DEPORTE
La primera transmisión, el equipo que ganó el Prode en directo y la huella de un programa emblemático: 75 años de fútbol y TV en Argentina

Fue un amor a primera vista. Ambos se dieron cuenta de la mutua atracción. Como toda pareja, han pasado pasiones y desencuentros, pero la unión sigue firme, pese a todo los vivido. Y ahora está cumpliendo 75 años en un camino desandado de la mano. La televisión argentina nació el 17 de octubre de 1951 y cuando apenas estaba transcurriendo su primer mes, ya apareció el fútbol en su pantalla. Una vida juntos, con nombres, historias, anécdotas y recuerdos, que vamos a rememorar, uniendo aquellos tiempos fundacionales, donde los habitantes del barrio se juntaban en la casa del único vecino que tenía un televisor, hasta la actualidad, cuando las plataformas nos permiten ver hasta las ligas más remotas en cualquier dispositivo.
El fútbol y la televisión en Argentina. Imposible separarlos, sobre todo porque se adhirieron desde el inicio de aquel avance tecnológico que revolucionó a nuestra sociedad, en la lejanía del inicio de la década del ‘50. La fecha indeleble fue el domingo 18 de noviembre, en el viejo Gasómetro de Avenida La Plata, donde San Lorenzo y River igualaron 1-1 con goles de José Maravilla y Santiago Vernazza, respectivamente.

En muchas ocasiones de aquellos tiempos fundacionales, el camión de exteriores no contaba con todo el equipamiento técnico necesario y debían desarmarse elementos de los estudios para poder completarlo. El único canal era el 7 (situación que se mantendría hasta 1960 con la aparición del 9 y el 13) y la transmisión se realizó con tres cámaras, con los relatos de Ernesto Veltri y los comentarios de Enzo Ardigó y Raúl Goro, con la dirección de Samuel Yakelevich. Uno de los camarógrafos fue un joven llamado Nicolás del Boca, el padre de Andrea.
El envío fue un éxito y por eso se decidió continuar. Ese torneo fue el famoso que se resolvió con una final en cancha de San Lorenzo entre Racing y Banfield, con el gol de Mario Boyé para la Academia. Ese cotejo fue emitido en directo y pudieron verlo los privilegiados que poseían alguno de los 1.300 televisores que había en el país.
A lo largo de toda la década se mantuvo la modalidad de transmitir los partidos en vivo, hecho que culminó a inicio de los ‘60, cuando los dirigentes de los equipos alentaban la teoría que ese hecho restaba público en los estadios. Hubo que esperar hasta 1967. Allí se produjo una importante reestructuración en el fútbol argentino, de la mano de Valentín Suárez al frente de la AFA, que decidió cambiar las competencias. Al tradicional (y único) torneo de primera división, se le sumaba un segundo, el Nacional en la última parte del año, con la presencia de equipos del interior. Otra faceta de estos cambios, fue el adelantamiento para los viernes por la noche de un encuentro para ser emitido en directo por canal 7.

El 3 de marzo, cuando buena parte de la sociedad aún estaba conmocionada por el estruendo del casamiento de Palito Ortega con Evangelina Zalazar, ocurrido la noche anterior y también televisado en directo, Racing y Newell´s empataron en cero en Avellaneda en el primer partido de este nuevo ciclo que emitía el canal estatal bajo en nombre de “Estadiovisión”. Por aquellos años, José María Muñoz, además de ser el líder de audiencia radial en Rivadavia, dirigía el equipo de deportes del canal, donde comenzaron varios jóvenes, como Marcelo Araujo y Mauro Viale, haciendo campo de juego.
Unos meses más tarde, la Academia volvería a ser protagonista de otro hecho insoslayable de esta historia. El 4 de noviembre, en el estadio Centenario de Montevideo, se enfrentó con el Celtic, por la tercera final de la Copa Intercontinental. Aún faltaban casi dos años para la llegada del satélite a Argentina y por eso resultaba imposible ver un evento en directo desde otro país. Sin embargo, allí se realizó una proeza tecnológica, como la evocó Enrique Macaya Márquez, el albacea de esta historia, que fue el comentarista por Canal 7: “El primer tiempo no se pudo ver por una falla técnica. Se colocó una antena en el mástil del Centenario con equipos prestados por canal 4 de Montevideo. Esa señal iba a un barco en el río y de ahí llegaba a Buenos Aires. Antes de arrancar nos movieron la antena y recién se pudo transmitir el segundo tiempo. Cuando el Chango Cárdenas hizo el gol, Horacio Aiello, que era el relator, dijo: ‘Dios no quiere cosas sucias’, porque justo unos minutos antes, se había normalizado la emisión”.
En la primera parte de los años ‘70, además de mantenerse el de los viernes, se emitía el mejor partido del domingo en diferido por la noche, pero en directo la reserva, apenas pasado el mediodía, en un ciclo que es muy recordado por quienes lo vivieron, ya que ahí se pudieron observar a muchas promesas que luego llegaron a primera. La historia cambió en 1974, porque una grave crisis energética llevó al gobierno de Juan Domingo Perón a tomar varias medidas al respecto. Entre ellas, que no hubiese televisión entre las 20 y las 23 de lunes a viernes. Por ese motivo, el partido en directo pasó a ser el que cerraba la fecha, el domingo por la noche. El primero fue una demostración del gran Huracán de César Luis Menotti, que en su cancha goleó a Atlanta 6-2.

Eran tiempos de buenos rendimiento de los equipos argentinos en la Copa Libertadores, sobre todo de Independiente y sus cuatro conquistas sucesivas, que motivaban un gran interés y eran vistas en directo desde cualquier lugar del continente con la llegada del satélite. En el ámbito local, regresó la modalidad del cotejo adelantado a los viernes por la noche, que se mantuvo hasta fines del ‘78. Allí se dio una situación particular, porque en el primer semestre del ‘79, por no llegar a un acuerdo la AFA con Canal 7, no hubo partidos ni en directo ni en diferido el domingo por la noche. Esto regresó en el Nacional de ese año y se estableció hasta 1982, siempre con los comentarios de Enrique Macaya Márquez, a quien se le había sumado Mauro Viale en los relatos.
En este recorrido, la temporada ‘83 es relevante por dos motivos. El habitual envío en directo pasó a ser por pocos meses, los sábados a la noche, con sede en el interior del país, con la efímera y admirable dupla Víctor Hugo Morales – Enrique Macaya Márquez. En paralelo, el domingo 3 de abril, se inició por la pantalla de Canal 9, un ciclo que aún es muy recordado: “Todos los goles”. Una ambiciosa idea que cumplía con el título (explícito como pocos) con un sólido equipo periodístico: Marcelo Araujo, Fernando Niembro, Dante Zavatarelli y Julio Ricardo, que dejó su lugar un año más tarde, siendo reemplazado por Adrián Paenza.
En 1984, nuevamente el partido emitido en directo pasó a ser el del cierre de la jornada los domingos por la noche y último cotejo válido para la tarjeta del Prode. El 6 de mayo quedó en la historia, porque los jugadores de Racing de Córdoba dependían de sí mismo para ser uno de los ganadores. Y así fue, porque vencieron a Ferro 2-1, con un alborozado festejo dentro del campo que quedó en el recuerdo.

Un mojón clave en este recorrido se dio en 1985. Luego de tantas idas y vueltas, Julio Grondona no quería negociar más con los canales por el fútbol en directo. Cada intención, moría casi al nacer, por su firme negativa. Carlos Ávila era productor y empresario y fue con una idea distinta: poner al aire el domingo por la noche el partido más relevante de la fecha, pero de manera compactada, como él mismo había observado que se hacía con distintos deportes en Estados Unidos. De esa manera, el 4 de agosto, comenzó “Fútbol de Primera”, ciclo que iba a cumplir 25 años en el aire, con una fórmula que tendría muchos agregados y mejoras, pero que siempre sostuvo su idea original.
Permaneció en ATC hasta mediados de 1989. En ese momento, pasó a Canal 9 y se dio una circunstancia especial, como nos lo recordó Enrique Macaya Márquez: “Llegó esa posibilidad y Mauro Viale decidió quedarse en ATC, porque le interesaba más el periodismo general que el deportivo o el exclusivamente futbolístico. Yo tuve que tomar una decisión difícil, porque irme con Torneos significaba renunciar al canal y más de 20 años allí. Por suerte, el desarrollo de los acontecimientos me dio la razón de que no me había equivocado. Cuando llegamos al 9, Marcelo Araujo ya estaba trabajando allí desde hacía muchos años y la complementación se dio de forma natural. Recuerdo que me dijo: ‘Acá vamos a tener que hacer un poco de todo, hasta acomodar la escenografía (risas)’. Era algo lógico, porque en aquel momento un camión de exteriores de ATC llevaba 25 personas y el del 9 apenas 8. Marcelo fue un creador, poniéndole un sello particular y personal al relato. Un revolucionario e innovador. Tenía muchas virtudes, porque era locutor profesional y un relator que entendía de fútbol y de reglamento”.
Fueron tres años de permanente evolución y en agosto de 1991 se dio un paso más: como en los viejos tiempos, se adelantaba un partido para los viernes por la noche, pero en este caso para ser emitido en directo por cable hacia el interior del país, con el inicio de la televisión satelital. Exactamente un año más tarde, “Fútbol de Primera” desembarcó en Canal 13, donde terminaría de explotar, dándole un brillo inusitado a las transmisiones deportivas en la televisión argentina.

En 1993 se hizo un agregado: además del partido del viernes, ahora se sumaba uno el sábado a la noche, que se podía ver por cable, también en el AMBA, casi siempre con un equipo grande actuando en el interior. Con el inicio de la temporada 1995, arrancó una nueva era con el clásico del domingo, el choque más trascendente, en directo, a partir de los 60 kilómetros de la capital. Un año más tarde, esa restricción quedó en desuso y se pudo apreciar en todo el país, al mismo tiempo que comenzaba a emitirse los lunes por la noche el encuentro que cerraba la fecha.
“Fútbol de Primera” se mantuvo firme como líder de audiencia en su segmento hasta mediados de 2009, cuando abruptamente la AFA cortó el vínculo, dando paso a “Fútbol para todos”, donde se transmitían los cotejos por televisión abierta en diferentes canales, hecho que duró hasta agosto de 2017, cuando se puso en vigencia el esquema que rige hasta la actualidad, con dos señales a cargo de los torneos. TNT Sports y ESPN (antes Fox Sports).
Han pasado 75 años. Ahora es el tiempo de las aplicaciones y plataformas que nos permiten acceder en vivo a cualquier evento que se dispute en el planeta. Por eso la evocación para aquellos pioneros, que dieron el puntapié inicial, dándole el campo fértil a su intuición, porque todos eran aprendices de un ciclo que se vislumbraba inmenso y atemporal. Como la pasión argentina por el fútbol.
Canal 7,Buenos Aires,Flxible,unidad móvil,televisión
DEPORTE
Filipe Luís tiene un plan con Ansu Fati

Ansu Fati necesitaba una oportunidad para volver a sentirse protagonista y no desaprovechó su primera titularidad de la temporada con el AS Mónaco. El atacante español marcó ante el CSKA de Sofía (1-2) en la Conference League, culminando con clase una acción que inició Paris Brunner y que volvió a poner en valor su capacidad para ver portería.
Hasta ese encuentro, Ansu apenas había acumulado 15 minutos de competición oficial esta temporada. Su regreso progresivo, después de una nueva etapa marcada por los problemas físicos, hacía que su presencia en el once inicial de Filipe Luís tuviera un significado especial.
El delantero español se estrenó esta temporada en su primera titularidad
Pero más allá de la definición, de bella factura, con un disparo cruzado con la zurda buscando la base del poste, la jugada dejó un detalle que no pasó desapercibido: la conexión que existe entre Ansu y Brunner. El joven delantero alemán, hombre gol de este Mónaco en este arranque liguero, encontró bien al ex del Barça en la frontal para que marcara el primer tanto del curso.
Ansu fati se estrena como goleador esta temporada / AS MONACO
Tras el encuentro, Brunner explicó a los medios oficiales del club monegasco que su entendimiento con Ansu no tiene nada de azar. «Hablamos antes del partido y dijimos que intentaríamos buscarnos en el campo cuando fuera posible. Ha funcionado con su gol, así que genial. ¡Hay conexión entre nosotros!», declaró entusiasmado el jugador.
Las palabras de Brunner aportan contexto al plan que puede rondar por la cabeza de un Filipe Luís que está haciendo muy bien las cosas. Su Mónaco, por el momento, lidera la Ligue 1 invicto, por delante del temible PSG de Luis Enrique.

Filipe Luís, entrenador del AS Monaco / Archivo
El exentrenador de Flamengo, además, está especialmente centrado en recuperar al mejor Ansu Fati. Filipe Luís llegó al club cuando el delantero estaba lesionado y, pese a no poder contar con él en pretemporada, le dejó claro que quería que fuera importante en su equipo. Ahora que está de vuelta, está cumpliendo su palabra.
Filipe Luís confía en sacar la mejor versión de Ansu
Consciente de que solo tiene 23 años, Filipe Luís confía en contar con el mejor Ansu y de manera sostenida. El internacional español respondió en su primera oportunidad y quizá la mejor manera de lograrlo sea junto a Paris Brunner en la punta de lanza.
Paris Brunner, delantero del AS Mónaco, celebrando un gol en Ligue 1 / @princeparis.13
El alemán puede ofrecer movilidad y potencia, mientras que Ansu puede aprovechar en segunda línea los espacios que genere y potenciar el ataque con su gran último pase. Si consiguen coordinar sus movimientos con regularidad, el Mónaco tendrá más argumentos para seguir en lo más alto del fútbol francés.
«El gol demuestra que hay conexión». La frase de Brunner es el mejor resumen del gol de Ansu en Sofía. El Mónaco recupera a un atacante que necesita continuidad y, sobretodo, Filipe Luis puede empezar a explotar su plan.
filipe,luis,plan,ansu,fati,Ansu Fati
DEPORTE
A 45 años del día que Carlos Reutemann perdió el título de F1: la revelación sobre la verdadera falla que tuvo su auto

En la tarde del sábado 17 de octubre de 1981, millones de argentinos se sentaron frente al televisor o se pegaron a la radio para seguir la carrera que definió el campeonato de Fórmula 1 en Las Vegas. Carlos Alberto Reutemann llegó como puntero del certamen con 49 puntos contra 48 de su principal rival, Nelson Piquet. El santafesino se jugó su última carta para ser campeón mundial, aunque fallas en su Williams FW 07C lo marginaron de poder pelear mano a mano con el brasileño, a quien le alcanzó el quinto puesto para coronarse. Mucho se habló de lo que pasó en el auto del Lole ese día. Infobae habló con dos periodistas que estuvieron allí y con un ingeniero argentino que trabajó en la escudería inglesa y dejó una revelación.
Fue el corolario de una temporada que arrancó mal parida y terminó en la misma sintonía en un circuito montado en el estacionamiento del Caesars Palace. Pero el negocio ya era más fuerte que el deporte hace 45 años y el líder de facto de la Máxima, Bernie Ecclestone, vendió la última fecha al mejor postor con una sede que no estaba a la altura. Fue un escenario que se usó solo dos veces (repitió en 1982), con los boxes en un estacionamiento subterráneo de dicho hotel y un circuito rodeado de muros, con un asfalto ondulado y sucio por la tierra ya que dicha ciudad está en medio del desierto de Mojave.
Reutemann fue acompañado por su mujer, Mimicha, y su médico, Rafael Grajales. A sus 39 años, Carlos había llegado al pico de su carrera y desde la tercera fecha en Argentina lideró en soledad la tabla, pero una serie de factores incidieron en una temporada compleja. Desde su rebeldía en Brasil al desobedecer la instrucción para dejar pasar a su compañero, Alan Jones, por entonces vigente campeón, al Brabham BT 49 viciado con una trampa que el propio ex dueño del equipo Ecclestone confesó en su documental y que le permitió a Piquet ganar en nuestro país y en Imola, sede del Gran Premio de San Marino. Otro tema clave fue el cambio de neumáticos en Williams de Goodyear por los Michelin, con los que el argentino logró 37 puntos hasta ese momento. A todo esto se sumó la rotura del motor en Alemania donde a Jones le dieron un mejor impulsor. El australiano era el piloto número uno del equipo, el preferido de Frank Williams y amigo de Mansour Ojjeh, dueño de TAG, uno de los principales sponsors de Williams en esa época. También hubo errores del Lole como su toque con Jacques Laffite (Ligier) en Países Bajos, que provocó el abandono de ambos.
Sin embargo, Carlos logró sacar a flote una segunda parte de la temporada que incluyó dos podios con un segundo puesto en Gran Bretaña y un tercer lugar en Italia. Pudo mantenerse arriba de Piquet hasta el cierre en Norteamérica y la victoria de Laffite en Canadá lo ubicó como tercero en discordia, con menos posibilidades, pero con un margen matemático al fin. En tanto que Williams ya se había asegurado su segundo Campeonato Mundial de Constructores. La escudería inglesa de Grove era conducida por el propio Williams y su mano derecha, el responsable técnico del equipo, Patrick Head.
En el inicio de la actividad en Las Vegas, Lole expuso su nivel conductivo y su óptimo estado físico que entrenó en la pretemporada que hizo en Argentina. Exprimió al máximo a su auto y marcó la última de sus seis pole positions en la Máxima. Sin embargo, en uno de los entrenamientos posteriores Piquet lo tocó y se dañó el Williams del argentino. Como en su equipo no llegaron a arreglar el piso, debieron cambiarle el chasis y ese fue el principio del fin. “Reutemann cambió de chasis, porque el que venía usando había quedado torcido por el salto cuando le pega a Piquet. Habían llevado el cuarto chasis porque la prioridad para el muleto la tuvo Jones, que por contrato debía ser para él. Carlos tenía el chasis número 17 y le dieron el número 12”, recuerda Orlando Ríos, quien cubrió esa carrera para El Gráfico.
“Básicamente, se arma el lío por el cambio de coche, por la goma que no llegaron a asentar, porque la goma le daban dos, tres vueltas durante el entrenamiento y luego la guardaban, que era la goma Goodyear. Cuando salió a pista con el juego nuevo, estaba totalmente desequilibrado y tenía vibraciones. Después se le trabó la caja”, agrega el comunicador que hoy sigue trabajando en las carreras de F1.
Pese a tratarse de una definición del Campeonato del Mundo, aclara que “yo veía un clima bastante normal. No una cosa especialmente tensa. Reutemann estaba bien. Hizo lo mismo que hacía todos los días. Se fue a acostar temprano y los periodistas nos fuimos a jugar a la maquinita tragamonedas con Mimicha, que nos hizo ganar unos dólares”.
Aunque todo cambió el domingo en el momento que Carlos salió a pista. En la vuelta previa advirtió los problemas en su monoplaza. Largó primero, aunque en la primera curva comenzó a perder terreno y fue superado. La maniobra determinante fue el sobrepaso de Piquet, cuyo quinto puesto final le permitió ganar dos puntos y superar por uno al Lole. Cabe aclarar que el carioca tenía tres victorias contra dos del argentino, por lo que ante un eventual empate en unidades hubiese desempatado a favor la contienda. La carrera la ganó Jones con un auto contundente y Williams lo festejó como si fuese un título. En el podio felicitó y abrazó a Piquet con una felicidad eufórica. Fue la despedida parcial del australiano de la F1, que luego volvió en 1985 y 1986 con Haas con un cuarto y sexto puesto como mejores resultados.
El inconveniente al que se apuntó en aquel momento en el auto de Reutemann y se mantuvo hasta ahora fue la caja de cambios. “Head quiso desmontar la caja y mostrar que la caja estaba bien. Puede ser que sí, lo que pasa es que el que no estaría bien era el varillaje, primero. Y segundo, con las vibraciones que había, es muy posible que ese varillaje se haya corrido o haya tenido algo, porque ellos usaban rótulas de helicóptero para las curvas del varillaje. Entonces, en el varillaje podía estar la razón de que se había trabado el cambio”.
Una vez que terminó la carrera el Lole fue recibido en los boxes por los periodistas argentinos. “Cuando Reutemann se baja del coche, yo agarro y me pongo al lado de él. Estaban Alfredo Parga y Felipe Mc Gough. Carlos agarró el bolso ese grande, que creo que era de Louis Vuitton, en el que llevaba los calzoncillos viejos, entre ellos uno rojo que era su calzoncillo fetiche y que no sé cuántos años tenía”, apunta Ríos.
Luego lo siguieron a Reutemann hacia el hotel y en una dura peregrinación hasta la habitación 5201 del Caesars Palace: “Se fue caminando y nosotros íbamos detrás. Caminaba con el bolso, la espalda encorvada y con la cabeza un poco gacha. Estaba todo rojo, como que estaba congestionado. No vi lágrimas en Carlos. Cuando le preguntamos ‘¿qué pasó?’ mostraba la mano, como diciendo que el cambio no le funcionaba. El cambio no lo rompió él y la mano no se la va a hinchar sola. Una vez que llegó al hotel cerró la puerta de su habitación. En un momento entró su doctor, Rafael Grajales, que al salir dijo que había tenido problemas en la caja y la vibración de los neumáticos no lo dejaba ver”.
Más allá de las teorías conspirativas en contra de Williams, esgrime que “si querían que Reutemann no fuese campeón lo hubiesen hecho antes. Quizá tuvo una falta de apoyo moral de parte de Williams. El tipo que realmente hacía todo lo posible por joderlo a Reutemann dentro de lo que era su contrato era Jones, no le daba ninguna ventaja. Por eso llevaron el cuarto chasis, porque Jones le había hecho la cruz después de lo de Río de Janeiro. Pero Reutemann lo hizo porque ya le había ayudado a ganar en Long Beach. Jones era muy duro y egoísta”.
Explica que era muy difícil que los mecánicos del Lole hicieran algo para perjudicarlo en su auto y cuenta el caso de “un mecánico japonés, que era el que armaba el cambio, que era muy amigo de Reutemann. O sea, había una relación. Ese japonés no le iba a meter el cambio mal. Esos equipos no hacen eso”. Además, el propio Lole se involucraba en el coche ya que “era muy cuidadoso con los motores. Él tenía un motor muy bueno que era el 349 de Cosworth, que le había dado resultado”.
Más allá del desenlace se queda con la hidalguía del santafesino: “Cada vez que le han preguntado a Reutemann si pensó en tirarle el auto encima a Piquet dijo que eso no se le ocurrió por la cabeza y que no lo iba a hacer. Jones lo hubiera hecho, hubiese matado a alguien para ser campeón. Para mí merece más respeto por eso, no porque hubiese sido campeón. Porque a esta altura del partido todos sabemos que ser campeón a veces no te hace el mejor”. Cabe recordar que en la definición del año anterior en Canadá, Jones provocó un accidente para perjudicar a Piquet y fue campeón.
Otro de los periodistas presentes ese fin de semana y que también cubrió toda la temporada es Felipe Mc Gough, que por entonces trabajaba en Carburando. “Fue un fin de semana raro. La carrera se corrió el sábado. Las expectativas estaban puestas en qué iba a pasar con esa definición con Piquet. La segunda mitad del año, desde que cambiaron las cubiertas de Michelin a Goodyear la suma de puntos fue pobre para Lole”, afirma.
“El jueves empezó de la mejor manera, clavando un tiempazo de clasificación que nadie después pudo bajar. Después sobrevino una catarata de situaciones que fueron llevando a la pérdida del campeonato el domingo. El toque al día siguiente con Piquet, el no poder utilizar el chasis con el cual había hecho la pole Lole el día anterior y quien alguna vez estuvo en una carrera con él sabía cómo lo afectaban psicológicamente ese tipo de cosas”, explica quien hoy sigue trabajando en la F1 y está cargo de la categoría TCR South America.
El cambio de planes con el chasis fue algo que afectó al Lole porque “había encontrado el auto, la puesta a punto, la que él quería y lo demostró. Pero sabiendo que tenía que cambiar de chasis le cambió el humor. Largando primero las opciones estaban porque la expectativa era terminar adelante de Piquet y sumar lo que hacía falta para ganar ese campeonato”.
Sobre cómo lo vio ese fin de semana asevera que “en la definición en Las Vegas Lole estuvo muy enchufado, más encerrado que nunca y todo el tiempo con auriculares puestos. Después de la clasificación del jueves estaba súper metido, pero el viernes se tocó con Piquet y tuvo que cambiar el auto. Desde ese momento perdió el rumbo. En carrera no sé qué le pasó. Él siempre dijo que tuvo problemas en la caja de cambios y después de la carrera le vi la palma de la mano derecha totalmente colorada”.
El contraste fue la celebración de Williams por el triunfo de Jones y la decepción de Reutemann por perder el título: “Cuando terminó la carrera vi las dos situaciones: el equipo Williams festejando el triunfo de Alan Jones como si hubiesen salido campeones. Mientras que Lole estaba solo con el auto, quebrado de dolor y se iba al hotel. Lo seguimos y éramos diez periodistas argentinos. Entró a su cuarto y no nos dijo nada. Al rato salió el Doctor Grajales y nos dijo que en unos minutos Carlos iba a conversar con nosotros. Salió y dijo ‘yo no he perdido un ser querido, pero hoy me imagino lo que se debe sentir una persona cuando pierde un ser querido’”.
“Yo tenía 22 años. Estaba comenzando mi segunda temporada completa de Fórmula 1. En ese momento me acuerdo de haber querido preguntarle cosas en la primera parte de la caminata y estaba quebrado como nunca lo vi. Habían pasado muchas carreras y muchas situaciones. De victorias, de alegrías, de tristezas a lo largo de los últimos años de su carrera. Fue un fin de semana súper triste. Con un dolor inmenso y en ese momento sin saber que esa iba a ser la última vez que íbamos a pelear por el Campeonato del Mundo. Cuarenta y cinco años después seguimos esperando”.
Confiesa que “el reconocimiento a Lole se lo estamos haciendo después de muerto. Porque en vida no le dimos la importancia de lo que él realmente fue y nos dio en esa época. Logró un podio cada tres carreras. Si vemos a Franco (Colapinto) en un podio cada tres carreras, ¿qué sería?”
Y también hace hincapié en la actitud de Reutemann y sus valores como deportista: “Lole fue más grande por ser un caballero, jamás se le pasó por la cabeza tirarle el auto encima a Nelson Piquet. Por ejemplo, Ecclestone me contó que cuando Carlos corrió para su equipo (Brabham) tenían un problema con el recalentamiento del motor. Entonces Gordon Murray (ingeniero del equipo) encontró una alternativa de refrigeración por medio de la toma de aire, pero estaba llevando al auto al límite del reglamento técnico. Carlos le dijo que no”.
En tanto que Sergio Rinland es un ingeniero argentino que trabajó en nueve equipos de F1 y uno de ellos fue Williams. Ante la consulta de si pudo saber qué había ocurrido con el coche de Reutemann revela que no fue la caja específicamente. “Lo conversamos una sola vez con Patrick y él me dijo: ‘Cuando llegamos a la fábrica descubrimos que era un problema de embrague, que la caja no tenía ningún problema’, que él creyó que era un problema de caja y por eso, típicamente Lole, cuidando el auto, quería llegar al final de la carrera. Él estaba convencido que era un problema de caja. En esa época no había radio. El piloto tomaba sus propias decisiones de lo que le parecía”, revela quien también trabajó en Brabham y Benetton (actual Alpine), entre otras escuderías.
La revisión de la caja fue la explicación que planteó Carlos luego de la carrera: “Cuando llegó a los boxes él dijo: ‘Tengo un problema de caja’. Desarmaron la caja, no encontraron nada, armaron la caja y se llevaron el auto. Cuando llegaron a la fábrica y sacaron la caja de cambios, sacaron el motor, ahí se dieron cuenta que el problema estaba en el embrague”.

El tiempo pasó e incluso cuando la F1 regresó a Argentina en 1995, Reutemann visitó el box del team inglés y saludó a Frank Williams. Lo propio al resto del equipo que pese a aquel episodio de Las Vegas siempre “Williams guardó un buen recuerdo de Carlos. Lo tienen valorado como uno de los mejores pilotos de su época, que es lo que fue. El Lole estaba entre los tres mejores en los diez años que estuvo él en la F1”. En 2006, Carlos viajó a Grove, donde habló mano a mano con Williams. Hablaron de lo que pasó en Las Vegas y quizá en esa charla pusieron punto final a esa historia.
Rinland sostiene que el título no se perdió ese día sino antes por “situaciones que sumadas hicieron que Lole perdiera el campeonato. Una de ellas fue Sudáfrica, donde Bernie le aseguró antes de largar la carrera que iba a lograr los puntos completos y después no se los dieron. La otra fue el accidente que él tuvo con Laffite en Zandvoort, con quien también peleó el campeonato”.
Y por último enfatiza también sobre la conducta y ejemplo de Reutemann más allá del durísimo momento por habérsele escurrido el título. “En la carrera de Las Vegas fue a un ritmo en el cual él tenía que poner los cambios de manera cuidadosa. Cuando Piquet lo fue a pasar, Lole no era un sucio que le iba a cerrar el camino. Carlos se merecía ese campeonato y lo había peleado a muerte todo el año. Fue el mejor piloto del año”.
De ese día el Lole recordó que “cuando llegué a la largada de Las Vegas tuve problemas de tenida con el coche, con el cambio, que no había tenido en todo el fin de semana. Arranqué la carrera sabiendo que iba a tener problemas y estaba muy intranquilo”. Sus testimonios fueron en un programa de ATC de fines de 1981 donde fue interpelado por varios periodistas.

Reutemann corrió una década en la Máxima entre 1972 y principios de 1982. Es uno de los seis pilotos que debutó con una pole positions. En sus diez años en la F1 compitió mano a mano con pilotos del nivel de Jackie Stewart, Emerson Fittipaldi, Chris Amon, Denny Hulme, Graham Hill, François Cevert, Niki Lauda, James Hunt, Ronnie Peterson, Jacky Ickx, Mario Andretti, Alan Jones, Jacques Laffite, Jody Scheckter, Nelson Piquet, Gilles Villeneuve, Alain Prost, René Arnoux, Didier Pironi y Keke Rosberg. A todos (12 de ellos campeones mundiales) les ganó en algún momento, ya sea en clasificación o en carreras.
En su campaña en la Máxima obtuvo 12 victorias, seis poles positions y récords de vuelta, y 45 podios sobre 146 carreras (uno cada tres competencias). En diez años acumuló más de 300 puntos, cifra que en un mismo período e igual sistema de puntaje, sólo la superó Jackie Stewart. Fue el único piloto en la historia que subió al podio en la F1, el Rally Mundial y el Mundial de Endurance. En el rally, fue tercero en la Argentina en 1980 (Fiat 131 Abarth) y 1985 (Peugeot 205 Turbo). Y en los Sport Prototipos, logró cuatro segundos puestos, dos con una Ferrari 312 PB, en 1972 (6 Horas de Vallelunga y 6 Horas de Monza), y otros tantos con un Alfa Romeo 33TT, en 1973 (1.000 KM de Nürburgring y 1.000 KM de Imola).
Sus carreras en F1 generaban una fuerte expectativa. Había un interés nacional. Por ejemplo, según un estudio publicado en la edición 765 de la revista CORSA, en 1980, a nivel mundial la Argentina fue el segundo país en audiencia con 10.000.000 de espectadores de promedio en cada una de las 15 competencias de ese año. En esa época la población nacional era de 27.800.000 habitantes. Es decir, más de un tercio de la gente seguía a Lole. Se ubicó detrás de Brasil (120.000.000 de habitantes en 1980) con 12.000.000 de televidentes por fecha. Aquí, Argentina Televisora Color (hoy TV Pública) transmitía las carreras en directo o en diferido a través de una red de canales del interior y repetidoras que abarcaban todo el país.

Tal era el arrastre de Carlos en la F1 que en la penúltima fecha de 1981 en Canadá (27/9) podría haber liquidado el campeonato si se daban una serie de resultados. Como la carrera era por la tarde argentina y para que todos pudieran verla, se cambió el horario de un Superclásico entre Boca y River. Ese partido se jugó por la mañana con Diego Maradona, Miguel Brindisi y Hugo Gatti de un lado, y Mario Kempes, Daniel Passarella y Ubaldo Fillol, del otro, por nombrar algunos de sus cracks.
Luego de vencer en Mónaco en 1980 y ser tercero en Bélgica, continuó una racha de 15 carreras seguidas en las que sumó puntos en 1980 y 1981, un récord que recién batió el alemán Michael Schumacher entre 2001 y 2003 con una cosecha al hilo en 24 competencias y con el mejor auto de esos años como la Ferrari.
Hace 45 años, aquella tarde en Argentina comenzó con mucha ilusión y terminó en una tristeza inmensa porque Carlos Alberto Reutemann no pudo plasmar una corona que se mereció más que nadie. Se bancó como un caballero el sinsabor de episodios que lo perjudicaron ese fin de semana, desde el toque intencional generado por Nelson Piquet, al cambio de chasis que fue la clave de la definición y el poco tacto de su equipo de celebrar como un campeonato la victoria de Alan Jones. El santafesino acarició la gloria y si bien no logró el cetro, se ganó algo más importante que es el respeto del ambiente. Sigue siendo más recordado y valorado que algunos corredores que fueron campeones en la Fórmula 1. Lole no traicionó nunca sus valores y principios, menos ese día pese al inmenso dolor de saber que su máximo sueño deportivo se le escurrió de las manos. Su integridad moral y ética deportiva fueron la de un verdadero campeón.
DEPORTE
Así fueron los últimos clásicos entre Independiente y Racing en el Cilindro de Avellaneda

Últimos clásicos entre el Rojo y La Academia en el Cilindro. Foto: Twitter @Independiente
Independiente visitará a Racing este domingo 18 de octubre en una nueva edición del clásico de Avellaneda y buscará conseguir una victoria en la cancha de su eterno rival. El Rojo llega con el recuerdo del triunfo por 1-0 en el último enfrentamiento entre ambos, disputado en abril de 2026, y buscará trasladar ese resultado al Cilindro.
Los antecedentes recientes en el estadio Presidente Perón muestran una serie de partidos disputados, con pocos goles y resultados ajustados. En los últimos cinco clásicos jugados en la cancha de Racing, la Academia consiguió tres victorias, Independiente ganó uno y hubo un empate.
Los últimos cinco clásicos en el Cilindro
2025 — Racing 0-0 Independiente: el clásico terminó sin goles en un encuentro cerrado, en el que ninguno de los dos pudo aprovechar sus oportunidades.
2024 — Racing 0-0 Independiente: ambos equipos volvieron a igualar en el Cilindro en otro partido con pocas diferencias y sin festejos.
2023 — Racing 0-2 Independiente: el Rojo consiguió una importante victoria como visitante y celebró en la cancha de su eterno rival.
2022 — Racing 1-0 Independiente: la Academia se quedó con el triunfo por la mínima en un clásico que se definió por detalles.
2021 — Racing 1-0 Independiente: Racing también se impuso por la mínima en su estadio y sumó una victoria ante el conjunto de Avellaneda.
Independiente busca volver a ganar en el Cilindro
Los últimos antecedentes reflejan las dificultades que tuvo Independiente para imponerse en la cancha de Racing. La Academia logró hacerse fuerte como local en varios de esos encuentros, mientras que el Rojo encontró su mejor resultado con el triunfo por 2-0 de 2023.
Los empates sin goles de 2024 y 2025 también marcaron una tendencia de clásicos cerrados, en los que las defensas tuvieron un papel importante y las situaciones de peligro no siempre se tradujeron en goles.
Ahora, Independiente intentará romper esa racha y conseguir un triunfo que tenga un valor especial para sus hinchas. Racing, por su parte, buscará aprovechar el apoyo de su gente para quedarse con el clásico y defender su localía.
El próximo enfrentamiento promete otro capítulo intenso de una rivalidad histórica, con dos equipos que saben que ganar este partido, teniendo en cuenta el presente de ambos, representa mucho más que sumar tres puntos.
Independiente,Racing
POLITICA3 días agoAutos chinos en Argentina: el caso de Noruega reaviva las alertas por espionaje y riesgos para la seguridad nacional
ECONOMIA3 días agoEl Índice de Incertidumbre Económica de septiembre alcanzó el nivel más alto de 2026, según la UCA
POLITICA2 días agoMilei tildó a Lula de comunista, ratificó su alineamiento con Trump y pidió “defender el legado de occidente”

















