CHIMENTOS
Ella tiene 40 años y su marido 59, pero se enamoró de un joven de 27 y se acaba de separar tras ser descubierta por su esposo siendo infiel: «Comenzó a…»

Una nueva separación vuelve a eclipsar en el mundo del espectáculo, con fuertísimos detalles. Durante la noche de viernes explotó todo con la noticia confirmada de Ángel de Brito, contando la infidelidad de Lourdes Sánchez al Chato Prada, de la cual se hizo eco Laura Ubfal e informó.
A través de su portal web, la periodista habló sobre el engaño de la bailarina al productor. Junto a un joven de 27 años, con quien mantiene un romance desde hace cuatro meses, la correntina terminó reconociendo todo en un mensaje que le envió a Ángel.
“El Chato Prada descubrió una infidelidad por parte de Lourdes. Lourdes (40) reparte su vida ya hace unos años entre su provincia, Corrientes y la Capital Federal, porque allí comenzó ocupándose de un teatro municipal y hoy es Presidenta del Instituto de Cultura”, comenzó diciendo.
LA SEPARACIÓN DEL CHATO PRADA Y LOURDES SÁNCHEZ
Sobre esa misma información, Ubfal agregó: “Ella vino viajando frecuentemente para ver a su hijo, quien vive con Prada en Buenos Aires, donde mantiene su escolarización, sus amigos y sus prácticas de fútbol y ellos también viajaban para verla en Corrientes, donde el gerente de América pudo comprobar que Lourdes estaba en otra relación”.
Pese a que su vínculo con el Chato hace tiempo, e incluso año según dijo la propia Lourdes, se terminó de desgastar. Pero las sospechas que comenzó a tener el productor lo terminaron de llevar a descubrir una de las traiciones más dolorosas.
“El Chato descubrió que desde hace cuatro meses Lourdes viene manteniendo una relación con un joven rugbier, de 27 años, que es de una familia adinerada de la provincia, dueños del Marriot de Corrientes, donde ambos viven en distintos pisos”, contó.
Y al finalizar, agregó: “Lourdes le mandó un mensaje a Ángel donde dijo que para ella estos últimos tiempos habían sido ‘una agonía’. Francisco Liotta Hernández es un joven muy conocido en los círculos sociales de Corrientes”.
Lourdes Sánchez, Chato Prada
CHIMENTOS
Quién es el hombre que enamoró a Juana Viale a días de separarse de Yago Lange por serle infiel con su mejor amiga

Hace apenas unos días, Juana Viale confirmó su separación de Yago Lange, como parte de una crisis que se conocía desde hace meses. Si bien es verdad que recién esta semana, en una visita al programa de Mario Pergolini, blanqueó su ruptura, en su momento su situación de pareja fue tema de conversación ya que se hablaba de infidelidades y engaños por parte del regatista.
En aquel momento, se llegó a decir que el novio de Juana la había engañado con una amiga cercana suya, advirtiendo una fuerte traición dentro del círculo íntimo de la conductora. Y cuando a la nieta de Mirtha Legrand le preguntaron por su separación, hasta estos últimos días su respuesta fue evasiva y hasta furiosa, indignada por quienes se entrometen en su vida privada.
Sin embargo, este fin de semana algo sucedió. Apenas unos días después de que Juana confirmara su separación de Yago, se volvió a hablar de su presente sentimental y, para sorpresa de muchos, reveló que está enamorada. No dio demasiados detalles de quién se trata, aunque todo parece indicar que habló de un nuevo hombre en su vida.
La escena se dio minutos antes de cerrar La Noche de Mirtha, el sábado 3 de octubre y recordando que todavía se encuentra reemplazando a su abuela Mirtha -internada desde hace días-. Barbie Simons comentó que estaba enamorada y eso provocó que Luis Novaresio aprovechara la oportunidad para cambiar el foco y trasladarle la misma pregunta a Juana.
LA CONFESIÓN DE JUANA VIALE A DÍAS DE SEPARARSE DE YAGO LANGE: «ESTOY ENAMORADA»
“¿Vos estás enamorada?”, quiso saber el periodista. La respuesta de Juana fue contundente, pero sobre todo inesperada. “Yo estoy enamorada”, lanzó la conductora. La declaración generó sorpresa en la mesa, especialmente porque no todos sabían que estaba separada, lo que obligó a que la actriz incluso debiera aclarar su situación.
“Vos llevás bastante tiempo de novia”, interpretó Barbie. Pero Viale le explicó que la situación era muy diferente a la que su invitada imaginaba. “No estoy en pareja. Estoy enamorada, pero no estoy en pareja”, dijo, dejando en claro que actualmente no mantiene una relación formal aunque sí tiene sentimientos por alguien.
La confesión de Juana derivó en una nueva incógnita: ¿quién es el hombre que enamoró a la conductora? Novaresio no dejó pasar la chance y fue directo al hueso. Sin embargo, ella intentó evitar hablar del tema con una frase letal: “Vamos a un corte”, lanzó entre risas y algo incómoda, buscando cambiar el tono de la conversación.
Pero el intento duró poco. Tras la pausa, el periodista retomó el interrogatorio y volvió a preguntarle de manera directa: “¿De quién estás enamorada?”. Juana volvió a tratar de desviar el tema: “Ay, chicos, tengo que mostrar tu libro”, dijo. En ese momento, Natasha Niebieskikwiat intervino con una reflexión: “La persona que sea objeto de su amor sabe lo que está diciendo”, señaló.
Frente a esto, Juana confirmó un detalle: el hombre del que está enamorada sabe perfectamente lo que ella siente. “Sí, sabe”, aseguró entre risas. Y aunque evitó revelar el nombre o dar pistas concretas sobre quién ocupa actualmente ese lugar en su vida, dejó una inesperada confesión sentimental en pleno programa.
Después de su separación de Yago, la conductora blanqueó que no se encuentra en pareja pero sí vive un momento en el que tiene fuertes sentimientos por alguien. Ahora aparece un nuevo misterio: ¿Quién es el hombre que conquistó el corazón de Juana?
Juana Viale
CHIMENTOS
Del fanatismo por Casi Ángeles a protagonizar una novela en Argentina: el nuevo desafío de la artista israelí Noa Kirel

A veces, los sueños empiezan como un juego de la infancia y terminan llevando a una persona a escenarios, sets y países que nunca imaginó conocer. Eso le ocurrió a Noa Kirel, que desde muy chica convirtió el canto y el baile en una forma de expresarse y, con el tiempo, construyó una carrera que la llevó mucho más allá de Israel. Ahora, a los 25 años, la artista se enfrenta a un desafío diferente: interpretar una historia que también habla de crecer, animarse y elegir un camino propio. De cara al estreno de la serie, habló con Teleshow.
En Mírame así, el camino de Noa, la cantante comparte el protagonismo con Agustín Bernasconi y se pone en la piel de una joven que llega a un lugar desconocido, lejos de sus afectos y de todo lo que conoce. La ficción comienza con dos personajes heridos por sus relaciones anteriores y los reúne en el momento menos esperado, cuando ninguno parece preparado para volver a confiar. Entre canciones, amistades, decepciones y una atracción difícil de ignorar, la serie acompaña ese instante en que crecer deja de ser una idea y se convierte en una decisión. La primera temporada tendrá 24 episodios y se estrenará en Latinoamérica por Prime Video el 9 de octubre, mientras que en Argentina también se emitirá por América TV.
La historia también tiene algo de espejo para Kirel: una artista israelí que se encontró trabajando en español, rodeada de una cultura nueva y junto a un elenco que la recibió en la Argentina. Después de su paso por Eurovisión 2023 y de una carrera musical que reúne más de 170 millones de reproducciones en Spotify, la cantante se permitió probarse en otro lenguaje y descubrir capacidades que hasta entonces no había explorado. El proyecto llegó después de que quedara pendiente una colaboración con la China Suárez, que no pudo concretarse por las críticas y amenazas que recibió la actriz, pero eso no desanimó a Noa. Antes del estreno, habló sobre los desafíos del rodaje, su vínculo con Bernasconi, la conexión que construyó con el país y todo lo que significó cumplir, frente a las cámaras, un sueño que empezó mucho tiempo atrás.
—¿Cómo empezó tu pasión por la actuación?
—Mi pasión por la actuación se remonta a todo lo que puedo recordar: solía montar espectáculos para mi familia en el living, interpretando las canciones que cantaba. Siempre fue una parte inseparable de aquello que más amo. Mi primer proyecto profesional como actriz llegó alrededor de los 13 años y, desde entonces, el resto es historia.
— ¿Cuándo fue el momento en que decidiste seguir tu camino artístico de manera profesional?
—El momento en que decidí convertir mi pasatiempo en una profesión y una carrera fue cuando tenía 12 años y participé en mi primera publicidad. Fue entonces cuando entendí que eso era lo que quería hacer por el resto de mi vida.
— ¿Qué proyecto sentís que marcó tu carrera?
—El punto de inflexión en mi carrera fue el lanzamiento de mi primera canción y su videoclip. Era la primera vez que emprendía un proyecto tan importante y significó mi primer paso dentro de la industria.

—Llegaste a la Argentina para protagonizar una ficción y terminaste metiéndote de lleno en nuestra cultura. ¿Qué fue lo primero que te sorprendió del país y qué es eso que hoy sentís que ya incorporaste como propio?
—Cuando llegué a la Argentina, nunca imaginé cuánto ese lugar me recordaría a mi hogar. Realmente se convirtió en un segundo hogar para mí, y siempre lo será. La gente es muy cálida, la cultura es increíble y fascinante, y la comida es extraordinaria. Conocer Buenos Aires fue una experiencia maravillosa, y el hecho de que ese lugar ocupe un espacio tan especial en mi corazón es algo que llevaré conmigo para siempre.
—Vos creciste viendo ficciones argentinas y particularmente el universo de Cris Morena. ¿Qué significa ahora estar del otro lado de esas historias y formar parte de una producción que tiene esa misma sensibilidad?
—Sí, me crié viendo algunas telenovelas argentinas, especialmente las de Cris Morena, como Casi Ángeles. Para mí, no era simplemente un programa: fue algo que realmente formó mi personalidad. Fui a todos sus conciertos y era una gran fan; de hecho, todavía lo soy. Por eso, formar parte de una telenovela tan importante, que incluso cuenta con actores de Casi Ángeles, es mucho más que cumplir un sueño: es un momento increíble en el que todo cierra. Para mí es profundamente movilizante; siento que estoy cumpliendo el sueño de la niña que fui, y eso es maravilloso
— La historia tiene algo muy particular: tu personaje llega a Argentina siguiendo una señal del destino y termina descubriendo un camino que ni siquiera sabía que estaba buscando. ¿Sentís que a vos también te pasó algo parecido con este proyecto?
—Siento como si el guion de la serie se estuviera desarrollando en la vida real. Al igual que en la historia, llegué desde otro lugar y al principio me sentí como una persona ajena, hasta que gente maravillosa y una cultura increíble me recibieron. Me hicieron sentir completamente como en casa. Crear una serie tan extraordinaria y decisiva para mi carrera es un sueño hecho realidad. La experiencia se siente exactamente así y no la doy por sentada.
— ¿Qué fue lo que más te costó de interpretar a tu personaje?
—El aspecto más desafiante de interpretar a mi personaje fue, por supuesto, aprender español. Fue lo más difícil que hice en mi vida. Aunque tenía una base gracias a las telenovelas que había visto, interpretar a un personaje que habla el idioma con fluidez fue un desafío enorme. Sin embargo, estuve a la altura y lo logré. Hubo momentos durante el proceso en los que me sentí abrumada y dudé de poder conseguirlo, pero superé esos obstáculos. Aprendí que todo es posible en la vida; depende de cuánto lo quieras.

—Tu personaje descubre en Argentina una faceta musical que no sabía que tenía. ¿Hubo algo de esa búsqueda de identidad musical que te haya hecho mirarte a vos misma de otra manera?
—Mi personaje en la serie descubrió su faceta musical, y siento que, a través de este proyecto, yo descubrí mis propias capacidades. Entendí que nada tiene que limitarnos, ni el idioma, ni la religión, ni la forma de pensar, ni la cultura. Nada puede detenernos. Si queremos algo y trabajamos lo suficiente, todo es posible.
—Con Agustín Bernasconi tienen que construir una historia de amor con atracción prácticamente desde el primer encuentro. ¿Cómo fue construir esa química con alguien a quien recién estabas conociendo?
—Creo que la química es algo que se tiene o no se tiene, y con Agustín estuvo presente desde el primer segundo. Conocí a una persona increíble, talentosa y humilde. Aprendí muchísimo de él y disfruté mucho trabajar y colaborar juntos. Me acompañó durante todo este proceso de desenvolverme en un idioma que no es el mío y logró que me sintiera como en casa. Tiene un talento enorme
—¿Hubo alguna escena con Agustín que haya sido especialmente difícil de grabar o que te haya quedado grabada por algún motivo?
—Hubo una escena en la que no podíamos parar de reírnos. Nos agarró un ataque de risa y cada palabra que decíamos nos parecía graciosa. La verdad es que eso ocurrió en muchas escenas. Es muy divertido disfrutar del proceso de filmación en sí, así que nunca voy a olvidar esos ataques de risa.
—La música no funciona solamente como banda sonora, sino que empuja la historia. ¿Qué significó para vos grabar canciones específicamente para un personaje y no solamente como Noa Kirel?
—Las canciones de la serie son mis favoritas. No solo hacen avanzar la trama y cuentan la historia, sino que además son increíbles por sí mismas. El equipo hizo un trabajo extraordinario al crear canciones que funcionan de manera independiente y que, al mismo tiempo, acompañan la narrativa de la serie. Me divertí muchísimo grabándolas. La barrera del idioma hizo que el proceso fuera un poco desafiante, pero lo disfruté mucho, estoy orgullosa del resultado final y las escucho todo el tiempo.
— Venís de una carrera musical enorme y de haber representado a Israel en Eurovisión. ¿Qué te sigue generando recordar aquella experiencia y qué cambió en vos después de Eurovisión?
— Eurovisión fue una experiencia increíble. Estar sobre ese escenario enorme, cantar frente a tanta gente y representar a mi país fue una experiencia inmensa y un gran privilegio. Lo disfruté muchísimo y me alegra haber tenido la oportunidad de vivir algo así.
—Vos y la China Suárez habían anunciado que iban a compartir escenario en Israel y finalmente eso no ocurrió después de que ella decidiera no viajar por las amenazas que había recibido. ¿Cómo fue para vos atravesar ese momento?
—Me dio mucha pena que finalmente no pudiera hacer una participación especial en mi show, pero entiendo completamente su situación. Es una persona a la que respeto profundamente y a quien incluso admiro. Seguimos teniendo una buena relación y estoy segura de que vamos a colaborar en el futuro.
—Estás viviendo una etapa en la que se cruzan Israel, Argentina, música, actuación y una carrera internacional. ¿Qué sueño todavía sentís que te falta cumplir?
—En mi profesión todavía tengo muchos sueños por cumplir, y esta serie es, sin dudas, uno de ellos. Espero continuar haciendo lo que amo, alcanzar nuevas metas y llegar a muchas personas para emocionarlas y brindarles alegría. Esa es mi mayor vocación.
—Y para cerrar: si tuvieras que definir este momento de tu vida una frase, ¿cuál sería y por qué?
—La frase sería: “Todo es posible”. Si alguien me hubiera dicho hace algunos años que iba a protagonizar una serie en español, una telenovela como las que veía cuando era niña, una serie musical con canciones increíbles y actores extraordinarios, que además cumpliría uno de mis sueños más importantes, no lo habría creído. Había muchos obstáculos posibles en el camino: el idioma, la cultura, un lugar desconocido y conocer gente nueva. Sin embargo, a través de este proyecto aprendí que todo es posible.
Noa Kirel,Mírame así, el camino de Noa,Israel
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Cecilia de Bucourt volvió a Buenos Aires para impulsar su carrera como actriz: “Si algo no me hace feliz, paro y me reinvento”

“Amo mi país, la cultura, el arte y el cine argentino”, afirmó sobre su deseo de trabajar en Buenos Aires.
Antes de volver a Nueva York, Cecilia de Bucourt hizo una pausa en Buenos Aires para volver a conectar con su historia y poner en marcha un deseo que venía madurando: actuar en la Argentina. La modelo que partió a Tokio a los 14 años, creó una marca de moda en Estados Unidos, se dedicó a la fotografía y se formó en baile de caño, ahora busca sumar nuevos proyectos frente a cámara.
“Cada vez que me reinvento es como una certeza que me viene: lo tengo que hacer y lo quiero hacer. Es pasión”, contó en una charla cálida con Teleshow.
Hija de la modelo top de los ‘70 Tini de Boucourt, con 40 años de vida fuera del país, Cecilia conserva el vínculo con la Argentina y la ilusión de moverse sin ataduras entre ciudades, proyectos y afectos. “Quiero estar muy libre con respecto a dónde vivo. No quiero vivir en un lado y en todos lados”, explicó. Su respuesta sobre el futuro fue directa: “Quiero todo”.

—¿Cuándo te fuiste de la Argentina por primera vez?
—A los 14 años. Gané la representación argentina en el concurso Supermodel of the World de Ford Models y uno de los premios fue un contrato para trabajar en Tokio. Me fui casi a los 15 y me quedé seis meses.
—¿Cómo siguió ese camino?
—Era otra época. Volví, rendí un año del secundario libre y después me fui a España, Italia y París. En Francia viví cinco años. A los 23 regresé a Buenos Aires, conocí a mi primer esposo, el fotógrafo Gino Moro, y trabajé en Canal 13, en Tressesenta. Ahí también apareció, por un ratito, la inquietud por la actuación: estudié con Cristina Banegas.
Poco después, la pareja se instaló en Nueva York. De Bucourt volvió a trabajar como modelo hasta que, a los 29 años, decidió cambiar de rumbo y estudiar diseño en el Fashion Institute of Technology (FIT).

—¿Sentís que allí empezó otra vida?
—Sí. La moda siguió, pero desde el lado empresario. Para mí el éxito hoy es la felicidad. Cuando estás haciendo lo que necesitás, todo encaja.
—¿Cómo nació tu marca?
—A los tres meses de empezar la carrera ya tenía mi marca registrada y diseñaba mi primera colección. Soñaba con vender en Barneys. Llamé durante meses y dejaba mensajes. Un día pedí que me llamaran aunque fuera para decirme que no insistiera más. Me dieron una entrevista: fueron mis primeros clientes y estuvieron diez años.

Con el tiempo, bajó el ritmo de esa actividad. Mantiene la venta online y trabaja con Free People, pero buscó recuperar tiempo para otras disciplinas. “Cuando veo que algo no me hace feliz, paro y me reinvento”, señaló.

La fotografía había estado cerca desde sus años de modelo, cuando observaba a los equipos y llevaba una cámara al backstage. Sin embargo, fue el baile de caño el que le abrió un vínculo diferente con su cuerpo y, después, con la imagen.
—¿Qué encontraste en esa disciplina?
—Hasta entonces, mi cuerpo había sido un instrumento de trabajo y estaba siempre bajo juicio. Cuando empecé a bailar, se me abrió un mundo. El baile de caño tiene prejuicios alrededor, pero es un arte con mucha dedicación, fuerza y disciplina.

De Bucourt comenzó a los 41 años y entrenó con constancia: asistía cinco veces por semana y tomaba entre dos y tres clases diarias. Compitió en dos oportunidades y obtuvo dos medallas de oro. “No voy a ser humilde: llegué a un nivel alto”, dijo entre risas.
—¿Qué estilo te representaba?
—Me especialicé más en contemporáneo. Hay muchos estilos y yo respeto todos, pero en las competencias bailé con música suave, desde un lugar más sentido que sexy.

Esa experiencia la llevó a fotografiar bailarines, cuerpos desnudos y escenas en blanco y negro. Luego unió sus universos: moda, fotografía y dirección. “No saco una foto de algo que está frente a mí: yo hago la foto. Le digo a la modelo qué hacer, cómo moverse. Ahí está toda mi experiencia frente a cámara”, explicó a Teleshow.

Hace dos años, mientras realizaba prácticas de meditación inspiradas en el trabajo de Joe Dispenza, una idea se le presentó con claridad: estudiar actuación. Al principio la sorprendió, porque imaginaba que su futuro estaría detrás de cámara, entre la videografía y la dirección. Pero tomó clases en Nueva York y entendió que había encontrado una nueva vocación.
—¿Cómo fue ese primer encuentro?
—En mi primera clase pensé: “Chao, esto es lo mío”. Cuando terminó el curso, el profesor me dijo que tenía que ser actriz y me pasó de principiante a avanzado. Me incentivó mucho.
La preparación se volvió intensa. Se anotó en varios cursos al mismo tiempo y trabajó cada personaje desde los detalles, incluso al cubrir sus tatuajes o quitarse el esmalte si no correspondía a una escena de época. “Duermo con el guion al lado. A veces me despierto a las cuatro de la mañana, leo y ahí me queda”, contó más que entusiasmada.

También viajó a Madrid para estudiar en la Central de Cine y descubrió el placer de actuar en español. “En inglés ya soy un personaje, porque no es mi idioma. En Madrid dije: ‘Qué lindo actuar en español’”, recordó.
Su interés por trabajar en la Argentina estaba desde el inicio. “Amo mi país, la cultura, el arte y el cine argentino. Hay algo que me tira artísticamente a trabajar acá”, afirmó. Para impulsar ese objetivo, comenzó a reunirse con profesionales del medio junto a su representante Jorge Brunelli.

—¿Qué te gustaría hacer?
—Todo. Me encantaría el teatro por el contacto con el público. Y una buena película argentina también. De esas que te hacen decir: “Qué buenos que son los argentinos”.
La actriz ya sumó su primera experiencia cinematográfica: hace un mes rodó en Madrid una película dirigida por Joaquín Gorris, pensada para el circuito de festivales. “Soy nueva como actriz, aunque estuve frente a la cámara toda mi vida. Pero tengo una certeza muy grande”, sostuvo.

La decisión también tiene una raíz familiar. Su padre, ingeniero industrial, le contó en una entrevista que siempre había querido ser actor, aunque no pudo seguir ese deseo. “Antes de una escena le agradezco la oportunidad y se la dedico a él, porque estaría muy contento de verme haciendo esto”, compartió.
Madre de Sofi, que cumplirá 21 años en octubre, y de un hijo de 18 años que acaba de empezar la universidad, De Bucourt atraviesa una etapa de mayor libertad. Vive con sus hijos en Nueva York, pero imagina una vida abierta a lo que venga: seis meses en Buenos Aires si surge un proyecto, un viaje a Madrid para estudiar con un maestro o la ciudad que marque el próximo papel.

Al mirar sus primeros años en las pasarelas, reconoce que hubo exigencias. Empezó muy joven, en una industria donde se buscaban cuerpos extremadamente delgados y no existían las herramientas de edición actuales. “Si tenías un grano, podían cancelarte el trabajo y mandarte a tu casa. Era tremendo”, recordó.
Por entonces se cuidaba mucho, evitaba las fiestas y priorizaba el descanso. “Tomé mi primera copa de vino a los 29 años. Era tímida, más recatada. Ese mundo me intimidaba”, dijo. Hoy, con la experiencia de cada transformación a cuestas, se permite mirar hacia adelante con la misma decisión que la llevó a Tokio siendo adolescente.
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