyito González y la cantante Daniela?
—Show mediático. Él está enamorado de su hermana. Es raro. No voy a decir que es gay porque no tengo prueba de su sexualidad, pero no creo que haya llegado a la cama. Yuyito es histérica, no me lo imagino ni loco. Por ahí de Fátima sí. Acordate que hizo esos papelones que se subió al escenario en Mar del Plata y se chuponeó. Desagradable, siendo el hombre más importante de Argentina. Es un personaje mediático. En Intratables me propusieron pelearme con Milei: estábamos al mismo nivel de mediatismo y dije que no. Si me llevaba para el lado de la Economía me iba a hacer bolsa, es inteligente. 
—¿Hoy por hoy, podrías vivir sin trabajar?
—Soy jubilado de Aerolíneas (Argentinas). El tema es que Milei se ha olvidado de los jubilados. Podría vivir porque no me drogo, no tengo vicios, no juego a nada. Soy austero. Podría vivir (sin trabajar), pero no darme lujos. Por eso sigo trabajando como arquitecto y en los medios: conduzco eventos, hago publicidades. Sí, tengo que seguir trabajando.
—Por último, ¿quién es Guido Suller?
—Un buen tipo. Una buena persona. Alguien que se animó contra los prejuicios, que logró superar el qué dirán. Me chupa un huevo, que hablen bien o mal, pero que hablen. Ese es el secreto. El tema es cuando no hablan de vos. La indiferencia es la peor de las armas.
Guido Süller; A solas con Paparazzi
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